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Diputados activan una ley de emergencia salarial docente y desafían el ajuste educativo del Ejecutivo

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Un grupo de diputados de distintos bloques opositores presentó un proyecto para declarar la emergencia salarial educativa por cinco años y crear un refuerzo mensual de hasta $119.473 por cargo entre marzo y diciembre. La iniciativa propone financiarlo con el 1% del Fondo de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y reasignar $740.500 millones no ejecutados en 2025 para infraestructura escolar. El movimiento no es solo presupuestario: busca reabrir la disputa política por el financiamiento educativo frente al recorte aplicado por el gobierno nacional.

El dato que estructura el debate es contundente: entre 2023 y 2025 el salario docente perdió en promedio un 19% de poder adquisitivo, con retrocesos en 19 de las 24 jurisdicciones. En paralelo, la inversión educativa real cayó 47,7% durante la actual gestión y descendió del 1,4% del PBI en 2023 al 0,82% en 2025, el nivel más bajo desde 2005.

En ese marco, la oposición intenta convertir el Congreso en el escenario donde se discuta el rumbo del financiamiento del sistema educativo. La señal política es clara: si el Ejecutivo retira recursos, el Parlamento busca forzar su reasignación.

Emergencia por cinco años y financiamiento automático: el diseño institucional

El proyecto declara la emergencia salarial educativa por cinco años y crea un Fortalecimiento Salarial Educativo financiado con el 1% del Fondo de Aportes del Tesoro Nacional. La clave institucional está en el mecanismo: asignación específica, distribución automática y acreditación directa al recibo de sueldo docente. Sin intermediaciones ni discrecionalidad.

El esquema contempla dos componentes:

  • Complemento Federal de $52.269 mensuales para docentes, directivos y no docentes de la educación obligatoria estatal.
  • Compensación Federal adicional de $67.204 para quienes trabajan en escuelas de alta vulnerabilidad.

Entre marzo y diciembre, el refuerzo alcanzaría un total cercano a $119.473 adicionales por cargo, con prioridad para contextos más críticos.

El proyecto no crea nuevos impuestos ni modifica la coparticipación. Reasigna recursos existentes y elimina la discrecionalidad en el uso de los ATN, un punto sensible en la relación fiscal Nación-provincias. En términos políticos, el diseño apunta a reforzar el federalismo financiero y quitarle margen de maniobra al Ejecutivo en la administración de esos fondos.

El trasfondo institucional es más amplio. La iniciativa se presenta luego de la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), la ausencia de paritaria nacional y el veto a leyes de financiamiento educativo. Además, contrasta con la declaración de la educación como “servicio esencial” mediante DNU. La tensión es evidente: esencialidad normativa frente a contracción presupuestaria.

“La situación actual no responde a un hecho fortuito, sino a una determinación política del gobierno. El poder ejecutivo nacional ha optado por desestimar su responsabilidad en la materia, transfiriendo el costo de la crisis a las provincias”, señalaron los autores del proyecto.

Ingresos, infraestructura y equilibrio fiscal

En términos concretos, el proyecto busca recomponer ingresos en un sector que emplea a 916.674 trabajadores, sostiene 44.460 escuelas y atiende a 7.458.411 estudiantes.

El impacto directo sería una mejora en el ingreso disponible de los hogares docentes, con efecto inmediato en consumo local, especialmente en provincias donde el salario estatal es un componente central de la economía regional.

Pero el alcance no se limita al salario. La propuesta destina los $740.500 millones correspondientes a ATN 2025 no ejecutados a infraestructura educativa. El 75% se dirigiría a establecimientos estatales de nivel inicial, primario y secundario; el 25% restante a escuelas técnicas secundarias.

En un contexto de caída real del gasto educativo del 47,7%, esa reasignación funciona como un intento de compensar el freno inversor. Infraestructura y educación técnica impactan de manera directa en calidad educativa y, en el mediano plazo, en capital humano y competitividad productiva.

Sin embargo, el proyecto también abre interrogantes fiscales. Si bien no crea impuestos nuevos, redirige recursos del ATN, un fondo históricamente utilizado con discrecionalidad política. La reasignación automática reduce el margen del Ejecutivo para administrar esos recursos frente a emergencias o negociaciones interjurisdiccionales.

