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El tour amazónico que muestra las cicatrices del petróleo en Ecuador

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Escribe Isabel Alarcón/Dialogue Earth – Piscinas de petróleo abandonadas, derrames, fosas y mecheros son algunas de las “atracciones” de este recorrido que muestra los impactos en la salud y el ambiente de las industrias extractivas

Donald Moncayo se coloca una mascarilla y guantes, e introduce la mano en un pozo negro, que se camufla entre la vegetación de la selva amazónica ecuatoriana. “Bienvenidos, así contamina el petróleo en la Amazonía” es la frase con la que Moncayo, poblador del lugar convertido en guía turístico, da inicio al “toxitour”, un recorrido que muestra las huellas que ha dejado el petróleo durante los últimos 50 años, y que sigue alertando sobre los costos de actividades extractivas mal planificadas. 

Este sitio, ubicado en Shushufindi, uno de los cantones de la provincia de Sucumbios, es el Aguarico 4, una de las 1.000 piscinas que Texaco abrió en la década de 1960 en la Amazonía ecuatoriana. Está abandonada desde 1986, pero el petróleo continúa derramándose hacia un estero.

En lugar de contratar un tour tradicional, turistas de todo el mundo vienen a ver otra cara de la Amazonía. El pozo Aguarico 4 es una de las paradas del toxitour, que dura ocho horas y lleva a los asistentes a sitios contaminados en Orellana y Sucumbios. Ambas provincias, en la Amazonía norte del Ecuador, son las más afectadas por la industria petrolera.

Los toxitours fueron creados en 2003 por la Unión de Afectados por Texaco (UDAPT) para mostrar los daños que causó la empresa Texaco, ahora parte de Chevron Corporation, durante su operación en el país entre 1964 y 1990. En estos veinte años se han sumado nuevas paradas que siguen mostrando distintos impactos a los pueblos amazónicos: casas donde el crudo ha empezado a emerger del suelo y hogares de personas enfermas de cáncer cuyos diagnósticos están relacionadas con el consumo de agua contaminada por el petróleo.

Hoy en día, el tour muestra no solo los impactos dejados por Texaco, sino también los de las compañías petroleras que operan actualmente en la Amazonía, como Petroecuador, que ha estado operando mecheros de gas cerca de las comunidades locales.

Pero los guías de toxitour también señalan que sus visitas son una advertencia para el futuro del cercano Parque Nacional Yasuní, donde se encuentra el proyecto petrolífero del Bloque 43, cuyas operaciones se cerrarán tras un referéndum histórico celebrado en 2023, en el que los ecuatorianos votaron a favor de poner fin a las perforaciones en uno de los lugares con mayor biodiversidad de la Tierra. Si no se aplican las medidas de reparación adecuadas tras el cierre del proyecto, afirman, puede aguardar un destino similar.

Las huellas del pasado

Aunque la porción de selva ecuatoriana representa solo el 2% de toda la Amazonía, el 61% de su territorio está concesionado a compañías petroleras.

Tras analizar los datos satelitales de Mapbiomas, Rodrigo Torres, coordinador de la Unidad de Geografía de la ONG Ecociencia, explica que el 17% de los bloques petroleros se intersecan con áreas protegidas, bosques protectores y corredores de conservación, y más del 63% de territorios indígenas están sobre bloques concesionados.

Ermenegildo Criollo, a sus 65 años, recuerda cuando las compañías petroleras se instalaron en su territorio para extraer petróleo. El líder de la nacionalidad indígena Kofán denuncia que los despojaron de sus tierras y contaminaron sus ríos. En aquel momento, sin conocer la magnitud de la contaminación, su mujer siguió consumiendo esta agua mientras estaba embarazada a fines de la década de 1970. Seis meses después de nacer su primer hijo, se dieron cuenta de que no crecía como debía. Lo llevaron a un hospital de Quito, a ocho horas de distancia, donde lamentablemente murió. Un segundo hijo nacido tres años más tarde murió a los tres años, algo que Criollo también atribuye a que bebía agua del río. “Empezó a vomitar sin parar, y al día siguiente a las 10 de la mañana murió”, recuerda el dirigente, que añade que en Lago Agrio, la capital de Sucumbíos, no había hospital.

Criollo comparte su historia desde su casa, una de las paradas del recorrido al que los asistentes llegan mediante un corto paseo en canoa. Él fue uno de los 30.000 demandantes contra Texaco. El proceso se inició en 1993 y finalmente en 2018 la Corte Constitucional de Ecuador determinó que la empresa pague penalizaciones de unos 9.500 millones de dólares.

