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ARCA elimina la exención y las fintech deberán pagar el impuesto al cheque

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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) resolvió que las billeteras digitales no bancarias comiencen a tributar el Impuesto sobre los Créditos y Débitos Bancarios, una decisión que encarece el uso de plataformas como Mercado Pago y otras fintech de consumo masivo. La medida redefine el esquema vigente desde 2001 y tiene impacto directo sobre los Proveedores de Servicios de Pago (PSP), en un contexto de creciente presión fiscal y reordenamiento del sistema financiero digital.

A partir de esta definición administrativa, operar con billeteras virtuales será más caro, ya que los movimientos de fondos quedarán alcanzados por el llamado impuesto al cheque, con una alícuota total del 1,2% por operación (0,6% para el emisor y 0,6% para el receptor), siempre que una de las partes sea una persona jurídica.

Fin de una exención histórica y nuevo criterio fiscal

Hasta ahora, las fintech no bancarias se encontraban exentas del impuesto, al igual que los bancos tradicionales, bajo el esquema que rige desde la creación del tributo en 2001, en plena crisis económica e institucional. El impuesto, pensado originalmente como una herramienta transitoria, se consolidó con el paso del tiempo como uno de los instrumentos de recaudación más efectivos, representando una erogación multimillonaria para empresas y consumidores.

La decisión de ARCA implica un cambio de criterio: las billeteras virtuales dejan de ser tratadas de forma similar a los bancos y pasan a tributar como otros actores del sistema financiero ampliado. En noviembre de 2024, el Gobierno ya había avanzado en esta dirección al reincorporar al impuesto a las billeteras vinculadas a operaciones con criptomonedas. Ahora, el alcance se extiende al resto de las plataformas digitales no bancarias.

A quiénes alcanza el impuesto y cómo se aplica

La medida impacta principalmente sobre los Proveedores de Servicios de Pago (PSP), figura bajo la cual opera la mayoría de las billeteras virtuales del mercado. Entre las plataformas alcanzadas se encuentran Mercado Pago, la de mayor volumen de operaciones, y otras como App YPF, Prex, Carrefour Banco, Shell Box y Claro Pay, entre similares.

El Impuesto sobre los Créditos y Débitos Bancarios establece una alícuota del 0,6% sobre cada movimiento de fondos, tanto para quien envía como para quien recibe el dinero. No se aplica a transferencias entre particulares o monotributistas, pero sí cuando interviene una persona jurídica, lo que afecta de lleno a comercios, empresas y operaciones comerciales canalizadas a través de estas plataformas.

Para fundamentar la decisión, ARCA sostuvo que las billeteras digitales no están inscriptas en los regímenes 375 y 376 del impuesto, diseñados originalmente para entidades bancarias. En ese marco, las únicas fintech que quedan excluidas son aquellas que cuentan con licencia bancaria, las cuales mantienen la exención vigente para los bancos tradicionales.

Impacto en el sector y estrategias en evaluación

La resolución genera tensión en el ecosistema fintech, que advierte sobre un posible traslado del mayor costo fiscal a comercios y usuarios finales, encareciendo los medios de pago digitales. Al mismo tiempo, abre un debate sobre la competencia regulatoria entre bancos y plataformas tecnológicas.

Frente a este nuevo escenario, algunas fintech evalúan avanzar hacia la obtención de licencias bancarias como alternativa para quedar excluidas del impuesto. Mercado Pago ya inició ese proceso y se encuentra a la espera de la autorización del Banco Central, un paso que podría redefinir su rol dentro del sistema financiero argentino.

La decisión de ARCA marca un punto de inflexión en la regulación de las billeteras virtuales, con implicancias económicas, fiscales e institucionales que reconfiguran el mapa de los pagos digitales en la Argentina.

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El BCRA compró 83 millones de dólares y las reservas alcanzaron su nivel más alto en tres años

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En el marco del nuevo esquema cambiario, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió a intervenir en el mercado oficial y adquirió 83 millones de dólares este martes. Con esta operación, ya acumuló compras por más de USD 100 millones en apenas dos días, llevando las reservas internacionales a USD 44.187 millones, el nivel más alto de los últimos tres años, en un contexto marcado por fuertes vencimientos de deuda y ajustes en la política cambiaria.

La autoridad monetaria profundizó así su estrategia de recomposición de reservas en medio de las modificaciones del régimen de bandas cambiarias dentro de las cuales fluctúa el dólar oficial. La compra de divisas se produjo mientras el mercado financiero permanece atento al cumplimiento de los pagos de deuda previstos para este viernes, que suman alrededor de USD 4.200 millones correspondientes a bonos soberanos.

Compras de reservas y señales al mercado cambiario

La adquisición de USD 83 millones registrada este martes se suma a los USD 21 millones comprados el lunes, configurando un volumen superior a USD 100 millones en apenas dos ruedas. Con este movimiento, las reservas internacionales del BCRA alcanzaron los USD 44.187 millones, superando nuevamente el umbral de los USD 44.000 millones, un nivel que no se observaba desde hacía tres años.

Las operaciones se enmarcan en la nueva política cambiaria de ajuste de las bandas, que redefine los márgenes de intervención oficial y busca otorgar mayor previsibilidad al mercado. En este contexto, la recomposición de reservas aparece como una señal relevante para fortalecer la posición externa del país y mejorar las expectativas financieras en el corto plazo.

Deuda, expectativas y reacción del dólar

El movimiento del BCRA coincidió con una jornada de cautela en los mercados, atravesada por la expectativa ante los vencimientos de deuda del Tesoro por USD 4.200 millones. La capacidad del Gobierno para afrontar estos compromisos se convirtió en un factor clave para el humor financiero y para la dinámica cambiaria de los próximos días.

En este escenario, el dólar mayorista retrocedió a $1.468, reflejando una menor presión compradora tras la intervención oficial. En tanto, en el Banco Nación, el tipo de cambio minorista bajó $5 y cerró en $1.490.

La combinación de compras de reservas, caída del tipo de cambio y expectativa por el pago de deuda configura un escenario de transición, en el que el mercado evalúa la consistencia del nuevo esquema cambiario y la capacidad del Banco Central para sostener la acumulación de divisas en un contexto de alta exigencia financiera.

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Economía lanzó un canje dólar linked para enfrentar vencimientos récord

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En el inicio del nuevo régimen cambiario, el Banco Central compró US$ 21 millones y el Ministerio de Economía activó un canje de letras dólar linked para enfrentar vencimientos por más de $6 billones. Las medidas buscan aliviar tensiones de liquidez y sostener la estabilidad cambiaria en un contexto de fuertes compromisos financieros y escasa previsibilidad en la acumulación de reservas.

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) concretó este lunes 5 de enero la compra de US$ 21 millones en el mercado de cambios, en lo que representa la primera adquisición de divisas en nueve meses y el primer movimiento operativo bajo el nuevo régimen cambiario que comenzó a regir a inicios de 2026. En paralelo, el Ministerio de Economía lanzó un canje de letras del Tesoro dólar linked para administrar vencimientos concentrados a mediados de enero y aliviar presiones de liquidez en el mercado financiero.

Ambas decisiones se inscriben en una estrategia oficial orientada a recomponer reservas internacionales, ordenar el frente financiero y atravesar un período crítico marcado por pagos de deuda superiores a US$ 4.100 millones esta semana, con cerca de US$ 3.700 millones en manos de inversores privados, y un elevado volumen de instrumentos atados al dólar con vencimientos inmediatos.

Primeras señales del nuevo esquema cambiario y regreso del BCRA al mercado

La compra de divisas por parte del BCRA se produjo en la segunda jornada financiera del nuevo programa cambiario, anunciado en diciembre y vigente desde el 2 de enero de 2026. Se trata de la primera intervención compradora desde el 3 de abril de 2025, cuando la autoridad monetaria dejó de adquirir dólares tras el acuerdo del Gobierno de Javier Milei con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la implementación de un sistema de bandas de flotación cambiaria.

El nuevo esquema introduce un cambio relevante: las bandas del tipo de cambio oficial se ajustan mensualmente en función de la inflación oficial con un rezago de dos meses, dejando atrás el mecanismo de actualización diaria. Además, el BCRA anticipó que buscará acumular reservas internacionales mediante compras de dólares siempre que las condiciones de liquidez y demanda de dinero lo permitan, con una meta indicativa que podría alcanzar hasta US$ 10.000 millones en 2026, supeditada al comportamiento monetario del mercado local.

No obstante, operadores del mercado advirtieron que durante la jornada el Tesoro habría intervenido para sostener la estabilidad del dólar, en un contexto de elevada sensibilidad cambiaria. Si bien se trata de cuentas independientes, fuentes financieras señalaron que, ante necesidades de divisas, el Tesoro podría recurrir al BCRA, lo que reabre interrogantes sobre la consistencia del esquema y la coordinación entre política fiscal y monetaria.

Canje dólar linked: Economía busca descomprimir un cuello de botella financiero

En simultáneo, el Ministerio de Economía lanzó una operación de conversión de deuda dólar linked para enfrentar un vencimiento clave previsto para el 16 de enero de 2026. La convocatoria, abierta hasta el miércoles 7 de enero, invita a los tenedores de la LELINK D16E6, que vence el 16/01, a canjearla por la LELINK D30E6, con vencimiento el 30 de enero de 2026, apenas dos semanas más tarde.

El objetivo oficial es asegurar un rollover ordenado, reducir la incertidumbre financiera y evitar tensiones adicionales en el mercado en un mes cargado de compromisos. Según datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), al 16 de enero vencen aproximadamente $6 billones en letras dólar linked, a los que se suman otros $651.000 millones hacia fin de mes, lo que dimensiona la magnitud del desafío para la gestión económica.

La licitación se realizará con un único pliego competitivo. Los participantes deberán indicar el valor nominal en dólares estadounidenses y el precio en dólares por cada VNO USD 1.000, con dos decimales. La adjudicación está prevista para el 12 de enero de 2026 (T+3) y no se pagarán comisiones. El monto máximo a colocar estará limitado por la normativa vigente.

La operación se encuadra en el artículo 2° del Decreto 846/24, que habilita la suscripción en especie. En caso de incumplimiento en la entrega de la LELINK D16E6, la normativa prevé la liquidación mediante débito en pesos en la cuenta CRYL del BCRA, aplicando una penalidad del 20% sobre el valor efectivo y utilizando el tipo de cambio de referencia publicado por el BCRA según la Comunicación “A” 3500.

Impacto y señales al mercado

El regreso del BCRA al mercado cambiario y el lanzamiento del canje dólar linked buscan contener riesgos inmediatos, pero también exponen las tensiones estructurales del programa económico. La elevada concentración de vencimientos, la dependencia de instrumentos indexados al dólar y la limitada previsibilidad en la compra de divisas condicionan la estabilidad financiera de corto plazo.

Para el mercado, el resultado del canje será una señal clave sobre la confianza de los inversores en la capacidad del Tesoro de administrar la deuda en pesos y en dólares bajo el nuevo régimen. Al mismo tiempo, la capacidad del BCRA de sostener compras netas de divisas será determinante para fortalecer reservas y reducir la vulnerabilidad externa.

En un escenario de compromisos crecientes y márgenes estrechos, las decisiones de enero funcionan como una prueba de consistencia del nuevo esquema cambiario y de la coordinación entre política monetaria, fiscal y financiera.

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Banco Central argentino anuncia primera compra de dólares bajo nuevo esquema cambiario

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) intervino este lunes en el mercado de cambios y compró US$21 millones. Sucede en la segunda jornada financiera de la nueva fase cambiaria iniciada el pasado viernes, y es la primera compra de divisas por la autoridad monetaria desde el 3 de abril del 2025, días antes de que el Gobierno de Javier Milei acordara un nuevo programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La compra de divisas forma parte de una nueva fase del programa económico de Milei, que incluye una acumulación de reservas internacionales que estará atada a la evolución de la demanda de dinero y la liquidez del mercado de cambios.

Las compras diarias de divisas que realice el BCRA para sumar reservas en esta etapa estarán alineadas con un 5% del volumen total operado en el mercado libre de cambios, según informó el propio BCRA el 15 de diciembre último.

Este viernes, 9 de enero, Argentina debe enfrentar vencimientos de deuda por más de US$4.100 millones, con aproximadamente US$3.700 millones de ese monto en manos de inversores del sector privado.

Según un informe de Buenos Aires Valores, los depósitos en dólares se encuentran en US$1.836 millones, mientras que Economía posee el equivalente a US$2.352 millones en depósitos en pesos en el BCRA, “por lo que aún debería apelar a financiamiento o a depósitos en bancos comerciales para afrontar el vencimiento de enero”.

En ese marco, el mercado descuenta que el Gobierno anunciará su tercer préstamo repo con bancos internacionales para cerrar la brecha entre lo que tiene depositado en el BCRA y lo que deberá pagar a bonistas.

Canje de deuda en pesos

Por otro lado, el Ministerio de Economía comunicó este lunes una oferta de canje para los tenedores de Lelink (Letras del Tesoro en Dólares Linkeadas) con vencimiento al 16 de enero, que se realizará este miércoles 7 de enero.

El canje de deuda consiste en ofrecer a los tenedores de la Letra del Tesoro Nacional en dólares linkeada, cero cupón, con vencimiento el 16 de enero de 2026 (D16E6) la posibilidad de intercambiarla por una nueva Letra del Tesoro Nacional también vinculada al dólar estadounidense, cero cupón, con vencimiento el 30 de enero de 2026 (D30E6), en una reapertura.

El precio de mercado ajustado del título elegible se anunciará el día previo a la licitación, la adjudicación se realizará por precio y el monto máximo a colocar será el autorizado por la normativa vigente, con recepción de ofertas el 7 de enero de 2026 entre las 11:30 y las 15:00 horas y liquidación a los plazos establecidos.

“El objetivo de esta licitación es que el roll over de los instrumentos de cobertura Dólar Linked se realice con menor incertidumbre”, comunicó la cartera económica.

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El crédito en Argentina 2026: entre la oportunidad y la transformación estructural

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Por Julián Sanclemente, CEO y cofundador de Alprestamo. El año que se despide fue quirúrgico para la economía argentina. Después de años de distorsiones acumuladas, 2025 obligó a un reacomodamiento incómodo pero necesario. El resultado es paradójico: mientras el sistema financiero tradicional eligió la cautela, el crédito privado encontró oxígeno en modelos más flexibles, en entidades no bancarias y en instrumentos del mercado de capitales que permitieron que el financiamiento siguiera fluyendo cuando los bancos decidieron esperar.

Esta dualidad marcó el tono del año: contracción en algunos segmentos, innovación acelerada en otros. Y abrió una pregunta central para 2026: ¿Está Argentina lista para un sistema financiero que premie la eficiencia sobre la inercia?

Tres variables para entender el año que viene

El crédito en 2026 se jugará en tres tableros simultáneos. El primero es la estabilidad monetaria: sin previsibilidad cambiaria ni inflacionaria, cualquier cálculo de riesgo se vuelve especulativo. El segundo es el ingreso disponible: las familias recién empiezan a recuperar poder adquisitivo, y esa recomposición determinará la velocidad de reactivación del consumo y, por extensión, del crédito. El tercero es el mercado de capitales: más profundo, más previsible y más conectado a la economía real.

Cuando esas tres piezas se alinean, el crédito deja de ser un problema y se convierte en motor. Argentina tiene la oportunidad de construir ese equilibrio en 2026, pero la ventana es estrecha y las decisiones de política económica serán determinantes.

Lo que funcionó en 2025: digitalización y nuevos canales

Mientras el crédito bancario se mantuvo retraído, el ecosistema fintech vivió un año de consolidación operativa con compañías como Alprestamo, que escaló su oferta regional, integrando más productos, más entidades y mejores procesos de originación. La innovación no vino solo por el lado tecnológico, sino por la capacidad de leer mejor los datos disponibles, segmentar con mayor precisión y ofrecer soluciones donde el sistema tradicional no llegaba.

Dos verticales se destacaron por su crecimiento: la recuperación de deudas y el factoring para pymes. En el primer caso, productos digitales que permiten a usuarios sobreendeudados negociar quitas y acuerdos de pago de manera transparente y ágil demostraron que existe un mercado enorme, desatendido y con necesidad urgente de soluciones simples. En el segundo, el capital de trabajo para pequeñas y medianas empresas encontró en la digitalización una vía para acelerar procesos que históricamente eran lentos, costosos y poco escalables.

Estos movimientos no representan una disrupción del sistema financiero tradicional, sino una complementación necesaria. El crédito no bancario está ocupando espacios donde la banca no puede o no quiere operar con la velocidad que el mercado demanda.

Las políticas que Argentina necesita

Para que 2026 sea un año de crecimiento sostenible del crédito, Argentina necesita menos retórica y más coherencia regulatoria. Tres medidas son clave. Primero: reglas estables y modernas que integren al crédito no bancario en lugar de tratarlo como un sistema paralelo. La innovación financiera no puede avanzar en un vacío normativo, pero tampoco puede asfixiarse con regulaciones pensadas para otra época.

En segundo lugar, transparencia radical. Los usuarios deben poder comparar productos sin letra chica, sin trampas y con información clara sobre costos, plazos y condiciones. La competencia sana solo existe cuando la información es simétrica. Y, tercero, una profundización del mercado de capitales. Sin fondeo diversificado y eficiente, el crédito seguirá concentrado en pocas manos y será incapaz de irrigar la economía real. Más actores, más instrumentos y más liquidez son condiciones necesarias para un ecosistema financiero saludable.

Un sistema confiable no se construye con slogans: se construye con reglas que duren más que un ciclo político.

Qué impulsa y qué frena el crédito en la región

América Latina enfrenta un 2026 con señales mixtas. Del lado del impulso: normalización monetaria en varios países, crecimiento del crédito no bancario como complemento real del sistema, más entidades buscando canales digitales eficientes para adquirir clientes y usuarios más dispuestos a refinanciar, ordenar y volver a acceder al crédito.

Del lado del freno se encuentran marcos regulatorios que no acompañan la innovación, bancos con aversión al riesgo en exceso y economías que postergan reformas estructurales. La región no tiene un problema de necesidad de crédito: tiene un problema de distribución y accesibilidad.

El desafío está en resolver esa ecuación con inteligencia, velocidad y escala. Las plataformas que logren integrar tecnología, datos y relacionamiento profundo con el usuario tendrán la ventaja competitiva en un mercado que recién empieza a mostrar su potencial.

Hablar de inclusión financiera es fácil. Ejecutarla es otra cosa. En 2026, la inclusión se medirá por la capacidad de acercar productos concretos a personas concretas: desde herramientas para salir de deudas hasta acceso a capital de trabajo para pymes, pasando por tarjetas, cuentas y préstamos que respondan a necesidades reales y no a métricas de marketing.

En 2026, el sistema financiero argentino enfrentará una prueba de madurez: demostrar que puede ordenarse, crecer y volverse más accesible al mismo tiempo. La ventana de oportunidad está abierta, pero requiere decisiones inteligentes tanto desde la política pública como desde el sector privado.

Lo que está en juego no es solo el crecimiento del crédito, sino algo más profundo: la capacidad de devolverle a cada persona el poder de elegir bien. Decisiones financieras simples, inteligentes y pensadas para vivir mejor, no para confundirse más. Argentina tiene la infraestructura, el talento y la demanda para construir un sistema financiero más eficiente y más justo. Lo que falta es sostener la coherencia el tiempo suficiente para que esa transformación se consolide. 2026 dirá si estamos listos.

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