BANCO MUNDIAL

Argentina se ubica en el puesto 119 de facilidad para hacer negocios del Banco Mundial

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La facilidad para hacer negocios en América Latina mejoró en los últimos 15 años, al reducir a la mitad la cantidad de días que toma crear una empresa a un poco más de un mes en promedio, indicó un informe del Banco Mundial. A contramano, la Argentina empeoró levemente con relación al ranking anterior.
La Argentina se ubica en el puesto 119, dos por debajo del que ocupó el año pasado. El informe marca una mala performance en los tiempos para iniciar una empresa y la demora en obtener permisos de construcción y accesos a los servicios energéticos.
Sin embargo, el “Doing Business” remarca que la Argentina está haciendo reformas para facilitar los negocios, como la eliminación de trabas burocráticas y la reducción de impuestos.
De la región el país mejor evaluado fue México en el puesto 54, seguido por Chile en el número 56. Después en la lista sobre facilidad para hacer negocios se ubicaron Perú, en el puesto 68, Uruguay en el 95, y Brasil en el 109.
“Resulta alentador observar que la implementación de reformas en América Latina y el Caribe es constante, aunque muchas economías podrían beneficiarse si aceleraran el ritmo de la agenda de reformas”, declaró Santiago Croci Downes, gerente de programa de la unidad responsable del informe.
El mejor país del mundo para hacer negocios fue Nueva Zelanda, seguido por Singapur y Dinamarca.
Colombia, que se ubicó en el puesto 65 a nivel mundial, fue destacado por el informe, junto a México, como dos de las economías latinoamericanas que están entre las 10 mejores del mundo con mejor desempeño con respecto al acceso al crédito.
Desde que comenzó a publicarse el reporte Doing Business, en 2003, el mayor número de reformas vinculadas con la puesta en marcha de empresas se registró en América Latina y el Caribe, donde el tiempo promedio que requiere el inicio de actividades de una empresa se redujo de 78 días en 2003 a 32.
“El progreso continuo y sostenido es fundamental para mejorar el clima para los negocios en los países y promover la empresa privada”, agregó Dwones.
En cambio el tema impositivo quedó como asignatura pendiente para la región con una estimación de que esta tarea consume 330 horas, más del doble de las 159 horas que se requiere para este trámite en los países de ingreso alto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
En enero de este año una polémica empañó a este informe cuando el entonces economista jefe del Banco Mundial, Paul Romer, dijo al diario The Wall Street Journal que hubo alteraciones en el informe que marcaron un desempeño más bajo de Chile durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet (2014-2018).
Romer pidió disculpas por la manipulación de forma “injusta y engañosa” del listado y anunció la corrección de las cifras.
En medio de la polémica, Romer renunció a su cargo y unos meses después ganó el premio Nobel de Economía, junto a su colega William Nordhaus.
El Banco Mundial encargó una asesoría independiente que determinó que los alegatos de manipulación de los indicadores de Facilidad para hacer negocios de economías específicas “carecen completamente de evidencia”.

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Los empleos del futuro requieren más inversión en las personas

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Los países deben prepararse para hacer frente a la naturaleza cambiante del trabajo, según un informe del Banco Mundial denominado “La naturaleza cambiante del Trabajo”
Según el Informe sobre el desarrollo mundial 2019: La naturaleza cambiante del trabajo, en un mercado laboral que evoluciona con rapidez y está cada vez más determinado por la tecnología, es urgente realizar más inversiones en la salud y la educación de las personas.
“La naturaleza del trabajo no solo está cambiando, sino que está cambiando con rapidez”, afirmó el presidente del Grupo Banco Mundial, Jim Yong Kim. “No sabemos cuáles son los empleos por los que competirán los niños que hoy asisten a la escuela primaria, porque muchos de ellos aún no existen. El gran desafío consiste en enseñarles las habilidades que necesitarán —por ejemplo, la capacidad para resolver problemas y el pensamiento crítico, y habilidades interpersonales como la empatía y la colaboración—, más allá de cómo sean los empleos del futuro. Midiendo el desempeño de los países según cómo invierten en su población, esperamos ayudar a los Gobiernos a adoptar medidas concretas destinadas a preparar mejor a las personas para competir en la economía del futuro”.
Según el informe, la cantidad de robots que se utilizan en todo el mundo aumenta con rapidez, lo que aviva los temores de que desaparezcan empleos. Pero la tecnología está abriendo un camino para crear empleos, aumentar la productividad y prestar servicios públicos eficaces. Los temores en torno a la innovación, que ya ha transformado los niveles de vida, son infundados.
La tecnología digital estimula la innovación y el crecimiento rápidos, alterando las pautas de producción y borrando las fronteras de las empresas. Los nuevos modelos de negocios, como las plataformas digitales, evolucionan a un ritmo vertiginoso, desde su condición de empresas emergentes a nivel local hasta convertirse en gigantes mundiales, a menudo con pocos empleados y activos tangibles.
Hoy en día, los nuevos mercados basados en plataformas digitales conectan a las personas con más rapidez que nunca. Esta “escala sin masa” brinda oportunidades económicas a millones de personas, sea cual fuere el lugar donde vivan.
Los nuevos mercados y puestos de trabajo están impulsando la demanda de empleados con habilidades para el trabajo en equipo, la comunicación y la resolución de problemas. El cambio tecnológico está eliminando los empleos “codificables” repetitivos, pero los está reemplazando con nuevos tipos de empleo: se estima que solo en Europa se crearán 23 millones de empleos durante este siglo.
La tecnología está cambiando no solo la manera en que las personas trabajan, sino también las condiciones laborales, lo que genera una mayor cantidad de empleos no tradicionales y trabajos esporádicos. Esto hace que algunos trabajos sean más accesibles y flexibles, pero plantea inquietudes relacionadas con la inestabilidad de los ingresos y la falta de protección social.
Cuatro de cada cinco personas que viven en los países en desarrollo nunca han sabido lo que significa vivir con protección social. Dado que hay 2000 millones de personas que trabajan en el sector informal, sin la protección de un empleo asalariado estable, un programa de bienestar social ni los beneficios de la educación, las nuevas modalidades de trabajo contribuyen a agravar un dilema que es anterior a la última ola tecnológica.
Para ajustarse a la naturaleza cambiante del trabajo, es necesario mejorar la protección social. Se necesitan nuevas formas de proteger a las personas, independientemente de su situación laboral.
En el informe se insta a los Gobiernos a cuidar mejor de sus ciudadanos, alentándolos a brindar un nivel de protección social mínimo universal. La inclusión social plena será costosa, pero puede lograrse reformando la regulación del mercado laboral en algunos países y, a nivel mundial, llevando a cabo una revisión de la política tributaria que está pendiente desde hace mucho tiempo.
Dado que los límites de las empresas trascienden las fronteras y los activos físicos, resulta más fácil trasladar las ganancias a jurisdicciones de bajo nivel impositivo, lo que significa que hay miles de millones de dólares que no se gravan con impuestos. En el informe se insta a actualizar el sistema tributario internacional teniendo en cuenta la economía digital globalizada.
A medida que las empresas digitales —que tienen relativamente pocos activos tangibles— se multiplican y crecen, la retención de impuestos también adquiere mayor importancia. Los patrones tributarios actuales revelan discrepancias considerables, sobre todo entre los países más pobres y más ricos. Los países de ingreso alto recaudan una proporción mucho mayor del producto nacional en impuestos directos, en tanto que los países de ingreso mediano y bajo recurren en mayor medida a los impuestos al consumo y al comercio.
En el Informe sobre el desarrollo mundial 2019 se incluye un capítulo referido al Índice de Capital Humano, que forma parte de un proyecto más amplio del Grupo Banco Mundial que reconoce al capital humano como un factor de crecimiento inclusivo. Además del índice, el Proyecto de Capital Humano incluye un programa destinado a fortalecer la investigación y las mediciones en materia de capital humano, así como el apoyo a los países para acelerar los avances logrados en esa esfera.

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La Argentina se ubica en el puesto 61 del Índice de Capital Humano del Banco Mundial

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El Banco Mundial lanzó su Índice de Capital Humano, un proyecto con el que busca llamar la atención sobre la necesidad de invertir en el talento, y que muestra las deficiencias en la preparación que tendrán los niños argentinos para desempeñarse en el mundo laboral: el estudio situó a nuestro país en el puesto 63 entre 157.
El Índice de Capital Humano mide la cantidad de capital humano que una niña o un niño nacido hoy puede esperar alcanzar a los 18 años, teniendo en cuenta los riesgos de mala salud y educación que existen en el país en el que ha nacido. El índice mide cuánto dista cada país de alcanzar la frontera de educación integral y de atención integral de salud de las niñas o los niños nacidos hoy.
El capital humano, es decir, los conocimientos, las habilidades y la salud que las personas acumulan durante toda su vida, ha sido un factor clave que influyó en el crecimiento económico sostenido y las tasas de reducción de la pobreza de muchos países en el siglo xx, especialmente en Asia oriental.
“En el caso de las personas pobres, el capital humano es, con frecuencia, el único capital que poseen”, afirmó Jim Yong Kim, presidente del Grupo Banco Mundial. “El capital humano es uno de los principales factores que impulsan el crecimiento económico inclusivo y sostenible, pero la inversión en la salud y la educación no ha recibido la atención que merece. Este índice, establece una conexión directa entre la mejora de los resultados en materia de salud y educación, la productividad y el crecimiento económico. Espero que sirva para llevar a los países a adoptar medidas urgentes e invertir más —y de manera más eficaz— en su población”.
“La vara está cada vez más alta para todos”, añadió Kim. “El desarrollo de capital humano es crucial para que todos los países, sea cual fuere su nivel de ingreso, puedan competir en la economía del futuro”.
El estudio, que tiene en cuenta indicadores como la mortalidad antes de los cinco años de vida, los años de escolarización y pautas de salud, determinó que un niño que nace hoy en nuestro país será, cuando crezca, solo el 61 % de lo productivo que podría ser si tuviera educación completa y plena salud.
“Debido a que la inversión en capital humano puede que no produzca retorno durante varios años, los políticos tienden a pensar en alternativas más a corto plazo para lustrar su reputación”, estimó el informe que determinó que el país más preparado es Singapur, seguido de Corea del Sur, Japón y Hong Kong.
Distinguió después a Finlandia, Irlanda, Australia, Suecia, Holanda y Canadá.
Recién en el puesto 45 se ubica el primer país latinoamericano: Chile, seguido de Costa Rica en el 57, Argentina en el 61 y México en el 64.
“El índice mide la cantidad de capital humano que un niño promedio nacido en 2018 puede esperar captar”, indicó el estudio, que precisó que las cifras esconden muchas dispersiones, por ejemplo de género.
“El capital humano consiste en el conocimiento, las habilidades y la salud que una persona puede acumular en su vida, lo que le permite realizar su potencial como un miembro productivo de la sociedad”, agregaron los expertos del informe, que ubicó a Ecuador en el número 66, a Perú en 72 y a Brasil en el 81.
El estudio dejó a Haití el último lugar de la región de América Latina y el Caribe, en el puesto 112.
• EL ESCENARIO EN ARGENTINA
• Un niño que nace hoy en nuestro país será, cuando crezca, el 61 % de lo productivo que podría ser si tuviera educación completa y plena salud.
• 99 de cada 100 niños nacidos sobreviven hasta los 5 años.
• Se espera que un niño que comienza la escuela a los 4 años habrá completado 13,1 años de escolaridad cuando cumpla 18.
• Los estudiantes obtienen 424 puntos en una escala en la que una calificación de 625 representa un rendimiento avanzado y una de 300, un rendimiento mínimo.
• Cuando se toma en cuenta lo que los niños aprenden realmente, la cantidad de años de escolaridad esperados es de solo 8,9.
• En toda Argentina, el 89 % de los jóvenes de 15 años sobrevivirán hasta los 60. Esta estadística es una medida indirecta de los diversos episodios de salud mortales y no mortales que un niño nacido hoy experimentaría como adulto en las condiciones actuales.

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En el mundial económico Argentina no pasaría de octavos de final

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Como le va a Argentina en el “Mundial del Desarrollo” del BID. El Mundial del Desarrollo es una iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo, para comparar a los países que participan en el Mundial de Rusia 2018 en varios indicadores de desarrollo.
Para graficar la realidad de cada comunidad, el BID comparó los índices de “Acceso y calidad en salud”; de “Apertura comercial”; de “Brecha de género”, de “Inclusión financiera”; de “Infraestructura” y de “Participación de la fuerza laboral”.
Argentina solo avanzaría a segunda ronda en cuestiones de género; inclusión financiera y participación laboral, quedando fuera en primera ronda en los otros tres indicadores.

Acceso y calidad en salud

El Índice de Acceso y Calidad en Salud, del Instituto para las Métricas y Evaluaciones en Salud (IHME, por sus siglas en inglés), calcula las tasas de mortalidad por causas que no debiesen ser fatales en la presencia de un sistema de salud efectivo, es decir, mortalidad responsable para medir la calidad del servicio.
Para este análisis, el IHME utiliza estimados de causas de muerte y factores de riesgo, altamente estandarizados, generados a través del Estudio sobre la Carga Mundial de Enfermedades, Lesiones y Factores de Riesgo (GBD, por sus siglas en inglés) para mejorar y expandir la cuantificación del acceso y calidad en salud en 195 países y territorios, desde 1990 a 2015.
Este índice, publicado en la revista médica The Lancet, utilizó una lista de 32 causas susceptibles de atención médica del GBD. Además, contabilizó las variaciones en la certificación de causas de muerte y las clasificaciones erróneas existentes.
Tiene una escala de 0 a 100, siendo 100 el mejor. Cabe destacar que este indicador demostró su validez de convergencia al ser comparado con otros indicadores de salud, para así identificar dónde se han ampliado o reducido las brechas de estos niveles de salud.

Apertura Comercial

El índice de apertura comercial del World Integrated Trade Solution (WITS) es una medida económica calculada como la relación entre el comercio total del país, considera la suma de las exportaciones más las importaciones, dividido el producto interno bruto del país.
Cuanto más alto es el índice, mayor es la influencia del comercio en las actividades domésticas y más fuerte se considera la economía de ese país. Esto significa que cuanto menor es las barreras de flujo transfronterizo de bienes, servicios, capital y trabajo, mayor es la apertura de una economía.
Este índice del WITS utiliza datos de la base de datos comerciales COMTRADE y de los Indicadores Mundiales de Desarrollo (WDI). Sus datos corresponden a 2016, a excepción de Irán, Japón, Nigeria y Suiza que tienen datos a 2015.

Brecha de género

El Informe Global de Brecha de Género compara a 144 países en su progreso hacia la paridad de género en cuatro dimensiones temáticas: participación y oportunidad económica, logros educativos, salud y supervivencia, y empoderamiento político.
Además, la edición de este año también analiza la dinámica de las brechas de género en los grupos de talentos y ocupaciones de la industria. 
La puntuación más alta posible es 1 (igualdad) y la puntuación más baja posible es 0 (desigualdad). Hay tres conceptos básicos subyacentes en el Índice Global de Brecha de Género, que forman la base de cómo se eligieron los indicadores, cómo se tratan los datos y la escala utilizada.

  • Primero, el índice se enfoca en medir las brechas en lugar de los niveles.
  • En segundo lugar, captura brechas en las variables de resultado en lugar de brechas en las variables de entrada.
  • En tercer lugar, clasifica a los países según la igualdad de género en lugar del empoderamiento de las mujeres.

Inclusión financiera

Los datos del porcentaje de inclusión financiera del Banco Mundial se recopilan en asociación con Gallup, Inc., a través de encuestas representativas a nivel nacional de más de 150.000 adultos en 144 economías del mundo, así representa más del 97% de la población mundial.
La encuesta se llevó a cabo durante el año calendario 2017 por la empresa Gallup Inc., como parte de su Gallup World Poll, que realiza cada año desde 2005 en más de 150 idiomas, utilizando muestras representativas por país seleccionadas al azar.
Se consideró como población objetivo a toda la población civil no institucionalizada de 15 años y más, con una cuenta en una institución financiera y aquellos con tarjetas de débito a su nombre. También incluye a un 3,93% de encuestados que informaron recibir salarios, transferencias del gobierno, pensiones del sector del público, o pagos por la venta de productos agrícolas en una cuenta de institución en los últimos 12 meses; pagar facturas de servicios públicos o tarifas escolares a través de una cuenta bancaria o tarjeta en los últimos 12 meses.

Infraestructura

El Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) define competitividad como el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de una economía, ya que esto permite definir el nivel de prosperidad que un país puede ganar. Su desarrollo incluye información estadística de agencias reconocidas internacionalmente y de la Encuesta de Opinión Ejecutiva anual del WEF.
El índice combina 114 indicadores que permiten capturar conceptos en términos de productividad. Estos se agrupan en 12 pilares y se organizan en tres subíndices, alineados con las tres etapas principales de desarrollo: requerimientos básicos, potenciadores de eficiencia, y factores de innovación y sofisticación.
Los tres subíndices tienen diferente peso en el cálculo del índice total, de acuerdo a la etapa de desarrollo de cada economía, el que es determinado por su producto interno bruto per cápita y la participación de sus exportaciones, representados a través de los indicadores para materias primas. Así otorga un puntaje de uno a siete, siendo siete el mejor.
Para el caso de infraestructura, este índice considera que los países cuenten con métodos efectivos de transporte —incluyendo carreteras de alta calidad, ferrocarriles, puertos, y aeropuertos—, suministro eléctrico libre de interrupciones y cortes, y una red sólida y extensiva de telecomunicaciones; todos estos factores son tomados en cuenta para que permitan un desarrollo eficiente y efectivo de los negocios. Así el índice otorga un puntaje de uno a siete, a cada país, siento siete el mejor.

Participación de la fuerza laboral

El porcentaje de participación laboral de la población (15 años o mayor) del Banco Mundial utiliza datos modelados de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ILOSTAT, a noviembre de 2017.
Este indicador es la proporción de la población de un país que tiene empleo. El empleo es definido como las personas en edad de trabajar quienes, durante un período corto de tiempo, estuvieron involucradas en cualquier actividad que involucre la producción de bienes o la prestación de servicios por un pago o ganancia, incluyendo personas que hayan trabajado durante el período de referencia (por ejemplo, una persona que trabajó por lo menos una hora) o que no haya trabajado debido a una ausencia temporal o a un arreglo en sus horas reportadas.
Los indicadores presentados son de 2016 y los de 2017 son proyecciones de la OIT. Adicionalmente, la comparación de los porcentajes de población empleada entre los países se ve afectada por las variaciones existentes en las definiciones de empleo y población económicamente activa.
Este indicador es considerado clave para alcanzar las Metas de Desarrollo Sostenible, en la promoción sostenida de un crecimiento económico inclusivo y sostenible, con pleno empleo y productivo y trabajo digno para todos. Así el porcentaje de personas empleadas indica qué tan eficiente es una economía para proveer trabajos a personas que quieren trabajar. Un alto porcentaje significa que gran parte de la población está empleada. Aunque, un bajo porcentaje también podría ser indicado como signo positivo, ya que indica que más jóvenes están estudiando.
Se puede ingresar a toda la información en el sitio interactivo del BID

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Informe del Banco Mundial prevé descenso en el crecimiento argentino

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A pesar de la reciente moderación, el crecimiento económico mundial seguirá siendo sólido y se ubicará en 3,1 % en 2018, antes de desacelerarse gradualmente en los próximos 2 años, a medida que se ralentice el crecimiento de las economías avanzadas y la recuperación de las principales economías en desarrollo y mercados emergentes exportadores de productos básicos se normalice, según informó el Banco Mundial.
Sin embargo, el caso de la Argentina es diferente: la depreciación de 22% del peso frente al dólar en mayo, sumada a la peor sequía de los últimos 40 años en sus campos más productivos, supondrán un frenazo en las previsiones de crecimiento económico para 2018 y tendrá impactos negativos al menos hasta 2020. En el informe Perspectivas Económicas Mundiales de junio, la entidad ha reducido al 1,7% la subida del PIB argentino 2018, 1,3 punto menos que la cifra que anunció en enero. Para 2019, 1,8% de crecimiento, 1,2 punto más abajo que las estimaciones de hace sólo 6 meses. Para 2020, la perspectiva pierde 0,4 punto. El Banco Mundial advirtió que la crisis argentina tendrá también efectos negativos en Sudamérica.
“Si logra sostenerse, el sólido crecimiento económico que hemos visto este año podría ayudar a millones de personas a salir de la pobreza, en particular en las economías de rápido crecimiento de Asia meridional”, señaló el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim. “Pero el crecimiento por sí solo no será suficiente para abordar los bolsones de pobreza extrema que se observan en otras partes del mundo. Los funcionarios responsables de diseñar políticas deben procurar encontrar formas de respaldar el crecimiento en el largo plazo (impulsando la productividad y la participación en la fuerza de trabajo), a fin de acelerar los avances hacia los objetivos de poner fin a la pobreza e impulsar la prosperidad compartida”.

Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial; y Mauricio Macri, presidente de la Argentina

La importancia para Argentina de las nuevas previsiones del Banco Mundial es que son las primeras que miden las consecuencias de la crisis de mayo. El peso se derrumbó ese mes 22% y el Banco Central debió subir las tasas de interés hasta el 40% para neutralizar todo lo posible una huida de los inversores hacia el dólar, que subió de $20 a $25 en pocos días. En medio de la tormenta, el presidente Mauricio Macri anunció negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para un rescate financiero, el primero desde 2003. Cualquier acuerdo implicará medidas para reducir el déficit fiscal, un problema que obligó al Gobierno a endeudarse en el exterior por US$ 50.000 millones entre 2016 y 2017.
Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, la cosecha argentina de soja para 2018 caerá hasta los 40 millones de toneladas, desde las 46,5 millones de toneladas previstas en el inicio del año: “el impacto de la sequía para la economía argentina asciende a US$ 4.600 millo nes, o un 0,7% del PIB proyectado para el 2018″, dice el informe de la Bolsa. Para el Banco Mundial, el impacto económico será inmediato: “La sequía está interrumpiendo la producción agrícola y la reciente volatilidad del mercado puede haber inhibido la actividad en el 2do. trimestre”.
Algo más: “La inflación se desacelera en la mayoría de las economías de América Latina, con la excepción de Argentina y el caso extremo de Venezuela”.
Texto completo del Banco Mundial:
“(…) Hechos recientes
El crecimiento económico de la región de América Latina y el Caribe se está acelerando, impulsado por condiciones de financiamiento interno y externo favorables en términos generales, una mayor solidez en el crecimiento de Estados Unidos y la suba en los precios de los productos básicos. El consumo privado se ha incrementado en la primera mitad de 2018, ayudado por los recortes en las tasas de interés y las condiciones favorables del mercado laboral. La inversión en la región se está recuperando tras una profunda contracción, y el aumento de las exportaciones ha contribuido a reducir los déficits de cuenta corriente en Brasil y México, entre otras economías.
En Brasil, Argentina y Chile, tres de los principales exportadores de productos básicos de la región, el crecimiento de la producción industrial fue considerablemente mayor en el 1er. trimestre de 2018 que en el mismo período del año anterior, y el aumento de las ventas minoristas fue más alto en Brasil y en Chile, lo que respaldó la actividad económica. Sin embargo, la sequía perjudicó la producción agrícola en Argentina.
En México, el comercio ha propiciado el crecimiento, y la inversión se está recuperando tras la contracción del año pasado; no obstante, el bajo nivel de las ventas minoristas y la escasa confianza de los consumidores sugieren una moderación en el consumo privado. En el Caribe, la fuerte demanda externa está beneficiando a las economías exportadoras de servicios, y la afluencia de turistas alcanzó el año pasado una cifra récord, a pesar de los acontecimientos meteorológicos extremos registrados recientemente.
Perspectivas
Se espera que el crecimiento en la región se incremente hasta ubicarse en un 1,7 % en 2018 (un nivel menor al proyectado anteriormente) y en un 2,3 % en 2019, impulsado por la inversión y el consumo privados. La revisión a la baja de las previsiones se debe a que la contracción registrada en Venezuela es mucho mayor que la que se había proyectado en enero, y refleja también el menor crecimiento de Argentina.
Las mejoras en el mercado laboral de la región y el aumento en los préstamos solicitados por los hogares en algunas de las grandes economías impulsarán, según se anticipa, el incremento del consumo privado.
Se espera que el crecimiento repunte en la mayoría de los grandes exportadores de productos básicos, principalmente como reflejo de un impulso positivo en el consumo privado. Se proyecta que la recuperación cíclica en curso en Brasil continúe, con un pronóstico de crecimiento por encima del 2 por ciento este año y en 2019. En Chile, Colombia y Perú también se espera una aceleración del crecimiento en 2018 y 2019.
En Argentina, sin embargo, el crecimiento se desacelerará para situarse en un 1,7 % este año debido a la restricción monetaria y fiscal y a los efectos de la sequía, y permanecerá en un nivel bajo, del 1,8 %, el año próximo.
En México, se prevé que el aumento de las inversiones respalde un crecimiento moderadamente más alto, de un 2,3 % en 2018 y un 2,5% en 2019. El crecimiento de algunos países exportadores de productos agrícolas de América Central, incluidos Costa Rica y Guatemala, repuntará en 2018 y 2019, mientras que en los importadores de productos básicos de esta subregión, se estabilizará o se atenuará.
Según las proyecciones, las economías del Caribe experimentarán en 2018 un aumento en el crecimiento gracias a la reconstrucción que se lleva adelante tras el paso de los huracanes, al turismo y los precios favorables de los productos básicos, y por el rápido desarrollo de la industria petrolera en Guyana esperado para 2020.
Riesgos
Los riesgos que presenta este panorama son predominantemente adversos. Una contracción abrupta de las condiciones de financiamiento o un cambio en las percepciones de los inversionistas respecto de las economías en desarrollo en un momento en que las economías avanzadas comienzan a replegar sus políticas monetarias flexibles, como sucedió en Argentina recientemente, podrían afectar el ingreso de capitales y el crecimiento de la región.
Por otro lado, si la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte tuviera resultados adversos, el crecimiento de México podría verse perjudicado, mientras que la intensificación del proteccionismo comercial de Estados Unidos y China podría tener efectos negativos para América Latina y el Caribe.

Un riesgo interno clave radica en la profundización de la incertidumbre respecto de las políticas, en vista de las elecciones presidenciales y legislativas que se celebrarán en Brasil y México en la segunda mitad del año.
Las demoras en la implementación de reformas clave podrían socavar la confianza de los inversionista s y frustrar la recuperación de las inversiones. La región es, además, particularmente vulnerable a los acontecimientos meteorológicos extremos. (…)”.

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