Sin embargo, Chevron, que compró Texaco en 2001, alegó que ya había gastado 40 millones de dólares para remediar sus impactos. Añadió que Petroecuador ―la empresa estatal ecuatoriana que formaba parte del consorcio que explotaba los yacimientos petrolíferos― era responsable de los demás daños, al haber asumido las operaciones petroleras de Texaco en 1992. En 2018, la Corte Permanente de Arbitraje (CPA) de La Haya ordenó la nulidad de la decisión del tribunal ecuatoriano, debido a que la sentencia se había obtenido mediante “fraude, soborno y corrupción”, y dictaminó que el Estado debía indemnizar a la empresa en su lugar. Esta sentencia fue confirmada en 2020 por un tribunal de distrito de Países Bajos.

La UDAPT ha indicado que no acepta este veredicto. “Les ganamos el juicio, se niegan a pagarlo, nos contaminan y ahora tenemos que pagarles nosotros a ellos”, dice Pablo Fajardo, asesor jurídico de la UDAPT. Se espera que en este 2024 la CPA anuncie el monto que Ecuador debería pagar a Chevron.

UDAPT y Fajardo dicen creer que esta indemnización sería de 2 millones de dólares, porque vieron estos montos en los presupuestos gubernamentales de 2023 y 2024 rotulados como “pago a Chevron”. El abogado cree que aún es posible que Ecuador no tenga que pagar este monto debido al artículo 422 de su Constitución, que expresa la soberanía del país por encima de los casos de arbitraje internacional.

Fajardo cree que el gobierno ecuatoriano no se defendió ante la CPA. “La decisión altera el orden público de Ecuador. ¿Cómo puede un arbitraje internacional pasar por encima de nuestra Constitución? Es inaplicable”, dice. “Ese argumento [de soberanía] era el más importante, pero nuestro fiscal, sin ninguna razón, retiró el argumento de la corte holandesa y dejó al Estado indefenso”.

Los observadores también describen que la industria y sus empresas han abandonado responsabilidades medioambientales y de salud humana, como la formación de piscinas de petróleo. Cuando no se toman medidas inmediatas tras el cese de las operaciones petrolíferas, el crudo se infiltra en el suelo y las aguas subterráneas, explica Blanca Ríos, investigadora de ecología acuática de la Universidad de las Américas (UDLA) de Ecuador. Además, Ríos afirma que las piscinas abandonadas atraen a los animales, sobre todo a las aves, que las confunden con salinas y acuden a alimentarse y a beber agua. Se alimentan de sustancias tóxicas y las transportan a otras zonas a través de los excrementos. También las transportan a través de la cadena alimentaria.

Según datos del Programa de Reparación Ambiental y Social (PRAS) del Ministerio de Ambiente ecuatoriano compartidos con Dialogue Earth, hasta junio de 2022 se habían identificado 4.676 piscinas, fosas y derrames de petróleo en la Amazonía del país. Cerca del 40%, o 1.838, han sido remediados, mientras que los demás están pendientes. Se pidió a Petroecuador que comentara el estado de estos, pero en el momento de la publicación no se había recibido respuesta.

Lecciones para el Yasuní

Para los defensores del cercano Parque Nacional Yasuní, se teme que los tóxicos sean una señal de lo que está por venir. En el referéndum de 2023, casi el 60% de los ecuatorianos votó a favor de detener la extracción de petróleo en el parque, y se espera que el gobierno ordene el cese de las operaciones de Petroecuador en el área protegida en el plazo de un año tras el resultado.

Pero a pesar de que la petrolera anunció el cierre de los pozos para finales de agosto de 2024, “vemos que no existen mecanismos concretos para la remediación ni para el retiro de la infraestructura petrolera”, dice Pedro Bermeo, coordinador legal del colectivo Yasunidos, un grupo activista que se formó para oponerse al proyecto del Bloque 43. Para Bermeo, el toxitour muestra lo que podría ocurrir en el Bloque 43 si no se toman las medidas adecuadas, citando cómo las piscinas y los vertidos siguen afectando a las personas y al medioambiente.

Bermeo afirma que no hay muestras claras de que esto se concrete, ya que la actividad no ha disminuido. Se extraen alrededor de 52 mil barriles de petróleo diarios del Yasuní. El presidente de Ecuador Daniel Noboa creó un comité para establecer los lineamientos del retiro progresivo, pero no dio plazos ni mayores detalles.

