AMÉRICA LATINA

Impulsan la creación de la Conferencia Regional sobre Cooperación Sur-Sur de América Latina y el Caribe

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La propuesta, que busca fortalecer la institucionalidad de la región en el ámbito de la cooperación, será sometida a consideración del Comité Plenario de la CEPAL en noviembre

Representantes de los países de la región que participaron en la Reunión Extraordinaria del Comité de Cooperación Sur-Sur: oportunidades para renovar la cooperación internacional para el desarrollo de América Latina y el Caribe dieron hoy el primer paso para transformar este órgano subsidiario de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en la Conferencia Regional sobre Cooperación Sur-Sur de América Latina y el Caribe, al aprobar una resolución con esa recomendación que será sometida a consideración del Comité Plenario de la CEPAL en noviembre.

El cambio de nombre dotaría al órgano de mayor fortaleza institucional para ofrecer respuestas regionales más rápidas, eficaces y eficientes, en línea con los grandes cambios que enfrenta el mundo y la región. De ser aprobado, las reuniones ordinarias de la Conferencia se celebrarían “cada dos años en la sede de la CEPAL en Santiago, en los años alternos al período de sesiones de la Comisión, utilizando las capacidades instaladas y los recursos existentes”.

“La constitución de esta Conferencia nos va a ofrecer la posibilidad de una cooperación renovada”, destacó al cierre de la reunión Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, quien enfatizó que “estamos en el momento de fortalecer nuestros acuerdos regionales, políticos y económicos”.

Bárcena recordó que la crisis del COVID-19 ha evidenciado enormes asimetrías en materia de acceso a vacunas, concentración de la riqueza, lucha contra el cambio climático y financiamiento para el desarrollo. “Dentro de nuestra región, por ejemplo, hay países donde el 69% de la población cuenta con su esquema completo de vacunación, sin embargo, otros países no alcanzan el 1%”, alertó.

Pese al crecimiento económico esperado para 2021 y 2022, “en la CEPAL hablamos de la paradoja la recuperación, porque esta no logrará paliar la pobreza, la desigualdad, el desempleo y la informalidad en nuestros países”, indicó Bárcena. “Los países de renta media, entre ellos la mayoría de los de América Latina y el Caribe, debemos seguir abogando para que el acceso al financiamiento externo sea equitativo e independiente del nivel de ingreso”, remarcó. Para ello es clave avanzar en una medición multidimensional del desarrollo, apuntó.

Rodolfo Solano Quirós, Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica, país que preside el Comité de Cooperación Sur-Sur de la CEPAL, agradeció a la Comisión por la presentación del borrador del documento Desarrollo en transición. Propuesta de concepto y medición para una cooperación renovada en América Latina y el Caribe, “que contiene valiosos insumos para continuar consensuando una sola voz de América Latina y el Caribe en los espacios multilaterales”. “Una vez que se consolide la Conferencia Regional sobre Cooperación Sur-Sur en noviembre próximo lograremos trabajar más frecuentemente en el rediseño de los sistemas de la cooperación para considerar la distribución del ingreso, la equidad y el bienestar, entre muchos otros aspectos, en una concepción multidimensional del desarrollo sostenible”, explicó.

La segunda jornada de la Reunión Extraordinaria, inaugurada el jueves, incluyó un Diálogo de Cancilleres y altas autoridades sobre las oportunidades y los retos de la cooperación internacional para el desarrollo en el contexto de la recuperación sanitaria, económica y social pos-COVID-19, moderado por Alicia Bárcena.

En el panel participaron E. Paul Chet Greene, Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional e Inmigración de Antigua y Barbuda, país que preside la Alianza de los Pequeños Estados Insulares (AOSIS); Ramon Cervantes, Ministro de Estado del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Exterior e Inmigración de Belice; Leslie Campbell, Ministro de Estado del Ministerio de Relaciones Exteriores y Comercio Exterior de Jamaica; Hugo Rivera, Viceministro de Asuntos Económicos y Cooperación Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de República Dominicana; Carlos Ramiro Martínez, Viceministro de Relaciones Exteriores de Guatemala; Felipe Solá, Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de Argentina (por video); Erika Mouynes, Ministra de Relaciones Exteriores de Panamá (por video); y el Canciller Solano de Costa Rica.

