El Secretario de Gobierno de Agroindustria disertó en la cumbre del Business 20 realizada en Buenos Aires. Destacó la importancia de la producción sostenible de alimentos y el comercio multilateral.
El secretario de Gobierno de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, participó del panel “Sistema multilateral de comercio: lo repensamos, lo reiniciamos” en la segunda jornada del Business 20, en donde subrayó la relevancia de las asociaciones colaborativas para la producción de alimentos y la lucha contra el cambio climático.
Etchevehere señaló también que “reconocemos la importancia de un sistema multilateral de comercio abierto, transparente y basado en reglas para lograr alcanzar un crecimiento económico inclusivo”.
En el panel también participaron el presidente del Directorio de la Corporación Vermeer, Mary Andringa; el CEO de Pepsico Latinoamérica para Europa y África Subsahariana, Laxman Narasimhan; el vicepresidente Ejecutivo de Operaciones
Internacionales de Schneider Electric, Luc Remont; el presidente del Grupo Carozzi, Gonzalo Bofill Velarde, y la coordinadora del panel, Stormy-Annika Mildner, jefa de políticas económicas externas del Bundesverband der Deutschen Industrie (BDI).
Durante su exposición, Etchevehere destacó la reunión ministerial de agricultura que tuvo lugar en Buenos Aires en el mes de julio, que contó con la asistencia de ministros y organizaciones internacionales que representan cerca del 80% del comercio agrícola de internacional.
En ese encuentro “reafirmamos nuestros derechos así como también las obligaciones y el compromiso de asentar nuestras medidas sanitarias y fitosanitarias en los estándares internacionales”, y “alentamos los esfuerzos constantes por parte del sector privado para comprometerse en el diálogo sobre inversiones”, comentó el titular de la cartera Agroindustrial.
Al respecto, afirmó que “desde el Gobierno Nacional fijamos políticas en materia de producción agroalimentaria, y trabajamos articuladamente con las distintas cadenas de valor para establecer prioridades y metas en cuanto a la presencia de nuestros alimentos en el mundo”. Y agregó: “Esto es posible gracias al trabajo junto al sector privado a través de las mesas de competitividad y con una inserción inteligente que llevamos a cabo que nos ha permitido abrir más de 150 mercados, consolidándonos como supermercado del mundo”.
El Business 20 es un proceso anual de intercambio que reúne a la comunidad empresarial de los países del G20 y naciones invitadas. Se trata de uno de los siete grupos de afinidad del G20.
Así lo afirma Javier Souza Casadinho, ingeniero agrónomo. Quien plantea que el objetivo es producir alimentos sanos con cuidado del ambiente y sin agrotóxicos. También plantea la necesidad de rediscutir “para qué producimos” y “cómo nos alimentamos”.
Producción agropecuaria con menos costos, mantener la rentabilidad, con obtención de alimentos sanos, cuidado del ambiente y nulo uso de agrotóxicos. Son algunos de los principios de la agroecología, forma de producción en las antípodas del agronegocios (de transgénicos, químicos y comodities), que tuvo su primera semana de abordaje integral en Misiones. Donde hubo intercambio de experiencias concretas que confirman que otro modelo agropecuario de cuidado del ambiente es posible y necesario.
El ingeniero agrónomo, Javier Souza Casadinho, docente de la UBA e integrante de la organización internacional Rapal (Red de Acción en Plaguicidas) fue uno de los especialistas que visitó la provincia para debatir sobre este modelo productivo. Participó de dos charlas, una en Gobernador Roca y otra en Posadas.
En la primera se habló sobre la transición a la agroecología y en la segunda se abordó el concepto de Soberanía Alimentaria. Aquí parte de la entrevista con Economis antes de esas charlas: -Javier venís a capacitar a productores e interesados sobre la transición a la producción agroecológica y luego sobre soberanía alimentaria
En realidad la idea es intercambiar siempre, no es capacitar sino compartir miradas y preocupaciones. Compartir saberes y modos de ver la realidad. Así como de como intervenir en la realidad -Juancito Yadhian (médico misionero) una vez en una entrevista me repregunto y me planteó que no es “cómo producimos, sino para qué producimos” y eso es lo que se trata de mostrar en la semana de la Agroecología
Si un amigo mio. Claro, son preguntas muy obvias. A ver, soy docente de la Facultad de Agronomía donde dicto la cátedra de Sociología de la Extensión Rural donde uno de los ejes es esto, repreguntarnos para qué producimos. Porque no es tan obvio. Todo el mundo cree que se produce solo para ganar dinero, que no está mal aclaro.
Pero muchas veces se produce por otras razones, que tienen que ver con la soberanía alimentaria, el cuidado de bienes naturales, para reproducir parte de la cultura local. Hay muchas cuestiones de pensar por qué, para qué y qué se produce. – Este Gobierno nacional viene potenciando los agronegocios, como el monocultivo de la soja que en los últimos años es la principal fuente de financiamiento de los gobiernos. Dejando de lado quizás la producción de alimentos
Esto es clave. Yo siempre aclaro que la Argentina siempre dependió de una canasta muy pequeña de productos. A los que nos interesa la historia agraria vemos que si bien la soja es la vedette ahora, en algún momento fue el trigo, mucho tiempo fue la carne y durante gran parte fue el lino.
