Por decreto, el Ejecutivo eliminó la Ley 26.060 y su decreto reglamentario, en línea con la Ley Bases. El plan de fomento algodonero quedará sin financiamiento estatal, aunque seguirán vigentes los convenios firmados con provincias.
En una nueva medida de ajuste estructural, el Gobierno nacional oficializó la derogación de la Ley 26.060, que había creado el Plan de Desarrollo Sustentable y Fomento de la Producción Algodonera, junto con su decreto reglamentario (N° 527/2007). La decisión, plasmada en el Decreto 429/2025 publicado este miércoles en el Boletín Oficial, se enmarca en las atribuciones conferidas por la Ley de Bases N° 27.742, que habilita al Poder Ejecutivo a eliminar normas consideradas obsoletas o de ejecución inviable.
Fin del fondo compensador y sin renovaciones presupuestarias
El principal argumento del decreto se basa en el vencimiento del Fondo de Compensación de Ingresos para la Producción Algodonera (FCIPA), que operaba desde 2005 con un horizonte inicial de 10 años, prorrogado hasta 2024. Según el Ejecutivo, los recursos asignados ya fueron ejecutados en la campaña 2023-2024 y no está prevista su reposición.
El fondo tenía por objetivo amortiguar las oscilaciones de precios internacionales y brindar previsibilidad a los productores de algodón, en especial de las regiones del norte argentino.
La decisión también se apoya en un contexto adverso para la cobertura de riesgos en el sector algodonero. Tal como plantea el decreto, las aseguradoras se han negado a ofrecer pólizas para cultivos con alta exposición climática y biológica, lo que imposibilitó la implementación del componente de seguros previsto en la norma.
Por eso, el Ejecutivo argumenta que las atribuciones que le otorgaba la Ley 26.060 han perdido razón de ser: sin seguros ni financiamiento, el plan queda sin herramientas operativas.
Pese a la derogación, el decreto aclara que los convenios celebrados entre el Estado nacional y las provincias seguirán vigentes, conforme a sus propias cláusulas. Esos acuerdos incluían apoyo técnico, logístico y acciones de fomento en zonas con especialización algodonera como Chaco, Formosa, Santiago del Estero, Santa Fe y Misiones.
La medida se inscribe dentro del paquete de reformas impulsado bajo la Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos, sancionada en junio, que declaró la emergencia administrativa, económica, financiera y energética, y habilitó al Presidente a eliminar estructuras o políticas públicas sin ejecución efectiva ni continuidad presupuestaria.
La decisión también se alinea con el objetivo oficial de achicar el gasto público, desregular sectores y reducir la intervención estatal directa en cadenas productivas.
Con este decreto, el Gobierno marca el cierre formal de un régimen que durante casi dos décadas buscó dar sustento a una economía regional estratégica, con foco en pequeños productores del norte argentino. Ahora, el desarrollo del sector dependerá de nuevas políticas provinciales, acuerdos públicos-privados o futuras estrategias de fomento aún no definidas.
En 2017, a partir de la incorporación de semillas de algodón no transgénicas, familias campesinas qom de Campo Medina y Campo Nuevo (parajes rurales ubicados entre Presidencia Roca y Pampa del Indio, en el noroeste de la provincia delChaco, a 175 kilómetros de su capital) dieron origen a No’oxonec. Esta iniciativa se centra en la elaboración de productos textiles, alineándose con un proceso de recomposición de sistemas productivos previamente dañados por el uso de pesticidas. Actualmente, 41 familias forman parte del proyecto.
En lengua qom, No’oxonec significa entramado, entrelazado o hecho con las manos. Su eslogan, “Agroecología de frontera”, refuerza la esencia del proyecto, destacándolo como el primero en el país que trabaja íntegramente con algodón agroecológico, desde la semilla hasta la producción de textiles. La idea de «frontera» alude a los pueblos que han sido relegados a la exclusión debido al avance del agronegocio.
Las familias campesinas involucradas en este proyecto algodonero han incorporado en sus chacras variedades de semillas de algodón no transgénicas, de primera generación y producción propia. Estas semillas, denominadas Guazuncho III-INTA y Gualok INTA, son provistas por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de la localidad de Sáenz Peña.
