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Créditos en dólares: los bancos respaldan la flexibilización

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La flexibilización del crédito bancario en dólares abrió una discusión que excede el volumen potencial de préstamos y vuelve a colocar en el centro del debate la arquitectura prudencial del sistema financiero argentino. Mientras la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA) respaldó la decisión oficial y la definió como “un paso más en la dirección correcta”, exfuncionarios como Hernán Lacunza y Guido Sandleris plantearon que el cambio puede reintroducir riesgos que la regulación posterior a la crisis de 2001 buscó precisamente evitar.

El Gobierno apunta a movilizar una masa creciente de ahorro en moneda extranjera hacia la inversión productiva. Según explicó el secretario de Finanzas, Federico Furiase, los depósitos en dólares del sistema bancario pasaron de unos US$23.000 millones a alrededor de US$40.000 millones. Actualmente, las entidades utilizan en préstamos cerca del 60% de esos depósitos y la nueva regulación busca elevar esa proporción hasta el 75%, lo que permitiría generar una capacidad potencial adicional de unos US$6.000 millones de financiamiento para empresas.

La lógica oficial es que una economía con una disponibilidad limitada de pesos necesita aprovechar la competencia entre monedas y profundizar la intermediación financiera para transformar ahorro en inversión. El objetivo no es solamente aumentar el volumen de crédito, sino canalizar recursos que permanecen dentro del sistema hacia proyectos de mayor plazo y escala.

“Para una economía donde la cantidad de pesos está muy acotada, para seguir bajando la inflación es importante que se dé la competencia de monedas y el concepto de la dolarización endógena”, explicó Furiase. Bajo esa concepción, el dólar deja de funcionar únicamente como reserva de valor y comienza a adquirir un papel más relevante como vehículo de financiamiento de la economía real.

ADEBA acompañó esa interpretación. La entidad que reúne a los principales bancos de capital nacional sostuvo que la modificación puede generar condiciones para desarrollar el ahorro y el crédito en dólares durante los próximos años. Desde la asociación consideraron que el cambio permitirá una intermediación más eficiente de los ahorros en moneda extranjera hacia el sector privado y favorecerá tanto la captación de depósitos como la generación de préstamos destinados a la producción.

La construcción aparece entre las actividades que podrían aprovechar con mayor intensidad esta nueva herramienta. Furiase identificó a los desarrolladores inmobiliarios como potenciales demandantes de financiamiento para proyectos de gran escala, particularmente en un mercado donde el plazo constituye una de las principales restricciones para transformar ahorro en inversión.

El Gobierno también pretende complementar esta estrategia con instrumentos destinados a recuperar fondos que permanecen fuera del sistema financiero. La denominada “inocencia fiscal” forma parte de ese esquema: según las estimaciones oficiales mencionadas por Furiase, los argentinos mantienen aproximadamente US$170.000 millones fuera de los circuitos formales.

La apuesta consiste en que una mayor confianza en el sistema permita captar una parte de esos recursos, remunerar mejor al ahorrista y, simultáneamente, ampliar el financiamiento de proyectos productivos. El mecanismo podría generar un círculo de mayor intermediación financiera, inversión, productividad y, eventualmente, salarios reales.

El límite está en quién toma el crédito

El principal punto de discusión no está en la existencia del ahorro en dólares, sino en el destino del crédito. La regulación anterior establecía una relación mucho más estricta entre la moneda en la que una empresa genera sus ingresos y aquella en la que se endeuda. La nueva normativa amplía el universo de empresas que pueden acceder al financiamiento en dólares, incluso aquellas cuyos ingresos no provienen directamente de exportaciones.

Ahí aparece el riesgo que señalan los críticos: el descalce de moneda. Una empresa que recauda principalmente pesos pero toma deuda en dólares puede afrontar una situación financiera manejable mientras el tipo de cambio permanece relativamente estable. Una depreciación significativa, en cambio, puede incrementar abruptamente el peso de sus obligaciones sin que sus ingresos aumenten en la misma proporción.

Ese escenario es el que llevó a Lacunza a advertir sobre la posibilidad de repetir errores de fines de los años noventa. El exministro de Hacienda cuestionó que se otorgue crédito en dólares a empresas cuyos ingresos están denominados en pesos y sostuvo que, ante una eventual suba del tipo de cambio, la dificultad de repago podría trasladarse al sistema financiero.

Su argumento recupera una de las lecciones centrales de la crisis de 2001: el problema no radica únicamente en la capacidad individual de una empresa para endeudarse, sino en qué ocurre cuando una depreciación cambiaria afecta simultáneamente a una gran cantidad de deudores.

Guido Sandleris, expresidente del Banco Central, planteó una objeción similar desde la perspectiva de la regulación prudencial. Para el exfuncionario, la Argentina logró construir después de 2001 una de las pocas reglas financieras que atravesó distintas crisis cambiarias sin desembocar en una crisis bancaria: separar, en términos generales, los circuitos de intermediación en pesos y dólares.

Según su argumento, los depósitos en moneda extranjera podían prestarse esencialmente a quienes también generaban divisas, de modo que una depreciación del peso no transformara automáticamente una deuda en dólares en un problema de solvencia para el tomador y, por extensión, para el banco.

La advertencia de Sandleris apunta a una cuestión de diseño institucional: aunque el monto habilitado inicialmente sea relativamente acotado, el precedente regulatorio puede tener mayor relevancia que el volumen inmediato de crédito. El riesgo, desde esta perspectiva, no es necesariamente la medida actual sino una eventual ampliación futura del criterio.

El desafío es transformar ahorro en inversión sin trasladar el riesgo al sistema

La discusión ofrece dos diagnósticos diferentes sobre un mismo problema. El Gobierno observa una oportunidad: depósitos en dólares que crecieron con fuerza, una mayor confianza financiera y una economía que necesita inversión de largo plazo. Los críticos observan una vulnerabilidad: una economía todavía bimonetaria, con antecedentes de fuertes depreciaciones y empresas cuyos ingresos pueden estar denominados en pesos.

El punto de equilibrio está en los mecanismos de cobertura y en la evaluación individual del riesgo. La nueva regulación mantiene límites macroprudenciales y establece condiciones más exigentes para las financiaciones alcanzadas por el nuevo régimen, precisamente para evitar que una expansión del crédito se transforme en un deterioro de la solvencia bancaria.

Desde una perspectiva de desarrollo, el desafío consiste en lograr que el ahorro en dólares financie activos productivos capaces de generar los flujos necesarios para devolver esos dólares. No es lo mismo financiar una actividad exportadora, un proyecto inmobiliario con ingresos dolarizados o infraestructura vinculada a sectores transables que utilizar divisas para cubrir gastos de una empresa cuyos ingresos dependen exclusivamente del mercado interno.

La diferencia es crucial porque determina quién absorbe el riesgo cambiario. Si el proyecto genera dólares, el endeudamiento puede funcionar como una herramienta natural de financiamiento. Si genera pesos, la cobertura requiere mecanismos adicionales que impidan que una depreciación transforme una decisión empresarial en un riesgo sistémico.

En ese sentido, la flexibilización puede convertirse en una herramienta para profundizar el mercado de crédito argentino si consigue ampliar el financiamiento de inversiones sin deteriorar la calidad de los activos bancarios. El objetivo de política pública no debería ser simplemente prestar más dólares, sino conseguir que esos dólares financien productividad, infraestructura y capacidad exportadora.

La oportunidad está en aprovechar el crecimiento de los depósitos en moneda extranjera sin repetir el descalce que históricamente convirtió las crisis cambiarias en crisis financieras. La discusión que acaba de abrirse, por lo tanto, no enfrenta necesariamente crédito contra prudencia: plantea cómo diseñar una intermediación más profunda que pueda sostenerse también cuando cambie el ciclo cambiario.

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Banco Macro le dice adiós a los menús y apuesta por la IA: así funciona MacroChat

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La inteligencia artificial empieza a modificar una de las experiencias más cotidianas -y muchas veces más frustrantes- de la relación entre bancos y clientes: hablar con una entidad financiera.

Banco Macro decidió eliminar los tradicionales menús numerados de su canal de atención por WhatsApp y reemplazarlos por MacroChat, una plataforma basada en inteligencia artificial generativa capaz de interpretar lenguaje natural y resolver consultas y operaciones sin obligar al usuario a navegar por una sucesión de opciones predeterminadas.

El cambio parece sencillo, pero supone una transformación importante en la lógica de la banca digital: ya no es el cliente quien debe aprender cómo hablarle al sistema, sino el sistema el que intenta comprender qué necesita el cliente.

En lugar de seleccionar “1” para consultar el saldo, “2” para realizar una transferencia o avanzar por distintos submenús hasta encontrar una operación, ahora alcanza con pedirlo como se haría en cualquier conversación de WhatsApp.

El usuario puede escribir, mandar un audio o incluso enviar una imagen. La inteligencia artificial interpreta el pedido, reconoce la intención y responde en lenguaje natural.

MacroChat funciona las 24 horas, los siete días de la semana, y puede utilizarse desde cualquier lugar del país o del exterior.

Para los clientes de Misiones, donde Banco Macro tiene una fuerte presencia territorial y una extensa relación con familias, empresas y comercios, el lanzamiento implica sumar una nueva capa digital a operaciones que hasta hace pocos años estaban asociadas necesariamente con una sucursal, un cajero automático o el home banking.

El acceso mantiene el número habitual de WhatsApp de la entidad: 11 3110-1338. No es necesario descargar una nueva aplicación ni realizar otro registro.

Además, la migración desde BancoChat hacia MacroChat fue diseñada para ser transparente: quienes ya utilizaban el servicio conservan el historial de sus conversaciones.

La apuesta apunta precisamente a reducir la fricción. El banco busca que la tecnología deje de ser una barrera visible para transformarse en una infraestructura que opere detrás de la experiencia del usuario.

Somos el primer banco del país en llevar la banca conversacional a un nuevo nivel, integrando Inteligencia Artificial generativa con lenguaje natural en WhatsApp. Nuestros procesos ya venían incorporando IA, pero hoy damos un salto que transforma de raíz la relación con los clientes: ahora es el banco el que entiende a las personas, y no las personas las que tienen que adaptarse al banco. ¿Nos mandás un texto? ¿Nos mandás un audio? ¿Nos mandás una imagen? Lo que vos prefieras… nosotros respondemos y resolvemos. En Banco Macro creemos que el futuro de los servicios financieros no pasa por agregar más tecnología, sino por hacer que esa tecnología pase desapercibida detrás de una experiencia. Que lo único visible sea la solución. Resolver una consulta, despejar una duda o atender una necesidad debe ser tan fácil y tan natural como enviar un mensaje de WhatsApp”, aseguró Juan Parma, CEO de Banco Macro.

"Somos el primer banco del país en llevar la banca conversacional a un nuevo nivel", dijo Juan Parma, CEO de Banco Macro.
“Somos el primer banco del país en llevar la banca conversacional a un nuevo nivel”, dijo Juan Parma, CEO de Banco Macro.

De consultar el saldo a hacer una transferencia

La plataforma no fue concebida solamente como un chatbot de consultas. MacroChat permite realizar operaciones bancarias directamente desde la conversación.

Entre sus funciones se encuentran consultar saldos en pesos y dólares, revisar los últimos movimientos, obtener una constancia de CBU o Alias, realizar transferencias entre cuentas propias o hacia terceros, pagar facturas y servicios, recargar el celular y gestionar extracciones sin tarjeta.

También permite comenzar el proceso de apertura de una nueva cuenta sin necesidad de abandonar el chat.

En tarjetas de crédito, el usuario puede consultar límites y saldos disponibles, conocer el saldo y la fecha de vencimiento, revisar los últimos consumos y acceder a los últimos tres resúmenes. También puede pausar una tarjeta, realizar un reclamo por una compra desconocida o denunciar la pérdida del plástico.

Para las tarjetas de débito están disponibles operaciones como el blanqueo del PIN, la solicitud de reposición o el aviso de viaje al exterior.

Los jubilados, en tanto, pueden consultar su fecha de cobro y gestionar el desbloqueo de la tarjeta de débito.

ECONOMIS | INNOVACIÓN FINANCIERA

MacroChat: el banco deja atrás los menús y empieza a conversar

La nueva plataforma de Banco Macro utiliza inteligencia artificial generativa para entender pedidos en lenguaje natural directamente desde WhatsApp.

24/7
Disponible todos los días, a cualquier hora.
WhatsApp
Sin descargar otra aplicación ni hacer un nuevo registro.
IA generativa
Interpreta textos, audios, imágenes y pedidos múltiples.
¿Qué puede hacer el cliente?
Consultar
Saldos, movimientos, CBU, Alias, tarjetas y fecha de cobro.
Operar
Transferencias, pago de servicios, recargas y extracciones sin tarjeta.
Gestionar tarjetas
Pausas, PIN, reposición, consumos desconocidos y avisos de viaje.
Abrir una cuenta
El proceso puede iniciarse directamente desde la conversación.
La clave del cambio
Antes el cliente debía adaptarse al menú del banco. Ahora la inteligencia artificial busca entender al cliente.
MacroChat: WhatsApp 11 3110-1338

MacroChat también funciona como puerta de entrada a otros productos y servicios del ecosistema de Banco Macro: información sobre sucursales mediante geolocalización, ExtraCash, App Macro, límites de compra, inversiones, seguros, beneficios, Tienda Macro, billeteras virtuales y paquetes de productos.

Más que una evolución tecnológica, MacroChat es una nueva forma de relacionarse: más simple, más cercana, más humana. Una manera distinta de interactuar con Banco Macro desde cualquier lugar del país o del mundo, a cualquier hora, escribiendo, mandando un audio o una imagen, exactamente como lo hacemos en nuestra vida cotidiana. El banco debe estar donde las personas ya están, y hablar como las personas ya hablan. Porque innovar de verdad no es incorporar tecnología. Es hacer las cosas más fáciles para quienes confían en nosotros todos los días”, agregó Parma.

La IA entra en el corazón de la experiencia bancaria

El salto tecnológico está en la capacidad del sistema para interpretar contexto y no solamente palabras clave.

MacroChat puede recordar lo dicho previamente dentro de una conversación y comprender más de una necesidad dentro del mismo mensaje. Así, un cliente podría escribir “quiero saber mi saldo y también pagar el gas” y el sistema debería reconocer ambas intenciones y avanzar sobre las dos consultas.

También está preparado para interpretar errores de tipeo, abreviaturas, distintas formas de escritura y mensajes formulados de manera coloquial.

Ese punto marca una diferencia respecto de las generaciones anteriores de bots bancarios. Los sistemas tradicionales estaban construidos alrededor de árboles de decisiones: el usuario debía recorrer un camino previamente programado. Con la incorporación de inteligencia artificial generativa, la lógica se invierte y es la plataforma la que debe interpretar el lenguaje del cliente y conducir la operación.

Guillermo Jejcic, gerente de Banca Individuos de Banco Macro, definió a MacroChat como una plataforma “100% conversacional” montada sobre WhatsApp y desarrollada con inteligencia artificial generativa. La herramienta está disponible tanto para clientes como para no clientes y combina consultas, información, asesoramiento y operaciones transaccionales.

Pero la automatización tiene un límite deliberado. Cuando la inteligencia artificial no puede resolver una consulta -o simplemente cuando el usuario prefiere continuar la conversación con una persona- el intercambio puede derivarse hacia un operador humano sin cortar el diálogo ni obligar al cliente a comenzar nuevamente. La conversación y su contexto se mantienen.

Tecnología invisible y atención humana

Ese cruce entre inteligencia artificial y atención personalizada forma parte de la estrategia que Banco Macro define como Phygital: una integración entre la experiencia física y digital en la que ambos canales dejan de competir para funcionar de manera complementaria.

La lógica responde también a un cambio más profundo dentro del negocio financiero.

Durante años, la digitalización bancaria estuvo concentrada en trasladar operaciones desde las sucursales hacia cajeros automáticos, home banking y posteriormente aplicaciones móviles. La inteligencia artificial abre ahora otra etapa: la interfaz comienza a desaparecer.

El cliente ya no necesariamente necesita conocer dónde está una determinada función dentro de una aplicación. Puede simplemente expresar qué quiere hacer.

Ese cambio podría resultar especialmente relevante en un sistema financiero donde bancos, fintech y billeteras virtuales compiten cada vez menos solamente por tasas, productos o infraestructura física y cada vez más por algo mucho más difícil de medir: el tiempo y la simplicidad de la experiencia del usuario. MacroChat se inscribe en esa carrera.

Para Banco Macro, además, el lanzamiento no aparece como un proyecto cerrado sino como el comienzo de una nueva arquitectura de relación con sus clientes.

“El lanzamiento de MacroChat es un gran hito, pero también el comienzo de una nueva etapa. Vamos a continuar planteando desafíos para construir un banco cada vez más inteligente, más moderno, más cercano y más simple. El futuro de los bancos no se construye esperando que cambien los clientes, se hace evolucionando como banco para estar cada vez más cerca de ellos. MacroChat no es el destino: es el punto de partida. Una apuesta concreta de Banco Macro por redefinir los estándares de la industria financiera argentina, en una época en que los clientes ya no distinguen entre el mundo físico y el digital porque, sencillamente, viven en ambos al mismo tiempo”, concluyó Parma.

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Argentina lidera la morosidad bancaria en América Latina: la cartera irregular trepó al 7,6%

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Argentina quedó al frente de un ranking poco favorable para su sistema financiero: es el país de América Latina con mayor nivel de morosidad en los créditos al sector privado, con una cartera irregular equivalente al 7,6% del total.

La cifra surge de un informe de la consultora 1816, elaborado con información del Banco Mundial correspondiente a 2024 y 2025 y que compara la situación crediticia de 98 países con un Producto Interno Bruto superior a US$20.000 millones.

El dato argentino sobresale incluso dentro de una región atravesada por tasas de interés elevadas, desaceleración económica y dificultades de ingresos. Ecuador, segundo en el ranking latinoamericano, registra una mora de 4,5%, más de tres puntos porcentuales por debajo de Argentina. Luego aparecen Perú, con 4%; Brasil, con 3,9%; Bolivia, con 3,1%; y Colombia, con 3%.

Más abajo se ubican Chile, Panamá y Guatemala, todos con 2,4%; Paraguay y México, con 2,2%; Costa Rica, con 2%; República Dominicana y El Salvador, con 1,7%; Uruguay, con 1,5%; y Nicaragua, con apenas 1%.

ECONOMIS | FINANZAS

Argentina lidera la morosidad bancaria regional

Cartera irregular sobre créditos al sector privado

🇦🇷 Argentina
7,6%
🇪🇨 Ecuador
4,5%
🇵🇪 Perú
4,0%
🇧🇷 Brasil
3,9%
🇧🇴 Bolivia
3,1%
🇨🇴 Colombia
3,0%
🇨🇱 Chile
2,4%
🇵🇾 Paraguay
2,2%
🇲🇽 México
2,2%
🇺🇾 Uruguay
1,5%
Dato clave: la mora argentina prácticamente duplica la de Brasil y supera en más de tres veces la registrada en Chile y México.
Fuente: Consultora 1816 / Banco Mundial, citado por Bloomberg Línea.
ECONOMIS | FINANZAS

Argentina lidera la morosidad bancaria regional

Cartera irregular sobre créditos al sector privado

🇦🇷 Argentina
7,6%
🇪🇨 Ecuador
4,5%
🇵🇪 Perú
4,0%
🇧🇷 Brasil
3,9%
🇧🇴 Bolivia
3,1%
🇨🇴 Colombia
3,0%
🇨🇱 Chile
2,4%
🇵🇾 Paraguay
2,2%
🇲🇽 México
2,2%
🇺🇾 Uruguay
1,5%
Dato clave: la mora argentina prácticamente duplica la de Brasil y supera en más de tres veces la registrada en Chile y México.
Fuente: Consultora 1816 / Banco Mundial, citado por Bloomberg Línea.

La distancia resulta significativa. La morosidad argentina es casi 70% superior a la de Ecuador y prácticamente duplica a la de Brasil y Perú. Frente a Chile o México, la proporción de cartera irregular es más de tres veces mayor.

El indicador refleja la porción de los préstamos que presenta dificultades de cumplimiento y constituye una de las principales variables para medir la calidad de los activos de los bancos. Una mayor mora obliga a las entidades a incrementar previsiones y seguir más de cerca la capacidad de pago de sus clientes.

Argentina, cerca del grupo de países con mayor mora global

La comparación internacional también deja a la Argentina en una posición elevada. Con su 7,6%, se encuentra inmediatamente por debajo de Nigeria, que registra 8,1%, aunque todavía lejos de los países con los mayores niveles de cartera irregular del mundo.

El listado global está encabezado por Argelia, con 20,7%, seguida por Bangladesh, con 19%; Ghana, 18,9%; Irak, 16,5%; Angola, 14,1%; Ucrania, 13,9%; y Kenia, con 13,6%. Más atrás aparecen Kirguistán, Sri Lanka, Marruecos y Nigeria.

En el extremo opuesto, los sistemas financieros con menores niveles de mora incluyen a Suecia y Noruega, ambos con apenas 0,4%; Canadá e Israel, con 0,7%; Suiza y Lituania, con 0,8%; Reino Unido, con 0,9%; y Estados Unidos, Australia, Nicaragua y Arabia Saudita, con 1%.

ECONOMIS | EL DATO

Argentina quedó cerca del grupo de mayor morosidad mundial

ARGENTINA
7,6%
Cartera irregular
ESTADOS UNIDOS
1,0%
Cartera irregular
SUECIA / NORUEGA
0,4%
Menor nivel relevado
Argentina registra una morosidad 7,6 veces mayor que Estados Unidos y casi 20 veces superior a Suecia y Noruega.
Fuente: Consultora 1816 / Banco Mundial, citado por Bloomberg Línea.

La comparación permite dimensionar la anomalía regional: Argentina tiene una tasa de irregularidad 7,6 veces superior a la registrada en Estados Unidos y casi veinte veces mayor que la observada en Suecia o Noruega.

Una señal sobre la economía real

Más allá de la estabilidad agregada del sistema bancario, la evolución de la mora constituye una señal especialmente sensible sobre la capacidad de pago de familias y empresas. Cuando los ingresos corren detrás de las obligaciones financieras, el deterioro suele aparecer primero en tarjetas, préstamos personales y líneas de corto plazo, antes de trasladarse hacia otras modalidades de financiamiento.

El liderazgo argentino en la comparación latinoamericana introduce así otra dimensión dentro del debate sobre el crédito: no alcanza con observar cuánto crecen los préstamos, sino también qué capacidad tienen quienes se endeudan para devolverlos.

En ese sentido, el 7,6% coloca a la Argentina en una situación sustancialmente más delicada que la de las principales economías de la región y muestra una brecha considerable respecto de Brasil, Chile, Colombia o México.

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BCRA: Bausili descartó un salvataje estatal para los deudores morosos

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) cerró la puerta a un programa estatal de rescate para los clientes bancarios que atraviesan situaciones de mora. Su presidente, Santiago Bausili, ratificó que el Gobierno no utilizará recursos públicos, emisión monetaria ni subsidios de tasas para absorber los incumplimientos y sostuvo que la salida deberá construirse mediante acuerdos entre las entidades financieras y sus clientes.

La definición se produjo este jueves durante una conferencia de prensa realizada en la sede del BCRA, en la que Bausili presentó el Informe de Política Monetaria correspondiente al segundo trimestre del año. Su postura se alineó con las declaraciones previas del presidente Javier Milei y del ministro de Economía, Luis Caputo, quienes también habían descartado una asistencia oficial frente al incremento de la morosidad.

“Nosotros vamos a evitar las soluciones que impliquen quitarle recursos a alguien para asignárselos a otro, y eso incluye una monetización de estas cuestiones. Seguimos viendo esto como una conversación entre privados”, sostuvo Bausili.

La definición implica que el Estado no asumirá el costo de las deudas impagas ni creará un mecanismo general para trasladarlo al conjunto de los contribuyentes. En cambio, las condiciones de refinanciación quedarán sujetas a la negociación entre cada banco y sus clientes, en un escenario en el que el sistema financiero ya comenzó a extender plazos y reducir tasas para determinados casos.

Bausili justificó esa decisión a partir de la experiencia histórica de la intervención estatal en contratos entre particulares. “En la historia, cuando el Estado se mete en medio de una conversación entre privados, típicamente es torpe y acarrea consecuencias no deseadas”, señaló.

El titular del Central agregó que las propias entidades financieras prefieren mantener el proceso fuera de una intervención directa del Estado. “Lo que nosotros escuchamos del sector privado es que prefieren que nosotros no nos metamos”, afirmó.

Desde la perspectiva oficial, además, el nivel actual de incumplimiento no constituye una señal de alarma sistémica. Bausili sostuvo que el ratio de morosidad “está en niveles normales” y “no preocupa”. También planteó que la dinámica de las deudas debe analizarse en períodos más extensos, debido a que los procesos de refinanciación no se resuelven de manera inmediata.

“Es un proceso dinámico en el que las deudas se refinancian a lo largo del tiempo, eso lleva meses”, explicó el presidente del BCRA.

El diagnóstico oficial coloca el problema de la mora en una zona intermedia: no representa, según el Gobierno, un riesgo que justifique un salvataje estatal, pero sí requiere que bancos y clientes encuentren mecanismos para reestructurar obligaciones que dejaron de ser sostenibles bajo las condiciones originales.

En esa línea, el Ministerio de Economía sostiene que las entidades financieras están refinanciando compromisos a tasas más bajas y plazos más extensos. La expectativa oficial es que esa dinámica permita reducir gradualmente el nivel de morosidad sin recurrir a recursos fiscales ni a mecanismos de expansión monetaria.

La postura representa un cambio relevante respecto de los esquemas de asistencia que trasladan al Estado parte del costo de los incumplimientos privados. El criterio elegido por la administración de Javier Milei es preservar la responsabilidad contractual entre las partes y evitar que el Tesoro o el Banco Central absorban pérdidas originadas en créditos otorgados por entidades financieras.

La discusión sobre la mora se produjo, además, en paralelo con un mensaje optimista del BCRA sobre la evolución de la actividad económica. Durante la presentación del informe monetario, Bausili anticipó que la inflación continuará desacelerándose y sostuvo que la expansión económica continuará durante los próximos meses.

Junto con el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, afirmó que el crecimiento comenzará a extenderse hacia distintos sectores de la economía y destacó la recuperación del consumo luego del denominado “shock monetario de 2025”.

La apuesta oficial es que una economía con menor inflación y mejores condiciones de crédito contribuya a recomponer la capacidad de pago de hogares y empresas. En ese escenario, la reducción de tasas y la extensión de plazos aparecen como herramientas privadas para contener la mora sin necesidad de una intervención estatal.

Para los deudores, sin embargo, el esquema implica que no habrá una solución general financiada por el Estado. La alternativa dependerá de la capacidad de cada persona o empresa para negociar con su entidad financiera condiciones compatibles con sus ingresos y compromisos, mientras los bancos deberán administrar el equilibrio entre recuperar créditos y evitar que una reestructuración termine profundizando los incumplimientos.

El Gobierno, en tanto, busca que la normalización se produzca dentro del propio sistema financiero. Bausili dejó así definida la hoja de ruta: sin emisión para cubrir morosidad, sin fondos fiduciarios y sin subsidios de tasas, pero con refinanciaciones privadas como mecanismo para absorber gradualmente el problema.

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El BCRA habilitó las cuentas sueldo en dólares: qué cambia para trabajadores y empresas

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) dio un nuevo paso en el proceso de flexibilización del sistema financiero al habilitar oficialmente las cuentas sueldo denominadas en dólares estadounidenses. La decisión, formalizada mediante la Comunicación “A” 8460/2026 y publicada en el Boletín Oficial, incorpora a la divisa norteamericana entre las monedas admitidas para las cuentas destinadas a acreditar remuneraciones laborales.

La medida representa una adecuación del marco operativo del sistema bancario frente a una economía con creciente utilización del dólar en determinadas actividades. Sin embargo, el alcance de la normativa es estrictamente financiero: habilita la apertura y el funcionamiento de cuentas sueldo en dólares, pero no modifica por sí misma el régimen legal que regula el pago de salarios en Argentina.

A partir de la nueva disposición, las entidades financieras deberán ofrecer cuentas sueldo en dólares y garantizar tanto la acreditación de depósitos como la extracción de efectivo en la misma moneda. El Banco Central estableció que esta operatoria será obligatoria en la sucursal donde se encuentre radicada la cuenta y, cuando exista disponibilidad de billetes, también podrá realizarse en otras sucursales, cajeros automáticos y terminales de autoservicio.

Uno de los aspectos más relevantes para los trabajadores es que la gratuidad característica de las cuentas sueldo también alcanzará a las cuentas en dólares. Además, el beneficio no se limitará únicamente a las acreditaciones recientes: los fondos provenientes de la relación laboral que permanezcan depositados conservarán ese carácter sin importar el tiempo transcurrido, ya que la acumulación de saldos no tendrá límite temporal.

La decisión elimina así una posible incertidumbre para quienes opten por mantener parte de sus ingresos depositados en moneda extranjera, garantizando que esos recursos continúen exentos de cargos bancarios mientras provengan de acreditaciones salariales.

No obstante, la norma introduce una aclaración central para evitar interpretaciones erróneas. La habilitación de cuentas sueldo en dólares no implica que todos los empleadores puedan comenzar a pagar salarios directamente en esa moneda. Para que una remuneración sea abonada en dólares deberá existir una base legal o contractual que lo permita, conforme a la legislación laboral vigente.

En consecuencia, la comunicación del Banco Central regula exclusivamente la infraestructura bancaria necesaria para administrar este tipo de cuentas, mientras que las condiciones bajo las cuales un salario puede pactarse y liquidarse en moneda extranjera continúan dependiendo del marco jurídico aplicable y de los acuerdos entre las partes.

Desde el punto de vista económico, la incorporación del dólar a las cuentas sueldo responde a una tendencia de mayor diversificación monetaria observada en distintos segmentos de la actividad productiva. Sectores vinculados a la economía del conocimiento, la energía, los servicios exportables y determinadas actividades profesionales registran una creciente utilización de ingresos nominados en moneda extranjera.

La medida también puede contribuir a simplificar la administración financiera de empresas que operan con ingresos dolarizados y de trabajadores cuyos contratos contemplan remuneraciones vinculadas al dólar, siempre dentro de los límites establecidos por la normativa laboral.

Para el sistema bancario, el desafío estará puesto en ampliar la disponibilidad operativa para atender depósitos y retiros en dólares más allá de la sucursal de radicación de cada cuenta, una posibilidad que la regulación contempla siempre que las entidades dispongan del efectivo necesario.

Con esta decisión, el Banco Central incorpora un nuevo instrumento al proceso de modernización del sistema financiero argentino, adaptando la operatoria bancaria a una economía con mayor utilización de múltiples monedas, pero manteniendo sin cambios las reglas legales que rigen la relación laboral y el pago de remuneraciones.

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