La disputa por el financiamiento educativo

La iniciativa reúne a diputados de distintas provincias y bloques, entre ellos Nicolás Trotta, Natalia De la Sota, Miguel Ángel Pichetto, Guillermo Snopek, Marcela Pagano, Sebastián Galmarini, Esteban Paulón, José Glinski, Mónica Frade, Maximiliano Ferraro, Moira Lanesan Sancho, Agustina Propato, Gustavo Bordet, Martín Aveiro, Jorge Chica, Cristian Andino, Pablo Yedlin, Ernesto Alí, Luis Basterra, Raúl Hadad, Santiago Roberto, Marcelo Mango y Pablo Todero. El armado refleja una construcción transversal con anclaje federal.

“Ante la retracción del Estado nacional, el Congreso debe ejercer su rol de garante del derecho a la educación. La sostenibilidad del sistema es inseparable de salarios dignos para los docentes y los trabajadores de la educación”, sostuvo Trotta.

El movimiento también interpela el discurso oficial. Declarar la educación como esencial mientras se elimina el FONID y se retrae el financiamiento configura una contradicción política que la oposición busca capitalizar.

La discusión, sin embargo, recién comienza. El proyecto deberá atravesar el debate parlamentario en un contexto de tensión fiscal y confrontación entre el Ejecutivo y el Congreso. Si avanza, redefinirá el esquema de financiamiento educativo y el uso de los ATN. Si se bloquea, consolidará el rumbo actual de ajuste.

En cualquier caso, la disputa excede lo salarial. Está en juego quién define el equilibrio entre disciplina fiscal, federalismo y sostenibilidad del sistema educativo en un escenario económico todavía inestable.

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Valdés respaldó la reforma laboral y Santilli amplía el apoyo de gobernadores

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El ministro del Interior, Diego Santilli, sumó este viernes el respaldo del gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, a la reforma laboral que el Poder Ejecutivo nacional busca sancionar durante las sesiones extraordinarias de febrero. El apoyo se formalizó tras una reunión en la Casa de Gobierno provincial y refuerza la estrategia del oficialismo de consolidar aval político en las provincias para avanzar con una iniciativa clave de su agenda económica.

“Ningún gobernador puede estar en contra de una ley que busca generar empleo privado, aumentar la productividad y las inversiones para las provincias y la Argentina”, afirmó Santilli, al subrayar el carácter estructural de la reforma y su impacto esperado sobre el mercado laboral y el desarrollo regional.

Reforma laboral: apoyo político y coincidencias con las provincias

Durante el encuentro, Santilli y Valdés destacaron las acciones conjuntas articuladas entre el gobierno nacional y provincial y coincidieron en “la necesidad de que el Congreso apruebe la reforma laboral”. El respaldo del mandatario correntino se suma a una serie de adhesiones que el Ejecutivo viene acumulando en distintas jurisdicciones, en un contexto legislativo clave.

Por su parte, Valdés remarcó la importancia de avanzar en cambios normativos que permitan actualizar el esquema vigente sin afectar derechos adquiridos. “Es altamente positivo que se discuta la modernización laboral sin poner en riesgo los derechos de los trabajadores”, sostuvo el gobernador.

En la misma línea, el mandatario provincial señaló que existe una definición política clara por parte del Ejecutivo nacional. “Hay una apuesta del gobierno nacional a que el mercado laboral crezca. Es una normativa nueva que busca generar más trabajo de acá para adelante”, expresó.

Las declaraciones reflejan una convergencia discursiva entre Nación y provincias en torno a la necesidad de modernizar el sistema laboral, con el objetivo de estimular la inversión privada y mejorar los niveles de empleo formal.

Asistencia financiera y articulación institucional

En el marco de la reunión, Santilli también adelantó que el Gobierno nacional enviará Aportes del Tesoro Nacional (ATN) por 3.000 millones de pesos a Corrientes. La asistencia fue solicitada para paliar la crisis generada por las inundaciones que afectan a los municipios de San Luis del Palmar, San Roque y Santa Lucía, según informó el Ejecutivo en un comunicado oficial.