La Red de Salud PopularRamón Carrillo, a través de su fundación homónima, desempeña un rol fundamental en el desarrollo de No’oxonec. Esta entidad acompaña a las familias campesinas en el proceso de recuperación de suelos productivos dañados por las pulverizaciones aéreas con biocidas realizadas en campos vecinos. Además, participa en la gestión de valor agregado para la iniciativa algodonera y respalda a las familias en la presentación de denuncias por fumigaciones.
Así lo señala Alejandra Gómez, abogada e integrante de la Red desde 1986, en diálogo con Nota al Pie.
En Campo Medina y Campo Nuevo, 41 familias qom producen algodón libre de pesticidas, uniendo tradición y agroecología para enfrentar el impacto del agronegocio en sus territorios.
Para relatar la gestación de No’oxonec, es esencial destacar las luchas contra el avance del agronegocio. En este sentido, Alejandra Gómez detalla que los daños ocasionados por las fumigaciones con pesticidas se evidencian desde 2006. En 2012, lograron una medida cautelar que restringió las fumigaciones, consolidada posteriormente con la sanción de la Ley Provincial de Biocidas 2026, que amplió las distancias de prohibición para fumigaciones aéreas y terrestres en Chaco.
En el marco del proceso de recuperación de territorios contaminados, las familias comenzaron a sembrar nuevamente sus propios alimentos. Para 2016, iniciaron la multiplicación de semillas no transgénicas en sus chacras agrobiodiversas. Estas semillas fueron provistas por el INTA de Sáenz Peña gracias a la iniciativa de ingenieras agrónomas, entre ellas Julieta Rojas.
La cronología de los acontecimientos continúa en 2018, con la primera cosecha manual de un lote de algodón libre de biocidas. En el proceso de hilado participó la hilandería Citertex SRL, de Sáenz Peña, mientras que la cooperativa Inimbó, de Resistencia, se encargó del tejido.
En 2019, la Red No’oxonec siguió creciendo con la creación del Grupo Gualok, integrado por familias del pueblo qom de Pampa del Indio y Presidencia Roca, y la incorporación de familias de Las Palmas y La Leonesa. A partir de 2020, mediante un acuerdo con la Asociación de Pequeños Productores del Chaco (APPCh), se logró articular institucionalmente la fase inicial del proceso productivo, aprovechando la experiencia de esta asociación en la producción de algodón agroecológico.
Cronología de las advertencias y los grupos económicos detrás del veneno
«Argentina ocupa el primer lugar en el mundo en cantidad de litros de glifosato aplicados por hectárea». Este dato proviene del informe “Los plaguicidas agregados al suelo y su destino en el ambiente”, publicado por el INTA en 2015. “Competimos con Chile, pero a esta altura ya debemos estar primeros en la lista”, actualiza Alejandra Gómez.
La Red de Salud Popular Ramón Carrillo fue creada en mayo de 1989. Uno de sus fundadores, Santiago Montaldo, era médico especialista en medicina laboral. En 1987, recibió el caso de intoxicación de unos niños que vivían en Machagay, Chaco, un hecho que marcaría el inicio de la lucha de la Red contra los impactos de los agroquímicos.
Alejandra Gómez recuerda que, a raíz de aquel trágico episodio, se sancionó la primera Ley de Biocidas en la provincia. “Esos chicos fallecieron, y el doctor Montaldo había actuado como perito en medicina laboral”, señala.
La cronología continúa con el primer taller sobre el uso de plaguicidas y sus efectos en la salud de los trabajadores rurales, realizado en Sáenz Peña en 1991. En este encuentro participó María del Carmen Seveso, médica especializada en cuidados intensivos, farmacología clínica, bioética y derechos humanos, y actual vicepresidenta de la Fundación Ramón Carrillo.
Las conclusiones del taller fueron contundentes: se emitieron advertencias sobre el futuro impacto de los plaguicidas. “Si no se tomaban medidas a tiempo, las siguientes generaciones enfrentarían los problemas de salud que hoy estamos observando”, subraya Gómez.
A finales de los años 90, se introdujo el algodón transgénico en la provincia del Chaco, lo que obligó a muchas familias a abandonar su cultivo. Esto ocurrió debido a la llegada de empresas que comenzaron a sembrar soja, algodón transgénico y otros cultivos, acompañados de intensas fumigaciones.
Entre las empresas denunciadas por estas fumigacionesdestaca el establecimiento Don Panos, perteneciente a Unitec Bio, parte del holding Corporación América Internacional. Este conglomerado opera bajo diferentes nombres según la región y las actividades que desarrolla, que incluyen desde una planta industrial de biocombustible en Santa Fe, hasta extensas superficies de producción agropecuaria y ganadera en Chaco, con presencia también en Formosa.
En la página web de este grupo económico se detallan las propiedades de la corporación liderada por Eduardo Eurnekian. En la provincia del Chaco, las tierras incluyen La Surpina, con 27.331 hectáreas, y Don Panos, ambas ubicadas en el Departamento Libertador General Don José de San Martín, en el noreste de la provincia, según se describe en su sitio oficial.
De acuerdo con el ranking mundial de millonarios elaborado por la revista estadounidense Forbes, Eurnekian posee una fortuna estimada en 1.500 millones de dólares.
No’oxonec, en lengua qom «entramado», simboliza la lucha por la soberanía productiva. Este proyecto agroecológico marca un antes y un después en el uso sustentable del algodón en Argentina.
Del veneno a la esperanza
«El pueblo es mi vida», expresa Natividad Blanco, integrante de la APPCh y una de las productoras de algodón libre de pesticidas. Natividad vive en el paraje El Salvaje, a 20 kilómetros al norte de Pampa del Indio, donde nació. «Toda mi vida está en el campo, una vida tranquila, trabajando todo el día y descansando cuando hace calor. Me levanto y veo esa chacra que me llena el corazón: zapallo, maíz, de todo sembrado», detalla con orgullo. Y añade: «Todas nuestras producciones son saludables para nuestra salud; verduras de huertas donde no hay contaminación ni contagios, gracias al trabajo que hacemos».
La Fundación Ramón Carrillo gestiona el agregado de valor de estas producciones, destinando los recursos obtenidos a fortalecer la etapa primaria del proyecto. Algunas familias incluso realizan el desmote de manera manual. Por su parte, la Red No’oxonec busca resultados sociales, ambientales y económicos sostenibles, basados en una cadena de producción agroecológica.
Frente al inventario de pueblos envenenados por el uso de pesticidas, casos de malformación, aumentos de cáncer y enfermedades poco frecuentes y la pregunta de cómo dar batalla, Alejandra Gómez reivindica la preexistencia de los pueblos originarios. “Nuestro legado son sus 500 años de resistencia”, resalta, ante la pregunta de cómo dar batalla y no declinar frente al avance del agronegocio.
La Argentina enviará semillas de Guazuncho 4 INTA BGRR, Guaraní INTA BGRR y Pora 3 INTA BGRR. Estos tres cultivares estarán disponibles para sembrar en la próxima campaña en Paraguay y serán comercializados por Gensus SA. Se destacan por ser de ciclo más corto, por su alto rendimiento de fibra, con calidad acorde a la demanda mundial y excelente sanidad. Una oportunidad para la genética nacional con potencial para llegar a nuevos mercados como Brasil, España y Colombia.
De ciclo más corto, con un mayor potencial de rendimiento y un alto porcentaje de fibra. Con calidad acorde a las demandas del mercado nacional e internacional y una excelente sanidad. Así son las variedades de algodón del INTA, un organismo dependiente de la Secretaría de Agricultura de la Nación, que conquistarán Paraguay y presentan potencial para llegar a nuevos mercados como Brasil, España y Colombia.
“Volver a trabajar con Paraguay, brindarle nuestra tecnología mediante semillas de algodón de variedades INTA adaptadas a condiciones agroecologicas muy parecidas a las que posee nuestro país limítrofe es de una relevancia todavía difícil de cuantificar”, aseguró Diana Piedra –directora del Centro Regional Chaco-Formosa del INTA–.
Y no dudó en asegurar que “la importancia de exportar semillas de algodón a Paraguay radica fundamentalmente en posicionarnos en un país con potencial para volver a destacarse en el sector algodonero mundial como un significativo exportador de fibra de algodón de excelente calidad, como alguna vez supo ser”.
