Ballotage

Macron y Le Pen se enfrentarán una vez más en balotaje en Francia

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Cinco años más tarde, Francia vivirá un nuevo balotaje entre el actual presidente y candidato a la reelección, Emmanuel Macron, y la aspirante de ultraderecha Marine Le Pen, quienes lideraron la primera vuelta de hoy pero con una ventaja más sólida que la prevista a favor del mandatario.

Macron fue el candidato más votado, con entre 27% y 29% de los votos, y sacaba una ventaja de más de cuatro puntos porcentuales a la líder de Agrupación Nacional (AN), que obtenía entre 23 y 24%, según los resultados preliminares difundidos por los medios franceses.

Si bien el gobernante logró dominar los comicios de hoy, la distancia con Le Pen de cara al balotaje sigue siendo ajustada y se situaría entre dos y ocho puntos, según las primeras encuestas publicadas esta noche.

Un margen reducido comparado al 32% de ventaja con el que había derrotado a la aspirante de ultraderecha en 2017.

“No nos equivoquemos, nada está decidido”, advirtió el dirigente del oficialista La República en Marcha (LREM) ante sus simpatizantes, tras conocerse los primeros resultados.

“El debate que tendremos durante 15 días será decisivo para nuestro país y para Europa”, sentenció.

En tanto, la líder de AN, instó a todos aquellos que no votaron por Macron a unirse a su movimiento.

“Lo que estará en juego el 24 de abril será una elección de sociedad y de civilización”, dijo la candidata, que se postuló por tercera vez consecutiva y consideró que Francia necesita “una gran alternancia”.

Poco después de difundirse las primeras estimaciones, los diez candidatos relegados del balotaje manifestaron sus apoyos de cara a la segunda vuelta del próximo 24 de abril.

A diferencia de lo sucedido en 2002, cuando todos los partidos llamaron a votar a favor del conservador Jacques Chirac y contra el aspirante de ultraderecha Jean-Marie Le Pen -padre de Marine-, el conocido como “frente republicano” no se reprodujo 20 años más tarde en un país, donde los tradicionales partidos de gobierno -el Partido Socialista del expresidente Francois Hollande y el conservador Los Republicanos (LR) del exmandatario Nicolas Sarkozy- sufrieron sus peores derrotas electorales.

Solo dos candidatos llamaron a sus bases a votar de forma clara a favor de Macron y “contra la extrema derecha” de Marine Le Pen: la socialista Anne Hidalgo (1,8% de los votos preliminares) y el ecologista Yannick Jadot (4,5%).

En tanto, el comunista Fabien Roussel (2,4%) llamó a votar por “la única boleta a disposición para vencer” a Le Pen, mientras que la candidata de LR, Valérie Pécresse, anunció que votaría “conscientemente” por Macron, pero no dio ninguna consigna de voto dada la división interna que sufre su partido entre radicales y moderados.

De hecho, su correligionario y finalista de las primarias, Éric Ciotti, quien representa al ala radical de los conservadores, manifestó que “no votará por Macron” en el balotaje y tampoco hizo un llamamiento.

El aspirante de izquierda y tercero de esta primera vuelta Jean-Luc Mélenchon (21,1%), cuyo electorado será clave para definir la segunda vuelta, instó a sus tropas a “no dar ni un solo voto a Le Pen” aunque sin pedirlo para Macron, en un intento de marcar sus distancias con el mandatario.

“Les toca a ustedes actuar, sabemos por quién no debemos votar nunca”, dijo ante una multitud, según el diario Le Monde.

Algo similar hizo el candidato anticapitalista Philippe Poutou (0,8%), quien tampoco dijo a quién votar pero pidió no dar “ni un voto” a la ultraderecha.

Sin sorpresas, el periodista y candidato de ultraderecha Éric Zemmour (7%) llamó a votar por Le Pen, al igual que lo hizo el nacionalista Nicolas Dupont-Aignan (2,1%), quien ya le había manifestado su apoyo en el balotaje de 2017.

La votación, celebrada tras una campaña intermitente marcada por la invasión rusa de Ucrania y la pandemia, profundizó el voto a favor de formaciones antisistema -casi un 60% de los votos estimados- y agudizó la crisis de los partidos tradicionales, que quedaron fuera del balotaje por segunda vez consecutiva y reunirían menos de 7% de los sufragios.