El anuncio refuerza la agenda de coordinación entre Nación y provincias, combinando respaldo político a reformas estructurales con asistencia financiera ante emergencias climáticas que impactan en la economía y el tejido social de los territorios.

Nueve gobernadores respaldan la iniciativa

Con el apoyo de Valdés, Santilli alcanzó el respaldo de nueve gobernadores a la reforma laboral impulsada por el Poder Ejecutivo. La lista incluye a Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Alfredo Cornejo (Mendoza), Leandro Zdero (Chaco), Gustavo Sáenz (Salta), Marcelo Orrego (San Juan), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro) e Ignacio Torres (Chubut), además del mandatario correntino.

La acumulación de apoyos provinciales constituye un activo político central para el oficialismo en la antesala del debate parlamentario, en un escenario donde la reforma laboral aparece como uno de los ejes económicos e institucionales de las sesiones extraordinarias.

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El IMaC reduce 40% de su personal por el recorte de fondos nacionales

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El presidente del Instituto de Macroeconomía Circular (IMaC), Roque Gervasoni, informó la reducción de aproximadamente el 40% del personal contratado con relación de dependencia en el organismo. La decisión, comunicada a través de redes sociales, se enmarca en un contexto de fuerte restricción fiscal que, según explicó, afecta de manera directa a las provincias por la caída de transferencias nacionales, la merma de la recaudación y el desplome de la coparticipación. El ajuste refleja el impacto concreto del equilibrio fiscal nacional sobre la estructura del Estado provincial y sus organismos.

La medida alcanza exclusivamente a la planta de contratos con relación de dependencia, mientras que los recortes al personal sin relación contractual “quedaron sin efecto”, según aclaró el propio titular del instituto. Gervasoni vinculó la decisión con un escenario económico adverso que definió como “cada vez más duro”, y remarcó que no se trata de una decisión deseada sino forzada por la coyuntura.

Recortes nacionales y presión sobre las finanzas provinciales

En su mensaje, Gervasoni atribuyó el ajuste a las políticas fiscales del Gobierno nacional, al señalar que “el equilibrio fiscal de Nación lo logran con recortes durísimos a las provincias”. En ese sentido, detalló un recorte del 90% en los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), junto con “una merma que llega a más del 40% en la recaudación y una fuerte caída en la coparticipación”, factores que, combinados, conforman “un cóctel totalmente destructivo en las economías provinciales”.

Según explicó, ese escenario dejó al IMaC sin margen financiero para sostener su estructura actual, lo que derivó en la decisión de avanzar con la reducción del personal contratado. “Hoy el ajuste también golpea las puertas de mi oficina”, expresó, al tiempo que reconoció que la situación genera un fuerte costo humano e institucional.

El impacto del ajuste y el mensaje político

Gervasoni fue explícito al referirse al alcance social de la medida: “No quisiera dejar a nadie sin trabajo”, afirmó, y reconoció que “un recorte del 40% aproximadamente en la planta de contratos con relación de dependencia está en marcha”. En un tono crítico, sostuvo que “gran parte de ellos inclusive votó este modelo libertario que asfixia”, aunque aclaró que eso no vuelve menos dolorosa la decisión.

El titular del IMaC señaló que recibe “felicitaciones en varios idiomas” en referencia a las reacciones que generó el anuncio, y agregó: “Con el dolor a flor de piel, no tengo respuestas para dar, solo pedir perdón a quienes afecta la medida”. En ese marco, extendió el pedido de disculpas “en nombre mío y de los trabajadores del IMaC que continúan, en nombre de cada referente que tuvo que tomar la medida con su gente”.

También remarcó que, de existir otra alternativa, “seguramente el señor Gobernador la hubiera utilizado”, y anticipó que el proceso de ajuste podría extenderse a otras áreas del Estado provincial: “Creería que los demás ministerios también tendrán ajustes, no solo el IMaC”.

Sin nuevas altas y advertencia institucional

En su mensaje, Gervasoni subrayó que el contexto obliga a extremar los controles internos y advirtió que no deberían producirse nuevas incorporaciones: “Quiero creer que no habrá más altas nuevas hasta nuevo aviso, caso contrario yo mismo denunciaré si existe alguna maniobra”.

