apertura comercial

Federico Panozzo sobre las importaciones: “El comercio está en rojo, solo se habla de aguantar”

Compartí esta noticia !

En un contexto económico marcado por la apertura de importaciones, caída del consumo y fuerte presión sobre las pymes, Federico Panozzo fue elegido nuevo presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas. La designación se concretó el viernes pasado, tras la asamblea del Consejo Directivo de la entidad.

En diálogo con Open1017.com, Panozzo trazó un diagnóstico crudo sobre la situación del sector: “Hoy el comercio y la industria están en zona roja. La crisis duró mucho tiempo y hay rubros que desde la pandemia no terminaron de recuperarse”.

Consultado sobre la política de importaciones del Gobierno nacional, el flamante presidente reconoció que el impacto es tangible en el mercado local.

“No se puede negar: los productos están en las casas de nuestros familiares, amigos, y el comerciante posadeño lo está sufriendo”, afirmó. Sin embargo, señaló que los efectos no son homogéneos.

Según explicó, algunos rubros -como el de artículos electrodomésticos- lograron adaptarse y aprovechar la simplificación de importaciones para ampliar su oferta y mejorar precios al consumidor. “Hay socios que tenían más espalda financiera y pudieron organizarse para traer marcas y competir”, indicó.

No obstante, advirtió que el problema de fondo es la falta de previsibilidad. “En Argentina no planificamos a largo plazo. Un gobierno cierra importaciones y apuesta a la industria local; otro las abre de golpe buscando beneficiar al consumidor. Así es muy difícil que las empresas inviertan en tecnología y maquinaria para competir con el mundo”, sostuvo.

Para Panozzo, el debate central debería ser estratégico: “Tenemos que decidir qué tipo de país queremos ser: si uno prestador de servicios o uno industrial”.

Competencia externa y presión regional

El comercio posadeño enfrenta múltiples frentes. A la competencia de productos importados -muchos provenientes de Asia y comercializados a través de plataformas digitales- se suma la histórica competencia fronteriza con Encarnación.

“El diálogo hoy con el comerciante es ver cómo aguanto, cómo llego. No se habla de crecer ni de tomar personal. Se habla de resistir”, describió.

Esa resistencia tiene costos humanos. “Reducir personal no es un triunfo. Para un comerciante es durísimo tener que decirle a un colaborador que no puede seguir. Se pierde calidad de vida bajo presión constante”, remarcó.

Panozzo anticipó que 2026 será un año de ajuste y repliegue para buena parte del sector. “Entendemos que la Nación está apostando a una macroeconomía que en algún momento debería dar resultados positivos. Pero eso no va a suceder en el corto plazo para nuestra economía regional”, advirtió.

En ese marco, el rol de la Cámara será, según definió, “ser representativa de todos los rubros y conseguir herramientas para aguantar”.

La entidad mantiene diálogo fluido con el Gobierno provincial, con el objetivo de articular medidas paliativas. “La caída de ventas también impacta en la recaudación provincial. Estamos en una situación compleja tanto el sector público como el privado”, explicó.

Una gestión enfocada en la representación activa

Panozzo venía desempeñándose como vicepresidente y miembro del Consejo Directivo, por lo que aseguró que su gestión mantendrá una línea de trabajo ya iniciada: fortalecer la representación sectorial y sostener una Cámara activa frente a un escenario desafiante.

“Tenemos distintas realidades según el rubro. Algunos tienen pequeños repuntes por herramientas como los programas Ahora; otros están muy golpeados. El desafío es contener a todos”, afirmó.

Con un panorama marcado por la apertura comercial, la presión impositiva y la caída del consumo, el nuevo presidente no dejó margen para eufemismos: el comercio posadeño atraviesa una etapa crítica. Y la palabra que hoy domina el sector no es expansión ni inversión, sino supervivencia.

Compartí esta noticia !

Neumáticos: el cierre de Fate expone la tensión entre desinflación y producción

Compartí esta noticia !

