BCRA

El dólar oficial cerró a $1.445 y el Banco Central compró US$ 55 millones

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En la primera jornada de junio el dólar oficial cerró a $1.445 para la venta y $1.395 para la compra.

Además, el Banco Central de la República Argentina compró 55 millones de dólares. De esta forma, las reservas quedaron en 48.368 millones de dólares.

Cotizaciones de hoy lunes 1° de junio de 2026

Dólar oficial: Compra $1.395 / Venta $1.445.

Dólar blue: Compra $1.415 / Venta $1.435.

Dólar MEP: Compra $1.437,90 / Venta $1.443,10.

Dólar Contado con Liquidación (CCL): Compra $1.490,80 / Venta $1.492,10.

Dólar tarjeta: Venta $1.878,50.

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El Banco Central compro 447 millones de dólares y acumula 96 jornadas como comprador

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) lleva 96 días consecutivos con resultado positivo en sus intervenciones cambiarias, producto de acuerdos alcanzados con bancos, empresas y organismos públicos. El jueves, la entidad sumó 447 millones de dólares, la segunda compra más alta del año, con lo que el acumulado anual supera los USD 9.600 millones, cifra que representa más del 96% de la meta de compras de divisas para este año.

Desde que se implementó el nuevo marco monetario en enero, el BCRA incorporó 9.681 millones de dólares. El mes con mayor actividad fue abril, con adquisiciones por USD 2.769 millones, y solo el 2 de enero no hubo operaciones. Solo se había registrado una adquisición más alta el pasado 10 de abril por 457 millones de dólares.

“Con la compra de hoy, el BCRA llega a 96 ruedas consecutivas comprando divisas, la tercer mejor racha de la historia. Y lo hizo de gran manera, comprando USD 447 millones”, señaló Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex.

En mayo, el ritmo de compras diarias fue inferior a 100 millones de dólares durante los primeros días, aunque se aceleró en las semanas recientes. En la última semana, el BCRA adquirió 909 millones y el total del mes ascendió a 2.526 millones de dólares.

Desde el Ministerio de Economía señalaron que los ingresos principales de la cosecha agrícola todavía no aparecieron en el mercado, lo que podría traducirse en un aumento de la oferta de divisas y otorgar un mayor margen de maniobra al Central en el corto plazo.

Hasta el momento, el BCRA alcanzó el 96% de la meta anual de compras. Durante el primer trimestre, la demanda del Tesoro para cubrir obligaciones financieras restringió el aumento neto de reservas. Para sostener la acumulación, el Central impulsó la emisión de pesos sin esterilizar, mientras que el Tesoro absorbió ese excedente mediante deuda en moneda local, con el objetivo de estabilizar la cotización del dólar y frenar la inflación.

Las proyecciones oficiales ubican el saldo neto de compras para 2026 en un rango de 10.000 a 17.000 millones de dólares, según la disponibilidad de divisas y la demanda de pesos en el mercado interno. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, sostuvo que estos factores serán determinantes para el desempeño anual.

La liquidación de la cosecha gruesa aparece como una fuente clave de dólares para fortalecer las reservas. Además, las emisiones de deuda de empresas y provincias en el exterior superarían los 3.200 millones de dólares, contribuyendo a la capacidad de intervención del Central.

“Luego del freno en las emisiones de obligaciones negociables durante febrero y marzo, en un contexto de mayor volatilidad internacional, el mercado retomó dinamismo a partir de abril. En lo que va de mayo, las colocaciones ya superan los USD 1.600 millones -más de lo emitido durante todo el mes de abril-, reflejando una mejora en las condiciones financieras locales”, destacó un reporte de la consultora Invecq.

El desembolso del Fondo Monetario Internacional (FMI) por USD 1.000 millones a comienzos de esta semana corta llevó las reservas brutas del BCRA a más de USD 47.000 millones, el nivel más alto desde 2019.

La semana anterior, el directorio del FMI aprobó la segunda revisión del programa de Facilidades Extendidas (EFF) por USD 20.000 millones, lo que permitió la llegada de nuevos fondos a las reservas.

Al cierre de este jueves, las reservas brutas llegaron a USD 48.511 millones, una suba diaria de 644 millones de dólares. Este monto marca el valor más elevado en casi siete años y supera el máximo registrado en febrero por la actual gestión.

Antes de finalizar la semana, el Gobierno deberá realizar el pago correspondiente al Bopreal Serie 3, equivalente al 34% del capital emitido, por un total cercano a 1.020 millones de dólares, más un 3% de interés. Este compromiso implicará que el efecto positivo del desembolso del FMI se compense casi en su totalidad con esa obligación.

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Deuda, reservas y señal al mercado: el Gobierno recompra Letras al BCRA por $18,4 billones

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El Ministerio de Economía avanzó con una recompra de Letras Intransferibles en poder del Banco Central por $18,4 billones, en una de las operaciones de administración de pasivos más relevantes del año. La medida busca reducir compromisos intraestatales, mejorar el perfil de deuda y fortalecer la hoja de balance del BCRA.

La operación, oficializada mediante la Resolución Conjunta 27/2026 de las Secretarías de Finanzas y Hacienda, implica cancelar distintos instrumentos emitidos entre 2019 y 2026, muchos de ellos originados para cubrir necesidades fiscales durante períodos de fuerte tensión cambiaria.

El dato político-financiero central es que el Gobierno acelera el saneamiento de pasivos cruzados entre Tesoro y Banco Central mientras intenta consolidar un esquema de menor emisión monetaria y mayor disciplina fiscal.

Qué son las Letras Intransferibles y por qué el Gobierno quiere cancelarlas

Las Letras Intransferibles son títulos que el Tesoro le entrega al Banco Central a cambio de dólares de reservas. Durante años funcionaron como mecanismo de financiamiento estatal.

El problema es que esos activos tienen baja liquidez y deterioran la calidad del balance del BCRA. En términos simples: el Central contabiliza activos que no puede vender fácilmente en el mercado.

La recompra apunta a reemplazar deuda “cerrada” dentro del Estado por una estructura financiera más transparente para el mercado.

La operación incluye:

  • Cancelación de Letras emitidas entre 2019 y 2026
  • Instrumentos con vencimientos hasta 2032
  • Precios de recompra inferiores al valor nominal original
  • Utilización de un tipo de cambio de $1.391,31 por dólar

La cifra total de la operación —$18,4 billones— equivale a varios presupuestos provinciales combinados del NEA.

La señal al mercado: menos emisión y mayor ortodoxia financiera

La administración Milei viene consolidando un mensaje consistente hacia inversores y organismos internacionales: reducir emisión, ordenar deuda y fortalecer el balance del Banco Central.

La recompra de Letras se inscribe en esa estrategia. El objetivo implícito es doble: Mejorar la credibilidad financiera y descomprimir riesgos monetarios futuros.

El costo oculto: más dependencia del equilibrio fiscal. La operación también deja una advertencia.

Al cancelar instrumentos intraestatales, el Gobierno reduce margen de financiamiento indirecto vía Banco Central. Eso obliga a sostener superávit fiscal y financiamiento genuino de mercado.

Para provincias periféricas como Misiones, esto puede traducirse en un escenario más restrictivo en materia de obra pública nacional, transferencias y programas de asistencia.

La discusión de fondo ya no pasa solamente por cuánto ajuste realiza Nación, sino por cómo impacta la nueva arquitectura financiera sobre economías regionales con menor escala y mayores costos logísticos.

Qué puede mirar el empresariado

Variables clave a monitorear en los próximos meses: evolución del dólar oficial. Nivel de reservas del BCRA. Tasas de financiamiento productivo. Costo del crédito para PyMEs. Movimiento del consumo fronterizo. E inflación en logística y energía

Si el saneamiento financiero logra estabilizar expectativas, sectores exportadores del NEA podrían ganar previsibilidad. Si el mercado interpreta que el ajuste reduce capacidad de crecimiento, el efecto puede trasladarse a menor actividad económica y caída del consumo.

La recompra de Letras Intransferibles no modifica la economía real de manera inmediata. Pero sí redefine el tablero financiero sobre el que operan empresas, provincias y consumidores.

El verdadero test no será la ingeniería financiera del Tesoro, sino si esta estrategia logra traducirse en estabilidad macroeconómica sostenible sin profundizar el freno sobre actividad, consumo e inversión regional.

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Bausili ratificó el plan económico y descartó priorizar el fin del cepo para empresas

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El presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, ratificó este lunes la continuidad del programa económico del Gobierno nacional y sostuvo que la inflación seguirá en descenso, en una señal política destinada a reforzar la estrategia económica de la administración de Javier Milei.

