Banco Central

Bausili ratificó el plan económico y descartó priorizar el fin del cepo para empresas

Compartí esta noticia !

El presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, ratificó este lunes la continuidad del programa económico del Gobierno nacional y sostuvo que la inflación seguirá en descenso, en una señal política destinada a reforzar la estrategia económica de la administración de Javier Milei.

Durante una conferencia realizada en el Salón Bosch del BCRA para presentar el Informe de Política Monetaria (IPOM) y los estados contables del ejercicio 2025, el funcionario dejó además una definición relevante para el sector privado: el levantamiento del cepo cambiario para empresas no figura entre las prioridades inmediatas de la autoridad monetaria.

La exposición, compartida con el vicepresidente del Central, Vladimir Werning, buscó transmitir estabilidad en medio de un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y volatilidad financiera. Según planteó Bausili, Argentina logró atravesar ese escenario sin repetir episodios de estrés cambiario observados en otros momentos de crisis.

“El tipo de cambio se mantuvo estable, las tasas domésticas cayeron y el superávit energético actuó como amortiguador”, sostuvo el titular del BCRA al describir el comportamiento reciente de la economía local.

El Gobierno sostiene el esquema cambiario para empresas

Uno de los mensajes más sensibles para el mercado fue la confirmación de que el Banco Central no considera prioritario flexibilizar las restricciones cambiarias que aún afectan a personas jurídicas.

“No está entre nuestras prioridades eliminar las restricciones cambiarias para las empresas o que las personas jurídicas puedan atesorar dólares. Estamos enfocados en el sector externo”, afirmó Bausili.

La definición implica que continuarán vigentes mecanismos regulatorios como las limitaciones para operar simultáneamente en mercados oficiales y financieros durante períodos determinados. Según explicó el funcionario, la prioridad oficial es garantizar el funcionamiento del comercio exterior y evitar tensiones sobre las reservas.

Incluso, ante consultas sobre la posibilidad de mantener el esquema actual por tiempo indefinido, Bausili respondió que “podría quedar así”, dando a entender que el Gobierno no considera el cepo corporativo como un obstáculo inmediato para la dinámica económica.

La posición marca una diferencia respecto de la flexibilización otorgada a personas físicas desde abril de 2025 y confirma que la apertura cambiaria avanza de manera segmentada y bajo control del Banco Central.

Inflación, empleo y reforma laboral

En paralelo, el titular del Central insistió en que el proceso de desaceleración inflacionaria continuará durante los próximos meses. El Gobierno interpreta ese comportamiento como el principal sostén político y económico del programa libertario.

Bausili vinculó además la baja de la pobreza registrada en el segundo semestre de 2025 con la reducción de la inflación. Según indicó, el BCRA estima que casi seis puntos porcentuales de esa caída estuvieron directamente asociados a la estabilización monetaria.

Sobre el mercado laboral, reconoció que hubo deterioro en el empleo formal, aunque señaló que la reciente Ley de Modernización Laboral aprobada por el Congreso apunta a revertir esa tendencia y dinamizar la contratación registrada.

Según los datos presentados durante la conferencia, la tasa de desempleo se ubicó en 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, un nivel que el funcionario calificó como históricamente bajo, aunque superior al del año anterior.

Otro de los puntos abordados fue la continuidad del swap con China, cuyo vencimiento opera en agosto. Bausili confirmó que el Gobierno negocia una extensión “en los mismos términos”, sin modificaciones estructurales.

El funcionario también relativizó el peso del denominado “carry trade” en el sistema financiero argentino y aseguró que las inversiones especulativas de corto plazo representan una porción marginal del mercado local.

Según explicó, el stock estimado de inversiones de no residentes en títulos públicos de corto plazo ronda los USD 2.000 millones sobre un mercado de capitales cercano a USD 60.000 millones.

Además, defendió las restricciones existentes para desalentar el ingreso de capitales golondrina y sostuvo que el esquema argentino es, incluso, más flexible que el de otros países de la región donde las empresas ni siquiera pueden operar cuentas en dólares localmente.

Estabilidad como activo central del oficialismo

La conferencia del Banco Central tuvo un fuerte componente político. Más allá de los datos técnicos, el mensaje central apuntó a consolidar la idea de continuidad y previsibilidad del programa económico en un momento donde el Gobierno busca fortalecer expectativas de estabilidad.

La frase de Bausili —“no hay manera de cambiar el rumbo”— funcionó como una señal hacia el mercado, el empresariado y los actores financieros que siguen de cerca la sostenibilidad del esquema cambiario y fiscal.

La decisión de mantener controles para empresas también revela que el oficialismo prioriza preservar el equilibrio externo antes que avanzar hacia una liberalización total del mercado de cambios. Ese equilibrio aparece hoy como una de las principales variables que monitorea el Gobierno para evitar tensiones sobre reservas y tipo de cambio.

En provincias con fuerte dependencia del comercio exterior y economías regionales, como Misiones, la continuidad de restricciones cambiarias para empresas mantiene relevancia sobre sectores exportadores e importadores que operan con insumos dolarizados.

Aunque el BCRA aseguró que las importaciones funcionan con fluidez y que las exportaciones mantienen niveles elevados, el sostenimiento del actual esquema cambiario seguirá siendo una variable observada por industrias, forestales, yerbateras y firmas vinculadas al comercio fronterizo del NEA.

También el comportamiento de la inflación continuará teniendo impacto directo sobre consumo, costos logísticos y actividad comercial en una región particularmente sensible a las variaciones de precios y al tipo de cambio.

El Gobierno busca mostrar que la etapa de emergencia quedó atrás y que el programa económico ingresó en una fase de consolidación. Sin embargo, el propio Bausili reconoció que persisten riesgos internacionales asociados al conflicto en Medio Oriente y a eventuales tensiones comerciales globales.

La evolución de la inflación, la dinámica del empleo formal, la estabilidad cambiaria y la renovación del swap con China aparecen como variables centrales para medir si el esquema oficial logra sostenerse sin sobresaltos durante la segunda mitad del año.

Compartí esta noticia !

Hacienda acelera cobertura de vencimientos y la deuda pública trepa a USD 496.676 millones

Compartí esta noticia !

La deuda bruta de la Administración Central alcanzó en abril de 2026 los USD 496.676 millones, con un incremento neto de USD 4.100 millones respecto de marzo, en un escenario marcado por la volatilidad cambiaria y la necesidad oficial de asegurar financiamiento para los próximos vencimientos.

Según informó la Secretaría de Finanzas, encabezada por Federico Furiase, el 99,5% de los compromisos —equivalentes a USD 494.141 millones— permanece en situación de pago normal. Durante el mes, el Estado realizó operaciones globales por USD 74.200 millones, combinando emisiones, refinanciaciones y coberturas financieras.

La suba del stock respondió principalmente a tres factores: diferencias de cambio por valuación de divisas, el retraso temporal de un desembolso de USD 1.000 millones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la decisión de anticipar colocaciones de bonos locales para cubrir los vencimientos previstos para julio y enero.

Detrás de la dinámica contable aparece una señal política y financiera más profunda: el Gobierno busca fortalecer la capacidad de pago futura antes de enfrentar un calendario de compromisos que el mercado observa con creciente atención.

Aunque el Palacio de Hacienda sostiene que el programa económico es sostenible gracias al superávit fiscal financiero, analistas privados continúan monitoreando la concentración de vencimientos proyectada para 2027, estimada en USD 23.000 millones.

La preocupación no pasa únicamente por el tamaño de la deuda, sino por la capacidad de acumular reservas internacionales suficientes para afrontar obligaciones en moneda extranjera sin tensionar el mercado cambiario.

En paralelo, el Gobierno intenta consolidar una estrategia dual: mejorar el perfil financiero del Tesoro y reducir gradualmente pasivos considerados más frágiles dentro del sector público consolidado.

Esa lógica explica por qué el Ejecutivo decidió reforzar los depósitos oficiales en el Banco Central, que crecieron USD 2.529 millones en abril y alcanzaron USD 7.435 millones.

Según los datos oficiales, el 53% de la deuda corresponde a compromisos en moneda extranjera y el 47% restante a títulos emitidos en moneda local.

El Gobierno apuesta al “desendeudamiento interno”

Uno de los movimientos más relevantes para mayo será la utilización de los $24,4 billones transferidos por el Banco Central al Tesoro en concepto de dividendos del ejercicio 2025.

De acuerdo con la Secretaría de Hacienda, $6 billones se destinarán a fortalecer los depósitos del Tesoro en el BCRA, mientras que los $18,4 billones restantes se usarán para recomprar Letras Intransferibles por un valor nominal equivalente a USD 21.700 millones.

La operación apunta a reducir deuda intra-sector público y mejorar el balance consolidado entre el Tesoro y la autoridad monetaria. En términos políticos, también busca consolidar uno de los principales argumentos de la administración de Javier Milei: mostrar un proceso de saneamiento financiero sin recurrir a expansión monetaria.

El Gobierno sostiene que, pese al aumento de USD 71.383 millones en la deuda bruta desde noviembre de 2023, el incremento neto consolidado fue de apenas USD 2.290 millones, debido al traspaso de pasivos remunerados del BCRA hacia el Tesoro durante 2024.

El swap con China entra en la recta final de renegociación

Otro dato relevante del balance oficial es la fuerte reducción del tramo utilizado del swap de monedas con China.

Según el Banco Central, la porción efectivamente utilizada cayó de USD 5.000 millones a USD 675 millones tras cancelaciones parciales realizadas durante 2025 y comienzos de 2026.

Al cierre de 2024, el saldo activo equivalía a USD 3.084 millones. Para el 14 de enero de este año, el remanente ya se había reducido significativamente.

Sin embargo, la línea total por USD 19.089 millones continúa vigente bajo la modalidad de descubierto financiero. El acuerdo bilateral expira el próximo 6 de agosto, una fecha que el mercado seguirá de cerca porque involucra una herramienta clave para la administración de reservas internacionales.

La reducción del tramo utilizado permite al Gobierno exhibir menor dependencia financiera inmediata respecto de China, aunque la continuidad del acuerdo todavía forma parte de la ecuación estratégica del Banco Central.

Qué impacto puede tener en la economía real

La evolución de la deuda pública y de las reservas internacionales tiene efectos directos sobre variables sensibles para la economía argentina: estabilidad cambiaria, acceso al crédito, tasas de interés y capacidad de financiamiento del sector privado.

Para las economías regionales del NEA y particularmente para Misiones, la estabilidad financiera nacional incide sobre costos logísticos, crédito productivo y dinámica del comercio exterior. Sectores como la forestoindustria, la yerba mate y el turismo dependen de un entorno macroeconómico menos volátil para sostener inversión y competitividad.

A su vez, cualquier tensión sobre reservas o refinanciación de deuda impacta sobre el costo financiero de empresas exportadoras y cadenas productivas vinculadas al mercado internacional.

El Gobierno intenta mostrar una transición desde un esquema de endeudamiento corto y monetización hacia otro basado en superávit fiscal y reordenamiento del balance del Banco Central.

La evolución de las reservas, el tratamiento de los vencimientos de 2027, la renovación del swap con China y la capacidad de sostener depósitos en el BCRA serán variables centrales para medir la consistencia de esa estrategia.

Por ahora, el mercado observa un proceso de reconfiguración financiera que combina reducción de pasivos internos, mayor cobertura de vencimientos y búsqueda de estabilidad monetaria, aunque todavía condicionado por la necesidad de fortalecer reservas y consolidar acceso al financiamiento.

Compartí esta noticia !

Caputo usa utilidades del BCRA para cancelar deuda y acelerar el saneamiento del balance del Central

Compartí esta noticia !

El Gobierno nacional avanzó con una nueva operación financiera orientada a recomponer el balance del Banco Central y reducir pasivos del Tesoro. Según informó el Ministerio de Economía, el BCRA puso a disposición del Tesoro Nacional $24,4 billones correspondientes a dividendos del ejercicio 2025, recursos que serán destinados en parte a reforzar depósitos oficiales y, principalmente, a cancelar Letras Intransferibles en poder de la autoridad monetaria.

La medida implica la utilización de $18,4 billones para recomprar Letras Intransferibles por un valor nominal estimado de USD 21.700 millones. De acuerdo con el comunicado oficial, la operación reducirá la deuda bruta del Tesoro en aproximadamente 3,3% del Producto Interno Bruto.

El restante de los fondos, unos $6 billones, será utilizado para constituir depósitos del Tesoro en el Banco Central, en un movimiento que el oficialismo presenta como parte de una estrategia de fortalecimiento patrimonial y estabilización monetaria.

