AMAZONAS

Bolsonaro autoriza a las Fuerzas Armadas a sumarse a la lucha contra incendios en la Amazonia

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El presidente Jair Bolsonaro firmó, el viernes por la tarde (23), un decreto que autoriza el uso de las Fuerzas Armadas para ayudar a combatir incendios en la selva amazónica. El decreto de Garantía de Ley y Orden (GLO) se aplica a áreas fronterizas, tierras indígenas, unidades federales de conservación ambiental y otras áreas de la Amazonía Legal.

Según el texto, que ya ha sido publicado en una edición adicional de la Gaceta Oficial, el uso de los militares solo se autorizará a solicitud del gobernador de cada estado de la región. La Amazonía Legal es un territorio que cubre todos los estados de Acre, Amapá, Amazonas, Pará, Rondônia, Roraima y parte de los estados de Mato Grosso, Tocantins y Maranhão.

Según el decreto, el período de extinción de incendios de las Fuerzas Armadas se extiende desde el sábado (24) hasta el 24 de septiembre. Se prevén acciones preventivas y represivas contra los delitos ambientales y la aparición y lucha contra brotes de incendios. Según el texto, las operaciones deben realizarse en articulación con los órganos de seguridad pública y las agencias y entidades de protección ambiental.

El gobernador de Roraima, Antonio Denarium, que asistió a la reunión ministerial que define el uso de las Fuerzas Armadas, dijo a los periodistas en el Palacio de Planalto que ya había firmado una solicitud de personal militar para combatir incendios en el Estado.

Denarium dijo que los estados de la región hoy en día no pueden combatir los incendios forestales solos. “Por lo tanto, estamos solicitando ayuda del gobierno federal, para que, en asociación con el estado, el Departamento de Bomberos Militares y el Departamento de Bomberos Civiles, combatamos los incendios en toda la Región Norte”. Dijo que otros gobernadores en la región también deberían solicitar apoyo. Una reunión entre los gobernadores de la región y el presidente de la República está programada para el próximo martes (27), en Brasilia, dijo Denarium.

El gobierno no ha informado la cantidad de personal militar que podría ser empleado en acciones de extinción de incendios. Según el decreto, dependerá del ministro de defensa, Fernando Azevedo, definir la “asignación de recursos disponibles y los comandos que serán responsables de la operación”.

Cadena Nacional

El presidente Jair Bolsonaro llamó a una red nacional de radio y televisión esta noche para anunciar medidas federales para contener los incendios en la selva amazónica.

La decisión sobre la declaración, que se emitirá a las 8:30 p.m., fue confirmada por la Secretaría Especial de Comunicación de la Presidencia (Secom), luego de una reunión ministerial coordinada por el propio presidente por la tarde en el Palacio de Planalto.

Fuente Agencia Brasil

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El verdadero desafío es recuperar el Amazonas, no sólo apagar el fuego

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La catástrofe desatada por los incendios forestales en el Amazonas nos enfrenta a un daño imposible de medir, pero, lamentablemente, es una catástrofe que no sorprende si pensamos, por ejemplo, que el número de incendios forestales creció al menos un 70% este año (hasta el 18 de agosto) en comparación con el mismo período en 2018 en la zona.

Combatir este incendio requiere más que recursos. El fuego y los incendios forestales son causados por acción del hombre, comenzando por la deforestación de los bosques. Las políticas públicas deben actuar para poner fin a la deforestación a gran escala en la Amazonía.

Muchas veces escuchamos que el Amazonas es el pulmón de nuestro planeta. Y es cierto. El Amazonas alberga cerca del 20% del agua del planeta, al 10% de la biodiversidad global, al 20% del oxígeno de la Tierra y es, entre muchas otras cosas, hábitat de más de 34 millones de habitantes.

Pero además, el Amazonas juega un rol clave en la regulación climática de Sudamérica, influyendo incluso en el régimen de precipitaciones de la región. Además de afectar gravemente a la biodiversidad de la zona, los incendios agudizarán la crisis climática a causa de las emisiones de carbono provenientes de la quema de materia orgánica y las áreas dañadas serán más vulnerables a sequías, inundaciones y a otros efectos del cambio climático, por la falta de cobertura vegetal. La pérdida del bosque reducirá también la capacidad de absorción de dióxido de carbono por parte de los ecosistemas. La generación y la dispersión de humo compromete la calidad del aire de varias regiones relativamente cercanas a los incendios y aun de ciudades lejanas como San Pablo, en Brasil.

