Banco Central

El Banco Central flexibiliza el acceso a créditos en dólares para empresas no exportadoras

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) modificó las normas de la política de crédito para permitir que las entidades financieras otorguen préstamos en moneda extranjera a clientes que, aunque no generen ingresos directos en dólares, dispongan de garantías en esa denominación otorgadas por empresas exportadoras o vinculadas al comercio exterior.

La medida busca dinamizar el financiamiento corporativo utilizando la capacidad de préstamo de los depósitos en dólares del sistema bancario.

La medida se estableció a través de la Comunicación “A” 8446, emitida por la autoridad monetaria y que procesó Agencia Noticias Argentinas-.

La normativa establece que quedarán comprendidas en la asignación de estos recursos las financiaciones a deudores que presenten avales en moneda extranjera, siempre y cuando los otorgantes de las garantías se constituyan como principales pagadores y renuncien a los beneficios de excusión y división.

Esto significa que la firma garante asume la responsabilidad directa del pago ante un eventual incumplimiento.

Hasta este cambio, la regulación exigía estrictamente que los vencimientos de las cuotas guardaran una relación directa con el flujo de ingresos previstos en la misma moneda del crédito, un requisito diseñado para mitigar el riesgo cambiario que ahora queda sin efecto para este tipo de operaciones específicas.

A partir de esta adecuación, los bancos comerciales quedan exceptuados de verificar dicha correspondencia entre ingresos y moneda del préstamo para los deudores garantizados.

No obstante, las entidades financieras mantienen la obligación general de evaluar la capacidad de pago integral del cliente.

Para ello, los bancos deberán contemplar un análisis basado en al menos dos escenarios macroeconómicos que incluyan fluctuaciones significativas en el tipo de cambio oficial en el término de un año. 

Con esta flexibilización, la autoridad de aplicación apunta a que las empresas locales que forman parte de la cadena de valor, o que cuentan con el respaldo de socios comerciales internacionales o grandes exportadores, puedan captar financiamiento en dólares sin necesidad de demostrar facturación directa hacia el mercado externo, ampliando el universo de tomadores de crédito en el mercado local.

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El dólar frenó su escalada y el riesgo país cayó a mínimos de la era Milei

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La estabilidad financiera volvió a ocupar el centro de la escena este jueves. Mientras el dólar oficial registró su primera baja de la semana y el riesgo país se acercó al nivel más bajo desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia, los mercados interpretaron las señales como una consolidación del proceso de normalización macroeconómica impulsado por el Gobierno.

La divisa estadounidense retrocedió tanto en el segmento minorista como en el mayorista. En el Banco Nación, el dólar para la venta cerró en 1.455 pesos, cinco pesos por debajo de la jornada anterior, mientras que en el mercado mayorista la cotización descendió hasta los 1.436,50 pesos. Se trata del primer retroceso semanal luego de varias ruedas de presión alcista que habían puesto a prueba el nuevo esquema de bandas cambiarias implementado por el Gobierno.

Aun con la baja, el tipo de cambio oficial continúa lejos del techo de la banda de flotación, ubicado actualmente en 1.767,17 pesos. La distancia superior al 23% refleja que el mercado continúa operando con margen dentro del esquema diseñado por el Ministerio de Economía y el Banco Central.

El dato más relevante de la jornada fue la confirmación de que el Banco Central logró cumplir en apenas poco más de cinco meses la meta anual de acumulación de reservas prevista para este año. El cumplimiento anticipado de ese objetivo constituye una señal observada con atención tanto por los inversores como por los organismos internacionales, especialmente en un contexto donde la consolidación de reservas sigue siendo uno de los principales indicadores de fortaleza financiera del país.

La actividad cambiaria mostró además un importante nivel de operaciones. El volumen negociado en el segmento de contado superó los 597 millones de dólares y el total operado durante la jornada alcanzó aproximadamente los 1.229 millones de dólares, reflejando una elevada liquidez del mercado.

