ANALYTICA

Analytica detectó una suba de 1,1% en alimentos y bebidas y suma presión sobre la inflación de marzo

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La tercera semana de marzo dejó una señal incómoda para el frente inflacionario: los precios de alimentos y bebidas en Gran Buenos Aires subieron 1,1% semanal, según el relevamiento de la consultora Analytica. El dato, en sí mismo, no redefine el escenario económico, pero sí refuerza una tensión que el Gobierno sigue de cerca: la dificultad para sostener una desaceleración firme cuando el rubro más sensible para el consumo masivo vuelve a mostrar presión. Con un promedio de cuatro semanas de 2,0% y una proyección de suba mensual del 3,0% para el nivel general de precios durante marzo, el movimiento no pasa inadvertido. La pregunta de fondo es si se trata de una oscilación puntual o de una señal de mayor persistencia inflacionaria.

Alimentos vuelve al centro de la escena económica

El dato central del informe es concreto. Durante la tercera semana de marzo, Analytica registró una variación de 1,1% en los precios de alimentos y bebidas en Gran Buenos Aires. Ese avance llevó el promedio de las últimas cuatro semanas a 2,0%, mientras que para el nivel general de precios la consultora proyectó una suba mensual de 3,0% en marzo.

No es un registro menor. Alimentos y bebidas no solo es uno de los capítulos con mayor impacto cotidiano sobre los hogares, sino también uno de los segmentos que más inciden en la percepción social de la inflación. En términos políticos, cada aceleración en este rubro recorta margen de maniobra. Porque una cosa es mostrar moderación en indicadores agregados y otra, muy distinta, es contener los precios que definen la compra básica.

El relevamiento muestra además que la presión no fue homogénea. El mayor aumento en el promedio de las últimas cuatro semanas se observó en pescados y mariscos, con 9,0%, seguido por aceites, grasas y manteca, con 3,9%. En el otro extremo, pan y cereales registró un alza de 1,0%, mientras que frutas avanzó apenas 0,1%. Incluso hubo una baja en verduras de 0,5%.

Ese mapa interno importa. No solo porque ordena dónde estuvo la mayor tensión, sino porque permite ver que la dinámica de precios no responde a un único patrón lineal. Hay rubros con subas marcadas, otros con incrementos acotados y algunos con retrocesos. Sin embargo, el saldo general siguió siendo alcista.

La señal no es solo técnica: también tiene lectura política

Los relevamientos privados funcionan, muchas veces, como una antesala del debate público sobre inflación. No reemplazan a los indicadores oficiales, pero sí modelan expectativas, anticipan clima económico y condicionan la conversación política. En ese plano, una proyección mensual de 3,0% para marzo vuelve a poner el foco sobre la velocidad de la desinflación y sobre la capacidad oficial de sostenerla en un contexto donde los alimentos siguen siendo una referencia sensible.

La relevancia del dato no radica solamente en el número semanal. También aparece en el momento. Marzo suele ser un mes observado con lupa por la incidencia de ajustes y recomposiciones estacionales. Cuando en ese contexto alimentos y bebidas marcan 1,1% en una sola semana, el dato adquiere densidad política porque impacta sobre expectativas, consumo y humor social.

Además, el hecho de que el promedio de cuatro semanas se ubique en 2,0% introduce una segunda lectura. No se trata de un salto aislado de un solo corte semanal, sino de una secuencia que mantiene variación acumulada en un nivel que obliga a monitorear si el traslado a precios se estabiliza o vuelve a tomar envión.

Qué rubros empujan y cuáles amortiguan

Dentro del relevamiento, pescados y mariscos aparece como el capítulo de mayor incremento en las últimas cuatro semanas, con 9,0%. Es una variación claramente por encima del resto y rompe la media del conjunto. Detrás se ubican aceites, grasas y manteca, con 3,9%, otro segmento que suele tener efecto directo sobre la canasta cotidiana.

En cambio, pan y cereales mostró una suba de 1,0%, por debajo del promedio de cuatro semanas del conjunto relevado. Frutas casi no tuvo movimiento, con 0,1%, mientras que verduras registró una baja de 0,5%. Ese comportamiento parcial ayuda a explicar que la aceleración no haya sido todavía más intensa, aunque no altera el diagnóstico global: el bloque de alimentos siguió subiendo.

La clave está en que, aun con bajas o incrementos moderados en algunos segmentos, el índice agregado mantiene una trayectoria ascendente. Y en inflación, la percepción social no se construye solo con el promedio técnico, sino con la recurrencia de aumentos en productos de alta rotación.

Inflación, consumo y expectativa: la cadena que se vuelve a tensar

Cuando el rubro alimentos se mueve por encima de lo esperado, el impacto excede la estadística. Toca una fibra política central: el poder de compra. Por eso, incluso sin anuncios oficiales ni decisiones regulatorias asociadas en el texto base, el dato de Analytica tiene proyección más allá del informe. Si marzo efectivamente cierra con una suba mensual de 3,0% en el nivel general, la discusión no será solo cuánto aumentó la inflación, sino dónde volvió a sentirse con más fuerza.

Esa es la dimensión estratégica del relevamiento. En la macro, un dato puede leerse como una corrección acotada. En la micro, una suba semanal en alimentos reabre alertas sobre consumo, ingresos y capacidad de recuperación. Y allí es donde el dato económico se convierte también en un dato político.

Un marzo que todavía no termina de definirse

Por ahora, el relevamiento marca una advertencia más que una ruptura. La suba de 1,1% en la tercera semana y el promedio de cuatro semanas de 2,0% muestran presión, pero todavía dejan abierto qué ocurrirá en el cierre del mes. La proyección de 3,0% para el nivel general ordena una expectativa, no una certeza definitiva.

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La carne y el pescado empujan los precios y presionan la proyección inflacionaria de marzo

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La inflación en alimentos volvió a mostrar señales de movimiento en el arranque de marzo. Un relevamiento de la consultora Analytica registró en la primera semana del mes una suba de 0,4% en los precios de alimentos y bebidas en el Gran Buenos Aires, un dato que, aunque moderado en términos semanales, consolida una tendencia que impacta directamente en el ritmo inflacionario del mes.

Con ese registro, el promedio de las últimas cuatro semanas se ubica en 2,7%. En paralelo, la consultora proyecta para marzo un incremento del 2,8% en el nivel general de precios. La cifra no solo anticipa la dinámica inflacionaria del mes sino que vuelve a ubicar a los alimentos como uno de los termómetros más sensibles de la economía cotidiana.

El dato adquiere relevancia política porque los precios de la canasta básica suelen marcar el pulso del clima social y económico. Cuando los alimentos aceleran, el impacto se traslada de inmediato al consumo, a las negociaciones salariales y a la discusión sobre el rumbo de la política económica.

Qué rubros explican las subas

El relevamiento semanal de Analytica muestra una dispersión clara entre los distintos rubros de la canasta alimentaria. El mayor incremento en el promedio de las últimas cuatro semanas se concentró en pescados y mariscos, con una suba del 7,0%, seguido por carnes y derivados, que acumularon un aumento de 4,9%.

Se trata de dos categorías con peso específico en el consumo y con fuerte sensibilidad frente a cambios en los costos de producción y en la dinámica de oferta.

En contraste, otras divisiones registraron aumentos más acotados. Las verduras avanzaron 0,9% en el período analizado, mientras que panes y cereales mostraron un incremento de 0,7%.

La diferencia entre rubros refleja una dinámica heterogénea dentro de la canasta alimentaria. Algunos productos muestran una aceleración marcada, mientras otros mantienen variaciones más contenidas.

Un dato que anticipa el pulso de marzo

El relevamiento de la primera semana del mes ofrece una primera señal sobre cómo podría evolucionar la inflación durante marzo. Aunque el aumento semanal de 0,4% no implica una aceleración abrupta, el promedio de las últimas cuatro semanas y la proyección mensual apuntan a un escenario de incrementos sostenidos.

En términos políticos y económicos, la evolución de los alimentos seguirá siendo un indicador clave. Los próximos relevamientos permitirán medir si las subas detectadas en carnes y pescados se consolidan o si el ritmo inflacionario encuentra algún freno en otras categorías.

Por ahora, el dato abre más interrogantes que certezas. La inflación, como suele ocurrir en la economía argentina, continúa moviéndose en un equilibrio frágil que se redefine semana a semana.

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Ajuste fiscal: el gasto primario cayó 4,2% real y marcó un mínimo histórico en enero

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El gasto público primario devengado del Gobierno nacional volvió a mostrar una contracción significativa en enero de 2026 y alcanzó uno de los niveles más bajos de las últimas décadas en términos reales. De acuerdo con el Monitor de Gasto Primario Mensual elaborado por Analytica, el gasto cayó 4,2% interanual en valores constantes, profundizando la estrategia de ajuste fiscal del Ejecutivo.

El informe, con información disponible al 3 de febrero de 2026, detalla que el gasto devengado —que refleja la obligación de pago del Estado— se ubicó en niveles históricamente bajos, incluso por debajo de los registros observados en años de fuerte restricción presupuestaria Monitor de gasto enero 2026.

Obra pública y transferencias, los recortes más profundos

El mayor ajuste se concentró en la obra pública, que se desplomó un 97,1% interanual en términos reales. Dentro de ese rubro, las construcciones cayeron 95,8% y las transferencias de capital fueron prácticamente nulas, marcando un virtual congelamiento de la inversión estatal en infraestructura Monitor de gasto enero 2026.

También se registraron fuertes reducciones en las transferencias a provincias, que retrocedieron 64,5% real interanual, profundizando las tensiones fiscales entre la Nación y los gobiernos subnacionales. En paralelo, los programas sociales exhibieron una caída del 35,7%, con recortes significativos en Potenciar Trabajo (-25,6%), políticas alimentarias (-24,9%) y otros programas (-59,6%) Monitor de gasto enero 2026.

Jubilaciones, asignaciones y subsidios: comportamientos dispares

En contraste con el ajuste general, algunas partidas mostraron incrementos reales. Los subsidios económicos crecieron 139,2% interanual, explicados en gran medida por una baja base de comparación. Las asignaciones familiares aumentaron 1,1%, impulsadas por la suba de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que avanzó 5,4%, aunque las asignaciones familiares tradicionales cayeron 6,1%. Por su parte, las jubilaciones y pensiones registraron una suba real moderada del 0,8% Monitor de gasto enero 2026.

Asistencia excepcional a provincias

El informe también señala que, durante enero, solo dos provincias recibieron Aportes del Tesoro Nacional (ATN). Chubut percibió 4.000 millones de pesos como asistencia financiera ante los incendios, mientras que Corrientes recibió 3.000 millones de pesos para atender las inundaciones en los municipios de San Luis del Palmar, San Roque y Santa Lucía Monitor de gasto enero 2026.

Un ajuste que redefine el rol del Estado

La dinámica del gasto primario confirma que el ajuste fiscal se apoya principalmente en la licuación de la inversión pública, la reducción de transferencias a provincias y el recorte de programas sociales, mientras se preservan —aunque con incrementos acotados— las prestaciones previsionales y algunas transferencias directas a los hogares.

El Monitor de Analytica advierte que el nivel de gasto observado en enero de 2026 se encuentra entre los más bajos de la serie histórica, consolidando un cambio estructural en el tamaño y la composición del gasto público nacional.

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Misiones tiene el changuito más barato del país: la canasta cayó casi $17 mil en enero

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La canasta Analytica -una selección de productos de supermercado que representa el consumo mensual típico de una familia tipo de clase media, compuesta por dos adultos y dos menores- volvió a mostrar fuertes diferencias regionales en enero. En ese mapa de precios, Misiones se ubicó como la provincia con el changuito más económico de la Argentina.

Con un valor total de $798.252, Misiones encabezó el ranking de menor costo, por debajo de La Rioja ($807.716) y Chaco ($808.958). Además, fue una de las pocas jurisdicciones donde la canasta registró una baja nominal respecto de diciembre, con una reducción de $16.849, el mayor descenso del país en términos absolutos.

Este comportamiento contrasta con lo ocurrido en otras provincias. En enero, los mayores aumentos mensuales del changuito se observaron en Chubut (+3,0%), Entre Ríos (+3,0%) y el interior de Buenos Aires (+2,9%). En el extremo opuesto, La Rioja (+1,1%) y Catamarca (+0,9%) mostraron las subas más moderadas.

Al interior de la canasta, algunos productos tuvieron incrementos generalizados en casi todo el país. El aceite de girasol aumentó entre 3% y 5% en la mayoría de las provincias, mientras que las hamburguesas registraron subas de entre 4% y 7%. En cambio, el precio de la docena de huevos se mantuvo estable en casi todo el territorio nacional, con excepción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde incluso bajó 1,3%.

El contraste regional sigue siendo marcado. Las canastas más caras se concentran en la Patagonia, encabezadas por Santa Cruz ($911.587), Chubut ($903.640) y Tierra del Fuego ($891.399). En esas provincias, los mayores precios están parcialmente compensados por salarios privados más elevados.

En el NEA, donde se ubica Misiones, ocurre lo contrario: los precios son más bajos, pero también lo son los ingresos. Aun así, el informe destaca una mejora relativa: el costo del changuito representa el 29,7% de la suma de dos salarios privados registrados promedio, lo que implica una mejora de 0,5 puntos porcentuales respecto del mes anterior. Este patrón es consistente con la evidencia histórica, que muestra que los hogares del norte argentino destinan una mayor proporción de su ingreso a alimentos y bebidas.

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Inflación de alimentos: los precios subieron 2,4% en enero y las verduras lideraron los aumentos

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Los precios de alimentos y bebidas registraron en enero una dinámica moderada, aunque con fuertes disparidades entre rubros. Según el relevamiento semanal de la consultora Analytica, en la cuarta semana del mes la variación fue de apenas 0,1% en el Gran Buenos Aires, pero el promedio de las últimas cuatro semanas arrojó un incremento acumulado de 2,4%. Con estos datos, la consultora proyecta que el nivel general de precios cerrará enero con una suba mensual del 2,4%, en línea con la evolución del rubro alimentos, uno de los componentes más sensibles del índice de inflación.

Alimentos y bebidas: desaceleración semanal, pero presión acumulada

El informe de Analytica correspondiente a la cuarta semana de enero muestra una marcada desaceleración en el corto plazo: los precios de alimentos y bebidas avanzaron solo 0,1% semanal. Sin embargo, la mirada mensual revela una dinámica más persistente. El promedio de las últimas cuatro semanas se ubicó en 2,4%, lo que marca el ritmo inflacionario del sector durante todo el mes.

Esta evolución resulta clave para el seguimiento de la inflación general, ya que alimentos y bebidas explican una porción relevante del gasto de los hogares y suelen tener un impacto directo sobre el poder adquisitivo. En ese sentido, la consultora proyecta que el nivel general de precios también cerrará enero con una suba del 2,4%, reflejando la incidencia de este rubro en la canasta de consumo.

Verduras y azúcar, los rubros con mayores subas

El relevamiento evidencia fuertes diferencias entre categorías. El mayor aumento en el promedio de las últimas cuatro semanas se registró en verduras, con una suba acumulada de 10,6%, consolidándose como el principal factor de presión sobre los precios de alimentos en enero. Le siguieron azúcar, dulces, chocolates y afines, con un incremento de 2,5%.

En contraste, algunos rubros mostraron variaciones más acotadas. Dentro de las categorías con menores aumentos se ubicaron “otros alimentos”, que incluye snacks, salsas y condimentos, con una suba de 1,0%, y aguas, gaseosas y jugos, con un incremento de apenas 0,7%.

Proyección inflacionaria y señales para febrero

La combinación de una variación semanal prácticamente nula en la última medición y un acumulado mensual del 2,4% sugiere, según Analytica, una inflación de alimentos más contenida hacia el cierre de enero, aunque todavía condicionada por rubros estacionales como las verduras. Este comportamiento será determinante para evaluar si la desaceleración semanal logra consolidarse en febrero o si los aumentos acumulados continúan trasladándose al nivel general de precios.

Para los hogares, la dinámica del rubro alimentos sigue siendo central, tanto por su peso en el índice inflacionario como por su impacto inmediato sobre el consumo. Para la política económica, el dato refuerza la importancia de monitorear la evolución de los precios sensibles, especialmente aquellos con alta volatilidad, como frutas y verduras, que pueden alterar rápidamente el promedio mensual.

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