Además, la jornada electoral estuvo marcada por una alta abstención, situada en base a los pronósticos entre 26% y 28,3%, que sería entre cuatro y seis puntos superior a la de 2017 y cercana al récord de 2002, de 28,4%.

En las próximas dos semanas, los franceses deberán reflexionar sobre el rumbo que tomará el país en los próximos cinco años, una decisión que podría implicar un cambio en las alianzas internacionales de esta potencia nuclear y económica si Le Pen sale elegida, dado su rechazo a la OTAN y su visión euroescéptica.

Esta nueva etapa de la campaña estará centrada en el poder adquisitivo -principal preocupación de la opinión pública-, mientras se agravan las repercusiones económicas del conflicto ucraniano para la población, que sufrió un encarecimiento de los productos cotidianos, en especial de la nafta.

Una situación que favorece a Le Pen, quien hizo del poder adquisitivo su caballo de batalla electoral, y perjudica a Macron, cuyo programa fue criticado por proponer un aumento de la edad jubilatoria de 62 a 65 años y querer imponer condiciones de actividad a los beneficiarios de planes sociales.

Beneficiada de una imagen más moderada gracias a Zemmour, la aspirante de AN apostó por presentarse como la defensora de las clases populares para capitalizar el descontento hacia “el presidente de los ricos”, reflejado en la crisis de los chalecos amarillos, la huelga de transporte más larga de la historia francesa y numerosas protestas contra diferentes reformas y medidas de su gobierno.

(Photo by Ludovic MARIN / AFP)

Para contrarrestar este malestar social hacia su candidatura, Macron multiplicó en estas últimas semanas sus guiños a las clases populares, algo que repitió esta noche, tras hacer una especie de mea culpa en un intento de capitalizar los votos de las demás fuerzas, especialmente la de Mélenchon.

“En este momento decisivo para el futuro de la nación, nada debe ser como antes. Por eso quiero dar mi mano a aquellos que quieren trabajar para Francia. Estoy listo a inventar algo nuevo para reunir convicciones y sensibilidades diversas y construir con ellas una acción común al servicio de nuestra nación”, manifestó al dirigirse a los franceses poco después de conocerse los resultados preliminares.

“Quiero decirles esta noche que pondré todas mis fuerzas en convencer a todos de que el único proyecto a favor del poder adquisitivo es el nuestro; el único proyecto creíble contra la vida cara es el nuestro, el único proyecto de los trabajadores y de todos los que están al costado del camino es el nuestro, el único proyecto a favor de Francia y Europa es el nuestro”, concluyó.

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Más de 7.000 brasileños radicados en Argentina podrán votar en el balotaje entre Bolsonaro y Haddad

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Más de siete mil brasileños radicados en la Argentina podrán votar mañana en la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza en el balotaje del vecino país entre el candidato ultraliberal, Jair Bolsonaro, y el postulante del Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad.
De acuerdo a la información de la Embajada de Brasil en la Argentina, un total de 7.143 ciudadanos del vecino país están habilitados para ejercer su sufragio en la segunda vuelta que definirá al sucesor de Michel Temer.
Al igual que en la primera vuelta, los únicos lugares en los que se instalarán centros de votación son la misma Embajada y los edificios de los consulados en Córdoba y Mendoza.
En la sede diplomática ubicada en Cerrito 1350, en el barrio porteño de San Nicolás, podrán sufragar un total de 6.210 brasileros con domicilio en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, así como también en Chaco, Chubut, Entre Ríos, Formosa, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz, Santa Fe y Tierra del Fuego.
En tanto, en el consulado en la provincia mediterránea, ubicado en Avenida Ambrosio Olmos 615, en Barrio Nueva Córdoba, están habilitados para votar 714 brasileros instalados en Córdoba, Catamarca, Jujuy, La Rioja, Salta, Santiago del Estero y Tucumán.
Finalmente, en el distrito cordillerano podrán acceder a las urnas electrónicas en el consulado de Rivadavia 628 los 219 brasileros con domicilio legal en Mendoza, San Luis y San Juan.
En todos los casos, hubo un aumento en la cantidad de electores habilitados respecto a los comicios de 2014, cuando había un total de 6.018. En tanto, en el Consulado de Brasil en Corrientes, en la ciudad de Paso de los Libres, no se instalará un local de votación, ya que el número de electores en la jurisdicción no alcanzó al mínimo de 30 ciudadanos, tal como fija el Código Electoral.
Las urnas electrónicas, el sistema de votación vigente en el vecino país, estarán abiertas entre las 8 y las 17 de este domingo. Sólo las personas que están radicadas en la Argentina están habilitadas a votar: los turistas no están incluidos en la nómina electoral.
A diferencia de los que voten en su país, los ciudadanos brasileños radicados en la Argentina sólo podrán ejercer el sufragio en la categoría de candidatos a Presidente, en consonancia con lo establecido por el Código Electoral del vecino país. Aquellos que no concurran a votar, tendrán que acercarse a partir del próximo lunes para justificar su ausencia en las urnas.