“Nuestras variedades son un sello distintivo”. Así lo aseguró Mauricio Tcach –investigador del INTA Sáenz Peña, Chaco– quien explicó variedades Guazuncho 4 INTA BGRR, Guaraní INTA BGRR y Pora 3 INTA BGRR son tres cultivares que “se destacan por ser de ciclo más corto con un mayor potencial de rendimiento, porcentaje de fibra que van entre 38 y 40 %, con una calidad acorde a las demandas del mercado nacional e internacional y una excelente sanidad”.
Además, según aseguró el especialista, son resistentes a la enfermedad azul y a la bacteriosis, dos problemáticas de incidencia económica en el país. “Todo este trabajo de obtención de las semillas, difundirlas en el territorio nacional y, ahora, difundirlas en países limítrofes como Paraguay implica un fuerte componente de investigación y extensión y se vincula con el sector privado mediante los convenios”.
En esta línea, Piedra ponderó el rol del INTA en materia de desarrollo de semillas de algodón: “Se mantuvo un rumbo en materia de generación de tecnología para el algodón y variedades adaptadas a la región, a pesar de las inclemencias que afectaron al cultivo en la región y el país. Esto nos permite deducir que el rol del instituto es único a fin de brindar esta opción para aquellos productores que siguen eligiendo el cultivo textil en el norte argentino”.
Por su parte, Tcach explicó que “los germoplasmas de Argentina y Paraguay tienen algunas similitudes porque tienen un progenitor en común”, al tiempo que recordó: “Con Paraguay tenemos una historia de integración de muchos años, entre los que se destacan los ensayos trinacionales, en los que se probaban las mismas variedades en los tres ambientes diversos en Argentina, Paraguay y Brasil”.
Y agregó: “Con esta exportación retomamos esa vinculación que va más allá de difundir una variedad argentina, sino que nos permitirá integrarnos aún más entre los profesionales. Es una oportunidad que se abre para otras variedades y tecnologías en otros mercados como Brasil, España y Colombia”.
Tcach: “Nuestras variedades son un sello distintivo”.
Genética INTA de exportación
Las variedades que se exportarán a Paraguay son las más utilizadas por los productores en la Argentina. Según Tcach, “tiene que ver con que son de ciclos más cortos y presentan ciertas ventajas por sobre otras, dado que permiten una siembra tardía con estabilidad en los rendimientos y aprovechando toda la ventana de siembra”.
Y agregó: “Estas variedades habilitan un mejor manejo y permiten que los productores puedan sembrar variedades más cortas, tarde y más largas, temprano”. A su vez aseguró que la introducción de nuevas variedades al sector ofrece la oportunidad de generar diversos procesos virtuosos, entre los que se destaca la disponibilidad de genética con mayor potencial, la evaluación en red de productores y la aplicación de ajustes en el manejo con protocolos. “Todos ellos permitirán una mayor integración y crecimiento en conjunto de la cadena productiva”, subrayó.
A su vez, explicó que “Guazuncho 4 INTA BGRR es una marca asociada del algodón argentino”, aseguró, al tiempo que explicó que se destaca por su elevado potencial de rendimiento, al tiempo que mantiene excelente calidad tecnológica de la fibra.
En cuanto a Guaraní INTA BGRR, Tcach explicó que de las tres variedades es la de mayor precocidad y estabilidad frente a condiciones adversas, ya que presenta dos picos de floración. A su vez, explicó que presenta excelentes registros de porcentaje de fibra, cercanos al 38 % y, además, se comprobó su excelente adaptación a siembras tardías. “Para lograr una buena calidad de fibra requiere lotes bien preparados, desde el punto de vista del control de malezas y buena disponibilidad de recursos”, explicó.
Por último, Pora 3 INTA BGRR es considerada la variedad de mayor plasticidad, ya que tiene un buen arranque y diferenciación foliar. “Durante esta campaña, fue evaluada en lotes comerciales, demostrando por tercer año consecutivo un tipo de capullo destacado, similar a su antecesora Pora INTA”, indicó el técnico de Sáenz Peña.
Otra de las ventajas que tiene este material es la de presentar el mayor porcentaje de fibra, alcanzando registros de 40 en desmotadora comercial, al tiempo que la calidad tecnológica de la fibra se encuentra dentro de los valores requeridos por la industria.