alimentos y bebidas

La inflación de alimentos junio: Analytica proyecta un IPC de 1,8% para el mes

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La desaceleración de los precios de los alimentos volvió a consolidarse sobre el cierre de junio y refuerza las expectativas de un nuevo dato de inflación mensual por debajo del 2%. De acuerdo con el último relevamiento de la consultora Analytica, los alimentos y bebidas registraron un incremento de apenas 0,1% durante la cuarta semana del mes, mientras que la variación acumulada de las últimas cuatro semanas alcanzó el 1,4%.

Con este comportamiento, la consultora mantiene su proyección de un Índice de Precios al Consumidor (IPC) de 1,8% para junio, un nivel que, de confirmarse, consolidaría el proceso de desaceleración inflacionaria que viene mostrando la economía en los últimos meses y reforzaría la estrategia oficial de estabilización de precios.

El informe muestra que la dinámica de los alimentos continúa siendo heterogénea entre regiones. Los mayores aumentos semanales se registraron en el Nordeste Argentino (NEA) y en la Patagonia, donde los precios avanzaron 0,4%. En contraste, el Gran Buenos Aires y la región pampeana exhibieron las menores variaciones, con incrementos de apenas 0,1%.

La evolución regional resulta especialmente relevante porque el comportamiento de los alimentos suele tener un impacto directo sobre la inflación general, dado el elevado peso que este rubro mantiene dentro de la canasta que releva el INDEC, especialmente en los hogares de menores ingresos.

Al observar la evolución por categorías durante las últimas cuatro semanas, las verduras encabezaron los incrementos con una suba de 5,3%, consolidándose como el principal factor de presión dentro del rubro alimentos. También se destacaron las aguas, gaseosas y jugos, que acumularon un aumento de 2,4%.

En el otro extremo, varios productos mostraron una dinámica mucho más moderada. Las carnes y derivados, uno de los componentes con mayor incidencia sobre el índice general, aumentaron apenas 0,7% durante el período analizado, contribuyendo a contener la inflación de alimentos.

Asimismo, la consultora no detectó variaciones significativas en el segmento de café, té, yerba y cacao, un comportamiento que refleja una relativa estabilidad en productos de consumo masivo que durante los últimos años habían mostrado fuertes oscilaciones de precios.

El relevamiento también registró bajas en algunos rubros estacionales. Los pescados y mariscos retrocedieron 1,9%, mientras que las frutas disminuyeron 2,3%, compensando parcialmente las subas observadas en verduras y bebidas.

La combinación de aumentos moderados en productos de alta ponderación y caídas en varios alimentos frescos permitió que la inflación semanal permaneciera prácticamente estable durante el cierre del mes, fortaleciendo la expectativa de que junio vuelva a exhibir uno de los registros inflacionarios más bajos del actual proceso de estabilización económica.

El dato de Analytica se suma a otros relevamientos privados que vienen anticipando una inflación mensual contenida, en un contexto donde el comportamiento de los alimentos continúa siendo uno de los principales determinantes de la evolución del índice general de precios y de las expectativas económicas para el segundo semestre.

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Los alimentos subieron apenas 0,3% en la segunda semana de junio

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La inflación de alimentos continúa mostrando señales de desaceleración durante junio según la consultora Analytica. En la segunda semana del mes, los precios de alimentos y bebidas registraron un incremento de apenas 0,3%, mientras que la inflación general proyectada para todo el mes se ubicaría en torno al 1,9%, consolidando un escenario de menor presión sobre el índice de precios al consumidor.

El relevamiento semanal muestra que, pese a algunas subas puntuales en determinados rubros, la dinámica general continúa moderándose, con fuertes diferencias entre regiones y categorías de productos.

El dato adquiere relevancia porque los alimentos representan uno de los componentes de mayor incidencia dentro del Índice de Precios al Consumidor (IPC), por lo que su evolución suele anticipar la tendencia de la inflación mensual.

En términos acumulados, el promedio móvil de las últimas cuatro semanas alcanzó una variación del 2,2%, reflejando que la desaceleración aún convive con aumentos significativos en algunos segmentos específicos de la canasta alimentaria.

Patagonia lideró las subas y el NEA registró el menor incremento

El comportamiento de los precios fue dispar según la región del país.

La Patagonia encabezó los aumentos con una variación semanal del 0,5%, convirtiéndose en la zona de mayor presión inflacionaria durante la segunda semana de junio.

En el extremo opuesto se ubicó el Nordeste Argentino (NEA), donde los alimentos aumentaron apenas 0,1%, marcando el menor incremento regional del país. La diferencia refleja la heterogeneidad en la formación de precios y en la dinámica comercial entre las distintas regiones.