El cierre de Fate, la única fabricante de neumáticos de capitales nacionales, se transformó en un caso testigo del actual esquema macroeconómico. La estrategia oficial, centrada en acelerar la desinflación a través de la apertura comercial y la apreciación cambiaria, logró una fuerte corrección de precios relativos, pero también profundizó la presión sobre la producción local y dejó al descubierto la fragilidad de un sector clave para la cadena automotriz.

Desde comienzos de año, el Gobierno redujo de manera progresiva los aranceles a la importación de neumáticos, que pasaron del 35% al 16% a partir de septiembre de 2025, acercándose a los niveles vigentes en otros países de la región. A esto se sumó la eliminación del Certificado de Homologación de Autopartes para productos importados con certificaciones internacionales, junto con la eliminación del sistema SIRA, la normalización de pagos al exterior, la quita del Impuesto PAIS, la flexibilización de importaciones vía courier y una marcada apreciación cambiaria. Entre el pico posterior a la devaluación de diciembre de 2023 y abril previo a la flexibilización del cepo, el tipo de cambio multilateral cayó 51%, ubicándose en mínimos comparables a los de fines de 2015.

El efecto fue inmediato. En 2025 las importaciones de neumáticos crecieron 44,8%, con varios meses exhibiendo aumentos interanuales superiores al 100%. En términos reales, alcanzaron su mayor nivel desde 2013. Si se normaliza el dato por la cantidad de vehículos producidos localmente, el resultado es todavía más elocuente: se importaron 654 dólares en neumáticos por cada vehículo fabricado, el valor más alto de toda la serie histórica. Paralelamente, también se aceleraron las importaciones de autos terminados, que crecieron 55,4% en 2024 y 97,6% en 2025; en diciembre, el 78,2% de los patentamientos correspondió a unidades importadas.

La contracara de este proceso fue la baja de precios. Según el índice de precios mayoristas de cubiertas de caucho, los valores relativos cayeron 30% respecto al resto de los precios mayoristas desde noviembre de 2023. Mientras la inflación mayorista acumulada fue de 230,2%, la de cubiertas ascendió a 131%. Medidos en dólares mayoristas, los neumáticos bajaron 43,6% desde noviembre de 2023. Para el consumidor y para la industria automotriz, esto implicó menores costos de reposición y producción, corrigiendo un desfasaje que se había acumulado entre 2018 y 2022, cuando el precio relativo de las cubiertas se había disparado 120% frente al promedio de la economía.

Sin embargo, el impacto productivo fue contundente. Entre los 68 sectores que componen el Índice de Producción Industrial del INDEC, el rubro neumáticos fue el que más cayó en 2025 respecto de 2023, con una contracción de 47,8%. El nivel de producción quedó 48,1% por debajo del promedio 2016-2024 (excluyendo 2020) y, llamativamente, incluso 20,7% por debajo del nivel registrado en plena pandemia. La utilización de la capacidad instalada en la división “caucho y plástico” se ubicó en 33,4% en diciembre, prácticamente el peor registro histórico: siete de cada diez máquinas estaban paradas.

En ese contexto, el cierre de Fate no resulta sorpresivo, aunque tampoco puede atribuirse exclusivamente al escenario macroeconómico reciente. La empresa arrastraba problemas estructurales de competitividad: baja productividad, ausentismo, elevada conflictividad gremial —con un conflicto prolongado con el SUTNA en 2022—, presión impositiva y deficiencias logísticas. No obstante, el nuevo entorno comercial aceleró una situación que ya era delicada. En paralelo, Bridgestone solicitó un procedimiento preventivo de crisis en 2024 y anunció despidos en 2025, mientras Pirelli continúa operando en un mercado cada vez más desafiante.

La apertura arancelaria modificó además la composición del mercado importador. Si en 2023 Brasil explicaba el 52,8% de las compras externas y China el 25,7%, en 2025 la dinámica se invirtió: China pasó a representar el 42,6% del total importado y Brasil descendió al 37,5%. A nivel global, China concentra el 22,6% del mercado mundial de neumáticos y en la última década incrementó sus exportaciones 74,5%, con fuerte expansión hacia América Latina. Frente a ese avance, Estados Unidos, la Unión Europea, México y Brasil aplican medidas antidumping y derechos compensatorios para contrarrestar prácticas de competencia desleal y subsidios estatales. En Argentina, en cambio, no existen actualmente medidas de ese tipo para neumáticos, con excepción de los destinados a bicicletas.

El caso estadounidense resulta ilustrativo: en 2015 impuso derechos antidumping de hasta 87,99% y compensatorios de hasta 116,33% a fabricantes chinos. Luego, en el marco de la guerra comercial iniciada en 2018, elevó aranceles adicionales bajo la Sección 301. La Unión Europea y México siguieron caminos similares. Es decir, incluso economías con alta productividad industrial optaron por combinar apertura con instrumentos de defensa comercial.

El cierre de Fate deja, así, una discusión de fondo. La baja de precios y el avance en la desinflación son objetivos centrales en un contexto de inestabilidad prolongada. Pero la pérdida de empleo calificado y de capacidades industriales plantea interrogantes sobre la sostenibilidad productiva de mediano plazo. El desafío no es solamente cuánto abrir la economía, sino cómo hacerlo en un escenario internacional donde las principales potencias equilibran competencia externa con protección estratégica. El caso neumáticos vuelve a poner sobre la mesa esa tensión estructural entre estabilidad macroeconómica y desarrollo industrial.

Compartí esta noticia !

La industria textil responde a Caputo: “El problema no es la competitividad, sino la competencia fraudulenta”

Compartí esta noticia !

La Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) salió al cruce de las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien afirmó públicamente que no compra ropa en la Argentina porque “es un robo”. Desde la entidad que nuclea a la cadena textil nacional advirtieron que ese tipo de afirmaciones simplifican un problema complejo y pueden derivar en diagnósticos incompletos que profundicen los desequilibrios del sector.

FITA sostuvo que el precio de la indumentaria no surge del costo industrial textil tomado de manera aislada, sino de la interacción de múltiples eslabones de una cadena productiva extensa, cada uno con estructuras de costos propias, condicionadas por un contexto macroeconómico que impacta sobre toda la economía. Reducir la discusión a una comparación directa de precios finales, remarcaron, invisibiliza factores clave como impuestos, logística, financiamiento y regulaciones.

En ese marco, la entidad señaló que las rebajas impositivas y los procesos de desburocratización implementados en los últimos años beneficiaron principalmente a las importaciones, mientras que la producción nacional continúa enfrentando una elevada carga tributaria, altos costos operativos, deficiencias logísticas y serias limitaciones de acceso al financiamiento para sostener la inversión y el empleo.

A esta situación se suma, según FITA, el crecimiento exponencial de plataformas internacionales como Shein y Temu, que comercializan productos en el mercado local sin pagar aranceles ni cumplir con las mismas obligaciones que la industria argentina. Esta asimetría competitiva, advirtieron, profundiza las distorsiones del mercado y debilita a toda la cadena productiva local.

Desde la federación remarcaron que la industria textil argentina “siempre compitió” y que el sector no se opone a la apertura comercial. De hecho, FITA acaba de suscribir una declaración conjunta con sus pares del Mercosur y de Europa para trabajar en la implementación del acuerdo birregional y promueve una negociación sectorial para avanzar en una mayor apertura comercial con Estados Unidos. El problema, subrayaron, no es la apertura en sí, sino el ingreso de productos subfacturados que impiden una competencia leal.

Según datos del sector, más del 70% de las importaciones textiles ingresan al país a valores significativamente inferiores a los antecedentes históricos, en muchos casos sin cubrir siquiera el costo de la principal materia prima. La ausencia de valores de referencia facilita prácticas de subfacturación que distorsionan los precios, perjudican a quienes compiten desde la formalidad y erosionan la producción nacional.

FITA alertó que estas prácticas se reflejan en una caída de la actividad cercana al 37% y en niveles de utilización de la capacidad instalada inferiores al 30% en el sector textil. “El problema actual no es la falta de competitividad, es la competencia fraudulenta”, afirmaron desde la entidad, que reclamó el cumplimiento de las normas vigentes de comercio exterior y el restablecimiento de condiciones de competencia justa como paso indispensable para recuperar producción, empleo y desarrollo industrial en la Argentina.