El Gobierno apunta a desarmar uno de los pasivos históricos del BCRA

Las Letras Intransferibles fueron emitidas en años anteriores como mecanismo para compensar el uso de reservas internacionales por parte del Tesoro Nacional. Según explicó Economía, esos instrumentos reemplazaron activos líquidos —como dólares de reservas— por títulos “ilíquidos y sin valor de mercado”.

El comunicado oficial remarcó que esa operatoria había deteriorado el activo del Banco Central en un contexto de déficit fiscal y cierre del financiamiento voluntario. El Gobierno sostuvo además que, al inicio de diciembre de 2023, las reservas netas eran negativas en más de USD 11.000 millones.

La recompra de esos instrumentos aparece ahora como una de las piezas centrales del proceso de saneamiento del balance del BCRA iniciado por la administración de Javier Milei y el ministro Luis Caputo.

El movimiento se conoció luego de que el Directorio del Banco Central aprobara los estados contables correspondientes a 2025, ejercicio en el que la entidad registró una ganancia de $34,3 billones. Según los datos oficiales, el resultado implicó una mejora del 34% respecto de 2024, mientras que el patrimonio neto alcanzó los $51,3 billones.

El BCRA atribuyó parte de esa mejora al recupero generado por la recompra de Letras Intransferibles y al incremento de reservas internacionales, que ascendieron a USD 41.095 millones al cierre de 2025.

El organismo también vinculó la mejora patrimonial con operaciones financiadas mediante desembolsos del FMI, acuerdos REPO con bancos internacionales y la valorización del oro.

La operación tiene además una lectura institucional y política. El Gobierno intenta mostrar consistencia fiscal y capacidad de ordenamiento financiero en un contexto donde la acumulación de reservas y la credibilidad monetaria siguen siendo variables observadas por el mercado y los organismos internacionales.

La decisión de utilizar utilidades contables del BCRA para cancelar deuda intraestado busca además reducir uno de los principales cuestionamientos históricos sobre la calidad de los activos del Central.

En paralelo, el Banco Central informó que continuará durante 2026 con el proceso de saneamiento de su hoja de balance y con un programa de compra de reservas preanunciadas, apoyado —según indicó— en la remonetización de la economía.

Qué cambia para la economía real

Aunque la operación ocurre dentro del sector público, el movimiento tiene efectos indirectos sobre el esquema económico general. La reducción de pasivos del Tesoro y la recomposición patrimonial del BCRA apuntan a fortalecer la estabilidad monetaria y financiera, dos variables clave para la estrategia antiinflacionaria del Gobierno.

También busca consolidar señales hacia acreedores e inversores en medio de un programa económico que mantiene el equilibrio fiscal como principal ancla.

El propio Banco Central destacó la reducción de intereses pagados por pasivos monetarios y la caída de los gastos de emisión, en línea con la política de contracción monetaria aplicada durante el último año.

Si el proceso de saneamiento financiero logra sostener la desaceleración inflacionaria y mejorar las condiciones de financiamiento, sectores productivos regionales podrían beneficiarse de una menor volatilidad cambiaria y monetaria. Sin embargo, el escenario todavía depende de variables externas, del nivel de reservas y de la capacidad oficial para sostener el equilibrio fiscal sin frenar la actividad.

El Gobierno exhibe la cancelación de Letras Intransferibles como una señal de normalización financiera y fortalecimiento institucional del Banco Central. Sin embargo, la consistencia de ese proceso seguirá atada a la evolución de reservas, la estabilidad cambiaria y el acceso al financiamiento.

La atención del mercado ahora se concentra en cómo evolucionará la estrategia de acumulación de divisas y en qué medida el saneamiento del balance del BCRA puede traducirse en una mayor estabilidad económica durante 2026.

Compartí esta noticia !

El Banco Central compró más de 100 millones de dólares y las reservas superan los 46.000 millones

Compartí esta noticia !

Finalizada la cuarta jornada de la semana, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió a adquirir divisas de los Estados Unidos por más de 100 millones de dólares.

Con la compra de dólares estadounidenses que efectuó en el día de la fecha el BCRA, las reservas superaron ampliamente los 46.000 millones de dólares.

El Banco Central volvió a comprar dólares este jueves y, a una jornada del cierre de una nueva semana, adquirió 140 millones de dólares para robustecer sus reservas y lograr alcanzar la meta a fin de año. De esta manera, las reservas del Central alcanzaron los 46.194 millones de dólares.

¿Cuál es el número de dólares que pretende acumular el Gobierno para finales de año?

En este sentido, el número al que aspira llegar el gobierno con las reservas de dólares estadounidenses ronda entre los 10.000 y los 17.000 millones.

Fuentes del Ministerio de Economía señalaron que todavía no se concretó el ingreso principal de dólares de la cosecha agrícola, lo que, según sus perspectivas, incrementará la oferta de divisas en el Mercado Libre de Cambios (MLC) y fortalecerá la capacidad de compra del BCRA en el corto plazo.

El porcentaje de avance sobre la meta anual de compras se sitúa en 80,16 por ciento. Sin embargo, la demanda de divisas del Tesoro para afrontar pagos de deuda limitó el crecimiento neto de reservas durante el primer trimestre.

Para mantener el ritmo de compras, el Central optó por emitir pesos sin aplicar esterilización, mientras el Tesoro absorbió liquidez a través de colocaciones de deuda en moneda local, buscando aliviar la presión sobre la cotización y moderar la inflación.

Las previsiones oficiales para 2026 proyectan un saldo neto de compras entre USD 10.000 y USD 17.000 millones, sujeto al flujo de divisas y a la demanda interna de pesos. Santiago Bausili, presidente del BCRA, remarcó que ambos factores serán claves para el resultado final del año.

La liquidación de la cosecha gruesa aportará una suma relevante de dólares, lo que permitirá robustecer las reservas. Además, se estima que la emisión de deuda corporativa en mercados internacionales podría añadir más de USD 3.200 millones, reforzando la capacidad de intervención y la estabilidad cambiaria.

Al cierre de la última rueda, las reservas internacionales se ubicaron en USD 46.194 millones tras una baja diaria de USD 337 millones explicada por baja de cotizaciones de los activos que integran el stock y pagos a organismos internacionales, según fuentes del Central.

El máximo de reservas durante la gestión actual se alcanzó en febrero, con USD 46.905 millones, nivel que no se veía desde 2018. La caída posterior respondió a pagos de deuda externa y a la volatilidad internacional, que afectó la cotización de activos como el oro y los bonos soberanos.

El último Informe de Política Monetaria (IPOM) subrayó que en el contexto del desarrollo del conflicto en Medio Oriente, se espera que la economía argentina consolide su superávit comercial en 2026, “configurando un escenario propicio para que continúe el proceso de compra de reservas internacionales”.

Las exportaciones continuarían con su tendencia positiva. Éstas serían impulsadas por una cosecha que, con una evolución climática favorable y tras la reducción de los derechos de exportación implementada el año previo, se encamina a ser la más alta de la historia”, reza el reporte oficial.

Al mismo tiempo, la autoridad monetaria consideró que “se suma un contexto internacional de mejora en los precios internacionales de los principales productos exportados por el país —granos, aceites, metales y petróleo—, así como el dinamismo creciente de sectores estratégicos. En efecto, la energía y la minería contribuirían a incrementar los envíos externos a medida que maduren los proyectos en curso y se incorporen nuevas iniciativas en el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y del Súper RIGI”.

Compartí esta noticia !

Morgan Stanley advierte que la desinflación será más lenta para Argentina

Compartí esta noticia !

El banco de inversión Morgan Stanley trazó un escenario de desaceleración inflacionaria gradual para la Argentina y advirtió que el proceso de desinflación seguirá enfrentando obstáculos vinculados al contexto internacional, la persistencia de la inercia inflacionaria y la debilidad de la actividad económica.

En su último informe a clientes, la entidad sostuvo que la inflación mensual podría converger hacia niveles cercanos al 2% recién a mediados de 2026, una trayectoria más lenta de lo que esperaba parte del mercado tras la estabilización cambiaria impulsada por el Gobierno de Javier Milei.

El reporte identifica como principales factores de presión a la depreciación cambiaria, los ajustes de precios regulados, el aumento del precio de la carne y el impacto internacional derivado de la suba del petróleo asociada al conflicto en Medio Oriente.

El petróleo y la inflación vuelven a cruzarse en el escenario argentino

Morgan Stanley consideró que, una vez absorbido el impacto inmediato del aumento de combustibles, el proceso de desinflación debería retomarse. Sin embargo, aclaró que la desaceleración será “moderada” debido a la persistencia de factores estructurales.

El informe plantea además un riesgo central para la estrategia económica oficial: que un escenario internacional de petróleo elevado termine debilitando crecimiento, consumo y acceso al financiamiento externo.

Según el banco, una recesión global impulsada por precios energéticos altos podría afectar uno de los pilares sobre los que hoy descansa el programa económico argentino: la disponibilidad de divisas y el financiamiento internacional.

La advertencia adquiere relevancia porque el Gobierno sostiene buena parte de su estrategia de estabilización en la recomposición de reservas, el ingreso de capitales y el mantenimiento de la calma cambiaria.

El equilibrio fiscal sigue siendo el principal ancla

El informe también puso el foco sobre la política económica doméstica. Morgan Stanley señaló que existe “poco apetito” por utilizar el gasto público como herramienta de impulso económico y remarcó que el equilibrio fiscal continúa siendo el principal ancla del programa oficial.

La entidad interpretó que un crecimiento más sólido podría ayudar al cumplimiento de metas fiscales, aunque advirtió que las reformas y reducciones impositivas generan desafíos de corto plazo por la pérdida de ingresos tributarios.

La lectura coincide parcialmente con la narrativa oficial del Ministerio de Economía, que prioriza superávit fiscal, restricción monetaria y estabilidad cambiaria como ejes centrales de la política económica.

No obstante, el banco marcó una limitación relevante: la ausencia de un “ancla monetaria fuerte” y la persistencia de la inercia inflacionaria dificultan la fase final de la desaceleración de precios.

Crédito débil y consumo contenido

Morgan Stanley describió además un escenario de recuperación todavía heterogénea.

Entre los riesgos internos mencionó el bajo crecimiento del crédito, la persistencia inflacionaria, el desempeño desigual entre sectores y la incertidumbre política.

La entidad sostuvo que la política monetaria sigue siendo “algo restrictiva” y proyectó que la remonetización de la economía será gradual, probablemente acompañando una eventual recuperación del crédito y de la actividad.

También anticipó que las autoridades monetarias mantendrán una política cautelosa respecto de la expansión de la oferta monetaria, incluso en un contexto de mejora económica.

Esa combinación implica un escenario donde la desaceleración inflacionaria podría convivir con niveles moderados de crecimiento y consumo todavía condicionados.

Fitch y FocusEconomics también corrigen expectativas

La visión de Morgan Stanley se suma a otras señales recientes provenientes del mercado internacional.

Fitch Ratings recordó que la inflación mensual había caído hasta 1,5% en mayo de 2025, aunque luego volvió a subir hasta 3,4% en marzo de 2026 por efecto del traslado devaluatorio, ajustes tarifarios, aumentos de la carne y suba internacional de la energía.

La calificadora sostuvo que la inercia inflacionaria está dificultando la etapa final del proceso de estabilización y estimó que el índice de precios podría volver a ubicarse por debajo del 2% mensual hacia fin de año.

Por su parte, FocusEconomics informó que bancos y consultoras internacionales corrigieron al alza sus proyecciones para la inflación argentina.

Según ese relevamiento, la inflación promedio de 2026 cerraría en 30,4%, por encima del 29% previsto un mes atrás. Las estimaciones punta a punta para diciembre también subieron hasta 28,2%.

La estabilidad cambiaria gana tiempo, pero no resuelve todas las tensiones

El informe deja entrever una lectura compartida entre distintos actores financieros: la estabilidad cambiaria lograda por el Gobierno ayudó a moderar presiones inmediatas, aunque todavía no alcanza para garantizar una desaceleración rápida y sostenida de la inflación.

La fortaleza cambiaria aparece como uno de los principales factores positivos identificados por Morgan Stanley. Pero el propio banco advierte que la apreciación del peso, combinada con tasas reales negativas y menor dinamismo económico, puede generar nuevas tensiones más adelante.

El Gobierno consiguió estabilizar parcialmente variables financieras y contener expectativas cambiarias, pero los informes internacionales empiezan a marcar que la etapa más compleja podría ser consolidar desinflación sin afectar actividad y consumo.

La evolución del petróleo, la capacidad de sostener el equilibrio fiscal, la recuperación del crédito y la llegada de financiamiento externo serán algunos de los factores que el mercado seguirá monitoreando en los próximos meses.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin