autogestión

“Hornos sin fronteras”: cerámica, saberes compartidos y autogestión

Compartí esta noticia !

La construcción de un horno puede ser también una forma de construir comunidad. Esa es una de las ideas que atraviesa Hornos sin fronteras, el documental dirigido por John Dickinson que registra el trabajo de una agrupación federal de ceramistas dedicada a levantar hornos comunitarios, transmitir conocimientos y promover herramientas de autogestión en distintos puntos de la Argentina y la región.

La película tendrá su estreno el miércoles 9 de septiembre a las 20 en la Sala Raúl González Tuñón del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, en Corrientes 1543, Ciudad de Buenos Aires. Las funciones continuarán los miércoles 16, 23 y 30 de septiembre, siempre a las 20.

Durante 52 minutos, el documental sigue el recorrido de un proyecto solidario que lleva la construcción de hornos a leña de cerámica de tiro invertido a escuelas, centros culturales y espacios sociales. La propuesta no se limita a levantar una estructura para la producción cerámica: cada construcción funciona como un espacio de intercambio alrededor de la alfarería, las tecnologías cerámicas y las técnicas de horneada a leña.

Cuando el conocimiento se convierte en una herramienta colectiva

La iniciativa fue ideada por Emilio Villafañe y se desarrolla sin fines de lucro. Su particularidad está en que el conocimiento no aparece como un recurso cerrado dentro de un taller, sino como una herramienta que circula entre personas y territorios.

En ese proceso, la construcción colectiva del horno adquiere una dimensión que excede lo técnico. El trabajo compartido permite organizar tareas, resolver problemas, intercambiar experiencias y fortalecer vínculos entre comunidades con distintas realidades y trayectorias.

Dickinson observa ese proceso desde una perspectiva que pone el foco en las personas y en los saberes que se desplazan de un lugar a otro. El horno aparece entonces como un punto de encuentro: una tecnología apropiada por las comunidades y utilizada para ampliar sus capacidades productivas y culturales.

Un proyecto federal que conecta territorios

Hornos sin fronteras también registra una experiencia de articulación que atraviesa las fronteras geográficas. Ceramistas de diferentes puntos de la Argentina y de la región participan de una dinámica basada en la cooperación y el intercambio de conocimientos.

La experiencia plantea una pregunta relevante para las economías culturales y comunitarias: qué sucede cuando los saberes técnicos dejan de circular únicamente dentro de espacios especializados y pasan a instalarse en escuelas, centros culturales y organizaciones sociales.

En ese sentido, el documental no presenta únicamente una experiencia vinculada con la cerámica. Registra una metodología de trabajo basada en compartir capacidades, construir infraestructura comunitaria y generar condiciones para que otros actores puedan continuar produciendo y aprendiendo de manera autónoma.

La película encuentra allí su dimensión de mayor alcance. Un horno construido colectivamente puede ser una herramienta productiva, pero también un dispositivo para preservar conocimientos, generar encuentros y fortalecer la capacidad de una comunidad para resolver parte de sus propias necesidades.

Cuatro funciones en septiembre

El documental se proyectará durante cuatro miércoles de septiembre en la Sala Raúl González Tuñón del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. Las funciones serán el 9, 16, 23 y 30 de septiembre, a las 20.

La entrada tiene un valor de $7.500. La dirección está a cargo de John Dickinson y la participación incluye a Daniel Avellaneda, Pedro Crispo, Guadalupe Gómez, Noelia Gómez Ríos Ibañez, Sebastián Mendiburu, Peggy Mitchell, Gabriela Moleres, Cecilia Nadezyk, Catalina Pérez Morales, Gisela Rainero, Claudia Reinoso, Lorena Reyna, Hernán Rojo, Marcela Romano, Delfina Silva, Mariano Sivak, Ignacio Sourrouille, Ester Suaya, Olga Tarditti, Adolfo Valenzuela, Agustín Veloso y Emilio Villafañe.

Más allá de la pantalla, Hornos sin fronteras propone mirar una experiencia concreta de cooperación: personas que ponen en común conocimientos, trabajo y recursos para construir una herramienta que queda en el territorio. Allí radica el interés de una película que encuentra en la cerámica una puerta de entrada para hablar también de cultura, educación, producción comunitaria y autogestión.

Compartí esta noticia !

Electromovilidad y autogestión: ¿El futuro de las Estaciones de Servicio?

Compartí esta noticia !

¿Cómo viven la transición energética las estaciones del mundo? ¿Hacia dónde se dirige el mercado en nuestro país? Expertos en el tema comentan cuál es el horizonte y cómo se prepara Argentina para no quedarse atrás.

Con la creciente popularidad de los vehículos eléctricos y la necesidad de reducir las emisiones de carbono, se espera que las Estaciones de Servicio evolucionen hacia un modelo más eficiente y sostenible.

En términos globales, las proyecciones indican que la demanda de combustibles para vehículos ligeros podría disminuir significativamente entre un 50 y un 70 por ciento para el año 2035 si se adopta un escenario multienergético.

Esto implica que entre el 60 y el 75 por ciento de los puntos de venta actuales correrían el riesgo de dejar de ser rentables. Sin embargo, todavía existe un vacío en la infraestructura para vehículos eléctricos de hidrógeno y batería, y cerrar esta brecha es fundamental para facilitar la transición hacia la movilidad eléctrica.

Lo que ocurre en Argentina

El asesor de la Asociación Estaciones de Servicio (AES) Luis Navas, comentó que en Argentina el panorama es incipiente en comparación con el resto del mundo.

Aunque hay pocos vehículos eléctricos en circulación y escasas estaciones con surtidores para carga eléctrica, se espera que en el corto y mediano plazo estas, principalmente, continúen ofreciendo combustibles fósiles mezclados con biodiesel y GNC. No obstante, el experto afirmó que, en el largo plazo, llegarán otros energéticos.

En cuanto al modelo de negocio de las Estaciones de Servicio, destacó la importancia de las tiendas de conveniencia como una fuente de ingresos rentable. Además, mencionó que muchos optan por alquilar sus locales para que un tercero los explote, lo cual también puede generar ingresos para los propietarios.

Por su parte, Roberto Stazzoni, especialista en e-mobility en Argentina, coincidió con Navas en que el panorama de la energía eléctrica y el hidrógeno es aún incipiente, con muy pocos vehículos eléctricos en circulación y una escasa infraestructura de carga eléctrica.

“Hay muchos expendedores que todavía no creen en que es un negocio palpable ya que aún hay muchas trabas con las comercializadoras de energía, pero ya ha demostrado que tiene su fruto, que es rentable”, sostuvo.

Stazzoni estuvo esta semana en un encuentro organizado por la Federación de Expendedores de Combustibles y Afines de la República Argentina (FECAC), del que participaron muchos asociados y demostraron gran interés por los puntos de recarga.

“Los estacioneros expresaron su preocupación por la rentabilidad del modelo en este nuevo escenario y debatimos sobre estrategias y soluciones para adaptarse a los cambios en el mercado”, explicó.

Rentabilidad de las estaciones

Considerando estas tendencias y cambios en el horizonte, se planteó la posibilidad de Estaciones de Servicio más automatizadas, con tiendas y servicios de autogestión. Esta evolución reduciría los costos operativos y permitiría una mayor adaptabilidad a los nuevos requerimientos del mercado.

En el mundo ya es una realidad y muchos han evaluado modelos mixtos, con pocos vendedores disponibles y, en algunos casos, esta atención se paga aparte. Sin embargo, en Argentina, la implementación de este paradigma puede verse obstaculizada por regulaciones y presiones sindicales, como ha ocurrido en algunas jurisdicciones.

Para Navas, el autoservicio puede iniciarse como prueba piloto en Capital Federal, donde la normativa lo permite y, en caso de que funcione, se puede implementar un cambio progresivo que permita hacerlo en otras regiones. Por ejemplo, la provincia de Buenos Aires impide expresamente la venta de combustibles que no cuente con un vendedor especializado para hacer efectiva la carga.

Una de las principales ventajas que se observan en este modelo es la reducción de costos operativos para los propietarios de las estaciones. Con el autoservicio, se podría disminuir la necesidad de personal, lo que podría resultar en un ahorro considerable.

Además, podría agilizar el proceso de carga de combustible, evitando posibles demoras causadas por la disponibilidad del playero o por la necesidad de esperar en la fila. Los usuarios podrían realizar la operación de forma más rápida y eficiente, lo que mejoraría su experiencia de servicio.

No obstante, también existen consideraciones no convenientes a tener en cuenta. Algunos expertos señalan que el autoservicio podría afectar la calidad del servicio y la atención al cliente, ya que se eliminaría la interacción directa con el personal de la estación.

Asimismo, podría plantear desafíos de seguridad, sin dar garantías de que los consumidores realicen correctamente la operación de carga de combustible.

Tanto Navas como Stazzoni coincidieron en que las Estaciones de Servicio de autogestión o autoservicio podrían ser una opción a considerar en el futuro, principalmente por los potenciales beneficios económicos y la necesidad de adaptarse a los cambios en la industria, no sin antes sortear los desafíos y obstáculos de regulación y la aceptación por parte de los consumidores y los sindicatos.

Fuente: Redacción Surtidores.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin