alimentos y bebidas

Los alimentos subieron 0,5% en la última semana de julio y verduras lideran los aumentos con un salto del 8,5% en el mes

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La inflación de los alimentos mantuvo un ritmo moderado sobre el cierre de julio, aunque con fuertes diferencias entre rubros. Según el último relevamiento de la consultora Analytica, los precios de alimentos y bebidas aumentaron 0,5% durante la cuarta semana del mes, mientras que el promedio acumulado de las últimas cuatro semanas alcanzó el 2,1%, en línea con una proyección de inflación general del 2% para julio.

El informe refleja un escenario de relativa estabilidad en el índice general, pero también evidencia que algunos productos esenciales continúan registrando incrementos muy por encima del promedio, impactando directamente sobre el costo de la canasta básica y el poder adquisitivo de los hogares.

A nivel regional, el Noroeste Argentino (NOA) encabezó las subas semanales con un incremento del 0,8%, seguido por el NEA, donde los alimentos aumentaron 0,7%. En contraste, la región de Cuyo mostró la menor variación, con apenas 0,3%, mientras que el Gran Buenos Aires y la región Pampeana registraron aumentos del 0,5%.

Entre los productos que más aumentaron durante las últimas cuatro semanas sobresalen las verduras, tubérculos y legumbres, con un fuerte incremento acumulado del 8,5%, muy por encima del promedio general. También se destacaron las subas en pescados y mariscos, que avanzaron 5,6%, y en leche, productos lácteos y huevos, con un alza del 2,6%.

Las aguas minerales, gaseosas y jugos registraron un incremento del 2,3%, mientras que pan y cereales crecieron 2,1%, exactamente en línea con el promedio de alimentos y bebidas.

En el otro extremo aparecen los rubros que actuaron como moderadores de la inflación alimentaria. Carnes y derivados, uno de los componentes con mayor peso dentro del índice, acumularon apenas 0,4% en las últimas cuatro semanas. Igual variación registró el segmento de café, té, yerba y cacao, mientras que las frutas aumentaron 0,6%, mostrando un comportamiento considerablemente más estable que el de las verduras.

Durante la cuarta semana de julio también se observaron movimientos puntuales relevantes. El rubro pan y cereales volvió a ubicarse entre los de mayor incremento en prácticamente todas las regiones, con subas de hasta 1,6% en el NEA. También crecieron azúcar, dulces y chocolates, mientras que las verduras mostraron comportamientos dispares según la región, reflejando la incidencia de factores estacionales y logísticos.

El informe de Analytica confirma así que la desaceleración de la inflación continúa siendo heterogénea. Aunque el promedio mensual se mantiene cercano al 2%, algunos alimentos frescos siguen exhibiendo aumentos significativamente superiores, un fenómeno que condiciona el gasto cotidiano de las familias y mantiene la presión sobre la canasta alimentaria.

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La industria volvió a estancarse en junio y cerró el semestre con una caída de 0,7%, según FIEL

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La actividad industrial igualó en junio el nivel del mismo mes de 2025 y acumula una caída de 0.7% en el primer semestre.

El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL igualó en junio el nivel de actividad alcanzado en el mismo mes de 2025 de acuerdo a información preliminar, acumulando en el primer semestre del año un retroceso de 0.7% en la comparación con el mismo periodo del año pasado (véase Tabla 1).

En junio, la mayor caída entre los sectores de actividad la volvió a registrar la industria automotriz, con un nuevo y marcado retroceso en la producción de automóviles. En el mes volvió a tenerse una contracción en los envíos mayoristas –de terminales a concesionarias-, en los patentamientos y en las exportaciones. El repunte mensual de las ventas mayoristas de vehículos podría reflejar cierto ordenamiento de stocks en la cadena de comercialización, mientras las ventas de electrificados ganan participación en los patentamientos. En el otro extremo, la producción de alimentos y bebidas se colocó en récord para un mes de junio. Entre los alimentos, el salto en la faena porcina y el marcado avance en la aviar, más que compensaron la caída de la vacuna, mientras la lechería sostiene la mejora.

En el mes, deficiencias en la infraestructura de transporte de gas derivaron en cortes de suministro a algunos establecimientos fabriles. El fenómeno resultó circunscripto a empresas pequeñas y medianas en localizaciones específicas, sin una gravitación de magnitud en la producción industrial agregada. Al mismo tiempo, la implementación de cambios regulatorios en los meses recientes, determinaron que grandes usuarios industriales debieran pasar a comprar gas directamente a los comercializadores enfrentando mayores precios por el GNL.

Los datos correspondientes al segundo trimestre muestran que la industria se contrajo 0.5% en la comparación con el mismo trimestre de 2025, encadenando cuatro trimestres de retroceso interanual. En la medición desestacionalizada, en el segundo trimestre la industria se contrajo 1.5% respecto al trimestre previo, interrumpiendo la recuperación de la actividad luego del avance observado en los primeros tres meses de este año (véase Gráfico Nº 1).

En cuanto al desempeño de los sectores industriales en el primer semestre, la refinación de petróleo lidera el ranking con un crecimiento acumulado de 9.4%, seguido de la producción de las industrias metálicas básicas con un avance de 5.5% y de la de alimentos y bebidas con un alza de 2.7%, en cada caso en la comparación con el nivel de actividad de los primeros seis meses del año pasado. El sector de los químicos y plásticos igualó en el semestre el nivel de producción del año pasado, mientras que el de los insumos textiles y la metalmecánica acumularon un retroceso similar al promedio de la industria. Con una caída más profunda se ubican la producción de papel y celulosa con un retroceso de 2.3%, seguido de la producción de minerales no metálicos (3.6%) y de los despachos de cigarrillos (-5.2%), en cada caso en el acumulado entre enero y junio y en la comparación con el primer semestre de 2025. Finalmente, la industria automotriz registra en lo que va del año el mayor retroceso acumulado -alcanza 18.6%-, y realiza la mayor contribución a la contracción de la industria en el período, mientras que en el otro extremo, la refinación de petróleo hace el mayor aporte para amortiguar el retroceso de la actividad fabril (véase Gráfico Nº 2).

Desde la perspectiva de los tipos de bienes producidos, en los primeros seis meses del año y en la comparación interanual, los bienes de consumo no durable lideran el ranking con un crecimiento de 1.8%, seguidos de los bienes de uso intermedio con una mejora acumulada 1.1%. Con una contracción superior al promedio se colocan los bienes de capital que acumulan un retroceso de 6.2%, seguidos de los bienes de consumo durable con una merma del 8.1%, en cada caso en los primeros seis meses del año y en la comparación con el mismo periodo de 2025. Con lo anterior, los bienes de consumo no durable elevaron su aporte para contener el retroceso de la industria (véase Gráficos Nº 3).

Merece mencionarse que, en el inicio de julio mediante el Decreto 566/2026 las autoridades anunciaron la eliminación y reducción progresiva de derechos de exportación para un conjunto de posiciones del NCM correspondientes al sector industrial. El cronograma de desgravación culminará con la eliminación total de derechos de exportación en junio de 2027.

En términos desestacionalizados, la producción industrial del mes de junio tuvo un retroceso de 1.7% respecto al mes anterior, borrando la mejora acumulada que se tenía desde febrero pasado. Con lo anterior se profundizó el deterioro de las señales relativas a la sostenibilidad de la fase de recuperación, al tiempo que el índice de difusión se recortó ligeramente mostrando que en el segundo trimestre algo más del 60% de la industria registró una caída de la producción en la comparación interanual.

En síntesis. La industria igualó en junio el nivel de actividad de un año atrás. En el mes algunos establecimientos sufrieron cortes de suministro de gas producto de deficiencias de infraestructura, mientras que otros optaron por interrumpir la producción para no hacer frente al elevado costo del combustible. La producción automotriz volvió a mostrar el mayor retroceso y la de alimentos el mayor crecimiento, colocándose en récord para un mes de junio. En el semestre la refinación de petróleo acumula el mayor avance y hace la mayor contribución para contener la caída de la industria. La actividad corregida por estacionalidad mostró una caída mensual, debilitando las señales respecto a la sostenibilidad de la recuperación.

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La inflación de alimentos se mantiene contenida en la segunda semana de julio, según Analytica

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La inflación de alimentos continúa mostrando señales de moderación durante julio y refuerza la expectativa de un nuevo mes con variaciones por debajo del 2%. Según el último relevamiento semanal de la consultora Analytica, los precios de alimentos y bebidas aumentaron 0,3% durante la segunda semana del mes, mientras que el promedio móvil de las últimas cuatro semanas se ubicó en 1,6%.

Con estos registros, la consultora proyecta que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de julio alcanzará una variación mensual de 1,9%, consolidando un escenario de desaceleración inflacionaria que, de confirmarse, extendería la tendencia observada durante los últimos meses.

La evolución regional muestra comportamientos heterogéneos, aunque sin grandes desvíos respecto del promedio nacional. La Patagonia registró el mayor incremento semanal, con una suba de 0,5%, mientras que Cuyo presentó el menor avance, con apenas 0,2%. En tanto, el NOA mostró estabilidad prácticamente total y el NEA fue la única región donde se observó una leve reducción de precios, con una variación de -0,1%, una señal relevante para las economías familiares del norte argentino.

El análisis por rubros también refleja un cambio en la composición de la inflación alimentaria. En el promedio de las últimas cuatro semanas, las verduras continúan encabezando los incrementos con una suba de 6,4%, impulsadas por factores estacionales y por la sensibilidad de estos productos frente a las condiciones climáticas y logísticas.

Detrás aparecen los pescados y mariscos, con un incremento acumulado de 4,1%, mientras que otros componentes de la canasta muestran una evolución considerablemente más moderada.

Uno de los datos más relevantes del informe es la estabilidad de las carnes y derivados, que registraron un aumento de apenas 0,1% en las últimas cuatro semanas. El dato se alinea con otros relevamientos recientes que muestran un mercado cárnico con menor capacidad para trasladar aumentos al consumidor, en un contexto donde la competencia con otras proteínas y la desaceleración de la inflación limitan nuevos ajustes de precios.

Las frutas, por su parte, acumularon una suba de apenas 0,5%, mientras que la categoría integrada por café, té, yerba y cacao mostró una caída de 0,2%, convirtiéndose en uno de los pocos rubros con variación negativa durante el período analizado.

La dinámica observada confirma que la inflación de alimentos atraviesa una etapa distinta respecto de los fuertes aumentos registrados en años anteriores. En un escenario de mayor estabilidad macroeconómica, las variaciones comienzan a responder con mayor intensidad a factores estacionales y específicos de cada cadena productiva, más que a procesos generalizados de aceleración de precios.

Para los hogares, especialmente aquellos de menores ingresos, esta desaceleración resulta significativa porque los alimentos representan la mayor proporción del gasto mensual. Al mismo tiempo, para las provincias del NEA, donde el relevamiento registró una leve baja semanal de precios, el dato constituye una señal favorable para el poder adquisitivo, aunque el desafío continúa siendo consolidar esta tendencia en un contexto de recuperación gradual del consumo.

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La industria operó al 58,4% de su capacidad en mayo según el Indec

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La utilización de la capacidad instalada de la industria argentina alcanzó el 58,4% en mayo de 2026, un nivel que se ubicó 0,5 puntos porcentuales por debajo del registrado en igual mes del año pasado (58,9%), reflejando una actividad manufacturera que continúa mostrando desempeños muy heterogéneos entre los distintos sectores productivos. El dato, difundido por el INDEC, confirma que, si bien algunos complejos industriales sostienen elevados niveles de operación, buena parte del entramado fabril aún enfrenta dificultades para recuperar el ritmo de producción.

El informe revela una clara segmentación dentro de la industria. Los sectores vinculados a la energía y los insumos básicos continúan operando con elevados niveles de utilización, mientras que las actividades asociadas al consumo durable y a la inversión siguen mostrando importantes márgenes de capacidad ociosa.

La refinación del petróleo volvió a liderar el ranking con una utilización del 88,7%, impulsada por un mayor procesamiento de crudo. Según el índice de producción industrial manufacturero (IPI), la elaboración de gasoil y naftas registró incrementos interanuales del 23,8% y 18,3%, respectivamente. También exhibieron niveles superiores al promedio las industrias metálicas básicas (75,4%), papel y cartón (68,1%), sustancias y productos químicos (65,6%) y productos alimenticios y bebidas (60%).

En el extremo opuesto, la metalmecánica, excluida la industria automotriz, registró el peor desempeño, con apenas 38,7% de utilización de su capacidad instalada, una caída significativa frente al 46% de mayo de 2025. El INDEC atribuyó este retroceso principalmente a la menor producción de maquinaria agropecuaria y de electrodomésticos, actividades que experimentaron bajas interanuales del 29,6% y 34,1%, respectivamente.

La industria automotriz también profundizó su desaceleración. El nivel de utilización descendió hasta 45,5%, frente al 56,8% registrado un año antes, como consecuencia de una menor producción de vehículos por parte de las terminales. Este comportamiento refleja un mercado que aún no logra consolidar una recuperación sostenida, tanto por la demanda interna como por la evolución de las exportaciones.

Otro sector relevante para la economía argentina, el de alimentos y bebidas, operó al 60% de su capacidad, por debajo del 61,7% observado en mayo del año pasado. La reducción estuvo asociada principalmente a la menor producción de carne vacuna y bebidas. En ese sentido, el IPI manufacturero mostró una caída interanual del 7,7% en la producción de carne bovina y del 9,3% en bebidas, mientras que la Cámara Argentina de la Industria de Bebidas sin Alcohol (CADIBSA) informó una contracción del 14,6% en las ventas de gaseosas, aguas, jugos y bebidas energizantes.

Los productos textiles también permanecieron entre los sectores más afectados, con una utilización del 42,2%, por debajo del 47,4% de mayo de 2025, reflejando la persistente debilidad de la producción nacional y del consumo de bienes vinculados al mercado interno.

La fotografía sectorial evidencia que la recuperación industrial continúa siendo desigual. Mientras las ramas vinculadas a la energía, la refinación y ciertos insumos básicos mantienen niveles elevados de actividad, las industrias más dependientes del consumo y de la inversión siguen operando con una importante capacidad ociosa. Para provincias industriales y agroindustriales como Misiones, este escenario refleja un contexto en el que la evolución de la demanda interna continúa siendo un factor determinante para consolidar una recuperación más homogénea del aparato productivo nacional.

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Analytica proyecta una inflación de 1,8% en junio tras una aceleración de los alimentos en la última semana del mes

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La inflación de alimentos mostró una leve aceleración sobre el cierre de junio, aunque sin alterar la expectativa de que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) vuelva a ubicarse por debajo del 2% mensual. Según el último relevamiento de la consultora Analytica, los precios de alimentos y bebidas aumentaron 0,7% durante la quinta semana de junio, llevando el promedio móvil de las últimas cuatro semanas al 1,2%.

Con estos datos, la consultora mantiene su proyección de una inflación mensual de 1,8% para junio, un nivel que, de confirmarse, consolidaría el proceso de desaceleración inflacionaria observado durante el primer semestre, aunque con diferencias importantes entre las distintas categorías de consumo.

El informe muestra que la dinámica de los alimentos continúa siendo heterogénea. Mientras algunos productos registraron incrementos por encima del promedio general, otros mantuvieron estabilidad e incluso exhibieron caídas de precios, contribuyendo a moderar el índice agregado.

En el promedio de las últimas cuatro semanas, el rubro con mayor incremento fue verduras, cuyos precios avanzaron 4,2%, reflejando la volatilidad estacional que caracteriza a los productos frescos. También se destacó el aumento en aguas, gaseosas y jugos, que acumuló una suba del 2,4% durante el período.

En contraste, las carnes y derivados, uno de los componentes con mayor incidencia dentro de la canasta alimentaria, mostraron una variación contenida de apenas 0,3%, mientras que pescados y mariscos prácticamente permanecieron estables, con un incremento de solo 0,1%.

Incluso algunos productos registraron bajas de precios. Analytica relevó una disminución del 0,2% en el rubro café, té, yerba y cacao, al tiempo que las frutas exhibieron una caída promedio del 1,3%, ayudando a compensar parcialmente los aumentos observados en otros segmentos de alimentos frescos.

Las diferencias también fueron marcadas a nivel regional. El Gran Buenos Aires (GBA) presentó la mayor aceleración semanal, con un incremento de 0,9%, mientras que el Noroeste Argentino (NOA) registró el menor movimiento de precios, con apenas 0,1% durante la quinta semana del mes.

Estas disparidades reflejan que la evolución de los alimentos continúa condicionada por factores logísticos, estacionales y de oferta específicos de cada región, además de las diferencias en la composición de las canastas relevadas.

El dato de Analytica se suma a las estimaciones privadas que anticipan un IPC de junio nuevamente por debajo del 2%, consolidando un escenario de menor presión inflacionaria respecto de los registros observados durante 2024 y parte de 2025.

Sin embargo, la persistencia de incrementos en productos frescos y la volatilidad que aún muestran algunos componentes de la canasta básica indican que la desaceleración continúa siendo desigual entre los distintos rubros del consumo masivo.

La evolución de los alimentos seguirá siendo una de las variables más observadas por el mercado durante los próximos meses, no solo por su fuerte incidencia en el índice general de inflación, sino también por su impacto directo sobre el poder adquisitivo de los hogares y el comportamiento del consumo.

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