En su Informe Preliminar sobre Impactos y Planes de Acción asociados al cierre de las operaciones en el parque Yasuní, Petroecuador reconoce que no existen precedentes en el país sobre la planificación de actividades de cierre anticipado y abandono. Por ello, en 2023 la empresa estatal solicitó a la Corte Constitucional orientación sobre las consideraciones técnicas para establecer el plazo de un año para el cierre de las operaciones, ya que habían planificado un cronograma de tres años. El tribunal denegó la solicitud por no haber sido presentada a tiempo.

La empresa estima que el costo de abandono será de 654 millones de dólares. En el informe se presupuestan 4 millones para el estudio de impacto ambiental por abandono y 88 millones para revegetación y reforestación.

Remediaciones pendientes  

Una de las lecciones para Yasuní de otras regiones petroleras de Ecuador es la importancia de una remediación adecuada, y la contención y limpieza de los impactos de las operaciones. Ríos explica que “la remediación no es tapar con tierra. Implica un proceso de aislar el crudo y llevarlo a centros de biorremediación”. Los efectos de esto se ejemplifican durante el toxitour, en el cual se visita la casa de Efraín Guamán, ubicada sobre una de las 157 piscinas remediadas por Chevron.

La casa de Guamán se construyó en el emplazamiento del pozo Shushufindi 6, que funcionó durante la década de 1970. Vive allí desde 2004, pero en 2021, mientras sembraba plátanos verdes, este hombre de 48 años se sorprendió al descubrir petróleo crudo a menos de un metro bajo la superficie.

Antes de este incidente, Guamán y su familia consumían agua de un pozo y del río situado a unos 150 metros de su casa. En 2006, perdió un riñón, mientras que en 2015 su madre murió de cáncer de piel a los 55 años, problemas de salud a los que, al parecer, contribuyó la exposición a dicha contaminación. Ahora sus hijos, de 3 y 15 años, tienen lesiones similares en la piel. Aunque ya tienen agua potable, dice que sus lesiones han seguido creciendo, y carecen de dinero para ir a un hospital de la ciudad.

Dialogue Earth consultó a Petroecuador sobre el proceso de las remediaciones, pero no obtuvo respuestas. También preguntó al Ministerio de Energía, pero respondieron que al momento no hay un viceministro de Hidrocarburos y no tienen a alguien que valide la información.

Mecheros, un tema pendiente

El petróleo no solo impacta a los suelos y las fuentes de agua, sino también al aire. Al llegar a la parroquia Enokanki, en Orellana, cinco mecheros iluminan el paisaje. Aunque los integrantes del toxitour estaban a 500 metros de las llamas, percibían el olor a quemado.

Leonela Moncayo, la hija adolescente de Donald que lo acompaña en los recorridos, reconoce enseguida ese olor. Desde que nació, hasta hace un año, convivía con un mechero a menos de 100 metros de su casa. Durante el día, no podía concentrarse por el ruido, y en las noches la luz no le permitía dormir.  “Si vives en la naturaleza, crees que oyes pájaros y grillos, pero no es así. Yo solo oigo un ‘riiiiing’ todo el tiempo”, dice.

Con otras ocho niñas de la Amazonía, demandó en 2020 a los Ministerios de Energía y Ambiente por vulnerar su derecho a un ambiente sano. El 29 de julio del 2021, la Corte Provincial de Justicia de Sucumbíos falló a favor de Leonela, Rosa Valladolid, Skarlett Naranjo, Jamileth Jurado, Denisse Nuñez, Dannya Bravo, Mishell Mora, Jeyner Tejena y Kerly Herrera. La sentencia establecía que se eliminen los mecheros aledaños a los centros poblados hasta el 29 de marzo de 2023 y el resto hasta diciembre de 2030.

Cuando se inició el proceso, la UDAPT contabilizó 447 mecheros. Ahora, han registrado 486. Ante la Asamblea Nacional, el 9 de mayo de 2024, Marcela Reinoso, gerente de Petroecuador, explicó que, hasta el primer trimestre de este año, se han apagado 145 mecheros. Minutos después, la ministra de Ambiente, Sade Fritschi, dijo que solo han apagado y desmantelado un mechero, y están en conversaciones para regularizar los 145.

Sin embargo, a principios de junio de 2024, el entonces ministro interino de Energía, Roberto Luque, asistió a la Asamblea Nacional y dijo que se habían eliminado 145 mecheros, 49 de los cuales no estaban operativos, sino que requerían un proceso de desmantelamiento. Añadió que los 341 mecheros restantes se desmantelarían antes de 2030.

Los efectos de los mecheros preocupan a especialistas y a la población local. Juan Carlos Avilés, consultor ambiental, explica que los mecheros tienen componentes como dióxido de carbono, óxido de azufre, óxidos de nitrógeno, metano, propano y benceno. Este último es altamente cancerígeno.

Dannya Bravo tiene doce años, es una de las niñas demandantes, y perdió a su papá el año pasado por un cáncer en el cerebelo. Ella vive con su familia en Joya de los Sachas, a la que describe como “una ciudad de puro petróleo”. A 700 metros de su casa hay dos mecheros y a su alrededor hay piscinas y tuberías.

La UDAPT y la ONG Clínica Ambiental registraron 442 casos de cáncer en las ciudades de Lago Agrio, Shushufindi, Francisco Orellana y Joya de los Sachas, entre abril de 2018 y diciembre de 2022. En la actualización de febrero de 2024, que aún no se publica, el número de pacientes subió a 531.

Leonela, que ahora tiene 13 años, continuará en la lucha con sus compañeras hasta que se eliminen todos los mecheros. Sueña con convertirse en dermatóloga para tratar el cáncer de piel y planea construir un hospital oncológico en la Amazonía. Mientras tanto, acompaña a su papá. “Es duro seguir en esta lucha”, admite Donald al ver que cada vez aumentan los sitios a visitar en el toxitour y espera que el Yasuní no se sume a esta lista.

Isabel Alarcón periodista independiente con base en Quito, Ecuador. Su trabajo se enfoca en biodiversidad y cambio climático.

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Tras la caza de un yaguareté en Formosa piden frenar la deforestación

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Luego de conocerse la noticia de que un ejemplar de la especie en peligro de extinción fue cazado y carneado en Formosa, organizaciones ambientalistas advierten sobre la necesidad de frenar la deforestación.

El pasado martes cazadores furtivos mataron y carnearon a un yaguareté en la localidad formoseña de Estanislao del Campo y la noticia -dada a conocer por el Ministerio de Producción y Ambiente de Formosa- causó indignación.

Se trata de una especie que fue declarada en 2018 Monumento Natural Provincial en esa provincia por la Ley 1.673, sin embargo quedan menos de 20 ejemplares en la región chaqueña. 

En este contexto, la organización Greenpeace advirtió que si se continúa con la caza indiscriminada, sumado a la deforestación “es prácticamente una condena al yaguareté”.

Dicha organización presentó en 2019 un proyecto ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que se declare la ‘deforestación cero‘ en ambientes de las yungas, la región chaqueña y el litoral argentino. Ahora advirtieron: “recientemente se han entregado contundentes informes que demuestran cómo se viola la Ley de Bosques en las provincias demandadas, entre las que se encuentra Formosa. Esperamos un pronto pronunciamiento de la Corte, ya que ha quedado claro cómo se arrasa con el hábitat y los últimos yaguareté del Gran Chaco argentino”. 

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Un mundo con un crecimiento bajo es un mundo desigual e inestable

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Los períodos largos de crecimiento económico lento pueden provocar un repunte en la desigualdad. No obstante, un conjunto equilibrado de políticas puede prevenir ese desenlace.

La economía mundial se ha atascado en un ritmo bajo de crecimiento, lo que podría suponer un serio revés en la lucha contra la pobreza y la desigualdad.

Los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales del Grupo de los Veinte, que se reúnen esta semana en Río de Janeiro, se enfrentan a un panorama que invita a la reflexión. Tal y como muestra la última actualización del informe Perspectivas de la economía mundial que publica el FMI, se espera que el crecimiento mundial se sitúe en 3,2% este año y 3,3% en 2025, muy por debajo del promedio de 3,8% registrado desde el comienzo de siglo hasta la pandemia. Por otro lado, nuestras proyecciones de crecimiento a mediano plazo siguen languideciendo en los niveles más bajos registrados en décadas.

Ciertamente, la economía mundial dio muestras alentadoras de resiliencia ante toda una serie de shocks, y el mundo no entró en recesión, como predecían algunos, cuando los bancos centrales de todo el mundo subieron las tasas de interés para contener la inflación.

Sin embargo, a medida que nos alejamos de los años de crisis de la pandemia, necesitamos evitar que el mundo caiga en un período prolongado de crecimiento anémico que perpetúe la pobreza y la desigualdad.

La pandemia ya ha supuesto un revés en esta lucha: la pobreza extrema creció tras décadas de descenso continuado, mientras que el hambre en el mundo aumentó y la reducción de la desigualdad a largo plazo entre países se estancó.

Un nuevo estudio del FMI sugiere que los períodos de estancamiento que duran cuatro años o más tienden a provocar, dentro de los países, un aumento de la desigualdad de ingresos que roza el 20%, lo que supera considerablemente el aumento debido a una recesión manifiesta.

Durante los períodos de estancamiento, los niveles pobres de creación de empleo y crecimiento de los salarios provocan el aumento del desempleo estructural y reducen la porción del ingreso de un país que acaba en manos de los trabajadores. Estas fuerzas, combinadas con un espacio fiscal limitado, tienden a agrandar la brecha entre la cúspide y la base de la pirámide del ingreso.

Dicho de otro modo: cuanto más tiempo estemos atascados en un crecimiento bajo, más desigual será el mundo. Eso ya sería de por sí un serio revés para el progreso que hemos logrado en las últimas décadas. Además, como hemos visto, la desigualdad creciente puede promover el descontento ante los avances de la integración económica y tecnológica.

En este contexto, es altamente oportuno que Brasil haya hecho de la lucha contra la desigualdad, la pobreza y el hambre una prioridad de su presidencia del G20. Con las políticas adecuadas, aún estamos a tiempo de escapar de la trampa del bajo crecimiento y la desigualdad creciente, al tiempo que se hacen esfuerzos para reducir la pobreza y el hambre. En este sentido, permítanme destacar tres ámbitos prioritarios de política económica.

Aumentar el ritmo del crecimiento inclusivo

En primer lugar, necesitamos abordar el problema subyacente del crecimiento lento. Gran parte de la caída en el ritmo de crecimiento que se ha producido en las últimas décadas ha sido consecuencia de un bache en la productividad. Una de las razones principales que explica este bache es que el trabajo y el capital no están fluyendo hacia las empresas más dinámicas.

No obstante, una combinación inteligente de reformas podría ser la llama que prenda la mecha del crecimiento a mediano plazo. Las medidas para promover la competencia y mejorar el acceso al financiamiento podrían hacer que los recursos fluyan de manera más eficiente y se incremente la productividad. Al mismo tiempo, la incorporación de más personas a la fuerza de trabajo, como por ejemplo las mujeres, podría contrarrestar el efecto negativo del envejecimiento demográfico sobre el crecimiento.

Además, no debemos olvidar el papel que ha desempeñado el libre comercio como motor del crecimiento y la creación de empleo. En los últimos cuarenta años, la renta real per cápita se ha duplicado a nivel mundial, al tiempo que más de mil millones de personas salían de la pobreza extrema. Durante ese mismo período, el comercio expresado como porción del producto interno bruto se ha incrementado un 50% . Sin embargo, también es cierto que los beneficios del comercio no han llegado a todos por igual, motivo por el que debemos hacer más por garantizar que las ganancias se repartan de una manera justa. En cualquier caso, cerrar nuestras economías sería un error.

Centrar las políticas fiscales en las personas

En segundo lugar, debemos hacer más para asegurarnos de que las políticas fiscales apoyen a los miembros más vulnerables de la sociedad.

El desafío es que muchas economías se enfrentan a intensas presiones fiscales. En los países en desarrollo, los costos de servicio de la deuda se llevan hoy por hoy una fracción mayor de los ingresos tributarios, en un momento en el que esos países se enfrentan a una lista creciente de demandas de gasto, desde inversiones en infraestructuras hasta el costo de la adaptación al cambio climático. Un esfuerzo fiscal gradual y centrado en las personas que incluya un aumento de los ingresos, una mejora de la gobernanza y la protección de los programas sociales puede aliviar los riesgos fiscales al tiempo que se limita cualquier impacto negativo sobre el crecimiento y la desigualdad.

En los países en desarrollo, existe amplio margen para incrementar los ingresos mediante reformas tributarias, llevándolos hasta niveles del 9% del PIB según nuestros estudios. Ahora bien, es fundamental adoptar un enfoque progresivo, lo que significa que hay que asegurarse de que quienes pueden permitirse pagar más impuestos contribuyan de manera justa y proporcional. Gravar las rentas del capital y las propiedades inmobiliarias, por ejemplo, es en definitiva una forma relativamente progresiva de incrementar los ingresos tributarios.  

Independientemente de cuál sea la estrategia, la gente necesita confiar en que los impuestos que paga se utilizarán para ofrecer servicios públicos, no para que los poderosos se enriquezcan. Las mejoras en materia de gobernanza, tales como aumentar la transparencia y disminuir la corrupción, también deben ser parte integral de la ecuación.

Al mismo tiempo, los programas de gasto social pueden marcar una gran diferencia en lo que respecta a la desigualdad, incluidas iniciativas como las ayudas para comedores escolares, las prestaciones por desempleo y las pensiones. Todo esto debe protegerse. Los programas de transferencia de fondos bien direccionados, como el programa Bolsa Familia de Brasil, pueden brindar apoyo a los colectivos vulnerables.

Nuestros estudios muestran que la aplicación de políticas redistributivas potentes en las economías en crecimiento del G20, como los programas de gasto social y la inversión pública en educación, pueden reducir la desigualdad entre 1,5 y 5 veces más que las políticas menos decididas.

Reforzar el apoyo a nivel mundial

Por último, necesitamos una red mundial de seguridad financiera fuerte para los países que precisen apoyo. Con este objetivo en mente, el FMI está trabajando en un paquete de reformas que se aplicarán a nuestros mecanismos de préstamo.

Para seguir respondiendo a las necesidades de nuestros miembros más vulnerables, estamos revisando nuestro instrumento de préstamo concesionario para países de ingreso bajo, el Fondo Fiduciario para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza (FFCLP). Ante la expectativa de que la demanda supere los niveles previos a la pandemia, es fundamental que nuestros miembros aúnen esfuerzos para garantizar que se dota al FFCLP de los recursos adecuados y que sus finanzas a largo plazo se asientan sobre una base sostenible.

Además, por primera vez en casi una década, también estamos revisando a fondo nuestra política de sobretasas. El objetivo de esta revisión es garantizar que podemos seguir proporcionando financiamiento a tasas de interés asequibles a los miembros que necesiten nuestro apoyo.

El año pasado recibimos un claro voto de confianza de nuestros miembros, que acordaron incrementar los recursos procedentes de las cuotas permanentes, lo que nos ha permitido mantener nuestra capacidad de concesión de préstamos. Cuento con que los miembros del G20 ratificarán ahora este incremento de cuotas.

Una de las lecciones que nos ha enseñado la historia reciente es que no debemos ignorar a aquellos a quienes el progreso económico y tecnológico deja atrás, ya sean individuos dentro de los países o naciones enteras que luchan por acortar esa distancia. Más bien, con las políticas adecuadas y a través de la colaboración, tenemos la posibilidad de construir un mundo próspero e igualitario para todos.

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Cinco claves para desarrollar un Marco de Taxonomía Verde: el caso de la República Dominicana

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Escriben Mayra Alfaro de Moran y Roberto Rubio Miranda – La lucha contra el cambio climático requiere inversiones significativas y asociaciones entre los sectores público y privado para crear economías más verdes. La reciente aprobación de la Taxonomía Verde de la República Dominicana marca un punto de inflexión en los esfuerzos del país para acelerar la financiación climática y promover la acción climática.

En línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas para 2030 y el Acuerdo de París, la Taxonomía de la República Dominicana tiene como objetivo involucrar al sector financiero en la promoción de actividades económicas ambientalmente responsables, fomentando inversiones sostenibles y el desarrollo de nuevos productos y servicios que cumplan con criterios de sostenibilidad. La Taxonomía Verde es más que un sistema de clasificación, establece un marco común que mejora la transparencia y facilita la toma de decisiones basada en criterios sostenibles, incluyendo una perspectiva de género. Este marco allana el camino para una transición hacia una economía baja en carbono, un paso crucial en nuestra lucha colectiva contra el cambio climático.

A petición del Gobierno, el IFC proporcionó servicios de asesoría para desarrollar el Marco de la Taxonomía Verde. Cinco factores clave contribuyeron al exitoso desarrollo de la Taxonomía Verde, que fue aprobada el 4 de junio de 2024:

  1. Asegurar el compromiso y liderazgo político. La Taxonomía Verde se benefició de un fuerte apoyo político y liderazgo del gobierno y del sector privado. El Comité de Monitoreo, liderado por la Superintendencia de Mercado de Valores y apoyado por expertos sectoriales, mostró el compromiso del gobierno con el proyecto. Además, hubo una fuerte participación del sector privado, que involucró a instituciones financieras, participantes clave de los mercados de capitales y asociaciones industriales.
  2. Definir objetivos claros. El desarrollo de la Taxonomía Verde inició con objetivos claros en términos de clima y medio ambiente. Estos objetivos guiaron la selección de sectores con un impacto ambiental y económico. Esto aseguró la relevancia y efectividad de la taxonomía. Estos objetivos incluyeron el uso sostenible y la protección de los recursos hídricos y costero-marinos, como ríos y cuencas. La inclusión de estas actividades “azules” generó un gran interés, apoyo y aceptación del proyecto.
  3. Convocar a expertos internacionales y locales. La asistencia técnica proporcionada por el IFC fue fundamental para desarrollar la taxonomía. Los consultores internacionales aportaron una valiosa experiencia adquirida previamente en el desarrollo de taxonomías similares en Colombia y México, mientras que los expertos locales aportaron conocimientos críticos y aseguraron la relevancia de la taxonomía para la República Dominicana. La participación de un asesor intersectorial, siete líderes sectoriales y más de 200 expertos técnicos de la academia, ONGs y los sectores público y privado mejoraron aún más la taxonomía y fomentaron la apropiación.
  4. Diseñar una gobernanza efectiva. Se estableció un comité de monitoreo al inicio del proyecto, compuesto por instituciones clave del gobierno, como la Superintendencia del Mercado de Valores, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la Superintendencia de Bancos, el Ministerio de Hacienda, el Banco Central y el Consejo Nacional para el Cambio Climático y el Mecanismo de Desarrollo Limpio. Para garantizar una gobernanza y supervisión adecuadas, se creó el Comité de Taxonomía Verde, compuesto por miembros del Comité de Monitoreo. Este comité es responsable de gestionar la taxonomía, mientras que el Ministerio de Medio Ambiente asume el papel de Secretaría Técnica. Este enfoque colaborativo entre instituciones aseguró una coordinación efectiva y una visión unificada en la lucha contra el cambio climático.
  5. Organizar consultas públicas y eventos de mercado. El desarrollo de la Taxonomía Verde involucró un proceso de consulta pública y participación. Comenzó con revisiones con los líderes sectoriales y continuó con la creación de grupos de trabajo para cada sector. La consulta pública formal permitió a las partes interesadas revisar y comentar sobre la taxonomía. La consulta ayudó a aclarar conceptos y abordar desafíos, asegurando una taxonomía más sólida y completa para su difusión.

Primeros resultados

Durante el evento de aprobación de la Taxonomía Verde, el Ministro de Medio Ambiente, Miguel Ceara, destacó la importancia de la taxonomía y su impacto en el desarrollo sostenible. Considerando los criterios de elegibilidad de la Taxonomía, el Ministerio de Medio Ambiente y el Ministerio de Hacienda han establecido un marco para la emisión de bonos sostenibles de deuda soberana, y la Asociación de Bancos Múltiples (ABA) ha desarrollado marcos específicos para bonos sostenibles para tres instituciones financieras.

El IFC también apoyó a la Red de Banca y Finanzas Sostenibles en el desarrollo de un Protocolo Verde para los bancos, firmado en marzo de 2024. Otro logro es la emisión del Bono Verde del Banco Popular. Este banco tendrá la capacidad de financiar actividades aprobadas por la SIMV dentro del marco de la Taxonomía Verde.

¿Qué sigue?

En adelante, el enfoque estará en la implementación y mejora continua de la taxonomía. Evolucionará con el tiempo para incluir sectores adicionales y refinar su contenido en base a los comentarios y experiencias de los usuarios. Los proyectos piloto apoyados por el IFC y el Banco Mundial contribuirán a una mejor comprensión de la identificación de activos verdes y resaltarán áreas de mejora.

La aprobación de la taxonomía verde es un hito importante, pero es solo el comienzo de un viaje hacia la promoción de prácticas sostenibles y la impulsión de la innovación en el sector financiero. La colaboración continua, el monitoreo y la adaptación serán clave para garantizar la efectividad de la taxonomía en el logro de los objetivos ambientales y en apoyar la transición hacia una economía sostenible y baja en carbono en la República Dominicana.

MAYRA ALFARO DE MORÁN Oficial Senior de Operaciones en la unidad de Asesoría y Economía de País de IFC

ROBERTO RUBIO MIRANDA Líder de Proyectos en la International Finance Corporation (IFC) – Grupo de Instituciones Financieras

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La pelea de Macri con Bullrich y los desincentivos para un acuerdo Macri-Milei

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Para la consultora Ecolatina esta semana tuvimos la confirmación explícita de algo que se venía insinuando, que es la relación conflictiva que se gestó entre Mauricio Macri y Patricia Bullrich. El conflicto estalló luego de que un eventual acuerdo para que la Ministra de Seguridad presidiera la Asamblea partidaria del PRO voló por los aires por la decisión de Bullrich de echar a su segundo en el Ministerio (una persona cercana a Cristian Ritondo), denunciándolo por corrupción. Esa decisión había ocurrido en represalias a que la ministra advertía que querían correrla de aquel rol partidario, cuando se anunció que el propio Ritondo presidiría el PRO bonaerense en lugar de quien lo estaba presidiendo actualmente, la dirigentes Daniela Reich, una aliada de Bullrich.

Aunque la Asamblea no presenta actividad constante, su relevancia radica en que es la instancia en la que se definen las estrategias de alianzas partidarias, teniendo -por ejemplo- la decisión final respecto a la posible unión del partido con La Libertad Avanza. El acuerdo de palabra pactado a principios de año era que Mauricio Macri y Patricia Bullrich presidirían el Consejo Directivo del PRO y la Asamblea respectivamente. Sin embargo, el macrismo desconoció ese acuerdo, en represalia a algunas actitudes de Patricia Bullrich.

Todo esto derivó en la ruptura explícita de la relación entre los dos principales auspiciantes de Javier Milei desde Juntos por el Cambio una vez confirmado el balotaje presidencial, Mauricio Macri y Patricia Bullrich, y que son a su vez los dos principales referentes del PRO, es esencialmente dos cosas: 1) la consecuencia previsible de una dinámica que se había vuelto inconducente por las dificultades para avanzar en un acuerdo Milei-Macri, y 2) una señal de agravamiento de las condiciones de gobernabilidad del actual oficialismo.

1) El potencial acuerdo Milei-Macri y una dinámica que se había vuelto inconducente

Detrás de todo acuerdo político hay en realidad un intercambio de conveniencias. Esas conveniencias pueden ser una apuesta a futuro (juntémonos que juntos ganamos y maximizaremos nuestros recursos) o un intercambio de beneficios (juntémonos que juntos somos más poderosos, pero compartamos nuestros recursos). Cuando se está en el poder, puede haber de los dos componentes, pero prevalece el segundo. Desde el poder, la  conveniencia puede ser a futuro, pero se necesita efectividades conducentes del presente para terminar de justificar el acuerdo. Esto último supone: 1) cargos, 2) recursos, o 3) roles y funciones (influencia).

Desde que se inició el ciclo de Milei que se advertía la factibilidad de que La Libertad Avanza confluyera con el PRO en una alianza política. Los dos tenían visiones parecidas respecto de lo que había que hacer,  solo era necesario que se lograran los acuerdos de conveniencia necesarios. Pero eso nunca ocurrió en parte porque había un problema irresoluble: Milei no quería compartir el liderazgo sobre el rumbo con Macri, y Macri no quería apoyar el rumbo sin tener incidencia en su definición. Es decir, además de no haber acuerdo por cargos (lugares en el gabinete) y recursos (deuda de coparticipación para CABA), el acuerdo posible que quedaba era solo el coalicional (asignación de roles y funciones comunes) y nunca Milei puso esa posibilidad sobre la mesa.

Y en parte Milei no puso eso sobre la mesa, porque probablemente advirtió que lo que Macri podía ofrecer para asumir roles y funciones de incidencia en el rumbo, eran apoyos que el Presidente ya estaba efectivamente logrando por la migración que hubo de apoyos de votantes de Juntos por el Cambio a La Libertad Avanza. Algo de eso se advierte al analizar la procedencia de los votantes que manifiestan intención de voto a La Libertad Avanza si hoy fueran las elecciones legislativas de 2025. Y es este factor el que en algún punto había vuelto a esta dinámica hacia un potencial acuerdo político LLA-PRO como inconducente. 

2) Una señal de agravamiento de las condiciones de gobernabilidad del oficialismo

Las dificultades del oficialismo para avanzar en la toma de decisiones (la sanción de leyes), quedaron en evidencia en la discusión de la ley Bases. El agravante es que la discusión de la Ley Bases tuvo un condimento que “facilitó” su sanción y que no lo tendrán los próximos proyectos del oficialismo: el hecho de ser la primera ley del Gobierno. Con el paso del tiempo, la presión sobre los bloques dialoguistas para “darle herramientas al oficialismo” dejará de ser un factor facilitador de los acuerdos, y los bloques dialoguistas se pondrán más exigentes para dar su apoyo. Si a esto le agregamos que el principal bloque aliado del oficialismo toma distancia cómo consecuencia del deterioro de la relación entre Milei y Macri, podríamos advertir que esta situación producirá un agravamiento de las ya delicadas condiciones de gobernabilidad de La Libertad Avanza.

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