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El Gobierno reglamenta el RIMI y activa beneficios fiscales para inversiones el sector pyme por dos años

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El decreto 242 pone en marcha el régimen para pymes y abre un nuevo frente en la estrategia económica

El Gobierno avanzó el 10 de abril con la reglamentación del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) a través del Decreto 242/2026, una pieza clave para traducir en incentivos concretos el esquema aprobado en la Ley 27.802. La norma fija un plazo de dos años para canalizar inversiones productivas con beneficios fiscales y define qué proyectos podrán acceder. La decisión llega en un contexto de búsqueda de reactivación y plantea una tensión de fondo: ¿alcanza un régimen focalizado en pymes para dinamizar la inversión o se trata de un instrumento acotado dentro de una estrategia más amplia?

El dato central es operativo y político a la vez: las inversiones alcanzadas serán aquellas realizadas desde la entrada en vigencia del régimen y hasta dos años después de la reglamentación operativa que deberá dictarse en un plazo de 30 días. El esquema apunta a micro, pequeñas y medianas empresas —hasta Mediana Tramo 2— y también incluye a entidades sin fines de lucro registradas, siempre que cumplan con los parámetros exigidos.

Un marco fiscal para ordenar la inversión productiva

El decreto completa la arquitectura legal del RIMI, creado por la Ley 27.802, cuyo objetivo es incentivar inversiones nacionales y extranjeras con impacto en producción, empleo y exportaciones. La reglamentación avanza sobre un punto clave: delimitar qué se considera inversión productiva y bajo qué condiciones se accede a los beneficios.

El universo es amplio pero definido. Incluye bienes de capital y de tecnología —siempre nuevos—, inversiones en riego agrícola, mallas antigranizo y hasta bienes semovientes con fines reproductivos. También incorpora obras vinculadas a la actividad productiva, siempre que no superen el 30% de avance al momento de entrada en vigencia de la ley.

La norma agrega un componente estratégico: promueve inversiones en eficiencia energética, tanto en generación renovable como en optimización del consumo. En ese punto, el régimen se alinea con una lógica de modernización productiva más que con un estímulo generalizado.

El acceso a los beneficios está atado a la “puesta en marcha” de la inversión, entendida como su utilización efectiva para generar ganancias gravadas. Es decir, no alcanza con invertir: el activo debe entrar en funcionamiento para habilitar el beneficio fiscal.

Beneficios, restricciones y control: el equilibrio fiscal detrás del régimen

El decreto no solo habilita incentivos, también fija límites. El uso de beneficios fiscales —incluyendo devoluciones vinculadas al IVA— tendrá un tope del 50% del cupo anual previsto en el presupuesto nacional. Además, la asignación se ordenará según la antigüedad de los saldos fiscales, lo que introduce un criterio de priorización.

A la vez, quedan excluidas las inversiones financieras o de portfolio, reforzando el enfoque productivo del régimen. También se establecen condiciones estrictas para acceder: no podrán beneficiarse quienes mantengan deudas firmes, exigibles e impagas con el organismo recaudador.

La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), junto con las áreas de Agricultura y Energía, tendrá un rol central en la implementación. Deberá dictar en 30 días las normas operativas que definirán, en la práctica, el alcance real del régimen.

Pymes en el centro y señales al mercado

La reglamentación del RIMI posiciona a las pymes como eje de la política de inversión en esta etapa. En términos políticos, el Gobierno busca mostrar un esquema de incentivos focalizado, con impacto en la economía real y sin expandir de manera indiscriminada el gasto tributario.

El diseño también refleja una lógica de control: los beneficios están condicionados, escalonados y sujetos a verificación. No es un régimen de acceso automático, sino administrado. Eso reduce riesgos fiscales, pero también puede limitar su velocidad de adopción.

En el plano de la agenda económica, el RIMI aparece como complemento de otras herramientas orientadas a atraer inversiones, aunque con un perfil más acotado. No apunta a grandes proyectos, sino a un entramado productivo más fragmentado, con impacto territorial.

Implementación, demanda y capacidad de tracción

El decreto pone en marcha el régimen, pero su efectividad dependerá de la reglamentación que se dicte en las próximas semanas y del nivel de adhesión del sector privado. La clave estará en si las condiciones logran traducirse en decisiones de inversión concretas.

También habrá que observar cómo interactúa el RIMI con el contexto macroeconómico y con otros instrumentos vigentes. El plazo de dos años fija una ventana clara, pero no garantiza resultados.

En paralelo, el foco en sectores como energía y agro introduce una señal sobre las áreas prioritarias, aunque sin excluir otros rubros. La pregunta que queda abierta es si este esquema logra escalar o si queda como un incentivo puntual dentro de una política más amplia que todavía está en construcción.

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ARCA remata PlayStation a precios mega baratos

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ARCA sorprendió a muchos argentinos al anunciar que va a subastar o rematar PlayStation 5 que quedaron retenidas en aduana. Estas consolas son el sueño de muchos pero los valores que manejan son bastante elevados. Por eso la entidad puso un precio muy competitivo por el que todos van a querer pelear. ¿Cuándo y dónde es la subasta?

En aduana siempre hay artículos o productos retenidos. La Dirección General de Aduanas suele confiscar paquetes que vienen del exterior cuando encuentran ciertas anomalías y también realizan inspecciones cuando llegan pasajeros del exterior. Ahora están subastando PlayStation pero anteriormente hicieron remates similares con celulares.

ARCA remata PlayStation 5 y genera locura

El sueño de muchos es tener una consola como esta en casa para jugar en momentos de ocio o bien para regalar tanto a los más pequeños como también a los grandes. La PlayStation 5 de 1 TB podría ser tuya si accedés a la subasta de ARCA mediante el Banco Ciudad. Las mismas tienen precios sumamente bajos que nadie puede creer.

En este sentido, se confirmó la venta de cuatro consolas PlayStation 5 Sony de 1 TB, cada una con joystick, con un precio base de $204.000 por unidad. Por otro lado, la Disposición 35/2026 añade ocho lotesd e consolas PlayStation 5 PRO de 2 TB y PlayStation 5 de 1 TB, todas con control inalámbrico DualSense. Los precios base parten de $355.500 para las versiones PRO y de $237.000 para las estándar.

Cuándo subastan las PlayStation

La subasta se hará el próximo jueves 23 de abril y los interesados van a tener que registrarse en el sitio de autogestión del Banco Ciudad, donde les van a proporcionar toda la información sobre el horario y demás cuestiones. Antes de la fecha límite se deben inscribir en la subasta específica, ya que muchos van a querer acceder a ella y se debe hacer con tiempo. Suele ser entre uno a dos días antes. A veces se pide el pago de una caución anticipada para habilitar la participación.

La subasta se realiza de manera online y se va ofertando con un precio inicial que es el que comentamos más arriba. A medida que avanza puede aumentar el valor, ya que son números muy competitivos y pocas unidades para la cantidad de personas que se inscriben en este tipo de remates de ARCA.

La participación en la subasta es abierta, por lo que cualquier persona puede participar y anotarse para conseguir su PlayStation. Estas consolas tienen un valor por arriba de los $900.000 hoy en día en Argentina, aunque también se consiguen directamente en dólares por un precio un poco más bajo. Por ende, ARCA puso números bajos y que son sumamente tentadores.

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El Gobierno activaría adelantos de coparticipación por $400 mil millones y busca contener la tensión financiera en provincias

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El Gobierno nacional tiene listo un decreto para habilitar adelantos de coparticipación por hasta $400 mil millones destinados a 12 provincias con dificultades financieras, entre ellas Misiones. La medida, que se publicaría en los próximos días en el Boletín Oficial, introduce un mecanismo de financiamiento con una tasa del 15% y devolución dentro del mismo año. En un escenario de caída real de ingresos y transferencias, el Ejecutivo interviene para ordenar el flujo de fondos subnacionales. La pregunta que emerge es si se trata de una herramienta de estabilización o de un nuevo esquema de dependencia financiera entre Nación y provincias.

Un mecanismo financiero con lógica de control

El esquema prevé anticipar a las provincias recursos que ya les corresponden por coparticipación, con un tope global de $400 mil millones y asignación según el coeficiente de cada jurisdicción. La clave está en el cambio de modalidad: el sistema reemplaza los pedidos mensuales de adelantos extraordinarios por una planificación previa de necesidades.

En términos institucionales, el movimiento ordena una práctica histórica —los giros discrecionales— bajo una lógica más previsible, al menos en la formulación. Las provincias deberán informar anticipadamente sus requerimientos y comprometer su devolución en el mismo ejercicio fiscal, lo que permite al Gobierno nacional administrar con mayor precisión el flujo de recursos.

El dato no es menor: frente a tasas de mercado que oscilan entre el 30% y el 45%, la tasa del 15% funciona como un ancla financiera. Traducido a política real, el Ejecutivo ofrece oxígeno a los distritos, pero bajo condiciones que centralizan la administración del financiamiento.

Caída de ingresos y presión sobre las cuentas provinciales

La medida llega en un contexto de deterioro fiscal. Según estimaciones citadas, la recaudación nacional cayó 8% interanual en términos reales durante el primer trimestre de 2026, mientras que las transferencias a provincias y CABA retrocedieron 6,5%.

El impacto es directo: menos recursos automáticos y mayores dificultades para cubrir gastos corrientes. En marzo, las transferencias totales alcanzaron $5,02 billones, con un crecimiento nominal del 27,2%, pero con una caída real cercana al 4%. Si se consideran solo las transferencias automáticas, la baja real asciende al 7,4%.

La tendencia se repite: por tercer mes consecutivo, las transferencias automáticas caen, con una pérdida acumulada estimada en $1,15 billones en el trimestre. En ese marco, el acceso al mercado financiero se vuelve más costoso, lo que explica la intervención del Ejecutivo.

Provincias asistidas y reconfiguración del vínculo fiscal

El decreto alcanzará a Catamarca, Chaco, Chubut, Corrientes, La Rioja, Mendoza, Misiones, Río Negro, Salta, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Tucumán. A este esquema se suma Entre Ríos, que ya había sido incorporada en enero de 2026.

En términos de correlación de fuerzas, el Gobierno nacional se posiciona como garante de liquidez en un momento de restricción. Las provincias acceden a financiamiento más barato, pero a cambio aceptan un esquema que ordena —y condiciona— su gestión financiera.

El dato político es que la asistencia no se presenta como excepcional, sino como parte de una política estructurada. Eso redefine la relación fiscal: menos discrecionalidad en los pedidos, pero mayor centralización en la decisión de otorgamiento.

Un equilibrio inestable

El movimiento del Ejecutivo puede leerse como una respuesta táctica a un problema concreto: evitar que las provincias se endeuden a tasas altas en un contexto de caída de ingresos. Pero también abre interrogantes sobre su sostenibilidad.

En las próximas semanas, habrá que observar cómo se implementa el mecanismo y qué nivel de adhesión real logra entre los distritos. También si el esquema logra estabilizar las finanzas provinciales o si solo posterga tensiones más profundas.

Porque en un escenario de recursos en retroceso, la discusión de fondo no es solo cómo se financian las provincias, sino quién administra ese margen de maniobra. Y ahí, el decreto empieza a marcar una línea.

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La recaudación crece 26,2% pero pierde contra la inflación y acumula ocho meses de caída real

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La recaudación tributaria de marzo volvió a encender una señal de alerta en el frente fiscal: aunque alcanzó los $16.071.028 millones y mostró un crecimiento interanual del 26,2%, el dato quedó por debajo de la inflación estimada en torno al 33% en los últimos doce meses. El resultado no sólo implica una nueva caída en términos reales, sino que extiende a ocho meses consecutivos la contracción del ingreso tributario ajustado por precios, en un contexto donde el Gobierno sostiene su estrategia de alivio impositivo y enfrenta tensiones crecientes en la relación con las provincias.