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O capitão do povo

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Las preguntas que se están intentando responder en gran parte de Latinoamérica son, ¿Por qué Bolsonaro? y ¿Qué efectos tiene a nivel regional, en qué nos perjudica? O capitão es, más que un producto nuevo y antisistema, la respuesta a un sentimiento de hartazgo con un partido que gobernó más de 14 años ininterrumpidos Brasil.  Un poco por el gran nivel de corrupción y otro por el normal efecto desgaste, la sociedad brasileña estaba buscando una alternativa, no al sistema político, sino al partido dos trabalhadores. Cada país tiene sus características particulares, además de que esto dista de ser una tendencia general en América Latina. Lenin Moreno, Iván Duque, y sobre todo Andrés López Obrador no tienen nada de parecido con el posible futuro presidente de Brasil. Si la comparación fuera con Donald Trump, menos. Estaríamos comparando a un empresario de toda la vida que nunca incursionó en política, contra un político de experiencia y actual diputado por Rio de Janeiro, impensable.  
Outsider. Es la palabra que usamos para describir a todas las personas que fueron ajenas a la política y de un momento a otro, saltaron al escenario público con una retórica anti elitista. Cuentan un cuento, generalmente el mismo: un pueblo que fue quebrado y vapuleado por una clase política; la que se encargó de degenerar los valores morales y cívicos de la sociedad, corrompiendo de esta manera su destino triunfal.  
¿Bolsonaro, es un outsider? La respuesta es no. ¿Por qué? Es un hombre que lleva 29 años viviendo de la política, transitando ya por su noveno partido y con su esposa, hermano e hijos trabajando, también, en política.
Sus contradicciones son muchas, por ejemplo, dentro de sus declaraciones existen acusaciones recurrentes a políticos corruptos que no hicieron nada por su país, él tampoco, tiene más décadas en el congreso que proyectos de ley presentados (2). ¿Es una persona evangélica? Se bautizó en 2016 mientras Rousseff era destituida, en línea con otros políticos que vieron el gran crecimiento de la población evangélica (1/4 del electorado brasileño). ¿Representa los valores familiares? Se casó tres veces. Bolsonaro, como cualquier político, no resiste un archivo.
Ya lo dijo el profesor Gustavo Bertoche Guimarães en un hilo que se hizo viral en estos últimos días, “El problema no es el elector de Bolsonaro. Somos nosotros, del gran campo de las izquierdas”. El problema del vecino país, según Guimarães, fue una clase política que se perpetuó en el poder, llegando a pensar que los acuerdos partidarios (con el PMDB) y las movilizaciones, eran suficientes para sostener la gobernabilidad. Si a este análisis se le sumarán los casos de corrupción por las transferencias financieras en el caso Lavajato, el hartazgo es total.
Si bien puede incentivarlo, el origen de este movimiento no se encuentra en las redes sociales o el auge de las ideas extremistas, sino en el mismo seno del PT. La autocrítica llegó muy tarde, y aunque si bien todavía no está todo terminado, la “gran idea” del eslogan Lula-e-Haddad en primera vuelta ya cimentó una idea que puede ser difícil de retirar.
Más allá de sus contradicciones, Bolsonaro resume esto mejor que nadie, es el personaje más anti petista que existe. No importa que sea machista, homofóbico o violento, sólo importa que sea diferente a los que estuvieron. En la escala de preferencias, hoy por hoy, diferenciarse de Lula, Haddad y Dilma, garpa y mucho.
De afirmarse los resultados de primera vuelta, hay diferentes efectos regionales que pueden esperarse. Una reforma de Mercosur, más presiones sobre el régimen de Maduro en Venezuela y militarización de la frontera norte de Brasil son algunos de los ejemplos. Pero difícilmente puedan surgir movimientos similares en las elecciones presidenciales del año que viene en Argentina. Los escenarios que promueven el surgimiento de espacios antisistema generalmente se dan luego de períodos prolongados de crisis de representación y fragmentación partidaria, Brasil es un caso excepcional que cuenta con 15 bloques partidarios y casos de corrupción estructural tanto en la esfera pública (Lavajato) cómo en la esfera privada (Odebrecht).
La causalidad directa no existe en las ciencias sociales, y así como en Brasil (13%) y México (18%) se registraban los índices más bajos de apoyo a la democracia, en un país un dirigente de derecha está primero en intención de votos mientras que en el otro un socialista de vieja escuela es presidente electo. La tentación de caer en falsos pronósticos y encontrar generalidades abstractas puede ser grande, pero siempre hay que considerar la historia y los escenarios particulares de cada país.
El PT creyó y sigue creyendo que el efecto Bolsonaro se explica más por causas externas que por causas internas. Lejos de entender que la sociedad brasileña estaba buscando un cambio, la insistencia con el “Proyecto Lula” llevó a que una persona con ideas extremistas esté a un paso de ser presidente.
Esta es una lección que bien podría valer para los partidos políticos en Argentina. Las alianzas políticas siglo XX ya dejaron de tener vigencia, hoy más que nunca hay que escuchar lo que dicen las personas en la calle, de lo contrario alguien va a hablar por ellas. Y ese alguien, aunque no nos guste, es Bolsonaro.

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Macron venció a Le Pen en ballotage y con 39 años es el nuevo Presidente de Francia

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El candidato centrista Emmanuel Macron fue elegido hoy como el nuevo presidente de Francia tras quedarse con la segunda vuelta electoral frente a la postulante de extrema derecha Marine Le Pen.

La candidata del Frente Nacional reconoció la derrota ante sus seguidores y se erigió como líder de la oposición del país.

“Los franceses han elegido un nuevo presidente y han optado por la continuidad”, dijo Le Pen a sus seguidores en las afueras de París. “Le deseo éxito en la cara de grandes desafíos”, afirmó.

Las proyecciones iniciales otorgan a Macron el 65% de los votos en la segunda vuelta de las elecciones, en comparación con el 35% de Le Pen.

“Hemos sido designados como la principal fuerza de oposición en esta segunda ronda, que muestra una recomposición de la vida política”, dijo.

De este modo, Macron, un independiente y exministro de Economía, se convierte así en el jefe de Estado más joven de Francia, con 39 años.

Macron se sometía por primera vez al veredicto de las urnas y encaraba la segunda vuelta de las presidenciales como claro favorito.

Parecía destinado  a un ascenso constante en las filas del poder francés cuando decidió aplicar sus habilidades como banquero de inversiones al  mundo de la política.

Desde que optó por hacer las cosas por su cuenta, después de  sólo dos años como ministro, ha transmitido un fuerte mensaje  contra el poder establecido, que le ha ayudado a eregirse como  favorito para ganar la elección presidencial francesa antes de cumplir los cuarenta años. Un desconocido para la mayoría de la gente hace tres años, el ejecutivo de 39 años se convierte así en el jefe de Estado más joven de Francia desde Napoleón.

Aprovechando el desencanto del pueblo con el “status quo”, Macron ha prometido sacudir el poder establecido, a pesar de  haber estudiado en prestigiosas escuelas francesas, de hacer una  fortuna por intermediar una operación de 10.000 millones de dólares para Rothschild y de formar parte de un Gobierno socialista bajo el mando del presidente  François Hollande .

Después de Rothschild, se unió al equipo de Hollande en el  Elíseo en 2012 y no pasó mucho tiempo antes de convertirse en  ministro de Economía.

Allí criticó las vacas sagradas del “modelo social”, como la  semana laboral de 35 horas, la protección blindada del empleo y  los trabajos de por vida en el servicio público. Macron dice que su ambición es cerrarF la brecha entre izquierda y derecha que divide desde hace mucho tiempo a la  política francesa.

Cuando dimitió como ministro de Economía en agosto de 2016 para montar desde la nada el movimiento político “En Marche!”, muchos críticos lo consideraron, en el mejor de los casos, como una estrella fugaz, con los días contados.

Fuente: El Cronista

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