Para que veas, el otro día estaba leyendo un articulo que hablaba de la producción agrícola en el país, de 1790, y si vos haces una extracción el problema es similar a la de hoy. La ganadería como eje de la producción que desarticulaba la producción, que determinaba que exportábamos carne e importábamos todo lo demás. Pasaron 200 años y estamos igual.
Pero al mismo tiempo ese mismo trabajo mostraba que había una resistencia. que desde la lógica campesina. había grupos de productores que plantaba trigo para autoconsumo. Lo que el gran capital veía que era negativo para sus propios intereses. cómo dedicar tierras para la agricultura y no para producir ganadería. Había productores con muchas dificultades como hoy, de acceso a la tierra, a la tecnología, con problemas del clima.
Entonces tenemos que repensar juntos. desde la política y desde las acciones, estas cuestiones. El para qué producimos, que producimos, si lo haremos todos, si lo vamos a exportar y vamos a comprar todo el resto. O vamos a apoyar la producción familiar para producir alimentos.
A lo largo de la historia hemos dependido de la carne, de las ovejas, del lino. Ahora vemos que China va a comprar menos soja y veremos como impacta en las exportaciones y en la balanza de pagos.
Hay que acompañar a los productores, porque los productores también están pasando por un proceso similar. Aquí en Misiones vemos que productores en Montecarlo y Caraguatay donde trabajo con la Universidad y los productores dejan la producción familiar y apuestan a plantar tabaco en sus dos o tres hectáreas, venderlo y comprar todo el resto. Pero a veces no alcanza y vemos la dificultad de acceder a los alimentos. – Ahora que habla del tabaco, Misiones tiene una gran historia en lucha contra el uso de los agroquímicos y ahora se vuelve ese debate por el uso del glifosato. Que debe saber el productor para valorar el impacto de este debate sobre los ahora llamados “fitosanitarios”
Este es un debate importante. Hace dos semanas desde el entonces Ministerio de Agroindustria se convocó a una consulta pública, que se dio en Diputados y allí abrimos el debate con esta conceptualización que es importante. Este eufemismo de “fitosanitarios” o “agente para la protección de cultivo” como dicen los productores que algunas tabacaleras les hacen poner en los galponcitos donde los guardan.
No es menor la concepetualización. Es un debate que se viene dando hace tiempo. El termino usado debe implicar el riesgo que tiene el uso del producto. Aquí en Misiones debe ser la provincia del país con mayor uso por unidad de área productiva de estos elementos, quizás solo superada por la zona de producción horticola y de manzanas.
Hay muchos investigadores que han revelado el uso de 12 o 13 agroquímicos en la producción de tabaco, entre los herbicidas, matabrotos, insecticidas, fungicidas y acaricidas. Que atraviesan todos los tipos sociales, desde el productor campesino al productor empresarial, el paquete tecnológico es el mismo.
Esto lo ha reflejado en muchos trabajos de campo de Juan Yadhian y Hugo “Bubi” Gómez Demaio y lo hemos discutido y visto. Se da como una naturalización de los problemas ambientales y de los efectos en la salud de los misioneros. Es natural que una familia tenga un hijo con discapacidad, se ve con naturalidad los abortos espontáneos o que los hombres presenten problemas a nivel reproductivo.
Cuando analizamos cual es la valla más fuerte para la expansión de la agroecología, una es esa, como salimos de este monocultivo mental. De este esquema que nos hace depender tanto que los agrotóxicos a los productores, a los tomadores de decisiones, a los técnicos y nos hace pensar que no se puede producir de otra manera.
Acá en Misiones se va a dar un gran debate el año que viene, porque el convenio de Estocolmo, desde las ONG´s y algunos Gobiernos europeos se va a proponer prohibir la sulfuramida, componente principal del Mirex. No va a ser fácil, porque la sulfuramida tiene muchísimos usos además de hormiguicida, en la industria petrolera, textil. La situación es la misma que se dio en los casos del bromuro, el fipronil, el paraquat, la atrazina que son prohibidos o de uso restringido en el mundo y aún se siguen ocupando.
En muchos casos estos debates excede a la producción agrícola, por ejemplo con el uso de herbicidas en la prevención del dengue, los químicos en el cuidado de las mascotas, en la producción yerbatera, en las plantaciones de pinos y eucaliptus y otros productos. El uso de los plaguicidas por unidad de área es extremadamente alto, por los productos que se están usando por la cercanía a las comunidades.
Es un debate importante para discutir y tomar decisiones sobre estos temas. -Hablábamos de que producir para generar una renta o ganancia no está mal
Claro, yo siempre digo que la agricultura es una actividad lícita. No está mal que el productor obtenga un beneficio. Lo que tenemos que discutir es que tipo de beneficio. – Aquí estamos muy influenciados por Brasil y Paraguay donde se producen alimentos sin medir el costo ambiental o que usamos, con tal de producir más. Y el productor puede plantear que de esta forma produce más y agroecologicamente producirá menos. Que podemos decirle.
Son discusiones que tenemos que darnos. Por suerte la agroecología tiene una buena aliada, que es la “economía ecológica”, que nos da unas pautas para poder discutir en principio los sistemas económicos insertos en la naturaleza.
Una de las ideas para pensar esto, es esta idea que nos regalaron los agrónomos que viene de la economía, la “obtención del máximo beneficio” que es algo que tenemos que discutir con los tomadores de decisiones y con los productores, “hacia qué nos lleva obtener esos máximos beneficios”.
Qué insumos ocupamos, cómo tratamos el suelo, eso es lo importante. Pensar más en el beneficio de producir sustentable a largo plazo, pensar en la utilización de los insumos, estamos muy permeados los agrónomos por la ley de los “rendimientos decrecientes”, uno usa los insumos hasta que es rentable. Pero que pasa si mientras es rentable es altamente contaminante, eso nunca se discute.
Tenemos que discutir eso, el acceso a la tierra, la política impositiva por ello se debe producir mucho en poco tiempo. Por eso tenemos que discutir los beneficios a mediano y largo plazo en vez de esta cuestión de lo instantáneo y lo inmediato.
En nuestras clases de Sociología Rural discutíamos mucho esto que sucedía en la región pampeana donde la tierra era parte de la herencia y por eso los hijos debatían el beneficio de cuidar la tierra porque era para ellos. Ahí entraba la idea de las rotaciones de los cultivos, la inclusión de los cultivos no por ser productivos, sino por ser regenerativos. Esto no fue hace siglos, sino hace no más de 20 años y ahora se perdió.
Ahora la tierra no es un bien de herencia, sino que es un factor más de producción que ponemos y sacamos. Esto lo tenemos que repensar los productores, técnicos porque la tierra no es un factor de producción, porque ahí hay vida, microorganismos.
Por suerte están los productores agroecológicos que vienen planteando estas cuestiones. Este año visite zonas de Buenos Aires, Corrientes, Misiones, Mendoza, donde hay productores que piensan en algo rentable pero con sustentabilidad. Producen trigo, soja, nogales, no pensando en el máximo beneficio, sino analizando el agroecosistema, que cosas van a entrar o van a salir, como generamos más relaciones entre los sistemas. Encontramos productores que vuelven a plantar árboles en la región pampeana.
No está mal producir para el mercado. Solo hay que ver las condiciones reales de producción y reproducción de esa unidad. – Otro de los temas de sus charlas es el concepto de Soberanía Alimentaria
Es un tema que estamos trabajando mucho en Buenos Aires y en otros distritos del país. Lo vamos tocando según la demanda de la población.
Lo pensamos desde la producción. Producción de alimentos, autoproducción de semillas, las huertas agroecológicas. La idea es centrarnos en producir alimentos realmente agroecológicos, que volvamos a producir alimentos.
Yo discuto mucho la idea de que Argentina está produciendo alimentos para 3 o 4 veces la población. La pongo en discusión, tenemos que ver si toda la soja es comida, si los árboles exóticos son comida. Vamos a tomar ese tema de la producción.
Otro eje importante es la calidad de lo que estamos comiendo. Otro eje importante que tomamos con consumidores urbanos. Qué estamos comiendo. Ahí hay muchas dudas por el uso de plaguicidas, de los productos transgénicos, desde cuando vamos a la carnicería o la verdulería, hasta cuando abrimos un paquete y no sabemos que hay adentro y lo estamos por comer.
En otras partes estamos viendo el tema del acceso. Ver como hacer nexos entre productores y consumidores, que parece fácil pero no lo es. Estamos viendo como los ligamos a partir de los mercados de cercanía, las compras comunitarias, encuentros entre productores y consumidores en las Ferias y otros lugares específicos. Esto se da mucho en los centros urbanos.
También estamos trabajando en la continuidad al acceso. Como hacemos que este acceso al alimento sano de calidad y a precio adecuado. Que el productor no venda barato o el consumidor no pague 10 veces más de lo que recibe el productor
La alimentación tiene además de las cuestiones culturales, geográficas, relacionadas por el clima. Un componente político, que debemos verlo. Tenemos que discutir si el Mercado o el Estado nos define que comemos, o si el ciudadano libre puede elegir que come, cuanto y con que calidad.
La soberanía alimentaria es un tema que va tomando mucho espacio en principio en los sectores urbanos principalmente. Donde las clases medias altas con acceso a la información y con poder adquisitivo se esta preguntando que como y cómo como. Pero también se está dando este debate en las clases más populares.
Nosotros vamos proponiendo estos temas, según donde vamos a dar las charlas. Pero las problemáticas siempre son similares. La contaminación de los alimentos y el acceso son problemas constantes. En los grandes centros urbanos como Buenos Aires se buscan diferentes alternativas para la producción, porque cada vez está quedando más lejos por la propia urbanización y esto aumenta los costos logísticos y el tiempo de corte y consumo. -No es solo producir sino como nos alimentamos
Debemos recuperar la soberanía alimentaria como un poder de decisión, pareciera que el comer se nos ha puesto como una imposición “tengo que comer”. Pero es algo inherente a todos los animales el tener que comer.
Pero hemos perdido el tiempo de comer como un momento de socialización, de compartir, que es algo que se añora. Comer es mucho más que ingerir alimentos, hay una cultura que recuperar y un espacio que estamos perdiendo. No se si lo podremos recuperar como era hace 30 años, pero si tenemos que buscar tener más poder de decisión en que y cómo comemos.
Esto va de la mano de la idea de la producción. Que implica cómo rediscutimos la producción de alimentos, en este esquema que se promueve más los productos para exportación, donde el eje esta en exportar, en agregar tecnología, fíjate el énfasis en el nombre de la cartera “Agroindustria”. Fíjate en los problemas que tenemos en el INTA y en Agricultura Familiar, donde se los busca invisibilizar y no ver la producción de alimentos y de empleo que generan estos espacios. Souza Casadinho en una de sus charlas
Se realizó en Misiones la primera “semana de la agroecología” para debatir la importancia de “que producimos y como lo hacemos”. Con varias actividades en diferentes puntos de la provincia se realizó un intercambio entre los que ya producen de esta forma y quienes buscan consumir los alimentos más sanos.
Dos de las charlas estuvieron a cargo de Marcos Ezequiel Filardi, integrante de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la Escuela de Nutrición de la UBA. Aprovechando su visita a la provincia, Filardi dialogó con Economis sobre Soberanía Alimentaria, la producción de alimentos y la importancia de la disponibilidad de la tierra, la accesibilidad física y económica, la adecuación cultural y su sustentabilidad.
Este rubio, de ojos claros, con cuerpón de buena vida, oculta detrás de su afabilidad una mente analítica llena de datos y una gran preocupación por “el derecho de los pueblos a decidir sobre su alimentación, a acceder a alimentos sanos, a poder producirlos”.
Filardi participó de la semana de la agroecología, organizadas por Secretaria de Estado de Agricultura Familiar de Misiones con una presentación sobre “el derecho a la alimentación saludable y la soberanía alimentaria” y luego presentó el libro de la Red de Cátedras Libres de Soberanía Alimentaria (CaLiSA) en la UNaM.
A continuación parte de la entrevista con este joven abogado: -A qué apunta la idea de la soberanía alimentaria
La soberanía alimentaria, es el derecho que tenemos los pueblos a definir libremente nuestras prácticas políticas y estrategias, de producción, distribución y consumo de nuestros alimentos. En ese sentido, desde que por primera vez se acuñó el término de soberanía alimentaria, allá por el 96 en la cumbre mundial de la alimentación en Roma, y encarnado sobre todo por la vía campesina, para los que no conocen es la organización internacional que nuclea hoy a más de 200 millones de campesinas y campesinos, pastores tradicionales y pescadores artesanales; al día de hoy, se ha convertido en verdadero paradigma contrapuesto, antitético y superador de lo que nosotros denominamos modelos agroindustrial dominante de producción alimentaria.
Como sentido tiene varias columnas trascendentales, la primera es que consideramos que hay otra forma de producir nuestros alimentos, en armonía con la naturaleza, en armonía con los seres humanos que no dependa de los fertilizantes sintéticos, los transgénicos y los agro tóxicos, que es la agroecología en todas sus formas, desde la agricultura regenerativa, la permacultura, la agroecología extensiva, distintas formas de concebir la producción de los alimentos, que introduce también una dimensión social, y que, es uno de los pilares de la soberanía alimentaria. Y nosotros decimos también que abogamos por una agroecología de base campesina, es decir poniendo en el centro del sistema productivo a la agricultura familiar campesina indígena, a los pescadores artesanales y a los pastores tradicionales.
El segundo componente de la soberanía alimentaria, apunta principalmente a la producción de alimentos, sanos, seguros y soberanos justamente para satisfacer las necesidades alimentarias locales. En ese sentido prioriza la producción local, para el abastecimiento local de las necesidades alimentarias, es decir la exportación de los alimentos queda en un segundo plano, el primer objetivo es garantizar el ejercicio del derecho a la alimentación adecuada de los 44 millones de habitantes que somos en nuestro país y después sí, el excedente de eso para otros mercados, para otros destinos, pero la prioridad está puesta en la producción local, para el abastecimiento local. En ese sentido también procura acercar al productor directamente con el consumidor, eliminando de alguna manera los intermediarios clásicos de la cadena alimentaria, que se llevan gran parte de la tajada. -Cómo lograr avanzar con esto. Porque bueno, los últimos gobiernos en el país vienen sostenidos con lo que es la producción de soja básicamente para exportación incluso no es la soja para alimento humano. Cómo armar el debate en ese marco, cuando toda la economía se basa en ese agronegocio
Bueno, justamente como vos bien señalabas el 60% de toda la superficie cultivada en nuestro país está destinada a un solo monocultivo que es la soja, cuyo destino es principalmente la exportación, en parte para alimentar a los ganados porcinos en China, pero también para producción de biocombustible por parte de esa soja, cuando ahora el presidente Trump de Estados Unidos restableció el arancel para la exportación de biodisel, quedó en evidencia que el 25% de toda nuestra producción está destinada a la producción de energía, a partir de los agrocombustibles.
Esto está bueno desmitificar esto, que se escucha seguido de que Argentina produce alimentos para 400 millones de personas, sería enhorabuena decir no estamos produciendo alimentos para 400 millones de personas, estamos produciendo comodities exportables principalmente para otros mercados.
En segundo lugar, que ese sistema tampoco nos esta garantizando que nosotros estemos adecuadamente alimentados, al basarse en un monocultivo generó el desplazamiento de otras producciones alimentarias que efectivamente integran la canasta básica de alimentos y eso hizo que esos alimentos fueran menos disponibles y en esta economía de mercado donde vivimos menos accesibles. Y esto tiene especial importancia, si tenemos en cuenta que tenemos el 33% de nuestra población viviendo debajo de la línea de pobreza, el 7, casi el 10% viviendo, según las últimas estimaciones, debajo de las líneas de la indigencia. En esta economía de mercado, esos ingresos son el vehículo de acceso a la alimentación. -Esto cómo impacta en la alimentación de las personas
Al tener menos alimentos disponibles, para el mercado local y, de menor variedad, hace que las personas de menores ingresos en los sectores populares, a la hora de ir al mercado para satisfacer sus necesidades alimentarias. como estrategia de supervivencia, se vuelca en los alimentos y a los más rendidores que ofrece este mercado. Y qué es lo más rendidor, los carbohidratos, las grasas y azúcares.
Entonces eso termina teniendo un efecto en nuestros cuerpos, porque por un lado tenemos un 12% de nuestros chicos aquí y ahora que no logran desarrollar su talla, como podrían desarrollarse por no tener acceso a esos nutrientes esenciales que le aportaría una buena nutrición. Y, por otro lado, tenemos un 60% de sobrepeso y obesidad en nuestro país que está escondiendo distintas formas de mal nutrición, porque no es que esa persona está nutrida en exceso de un catálogo de distintos nutrientes, sino que está llena justamente de carbohidratos, grasas, azucares.
Entonces por un lado decir, que este modelo no sólo no alimenta al mundo, sino que tampoco nos alimenta adecuadamente a nosotros, después tiene serios impactos en el territorio, tiene el impacto en el trabajo rural. -Cómo es eso
Pensemos por ejemplo para la soja se necesita una persona para trabajar 750 hectáreas, las últimas tecnologías que se están promoviendo hablan de la total automatización de los procesos extensivos. Con lo cual, la gente a falta de acceso a la tierra y, a falta de acceso al trabajo, no le queda otra que emigrar a las grandes ciudades, esto tiene como correlato que vivimos en un país que tiene el 92% de su población viviendo en pueblos y ciudades, y también tiene como correlato que según el relevamiento que hizo el propio gobierno nacional, con la central de trabajadores de las economías regionales, el año pasado, tenemos 4400 barrios populares alzados, en todo nuestro país, el 50% de los cuales nació justamente en los 20 años de este modelo productivo dominante.
Otro de los efectos es que genera conflictos por la tierra, genera desplazamientos forzados de campesinos, de pueblos originarios que no les queda otra que para sobrevivir que emigrar a los pueblos y ciudades. Con todo lo que implica eso en términos psicológicos, parámetros culturales y también lo que implica en términos de presión a las ciudades que tampoco están preparadas para recibir esos flujos de personas. Y que en consecuencias generan las tensiones en los servicios públicos, generan problemas de inseguridad, etcétera.
Como si esto fuera poco, todo el paquete tecnológico descansa en el uso de transgénicos, agrotóxicos, fertilizantes sintéticos, que tienen serios impactos en la salud, en los ecosistemas, en el aire, en el agua y en particular, ahí sindicamos las afectaciones a la salud derivadas de la exposición ambiental, tanto aguda, como crónica, a los agro tóxicos. Nuestro país está usando hoy 400 millones de litros de agro tóxicos por año de mínima, no solamente de glifosato, sino de 4718 formulaciones comerciales distintas, desde 1141 ingredientes y activos distintos, esto está generando serios impactos en los pueblos fumigados donde viven de 12 a 14 millones de personas.
Qué encontramos en los pueblos fumigados, el aumento de cáncer, aumento de malformaciones, trastornos del sistema endocrino, trastornos neurodegenerativos, enfermedades de la piel, enfermedades respiratorias, trastornos de infertilidad. Y esto que pensamos que afecta sólo a los pueblos fumigados, en realidad nos está afectando a todos, a los 44 millones de habitantes, porque esos agro tóxicos están presentes en el agua que bebemos, están presentes en los alimentos que comemos, están presentes en muchos lugares en el aire que respiramos, como se ha dado cuenta a partir de varias investigaciones de las universidades públicas. Entonces está generando serias afecciones en la salud.
Y cómo si eso fuera poco, está generando un deterioro de los suelos, estamos asistiendo a una perdida creciente de la fertilidad de nuestros suelos, esta contaminando el agua, está contaminando el aire, está destruyendo los bosques. Pensemos que los bosques son fuentes de oxígeno, fuente de biodiversidad, fuente regulatoria de la humedad, entonces estamos arrasando a los bosques para dar lugar al monocultivo de la soja, y eso tiene serios impactos ambientales, entre otras de las consecuencias tiene que ver con las inundaciones, tiene que ver -Con las sequías que son la contraparte
Claro, por eso decimos que este modelo es insustentable desde todo punto de vista, y, que en realidad es ineficiente hasta desde el punto de vista económico. Lo que pasa es que el propio modelo llama a esto externalidades. Qué significa externalidad que no la va a pagar el productor el costo real del productor, sino que lo traslada a la sociedad, sino que lo traslada a todos y cada uno de nosotros. -Cómo generar un debate serio, porque por un lado los diferentes gobiernos vienen sosteniéndose en base a este monocultivo de la soja, intelectuales como Lino Barañao, salen a defender el uso de agroquímicos, de forma literal, el último trabajo que han presentado que ahora lo llaman fitosanitarios, pero que es un eufemismo, cómo generar ese cambio de consciencia. Por un lado, hay un grupo de gente importante, que está fomentando lo que es la producción sustentable, incluso la regenerativa, pero como contrastar con esta idea política de poder central, que viene apañado del poder económico que genera este monocultivo.
Bueno lo importante es saber que las dificultades, vienen justamente de los intereses que están en juego. De los enormes intereses económicos en juego, que sostienen este modelo agroindustrial dominante. Por un lado, vos bien lo señalaste los intereses de las empresas químicas, estamos hablando de 4 empresas que concentran todo el negocio, vos bien sabes que Bayer acaba de comprar a Monsanto, Dow se fusionó con Du Pont, Syngenta fue comprada por Chemchina, queda Basf, 4 empresas que concentran el 100% de la semilla modificada genéticamente, el 75% del mercado mundial de agro tóxicos, y el 65% de mercado mundial de semillas certificadas.
A eso, súmale los intereses de la industria alimentaria, altamente concentrada también que procesa esas materias primas, para convertirla en estos objetos comestibles ultra procesados, a eso súmale los intereses comercializadores, como supermercados e hipermercados, altamente concentrados, estamos hablando de 5 grandes cadenas que dominan nuestro país. A eso, súmale los intereses de las compañías petroleras, porque este sistema industrial descansa en el petróleo, desde el fertilizante sintético, hasta mecanización agrícola a base combustible fósiles, las grandes distancias que recorre el alimento de un punto a otro, el packaging, bueno, es decir, comemos petróleo literalmente.
Entonces todo el interés de las compañías petroleras puesto ahí, las compañías farmacéuticas, íntimamente vinculadas con las compañías de la industria alimentaria y la industria química. -También de los biocombustibles, que están ahí detrás de eso
Ahí hay una alianza entre las compañías petroleras, con la de los grupos energéticos, junto con la producción de los agronegocios, hay una alianza simbiótica de intereses, detrás de todo esto están los bancos y compañías financieras, lubricando el sistema, dinamizando, financiando, es decir, estamos hablando del núcleo del capitalismo global, concentrado con intereses muy fuertes y muy entrelazados entre sí.
Esos intereses por supuesto tienen ramificaciones políticas, tienen ramificaciones en la ciencia, en los medios de comunicación, en las universidades públicas nacionales, y para mí, en ese contexto hay que ver las declaraciones de Lino Barañao. Esto no es nuevo, cuando Andrés Carrasco, nosotros lo reivindicamos como un ejemplo de ciencia digna, en el año 2009 publicó su investigación en la que daba cuenta de los efectos cancerígenos del glifosato en embriones de anfibios, hay un cable de Wikileaks que revela que desde la embajada de Estados Unidos, a instancias de la empresa Monsanto, recordemos los capitales estadounidenses, organizó una respuesta a esa investigación que realizó Andrés Carrasco, en ese sentido se contactó con dos organizaciones claves, por un lado con el Senasa, por otro lado justamente con Lino Barañao.
Y si uno va al material archivo ve al día siguiente de esa publicación, como Lino Barañao sale en los grandes medios de comunicación criticando la investigación de quién, incluso hasta ese momento era su amigo, Andrés Carrasco, desacreditando públicamente los resultados de esa investigación. Qué pasó, años después Andrés Carrasco se murió sin ver los resultados o el reconocimiento de su investigación y en el 2015 la Organización Mundial de la Salud, el Instituto de Investigación de Cáncer de la OMS, después de revisar toda la literatura científica global determinó qué el glifosato es un cancerígeno para los animales y es un probable cancerígeno para los seres humanos. Filardi y las autoridades de la Secretaría de Agricultura Familiar
A partir de ahí el Senasa no tomó nota, de hecho, ni siquiera inició el proceso de reclasificación toxicológica del glifosato, sigue siendo el agrotóxico más usado en el mundo y en nuestro país. Pero otro dato significativo, hace poco, hace tres semanas, se dio a conocer un veredicto en un tribunal en San Francisco que condenó a Monsanto al pago de una indemnización 289 millones de dólares, de los cuáles 25 millones de dólares son por los daños causados, pero el resto es por daños punitorios, porque se demostró en ese juicio que la empresa Monsanto ocultó maliciosa y deliberadamente información que obraba en su poder, que daba cuenta de los probables efectos cancerígenos del producto Round Up, que es la marca comercial del producto glifosato que ellos comercializaron de forma exclusiva por casi 20 años.
Arreglo seguido hay 8700 demandas en espera, tan solo en Estados Unidos, contra Monsanto no solo por el uso del Round Up, y del Race Pro, que son los dos productos estrella, sino que la tecnología que vino después de esta que se implementó en Estados Unidos, que es el Bootcamp. Y esto, los mercados reaccionaron ante esta noticia, la cotización bursátil de Bayer Monsanto cayó un 12,3% perdieron 16 mil millones de euros en solo 15 días. Es decir, estamos asistiendo a cada vez más evidencias que da cuenta de los efectos cancerígenos del glifosato que es el producto más usado en el país. Y al mismo tiempo se acaba de prohibir en Estados Unidos el clorpirifos por ser neurotóxico, que es el insecticida más usado en nuestro país. Y tampoco Senasa al día de hoy, entró en proceso de revisión, ni lo prohibió, ni mucho menos. -Misiones tiene una gran historia con respecto a la lo que es la pelea de la aplicación de agro químicos desde la época del tabaco, con la yerba mate donde se usa más el Round Up, también en la producción agrícola, pero el verdadero debate está en lo que se ha vuelto impulsar desde sectores como Lino Barañao, que es la producción de semillas, la Ley de trazabilidad, que es una ley que desde mí perspectiva limitaría justamente esto, que el productor tenga su independencia a la hora de producir.
Totalmente, nosotros integramos desde la cátedra libre de soberanía alimentaria de la escuela de difusión, integramos también lo que se llama la multisectorial, contra a ley Bayer-Monsanto de semillas, y, la semana pasada justamente estuvimos acompañando, “el semillazo”, que organizaron las organizaciones de agricultura familiar, campesina, indígena, de nuestro país. Justamente para decirle que no, a este intento de modificación de la ley vigente de semillas, que data, vos lo sabés muy bien, del año 73 de la ley de semillas y fitogenéticas, que a pesar de que no es la mejor ley que podríamos tener para defender los derechos de los agricultores para que puedan hacer lo que siempre hicieron desde que la agricultura es agricultura.
Es decir, reservar la semilla de la propia cosecha, reutilizar en su propia siembra, intercambiarlas con otras campesinas, con otros campesinos, esto nosotros entendemos que es un derecho del agricultor, es un derecho de los campesinos desde que la agricultura, es agricultura. A pesar de que la ley no es el entorno normativo que nosotros quisiéramos para proteger este derecho lo cierto es que reconoce el uso propio de las semillas y esto es lo que quiere reprimir el proyecto en danza que el gobierno central de cambiemos quiere impulsar, y está impulsando fuertemente. De hecho, activaron las reuniones de agricultura y ganadería de la cámara de diputados y están armando en una agenda ya de reuniones, a partir ya de la semana pasada arrancó, pero con miras de llegar a un dictamen el 2 de octubre favorable a los intereses de las grandes multinacionales.
Para nosotros tiene que haber, en un principio no se debería modificar la ley vigente en la medida que eso potencialmente podría restringir el uso propio. Pero si llegara a hacerse, lo que tiene que dejar a salvo la nueva legislación es que la agricultura familiar, campesina, indígena, tiene un derecho a seguir reservando esas semillas, de hacer uso propio, irrestricto y gratuito de esas semillas, e intercambiarlas libremente, se tienen que legalizar y de una vez por todas los intercambios que hace de semillas la agricultura familiar, campesina, indígena, incluso a la luz de la propia ley vigente, las ferias de semillas, podrían ser tildados de ilegales, también un marco que proteja esos intercambios, que el estado los fomente, los aliente, los acompañe.
Y por otro lado, que haya una regularización efectiva del sistema comercial de semillas, que evite que las pocas empresas que concentran el sector incurran en prácticas monopólicas, oligopólicas, y, de competencia oligopólica, que afecten el acceso de los productores a las semillas que es la base de la producción y la base de la vida misma, de toda la cadena alimentaria. Filardi y David Valera Sendra coordinador de la semana de la Agroecología
El “Ahora Góndola” fue presentado en la Casa de Gobierno, como un programa de reintegros de 10 por ciento en compras realizadas en los supermercados adheridos, con tarjetas de débito del Banco Macro. El nuevo programa que se pondrá en marcha entre los meses de octubre y diciembre, estará vigente los primeros miércoles y jueves de cada mes, con reitegros de 10% en las compras de comestibles, frutas y verduras y elementos de limpieza. Se exceptúan las bebidas alcohólicas.
Así se explicó en la reunión de lanzamiento realizada en la tarde de este miércoles, encabezada por el gobernador Hugo Passalacqua y el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán, junto al presidente de la de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Gerardo Díaz Beltrán; el presidente de la Confederación Económica de Misiones (CEM), Alejandro Haene; el presidente de la Cámara de Comercio de Posadas, Carlos María Beigbeder; propietarios y representantes de los supermercados de la Capital provincial.
“Esto no soluciona la crisis, pero es una forma de ir sumando programas que ayuden un poco en este contexto, a los diferentes sectores que se ven alcanzados por la inflación”, dijo Passalacqua y coincidió con él el presidente de la CAME, el misionero Gerardo Díaz Beltrán, al agregar que “aunque no solucione mucho, es central y valorable esta unión entre el sector público y el privado de una manera que no existe en ninguna otra provincia”. Para Díaz Beltrán “en las 23 provincias no hay un ejemplo como este; en la CAME lo tenemos como un ejemplo de plan y de sinergia entre el Estado y el sector privado, lo estamos llevando a otras provincias para replicarlo en otros lugares por el éxito que tuvo acá, en un momento en que las Pymes están atravesando una situación difícil”.
“Es un programa que le devuelve al consumidor, el 10 por ciento de la compra, con un tope de 500 pesos y el reintegro lo realizan por partes iguales la Provincia, el Banco Macro y los supermercados”, precisó el titular de Hacienda Adolfo Safrán.
Para el titular de la CEM, Alejandro Haene constituye “un eslabón más en la cadena de los exitosos ‘Ahora…’ que comenzó con el ‘Ahora Misiones”, continuó con el ‘Ahora Gas’, ‘Ahora Pan’, ‘Ahora Patente’ y otros…para que el consumidor se vea favorecido con esta facilidad que se da solo en este tipo de planes”.
Una vez lanzado el “Ahora Góndola”, la Confederación Económica de Misiones junto al Ministerio de Hacienda serán los encargados de divulgar y sumar a las cámaras de Comercio de todas las localidades de la provincia, para que el beneficio del reintegro alcance por igual a los consumidores misioneros.
Safrán precisó que no forman parte de este programa los hipermercados ni los mayoristas y que serán señalizados con cartelería pertinente aquellos comercios que sí están adheridos.
“Que el alimento sea tu medicamento, comenzando la salud en la cocina”. La definición corresponde a la farmacéutica Silvina Ortega, quien el sábado 11 de este mes, a las 9:00, en el Mercado Concentrador dará un taller sobre “Sopas” en una “combinación perfecta de vegetales y especias para enfrentar con éxito este frío al que no estamos acostumbrados los misioneros”. De esta manera comenzará un ciclo de talleres de alimentación consciente, destinado a todo público.
La participación es libre y gratuita, solo es necesario acercarse al Mercado Concentrador ubicado sobre avenida Aguado 4450 de Posadas. Explicó que éste puede ser el comienzo “de un proyecto ambicioso” relativo a llevar a cabo un mayor número de talleres. “Comenzaremos este mes con sopas, proyectamos un segundo taller para septiembre que sería entonces de jugos y licuados también con frutas y verduras que se consiguen acá en el Mercado Concentrador, que son de nuestros productores”, detalló.
Ortega añadió que las sopas también serán “con los vegetales y las especias de nuestros productores para que sean nutritivas y al tiempo de calentar nuestro organismo, levanten las defensas”. Aclaró que dependerá del acompañamiento de la gente la continuidad de esta propuesta en septiembre. “En cada caso de las preparaciones sopas o jugos y licuados, explicaré el porqué de las combinaciones de vegetales, frutas, especias”, precisó para indicar que además “serán económicas” todas las preparaciones.
Una vocación por la salud
La idea de dedicarse a la cocina surgió de la propia vocación. “En primer lugar, porque me gusta cocinar y te desenchufa y me gusta llevar una vida sana, saludable. Y porque el farmacéutico es un profesional que, creo, tiene varias misiones. Una de las que sería la más importante para mí es la pasión por cuidar la salud”, comentó Silvina.
“Entonces como siempre digo que el alimento sea tu medicamento, y la salud comienza en tu cocina. Entonces ahí está la clave de todo: menos procesados y más alimentos que sean naturales. Acá en Misiones tenemos todos gracias a Dios”, detalló.
Así la propuesta “sobre todo es consumir alimentos que crecen y se desarrollan acá en nuestra provincia. Además el taller está pensado para que todas las preparaciones sean accesibles. Que la gente venga y pregunte y que también puedan degustar una sopa calentita, bien rica, hecha con pocos ingredientes, muy económica pero con un gran valor nutricional”, insistió Silvina.