Los precios de alimentos y bebidas registraron en enero una dinámica moderada, aunque con fuertes disparidades entre rubros. Según el relevamiento semanal de la consultora Analytica, en la cuarta semana del mes la variación fue de apenas 0,1% en el Gran Buenos Aires, pero el promedio de las últimas cuatro semanas arrojó un incremento acumulado de 2,4%. Con estos datos, la consultora proyecta que el nivel general de precios cerrará enero con una suba mensual del 2,4%, en línea con la evolución del rubro alimentos, uno de los componentes más sensibles del índice de inflación.
Alimentos y bebidas: desaceleración semanal, pero presión acumulada
El informe de Analytica correspondiente a la cuarta semana de enero muestra una marcada desaceleración en el corto plazo: los precios de alimentos y bebidas avanzaron solo 0,1% semanal. Sin embargo, la mirada mensual revela una dinámica más persistente. El promedio de las últimas cuatro semanas se ubicó en 2,4%, lo que marca el ritmo inflacionario del sector durante todo el mes.
Esta evolución resulta clave para el seguimiento de la inflación general, ya que alimentos y bebidas explican una porción relevante del gasto de los hogares y suelen tener un impacto directo sobre el poder adquisitivo. En ese sentido, la consultora proyecta que el nivel general de precios también cerrará enero con una suba del 2,4%, reflejando la incidencia de este rubro en la canasta de consumo.
Verduras y azúcar, los rubros con mayores subas
El relevamiento evidencia fuertes diferencias entre categorías. El mayor aumento en el promedio de las últimas cuatro semanas se registró en verduras, con una suba acumulada de 10,6%, consolidándose como el principal factor de presión sobre los precios de alimentos en enero. Le siguieron azúcar, dulces, chocolates y afines, con un incremento de 2,5%.
En contraste, algunos rubros mostraron variaciones más acotadas. Dentro de las categorías con menores aumentos se ubicaron “otros alimentos”, que incluye snacks, salsas y condimentos, con una suba de 1,0%, y aguas, gaseosas y jugos, con un incremento de apenas 0,7%.
Proyección inflacionaria y señales para febrero
La combinación de una variación semanal prácticamente nula en la última medición y un acumulado mensual del 2,4% sugiere, según Analytica, una inflación de alimentos más contenida hacia el cierre de enero, aunque todavía condicionada por rubros estacionales como las verduras. Este comportamiento será determinante para evaluar si la desaceleración semanal logra consolidarse en febrero o si los aumentos acumulados continúan trasladándose al nivel general de precios.
Para los hogares, la dinámica del rubro alimentos sigue siendo central, tanto por su peso en el índice inflacionario como por su impacto inmediato sobre el consumo. Para la política económica, el dato refuerza la importancia de monitorear la evolución de los precios sensibles, especialmente aquellos con alta volatilidad, como frutas y verduras, que pueden alterar rápidamente el promedio mensual.
El costo de la canasta mensual de alimentos y bebidas para una familia tipo volvió a mostrar en diciembre marcadas diferencias entre provincias, con subas relevantes en varias regiones y un impacto desigual sobre el poder adquisitivo. El relevamiento de la consultora Analytica confirma que, mientras la Patagonia concentra los changuitos más caros del país, el Nordeste enfrenta una mayor presión relativa sobre los ingresos, aun con precios más bajos. El dato vuelve a poner en foco la inflación, los precios relativos y la brecha regional en la Argentina.
Un changuito que sube distinto según la provincia
La canasta denominada “El Changuito Federal”, elaborada por la consultora Analytica, mide una selección de productos de supermercado representativos del consumo de la clase media en alimentos y bebidas. Está diseñada para reflejar una compra mensual típica de una familia compuesta por dos adultos y dos menores, utilizando exactamente los mismos productos, marcas y cantidades en todas las provincias para garantizar la comparabilidad interregional.
En diciembre, el costo del changuito registró los mayores incrementos mensuales en San Juan (+3,9%), Salta (+3,7%) y el interior de la provincia de Buenos Aires (+3,5%). En el extremo opuesto, Formosa mostró una suba significativamente menor, de apenas +1,3%, muy por debajo del promedio del resto del país.