Compartí esta noticia !

La economista Dal Poggetto alertó por el impacto del programa económico en la clase media

Compartí esta noticia !

La economista Marina Dal Poggetto sostuvo que, en el actual programa económico, “la variable de ajuste es el salario de la clase media” y remarcó que el Gobierno prioriza el ancla cambiaria y la desinflación por sobre la tasa de interés y el nivel de actividad. En un diagnóstico crítico, advirtió sobre la pérdida de poder adquisitivo, el deterioro del consumo y las dificultades crecientes del sector industrial, en un contexto de apertura comercial, tarifas elevadas y competencia importada.

Salarios, tarifas y consumo: el nuevo eje del ajuste

En declaraciones a Radio Rivadavia, la directora de la consultora Eco Go, Marina Dal Poggetto, trazó un análisis del actual esquema económico y afirmó que “la variable de ajuste es el salario de la clase media”, en contraste con el modelo anterior, donde el control de tarifas funcionaba como amortiguador del impacto inflacionario sobre los ingresos.

“El gobierno anterior pisaba las tarifas para que la gente pagara bienes caros. Ahora, con tarifas altas, si los precios de los bienes no comprimen, la variable de ajuste termina siendo el salario de la clase media”, explicó. En ese sentido, ejemplificó que algunos precios mostraron caídas significativas en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) —como los electrodomésticos, que retrocedieron 45%, o los textiles, con una baja del 20%—, pero advirtió que esa corrección no alcanza para compensar el aumento de los servicios regulados.

Según Dal Poggetto, esta dinámica impacta directamente en la capacidad de consumo de los hogares: “El salario ya no alcanza para cubrir prepagas o colegios”, señaló, al describir el efecto combinado de tarifas más altas y salarios reales en retroceso.

Actividad económica, industria y apertura comercial

En su análisis, la economista subrayó que el Gobierno “prioriza el ancla cambiaria y la desinflación por sobre la tasa de interés y el nivel de actividad”, una decisión que condiciona el desempeño de amplios sectores productivos. Si bien reconoció que la economía crecerá 4,3% este año, aclaró que ese resultado responde principalmente al arrastre estadístico, más que a una recuperación homogénea.

“La actividad en noviembre estaba en los mismos niveles que el año anterior. Hay sectores ganadores y perdedores, y la industria es uno de los más rezagados”, afirmó. En ese marco, recordó que la Argentina atraviesa ciclos recurrentes de ajuste y expansión sin resolver problemas estructurales: “Argentina es pendular y siempre discutimos lo mismo”.

Dal Poggetto describió el cambio de escenario para el entramado industrial: “Antes jugaban en Disneylandia. Podían fijar precios y cantidades con pesos baratos y protección. Ahora tienen competencia importada y un fuerte aumento de costos por las tarifas y servicios indexados”. Según su diagnóstico, esta combinación está detrás del aumento de cierres de fábricas y despidos, que comenzaron a multiplicarse en distintos rubros.

Además, remarcó que el Gobierno avanza en una mayor apertura de la economía “en parte con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y con la baja de aranceles”, lo que refuerza la presión competitiva sobre la producción local.

Inflación, metodología del INDEC y perspectivas

En relación con la inflación, la economista señaló que, de acuerdo con los relevamientos de su consultora, “en las primeras tres semanas el ritmo viene en la zona del medio punto semanal”. Si bien reconoció que se trata de un nivel todavía elevado, destacó que es inferior al de meses anteriores.

“El dato de diciembre fue muy alto y dejó un arrastre importante para enero; estamos en la zona del 2,4%, después del 2,8% de diciembre”, precisó. En este punto, recordó que a partir de enero el INDEC implementa un cambio en la metodología del índice, con nuevos ponderadores y una estructura de consumo basada en 2017.