Los mercados comienzan a descontar estabilidad cambiaria

Las expectativas también se reflejaron en el mercado de futuros, donde predominó una tendencia bajista en los contratos correspondientes a 2026 y 2027. La lectura implícita es que los operadores anticipan una menor presión cambiaria para los próximos meses.

Las proyecciones privadas ubican al dólar mayorista en torno a los 1.454 pesos para fines de junio y cerca de los 1.632 pesos para diciembre, cifras que sugieren un sendero de depreciación más moderado respecto de los escenarios que se manejaban meses atrás.

Mientras tanto, los dólares financieros mostraron movimientos acotados. El contado con liquidación operó en torno a los 1.513 pesos y el dólar MEP cerca de los 1.457 pesos. La brecha cambiaria entre el CCL y el dólar oficial mayorista se redujo al 5,2%, uno de los niveles más bajos de los últimos años y un dato que fortalece la narrativa oficial sobre la convergencia de los distintos mercados cambiarios.

El riesgo país perfora los 500 puntos y apunta a nuevos mínimos

La mejora de las expectativas también se trasladó al mercado de deuda. El riesgo país, medido por el JP Morgan, cayó hasta los 486 puntos básicos, una reducción del 1,2% respecto de la rueda anterior y apenas cinco puntos por encima del mínimo registrado durante la administración Milei.

El indicador acumula seis jornadas consecutivas por debajo de los 500 puntos, una barrera simbólica para los mercados porque refleja una disminución significativa en la percepción del riesgo argentino frente a los inversores internacionales.

La baja estuvo impulsada por una nueva recuperación de los bonos soberanos. Tanto los títulos bajo legislación local como los emitidos bajo ley extranjera registraron subas que alcanzaron hasta el 1%, consolidando una tendencia positiva que comenzó luego del acuerdo financiero y las señales de ordenamiento fiscal exhibidas por el Gobierno.

Aunque Argentina continúa lejos de los niveles de riesgo que exhiben economías emergentes con acceso pleno al financiamiento internacional, la trayectoria descendente del indicador fortalece las expectativas de una eventual reapertura gradual del crédito externo en el mediano plazo.

Las acciones acompañan el optimismo

La Bolsa también reflejó el mejor humor de los inversores. En Wall Street, los ADR argentinos mostraron mayoría de alzas encabezadas por IRSA, que avanzó 3,5%, seguida por Cresud con una mejora del 1,7%.

La tendencia se replicó en el mercado local, donde IRSA lideró las ganancias con una suba de 3,8%, seguida por Ternium con 2,6% y Transener con 2,1%.

Detrás de estos movimientos aparece una lectura común de los operadores: la combinación de equilibrio fiscal, acumulación de reservas, menor incertidumbre cambiaria y descenso del riesgo país comienza a generar un entorno financiero más previsible.

Qué implica para Misiones y las economías regionales

Para provincias exportadoras como Misiones, la estabilización cambiaria representa un escenario de doble lectura. Por un lado, reduce la incertidumbre macroeconómica y mejora las condiciones para planificar inversiones. Por otro, obliga a sectores exportadores como la yerba mate, la forestoindustria, el té y el tabaco a ganar competitividad vía productividad y eficiencia, en un contexto donde el tipo de cambio deja de funcionar como principal mecanismo de compensación.

La caída del riesgo país también tiene impacto indirecto sobre las economías regionales. Una mejora en el acceso al financiamiento soberano suele traducirse, con rezago, en mejores condiciones para el crédito privado, infraestructura y proyectos productivos de largo plazo.

Por ahora, el mercado parece respaldar la estrategia económica del Gobierno. La incógnita continúa siendo si estas mejoras financieras podrán sostenerse en el tiempo y traducirse en una recuperación más amplia de la actividad económica, el empleo y el consumo. Ese será el verdadero examen para una administración que logró estabilizar variables clave, pero que aún enfrenta el desafío de consolidar el crecimiento.

