BANCO MUNDIAL

Qué provincias podrían beneficiarse del apoyo del Banco Mundial y el BID

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A partir de la gira del presidente Milei a Estados Unidos durante los últimos días de septiembre, tanto el Banco Mundial como el Banco Interamericano anunciaron la aprobación de una serie de medidas en apoyo a la economía argentina, que luego se convertirán en desembolsos.

En este sentido el Banco Mundial anunció una aceleración del apoyo durante los próximos meses por un monto de aproximadamente 4 mil millones de dólares a través del Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (IBRD), la Corporación Financiera Internacional (IFC) y la Agencia Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA), la cual colabora en el financiamiento de capitales privados con fines productivos.

Estos fondos tendrían, en el sector público, como principales objetivos modernizar la administración tributaria, programas de educación y capacitación, promoción de empleos de calidad y desarrollo de infraestructura crítica. Por otro lado, los fondos canalizados a través del IBRD tendrían como principales focos los sectores de infraestructura, minerales críticos, agroindustria, generación y transmisión de energía, y otros sectores de alto impacto (el turismo como fuente de generación de empleo, fortalecimiento de cadenas de proveedores y finanzas para PyMEs).

El Banco Interamericano de Desarrollo, por su parte, anunció la aprobación de operaciones destinadas al sector público por un monto de aproximadamente 2,9 mil millones de dólares (apoyo a reformas estructurales del sector público) y fondos para el sector privado canalizados a través de BID INVEST por aproximadamente mil millones de dólares. Estos últimos fondos destinados al sector privado se centrarían en sectores estratégicos como energía, minerales críticos, conectividad, servicios de salud y financiamiento a PyMEs a través de las instituciones financieras.

Por lo tanto, resulta notable que tanto las inversiones del Grupo Banco Mundial como las anunciadas por el Grupo BID para el sector privado, coinciden principalmente en los sectores energético y de minerales críticos (como litio y cobre), con alguna diferencia luego en los demás sectores a apuntalar (turismo, agroindustria, entre otros).

Dentro de ese marco, ¿Qué provincias y regiones pueden salir más favorecidas por estos anuncios dirigidos al sector privado? Si bien es difícil precisar la ubicación geográfica de los proyectos a financiar, es posible hacer aproximaciones basándonos en la relevancia por provincia de los sectores seleccionados. 

Analizando los datos de empleo por sectores, claramente las provincias que se destacan en el sector hidrocarburos son las de la Patagonia y Cuyo, debido a las cuencas Neuquina (Mendoza, Neuquén y Río Negro) y San Jorge (Chubut y Santa Cruz). 

En cuanto a la importancia de los minerales críticos, las provincias donde se destaca la minería como generadora de empleo actualmente se ubican en la región NOA (además de las provincias de San Juan y Santa Cruz).

En cuanto a agroindustria, claramente las provincias que se destacan son Buenos Aires, Córdoba y Santa Fé, como principales productoras en el país, aunque tal vez sea el sector en el cual es posible una mayor participación de todas las regiones dependiendo de los proyectos a desarrollar y su implementación.

En cuanto al turismo, las provincias más enfocadas a este sector, según su participación sectorial en el empleo total son Santa Cruz, Tierra del Fuego, Rio Negro y Misiones.  A este grupo se suman, debido al volumen de pasajeros que reciben anualmente las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Salta y Río Negro.

A su vez, y más allá de la relevancia actual de los sectores en la generación de empleo, es posible prever un cambio estructural en las matrices productivas regionales en base a los anuncios de inversiones. En este sentido, los anuncios y proyectos presentados en el marco del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) muestran las regiones y provincias más dinámicas a la hora de captar el interés de los inversores en los sectores seleccionados.

Hasta el momento fueron presentados 20 proyectos en el marco del RIGI (sólo uno de ellos resultó rechazado), de los cuales la mayor parte de las inversiones tienen como foco la minería (principalmente minerales críticos como litio y cobre) y la generación y transporte/distribución de hidrocarburos y, consecuentemente, ubicados en las provincias del Noroeste argentino, Cuyo y Patagonia Norte.

En resumen, y en base a todo lo anterior, podríamos dividir en los siguientes grupos a las provincias según sea la probabilidad de resultar beneficiadas:

Provincias potencialmente más beneficiadas:

  1. Neuquén: fuerte desarrollo en la cadena de hidrocarburos, tanto upstream/downstream. Se han presentado tres proyectos RIGI orientados a la producción, tratamiento y transporte de hidrocarburos, El empleo en el sector energético representa el 17% del total de la provincia.
  2. Catamarca: minerales críticos además de relevancia actual del sector minero en empleo; posibles líneas del BM/BID vinculadas a la producción de litio y cobre e infraestructura asociada. Además, se han presentado tres proyectos RIGI que señalan el atractivo para inversiones.
  3. Salta: se han presentado tres proyectos RIGI que denotan una percepción inversora de grandes posibilidades en la provincia además de la minería en minerales críticos (litio) y necesidades de energía.
  4. San Juan: cuatro proyectos RIGI presentados además del fuerte perfil minero orientados a la producción de minerales críticos (principalmente cobre y oro) y con mejoras de energía/transmisión.
  5. Río Negro: tres proyectos RIGI y matriz orientada a hidrocarburos (principalmente transporte); potencial en renovables, hidrocarburos y encadenamientos industriales.
  6. Jujuy: el mineral crítico de mayor interés (el litio) se empezó a producir primero en esta provincia, que cuenta con los mayores recursos identificados aunque necesita fuertes inversiones en infraestructura y conectividad.

Provincias con beneficios potenciales moderados:

  1. Buenos Aires: siendo la provincia productivamente más diversificada y teniendo una fuerte representación en sectores como turismo, agroindustria, así como en el sector financiero, hay varios sectores que pueden generar impacto local. Adicionalmente, en esta provincia se encuentra uno de los RIGI ya aprobados (Siderurgia) además de que los demás proyectos presentados están relacionados con la generación de energía de fuentes renovables (los cuales tienen similitud con proyectos de Chile que ya han tenido garantías en el marco de programas del BM).
  2. Chubut: generación de energía (eólica/convencional) además de una base productiva compatible con renovables y logística.
  3. Santa Cruz: fuerte relevancia de la energía en su estructura productiva y del empleo (que ocupa el 12%) así como de la minería, que también ocupa al 8% de sus trabajadores.

Provincias con beneficios potenciales bajos:

  1. Córdoba: se destacan tanto el Turismo como la Agroindustria, sectores resaltados por el Banco Mundial dentro de sus prioridades.
  2. Santa Fe: en Agroindustria dispone de una gran sofisticación (caso similar a Córdoba) además del potencial de desarrollo de infraestructura. 
  3. Mendoza: si bien la mayor parte de las inversiones dentro del marco del RIGI no tienen como centro a esta provincia, se destaca su relevancia tanto en agroindustria, como en turismo y posible desarrollo de proveedores para el sector minero y de hidrocarburos.
  4. Misiones y Tierra del Fuego: en ambas provincias se destaca el potencial del turismo como generador de empleo, ofreciendo oportunidades a grandes inversiones orientadas al turismo doméstico e internacional.
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Pablo Quirno: “Un FMI fuerte es clave para sostener la estabilidad financiera internacional”

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Argentina lidera al G-24 en reclamo por una reforma profunda de la arquitectura de deuda soberana y mayor representación de países emergentes. Argentina, que preside el G-24, pidió en las Reuniones Anuales del FMI una reforma integral de la deuda y mayor voz para economías emergentes.

En las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial, el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, en su rol de presidente del G-24, llamó a reformar la arquitectura de deuda soberana, ampliar los recursos del Fondo y garantizar una voz más equitativa para los países en desarrollo.

Un llamado a fortalecer el multilateralismo financiero

Durante la conferencia del Grupo Intergubernamental de los Veinticuatro (G-24) celebrada el 16 de octubre de 2025, en el marco de las Reuniones Anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, el secretario de Finanzas de Argentina, Pablo Quirno, encabezó un encuentro en el que se abordaron los desafíos que enfrentan las economías emergentes ante un contexto de bajo crecimiento, endeudamiento elevado y escaso margen de política fiscal.

Mantener un FMI robusto y bien financiado es esencial para prevenir crisis y sostener la estabilidad monetaria y financiera internacional”, afirmó Quirno, al presentar el comunicado final del grupo.

El G-24, presidido actualmente por Argentina, y acompañado en la vicepresidencia por Nigeria y Pakistán, expresó que la actual arquitectura de la deuda soberana resulta insuficiente para responder a las necesidades de los países en desarrollo. En ese sentido, el bloque instó a “una revisión integral del marco de sostenibilidad de deuda, que incorpore al sector privado y a los organismos multilaterales”, y pidió acelerar los esfuerzos de reforma de cuotas dentro del FMI para reflejar el peso real de las economías emergentes en el producto global.

Reformas urgentes: deuda, representación y energía

El comunicado del G-24 destacó varios ejes estratégicos:

  • Reforma de la deuda soberana: se solicitó ampliar el Common Framework —actual mecanismo de reestructuración impulsado por el G20— para incluir acreedores privados y organismos multilaterales, a fin de evitar procesos parciales o prolongados.
  • Equidad en la representación internacional: se reclamó que la revisión de cuotas en el FMI y del esquema accionario del Banco Mundial reflejen el peso económico de los países emergentes y de ingresos medios, “sin desventajar a las economías de bajos ingresos”.
  • Transición energética justa: el grupo apoyó mecanismos financieros innovadores que faciliten la inversión en energías limpias sin comprometer el desarrollo industrial de los países en desarrollo.
  • Movilización de recursos internos: se enfatizó la necesidad de fortalecer los sistemas tributarios nacionales y avanzar en una cooperación fiscal internacional efectiva, capaz de reducir la evasión y generar ingresos sustentables.

Quirno subrayó que “la credibilidad fiscal y monetaria es la base para recuperar el acceso al crédito y la estabilidad macroeconómica”. En esa línea, mencionó que Argentina trabaja en consolidar su disciplina fiscal y monetaria “para construir confianza y aliviar las cargas de deuda, abriendo el camino a la inversión y el crecimiento”.

Hacia un nuevo consenso global

La directora del Secretariado del G-24, Iyabo Masha, amplió los argumentos del grupo al señalar que el actual sistema de resolución de deuda —basado en el Common Framework— es limitado, pues excluye acreedores privados y organismos financieros internacionales. “Necesitamos un mecanismo que contemple también a países con problemas de liquidez temporales, pero solventes, con instrumentos de financiamiento de acceso rápido y basado en el mercado”, afirmó.

El encuentro también abordó la importancia de coordinación multilateral entre el FMI, el Banco Mundial y los gobiernos nacionales, en un contexto donde las tensiones comerciales y los shocks externos limitan la capacidad de respuesta de las economías emergentes.

El gobernador del Banco Central de Nigeria, Olayemi Michael Cardoso, destacó la gestión argentina en la presidencia del grupo: “Hemos logrado una voz más efectiva de los países emergentes ante las instituciones de Bretton Woods. Es un avance sustantivo que esperamos profundizar en los próximos años”, sostuvo.

Por su parte, el ministro de Finanzas de Pakistán, Muhammad Ali Malik, explicó que su país avanza en acuerdos bilaterales para diversificar el comercio en monedas locales, aunque advirtió que la transición requiere estabilidad macroeconómica y confianza internacional.

Más allá del comunicado

El pronunciamiento del G-24 se inscribe en un debate de fondo sobre la sostenibilidad de la deuda global y el rol de las instituciones financieras internacionales. La persistencia de tasas de interés elevadas, junto con un escenario de bajo crecimiento, ha incrementado las vulnerabilidades de los países de ingresos medios y bajos, muchos de los cuales destinan más del 30% de sus ingresos fiscales al servicio de deuda externa.

Para Argentina, que lidera actualmente el foro, la postura representa una reafirmación de su papel activo en la reforma del sistema financiero internacional. El país busca impulsar una agenda que combine responsabilidad macroeconómica con cooperación multilateral y financiamiento sostenible, en un contexto en el que los desequilibrios globales vuelven a colocar a los países emergentes en el centro de las discusiones.

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El FMI recorta su proyección de crecimiento para Argentina y advierte una desinflación más lenta

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El FMI recortó su proyección de crecimiento para Argentina en 2025 y 2026: anticipa menor expansión y desinflación más lenta

El organismo ajustó a la baja las previsiones de crecimiento, inflación y empleo. El nuevo escenario refleja un contexto global más restrictivo y desafíos internos en la consolidación fiscal y la estabilidad macroeconómica.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó nuevamente sus previsiones para la economía argentina y redujo las proyecciones de crecimiento para los próximos dos años. Según el informe Perspectivas de la Economía Mundial (World Economic Outlook, WEO) de octubre de 2025, el organismo espera ahora que el Producto Bruto Interno (PBI) del país crezca 4,5% en 2025 y 4,0% en 2026, un punto porcentual menos que las estimaciones publicadas en abril y ratificadas en julio.

La corrección a la baja se produce en un contexto de desaceleración global y condiciones financieras internacionales más restrictivas, que impactan especialmente en las economías emergentes. Para Argentina, el FMI atribuye la revisión a la moderación del consumo privado, al menor impulso fiscal y a la persistencia de tensiones inflacionarias, factores que reducen el ritmo esperado de recuperación tras la contracción de 2024 (–1,3%).

El organismo señala que, si bien la economía argentina podría experimentar un rebote asociado a la mejora de la cosecha y a la inversión en sectores estratégicos como la energía y la minería, la expansión será más gradual y dependiente de la credibilidad de las políticas de estabilización.

Inflación más persistente y deterioro en las cuentas externas

El informe de octubre también revisó al alza las previsiones de inflación promedio anual, anticipando una desinflación más lenta de lo previsto. El FMI estima ahora que los precios al consumidor aumentarán 41,3% en 2025 y 16,4% en 2026, frente a las proyecciones de 35,9% y 14,5% publicadas en abril.

Según el organismo, la corrección refleja presiones inflacionarias persistentes, derivadas de la inercia de los precios, la indexación de contratos y la sensibilidad del mercado cambiario. El documento advierte que la trayectoria de los precios dependerá de la coherencia entre la política monetaria y fiscal, y de la capacidad del Gobierno para anclar expectativas en un entorno de alta volatilidad.

En materia externa, el FMI también ajustó sus previsiones: proyecta un déficit en cuenta corriente de 1,2% del PBI en 2025 y de 0,4% en 2026, frente a los valores previos de –0,4% y –0,3%.
El organismo sostiene que este deterioro responde al aumento de las importaciones de bienes de capital y servicios en el marco de la recuperación, junto con una apreciación real del tipo de cambio. Si bien las exportaciones agrícolas y mineras seguirán siendo una fuente clave de divisas, su ritmo de crecimiento sería menor al estimado en informes anteriores.

Empleo, inflación y contexto regional

El mercado laboral es otro de los puntos revisados por el Fondo. El organismo espera que la tasa de desempleo alcance 7,5% en 2025 y 6,6% en 2026, por encima de las proyecciones de abril (6,3% y 6,0%). Este ajuste refleja una recuperación más lenta del empleo formal y rezago en los ingresos reales, condicionados por la inflación y el limitado acceso al crédito.

En el plano regional, el WEO de octubre sitúa a Argentina entre los países con mayor crecimiento proyectado en Sudamérica, pero también con una de las inflaciones más elevadas.
El informe estima que América del Sur crecerá en promedio un 2% en 2025, destacando el impacto de la volatilidad de los precios internacionales, la incertidumbre política y la necesidad de consolidar marcos fiscales sostenibles.

El FMI remarca que el desafío de los países latinoamericanos será mantener la estabilidad macroeconómica en un contexto de costos financieros altos y presiones sociales derivadas del bajo poder adquisitivo. Para el caso argentino, advierte que la recuperación “dependerá de la consistencia de las políticas y de la continuidad del proceso de desinflación”.

Perspectivas de mediano plazo y señales del Banco Mundial

Pese al ajuste a la baja, el FMI mantiene una proyección de crecimiento acumulado del 8,7% para 2025–2026, impulsada por la inversión en infraestructura, energía y minería, y una recuperación gradual del consumo privado. No obstante, advierte que el escenario está sujeto a “altos niveles de incertidumbre”, especialmente en torno al tipo de cambio, la inflación y el acceso a los mercados internacionales.

En la misma línea, el Banco Mundial también redujo sus estimaciones para Argentina en su informe de octubre, aludiendo a una recuperación “más débil y desigual” en la región. Ambas instituciones multilaterales coinciden en que el país enfrenta un escenario de consolidación lenta, condicionado por la política económica doméstica y las condiciones externas.

El tono más prudente del informe de octubre refleja una visión de cautela respecto de la velocidad del proceso de estabilización. El FMI señala que las perspectivas positivas a mediano plazo “requerirán anclar la credibilidad del programa macroeconómico y acelerar la convergencia fiscal” para sostener la expansión.

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Nueva estrategia del Banco Mundial, titulización de préstamos para escalar el financiamiento al desarrollo

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El Grupo Banco Mundial, a través de la Corporación Financiera Internacional (CFI), cerró con éxito su primera operación de titulización de préstamos, una Obligación de Préstamo Colateralizada (CLO) de u$s510 millones, marcando un paso clave en la estrategia de movilización de capital privado hacia los mercados emergentes. La operación, que se negocia en la Bolsa de Valores de Londres, representa un cambio de paradigma en el financiamiento para el desarrollo, con implicancias directas en la capacidad del organismo multilateral de multiplicar su apoyo a países en vías de desarrollo sin sobrecargar su balance.

Un nuevo modelo de “origen a distribución”

La operación se gestó tras dos años de diseño y preparación, en el marco de los lineamientos definidos por el Laboratorio de Inversión del Sector Privado, un espacio de asesoramiento creado en junio de 2023 para identificar obstáculos a la inversión en mercados emergentes.

Hasta ahora, el modelo de financiamiento de la CFI se concentraba en originar créditos directos a empresas y proyectos estratégicos. Con esta innovación, esos préstamos se reestructuran en valores calificados, generando una nueva clase de activos aptos para inversores institucionales como fondos de pensiones, compañías de seguros y grandes administradoras de activos.

En palabras del presidente del Grupo Banco Mundial, Ajay Banga: “Movilizar la inversión privada a gran escala es esencial para crear empleos que permitan a las personas salir de la pobreza y cambiar la trayectoria de una familia durante generaciones. Este es el primer paso de una estrategia con gran potencial para atraer capital privado y liberar nuestro balance para apoyar a más países y actores del sector privado”.

Contenido técnico de la operación

La CLO de u$s510 millones se estructuró en tres tramos: Tramo sénior: u$s320 millones, colocado entre inversores privados institucionales. Tramo mezzanine: u$s130 millones, asegurado por un consorcio de aseguradoras de crédito. Tramo de capital: u$s60 millones, absorbido por la propia IFC y otros actores.

El banco de inversión Goldman Sachs actuó como organizador de la transacción, que despertó fuerte interés en los mercados y sentó precedente para futuras emisiones.

El diseño de la operación permite que la CFI recicle capital propio y, al mismo tiempo, canalice nuevas corrientes de financiamiento hacia proyectos en mercados emergentes bajo estándares internacionales de transparencia y calificación crediticia.

La estrategia responde a una necesidad estructural: el financiamiento público multilateral es insuficiente frente a la magnitud de los desafíos globales, desde la pobreza y la desigualdad hasta la transición energética y el cambio climático. Según datos del Banco Mundial, cerrar la brecha de inversión en infraestructura y desarrollo sostenible en mercados emergentes requiere billones de dólares anuales, imposibles de cubrir solo con recursos fiscales y multilaterales.

En este marco, la movilización de capital privado se presenta como condición sine qua non para sostener el crecimiento. El modelo de titulización facilita esa canalización de fondos, ya que traduce activos considerados riesgosos en instrumentos estandarizados y más líquidos para el mercado internacional.

La operación tiene varias implicancias de fondo: Para los mercados emergentes, abre una fuente adicional de financiamiento en condiciones competitivas y con mayor escala. Para el Banco Mundial, refuerza la capacidad de ampliar su alcance sin depender exclusivamente de aumentos de capital aportados por los Estados miembro. Para inversores globales, ofrece un vehículo de ingreso a mercados de alto crecimiento bajo esquemas de riesgo controlado.

El Grupo Banco Mundial anticipó que este será el primero de una serie de lanzamientos periódicos, con la intención de establecer un modelo escalable y replicable. De consolidarse, el esquema podría convertirse en una referencia para otros organismos multilaterales y gobiernos interesados en atraer inversión privada hacia sectores estratégicos como infraestructura, transición energética, salud y educación.

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Por qué la desigualdad económica es importante para el desarrollo

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Escriben Luis Felipe López-Calva, Deon Filmer y Haishan Fu / Banco Mundial – ¿La desigualdad económica es importante para el desarrollo? Esta pregunta la abordamos recientemente en un evento (i) en que participaron expertos internacionales y profesionales del área. Entre los asistentes estuvo el economista en jefe del Banco Mundial Indermit Gill, cuya respuesta fue: “¿Cómo no va a serlo?”. Si examinamos todos los aspectos de la desigualdad —a saber, la desigualdad con respecto a las oportunidades, los ingresos, la riqueza y el poder—, este tema es muy importante. Si es demasiado elevada o inmanejable, puede perjudicar gravemente el desarrollo. Entonces, la pregunta clave es: “¿Qué hacer al respecto? ¿El remedio es a menudo peor que la enfermedad?”.

La elevada desigualdad económica de un país puede limitar la capacidad de las personas para ascender en la escala socioeconómica y, por lo tanto, desacelerar el progreso hacia un crecimiento de base amplia y la erradicación de la pobreza. Por otro lado, la disminución de los altos niveles de desigualdad puede impulsar el desarrollo económico, fortalecer el capital humano y acelerar la reducción de la pobreza.

Sabemos que enfrentar la desigualdad económica es esencial para impulsar la prosperidad compartida y alcanzar los principales objetivos de desarrollo. Pero ¿cuándo la desigualdad es demasiado alta? ¿Qué soluciones de política son más eficaces?

De qué manera el Banco Mundial monitorea la desigualdad económica

Para abordar eficazmente la desigualdad, primero debemos medirla con precisión. La Plataforma de Pobreza y Desigualdad (i) del Banco Mundial proporciona estimaciones del índice de Gini —un indicador de cuán equitativamente (o desigualmente) se distribuyen los ingresos o el consumo entre la población— para 172 países, que abarcan alrededor del 98 % de la población mundial. Esta valiosa herramienta ayuda a evaluar el nivel de desigualdad económica en estos países. Una de las razones por las que elegimos el índice de Gini es su extenso historial de uso y el grado de familiaridad para un público más amplio.

Los datos de esta plataforma sirven de base para un nuevo indicador mundial que introdujimos en 2024 en el Sistema de Calificación Institucional (i) del Banco Mundial: el número de países con alto nivel de desigualdad (i), esto es, los países con un índice de Gini superior a 40. Los últimos datos más indican que más de una de cada cuatro personas vive en países con elevada desigualdad, principalmente en África subsahariana y América Latina y el Caribe.

Desafíos en el monitoreo de la desigualdad económica

Nuestro indicador, si bien es útil, es solo una de las numerosas formas de medir la desigualdad económica, y cada método tiene sus limitaciones. En el caso de la Plataforma de Pobreza y Desigualdad, por ejemplo, las estimaciones se basan en datos de encuestas de hogares, que a menudo subrepresentan a las personas ubicadas en los extremos de la distribución del ingreso debido a la información insuficiente o la falta de respuesta.

La constancia de los datos también varía: algunos países actualizan sus estimaciones anualmente, mientras que otros lo hacen con menos frecuencia. Además, los países de América Latina y muchos países de ingreso alto tienden a utilizar datos sobre los ingresos disponibles, mientras que otros (sobre todo, los países de ingreso bajo y mediano bajo) emplean el gasto de consumo, principalmente porque esa información está disponible.

Otros factores también pueden dificultar la comparación más precisa de las estimaciones de desigualdad entre los países. En algunos países se ajustan las diferencias de precios entre las zonas rurales y urbanas al momento de calcular los ingresos o el consumo real de los hogares, mientras que en otros no se hace. Con el tiempo, además, pueden surgir problemas de comparabilidad, a medida que los países cambian los diseños y las metodologías de las encuestas.

En los últimos años, se han realizado esfuerzos para abordar estas diferencias, por ejemplo, combinando las encuestas de hogares con los registros fiscales u otros datos administrativos. Sin embargo, a excepción de los países de ingreso alto, la información detallada de los impuestos sobre los ingresos personales suele ser limitada.

Hay que invertir en mejores datos para fortalecer la formulación de políticas

Disponer de datos más precisos y oportunos ayudará a mejorar la manera en que medimos y monitoreamos la desigualdad económica, algo crucial para elaborar mejores políticas.

El Banco Mundial colabora activamente con los países para mejorar la calidad de sus datos sobre bienestar. Este apoyo incluye medidas como crear alianzas más sólidas con los sistemas estadísticos nacionales, ampliar el uso de los datos fiscales y administrativos para reducir la falta de información y desarrollar métodos innovadores que capturen mejor la distribución del ingreso y la riqueza.

Por ejemplo, en el marco de la 21.a reposición de los recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF-21), nuestro fondo para los países de ingreso bajo, nos hemos comprometido a ayudar a 30 países clientes para que inviertan en encuestas de hogares y diseñen mejores políticas basadas en datos empíricos.

La misión del Banco Mundial de poner fin a la pobreza e impulsar la prosperidad compartida en un planeta habitable concibe un mundo en el que el crecimiento no solo sea sólido, sino también de base amplia. Ello significa incluir sistemáticamente a las personas de todos los niveles de ingreso, especialmente aquellas que están en el extremo inferior de la distribución.

Para alcanzar estos objetivos, debemos comprender los factores que impulsan la desigualdad económica, y tener mejores datos, alianzas más sólidas y un diálogo abierto. Aunque todavía quedan desafíos pendientes, nuestro compromiso con la colaboración y la formulación de políticas basadas en evidencias continuará guiando los esfuerzos para garantizar que el crecimiento beneficie a todos y nadie quede rezagado.

Luis Felipe López-Calva Director global, Práctica Global de Reducción de la Pobreza y Promoción de la Equidad
Deon Filmer Director, Grupo de Investigaciones sobre el Desarrollo, Banco Mundial
Haishan Fu Jefa de Estadística del Banco Mundial y Directora del Grupo de Gestión de Datos sobre el Desarrollo

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