El Ministro E. Paul Chet Greene de Antigua y Barbuda indicó que “la cooperación internacional para el desarrollo es hoy más urgente que nunca”, ya que la pandemia ha expuesto las brechas estructurales y erosionado los avances de los países, especialmente de los pequeños estados insulares en desarrollo del Caribe. En este sentido, abogó por una medición multidimensional del desarrollo y por que se “recalibren las relaciones entre los países donantes y receptores”. “Me refiero a un nuevo tipo de cooperación para el desarrollo, lo cual es una obligación para la comunidad internacional, si queremos tener una recuperación global robusta”, sostuvo.

En la misma línea, el Ministro Ramon Cervantes planteó que, si bien Belice es considerado un país de ingresos medios altos, segundo en el ranking de ingreso per cápita en América Central, sigue siendo vulnerable ante los distintos choques externos. “Se requiere una cooperación internacional multidimensional, innovadora, dinámica, inclusiva y sostenible”, dijo, y agregó que este es el momento adecuado para ampliar la cooperación Sur-Sur.

El Viceministro Hugo Rivera de República Dominicana hizo un llamado a apoyar al vecino país de Haití, azotado por un devastador terremoto el sábado 14 de agosto. “Haití, país con el que compartimos la isla, necesita ayuda, necesita cooperación internacional”, manifestó, y valoró el rol de la cooperación Sur-Sur para enfrentar los impactos de la pandemia del COVID-19 en la región. “Sigamos apostando a fortalecer la cooperación y la integración de la región. Con una región mucho más unida, la República Dominicana piensa que tenemos mejor bienestar para el futuro”, apuntó.

El Viceministro Carlos Ramiro Martínez de Guatemala planteó, por su parte, que “estamos convencidos de que una mayor participación de los países de renta media en las iniciativas de cooperación internacional puede tener un efecto multiplicador que contribuya al logro de nuestros objetivos a nivel regional y global”.

El Ministro de Estado Leslie Campbell de Jamaica propuso algunas acciones a ser priorizadas por el Comité de Cooperación Sur-Sur de la CEPAL, y la Comisión en general, entre ellas, continuar abogando por una medición multidimensional del desarrollo para tener financiamiento a largo plazo, y promover la cooperación en sectores clave como el fortalecimiento de los sistemas públicos de salud, la diversificación y ampliación del comercio intrarregional y la promoción del comercio electrónico y el turismo, entre otros.

El Canciller de Argentina Felipe Solá indicó, a través de un video, que la crisis del COVID-19 hace necesario emprender esfuerzos más decididos en materia de integración y cooperación regional y financiamiento para el desarrollo.

“Celebramos la labor que desarrolla la CEPAL en apoyo a nuestros países, no solo poniendo en debate las asimetrías globales que se viven en el mundo con relación al acceso a vacunas, sino también en el combate al cambio climático y el acceso a financiamiento para el desarrollo”, dijo Solá, y respaldó el Plan de Autosuficiencia Sanitaria, que se encuentra elaborando la CEPAL a petición de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Finalmente, la Canciller de Panamá Erika Mouynes señaló, también en un mensaje grabado, que la cooperación Sur-Sur y triangular se destacan como herramientas efectivas para la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, apoyando la formulación de políticas públicas que brindan oportunidades a los ciudadanos y reactivan los sectores más impactados durante la pandemia.

En la Reunión Extraordinaria del Comité de Cooperación Sur-Sur participaron representantes de 35 estados miembros de la CEPAL, 4 miembros asociados y más de 20 organismos internacionales, en total, más de 150 participantes.

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Países de la CELAC aprueban por unanimidad lineamientos y propuestas del plan de autosuficiencia sanitaria

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La iniciativa fue presentada por Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva del organismo, durante la VI Cumbre de jefas y jefes de Estado y de Gobierno del bloque regional, que se celebró en Ciudad de México.

Los países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) aprobaron hoy por unanimidad los lineamientos y propuestas para un plan de autosuficiencia sanitaria para América Latina y el Caribe, una ruta programática presentada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) para fortalecer la producción y distribución de medicamentos, en especial vacunas, en los países de la región y reducir la dependencia externa, y mandataron a la Comisión regional de las Naciones Unidas para que continúe las acciones para su efectiva implementación.

El plan fue presentado por Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, durante la VI Cumbre de jefas y jefes de Estado y de Gobierno de la CELAC que se celebró en México, país que ejerce la Presidencia pro tempore del bloque regional, y a la cual asistieron Presidentes, Vicepresidentes, Ministros y altos funcionarios de gobierno de las 33 naciones que lo conforman.

En su discurso inaugural, el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, llamó a los países a “terminar con el letargo y plantear una nueva y vigorosa relación entre los pueblos de América”. Asimismo, instó a Estados Unidos y Canadá a otorgar vacunas a los países de la región que no han podido proteger a sus pueblos frente al COVID-19 por falta de recursos económicos, y solicitó a la CEPAL y otros organismos multilaterales, la elaboración de un plan con el objetivo superior de promover la comunidad económica de América Latina y el Caribe y así aprovechar la riqueza natural y cultural de la región.

Por su parte, el Ministro de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, destacó la aprobación de los lineamientos y propuestas de un plan de autosuficiencia sanitaria, el que definió como la adopción de un camino común para evitar nuevos rezagos en la región en materia de acceso a vacunas y medicamentos.

“Todavía hoy estamos muy rezagados respecto a otras regiones del mundo. Esto no debe volver a ocurrir en nuestra región y ese es el valor del documento que ustedes han aprobado. Los 31 países aquí representados estamos hoy adoptando un camino común para que América Latina y el Caribe nunca más quede rezagada como en 2020 y 2021. La lección aprendida y el camino adoptado”, afirmó.

Por su parte, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, subrayó en un mensaje en video que, cuando existen desafíos comunes, es necesario identificar áreas concretas de respuesta colectiva y propuestas de solución multilateral.

“Con la cumbre de hoy, los líderes de la región demuestran su compromiso con la renovación de la CELAC como espacio de fortalecimiento de la cooperación regional. Las Naciones Unidas contribuyen a esta aspiración mediante el plan de autosuficiencia sanitaria, cuyo objetivo es el desarrollo, expansión y fortalecimiento de la producción regional de vacunas y medicamentos”, expresó el máximo representante de la ONU.

La propuesta de un plan de autosuficiencia sanitaria presentada por Alicia Bárcena busca diagnosticar la magnitud de los retos que enfrentan los países de la región en las esferas sanitaria, económica, social y productiva, y avanzar en líneas de acción para fortalecer las capacidades productivas y de distribución de vacunas y medicamentos en los países de América Latina y el Caribe.

Para el desarrollo de la iniciativa, la CEPAL realizó un seguimiento exhaustivo de los avances y problemas para un acceso igualitario a la vacunación, constituyó un grupo de trabajo integrado por más de 20 expertos de distintos países de la región, realizó un inventario y diagnóstico de las capacidades regionales en el ámbito de la salud, en el que se resaltan las capacidades institucionales para el diseño y la implementación de políticas, formuló recomendaciones de estrategias y siete líneas de acción para el corto, mediano y largo plazo, e identificó a actores e instituciones estratégicas.

Durante su presentación, Alicia Bárcena recordó que la magnitud de la pandemia evidenció las limitaciones del abastecimiento de vacunas y medicamentos, las debilidades de los sistemas de salud, la desigualdad frente al acceso a atención primaria universal y la carencia de una planificación anticipatoria.

Asimismo, el subfinanciamiento crónico de la investigación y el desarrollo tecnológico y la debilidad de políticas industriales, no permitieron desarrollar las capacidades existentes para producir vacunas oportunamente y construir un mercado de escala de medicamentos.

La alta funcionaria de las Naciones Unidas subrayó que la crisis sanitaria reveló una insuficiente solidaridad internacional, con poco apoyo de los países desarrollados y escasos efectos del Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19 (COVAX). Además, señaló, la fuerte participación de la región en ensayos clínicos de laboratorios internacionales no implicó mayor acceso a las vacunas. Prueba de esto es que América Latina y el Caribe no alcanzará a vacunar al 80% de su población en 2021.

Por ello, “se requieren sistemas de atención primaria universal en América Latina y el Caribe. Urge una coordinación estratégica entre los sectores de salud, economía, industria y finanzas en la región. Es imperativo impulsar el desarrollo y la coordinación entre los sistemas de regulación y se precisa de una visión de integración regional y subregional que garantice mayor autonomía productiva y acceso universal a vacunas”, expresó.

La Secretaria Ejecutiva de la CEPAL destacó que, pese a las limitaciones y heterogeneidad entre países, la industria farmacéutica es importante no solo por su producción sino también por su desempeño en calidad de empleo, salarios, género y difusión del conocimiento.

Recordó que las grandes empresas farmacéuticas son líderes del cambio tecnológico, sin embargo, en la región sólo representan el 8% versus el 51% a nivel mundial. Asimismo, la participación de América Latina y el Caribe en las exportaciones mundiales de productos farmacéuticos fue del 0,7% en 2020, muy por debajo de su participación en las exportaciones mundiales de todos los bienes ese año (5,4%), mientras que el 87% de las importaciones de medicamentos proviene de fuera de la región.

En una perspectiva de mediano y largo plazo, el plan de autosuficiencia sanitaria para América Latina y el Caribe tiene como fin último el desarrollo, la expansión y el fortalecimiento competitivo de las capacidades de investigación, desarrollo y producción de vacunas y medicamentos a nivel regional. Para ello, se definen tres objetivos específicos: asegurar un mercado estable de gran escala, que dé señales claras y seguridad a las empresas para invertir; incentivar y facilitar la investigación y el desarrollo de proyectos innovadores, y apoyar la producción local y la integración en cadenas regionales de producción.

Además, en una perspectiva de urgencia ante la pandemia de COVID-19, a la frágil situación de acceso internacional a las vacunas y el lento avance de los procesos de inoculación en la mayoría de los países, el plan agrega el objetivo de acelerar los procesos de vacunación, para lo cual se requiere mejorar el acceso internacional a las vacunas y facilitar los procesos internos de inoculación.

En este contexto, se definieron y priorizaron siete líneas de acción: i) Fortalecer los mecanismos de compra conjunta internacional de vacunas y medicamentos esenciales; ii) Utilizar los mecanismos de compras públicas de medicamentos para el desarrollo de mercados regionales; iii) Crear consorcios para el desarrollo y la producción de vacunas; iv) Implementar una plataforma regional de ensayos clínicos; v) Aprovechar las flexibilidades normativas para acceder a propiedad intelectual; vi) Fortalecer mecanismos de convergencia y reconocimiento regulatorio; y vii) Fortalecer los sistemas de salud primaria para el acceso universal a vacunas y su distribución equitativa.

En el corto plazo, la CEPAL identificó acciones inmediatas en tres ámbitos: la coordinación entre las entidades reguladoras nacionales, mecanismos regionales de compra para lograr el acceso universal a vacunas e implementación de una plataforma regional de ensayos clínicos.

“El espíritu del plan de autosuficiencia sanitaria y sus iniciativas son de alcance regional, y se proponen líneas de acción para su implementación regional o subregional. Si bien un plan de esta naturaleza requiere el fortalecimiento de las capacidades dentro de cada país —y en él se reconoce la importancia de las políticas nacionales—, su foco no se sitúa en las propuestas de alcance nacional, sino en la cooperación y la integración regional”, afirmó Alicia Bárcena.

“La CEPAL pone todas sus capacidades técnicas al servicio de la CELAC para poder implementar el plan de autosuficiencia sanitaria presentado hoy. La integración regional es uno de los motivos de la existencia de nuestra institución”, concluyó.

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¿Qué implica el reequilibramiento de China para América Latina?

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Por Ding Ding y Rui C. Mano. Los vínculos económicos entre China y América Latina han crecido de forma pronunciada en los últimos 20 años. Por el lado del comercio, China se ha convertido en un socio principal de la región, con cada vez mayores importaciones de materias primas y exportaciones de productos manufacturados. Por el lado de la inversión, China ha emergido como fuente de capital para América Latina; la inversión china se está expandiendo con rapidez desde los recursos naturales hacia otros sectores. 

Sin embargo, los factores impulsores del crecimiento económico de China están cambiando, desde el crecimiento impulsado por la inversión al impulsado por el consumo, desde sectores de baja tecnología a sectores de alta tecnología, y desde las manufacturas a los servicios.

¿Cómo afectará este «reequilibramiento» de China a la región? Analizamos el impacto sobre el comercio y la inversión.

Impacto variado sobre el comercio

En general, prevemos que el reequilibramiento de China sea positivo para la región, aunque el impacto será distinto para los países exportadores de materias primas y los países exportadores de otros productos.

La demanda de materiales de China, menos dependiente de las inversiones estatales en infraestructuras de lo que era hace una década, se ha estabilizado. El crecimiento anual de las exportaciones de materiales desde América Latina a China se encuentra en su punto más bajo (aunque todavía positivo).

Una vez que la economía china se reequilibre, prevemos que el nivel general del PIB sufra una caída mediana permanente del 0,1 por ciento en los países exportadores de materias primas. Los países que exportan petróleo o minerales, como los metales, saldrán peor parados. Por ejemplo, en Bolivia, Suriname y Venezuela, el PIB podría caer más de 1 punto porcentual como resultado del impacto sobre el sector extractivo.

Por el otro lado, los países exportadores de otros productos podrían salir beneficiados. El movimiento de China hacia las manufacturas de alta tecnología abre la puerta a que México, Argentina, Uruguay y los países de América Central —que actualmente tienen cierta ventaja comparativa en sectores de producción de bienes como los electrónicos, químicos y textiles— llenen el hueco dejado por la retirada de China de los mercados de productos. Las exportaciones de servicios a China, en particular, el turismo, el transporte y las comunicaciones, suponen oportunidades adicionales.

Los competidores de otras regiones también rivalizan por las mismas oportunidades que ofrece el reequilibramiento de China. Estos competidores son los mercados emergentes, como Turquía, Malasia, Vietnam o Polonia, cuyas exportaciones se solapan cada vez más con las de los países latinoamericanos. La fuerza motriz en alza más notable es India, que podría convertirse en un importante competidor para la región; es ya el segundo competidor de Brasil y Colombia, y el tercero de Chile y Perú.      

Inversiones crecientes

Las inversiones chinas en América Latina han aumentado de forma sustancial, desde el 12 por ciento en 2014 como porcentaje de la posición de inversión extranjera total de China, hasta más del 21 por ciento solo tres años después. A medida que las inversiones chinas han aumentado, su composición ha cambiado, desde los combustibles fósiles, los metales y la agricultura hacia las manufacturas y los servicios, tales como los suministros básicos, el transporte, los servicios financieros y las telecomunicaciones.

¿Qué impulsa este cambio? Debido al reequilibramiento de China y a que sus inversiones nacionales empiezan a llegar a su punto máximo, las empresas chinas se están expandiendo en el exterior, sobre todo en sectores en los que se ha acumulado exceso de capacidad nacional tras años de sobreinversión. Estos suelen ser los sectores en los que las empresas chinas son más competitivas en los mercados mundiales.

Pensemos, por ejemplo, en el sector de la electricidad. El gobierno chino invirtió con fuerza en la producción eléctrica en 2008. A mediados de 2010, sin embargo, el mercado estaba saturado, y las grandes empresas de electricidad del país tuvieron que buscar en el exterior oportunidades de inversión. Al mismo tiempo, los países de América Latina tenían dificultades para satisfacer la creciente demanda de energía, y la inversión china contribuyó a corregir ese déficit.

La producción y distribución de electricidad se convirtió en un objetivo importante de la inversión de China. Según las últimas estimaciones de RED ALC-China (la Red de América Latina y el Caribe sobre China), desde 2000, tres importantes empresas de electricidad de China han invertido en 18 proyectos en la región, que en total suman USD 34.000 millones.

Sacar el máximo provecho de las oportunidades

La pandemia expuso las vulnerabilidades de las cadenas de suministro mundiales, pero no diversificadas. Las empresas (incluidas las de China) pueden plantearse formas de crear cadenas de suministro resilientes y más flexibles, inclusive mediante la repatriación de la producción a casa o a algún lugar más cercano. Esta regionalización puede beneficiar a los países que son menos dependientes de la inversión extranjera, así como a los que estén mejor posicionados para llenar el hueco dejado por China en el comercio internacional. La COVID-19 también podría dar lugar a una reasignación de recursos hacia nuevos sectores de crecimiento, sentando las bases para que los países latinoamericanos sean más competitivos en mercados nuevos.

Para aprovechar los beneficios de la integración del comercio mundial y de la inversión extranjera directa, los países latinoamericanos deben centrarse en eliminar obstáculos al crecimiento. Es fundamental contar con un entorno macroeconómico estable, perspectivas de crecimiento favorables y marcos institucionales sólidos. Para fortalecer la competitividad de la región en las cadenas de valor mundiales, los países deben invertir en infraestructuras, mejorar la gobernanza, aumentar la integración regional (entre otras cosas, mediante la disminución de las barreras comerciales) y producir productos de mayor calidad.

Los países que son más dinámicos están en posición de aprovechar los beneficios y se abrirán camino entre los retos que presenta el reequilibramiento de China.

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América Latina y el Caribe recibió en 2020 el monto más bajo de inversión extranjera directa de la última década

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En un nuevo informe, la CEPAL llama a los países de la región a canalizar los flujos de IED -que en 2021 permanecerían estables- hacia actividades generadoras de mayor productividad, innovación y tecnología.

En un contexto de grave crisis sanitaria, económica y social generada por la pandemia del COVID-19, América Latina y el Caribe recibió 105.480 millones de dólares por concepto de inversión extranjera directa en 2020, 34,7% menos que en 2019, 51% menos que el récord histórico alcanzado en 2012 y el monto más bajo desde 2010, informó hoy la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) al presentar su estudio anual La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2021.

A nivel mundial, los montos de inversión extranjera directa (IED) se redujeron un 35% en 2020, alcanzando aproximadamente 1,0 billón de dólares, lo que representa el valor más bajo desde 2005. América Latina y el Caribe se encuentra en una tendencia decreciente desde 2013, lo que ha dejado en evidencia la relación entre los flujos de IED y los ciclos de precios de las materias primas, principalmente en América del Sur, según el informe lanzado en conferencia de prensa virtual por Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva del organismo regional de las Naciones Unidas.

El contexto internacional sugiere que los flujos mundiales de IED tendrán una recuperación lenta. Por otra parte, la búsqueda de activos en sectores estratégicos para la reactivación internacional y para los planes públicos de transformación de la estructura productiva (infraestructura, industria de la salud, economía digital) indica que gran parte de estas operaciones tendrían como destino Europa, América del Norte y algunos países de Asia, aumentando las asimetrías globales, alerta el estudio.

En América Latina y el Caribe, los proyectos de IED mostraron una recuperación entre septiembre de 2020 y febrero de 2021; sin embargo, desde ese mes y hasta mayo de 2021 se estaría verificando una nueva caída en el valor de los anuncios. “En este escenario es difícil pensar que las entradas de IED hacia la región tengan un incremento superior al 5% en 2021”, señala el informe de la CEPAL.

“La IED ha hecho aportes relevantes en América Latina y el Caribe, pero no hay elementos que permitan afirmar que en la última década haya contribuido a cambios significativos en la estructura productiva de la región o que haya servido como catalizador para la transformación del modelo de desarrollo productivo. Hoy el desafío es mayor por las características y la magnitud de la crisis. Necesitamos canalizar la IED hacia actividades que generen mayor productividad, innovación y tecnología”, sostuvo Alicia Bárcena.

La CEPAL, dijo, ha identificado ocho sectores estratégicos para dar un gran impulso para la sostenibilidad en la región. Estos sectores, que podrían verse apuntalados por la IED, son la transición hacia energías renovables; la electromovilidad sostenible en ciudades; la revolución digital inclusiva; la industria manufacturera de la salud; la bioeconomía; la economía del cuidado; la economía circular; y el turismo sostenible.

El informe muestra que solo en cinco países aumentó la IED en 2020: Bahamas y Barbados en el Caribe, Ecuador y Paraguay en América del Sur, y México, el segundo mayor receptor de la región después de Brasil. Los sectores de recursos naturales y manufacturas, con reducciones de -47% y -38%, respectivamente, fueron los más golpeados en 2020. Las energías renovables se mantuvieron como el sector de la región que despierta el mayor interés de los inversores extranjeros.

Estados Unidos aumentó de 27% a 37% su participación en la IED de la región en 2020 ante la fuerte caída de Europa (que bajó del 51% al 38%) y de América Latina (que pasó del 10% al 6%). “La menor caída de Estados Unidos como origen de la IED se explica principalmente por el aumento de las inversiones de este país en Brasil en 2020. Por el contrario, las entradas desde los dos países europeos que tenían más inversiones en Brasil —los Países Bajos y Luxemburgo— se redujeron entre 2020 y 2019, lo que determinó una caída del peso de Europa como inversionista”, plantea el documento.

En 2020, los flujos de las empresas transnacionales latinoamericanas (translatinas) también se desplomaron (-73%), aunque con elevada heterogeneidad: mientras Chile y México mostraron un incremento en los flujos de inversión directa en el exterior, Argentina, Brasil, Colombia y Panamá registraron retrocesos.

“Además de mantener la ayuda de emergencia orientada a los sectores de la población más vulnerables y a las empresas de menor tamaño, los países de la región deben poner en marcha planes estratégicos tanto de reactivación como de transformación de la producción. Los gobiernos y el sector privado deben utilizar sus capacidades para que la política de atracción de capitales extranjeros sea parte de la política industrial como instrumento de transformación de la estructura productiva”, enfatizó Bárcena.

El segundo capítulo del informe, titulado “La inversión de China en un mundo que cambia: implicaciones para la región”, plantea que “el proceso de recuperación de América Latina y el Caribe de la pandemia de COVID-19 es una oportunidad de iniciar una nueva etapa en las relaciones económicas con China y de elaborar políticas que aseguren que las inversiones de ese país contribuyan a construir capacidades productivas en los países receptores, a establecer vínculos con proveedores locales, a generar empleo y a promover el desarrollo sostenible. La multilateralidad debe formar parte de esta aproximación estratégica”.

Finalmente, el tercer capítulo, titulado “Estrategias de inversión en la era digital”, analiza el desarrollo digital en el mundo y la región a través de un modelo conceptual que incluye tres dimensiones (economía conectada, economía digital y economía digitalizada) y aborda diversos desafíos en materia de inclusión, innovación, regulación y tributación, entre otros. La IED puede contribuir a la transformación digital en América Latina y el Caribe, afirma la CEPAL, pero si no se consideran las características estructurales de las economías de la región la digitalización podría profundizar las brechas existentes y generar mayor exclusión e inequidad distributiva, concluye.

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WTTC: Cayó 41% la contribución al PIB del sector turismo en América Latina

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Cifras del Informe Anual de Impacto Económico (EIR) señalan que, en 2020, países de Latinoamérica han sido afectados por los estragos de la pandemia, tales como las restricciones de viaje y los bloqueos fronterizos. Además, producto de la crisis económica, se perdieron 4 millones de puestos de trabajo. El organismo mundial insta a tener un plan claro de reactivación.

El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés) señaló que en América Latina la contribución del sector de viajes y turismo al Producto Interno Bruto (PIB) de la región registró una pérdida superior a 41%, derivado de la crisis sanitaria. Además, se perdieron 4 millones de empleos en el sector turístico de la región.

Maribel Rodríguez, vicepresidenta senior y directora general en funciones del WTTC, consideró esencial tener un plan claro de reactivación del sector y actuar en tiempo y forma una vez se reabran las fronteras. Precisó que para lograrlo será necesario evaluar los riesgos por cada turista y no por países enteros, además de considerar soluciones que tengan como fin eliminar las cuarentenas obligatorias para los viajeros por medio de test para identificar y aislar a las personas que presenten COVID-19. Agregó que es necesario un mayor uso de tecnología como herramientas de rastreo, uso de pases de salud digitales que permitan validar información sobre tests o vacunas entre empresas y entidades de gobierno y avanzar a la brevedad con el proceso de vacunación para disminuir las restricciones de viajes.

“Es momento de aprovechar las nuevas tendencias en viajes y turismo, a modo de impulsar la reactivación del sector en los diversos países de Latinoamérica, y con ello beneficiar a su economía y sociedad en general, que han sido severamente afectadas por la pandemia”, dijo la directiva del WTTC.

Según cifras del WTTC, el año pasado 20 países de Latinoamérica fueron afectados por los estragos de la pandemia, tales como las restricciones de viaje y los bloqueos fronterizos.

Sin embargo, el organismo considera que hoy en día hay oportunidades para nuevos destinos, que el consumidor ha cambiado y busca opciones de bajo riesgo, que el COVID-19 ha servido de catalizador en el sector para promover la innovación e integración de nueva tecnología y que hay oportunidad para trabajar con las comunidades locales.

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