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Banco Central cumple la meta anual de compra de dólares y acelera la acumulación de reservas

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La estrategia de acumulación de reservas del Gobierno alcanzó uno de sus principales objetivos antes de la mitad del año. Con una nueva compra de USD 43 millones realizada este miércoles, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) superó los USD 10.000 millones en adquisiciones de divisas durante 2026 y cumplió la meta anual originalmente prevista en el programa económico acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El dato no es menor. La autoridad monetaria logró encadenar 100 ruedas consecutivas con saldo comprador —con excepción de la primera jornada operativa del año— y consolidó un proceso de recomposición de reservas que se transformó en uno de los pilares de la estabilización macroeconómica impulsada por el equipo económico de Javier Milei.

Desde enero, el Banco Central acumuló compras por USD 10.020 millones entre operaciones realizadas dentro y fuera del mercado cambiario. La rueda más significativa se registró el 10 de abril, cuando la entidad adquirió USD 457 millones en una sola jornada.

Sin embargo, el objetivo oficial ya no es simplemente alcanzar la meta. El Gobierno comenzó a elevar sus propias expectativas. Durante su participación en el Cambras Business Day, el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que el Banco Central podría cerrar el año con compras de entre USD 17.000 y USD 24.000 millones.

“Hoy ya está cumplida la meta acordada con el FMI de USD 10.000 millones. En un escenario muy optimista pensábamos que el Central podía comprar USD 17.000 millones, pero si seguimos al ritmo actual podríamos llegar a USD 24.000 millones”, afirmó el funcionario.

Un cambio de paradigma en la acumulación de reservas

La acumulación de divisas se convirtió en una de las variables centrales del programa económico. A diferencia de ciclos anteriores, el Gobierno busca fortalecer las reservas sin recurrir a controles cambiarios más estrictos ni a emisiones monetarias descontroladas.

Durante los primeros meses del año, la estrategia combinó compras de dólares por parte del Banco Central con una activa participación del Tesoro en el mercado financiero. Mientras la autoridad monetaria adquiría divisas, el Ministerio de Economía absorbía liquidez mediante colocaciones de deuda en pesos para evitar presiones inflacionarias.

El resultado fue una mejora sustancial en la posición externa del país. Las reservas brutas cerraron la jornada en USD 48.414 millones, el nivel más alto en casi siete años y superior al máximo registrado durante febrero de la actual administración.

En paralelo, las reservas internacionales netas alcanzaron USD 5.013 millones al cierre de mayo, impulsadas por las compras de divisas, los desembolsos del FMI y nuevas colocaciones financieras.

El agro todavía tiene cartas para jugar

Uno de los factores que alimenta el optimismo oficial es que, según el Ministerio de Economía, todavía no ingresó al mercado la totalidad de las divisas provenientes de la actual campaña agrícola.

La cosecha récord de maíz y los elevados niveles de producción proyectados para varios complejos exportadores permiten anticipar un flujo adicional de dólares durante los próximos meses.

Sin embargo, algunos analistas advierten que la liquidación del sector podría estar avanzando a un ritmo más lento de lo esperado. Walter Stoeppelwerth, CIO de Grit Capital Group, señaló que los datos de liquidación todavía no reflejan plenamente el volumen asociado a la cosecha actual.

Según su análisis, algunos productores podrían estar esperando una depreciación mayor del tipo de cambio oficial para mejorar sus márgenes antes de acelerar las ventas.

Hasta ahora, los principales abastecedores de dólares para el Banco Central no fueron los exportadores agrícolas, sino las emisiones de deuda realizadas por empresas y provincias en los mercados internacionales.

El rol creciente de la energía y la minería

Más allá del aporte del agro, el Gobierno apuesta a una transformación estructural de la balanza externa argentina basada en la expansión de los sectores energético y minero.

Caputo insistió en que el país se encuentra apenas en el comienzo de ese proceso. Según sus estimaciones, hacia 2031 la balanza comercial combinada de energía y minería podría aportar USD 60.000 millones anuales, unos USD 40.000 millones más que en la actualidad.

El ministro vinculó esas proyecciones al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que concentra buena parte de los proyectos actualmente en desarrollo en Vaca Muerta, litio, cobre y otras actividades extractivas.

Para el equipo económico, esa expansión exportadora será clave para sostener un esquema de acumulación de reservas sin necesidad de generar tensiones cambiarias ni comprometer la competitividad de la economía.

La mirada del mercado ya apunta a 2027

Mientras el Gobierno celebra el cumplimiento anticipado de las metas de reservas, parte del mercado comienza a observar un horizonte más largo.

Las emisiones internacionales de deuda corporativa y provincial continúan creciendo. Según estimaciones privadas, podrían superar los USD 3.200 millones en las próximas semanas.

Desde GMA Capital destacan que, desde las elecciones legislativas, las colocaciones externas acumulan cerca de USD 11.900 millones. Ese flujo contribuye a fortalecer la disponibilidad de divisas en el corto plazo, aunque también abre interrogantes sobre la dinámica financiera futura.

La lectura de los inversores es que la consolidación de reservas durante 2026 fortalece la estabilidad macroeconómica y mejora la capacidad de pago de la Argentina. Sin embargo, la sostenibilidad del proceso dependerá de que el crecimiento de las exportaciones, particularmente de energía y minería, logre reemplazar gradualmente el protagonismo actual del financiamiento.

Por ahora, los números juegan a favor del Gobierno. El Banco Central ya alcanzó la meta anual pactada con el FMI cuando todavía queda más de medio año por delante. La discusión dejó de ser si el objetivo era posible y pasó a centrarse en cuántos dólares adicionales podrá acumular la Argentina antes de cerrar 2026.

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El Banco Central sumó más dólares y lleva 99 jornadas consecutivas con compras

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) sumó otra rueda de compras de divisas y quedó al borde de completar la meta pactada para 2026.

La autoridad monetaria llegó a las 99 jornadas consecutivas en las que interviene en el Mercado Libre de Cambios (MLC). Únicamente el 2 de enero no efectuó compras.

Así, el BCRA sumó US$ 175 millones del mercado mayorista. Desde que inició la “fase 4″ del programa monetario, la entidad acumula US$ 9.981 millones.

Esto representa más del 99% de la meta pactada, la cual se fijó en US$ 10.000 millones con posibilidad de ascender hasta los US$ 17.000 millones, dependiendo de la evolución de la demanda de dinero y la liquidez del mercado de cambios.

De continuar con estos volúmenes de compras, el BCRA completaría el 100% antes del cierre de la semana. Le restan US$ 19 milllones para alcanzar la meta.

En el stock diario, las reservas internacionales subieron US$ 59 millones hasta los US$ 48.427 millones.

Esta mañana, el ministro de Economía, Luis Caputo, anticipó que las compras de dólares del Central se ubicarán entre US$ 17.000 millones y US$ 24.000 millones.

Empezamos a ver indicadores de que la situación comenzaba a mejorar. Cuando lo decíamos hace un tiempo no era tan obvio y hubo algunas críticas, pero hoy está claro que la recaudación empieza a recuperarse, la inflación sigue a la baja, los salarios se recuperaron lentamente y con la ley de modernización esperamos mayor formalización y aumento de empleo”, dijo el ministro durante un evento organizado por la Cámara de Comercio Argentina-Brasileña.

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Milei ratificó el “apretón monetario” y aseguró que el Gobierno ya eliminó el 95% del cepo

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El presidente Javier Milei volvió a cerrar filas sobre el núcleo de su programa económico y aseguró que el Gobierno continuará endureciendo la política monetaria para “derrotar la inflación”. Lo hizo durante un evento organizado por VALO en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), donde además sostuvo que la Argentina ya eliminó “prácticamente el 95% del cepo” y reivindicó el ajuste fiscal como base de la estabilización económica.

La exposición del mandatario funcionó como una señal política y financiera. En medio de discusiones sobre el ritmo de recuperación económica, la dinámica del dólar y la sustentabilidad del esquema cambiario, Milei buscó transmitir previsibilidad hacia los mercados y reafirmar que no habrá modificaciones de rumbo.

“Tenemos una política de apretón monetario y estamos convencidos de seguir en ese camino hasta derrotar la inflación. No vamos a ceder ni un ápice”, sostuvo el jefe de Estado.

El Gobierno endurece el mensaje monetario

Durante su intervención, Milei insistió en que la administración nacional mantiene como prioridad absoluta la desaceleración de los precios, aun cuando reconoció que todavía persisten “rezagos” derivados de la expansión monetaria previa y de los controles cambiarios.

Según explicó, el Ejecutivo logró frenar los mecanismos de emisión monetaria hacia mediados de 2024, aunque advirtió que aún permanecen efectos residuales en la economía. En paralelo, defendió la política de esterilización monetaria aplicada por el Banco Central para evitar que la acumulación de divisas presione sobre la inflación.

En ese marco, el Presidente afirmó que, de no haber comprado “8.500 millones de dólares”, el tipo de cambio oficial se ubicaría en torno a los $1.100.

La definición no es menor: el Gobierno vuelve a colocar la política monetaria en el centro de la estrategia económica y refuerza la idea de que la estabilidad cambiaria y la desaceleración inflacionaria seguirán prevaleciendo sobre cualquier intento de expansión de liquidez o estímulo vía gasto público.

Uno de los puntos más sensibles del discurso estuvo vinculado al esquema cambiario. Milei aseguró que el país avanza hacia “un esquema de mayor libertad cambiaria”, aunque admitió que aún persisten restricciones parciales.

La declaración se complementa con las recientes definiciones del presidente del Banco Central, Santiago Bausili, quien había señalado que eliminar totalmente las restricciones para empresas no aparece entre las prioridades inmediatas de la autoridad monetaria.

El Gobierno, de acuerdo con las exposiciones oficiales, busca preservar el equilibrio externo mientras sostiene el proceso de desinflación. Esa estrategia explica por qué la administración libertaria mantiene foco en la acumulación de reservas y en la estabilidad financiera antes que en una liberalización total del mercado cambiario.

Milei también remarcó que el mercado paralelo “es completamente legal” y defendió el actual esquema de regulación cruzada para operar en distintos segmentos financieros.

Superávit fiscal y disputa política

El Presidente volvió a vincular el equilibrio fiscal con la baja del riesgo país, la reducción de tasas de interés y la posibilidad de atraer inversiones. Según planteó, la política de “déficit cero” permite consolidar solvencia macroeconómica y mejorar las condiciones de financiamiento.

En esa línea, reivindicó el trabajo del ministro de Economía, Luis Caputo, y del titular del Banco Central, Santiago Bausili, al asegurar que el Gobierno logró ordenar las cuentas públicas “en el primer mes”.

La lectura política del discurso también dejó un mensaje hacia la oposición. Milei responsabilizó a sectores políticos por episodios recientes de volatilidad financiera y afirmó que existieron intentos de “romper el equilibrio fiscal” mediante proyectos legislativos.

Pese a ello, sostuvo que la economía “resistió” shocks internos y externos y aseguró que los indicadores de marzo y abril comenzaron a mostrar señales de recuperación.

En su exposición, Milei sostuvo que la inflación podría haber escalado a niveles extremadamente altos si no se aplicaba el ajuste fiscal y monetario implementado desde el inicio de la gestión.

Además, afirmó que la reducción de la inflación tuvo impacto sobre los indicadores sociales y aseguró que la pobreza descendió respecto de los máximos registrados en 2024.

El Presidente también defendió la reforma laboral sancionada este año y vinculó el crecimiento futuro con la expansión del sector privado y la inversión empresarial.

“Sin empresarios no hay nada”, afirmó.

Un programa que entra en fase de validación política

El discurso de Milei dejó una definición central: el Gobierno considera que el programa económico ya superó su etapa defensiva y busca consolidar una fase de estabilización prolongada.

La tensión ahora pasa por otra dimensión: si el esquema de ajuste monetario y fiscal logra sostener actividad económica, empleo y recuperación del consumo sin perder respaldo político.

Con inflación todavía elevada, restricciones cambiarias parciales y señales mixtas en el mercado laboral, la evolución de los próximos indicadores económicos será determinante para medir si la estrategia oficial logra traducir estabilización financiera en crecimiento sostenido.

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