Finalmente, aclaró que, en un intento por amortiguar el impacto social, “los recortes sin relación quedaron sin efecto”, y agradeció “al Sr. Gobernador por el enorme esfuerzo” para sostener el funcionamiento del organismo en un escenario de restricción extrema.

La reducción del 40% del personal contratado en el IMaC se convierte así en una señal concreta del traslado del ajuste fiscal nacional a las estructuras provinciales, con consecuencias directas sobre el empleo público y la capacidad operativa de los institutos descentralizados.

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Se abrió el reparto de ATN: en lo que va de diciembre ya se pagó más que en los últimos cinco meses juntos

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El gobierno nacional comenzó a acelerar el envío de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) a  las provincias y hasta el pasado viernes 12 de diciembre, el monto distribuido en el mes ya supera a los enviados en los últimos cinco meses en conjunto.  

El total pagado en lo que va de diciembre es por $43 mil millones que llegaron a tres  distritos: Tucumán captó $20.000 millones el pasado miércoles 10/12; mientras que el  viernes 12/12 se le pagó a Misiones por $12.000 millones y a Chaco por otros $ 11.000 millones.  

Pero además, se espera que en los próximos días otras tres provincias reciban fondos, ya  que los pagos ya se encuentran devengados: Catamarca por $ 10.500 millones, Entre  Ríos por $ 7.000 millones y Salta por $ 6.000 millones. 

En noviembre el Gobierno no distribuyó ATN, siendo el único mes  durante el 2025 cuya ejecución fue de cero pesos. El mes con el mayor monto pagado había sido  mayo con $ 21.000 millones totales, por lo cual el parcial pagado de diciembre ya supera con creces ese nivel, siendo mes récord de distribución de ATN no solo para este 2025 sino para toda la era Milei.  

Con los datos parciales de diciembre, hasta el momento son quince las provincias que  recibieron ATN en el año lideradas por Tucumán con $ 35.000 millones, seguido por  Misiones con $ 19.000 millones y Chaco y Neuquén con $ 18.000 millones en cada caso.  Sin embargo, una vez que se paguen los fondos devengados a Salta y Entre Ríos, estos pasarán al segundo lugar junto a Misiones totalizando $ 19.000 millones en cada caso.

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Nueva fase en la relación Nación-Provincias: ¿cambio estructural o regreso al toma y daca?

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El cambio de nombres en el ministerio de Interior y en la Jefatura de Gabinete, producido hace solo unas semanas, produjo que se abran fuertes interrogantes respecto a cómo se va a encarar la relación Nación–Provincias para el segundo tramo del gobierno de Milei. 

El primer tramo, sin dudas, fue para el olvido para los subnacionales: cedieron mucho más de lo que pudieron haber obtenido a cambio y la Nación centralizó de manera muy fuerte no solo la discusión pública, sino la administración de recursos públicos. Prueba de esto es el hecho de que 2024 y 2025, hasta el momento, son los dos años de menores transferencias presupuestarias a provincias de los últimos, por lo menos, 20 años

En este marco. ¿podemos esperar que la relación cambie? Si bien no sería demasiado contundente el viraje del Gobierno, hay señales de que algunos cambios están en la mira. El Gobierno nacional, de manera bastante silenciosa por el momento, viene desarrollando en estas últimas semanas una negociación política intensa con las provincias, en un contexto en el que los gobernadores buscan certezas para cerrar el año y proyectar el inicio de 2026 pero, al mismo tiempo, en uno donde el Gobierno nacional necesita garantizar los votos en el Congreso para el presupuesto y para la reforma laboral, de mínima. 

¿Qué hay en estas conversaciones? El ministerio del Interior está evaluando la posibilidad concreta de liberar fondos de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) para el tramo final del año y para inicios del 2026, de modo tal de darle liquidez a las provincias en épocas muy sensibles y que los propios gobernadores manifiestan ser indispensable para atender los compromisos de fin de año, equilibrar las cuentas provinciales y sostener gastos operativos que comenzaron a tener ciertos retrasos. 

Al respecto de los ATN, cabe recordar dos cosas: primero, que hay una ley de reparto automático, que fue vetada por Milei y en la que el Senado insistió, pero Diputados aún no hizo lo propio, por ende, sigue sin estar vigente. 

En segundo lugar, en noviembre, por primera vez en el año, no se repartieron ATN. Si bien el año ya mostraba un nivel bajo de ejecución, la no distribución de noviembre vino a empeorar la situación pero, en ese mismo marco, es donde está el centro de la discusión.

Hay un antecedente de esto, aunque con motivos de fondo distintos: en diciembre de 2023, ya con el resultado electoral presidencial resuelto, una de las últimas medidas del entonces ministro de Economía, Sergio Massa fue repartir parte del excedente de ATN que no se había distribuido en el año para garantizar pagos de aguinaldos y salarios a provincias en un contexto de creciente deterioro de las finanzas provinciales y una inflación galopante

. En ese año, hasta noviembre, se habían repartido solo $50.661 millones sobre un total de $201.158 millones que tenía el Fondo ATN: es decir, el 25%. Pero en diciembre de ese año, se repartieron unos $128.870 millones, es decir, casi el triple de lo que se distribuyó en los once meses anteriores, juntos. Con esa ejecución extra, el Fondo ATN cerró con un nivel de distribución del 78%, el más alto de la última década (con excepción del 2020 por la pandemia). 

Este 2025 apuntaría, según parece, a algo parecido, aunque quizás no tan concentrado en diciembre sino apuntando a un reparto de un volumen fuerte pero con mayor distribución en los meses que vienen. Pero dado que el argumento es distinto (antes, como fin de ciclo; ahora, por necesidad de fortalecer acuerdos) la distribución no sería del todo pareja entre los distritos. 

En resumen y de manera clara: puede ser que se abra la canilla de ATN, pero no todas las provincias están conectadas a esa red de agua. 

A priori, Buenos Aires, Formosa, La Pampa y La Rioja son los números puestos para seguir sin recibir asistencia nacional, pero otras pueden resultar muy beneficiosas. 

¿De qué montos estamos hablando? Para ello hay que ver el grado de ejecución del Fondo ATN en lo que va del año. Entre enero y noviembre, el Fondo ATN recaudó unos $860.115 millones pero se distribuyeron solo $131.500 millones, es decir, el 15%. Esto deja un saldo remanente sin distribución de unos $728.615 millones, sin actualizar por inflación, fondos que estarían, según funcionarios del ministerio del Interior, en una cuenta especial en el BNA. 

Para que el 2025 cierre con un nivel de distribución del 35% del Fondo ATN (que sería igualmente un nivel bajo) se requiere que solo en diciembre se repartan $200 mil millones de esos recursos, algo que a simple vista parece ser imposible: no por imposibilidad económica, sino política. 

Si se ve más factible que acelere la distribución en comparación con los meses anteriores a unos $ 30/$35 mil millones por mes durante diciembre y el primer trimestre 2025. 

Hasta el momento, Neuquén fue la más beneficiada del reparto de ATN en lo que va del 2025 con $18 mil millones, seguida por Tucumán ($15.000 millones) y Salta ($13.000 millones). Misiones, por su parte, se hizo de $ 7.000 millones ubicándose de mitad de tabla para abajo

Solo a modo de ejercicio de simulación: ¿Qué pasaría si el Gobierno decidiese tomar todo el saldo remanente de ATN a noviembre y distribuirlo en su totalidad acorde a los coeficientes de distribución de coparticipación? En diciembre, Misiones podría captar unos $23.344 millones, sin dudas un volumen de dinero muy importante para, por lo menos, cerrar el año con una tranquilidad que, vaya la paradoja, no tiene precio. 

Lo mismo para todas las provincias: más allá de que algunas están más holgadas y otras más ahogadas, la recepción de fondos será clave para administrar las tensiones propias de fin de año. Pero también se aplica ello a los primeros meses del 2026: dado que la recaudación nacional sigue a la baja (en noviembre cayó por cuarto mes consecutivo) cada peso más que ingrese se festeja como un gol. 

Cerrado el tema ATN, ¿qué otras cosas están hoy en la agenda de posible negociación del gobierno nacional con provincias? Hay dos que se destacan: en primer lugar, el Ejecutivo nacional estaría trabajando en un esquema que permitiría otorgar cupos específicos para que las provincias accedan a financiamiento de organismos internacionales. Este punto es particularmente relevante porque, durante todo el año, los gobernadores insistieron en la necesidad de recuperar instrumentos de crédito que estaban prácticamente paralizados. La reapertura de líneas con bancos multilaterales no solo destrabaría programas de inversión ya aprobados sino que también permitiría financiar obras nuevas en infraestructura, agua, energía, conectividad o desarrollo productivo. El acceso al crédito externo bajo estas modalidades opera con tasas relativamente bajas y plazos largos, lo que le da aire financiero a los gobiernos subnacionales y sería un buen instrumento para movilizar la actividad económica local. 

En segundo lugar, y altamente relevante: las cajas previsionales no transferidas. Este es un tema que desde hace años genera discusiones respecto al financiamiento y la actualización de los flujos que la Nación gira para cubrir los déficits provinciales, con el agravante de que en estos dos últimos años, prácticamente desaparecieron. 

Para ser más precisos, desaparecieron en 2024 y asomaron levemente la cabeza en 2025 para algunos pocos elegidos: Córdoba y Entre Ríos, mediante firmas de acuerdos específicos, comenzaron a recibir estos fondos “a cuenta” de ejercicios aun en auditorías. 

Córdoba recibe $5.000 millones por mes y Entre Ríos $6.000 millones por mes (en ambos casos, son convenios de doce meses). Chaco también firmó uno similar por $3.300 millones al mes por un año, cuyos pagos iniciaban en noviembre pasado, pero a la provincia no le llegaron esos fondos (posiblemente se paguen dos cuotas juntas en diciembre). Sin embargo, hay otras nueve provincias que siguen esperando señales para recibir estos fondos, entre ellas, Misiones. 

En este terreno, el Gobierno analiza aumentar los envíos durante los próximos meses con el objetivo de recomponer la sostenibilidad financiera de esos sistemas y, al mismo tiempo (y principalmente) ordenar la relación con los distritos. Las cajas provinciales representan una porción significativa de los presupuestos locales y su déficit suele presionar sobre otras áreas sensibles, por lo que una mayor previsibilidad por parte del Gobierno nacional sería recibida como un alivio importante para las administraciones provinciales. Ahora bien, dentro de esta misma discusión aparece una posibilidad de mayor alcance: que algunas provincias avancen en la transferencia de sus cajas previsionales a la órbita nacional. 

No todas pueden hacerlo (por ejemplo, Chaco tiene blindaje constitucional) pero hay algunas que no tendrían impedimentos de tipo legal, aunque sí quizás un costo político fuerte. Por lo general, los sistemas previsionales provinciales son mejores al nacional, y el trascendido de que la Nación podría absorber algunas cajas ya provocó rechazos (caso Córdoba). Lo que se dice en los pasillos de Interior es que el Gobierno nacional no descarta abrir una vía institucional para que quienes lo soliciten puedan integrar sus sistemas al de la Nación, replicando el esquema aplicado en la década del noventa. 

Para algunas jurisdicciones, la transferencia significaría liberarse del peso estructural del déficit previsional y consolidar un horizonte de estabilidad fiscal. Para la Nación implicaría asumir nuevas obligaciones, aunque con la ventaja de unificar criterios, mejorar controles y evitar litigios permanentes por compensaciones insuficientes. Se trata, en cualquier caso, de una decisión política de alto impacto que requeriría consenso, acuerdos técnicos y un análisis profundo de la situación actual en cada provincia.

¿Estamos en una antesala de un nuevo Pacto Fiscal pero con alcances más grandes? O, quizás, estamos ante la posibilidad solamente de vincular intereses vía intercambio de favores: recursos para los distritos a cambio de apoyo político en el Congreso. En cualquiera de los dos casos, aunque con características distintas, todo indica que nos acercamos a un nuevo escenario Nación-Provincias. Dudo mucho que sea distinto a otros que ya hemos observado, pero podría ser sí distinto a lo que vimos entre 2024 y 2025.

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