El dato, informado el 1 de abril de 2026 por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), confirma una moderación en el ritmo de expansión de los recursos fiscales y abre un interrogante central: ¿hasta qué punto la baja de impuestos y la desaceleración de la actividad condicionan la capacidad de financiamiento del Estado?

Menos ingresos reales y señales de enfriamiento fiscal

El número de marzo no sólo quedó por debajo de la inflación interanual, sino también del registro de febrero, cuando la recaudación había alcanzado $16,2 billones. En términos acumulados, el primer trimestre cerró con ingresos por $50.640.483 millones, con una suba del 22,7% interanual, consolidando una dinámica de crecimiento nominal pero con pérdida de poder real.

Desde el organismo recaudador explicaron que el resultado estuvo afectado por la ausencia de ingresos clave: “no hubo ingresos de anticipos de Ganancias de sociedades con cierre de ejercicio de diciembre (el más importante del año) ni anticipo de Ganancias de personas humanas”. Este factor puntual amplificó una tendencia más estructural: la desaceleración de la recaudación en términos reales.

En paralelo, el efecto de la baja de impuestos y retenciones también incidió en el resultado final, reduciendo el flujo de recursos disponibles. Este punto introduce un componente político relevante, ya que la política tributaria no sólo impacta en la macroeconomía, sino también en la distribución de recursos entre Nación y provincias.

IVA y Seguridad Social sostienen, Ganancias se rezaga

El desempeño de los principales tributos mostró un comportamiento heterogéneo. El IVA neto se consolidó como el principal sostén de la recaudación, con ingresos por $5.619.607 millones y un crecimiento interanual del 28,7%. Dentro de este tributo, el componente impositivo avanzó 32,5%, mientras que el IVA aduanero creció 19,1%, evidenciando una brecha entre el mercado interno y el comercio exterior.

Por su parte, el Impuesto a las Ganancias recaudó $2.609.519 millones, con una suba del 17,1%, claramente por debajo del promedio general. La dinámica del tributo refleja tanto la ausencia de anticipos como una menor tracción relativa frente a otros ingresos.

El impuesto a los Débitos y Créditos mostró uno de los mayores incrementos, con $1.304.386 millones y una suba del 38,4%, mientras que los recursos de la Seguridad Social alcanzaron $4.451.245 millones, con un crecimiento del 28,5%, en línea con la evolución de los salarios formales.

A nivel agregado, el subtotal de impuestos avanzó 31,8%, mientras que los recursos aduaneros crecieron apenas 9,5%, confirmando el menor dinamismo del sector externo frente a la actividad interna.

Tensión fiscal y reparto de recursos

La caída real de la recaudación introduce una variable clave en la dinámica política: el margen fiscal del Gobierno se vuelve más estrecho justo cuando necesita sostener equilibrio en las cuentas públicas y, al mismo tiempo, administrar demandas territoriales.

En este escenario, la menor recaudación impacta directamente en la masa coparticipable, lo que tiende a tensar la relación con las provincias. La combinación de baja de impuestos, menor ingreso real y desaceleración económica configura un triángulo complejo para la gobernabilidad fiscal.

Al mismo tiempo, el comportamiento dispar de los tributos refuerza una lectura estructural: el consumo interno —reflejado en el IVA— sigue siendo el principal sostén, mientras que el comercio exterior y los impuestos más vinculados a resultados empresariales muestran menor dinamismo.

RECAUDACIÓN MARZO by CristianMilciades

Un equilibrio en construcción

La dinámica de marzo no redefine por sí sola el rumbo fiscal, pero sí marca un punto de atención. La continuidad de caídas reales en la recaudación obliga a observar de cerca dos variables: la evolución de la inflación y el impacto efectivo de la política tributaria sobre la actividad.

En las próximas semanas, el foco estará puesto en si esta tendencia se consolida o si aparecen factores estacionales o económicos que permitan revertirla. En un escenario donde cada punto de recaudación cuenta, la tensión entre alivio impositivo y sostenibilidad fiscal seguirá en el centro del tablero.

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Autorizan ampliación del Duty Free Shop de Puerto Iguazú

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El Gobierno avanzó en una decisión con impacto territorial y económico concreto: amplió la superficie habilitada para la Zona Franca Minorista de Puerto Iguazú, mediante la Resolución General 5833/2026 de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), publicada el 25 de marzo. La medida redefine los límites operativos de la tienda libre en una de las principales fronteras comerciales del país y abre una nueva etapa en el esquema de ventas a turistas.

El movimiento no es solo técnico. En un contexto donde las economías regionales buscan dinamizar consumo y atraer divisas, la ampliación plantea una pregunta de fondo: ¿es una herramienta de estímulo local o parte de una estrategia más amplia de competencia comercial en zonas de frontera?

Un rediseño con respaldo normativo y lógica expansiva

La decisión se apoya en un entramado normativo que se remonta a la Ley 24.331, que habilita la creación de zonas francas, y en decretos que fueron ampliando el alcance de las ventas minoristas a turistas, tanto extranjeros como nacionales.

Sobre esa base, la resolución actual modifica el esquema vigente desde la Resolución General 1.230, que había habilitado el funcionamiento de la zona franca y su tienda libre en Puerto Iguazú.

El cambio central es concreto y medible: Se autoriza una superficie total de 24.744,60 metros cuadrados para la Zona Franca Minorista. De ese total, 12.500,26 m² corresponden a áreas de venta y servicios (local comercial, oficinas, sanitarios y espacios comunes). Otros 6.654,65 m² quedan destinados a depósitos. Y 5.589,69 m² se asignan a estacionamiento semicubierto.

La ampliación había sido previamente autorizada por el Comité de Vigilancia de la Zona Franca en octubre de 2025, pero requería la habilitación formal de la autoridad aduanera para su implementación efectiva.

El rediseño también incluye la aprobación de un nuevo anexo técnico y la derogación de normas previas que regulaban aspectos del funcionamiento, lo que en la práctica implica unificación y actualización del marco operativo.

Más que metros cuadrados: impacto en comercio y flujo turístico

La ampliación de la tienda libre no ocurre en un vacío. Se inscribe en un esquema que permite ventas minoristas de productos importados sin impuestos, bajo control aduanero, a turistas que ingresan o salen del país.

En ese contexto, el aumento de superficie tiene efectos directos: Mayor capacidad de oferta comercial en un punto de alto tránsito internacional. Posibilidad de incrementar el volumen de ventas a turistas. Mejora logística a partir de la ampliación de depósitos y estacionamiento.

Desde la perspectiva del Gobierno, la medida refuerza una herramienta ya existente para estimular consumo en zonas de frontera, donde la competencia con mercados vecinos suele ser un factor estructural.

También introduce una señal hacia el sector privado: hay margen para expandir operaciones dentro de esquemas regulados, sin modificar el régimen de fondo.

Reconfiguración operativa y control aduanero

El rol de la ARCA en esta resolución no es menor. La habilitación implica validar que la ampliación cumpla con los requisitos técnicos, operativos y de control aduanero, lo que garantiza que el crecimiento del área no desborde el sistema de fiscalización.

Al mismo tiempo, la medida mantiene intacto el principio central del régimen: las operaciones siguen bajo supervisión aduanera estricta, incluso cuando se amplía la escala.

La combinación entre expansión comercial y control estatal define el equilibrio que busca sostener el Gobierno en este tipo de instrumentos.

Un movimiento táctico en una frontera sensible

La ampliación de la Zona Franca Minorista de Puerto Iguazú puede leerse como un ajuste operativo. Pero también como una señal en un territorio donde el comercio, el turismo y la política económica se cruzan de manera permanente.

En las próximas semanas será relevante observar cómo evoluciona la actividad en la tienda libre, si el aumento de superficie se traduce en mayor flujo comercial y qué impacto tiene en la dinámica local.

El Gobierno habilitó más espacio. La pregunta que queda abierta es cómo se ocupará y qué lugar tendrá dentro de una estrategia más amplia para las economías de frontera.

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