Verduras y aceites siguen presionando la canasta

Al analizar la evolución por categorías durante las últimas cuatro semanas, el rubro verduras volvió a mostrar la mayor aceleración de precios, con un incremento acumulado del 9,9%, muy por encima del promedio general.

También se destacaron las subas en aceites, grasas y mantecas, que acumularon un aumento del 2,6%, superando la inflación promedio del período.

En contraste, azúcar, dulces y chocolates registraron un incremento moderado del 1,2%, mientras que el grupo denominado “otros alimentos” avanzó 1,1%.

Entre los productos que contribuyeron a moderar el promedio general sobresalieron las bajas de frutas, con una caída del 3,7% en las últimas cuatro semanas, y de pescados y mariscos, cuyos precios descendieron 0,1%.

La inflación de junio podría perforar el 2%

La proyección de una inflación general del 1,9% para junio refuerza la expectativa de que el índice mensual vuelva a ubicarse por debajo del umbral del 2%, un objetivo seguido de cerca tanto por el Gobierno como por el mercado.

Si la tendencia observada en los alimentos se mantiene durante el resto del mes, el IPC podría consolidar un nuevo período de desaceleración, aunque persisten focos de presión en productos estacionales como las verduras y en algunos alimentos industrializados.

La evolución de los alimentos continuará siendo uno de los principales indicadores para medir la velocidad del proceso desinflacionario, especialmente por su impacto directo sobre el poder adquisitivo de los hogares y las expectativas de precios.

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Inflación de alimentos bajo control: mayo cerraría en torno al 2,5% pese al salto de las verduras

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La desaceleración inflacionaria encontró en mayo una nueva señal de estabilidad. Según el relevamiento semanal de precios de alimentos y bebidas de la consultora Analytica, durante la cuarta semana del mes la variación fue de apenas 0,3%, mientras que el promedio acumulado de las últimas cuatro semanas alcanzó el 2,5%, nivel que también coincide con la proyección para el Índice de Precios al Consumidor (IPC) general del mes.

El dato resulta relevante porque consolida una tendencia de moderación de precios en uno de los rubros de mayor impacto sobre el consumo cotidiano de los hogares. A diferencia de los meses de fuertes oscilaciones registradas durante 2024 y parte de 2025, el actual escenario muestra una inflación de alimentos que comienza a moverse en niveles compatibles con el proceso de estabilización macroeconómica impulsado por el Gobierno nacional.

Sin embargo, detrás del promedio aparecen comportamientos muy dispares entre categorías. El principal factor de presión continúa siendo el segmento de verduras, que acumuló una suba del 12,7% en las últimas cuatro semanas. Se trata de un incremento asociado principalmente a factores estacionales, problemas climáticos y variaciones en la oferta de productos frescos, un fenómeno recurrente en la economía argentina.

También se observó una aceleración moderada en los lácteos, con un aumento promedio del 3%, por encima del nivel general. En contraste, otros rubros tradicionalmente sensibles mostraron una dinámica mucho más contenida. Las carnes y derivados registraron una suba de apenas 1%, mientras que la categoría de otros alimentos —que incluye salsas, condimentos, snacks y productos procesados— avanzó 1,6%.

Un dato que contribuyó a amortiguar la evolución del índice fue la caída de las frutas, cuyos precios descendieron 4,9% en el promedio de cuatro semanas, compensando parcialmente el fuerte encarecimiento de las verduras.

Las diferencias regionales también reflejaron un comportamiento relativamente homogéneo. El Noroeste Argentino (NOA) registró la menor variación semanal con un aumento de 0,2%, mientras que el Gran Buenos Aires (GBA) y la región de Cuyo encabezaron los incrementos con alzas de 0,4%.

Para las provincias del NEA, donde el peso de los alimentos en la estructura de gasto familiar suele ser superior al promedio nacional, la moderación de los precios constituye un dato relevante. No obstante, el comportamiento de los productos frescos sigue siendo un factor de incertidumbre para los consumidores, especialmente en ciudades fronterizas donde la dinámica comercial también está influenciada por los movimientos cambiarios y los precios de países vecinos.

El relevamiento confirma que el proceso de desaceleración inflacionaria continúa avanzando, aunque de manera heterogénea. La clave para los próximos meses estará en determinar si la estabilidad cambiaria, la reducción de la emisión monetaria y la caída de las expectativas inflacionarias logran trasladarse de forma más uniforme a toda la cadena de alimentos, uno de los principales termómetros del costo de vida de los argentinos.

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Analytica detecta desaceleración de precios en el NEA y marca una inflación semanal de 0,5% en alimentos

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La consultora registró en la tercera semana de mayo la menor suba de precios del país en el Nordeste argentino. El dato aparece mientras el Gobierno nacional busca consolidar la desaceleración inflacionaria y las economías regionales siguen bajo presión por consumo débil y costos elevados.

La consultora Analytica informó que los precios de alimentos y bebidas aumentaron 0,6% durante la tercera semana de mayo en cadenas de supermercados de todo el país, mientras que en el NEA la variación fue de 0,5%, la más baja entre todas las regiones relevadas.

El informe proyecta además una inflación mensual de 2,5% para mayo en el nivel general de precios, una cifra que el mercado sigue de cerca por su impacto político y económico sobre la estrategia antiinflacionaria del Gobierno nacional.

La desaceleración regional aparece en un contexto donde el consumo masivo todavía muestra señales de fragilidad y donde las economías del interior enfrentan un escenario distinto al de los grandes centros urbanos.

Según el relevamiento, las mayores subas semanales se observaron en: región pampeana, NOA, Cuyo, y Patagonia, todas con incrementos de 0,7%.

El NEA quedó por debajo de ese promedio con una suba semanal de 0,5%, dato que introduce una señal relevante para provincias como Misiones, donde el comportamiento del consumo está condicionado por factores adicionales como la frontera con Paraguay y Brasil, además de los costos logísticos y la presión sobre ingresos reales.

El informe no detalla causas específicas de la menor variación regional, aunque la desaceleración se da en paralelo a un mercado interno todavía debilitado.

Verduras lideran los aumentos y las frutas muestran bajas

En el promedio de cuatro semanas, Analytica identificó fuertes diferencias entre rubros. Las mayores subas correspondieron a: verduras (+11,9%), y pescados y mariscos (+3,4%). En cambio, los menores aumentos se registraron en: otros alimentos —categoría que incluye salsas, snacks y condimentos— (+2,0%), y carnes y derivados (+0,8%).

El dato más significativo del informe aparece en frutas, donde se observó una caída de 5% en las últimas cuatro semanas.

La composición de esos movimientos resulta relevante porque los alimentos continúan siendo el componente de mayor sensibilidad social dentro del índice inflacionario.

La proyección de 2,5% mensual para mayo consolida una tendencia de desaceleración respecto de los niveles registrados durante 2024 y parte de 2025.

Sin embargo, para las economías regionales el problema ya no se concentra únicamente en inflación, sino en la combinación de: caída de ventas, menor circulación de dinero, financiamiento caro, y deterioro del poder adquisitivo.

En provincias del NEA, donde gran parte del empleo depende de comercio, servicios y cadenas agroindustriales, una inflación más moderada puede aliviar presión sobre costos cotidianos, aunque todavía no garantiza recuperación del consumo.

El Gobierno sigue de cerca alimentos por impacto político

Los precios de alimentos mantienen centralidad dentro de la estrategia económica nacional por su efecto directo sobre inflación general, salarios y pobreza.

Cada desaceleración en supermercados es observada por el mercado y por la política como un indicador de estabilidad social y capacidad del Gobierno para sostener el proceso de desinflación.

Al mismo tiempo, el comportamiento regional adquiere peso adicional en provincias periféricas, donde las variaciones de precios suelen convivir con diferencias cambiarias fronterizas y estructuras de costos distintas a las del centro del país.

El dato de la tercera semana de mayo todavía no define la dinámica inflacionaria del mes completo, pero sí refuerza la percepción de desaceleración gradual en alimentos.

Las próximas mediciones mostrarán si la baja semanal logra sostenerse o si reaparecen presiones en rubros sensibles como verduras, carnes y productos frescos.

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La industria recortó su caída en abril y FIEL detecta señales de recuperación con fuerte heterogeneidad sectorial

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El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL registró en abril de acuerdo a información preliminar una mejora interanual de 0.8%, encadenando un bimestre de avance y recortando la caída acumulada en el primer cuatrimestre a 0.3% en comparación con el período enero abril del año pasado (véase Tabla 1 y Gráfico Nº 1).

En el mes, ocho de diez ramas que reporta FIEL mostraron un avance en la comparación interanual. El mejor desempeño entre los sectores de actividad lo mostró el de los insumos químicos y plásticos, encadenando tres meses de mejora en la comparación interanual. Al interior de la rama, en abril volvió a repetirse un alza en la producción de químicos y petroquímicos básicos por efecto de paradas realizadas en 2025, al tiempo que la producción de neumáticos mostró una profunda contracción, sumando veintiséis meses en retroceso y sin perspectivas de mejora. Desde mayo, el cese de la producción de negro de humo impactará negativamente en la subrama de petroquímicos básicos y en los bienes de uso intermedio en conjunto.

Entre los sectores con contracción de la producción en abril se encuentran el de los minerales no metálicos y el automotriz. En el mes, al interior del bloque de los minerales no metálicos se registró una caída generalizada en los despachos y producción de insumos, lo que estaría explicado en parte por condiciones climáticas adversas para la actividad de la construcción. En efecto, en el Área Metropolitana de Buenos Aires se registró un récord de jornadas con precipitaciones y una marca histórica en términos de volúmenes de agua acumulada, al tiempo que las lluvias también marcaron records en el centro y norte del país por la presencia del fenómeno de El Niño afectando el normal desarrollo de actividades.

En el caso de la industria automotriz, se anticipaban bajas en los registros de actividad a causa de la realización de paradas de distinta magnitud y motivos en las terminales ‐reducción de producción por caída de exportaciones, problemas de abastecimiento de autopartes, adecuación de líneas de producción para el lanzamiento de nuevos modelos‐, que afectaron la producción. En términos de ventas, los despachos de las terminales volvieron a caer en abril sumando tres meses de retroceso, mientras que los patentamientos luego del impasse observado en marzo registraron una nueva caída. Por su parte, las exportaciones repitieron la mejora de marzo por el aporte de los envíos de utilitarios.

En cuanto al desempeño de los sectores en el primer cuatrimestre y en la comparación interanual, el ranking de crecimiento lo lidera la refinación de petróleo con una mejora acumulada de 8.8%, seguida de la producción de alimentos y bebidas con un alza de 4.0%, de la de las industrias metálicas básicas con un avance de 3.8%, y de los químicos y plásticos con un incremento de 2.1%. Con un retroceso superior al promedio de la industria se colocan la metalmecánica (‐0.5%), la producción de papel y celulosa (‐0.8%), la de insumos textiles (‐0.9%), los despachos de cigarrillos (‐1.3%), la de minerales no metálicos (‐6.1%) y la de automotores (‐18.9%), en cada caso en la comparación con el nivel de actividad acumulado entre de enero y abril de 2025 (véase Gráfico Nº 2).

En el cuatrimestre el mayor aporte para amortiguar la caída de la industria lo realizó la producción de alimentos y bebidas, al tiempo que la mayor contribución a la contracción de la actividad lo hizo la industria automotriz. Desde la perspectiva de los tipos de bienes producidos, en el primer cuatrimestre y en la comparación interanual, los bienes de consumo no durable lideran el ranking con un crecimiento de 3.3%, seguidos de los bienes de uso intermedio con una mejora acumulada 0.8%. Con una contracción superior al promedio se colocan los bienes de capital que acumulan un retroceso de 4.7%, seguido de los bienes de consumo durable con una merma del 8.7%, en cada caso en los primeros cuatro meses del año y en la comparación con el mismo periodo de 2025. Respecto a los primeros tres meses del año, los bienes de uso intermedio elevaron su aporte al crecimiento mientras que los de consumo durable y capital recortaron la contracción acumulada. Los bienes de consumo durable hacen el mayor aporte al retroceso de la industria en lo que va de 2026 (véase Gráficos Nº 3).

En términos desestacionalizados, la producción industrial del mes de abril registró un alza de 0.8% respecto al mes anterior. Las señales que indican que la industria se encontraría transitando una nueva fase de recuperación se han fortalecido, identificando a septiembre de 2025 como un potencial punto de giro. Desde aquel mes la actividad acumula un crecimiento del 7.2% equivalente anual, superando el ritmo alcanzado en las expansiones que comenzaron en mayo de 2014 y septiembre de 2016, y que en siete meses habían acumulado un crecimiento anual de 4.8% y 5.5%, respectivamente. No obstante, la actual dinámica de crecimiento rezaga respecto a la alcanzada en nueve de los episodios de recuperación de la industria desde 1980.

En síntesis. La industria mostró en el mes de abril por segundo mes una ligera mejora interanual, con ocho de diez ramas registrando un avance. La producción de químicos y plásticos volvió a tener un alza en parte por un efecto de base en 2025, mientras que la producción automotriz registró nuevamente la caída más profunda entre las ramas de actividad. En la comparación con marzo descontando factores estacionales volvió a tenerse un avance de la producción. Momentáneamente la recuperación es débil en comparación con episodios previos, al tiempo que muestra desempeños divergentes y una baja difusión entre los sectores de actividad.

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