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Tendencias de la seguridad alimentaria

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Por Bo Pieter Andree; Kamwoo Lee; Hanane Ahmed y Jhon Dearborn – Tendencias de la seguridad alimentaria en 2024 y posteriormente

Es probable que la seguridad alimentaria siga siendo uno de los desafíos críticos a los que se debe enfrentar el mundo 2024.  Por ello, el Banco Mundial ha incluido la seguridad alimentaria y nutricional (i) entre los ocho problemas globales que deben abordarse a gran escala, y ha movilizado financiamiento por un monto de USD 45 000 millones para proteger los medios de subsistencia en todo el mundo, superando su compromiso inicial de USD 30 000 millones anunciado en mayo de 2022.

Anticipar y comprender la evolución de la seguridad alimentaria y sus reacciones ante las tendencias futuras es esencial para la formulación eficaz de políticas y la preparación de planes con capacidad de respuesta. El informe World Food Security Outlook (WFSO) (Perspectivas de la seguridad alimentaria en el mundo) del Banco Mundial, actualizado tres veces al año y por última vez en octubre de 2023, es uno de los recursos integrales que se elaboraba para respaldar este esfuerzo. Este blog tiene como objetivo sintetizar las ideas principales del informe y sus implicaciones en la seguridad alimentaria en 2024 y posteriormente.


Las Perspectivas de la seguridad alimentaria en el mundo: Una herramienta integral de análisis
En octubre de 2023, el Banco Mundial dio a conocer una actualización de las Perspectivas de la seguridad alimentaria en el mundo (i). Este informe, publicado tres veces al año, es una serie de datos innovadora que se basa en modelos. Se diseñó para monitorear y analizar la seguridad alimentaria mundial, y proporcionar información esencial para complementar las estadísticas oficiales y ayudar a comprender la evolución del panorama en este ámbito. La publicación contiene datos históricos, preliminares y de previsión, al igual que información sobre la inseguridad alimentaria grave en todo el mundo, por lo que colma lagunas críticas de conocimientos. Los temas clave del informe son la prevalencia de la inseguridad alimentaria grave, las estimaciones para los países que carecen de datos oficiales, el tamaño de la población de personas que sufren inseguridad alimentaria grave y el financiamiento necesario para las redes de protección social.

Se utiliza principalmente para complementar los datos oficiales de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicados en el informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, subsanando la falta de datos no informados por los países. Además, proporciona una visión prospectiva basada en un modelo de aprendizaje automático (i) que aprovecha la base de datos de los Indicadores del Desarrollo Mundial del Banco Mundial y el informe Perspectivas de la economía mundial del FMI. Las Perspectivas de la seguridad alimentaria en el mundo incluyen estimaciones de las necesidades de financiamiento para las redes de protección social sobre la base de enfoques anteriores de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) que se utilizaron originalmente en 2020 (PDF, en inglés).

Las versiones anteriores de estas perspectivas se han empleado para estimar la demanda de financiamiento dirigido a respuestas tempranas en el marco del Servicio de Respuesta ante las Crisis (PDF, en inglés) de la AIF, en informes de actualización económica de las regiones (i) del Banco, para orientar la respuesta de todo el Banco a la crisis alimentaria mundial, y para entregar información actualizada al Grupo de los Veinticuatro (i) (G24) sobre las perspectivas de financiamiento para la seguridad alimentaria.

Los datos de la edición de octubre de 2023 de las Perspectivas de la seguridad alimentaria en el mundo se han utilizado en la información actualizada sobre seguridad alimentaria del Banco Mundial de diciembre de 2023 para analizar las principales tendencias de la seguridad alimentaria mundial, y también se han incluido en el Panel Global de Seguridad Alimentaria y Nutricional (i). En este blog se resumen las conclusiones. En pocas palabras, las últimas proyecciones sugieren que las condiciones de seguridad alimentaria mundial se están estabilizando lentamente en 2024, pero que las disparidades entre los grupos de ingresos van en aumento .

Las condiciones de seguridad alimentaria mundial se están estabilizando lentamente
La recuperación mundial después de la COVID-19 y de la invasión de Rusia a Ucrania es lenta, lo que afecta la estabilidad económica. La inflación elevada, las políticas monetarias más restrictivas, la reducción del apoyo fiscal y los fenómenos meteorológicos extremos contribuyen a la presión constante sobre el crecimiento económico mundial.  Como resultado, en el informe de octubre de 2023 se indica, provisionalmente, que se alcanzó un nivel máximo mundial en la prevalencia de inseguridad alimentaria grave, del 11,9 % entre 2020 y 2022, y que se redujo levemente a corto plazo a 11,8 % (2021-23) y a 11,6 % (2022-23). Las variaciones entre regiones y grupos de ingresos fueron significativas. Sin embargo, las mejoras a corto plazo en la inseguridad alimentaria pueden estancarse, planteando el riesgo de que se alcance un nuevo récord de 943 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria grave para 2025.  De cara a 2028, se prevé que la población mundial que sufre inseguridad alimentaria grave alcanzará los 956 millones, evitando por poco llegar a los 1000 millones de personas en un escenario económico a la baja si los bancos centrales no logran controlar la inflación y responden con nuevas restricciones, lo que conduciría a una supresión del crecimiento.

Disparidades entre los grupos de ingresos: Ampliación de las brechas
En la edición de octubre de 2023 de las Perspectivas de la seguridad alimentaria en el mundo se señala que existen marcadas disparidades entre los grupos de ingresos, y esto revela que la estabilización general de la seguridad alimentaria mundial oculta problemas subyacentes. Mientras que los países de ingreso mediano alto muestran mejoras prometedoras, las naciones de ingreso mediano bajo solamente experimentan avances a corto plazo, y los países de ingreso bajo se enfrentan a un nuevo aumento de las poblaciones que padecen inseguridad alimentaria. Los datos muestran el aumento de las diferencias en comparación con las perspectivas anteriores, y se prevé que los países de ingreso bajo solo experimentarán una ligera mejora en las tasas de inseguridad alimentaria grave para 2027-29. Además, los países pobres muy endeudados son particularmente vulnerables, ya que enfrentan desafíos económicos y elevados niveles de inseguridad alimentaria.

Las necesidades mundiales de financiamiento se desplazan continuamente hacia los países de ingreso bajo
A medida que evolucionan las condiciones de seguridad alimentaria en el mundo, aumentan los requisitos financieros para establecer redes de protección social. Según proyecciones de las Perspectivas de la seguridad alimentaria en el mundo, se necesitarán USD 41 000 millones anuales en los países clientes de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) y USD 47 000 millones en los países que reciben recursos del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), casi el doble de las estimaciones antes de la pandemia. El desplazamiento hacia los países de ingreso más bajo se intensifica, lo que pone de relieve la urgencia de reforzar las medidas de protección de las poblaciones vulnerables.  Las proyecciones indican un aumento continuo de los costos de las redes de protección social para los países de ingreso bajo y los países de ingreso mediano bajo, lo que subraya la necesidad de contar con políticas monetarias y fiscales eficaces para restablecer la estabilidad.

¿Qué se necesita para abordar la seguridad alimentaria a nivel mundial?
Para proporcionar una red básica de protección social que cubra el 25 % de las necesidades calóricas diarias de las personas que padecen inseguridad alimentaria aguda, de acuerdo con las Perspectivas de la seguridad alimentaria en el mundo, las necesidades de financiamiento mundiales serán de aproximadamente USD 90 000 millones anuales desde ahora hasta 2030, sobre la base de proyecciones hasta 2027-2029. Se asume que no habrá cambios significativos más allá de estas proyecciones. Sin embargo, en escenarios de mayor inflación, menor crecimiento económico y altos precios de los productos básicos, estas necesidades podrían aumentar considerablemente y llegar a 1,3 veces las estimaciones actuales. Esto elevaría las necesidades financieras anuales a alrededor de USD 120 000 millones. Además, se calcula (i) que abordar la malnutrición entre las mujeres y los niños tendría un costo de más de USD 11 000 millones anuales, en tanto que transformar el sistema alimentario mundial podría requerir entre USD 300 000 millones y USD 400 000 millones al año. En conjunto, estos gastos podrían ascender a USD 500 000 millones anuales, el monto necesario para abordar la seguridad alimentaria y nutricional en todo el mundo. Esta cifra, si bien es considerable, representa aproximadamente el 0,5 % del PIB mundial.  Es importante señalar que esta estimación es quizás conservadora, ya que no refleja plenamente las necesidades calóricas completas ni la nutrición adecuada, ni tampoco revierte los impactos a largo plazo de la malnutrición actual. Además, la carga de estos costos es desproporcionadamente pesada para los países de ingreso bajo, donde, en cambio, el financiamiento necesario equivale a alrededor del 95 % de su PIB total. Esto pone de relieve la necesidad de una responsabilidad mundial compartida para hacer frente a estos desafíos.

Agradecemos profundamente el financiamiento otorgado por el Fondo Fiduciario de Múltiples Donantes Sistemas Alimentarios 2030 (i) del Banco Mundial para la realización de la labor presentada en este blog.

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Cómo luchar eficazmente contra la pobreza

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Por Olivier De Schutter y Luis Felipe López-Calva – Revelar puntos ciegos y conocimientos críticos para luchar eficazmente contra la pobreza

La pobreza es multidimensional. Si pensamos en los pensadores clásicos, Adam Smith se refirió a las bases del respeto a uno mismo y a la importancia de poder “aparecer en público sin vergüenza”, mientras que John Rawls escribió sobre los “bienes primarios”, que incluían derechos y libertades además de ingresos y riqueza. Amartya Sen, avanzando en la formalización, trajo la noción de “funcionamientos” como los “seres y haceres” efectivamente disponibles para las personas en su conjunto de capacidades, para que puedan “perseguir los planes de vida que tienen razones para valorar”.

Hoy en día es común argumentar que la pobreza es multidimensional y va más allá del simple acceso a bienes y servicios.  Pero explorar qué dimensiones son “apropiadas” en cada contexto ha sido una búsqueda fundamental de los analistas y profesionales del desarrollo en las últimas décadas.

Han pasado casi 30 años desde que Sabina Alkire dedicó su trabajo a la comprensión, clasificación y medición de las múltiples dimensiones de la pobreza, particularmente aquellas que están “ocultas” en nuestros conceptos e indicadores. De hecho, hay algunas dimensiones asociadas con experimentar la condición de pobreza que no pueden observarse tan fácilmente y no se han medido adecuadamente, pero que son muy importantes cuando se trata de la eficacia de las políticas . Esas dimensiones incluyen aspectos relacionados con las emociones que desencadenan respuestas conductuales: sentimientos de aislamiento, discriminación, efectos sobre el sentido de la dignidad y el respeto por uno mismo, y desempoderamiento. Hemos recorrido un largo camino en nuestra manera de pensar acerca de la pobreza, pero nuestras acciones para abordarla y comprender las complejas interacciones entre dimensiones siguen sin desarrollarse.

En el Banco Mundial, el proyecto “Voces de los pobres (i),” iniciado hace casi 30 años, se esforzó por pensar de manera diferente sobre la pobreza. Se basó en las opiniones de 60 000 personas que viven en la pobreza en 60 países para comprender mejor los desafíos que enfrentan, ayudando a ampliar nuestra comprensión de la pobreza para incluir no solo los ingresos y el consumo sino también la falta de acceso a la educación y la salud, la indefensión, la falta de voz,  la vulnerabilidad y el miedo. Posteriormente, en 2012, el proyecto del Observatorio Social (i) utilizó una visión más amplia de las dimensiones de la pobreza para hacer que los proyectos de lucha contra la pobreza fueran más adaptables y, en última instancia, más eficaces. Desde 2018, la medida multidimensional de pobreza del Banco Mundial ha ido más allá de la privación monetaria para incluir otras dimensiones (i) como el acceso a la educación, la salud, la nutrición y los servicios básicos de infraestructura. Y en 2023, el Banco Mundial comenzó a publicar el índice de pobreza multidimensional, un esfuerzo de la Iniciativa de Pobreza y Desarrollo Humano de Oxford y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que es especialmente pertinente para los países de bajos ingresos.

Más recientemente, investigadores de la Universidad de Oxford y el movimiento mundial contra la pobreza ATD Cuarto Mundo descubrieron un conjunto de “dimensiones ocultas de la pobreza” (i) a través de un proyecto de investigación participativa de tres años de duración en seis países (Bangladesh, Bolivia, Francia, Tanzania, Reino Unido y Estados Unidos) que buscaba refinar aún más nuestra comprensión de la pobreza.

Los equipos identificaron nueve dimensiones de la pobreza que eran comunes en todos los países, a pesar de las circunstancias muy diferentes en cada uno, usando la metodología de “fusión de conocimientos” (i). Este enfoque reúne a personas en situación de pobreza (con su conocimiento de la realidad de la pobreza), académicos (con su conocimiento científico) y profesionales (con su conocimiento basado en la acción). Las dimensiones identificadas incluyeron la falta de trabajo o ingresos decentes, por supuesto, pero también sentimientos de impotencia, falta de control y experimentar “pobrismo” (i) (actitudes y comportamientos negativos hacia las personas que viven en la pobreza).

Estas dimensiones de la pobreza menos reconocidas y menos visibles no son menos importantes para las políticas diseñadas para combatir la pobreza que los ingresos de una persona o el acceso al empleo. Escapar de la pobreza será mucho más difícil si no se aborda también la discriminación (i) que enfrentan las personas que viven en la pobreza, la vergüenza (i) que experimentan o la “brecha de aspiraciones” (i) que resulta de haber crecido en un hogar de bajos ingresos. Pero hasta ahora, los formuladores de políticas han carecido de las herramientas prácticas que necesitan para capturar y combatir adecuadamente estas dimensiones ocultas y, por lo tanto, en gran medida ignoradas, de la pobreza.

La herramienta de Elaboración y Evaluación de Políticas Inclusivas y Deliberativas (IDEEP) (i), que se presenta esta semana en la conferencia de ATD Cuarto Mundo, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial sobre Abordar las dimensiones ocultas de la pobreza en el conocimiento y las políticas, es la primera de este tipo para ayudar a los responsables de las políticas a transformar los resultados de esta investigación en acción.

Creada en colaboración entre el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la pobreza extrema y los derechos humanos y ATD Cuarto Mundo, la herramienta IDEEP ayuda a los responsables de las políticas a diseñar, implementar y evaluar políticas de lucha contra la pobreza en colaboración directa con las personas que viven en la pobreza, garantizando que todas sus dimensiones, incluidas las que están “ocultas” se tengan en cuenta.

Esto es crucial, dado que las políticas que no tienen en cuenta las opiniones y experiencias vividas por las personas que viven en la pobreza tienden a estar plagadas de puntos ciegos, particularmente en torno a estas dimensiones ocultas. La herramienta IDEEP, por ejemplo, identificó el aislamiento social entre comunidades desfavorecidas como un resultado no deseado de un proyecto de vivienda en Mauricio, y el maltrato institucional que resultó en que menos personas accedieran (i) a beneficios de protección social en Francia.

El derecho a la participación es un derecho humano. Sólo si lo defendemos lograremos una formulación de políticas mejor informada, más eficaz y más imaginativa.  Sin embargo, el historial de los procesos participativos en la formulación de políticas contra la pobreza es mixto: los formuladores de políticas a menudo simplemente “informan” o “consultan” a las personas en situación de pobreza, en lugar de reconocerlos como los verdaderos expertos en los obstáculos que enfrentan.

Para combatir esto, debemos dar un paso más en nuestros esfuerzos por cumplir el derecho a la participación introduciendo la idea de “deliberación”, que se define en la herramienta IDEEP (i) como reunir a diferentes grupos, incluidas personas en situación de pobreza, que se reúnen, presentan argumentos basados en sus ideas únicas, los sopesan y proponen soluciones viables. 

La herramienta IDEEP ofrece un enfoque nuevo y deliberativo para la formulación de políticas contra la pobreza, que reconoce los desequilibrios de poder inherentes a los procesos participativos tradicionales y reúne a diferentes grupos como iguales para debatir posibles soluciones antes de llegar a un consenso. Esta es una verdadera fusión de conocimientos.

Este enfoque es especialmente urgente a medida que nos acercamos rápidamente a 2030, el año objetivo para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), incluido el objetivo de erradicar la pobreza extrema para todas las personas en todo el mundo (ODS 1). Si continuamos como hasta ahora, no lograremos este ambicioso objetivo. Necesitamos ampliar nuestra perspectiva y repensar cómo podemos impulsar un proceso de crecimiento inclusivo y sostenible para todos ; esto incluye colaborar con quienes han vivido experiencias de pobreza en la búsqueda de soluciones políticas significativas e integrales. Si no se acepta esto, los esfuerzos para combatir la pobreza (y sus dimensiones ocultas) fracasarán.

  • OLIVIER DE SCHUTTER Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos
  • LUIS FELIPE LÓPEZ-CALVA Director global, Práctica Global de Reducción de la Pobreza y Promoción de la Equidad
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El Banco Mundial proyecta que la economía argentina crecerá 2,7% en 2024

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El Banco Mundial estimó hoy que la Argentina crecerá 2,7%,en 2024, dando vuelta así la caída de 2,5% que experimentó en el período anterior, a la vez que pronosticó que para 2025 la economía local se incrementaría en un 3,2%.

En su último informe, la entidad consignó que “las perspectivas económicas de la región sugieren una recuperación gradual, con un crecimiento proyectado del 2,3 % en 2024 y del 2,5 % en 2025”, respecto de lo que resultó 2023.

En 2023 “la región de América Latina y el Caribe experimentó una significativa desaceleración económica, con un crecimiento de solo el 2,2 %”, recordó el organismo multilateral.

Esta desaceleración, continuó, “se produjo en el contexto de una elevada inflación, condiciones monetarias restrictivas, debilidad del comercio mundial y fenómenos meteorológicos adversos”.

A pesar de estas dificultades, el Banco Mundial expresó que el crecimiento de Brasil y México superó las previsiones anteriores.

“El desempeño positivo de Brasil obedeció a que la producción agrícola fue mayor de lo previsto, el consumo privado se mostró firme y las exportaciones aumentaron en los primeros tres trimestres del año”, y de modo similar, México registró un crecimiento mayor al esperado tanto en el consumo privado como en la inversión.

Para este año y el próximo, “las perspectivas económicas de la región sugieren una recuperación gradual, con un crecimiento proyectado del 2,3 % en 2024 y del 2,5 % en 2025. Si bien los efectos persistentes de la restricción monetaria previa continuarán influyendo en el crecimiento a corto plazo, se espera que su impacto se atenúe”, indicó.

Así, a medida que la inflación disminuya se prevé que los bancos centrales bajarán las tasas de interés, “lo que reducirá los obstáculos al aumento de la inversión”, pronosticaron los economistas de la entidad.

Las proyecciones específicas para el resto de los países son dispares: en el caso de Brasil se prevé que el crecimiento se desacelerará al 1,5 % en 2024, pero en 2025 se recuperará y se ubicará en el 2,2 %, de la mano de la baja de la inflación y de las tasas de interés.

Por su lado, el crecimiento de México se atenuará hasta el 2,6 % en 2024 y el 2,1 % en 2025, como consecuencia de la caída de la inflación y la disminución de la demanda externa. Por otra parte, se prevé que la economía argentina se recupere y se expanda un 2,7 % en 2024 y un 3,2 % en 2025, tras la sequía de 2023.

Según las previsiones, la trayectoria del crecimiento de Colombia mejorará del 1,2 % en 2023 al 1,8 % en 2024 y 3 % en 2025; mientras que en Chile el crecimiento será del 1,8 % en 2024 y luego se acelerará al 2,3 % en 2025.

Asimismo, se proyecta que Perú se recuperará de la contracción de 2023, con un crecimiento del 2,5 % en 2024 y 2,3 % en 2025, respaldado por el aumento de la producción minera.

En cuanto a los riesgos potenciales, “la modesta expansión regional prevista está expuesta a múltiples riesgos. La escalada de las tensiones geopolíticas, especialmente en Oriente Medio, podría perturbar los mercados energéticos y provocar un alza de los precios del petróleo”, advirtieron.

Los fenómenos meteorológicos extremos, por su parte, que son intensificados por el cambio climático, representan amenazas adicionales, en particular para los sectores sensibles al clima como la agricultura, la energía y la pesca.

Asimismo, los factores externos y las tendencias mundiales también contribuyen al panorama de riesgos, indicaron.

“La persistente inflación básica de las economías avanzadas podría ir acompañada de tasas de interés elevadas durante un período prolongado, lo que limitaría las políticas monetarias y fiscales de la región”, analizaron.

Por último, señaló que “una desaceleración más abrupta de lo esperado en la economía china podría tener importantes efectos secundarios en la demanda externa, lo que afectaría las exportaciones de productos básicos de la región”.

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Los países en desarrollo pagaron una cifra récord de USD 443 500 millones en deuda pública en 2022

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Los países más pobres corren el riesgo de sufrir crisis de deuda en un contexto en el que aumentan los costos de los empréstitos

Según la edición más reciente del documento del Banco Mundial titulado International Debt Report (Informe sobre la deuda internacional) (i), en 2022, cuando se produjo el mayor aumento de las tasas de interés mundiales en cuatro décadas, los países en desarrollo destinaron una cifra récord de USD 443 500 millones al pago de su deuda externa pública y con garantía pública. El aumento de los costos llevó a que se desviaran recursos escasos y se desatendieran necesidades críticas como la salud, la educación y el medio ambiente.

Los pagos del servicio de la deuda —que incluyen el capital y los intereses— aumentaron un 5 % respecto del año anterior en todos los países en desarrollo. En 2022, los 75 países que pueden recibir financiamiento de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) —institución del Banco Mundial que brinda apoyo a los países más pobres— pagaron un monto sin precedentes de USD 88 900 millones en concepto de costos del servicio de la deuda. En la última década, los pagos de intereses realizados por estos países se cuadruplicaron hasta alcanzar un máximo histórico de USD 23 600 millones en 2022. Según el informe, se espera que en 2023 y 2024 los costos generales del servicio de la deuda de los 24 países más pobres aumenten considerablemente en hasta un 39 %.

“Los niveles de deuda sin precedentes y las altas tasas de interés han llevado a que muchos países hoy se encaminen hacia un escenario de crisis en el futuro”, señaló Indermit Gill, economista en jefe y vicepresidente sénior del Grupo Banco Mundial. “Cada trimestre que las tasas de interés se mantienen altas, más países en desarrollo se ven afectados y se enfrentan a la difícil decisión de elegir entre pagar la deuda pública o invertir en salud pública, educación e infraestructura. La situación justifica la acción rápida y coordinada de los Gobiernos deudores, los acreedores privados y oficiales, y las instituciones financieras multilaterales: mayor transparencia, mejores herramientas para la sostenibilidad de la deuda y mecanismos de reestructuración más ágiles. La alternativa es otra década perdida”.

El aumento de las tasas de interés ha intensificado las vulnerabilidades derivadas de la deuda en todos los países en desarrollo. Tan solo en los últimos tres años, se han producido 18 casos de cesación de pago en 10 países en desarrollo, lo que supera la cifra registrada en las dos décadas anteriores. En la actualidad, alrededor del 60 % de los países de ingreso bajo muestran un alto riesgo de sobreendeudamiento o ya se encuentran en esa situación.

Según el informe, el pago de intereses consume una parte cada vez mayor de las exportaciones de los países de ingreso bajo. Por otra parte, más de un tercio de su deuda externa incluye tasas de interés variables que podrían subir repentinamente. Muchos de estos países enfrentan una carga adicional: el capital, los intereses y las comisiones que acumularon a cambio del privilegio de suspender el servicio de la deuda en el marco de la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda del Grupo de los Veinte. La apreciación del dólar estadounidense agrava las dificultades y hace que a los países les resulte aún más costoso realizar los pagos. En estas circunstancias, un nuevo aumento de las tasas de interés o una fuerte caída en los ingresos de exportación podrían llevarlos al límite.

A medida que los costos del servicio de la deuda han aumentado, han disminuido las nuevas opciones de financiamiento para los países en desarrollo. En 2022, los nuevos compromisos de préstamos externos con entidades públicas y con garantía pública de estos países se redujeron un 23 % hasta alcanzar los USD 371 000 millones, el nivel más bajo en una década. Los acreedores privados se abstuvieron en gran medida de otorgar crédito a los países en desarrollo y recibieron USD 185 000 millones más en reembolsos de capital que lo que desembolsaron en préstamos.

Esa fue la primera vez desde 2015 que los acreedores privados recibieron más fondos que los que destinaron a los países en desarrollo. Entre 2021 y 2022, los nuevos bonos emitidos por todos los países en desarrollo en los mercados internacionales se redujeron más de la mitad y las emisiones de los países de ingreso bajo cayeron más del 75 %. La nueva emisión de bonos que realizaron los países habilitados para recibir fondos de la AIF se redujo más del 75 % a USD 3100 millones.

En un contexto en que el financiamiento de los acreedores privados se estaba agotando, el Banco Mundial y otros bancos multilaterales de desarrollo intervinieron para ayudar a cerrar la brecha. En 2022, los acreedores multilaterales proporcionaron USD 115 000 millones en nuevo financiamiento de bajo costo para los países en desarrollo, de los cuales casi la mitad provino del Banco Mundial. A través de la AIF, el Banco Mundial proporcionó USD 16 900 millones más en nuevo financiamiento para estos países que lo que recibió en reembolsos de capital, casi tres veces la cifra comparable de hace una década. Asimismo, desembolsó USD 6100 millones en donaciones para estos países, tres veces más que en 2012.

El último informe sobre la deuda internacional marca el 50.o de la publicación. En él se destacan las principales conclusiones de la base de datos Estadísticas de la Deuda Internacional del Banco Mundial, la fuente más completa y transparente de datos sobre la deuda externa de los países en desarrollo. Se presenta un marco analítico ampliado que va más allá de los últimos datos para examinar también las perspectivas de la deuda a corto plazo. Asimismo, se incluye un panorama general de las actividades del Banco relacionadas con la deuda y un análisis de las nuevas tendencias en materia de gestión y transparencia de la deuda.

“Saber lo que un país debe y a quién debe es esencial para mejorar la gestión de la deuda y su sostenibilidad”, declaró Haishan Fu, estadístico en jefe del Banco Mundial y director del Grupo de Gestión de Datos sobre el Desarrollo de dicha institución. “El primer paso para evitar una crisis es tener una idea clara del desafío.Y cuando surgen problemas, los datos claros pueden guiar los esfuerzos de reestructuración de la deuda para que el país vuelva a encaminarse hacia la estabilidad económica y el crecimiento.La transparencia de la deuda es un elemento clave para garantizar un endeudamiento público sostenible y prácticas crediticias que promuevan la rendición de cuentas y estén basadas en reglas. Dichas prácticas son fundamentales para poner fin a la pobreza en un planeta habitable”.

En el informe se señala que en los últimos 10 años los países que pueden recibir financiamiento de la AIF han incrementado su deuda a un ritmo superior al del crecimiento económico, lo que constituye una señal de alerta a la hora de analizar las perspectivas de los próximos años. En 2022, el saldo combinado de deuda externa de dichos países alcanzó la cifra récord de USD 1,1 billones, más del doble que en 2012. Entre 2012 y 2022, su deuda externa se incrementó un 134 %, superando así el aumento del 53 % que registró su ingreso nacional bruto.

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Apoyos de FMI, del Banco Mundial y del BID a la nueva gestión económica de Javier Milei

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Por Mara Laudonia – El presidente electo Javier Milei, que asumirá el próximo 10 de diciembre, cerró una semana de encuentros y negociaciones que incluyeron una gira por Washington para reunirse con los más altos funcionaros para la región del gobierno de Joe Biden y de los organismos internacionales, donde cosechó apoyos para el nuevo plan que comenzó a cobrar forma públicamente.

La subdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional, Gita Gopinath, calificó de manera positiva al encuentro que mantuvo con el equipo económico que acompañó al presidente electo hacia esa ciudad, el pasado miércoles.

“Positivo encuentro con Nicolás Posse y Luis Caputo, asesores económicos del presidente electo @JMilei”, sostuvo Gopinath a través de su cuenta en la red social X al referirse a la reunión que mantuvieron y de la que también participaron Rodrigo Valdés, director del Departamento del Hemisferio Occidental; Luis Cubeddu, subdirector; Ashvin Ahuja, jefe de misión, y Ben Kelmason, representante residente senior del organismo.

“Discutimos los complejos desafíos que enfrenta Argentina y los planes para fortalecer urgentemente la estabilidad”, dijo Gopinath a la posibilidad de reformular el programa que el país mantiene con el organismo.

Al mismo tiempo, remarcó que “nuestros equipos seguirán estrechamente comprometidos en el próximo período” de una nueva gestión a partir del 10 de diciembre.

El encuentro con organismos no se limitó al FMI, ya que luego se supo que Luis Caputo, el designado ministro de Economía, cargo que se oficializó mientras se encontraba en Washington, se quedó unos días más para reunirse con Carlos Jaramillo, vicepresidente del Banco Mundial, y Alfonso García Mora, vicepresidente para la región de la Corporación Financiera Internacional del organismo, así como con funcionarios del Banco Interamericano de Desarrollo.

El equipo económico de Milei buscó dejar en claro que habrá un cambio radical en la política económica con la nueva gestión, para reordenar cuentas públicas con equilibrio fiscal en un horizonte de un año, como también conversaron sobre los vencimientos que enfrentará la Argentina en los próximos meses si se mantiene el programa vigente con el FMI, de alrededor de US$ 4.000 millones desde diciembre a marzo .

Y aunque no se mencionó quien ocupará el puesto de titular del Banco Central, las oficinas del presidente electo reconfirmaron que su intención será eliminar esa entidad en un futuro, con un horizonte no muy claro aún.

Entre los trascendidos, se deslizó que el plan económico estará dirigido a bajar la inflación en 18 meses hasta en 24 meses, y que será clave el manejo del futuro de las Leliqs hoy en poder de los bancos, y que Milei anunció que quiere eliminar.

Este paso será crucial para poder eliminar el cepo, y de una manera que no se caiga en una hiperinflación, y ya los propios libertarios del entorno de Milei anticipan que la suba de precios continuará por los primeros meses.

Es por eso, justificó en parte, que en esta primera etapa eligió a un financista de la experiencia de Caputo, a quien considera como la persona “más idónea” para cubrir el puesto, según trascendió de los encuentros mantenidos en Washington.

Fue Milei, luego de su viaje, quien confirmó que Caputo será su ministro de Economía,,y que fue éste quien presentó las líneas del ajuste que su administración planea para la Argentina.

“Ese trabajo lo hizo Luis (Caputo) en la reunión con el Tesoro y con el Fondo Monetario”, expresó Milei en declaraciones radiales.

El FMI señaló que está “muy interesado” en apoyar a la Argentina, y el país podría ser candidato a recibir financiación a través del Fondo Fiduciario para la Resiliencia y la Sostenibilidad (RST), según anticipó la titular del organismo multilateral, Kristalina Georgieva.

Fuentes del organismo multilateral confirmaron a Télam que se trata del Fondo Fiduciario para la Resiliencia y la Sostenibilidad (RST), fondos que fueron puestos en marcha por el FMI tras la pandemia de coronavirus, en 2022, para ayudar a países de ingresos medios y bajos a afrontar desafíos relacionados con el cambio climático y otros episodios extraordinarios.

Las condiciones incluyen tener un programa en curso del FMI al que le queden al menos 18 meses, deuda sostenible y capacidad adecuada de pago.

Respecto de las repercusiones en general de la gira que emprendió Milei hacia Washington, se refirió el exdirector por el Hemisferio Occidental del FMI, Claudio Loser, que consideró “positivo” el viaje del presidente electo para comenzar las relaciones con el Fondo y Estados Unidos.

En particular, Loser se refirió a los últimos comentarios de la titular del Fondo y manifestó: “Es positivo que Georgieva indicara la posibilidad de acceso a dinero de facilidades de Sostenibilidad y Resiliencia, que le pueden dar liquidez al país cuando se completen las negociaciones con el Fondo”,

En declaraciones a CNN Radio, el exfuncionario del FMI aclaró que si bien los US$ 1.500 millones que se mencionan en un eventual nuevo acuerdo no representa mucho respecto de la deuda, se trata de un endeudamiento a tasa muy baja y con repago a 20 años.

Loser también se refirió al acuerdo vigente entre la Argentina y el Fondo, que “evidentemente van a renegociar los números para 2024”, consideró, aunque Milei en sus declaraciones deslizó que será importante mantener el compromiso del programa con el FMI.

Al igual que Milei, Loser opinó que para lo que se viene “habrá evidentemente una caída en cierta actividad económica y un golpe inflacionario pero no de largo plazo; un estancamiento e inflación inicial con tipo de cambio más realista, pero una mayor disponibilidad de importaciones para industria nacional y financiamiento”, que irán revirtiendo la situación.

“Los próximos seis meses van a ser difíciles”, concluyó Loser.

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