Al analizar las variaciones absolutas respecto del 28 de noviembre, los mayores aumentos en pesos se observaron en Misiones (+$46.037), San Juan (+$40.688) y Santa Cruz (+$39.218). En contraste, las subas más moderadas correspondieron a Catamarca (+$20.294), Córdoba (+$18.318) y Formosa (+$4.323).
Estos datos reflejan una dinámica inflacionaria heterogénea, con comportamientos de precios que difieren no solo entre regiones, sino también entre productos dentro de la misma canasta.
Carnes, galletitas y huevos: qué empujó los precios
Al interior de la canasta, el rubro carnes fue el principal impulsor de las subas. El asado encabezó los aumentos, con variaciones que oscilaron entre el 10% y el 15% según la provincia. La carne picada mostró incrementos más moderados, de entre el 4% y el 8%, aunque en Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego los aumentos alcanzaron alrededor del 16%.
En el caso de las galletitas de agua, que el mes previo habían mostrado bajas en varias jurisdicciones y estabilidad en otras, diciembre marcó un punto de inflexión: se registró un aumento generalizado de entre el 3% y el 6%, con la excepción de Santa Cruz, donde el alza llegó al 8,0%.
Por su parte, el precio de la docena de huevos se mantuvo mayormente estable a nivel nacional, con algunas excepciones puntuales: bajas en CABA (-3,1%), Conurbano bonaerense (-1,8%), Entre Ríos (-1,6%) y el interior de la provincia de Buenos Aires (-0,8%), y un aumento en Chubut (+3,1%).
La combinación de estos movimientos confirma que la inflación en alimentos sigue mostrando comportamientos dispares, con productos clave que presionan de manera distinta según la región.
Patagonia versus NEA: precios, salarios y poder adquisitivo
El relevamiento de Analytica también expone con claridad la brecha regional en el costo del changuito. Santa Cruz lidera el ranking con la canasta más cara del país, con un valor de $890.350, seguida por Chubut ($876.576), Río Negro ($863.809), Tierra del Fuego ($860.986) y Neuquén ($840.602). Todas estas provincias pertenecen a la región patagónica.
En el otro extremo, las compras más económicas se registraron en Formosa ($783.302), el conurbano bonaerense ($795.370) y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ($796.000).
Entre las causas que explican esta dispersión de precios aparece el distinto costo de vida entre regiones. La Patagonia, que concentra los changuitos más caros, coincide con ser la región con los salarios promedio más elevados. En particular, Santa Cruz, que registra la canasta más costosa, es también la segunda provincia con mayor salario promedio del sector privado registrado, solo por detrás de Neuquén.
Esta relación implica que los mayores costos están parcialmente compensados por remuneraciones más altas. De hecho, en la región patagónica, el costo promedio del changuito representa el 15,6% de la suma de dos salarios privados registrados promedio, apenas 0,1 puntos porcentuales más que el mes anterior.
La situación es distinta en el NEA. Allí, si bien los precios de la canasta son más bajos, los salarios también se ubican en niveles inferiores. El resultado es más desfavorable: el costo del changuito representa el 29,1% de la suma de dos salarios promedio del sector privado registrado, 1,1 puntos porcentuales más que el mes pasado. Este patrón es consistente con la Encuesta Nacional de los Hogares 2017/18, que ya mostraba que los hogares del norte del país destinan una mayor proporción de su gasto al consumo de alimentos y bebidas.
Un indicador clave para leer la economía cotidiana
Más allá de los valores puntuales, “El Changuito Federal” funciona como un termómetro de la economía real y del impacto de la inflación sobre los hogares. Las diferencias regionales, la incidencia de los alimentos básicos y la relación entre precios y salarios exponen las tensiones estructurales de la economía argentina: desigualdad territorial, problemas de precios relativos y una presión persistente sobre el poder adquisitivo.
La nota metodológica del informe subraya que, en todas las provincias, se releva el mismo producto idéntico en marca y cantidad, con consumos mensuales representativos. También aclara que el peso de las compras en supermercados varía según la región, un factor que puede incidir en la percepción y en el impacto efectivo de los precios sobre los hogares.
En ese marco, el changuito no solo mide cuánto cuesta llenar el carrito, sino también cuán lejos o cerca está cada región de sostener ese gasto con sus ingresos.
Los precios de alimentos y bebidas registraron un aumento del 0,8% durante la segunda semana de enero en el Gran Buenos Aires, según el relevamiento semanal de la consultora Analytica. Con este dato, el promedio de las últimas cuatro semanas se ubicó en 2,6%, un nivel que consolida la proyección de una suba mensual del 2,5% para el nivel general de precios durante enero.
El comportamiento del rubro alimentos, uno de los de mayor incidencia en la inflación y en el poder adquisitivo de los hogares, vuelve a mostrar una dinámica heterogénea entre categorías, con fuertes incrementos en productos frescos y variaciones más moderadas en otros segmentos.
Verduras, frutas y carnes lideran los aumentos
De acuerdo con el informe de Analytica, el mayor aumento promedio de las últimas cuatro semanas se concentró en verduras, con una suba del 7,5%, seguidas por frutas, que registraron un incremento del 4,8%, y por carnes y derivados, con un avance del 2,9%.
Estos rubros, caracterizados por una alta volatilidad y fuerte impacto estacional, explican una parte significativa de la aceleración de los precios de alimentos en el inicio del año. Su incidencia resulta especialmente relevante en la medición de la inflación, dado su peso en la canasta básica y en el consumo cotidiano de los hogares.
El comportamiento de estos precios refuerza la presión inflacionaria en el corto plazo y condiciona la evolución del índice general, en un contexto en el que los alimentos continúan siendo uno de los principales factores de arrastre.
Menores aumentos en lácteos y otros alimentos
En contraste, el relevamiento semanal mostró incrementos más moderados en otras categorías. Los lácteos registraron una suba del 1,1% en el promedio de las últimas cuatro semanas, mientras que el rubro otros alimentos, que incluye snacks, salsas y condimentos, avanzó 0,9%.
Estas variaciones más acotadas contribuyen a amortiguar parcialmente el impacto de los aumentos en productos frescos, aunque no logran revertir la tendencia general al alza en el rubro alimentos y bebidas.
La dispersión de precios entre categorías refleja un escenario inflacionario aún activo, con comportamientos diferenciados según el tipo de producto y su estructura de costos.
Proyección inflacionaria para enero y señales del mercado
En este contexto, Analytica proyecta que el nivel general de precios registrará una suba mensual del 2,5% durante enero, en línea con la evolución observada en alimentos y bebidas. Este dato resulta clave para anticipar la dinámica inflacionaria del primer mes del año y su impacto sobre salarios, consumo y expectativas económicas.
El desempeño de los precios en alimentos, por su peso específico en el índice y su sensibilidad social, seguirá siendo un indicador central para evaluar la trayectoria de la inflación en el corto plazo y las reacciones de los distintos sectores económicos ante la evolución del costo de vida.
El gasto público primario nacional se mantuvo prácticamente inalterado en 2025 en términos reales (+0,1%), aunque con una marcada recomposición interna de partidas, según el Monitor de Gasto elaborado por la consultora Analytica. El ajuste dejó atrás el recorte generalizado de 2024 y dio paso a una reorientación del gasto, con mayores transferencias a provincias, subas en seguridad social y bienes y servicios, y una profundización del ajuste en obra pública, programas sociales y subsidios económicos.
El dato central del año es la estabilidad del gasto en mínimos históricos, luego de la contracción real del 26,8% registrada en 2024. Sin embargo, esa estabilidad esconde una dinámica heterogénea entre partidas, funciones y jurisdicciones, que revela las prioridades fiscales y políticas del Estado nacional en un contexto de fuerte disciplina presupuestaria.
Diciembre mostró subas puntuales, pero el gasto anual quedó virtualmente congelado
En diciembre de 2025, el gasto primario devengado creció 3,9% interanual en términos reales, impulsado principalmente por partidas que habían sido fuertemente ajustadas el año previo. Las mayores subas reales se observaron en subsidios económicos (+45,0% i.a.), transferencias a provincias (+22,7%) y jubilaciones y pensiones (+6,6%).
Dentro de los subsidios, el incremento estuvo explicado casi exclusivamente por los subsidios energéticos (+253,9% i.a.), fenómeno asociado en parte a una baja base de comparación, tras los fuertes recortes aplicados en 2024. En el caso de las transferencias a provincias, el aumento respondió fundamentalmente a los Aportes del Tesoro Nacional (ATN).
En contrapartida, diciembre volvió a mostrar caídas significativas en obra pública (-45,8% i.a.), tanto en construcciones (-28,5%) como en transferencias (-50,7%), y en bienes y servicios (-12,4%), confirmando la continuidad del ajuste en la inversión estatal directa.
En el acumulado del año, el gasto primario se mantuvo prácticamente invariante (+0,1%), consolidando un nivel históricamente bajo tras el fuerte recorte del año anterior.
Reasignación del gasto: más provincias y seguridad social, menos obra pública y programas sociales
El análisis de la composición del gasto en 2025 muestra con claridad el cambio de prioridades. Las mayores subas reales anuales se registraron en las transferencias corrientes a provincias (+22,0%), impulsadas principalmente por el cumplimiento de la medida cautelar 1864/2022 a favor de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cuya ejecución comenzó en septiembre de 2024.
También se destacó el aumento del gasto en bienes y servicios (+14,2%) y en asignaciones familiares y por hijo (+12,0%), traccionadas en gran medida por el crecimiento de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que aumentó 18,9% i.a., mientras que las asignaciones familiares tuvieron un incremento más moderado (+2,0%).
Del lado del ajuste, los programas sociales registraron una caída del 21,7% en términos reales. Dentro de este rubro sobresale la fuerte reducción de Potenciar Trabajo (-44,5%), seguida por las políticas alimentarias, que incluyen la Tarjeta Alimentar (-19,8%), y las becas Progresar (-38,5%).
Los subsidios económicos también mostraron un recorte significativo en el año (-35,4% real), en línea con los incrementos tarifarios en electricidad y transporte. En particular, los subsidios eléctricos cayeron 38,7% y los subsidios al transporte disminuyeron 25,9%, movimientos coherentes con la suba interanual del 33,0% en electricidad, gas y otros combustibles y del 32,2% en transporte público, según el IPC de noviembre.
Obra pública: continúa el ajuste, con cambios en su composición interna
La obra pública volvió a ser una de las partidas más ajustadas en 2025, con una reducción del 46,0% en pesos constantes, profundizando un sendero contractivo que ya había mostrado una caída del 76,5% en 2024.
El recorte se concentró principalmente en las transferencias de capital (-59,3%), en particular por la disminución de las transferencias a Energía Argentina S.A. (-83,3%), asociada a la finalización del último tramo del gasoducto en octubre de 2024.
En contraste, el gasto en construcciones ejecutadas directamente por el Estado Nacional mostró un incremento real del 4,6%, impulsado por el gasto en transporte (+13,9%), que explicó el 63% del total destinado a construcciones. Entre los proyectos de mayor peso se destacaron la Construcción del Reactor RA-10 (10,9% del gasto en construcciones) y la Mejora Integral del Ferrocarril General Roca – Ramal Constitución–La Plata (6,4%).
Concentración del gasto y ejecución presupuestaria
Desde una perspectiva institucional, el gasto mostró una fuerte concentración jurisdiccional: el 65,6% del gasto primario se ejecutó en el Ministerio de Capital Humano, bajo cuya órbita se encuentra la ANSES. Por función, el 63,3% del gasto se destinó a seguridad social, seguido por salud (6,1%), educación y cultura (5,8%) y energía, combustibles y minería (4,9%).
La ejecución presupuestaria del gasto primario alcanzó el 96,9% del crédito asignado, aunque con disparidades relevantes. Las menores ejecuciones se observaron en bienes y servicios (86,5%), transferencias a provincias (82,4%) y obra pública (71,2%).
Durante 2025, ante la falta de aprobación del Presupuesto, se utilizó el presupuesto prorrogado de 2024, que fue modificado a lo largo del año. El crédito presupuestario del gasto primario se amplió en $31,9 billones, de los cuales $20 billones se destinaron a jubilaciones, pensiones y PAMI. La única partida que redujo su crédito fue la de subsidios económicos (-$0,5 billones), producto de un recorte de $0,7 billones en subsidios energéticos, parcialmente compensado por un aumento de $0,2 billones en transporte.
Presupuesto 2026: más crédito nominal, ajuste real
La ley de Presupuesto 2026, aprobada en diciembre, asigna un crédito total de $148,1 billones, lo que implica un incremento nominal del 18% respecto del presupuesto vigente al 29 de diciembre de 2025. Sin embargo, al considerar una inflación promedio anual del 30%, el presupuesto proyecta un ajuste real del 9,2%.
Al analizar los 15 principales programas, que concentran el 71,7% del crédito total previsto para 2026, se observa que la mayoría presenta recortes en términos reales. La excepción es el programa “Asistencia Financiera a Empresas Públicas y Otros Entes de la Secretaría de Energía”, que proyecta un aumento nominal del 50%, equivalente a un incremento real del 15,4%.
Los precios de alimentos y bebidas registraron una suba semanal del 0,6% en la quinta semana de diciembre en el Gran Buenos Aires, según el relevamiento de la consultora Analytica. Con este resultado, el promedio de las últimas cuatro semanas se ubicó en 3,3%, mientras que la inflación general proyectada para diciembre alcanzaría el 2,6%, marcando un cierre de año con presiones contenidas en términos agregados, pero con fuertes diferencias entre rubros.
El informe confirma que, aun en un contexto de desaceleración relativa del nivel general de precios, algunos segmentos clave de la canasta básica continuaron mostrando aumentos superiores al promedio, con impacto directo en el consumo cotidiano de los hogares.
Comportamiento semanal y promedio mensual
De acuerdo con el relevamiento semanal de Analytica, durante la quinta semana de diciembre los precios de alimentos y bebidas en el Gran Buenos Aires aumentaron un 0,6%. Este dato consolidó un promedio de suba del 3,3% en las últimas cuatro semanas, reflejando la dinámica de precios del tramo final del mes.
En paralelo, la consultora proyectó que el nivel general de precios registraría una suba mensual del 2,6% en diciembre, ubicando a los alimentos y bebidas por encima del índice general, un patrón que refuerza su peso específico en la inflación percibida por los consumidores.
Carnes y frutas, los principales motores de la suba
El informe señala que el mayor incremento en el promedio de las últimas cuatro semanas se concentró en frutas, con una suba del 7,8%, seguidas por carnes y derivados, que aumentaron 5,4%. Ambos rubros se posicionaron muy por encima del promedio general del período, explicando gran parte del movimiento del índice de alimentos.
En contraste, entre las categorías con menores aumentos se ubicaron café, té, yerba y cacao, con una suba acumulada del 1,5%, y lácteos, que mostraron un incremento del 1,2% en el mismo período. Estas variaciones más moderadas contribuyeron a amortiguar el impacto total sobre la canasta, aunque sin compensar completamente los aumentos de los rubros más volátiles.
Lectura económica
La dispersión de aumentos entre categorías refleja un escenario de heterogeneidad en la formación de precios dentro del rubro alimentos, con segmentos que continúan registrando ajustes significativos aun cuando el índice general muestra una trayectoria más moderada.
El comportamiento de carnes y frutas, dos componentes centrales del consumo, sugiere que las presiones inflacionarias siguen presentes en productos sensibles, lo que puede condicionar la evolución del gasto de los hogares y la percepción sobre la inflación en el cierre del año.