No obstante, relativizó el impacto de esta modificación estadística: “Dado que el ajuste tarifario fuerte se hizo principalmente en 2024, no debería haber casi diferencia entre un índice y otro; es probable que el número final esté en esa zona del 2,4%”.

Compartí esta noticia !

Apertura comercial: marcas importadas vuelven a las góndolas y ya cuestan menos que las nacionales

Compartí esta noticia !

La apertura comercial impulsada por el Gobierno está reconfigurando el mapa de consumo en la Argentina. En las grandes cadenas de supermercados, un aluvión de alimentos importados volvió a ocupar espacio en las góndolas con precios que, en muchos casos, resultan entre 15% y 30% más bajos que los productos nacionales. El fenómeno combina el regreso de marcas históricas, nuevas opciones “low cost” y una presión creciente sobre la competitividad de la industria local, con impacto directo en inflación, producción y empleo.

El regreso de marcas y la diversificación de la oferta importada

Las góndolas argentinas exhiben una transformación visible. Según relevamientos de Infobae y Clarín, productos identificados con banderas de Francia, Alemania y Brasil dejaron de ser una rareza de free shops o tiendas gourmet para competir de igual a igual con la producción nacional en supermercados de primera línea.

El retorno más simbólico es el de la cooperativa uruguaya Conaprole, que volvió a comercializar manteca, dulce de leche y crema luego de haberse retirado de manera progresiva por las trabas cambiarias. En el segmento de dulces, reaparecieron las clásicas galletitas danesas en lata azul, con marcas como Jacobsen Wonderfull y Dan Cake, íconos del consumo de los años 90.

A este regreso se suman cafés italianos como Lavazza y Viaggio, además del chocolate Feastables, impulsado por el youtuber MrBeast. La oferta se completa con conservas, pastas y salsas provenientes de mercados poco habituales para el consumidor argentino, como Ecuador, Albania e Italia, ampliando el abanico de opciones y elevando la competencia por precio y calidad.

Precios y competitividad: por qué lo importado resulta más barato

La principal sorpresa para los consumidores está en el precio. En categorías como conservas, café y lácteos, los alimentos importados se venden entre 15% y 30% por debajo de los valores de productos nacionales comparables. Los relevamientos en góndola muestran diferencias concretas:

  • Atún: marcas ecuatorianas como Bulnez y Máxima se ofrecen a valores sensiblemente más bajos que las nacionales.
  • Pastas: los fideos Pasta Bella (Albania) cuestan $1.498, frente a los $1.800 de una marca nacional líder como Matarazzo.
  • Salsas: el puré de tomate italiano Mazza ($4.094 los 680 g) resulta más económico que la passata nacional Rina ($5.300 los 500 g).
  • Galletitas: Traviata ($2.071) supera en precio a las Coquetel brasileñas ($2.000).

La explicación combina varios factores: desregulación del comercio exterior, reducción de costos asociados a aranceles e impuestos a productos importados y economías de escala de países con estructuras productivas más competitivas. Para el Gobierno, este escenario potencia la competencia y actúa como ancla de precios en un contexto de lucha contra la inflación.

Productos frescos, carnes y el impacto sobre la industria local

El fenómeno no se limita a los alimentos procesados. En el Mercado Central se volvió habitual la presencia de naranjas españolas, manzanas chilenas y bananas ecuatorianas, mientras que en carnes las importaciones —principalmente desde Brasil— crecieron 580% interanual en 2025.

Desde la industria alimenticia, la COPAL advierte que la producción local enfrenta una presión tributaria elevada y costos logísticos que reducen su competitividad frente a los productos importados. El ingreso masivo de alimentos más baratos, señalan, puede traducirse en menor utilización de la capacidad instalada, caída de márgenes y riesgos para el empleo en sectores sensibles.

La tensión entre el objetivo oficial de bajar precios y la sostenibilidad del entramado productivo local abre un debate económico e institucional de fondo. Mientras el Ejecutivo celebra la competencia como herramienta antiinflacionaria, las empresas nacionales alertan por el impacto de una apertura acelerada en un contexto de costos internos altos y consumo todavía frágil.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin