BANCO MUNDIAL

David Malpass fue electo como el décimo tercer presidente del Banco Mundial

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Los directores ejecutivos del Banco Mundial convinieron por unanimidad seleccionar a David R. Malpass como presidente del Grupo Banco Mundial por un período de cinco años a partir del 9 de abril de 2019. El Directorio Ejecutivo expresó su profundo agradecimiento a la presidenta interina Kristalina Georgieva por su dedicación y liderazgo en los últimos meses.
David Malpass se desempeñaba como funcionario del Tesoro de EEUU. Su designación no fue sorpresiva ya que era el único candidato para el puesto. La semana próxima iniciará su mandato de cinco años.
Los directores ejecutivos cumplieron con el proceso de selección convenido en 2011. Este comprendió un proceso abierto y transparente de candidaturas por el que cualquier director ejecutivo o gobernador a través de un director ejecutivo podía proponer a cualquier ciudadano de los países miembros del Banco. El proceso fue seguido por una exhaustiva entrevista al Sr. Malpass por parte de los directores ejecutivos.
El directorio espera con interés trabajar con el Sr. Malpass en la puesta en práctica de la visión del Grupo Banco Mundial enunciada en el documento de la estrategia De Cara al Futuro (i) y el acuerdo sobre las medidas relativas al aumento de capital que se describen en el documento titulado Financiamiento sostenible para el desarrollo sostenible (i).
El Sr. Malpass se desempeñó antes como subsecretario de Asuntos Internacionales del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. En su calidad de subsecretario, representó a los Estados Unidos en entornos internacionales, como Reuniones de los Viceministros de Finanzas del Grupo de los Siete (G-7) y del Grupo de los Veinte (G-20), Reuniones de Primavera y Reuniones Anuales del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), así como reuniones del Consejo de Estabilidad Financiera, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), y la Corporación de Inversiones Privadas en el Extranjero.
En su calidad de subsecretario, el Sr. Malpass desempeñó un papel trascendental en varias reformas e iniciativas importantes del Grupo Banco Mundial, como el reciente aumento de capital del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y la Corporación Financiera Internacional (IFC). También cumplió una función crucial en la promoción de la Iniciativa para la Transparencia de la Deuda, adoptada por el Banco Mundial y el FMI, con el propósito de permitir un mayor acceso del público a información sobre la deuda y así reducir la frecuencia y la gravedad de las crisis de esa índole.
Antes de asumir las funciones de subsecretario, el Sr. Malpass se desempeñaba como economista de nivel internacional y fue fundador de una empresa de estudios macroeconómicos con sede en la ciudad de Nueva York. Anteriormente, cumplió las funciones de subsecretario adjunto de Naciones en Desarrollo del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y subsecretario de Estado adjunto de Asuntos Económicos de América Latina. En estos cargos, se centró en una variedad de cuestiones económicas, presupuestarias y de política exterior y la participación de los Estados Unidos en las instituciones multilaterales, incluido el Banco Mundial.
El Sr. Malpass fue miembro de los directorios del Consejo de las Américas, el Economic Club of New York, y el Comité Nacional de Relaciones entre los Estados Unidos y China. Obtuvo su título de licenciatura en el Colorado College y su título de maestría en administración de empresas en la Universidad de Denver. Realizó estudios avanzados de posgrado en economía internacional en la Escuela de Relaciones Exteriores de la Universidad de Georgetown.
El presidente del Banco Mundial es además presidente de los Directorios Ejecutivos del BIRF y de la Asociación Internacional de Fomento (AIF). También es presidente ex officio de las Juntas de Directores de IFC y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA), y del Consejo Administrativo del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI).

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Latinoamérica: dos de cada tres familias necesitan mejor vivienda, no una nueva

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Hasta hace unos años, Colombia estaba en los primeros lugares de la lista de déficit de viviendas nuevas en América Latina. Tras años de inversión y a través de programas de vivienda gratuita y el otorgamiento de generosos subsidios para incentivar la compra de vivienda, el país, al igual que en su momento Brasil, Chile y México, redujo significativamente su déficit cuantitativo de vivienda.
Hoy día, sin embargo, el problema es otro: la baja calidad y resiliencia de las construcciones. Según el Banco Mundial, dos de cada tres familias que tienen un problema de vivienda en América Latina necesitan una mejor, no una nueva.
¿Cómo detectar que una vivienda es de mala calidad? Hay cuatro aspectos básicos: estructura, acceso a servicios, calidad de la tenencia y ubicación.
En la región, este problema se agrava debido a la recurrencia y, sobre todo, la severidad de los desastres causados por fenómenos naturales, además de los altos costos de la reconstrucción que pueden llegar a ser entre 4 y 10 veces más altos que la prevención.
Por ejemplo, los daños y pérdidas a la vivienda ocasionados por desastres naturales entre 1998 y 2016 en Colombia ascendieron a 5.600 millones de dólares, vinculados a más de 30 mil emergencias que dejaron cerca de 1.7 millones de viviendas afectadas. Esta cifra es 65% mayor a todo lo que el gobierno invirtió en programas de vivienda desde 2012 y ni siquiera incluye los costos de vidas humanas perdidas y trastornadas por estos eventos.
Reacción
Ante este escenario, Colombia creó en 2018 el programa Casa Digna, Vida Digna para reforzar las estructuras y mejorar la calidad de las viviendas existentes en el país, a una fracción del costo de la construcción de una nueva. A través de este programa, el gobierno podrá salvar y mejorar la calidad de vida de la población y proteger los activos de las familias, sin perturbar drásticamente las dinámicas sociales y económicas.
Se estima que este programa beneficiará a cerca de medio millón de hogares que necesitan mejor vivienda, no una nueva.
“Un gran atributo del programa es su integralidad, pues contempla la tenencia legal de la vivienda, su seguridad física, la mejora de sus acabados y la calidad del entorno. También tiene la virtud de vincular a los gobiernos locales tanto en el diseño como en la implementación de las soluciones, sacando provecho de su mejor conocimiento del territorio, al tiempo que se profundiza el proceso de descentralización. Finalmente, su impacto social es notable, dado que la materialización de las metas permitirá sacar a un millón de colombianos de la pobreza multidimensional”, explica Jonathan Malagón, ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio de Colombia.
Para el actual cuatrienio, el gobierno se ha trazado una ambiciosa meta de 600 mil mejoramientos de viviendas, cifra que muchos analistas y expertos, sin embargo, consideran ambiciosa, dada la incertidumbre que todavía existe sobre la disponibilidad de financiamiento para el programa y por el complejo tejido institucional que deberá operar de forma fluida para llegar a la meta. Se espera que tanto el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio como el Departamento de Prosperidad Social y el Ministerio de Agricultura realizarán mejoramientos de vivienda y contribuirán al cumplimiento de la meta.
Para Luis Triveño, especialista en Desarrollo Urbano del Banco Mundial, si bien las metas son ambiciosas, muestran el compromiso del gobierno para corregir aspectos de la política de vivienda del país que le daban la espalda a las familias de menores ingresos.
“Estas familias, lamentablemente, por décadas han construido su vivienda de forma incremental y sin la debida asistencia técnica. Con Casa Digna, Vida Digna, podrán finalmente acceder a mano amiga del Estado para que su vivienda no solo sea más cómoda, sino que también sea resiliente ante desastres naturales como los terremotos”, señala Triveño.
Recomendaciones
Con el ánimo de apoyar esta agenda de vivienda resiliente, el Banco Mundial elaboró un análisis del desempeño de los programas de vivienda para el Gobierno de Colombia y formuló recomendaciones para que la política de vivienda en el país sea más eficiente, resiliente y efectiva.
“Hemos analizado experiencias internacionales exitosas en la generación de suelo para la provisión de vivienda social bien localizada y en el despliegue de programas masivos de mejoramiento de vivienda que protejan a la población más vulnerable ante desastres naturales y eventos vinculados al cambio climático”, afirma Vanessa Velasco, especialista de Desarrollo Urbano del Banco Mundial.
Para apoyar al gobierno de Colombia en su esfuerzo por modernizar sus políticas y programas de vivienda, el Banco Mundial propuso reflexionar sobre los siguientes aspectos:

  • La existencia de un órgano rector que determine las acciones en materia de vivienda. Asimismo, la articulación y armonización de los distintos actores del Estado para mejorar su eficiencia.
  • La coordinación entre el gobierno nacional y los gobiernos locales en las zonas más expuestas a riesgo de desastres para canalizar las inversiones.
  • El uso de la tecnología para la generación de sistema de información detallada y precisa que permita evaluar el impacto de los subsidios y planificar su asignación futura.
  • La calibración de los incentivos del Estado para promover la participación de hogares y el sector privado en el mejoramiento de vivienda y el arrendamiento.
  • La diversificación de productos financieros tanto para las familias como para los desarrolladores.
  • La racionalización de los programas de vivienda para mejorar su focalización, minimizar su regresividad y evitar las filtraciones, para así orientar los recursos hacia los segmentos de más bajos ingresos.
  • La gestión del suelo que garantice la provisión de suelo urbanizado bien localizado y la inclusión de vivienda.
  • La integración de la gestión de desastres como parte de la política de vivienda y la utilización activa de los subsidios para promover el reasentamiento voluntario en zonas de riesgo no mitigables.
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La respuesta del candidato a presidente

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La última vez había escrito acá “Que le preguntaría a un candidato a Presidente” sobre cuál debería ser, a mi criterio, la pregunta más importante que se le debe hacer a un candidato a presidente respecto a la economía argentina, considerando que el 2019 es un año electoral. Al respecto había concluido que el principal cuestionamiento que se le debería es ¿cómo va a hacer para que crezca el PBI per cápita?, de manera que no acabemos siendo el país más pobre de la región. A la luz de la teoría económica, en esta ocasión quiero presentarles cuál debería ser una de las respuestas más factibles.
Para comenzar a hablar de ello, es importante resaltar que no es posible hablar de crecimiento económico sin analizar su relación con el ahorro y la inversión. Para explicarlo de una manera sencilla, el aumento del nivel de actividad de una economía (crecimiento económico que se mide a través del PBI) depende de la formación de capital (es decir que se inviertan en nuevas fábricas y maquinarias en el país), para poder hacerlo es necesario ahorrar, a su vez, ese ahorro puede generarse en la economía doméstica (ahorro interno) o puede ser ahorro del resto del mundo (ahorro externo o cuenta corriente) para ser financiada. No caben dudas que la mejor manera para financiar la inversión es con ahorro interno, ya que en el largo plazo  endeudarse con el resto del mundo puede generar grandes desequilibrios macroeconómicos.
Formación Bruta de Capital y Ahorro en Argentina
Veamos cómo está Argentina en cuanto a la Formación Bruta de Capital, un indicador que refleja los desembolsos que se realizaron en una economía, en un año dado, para la incorporación de activos fijos (como adquisiciones de plantas industriales, maquinarias, equipos, construcción de rutas, ferrocarriles, hospitales, entre otros). Si tomamos el año 2017, sólo se destinó en 17,41% del PBI a la formación Bruta de capital. Por sí solo, este número no nos dice mucho, pero como punto de comparación debemos saber que los países de mayores ingresos destinan cerca del 32% de del PIB a la formación Bruta de Capital.
Si además consideramos el Ahorro Bruto Interno, que vendría a ser lo que la gente ahorra de su sueldo, deposita y los bancos prestan a las empresas para la inversión (el cual se calcula como el ingreso nacional menos el consumo), podemos ver que el mismo es apenas del 13,5% del PIB en el año 2017. Por lo tanto no solamente se invierte poco en Argentina para incrementar el capital, sino que además, parte de esta inversión se realiza con dinero del resto del mundo, lo que implica una deuda para el país.

El gráfico anterior nos muestra la evolución de la formación bruta de capital por habitante desde el año 2000 hasta el 2017 para Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Podemos observar que de estos cinco países, Argentina es el segundo con menos formación bruta de capital, después de Paraguay. Además, si observamos la situación de Chile, la economía más estable de la región, prácticamente duplica la formación bruta de capital de Argentina.
En forma de conclusión
Sin dudas que ante la pregunta “¿cómo va a hacer para que crezca el PBI per cápita?” un candidato a presidente debería responder que para que crezca el PBI per cápita es necesario incentivar la inversión con el fin de generar mayor formación de capital productivo en la economía, ya que eso implica mayor capacidad de producción de bienes y servicios, lo que, a su vez, nos lleva a un mayor bienestar para los argentinos. Ahora bien, depende de la capacidad de cada equipo económico y del líder político para encontrar el “cómo hacerlo”.
La “lluvia de inversiones” prometida es más urgente que nunca para salir de la recesión, y es la única salida, pero nada cae del cielo porque si; para que venga no es necesario tener salarios de hambre como quieren hacer creer algunos fundamentalistas; hace falta mostrar que el país es estable en el tiempo, que no te cambia las reglas de juego, que no te inventa impuestos a cada rato y que no devalúa de golpe un 100 % su moneda entre otras cosas.
En Chile la gente en promedio gana bien y mejora con el tiempo, entonces cuando le pregunte a un empresario con que proyecto se animaría a comprar maquinas, abrir otra sucursal etc. ese es el proyecto para seguir. Y repito, no pasa por pagar sueldos bajos o explotar a nadie, pasa por ser competitivos y rentables; y con la máxima presión tributaria de la región esto es simplemente imposible.
Argentina es rico en recursos naturales como el litio, en producción agropecuaria, en producción automotriz etc etc. tratemos solamente de ser mas normales, las palabras “lluvia de inversiones” “revolución de la alegría” suenan muy lindas, pero no hay soluciones mágicas a la Argentina, tampoco hacen falta, solo necesitamos alguien que nos convierta en un país más normal. Así que esa es la respuesta que espero.
 

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La crisis del aprendizaje: Estar en la escuela no es lo mismo que aprender

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EL NOMBRE DEL PERRO ES CACHORRO. Esta parece una oración simple. Pero ¿sabía que en Kenya, Tanzanía y Uganda, tres de cada cuatro alumnos de tercer grado no la entienden? En las zonas rurales de India, casi tres cuartas partes de los estudiantes de tercer grado no pueden resolver un problema de resta de dos dígitos, como 46 menos 17, y cuando llegan a quinto grado, la mitad aún no puede hacerlo.
El mundo enfrenta una crisis del aprendizaje. Si bien los países aumentaron considerablemente el acceso a la educación, estar en la escuela no es lo mismo que aprender. En todo el mundo, cientos de millones de niños llegan a la edad adulta sin siquiera tener las habilidades más básicas, como calcular el vuelto correcto de una transacción, leer las instrucciones de un médico o comprender el horario de los autobuses, y mucho menos forjarse una carrera satisfactoria o educar a sus hijos.
La educación está en el centro del desarrollo del capital humano. Una nueva investigación del Banco Mundial revela que la productividad del 56 % de los niños del mundo será de menos de la mitad de lo que podría ser si recibieran una educación completa y gozaran de plena salud.
Una buena educación, junto con el capital humano que genera, beneficia a los individuos y a las sociedades. En el caso de las personas, la educación aumenta la autoestima y fomenta las oportunidades de empleo e ingresos. Y en el caso de los países, ayuda a fortalecer las instituciones dentro de las sociedades, impulsa el crecimiento económico a largo plazo, reduce la pobreza y estimula la innovación.
Una crisis mundial del aprendizaje
Una de las principales razones por las que persiste la crisis del aprendizaje es que muchos sistemas educativos del mundo en desarrollo tienen poca información sobre quién está aprendiendo y quién no. Por consiguiente, es difícil para ellos hacer algo al respecto. Y ante la incertidumbre sobre los tipos de habilidades que requerirán los trabajos del futuro, las escuelas y los maestros deben preparar a los estudiantes con algo más que habilidades básicas de lectura y escritura. Los alumnos deben ser capaces de interpretar la información, formar opiniones, ser creativos, comunicarse bien, colaborar y ser resilientes.
La visión del Banco Mundial es que todos los niños y jóvenes aprendan y adquieran las habilidades que necesitan para ser ciudadanos y trabajadores productivos, satisfechos y participativos. Se centra en ayudar a los maestros de todos los niveles a ser más eficientes en su tarea de facilitar el aprendizaje, mejorar la tecnología para el aprendizaje, fortalecer la gestión de las escuelas y los sistemas, garantizando al mismo tiempo que los alumnos de todas las edades, desde el nivel preescolar hasta la edad adulta, estén equipados para tener éxito.
El cambio comienza con un buen maestro
Cada vez queda más demostrado que la crisis del aprendizaje es, en esencia, una crisis de la enseñanza. Para que los alumnos aprendan, necesitan buenos profesores, pero muchos sistemas educativos prestan poca atención a qué saben los maestros, qué hacen en el aula y, en algunos casos, si incluso están presentes.
Por suerte para muchos estudiantes, en todos los países hay maestros dedicados y entusiastas que, a pesar de todos los desafíos, enriquecen y transforman sus vidas. Son héroes que enfrentan los obstáculos y hacen posible el aprendizaje con pasión, creatividad y determinación.

Jaime Saavedra, director de Educación del Banco Mundial, junto con una profesora en la escuela Ecoles Oued Eddahab en Kenitra, Marruecos. © Banco Mundial

Una de estas heroínas trabaja en la escuela Ecoles Oued Eddahab en Kenitra, Marruecos. En un aula colorida que ella misma pintó, usa metodologías creativas para asegurarse de que todos los niños aprendan, participen y se diviertan. En su clase, cada letra del alfabeto se asocia con el sonido de un animal y un movimiento de la mano, y cuando dice una palabra, la deletrea en voz alta con los sonidos y el movimiento, y los alumnos la escriben. Ella identifica fácilmente a los estudiantes que tienen dificultades con el material y ajusta el ritmo de la lección para ayudarlos a avanzar. Los niños participan, prestan atención, y no tienen miedo de cometer errores. Esta es una maestra que quiere asegurarse de que TODOS los niños aprendan.
Sin embargo, incluso los héroes necesitan ayuda. Es necesario asegurarse de que todos los maestros estén motivados para hacer su trabajo lo mejor posible y equipados con lo que necesitan para enseñar con eficacia.
Para apoyar a los países en sus esfuerzos de reforma de la profesión docente, el Banco Mundial da a conocer una plataforma mundial denominada “Docentes exitosos, alumnos exitosos”. Esta iniciativa dirigida a los maestros aborda los desafíos clave que afectan la eficacia de los maestros, transformando la pedagogía en una profesión respetable y atractiva con políticas de personal efectivas, y garantizando que los maestros cuenten con las habilidades y los conocimientos adecuados antes de ingresar al aula y, posteriormente, brindándoles apoyo a lo largo de sus carreras.
La tecnología ofrece nuevas posibilidades para la enseñanza y el aprendizaje
Los rápidos cambios tecnológicos aumentan los desafíos. La tecnología (i) ya desempeña un papel crucial al servir de apoyo a los maestros, los estudiantes y el proceso de aprendizaje en general. Ayuda a los maestros a administrar mejor el aula y ofrecer diferentes retos a diferentes estudiantes. Y permite a los directores, padres y estudiantes interactuar sin dificultades. El uso eficaz de la tecnología beneficia a millones de alumnos, pero otros millones de estudiantes en el mundo en desarrollo no tienen acceso a ello.
Una de las iniciativas de tecnología educacional más interesantes y de gran escala es impulsada por EkStep, (i) un esfuerzo filantrópico en la India. EkStep creó una infraestructura digital abierta que brinda acceso a oportunidades de aprendizaje para 200 millones de niños, así como oportunidades de desarrollo profesional para 12 millones de maestros y 4,5 millones de directivos escolares. Tanto los profesores como los estudiantes acceden a materiales didácticos, videos explicativos, contenido interactivo, historias, hojas de ejercicios y evaluaciones formativas. Al monitorear el contenido que se usa con mayor frecuencia, y de manera más provechosa, se pueden tomar decisiones fundamentadas en torno a los materiales que usarán en el futuro.
En la República Dominicana, un estudio piloto respaldado por el Banco Mundial muestra cómo las tecnologías adaptativas pueden generar gran interés entre los estudiantes del siglo XXI y representar un potencial para apoyar los procesos de aprendizaje y enseñanza de las futuras generaciones.
Yudeisy, una alumna de sexto grado que participa en el estudio, dice que lo que más le gusta hacer durante el día es ver videos y tutoriales en su computadora y teléfono celular.
Yudeisy, en una escuela primaria pública en Santo Domingo, es parte de un programa piloto para reforzar las matemáticas utilizando una plataforma que se adapta al nivel de cada estudiante. © Banco Mundial

Tomando la curiosidad infantil como punto de partida, el estudio tuvo como objetivo canalizarla hacia el aprendizaje de las matemáticas de una manera interesante para Yudeisy y sus compañeros de clase. Se sabe que el aprendizaje se realiza mejor cuando la instrucción se personaliza para satisfacer las necesidades y fortalezas de cada niño, se monitorean los avances individuales y se proporcionan comentarios inmediatamente. La tecnología adaptativa se usó para evaluar el nivel inicial de aprendizaje de los estudiantes para luego trabajar con ellos en ejercicios de matemáticas de una manera dinámica y personalizada, mediante inteligencia artificial y sobre la base de lo que el estudiante está listo para aprender. Después de tres meses, los alumnos con el desempeño inicial más bajo lograron mejoras sustanciales. Esto muestra el potencial de la tecnología para aumentar los resultados de aprendizaje, especialmente entre los estudiantes que quedan rezagados con respecto a sus compañeros.
En un campo que está evolucionando a una velocidad vertiginosa, en todas partes surgen soluciones innovadoras para los desafíos educativos. El reto es hacer que la tecnología promueva la equidad y la inclusión y no se convierta en una fuente de mayor desigualdad de oportunidades. El Banco Mundial trabaja con sus asociados en todo el mundo para apoyar el uso eficaz y apropiado de las tecnologías educativas y así fortalecer el aprendizaje.
El aprendizaje se produce cuando las escuelas y los sistemas educativos se gestionan de manera adecuada
Para proporcionar educación de calidad es necesario crear sistemas que proporcionen aprendizaje, día tras día, en miles de escuelas, a millones de estudiantes. Para que las reformas educativas sean exitosas se necesita un buen diseño de políticas, un fuerte compromiso político y una capacidad de implementación eficaz. Por supuesto, esto es sumamente difícil. Muchos países tienen dificultades para usar los recursos de manera eficiente y, con frecuencia, el aumento del gasto en educación no se traduce en un mayor aprendizaje y en un mejor capital humano. Superar tales desafíos implica trabajar en todos los niveles del sistema.
A nivel central, los ministerios de Educación deben atraer a los mejores expertos para diseñar e implementar programas específicos para los países y que se basen en pruebas. Las oficinas regionales o de los distritos necesitan la capacidad y las herramientas para monitorear el aprendizaje y apoyar a las escuelas. A nivel escolar, los directores deben estar capacitados y preparados para administrar y dirigir las escuelas, lo que incluye la planificación del uso de los recursos, y la supervisión y la formación de sus maestros.
No obstante, por difícil que sea, el cambio es posible. Con el apoyo del Banco Mundial, las escuelas públicas de Punjab en Pakistán (i) han realizado reformas importantes en los últimos años para enfrentar estos desafíos. A través de una mejor rendición de cuentas a nivel escolar, supervisando y restringiendo el ausentismo docente y estudiantil, y la introducción de un sistema de contratación de maestros basada en el mérito, en que solo se seleccionaron los docentes más talentosos y motivados, se aumentó la inscripción y la retención escolar y se mejoró considerablemente la calidad de la educación. “Las escuelas gubernamentales se han vuelto muy buenas ahora, incluso son mejores que las privadas”, dijo Ahmed, un habitante local.
Pero, ningún cambio es posible si no existen datos. Los Gobiernos deben saber qué falta en sus sistemas educativos, o qué se está haciendo bien, a fin de tomar las medidas adecuadas para mejorar. El Banco Mundial, junto con la Fundación Bill y Melinda Gates, y el Departamento de Desarrollo Internacional del Gobierno del Reino Unido están desarrollando un registro sobre la educación en el mundo. Esta nueva iniciativa proporcionará a los Gobiernos un sistema para monitorear el funcionamiento de sus sistemas educativos, lo que incluye desde los datos sobre aprendizaje hasta los planes de políticas, de modo que estén mejor capacitados para tomar decisiones oportunas y basadas en pruebas.
Reforma de la educación: beneficios a largo plazo valen la pena
Por naturaleza, los beneficios de la inversión en educación requieren paciencia y persistencia. De hecho, tendrá que pasar una generación para que se hagan realidad plenamente los beneficios de tener maestros altamente cualificados, usar eficazmente la tecnología, gestionar mejor los sistemas educativos y tener alumnos participativos y preparados. Sin embargo, la experiencia mundial indica que los países que se han desarrollado y prosperado rápidamente comparten una característica común: toman en serio la educación e invierten adecuadamente.
Al celebrarse el 24 de enero el primer Día Internacional de la Educación, se debe hacer todo lo posible para dotar a los jóvenes con las habilidades para que sigan aprendiendo, se adapten a las nuevas realidades y prosperen en una economía mundial cada vez más competitiva y en un mundo laboral que cambia rápidamente.
Las escuelas del futuro se están construyendo hoy. Se trata de escuelas en las que todos los maestros poseen las competencias y la motivación adecuadas, donde la tecnología empodera a los docentes para brindar un aprendizaje de calidad, y donde todos los estudiantes aprenden habilidades fundamentales, entre ellas habilidades socioemocionales, y digitales. Estos establecimientos son seguros y asequibles para todos, y son lugares donde los niños y los jóvenes aprenden con gusto, con rigor y con un propósito establecido.
Los Gobiernos, los maestros, los padres y la comunidad internacional deben hacer su tarea para convertir en realidad la promesa de la educación para todos los estudiantes, en todos los pueblos, ciudades y países.

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Argentina pidió un préstamo de 300 millones de dólares para “mitigar desastres ambientales”

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El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó un préstamo contingente por USD 300 millones, que permitiría a la Argentina acceder a fondos ante eventuales inundaciones y terremotos a fin de mitigar los efectos que estos desastres naturales puedan ocasionar sobre las finanzas públicas del país. 

El acuerdo es resultado de la negociación y el trabajo conjunto del Ministerio de Hacienda y el equipo técnico de expertos del BID. Los fondos fueron aprobados bajo la modalidad de Facilidad de Crédito Contingente para Emergencias por Desastres Naturales, una herramienta innovadora del BID que fomenta el enfoque integrado de gestión financiera de riesgos basado en la planificación y el financiamiento anticipado. 
La operación se estructura como una cobertura financiera de rápido acceso y costo eficiente para hacer frente a los gastos públicos extraordinarios que surjan a partir de ese tipo de emergencias, cuya ocurrencia puede ejercer presiones sobre el gasto público y complicar los esfuerzos del gobierno de avanzar hacia una posición fiscal más sólida. 
Argentina es un país expuesto a la ocurrencia de desastres naturales. En los últimos 50 años, 58 inundaciones severas y 3 terremotos fueron reportadas en el país, afectando a más de 14 millones de personas y provocando más de USD 10.000 millones en pérdidas. En este sentido, el programa también busca continuar apoyando al país en el desarrollo de una política nacional para la gestión integral de los riesgos de desastres naturales.
El organismo ejecutor del programa será la Dirección de Programas y Proyectos Especiales y con Enfoque Sectorial Amplio del Ministerio de Hacienda, con el apoyo de la Secretaría de Protección Civil del Ministerio de Seguridad de la Nación, en el marco del Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo y la Protección Civil (SINAGIR). 

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