El impacto inmediato de los incendios en la biodiversidad, es la muerte de miles de animales y plantas que habitan estos bosques, entre ellos especies emblemáticas y de gran importancia ecológica como el yaguareté, pero, además, las quemas ocasionan una pérdida de hábitat que amenaza la supervivencia de las especies.

Históricamente, los incendios en la Amazonía han estado ligados a la deforestación por expansión de la actividad agropecuaria y esta ocasión no es la excepción, como se verificó con el aumento de la deforestación en el último año. Un dato a destacar es que las condiciones de la estación seca este año han estado en rangos normales por lo que no se puede atribuir al clima la gran cantidad de incendios experimentados con respecto a otros años. Para prevenir futuros incendios urge combatir las causas de la deforestación en todo el bioma e impulsar una reforestación posterior que permita restaurar el bosque y evitar una mayor degradación y pérdida de la cobertura vegetal. Adicionalmente, se requiere impulsar medios de vida sostenibles.

¿Y qué podemos hacer?

Cuando decimos que el verdadero desafío es restaurar el Amazonas estamos diciendo que no podemos permitir que ni una sola hectárea afectada por estos incendios  cambie su uso hacia  ninguna otra cosa que no sea la provisión de servicios ambientales clave para la vida en todo el planeta. No podemos permitir que lo quemado se transforme en áreas  agrícolas o de ganadería intensiva.. , esto generaría un incentivo perverso para la continuidad de las quemas. Para ello necesitamos el compromiso de todos: Consumidores, retailers, empresas,  gobiernos etc debemos comprometernos a no comprar nada derivado de la zonas quemadas y a exigir su restauración y  a colaborar con el proceso. Pero si pensamos que estos procesos se dan sólo en el Amazonas estaríamos cayendo en un error. En la última década, en la Argentina, se ha deforestado un promedio de 240.000 hectáreas anuales de bosques nativos y el Gran Chaco es una de las ecorregiones más afectadas por esta problemática. Según un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, sus siglas en inglés), se encuentra entre los 11 lugares más deforestados del mundo y con niveles más altos de degradación. Y el panorama no parece muy alentador.

Necesitamos restaurar el Amazonas, pero también necesitamos políticas públicas que protejan a todos los bosques nativos de nuestro planeta, incluyendo desde ya a los de la Argentina.

Mientras la deforestación continúa, perdemos bosques, culturas, biodiversidad, servicios ambientales y oportunidades de un real desarrollo sustentable. Es hora de asumir los compromisos y salvar nuestros bosques. Sin bosques, no hay vida.

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Alarma por incendios y deforestación récord en Amazonas con Bolsonaro

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Entre enero y lo que va de agosto se registraron 72.843 focos intermitentes de incendios forestales por la “política de desarrollo” del presidente brasileño para la agricultura y la minería. Bolsonaro argumentó que “es la temporada de incendios” y bromeó: “Me solían llamar capitán Motosierra y ahora soy Nerón incendiando el Amazonas”.

El Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (Inpe) de Brasil confirmó con sus satélites lo que organizaciones ambientalistas de todo el mundo venían anunciando desde la llegada del presidente Jair Bolsonaro al Palacio de Planalto: el Amazonas, el “pulmón del mundo”, está en peligro.

Entre enero y lo que va de agosto se registraron 72.843 focos intermitentes de incendios forestales, consecuencia de la “política de desarrollo” del presidente brasileño para la agricultura y la minería. Las ONG hicieron durante toda la semana un llamado a Bolsonaro en las redes por las hectáreas de bosques que están siendo arrasadas bajo el hashtag #PrayForAmazonia (reza por el amazonas). Las imágenes de la selva prendida fuego recorrieron las redes.

“Me solían llamar capitán Motosierra y ahora soy Nerón incendiando el Amazonas. Pero si es la temporada de incendios”, se defendió el mandatario semanas atrás de las críticas de las organizaciones. Inclusive, el mandatario desmintió los datos provistos por el Inpe, que informó que los incendios aumentaron este año un 83 por ciento respecto al mismo periodo en 2018. Al menos 68 reservas protegidas fueron afectadas por las llamas. El director del Inpe fue despedido por Bolsonaro bajo la acusación de fomentar una imagen “pésima” de Brasil en el exterior y con datos “falsos”.

El organismo negó drásticamente que se pueda echar la culpa a la estación seca o a los fenómenos naturales por sí solos por el aumento dramático de incendios porque “no hay nada raro en el clima de este año ni en los niveles de lluvia en la región amazónica”. Los incendios pueden ser relativamente comunes en la estación seca, pero también son provocados por los agricultores que hacen quemas ilegales para liberar tierras y desarrollar sus negocios, amparados por la falta de control estatal y las políticas de Bolsonaro a favor de los terratenientes.

La Selva Amazónica, el “pulmón del mundo”

Desde el jueves hasta hoy, el Inpe detectó 9.507 nuevos incendios forestales, principalmente en la cuenca del Amazonas, hogar del bosque tropical más grande del mundo y al que se considera vital para contrarrestar el calentamiento global. El incendio se extiende a través de los estados de Acre, Rondônia, Mato Grosso y Mato Grosso do Sul, llegando a la triple frontera entre Brasil, Bolivia y Paraguay.

Con el río más grande del mundo y una fuente de riqueza natural donde conviven innumerables especies de animales y plantas, la Amazonía es hogar de 34 millones de personas, con más de 350 grupos indígenas.

En múltiples publicaciones, usuarios de todo el mundo reclamaron la falta de difusión de esta catástrofe ambiental. “Mientras los expertos sobre cambio climático de la ONU alertan de la importancia de cuidar el suelo, la tierra y los bosques del planeta, el Amazonas lleva 16 días ardiendo”, resaltaron en Twitter.

Instituciones y compañías internacionales, incluida la NASA, mostraron en imágenes satelitales una alta concentración atmosférica de monóxido de carbono (CO) en los lugares donde declaró el estado de alerta ambiental por el aumento de incendios. Santiago Gassó, investigador de la NASA, puntualizó desde su cuenta de Twitter que la superficie de América Latina cubierta por humo era de alrededor de 3.2 millones de kilómetros cuadrados.

Bolsonaro, quien celebró la salida del presidente estadounidense Donald Trump del acuerdo del clima de París y se negó a albergar la Conferencia del Clima de las Naciones Unidas (COP 25), parece ajeno al problema.

Las medidas antiambientales de Bolsonaro

Desde que asumió al gobierno, Jair Bolsonaro dejó en claro que la protección ambiental no iba a ser una prioridad para su gestión. Una de las primeras promesas de campaña de Bolsonaro fue la fusión de dos ministerios contrapuestos, Agricultura y Medioambiente. La decisión fue rechazada por las organizaciones ambientalistas porque advirtieron que el ministerio responsable por incentivar la agricultura y los negocios pecuarios sería el mismo encargado de conceder licencias ambientales para la producción en áreas de preservación.

Como no pudo hacerlo, nombró en la cartera de Medioambiente al abogado derechista Ricardo Salles, ex responsable del área en Sao Paulo, acusado de haber cambiado las propuestas del plan de manejo de un área de protección ambiental para favorecer a empresas privadas. Además, una de sus primeras medidas fue frenar la demarcación de tierras indígenas al decretar que esas decisiones pasen por el Ministerio de Agricultura.

Por otro lado, Bolsonaro prometió abrir las tierras indígenas protegidas por la constitución a la explotación minera y forestal, con la excusa de que los indígenas podrán vivir de esas regalías. Asimismo, planea completar la construcción de Angra 3, una planta nuclear en la costa, entre las regiones de Sao Paulo y Río de Janeiro. La zona destinada para el proyecto es playa Itaorna, conocida por los deslizamientos de tierra que históricamente señalan la inestabilidad del suelo.

Esta planta se complementará con una gran represa hidroeléctrica en Belo Monte, sobre el río Xingú, que forma parte del complejo pluvial del Amazonas.

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“Instrumentum Laboris” para el Sínodo de los Obispos sobre la Amazonía

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La Oficina de Prensa de la Santa Sede presentó hoy, lunes 17 de junio, el documento de trabajo (“Instrumetum laboris”) que prepara para la próxima Asamblea especial del Sínodo de los Obispos con el tema: “Amazonía: Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral” que se realizará del 6 al 27 de octubre de 2019. El documento “es el resultado de un proceso de escucha que comenzó con la visita del papa Francisco a Puerto Maldonado (Perú) en enero de 2018, continuó con la consulta del Pueblo de Dios en toda la región amazónica a lo largo del año y terminó con la Segunda Reunión del Consejo Pre-Sinodal en mayo pasado”, explicaron en la presentación. 

El Instrumentum laboris fue publicado en tres idiomas: español, italiano y portugués. El texto está compuesto por 147 puntos divididos en 21 capítulos separados por tres partes. La primera parte se titulada “la voz de la Amazonía” y tiene la finalidad de presentar la realidad del territorio y de sus pueblos. 

Según indica la introducción del Instrumentum Laboris, el texto está estructurado “en base a las tres conversiones a las que nos invita el papa Francisco: la conversión pastoral a la que nos llama a través de la exhortación apostólica Evangelii gaudium; la conversión ecológica a través de la encíclica Laudato sí; y la conversión a la sinodalidad eclesial mediante la constitución apostólica episcopalis communio que estructura el caminar juntos”. 

En esta línea, el primer apartado destaca también la importancia del diálogo al referirse a los “nuevos caminos de diálogo”, “diálogo y misión”, “diálogo con los pueblos amazónicos”, entre otros. 

En la segunda parte de este texto vaticano titulado “Ecología integral: el clamor de la tierra y de los pobres” se advierte sobre la “destrucción extractivista” y se abordan cuestiones muy relevantes como “los pueblos indígenas en aislamiento voluntario (PIAV)” y otros fenómenos de interés mundial como son “la migración”, “la urbanización”, “la familia y comunidad”, “la salud”, “la educación integral” y “la corrupción”. 

La Voz de la Amazonía 
La primera parte, “La Voz de la Amazonía”, presenta la realidad del territorio y sus pueblos. Comienza con la vida y su relación con el agua y los grandes ríos que fluyen como venas de la flora y la fauna del territorio, como fuente de sus pueblos, sus culturas y sus expresiones espirituales que también nutren la naturaleza, la vida y las culturas de miles de comunidades indígenas, agricultores, afrodescendientes, poblaciones que viven a orillas de ríos y ciudades. 

Amenaza de muerte, amenaza integral 
La vida en la Amazonía está amenazada por la destrucción y explotación del medio ambiente, por la violación sistemática de los derechos humanos fundamentales de la población amazónica; en particular, por la violación de los derechos de los pueblos originarios, como el derecho a la tierra, a la autodeterminación, a la delimitación de los territorios, a la consulta y al consentimiento previo. 

Según las comunidades que participaron en esta audiencia sinodal, la amenaza a la vida deriva de los intereses económicos y políticos de los sectores dominantes de la sociedad actual, en particular las empresas mineras. Actualmente, el cambio climático y el aumento de la intervención humana (deforestación, incendios y cambio de uso de la tierra) están llevando a la Amazonía a un punto de no retorno, con altas tasas de deforestación, desplazamiento forzado de la población y contaminación, poniendo en riesgo sus ecosistemas y ejerciendo presión sobre las culturas locales. 

El grito de la tierra y de los pobres 
En la segunda parte, el documento examina y hace sugerencias sobre temas relacionados con la ecología integral. La Amazonia hoy es una belleza herida y deformada, un lugar de dolor y de violencia, como lo subrayan elocuentemente los informes de las Iglesias locales recibidos de la Secretaría General del Sínodo. 

La violencia, el caos y la corrupción son desenfrenados. El territorio se ha convertido en un espacio de enfrentamientos y de exterminio de pueblos, culturas y generaciones. 

Hay quienes se ven obligados a abandonar sus tierras; muchas veces caen en redes de mafias, tráfico de drogas y de seres humanos (especialmente mujeres), trabajo infantil y prostitución. Es una realidad trágica y compleja, que está fuera de la ley y de la ley. 

Territorio de esperanza y “buen vivir” 
Los pueblos originarios de la Amazonía tienen mucho que enseñarnos. Reconocemos que durante miles de años han cuidado de su tierra, agua y bosque, y han logrado preservarlos hasta el día de hoy, para que la humanidad pueda beneficiarse de la alegría de los dones gratuitos de la creación de Dios. Los nuevos caminos de la evangelización deben construirse en diálogo con estas sabidurías ancestrales en las que se manifiestan las semillas de la Palabra. 

El Sínodo de la Amazonía se convierte así en un signo de esperanza para el pueblo amazónico y para toda la humanidad. 

Los pueblos de los suburbios 
El Documento de Trabajo también analiza la situación de los Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario (PIAV). Según datos de instituciones eclesiásticas especializadas (es, CIMI) y otras, en el territorio amazónico hay entre 110 y 130 “pueblos libres” diferentes que viven al margen de la sociedad o en contacto esporádico con ella. Son vulnerables a las amenazas del narcotráfico, los megaproyectos de infraestructura y las actividades ilegales vinculadas al modelo de desarrollo extractivista. 

La Amazonía es una de las regiones con mayor movilidad interna e internacional de América Latina. Según las estadísticas, la población urbana de la Amazonía ha aumentado exponencialmente; actualmente entre el 70 y el 80% de la población vive en las ciudades, que reciben permanentemente a un gran número de personas que emigran a ellas y no pueden proporcionar los servicios esenciales que necesitan los migrantes. Aunque la Iglesia ha acompañado este flujo migratorio, ha dejado vacíos pastorales dentro de la Amazonía que necesitan ser llenados. 

Iglesia Profética en la Amazonía: Desafíos y esperanzas 
Finalmente, la última parte del Documento de Trabajo invita a los Padres sinodales de la Amazonía a discutir el segundo punto del tema propuesto por el Papa: los nuevos caminos para la Iglesia en la región. 

La realidad de las iglesias locales necesita una Iglesia participativa que esté presente en la vida social, política, económica, cultural y ecológica de sus habitantes; una Iglesia que acoja la diversidad cultural, social y ecológica para poder servir a los individuos o a los grupos sin discriminación; una Iglesia creativa que pueda acompañar con su pueblo la construcción de nuevas respuestas a las necesidades urgentes; y una Iglesia armoniosa que promueva los valores de paz, misericordia y comunión. 

Sacramentos y religiosidad popular, ‘cosmovisión’ 
A las comunidades les resulta difícil celebrar la Eucaristía con frecuencia debido a la falta de sacerdotes. “La Iglesia vive de la Eucaristía” y la Eucaristía edifica la Iglesia. Por esta razón, en lugar de dejar a las comunidades sin la Eucaristía, se propone reconsiderar algunos criterios para la selección y preparación de los ministros autorizados para celebrarla. 

Las comunidades piden una mayor valoración, acompañamiento y promoción de la piedad con la que los pobres y sencillos expresan su fe a través de imágenes, símbolos, tradiciones, ritos y otros sacramentos. Esta es la manifestación de sabiduría y espiritualidad que constituye un auténtico lugar teológico con un gran potencial evangelizador. 

Sería conveniente reconsiderar la idea de que el ejercicio de la jurisdicción (poder de gobierno) debe estar vinculado en todas las áreas (sacramental, judicial, administrativa) y de un modo permanente al sacramento del orden. 

Nuevos ministerios 
Además de la pluralidad de culturas dentro de la Amazonía, las distancias generan un grave problema pastoral que no puede ser resuelto sólo con medios mecánicos y tecnológicos. Es necesario promover las vocaciones indígenas de hombres y mujeres en respuesta a las necesidades de la pastoral sacramental; su contribución decisiva radica en el impulso a la auténtica evangelización desde el punto de vista indígena, según sus costumbres y hábitos. Son pueblos indígenas que predican a los pueblos indígenas con un profundo conocimiento de su cultura y de su lengua, capaces de comunicar el mensaje del Evangelio con la fuerza y la eficacia de quienes tienen su propia cultura. 

Es necesario pasar de una “Iglesia que visita” a una “Iglesia que permanece”, acompaña y está presente a través de ministros que emergen de sus propios habitantes. 

Afirmando que el celibato es un don para la Iglesia, se pide que, para las zonas más remotas de la región, se estudie la posibilidad de la ordenación sacerdotal de los ancianos, preferentemente indígenas, respetados y aceptados por su comunidad, aunque ya tengan una familia constituida y estable, a fin de asegurar los Sacramentos que acompañan y sostienen la vida cristiana. 

El papel de la mujer 
Es necesario identificar el tipo de ministerio oficial que se puede conferir a las mujeres, teniendo en cuenta el papel central que desempeñan hoy en día en la Iglesia Amazónica. 

Se pide el reconocimiento de las mujeres por sus carismas y talentos. Piden recuperar el espacio dado por Jesús a las mujeres, “donde todos/todas nos podemos encontrar”. También se propone garantizarles su liderazgo, así como espacios cada vez más amplios y relevantes en el campo de la formación: teología, catequesis, liturgia y escuelas de fe y política. 

Se propone, por tanto, promover una vida consagrada alternativa y profética, intercongregacional, interinstitucional, con un sentido de disponibilidad para estar donde nadie quiere estar y con quien nadie quiere estar. Se recomienda que la formación para la vida religiosa incluya procesos de formación centrados en la interculturalidad, la inculturación y el diálogo entre la espiritualidad y las “cosmovisiones” amazónicas. 

Ecumenismo 
El documento también destaca un fenómeno importante a tener en cuenta, el rápido crecimiento de las iglesias evangélicas recientes de origen pentecostal, especialmente en los suburbios: “Nos muestran otra forma de ser iglesia donde la gente se siente protagonista y donde los fieles pueden expresarse libremente sin censura, dogmatismo o disciplinas rituales. 

El camino de la cruz y el martirio 
Ser una Iglesia en la Amazonía de manera realista significa plantear proféticamente el problema del poder, porque en esta región la gente no tiene la oportunidad de hacer valer sus derechos contra las grandes empresas económicas y las instituciones políticas. Hoy, cuestionar el poder en la defensa del territorio y de los derechos humanos es poner en riesgo la vida, abriendo un camino de cruz y martirio. El número de mártires en la Amazonía es alarmante (por ejemplo, sólo en Brasil, entre 2003 y 2017, 1.119 indígenas fueron asesinados por defender sus territorios). La Iglesia no puede permanecer indiferente ante todo esto; por el contrario, debe apoyar la protección de los defensores de los derechos humanos y recordar a sus mártires, incluyendo a mujeres dirigentes como la Hermana Dorothy Stang. 

Medios de comunicación 
Un apartado que cabe destacar es el capítulo dedicado a la “misión de los medios de comunicación”. El punto 141 indica que los medios de comunicación de la Iglesia “pueden ser un instrumento muy importante para trasmitir el estilo de vida evangélico, sus valores y sus criterios” y también son espacios “para informar lo que ocurre en la Amazonía sobre todo respecto a las consecuencias de un estilo de vida que destruye, y que los medios en manos de grandes corporaciones ocultan”. 

En esta línea, el Instrumentum Laboris describe que en la región “ya existen algunos centros de comunicación social gestados por los mismos indígenas que experimentan la alegría de poder expresar sus propias palabras, su propia voz no solo a sus mismas comunidades, sino también hacia fuera”. 

“El mundo indígena muestra valores que el mundo moderno no tiene. Por eso es importante que el empoderamiento de los medios de comunicación llegue a los mismos nativos. Su contribución puede tener resonancia y ayudar a la conversión ecológica de la Iglesia y del planeta. Se trata de que la realidad amazónica salga de la Amazonía y tenga repercusión planetaria”, explica el texto. 

De este modo, el documento sugiere una “formación integral de comunicadores autóctonos” y anima a los agentes pastorales a estar presentes en los medios de comunicación. Además, alienta a “la constitución, promoción y fortalecimiento de nuevas emisoras de radio y televisión con contenidos apropiados a la realidad amazónica” y en general, “generar y difundir contenidos sobre la relevancia de la Amazonía, sus pueblos y culturas para el mundo” para que puedan ser promovidos en las estructuras de la Iglesia universal. 

Por último, el texto vaticano señala la relevancia del “rol profético de la Iglesia y la promoción humana integral” por lo que profundiza en la “Iglesia en salida” y en la “Iglesia en escucha”. +

» Texto completo de la Instrumentum Laboris 

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