Durante una conferencia realizada en el Salón Bosch del BCRA para presentar el Informe de Política Monetaria (IPOM) y los estados contables del ejercicio 2025, el funcionario dejó además una definición relevante para el sector privado: el levantamiento del cepo cambiario para empresas no figura entre las prioridades inmediatas de la autoridad monetaria.

La exposición, compartida con el vicepresidente del Central, Vladimir Werning, buscó transmitir estabilidad en medio de un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y volatilidad financiera. Según planteó Bausili, Argentina logró atravesar ese escenario sin repetir episodios de estrés cambiario observados en otros momentos de crisis.

“El tipo de cambio se mantuvo estable, las tasas domésticas cayeron y el superávit energético actuó como amortiguador”, sostuvo el titular del BCRA al describir el comportamiento reciente de la economía local.

El Gobierno sostiene el esquema cambiario para empresas

Uno de los mensajes más sensibles para el mercado fue la confirmación de que el Banco Central no considera prioritario flexibilizar las restricciones cambiarias que aún afectan a personas jurídicas.

“No está entre nuestras prioridades eliminar las restricciones cambiarias para las empresas o que las personas jurídicas puedan atesorar dólares. Estamos enfocados en el sector externo”, afirmó Bausili.

La definición implica que continuarán vigentes mecanismos regulatorios como las limitaciones para operar simultáneamente en mercados oficiales y financieros durante períodos determinados. Según explicó el funcionario, la prioridad oficial es garantizar el funcionamiento del comercio exterior y evitar tensiones sobre las reservas.

Incluso, ante consultas sobre la posibilidad de mantener el esquema actual por tiempo indefinido, Bausili respondió que “podría quedar así”, dando a entender que el Gobierno no considera el cepo corporativo como un obstáculo inmediato para la dinámica económica.

La posición marca una diferencia respecto de la flexibilización otorgada a personas físicas desde abril de 2025 y confirma que la apertura cambiaria avanza de manera segmentada y bajo control del Banco Central.

Inflación, empleo y reforma laboral

En paralelo, el titular del Central insistió en que el proceso de desaceleración inflacionaria continuará durante los próximos meses. El Gobierno interpreta ese comportamiento como el principal sostén político y económico del programa libertario.

Bausili vinculó además la baja de la pobreza registrada en el segundo semestre de 2025 con la reducción de la inflación. Según indicó, el BCRA estima que casi seis puntos porcentuales de esa caída estuvieron directamente asociados a la estabilización monetaria.

Sobre el mercado laboral, reconoció que hubo deterioro en el empleo formal, aunque señaló que la reciente Ley de Modernización Laboral aprobada por el Congreso apunta a revertir esa tendencia y dinamizar la contratación registrada.

Según los datos presentados durante la conferencia, la tasa de desempleo se ubicó en 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, un nivel que el funcionario calificó como históricamente bajo, aunque superior al del año anterior.

Otro de los puntos abordados fue la continuidad del swap con China, cuyo vencimiento opera en agosto. Bausili confirmó que el Gobierno negocia una extensión “en los mismos términos”, sin modificaciones estructurales.

El funcionario también relativizó el peso del denominado “carry trade” en el sistema financiero argentino y aseguró que las inversiones especulativas de corto plazo representan una porción marginal del mercado local.

Según explicó, el stock estimado de inversiones de no residentes en títulos públicos de corto plazo ronda los USD 2.000 millones sobre un mercado de capitales cercano a USD 60.000 millones.

Además, defendió las restricciones existentes para desalentar el ingreso de capitales golondrina y sostuvo que el esquema argentino es, incluso, más flexible que el de otros países de la región donde las empresas ni siquiera pueden operar cuentas en dólares localmente.

Estabilidad como activo central del oficialismo

La conferencia del Banco Central tuvo un fuerte componente político. Más allá de los datos técnicos, el mensaje central apuntó a consolidar la idea de continuidad y previsibilidad del programa económico en un momento donde el Gobierno busca fortalecer expectativas de estabilidad.

La frase de Bausili —“no hay manera de cambiar el rumbo”— funcionó como una señal hacia el mercado, el empresariado y los actores financieros que siguen de cerca la sostenibilidad del esquema cambiario y fiscal.

La decisión de mantener controles para empresas también revela que el oficialismo prioriza preservar el equilibrio externo antes que avanzar hacia una liberalización total del mercado de cambios. Ese equilibrio aparece hoy como una de las principales variables que monitorea el Gobierno para evitar tensiones sobre reservas y tipo de cambio.

En provincias con fuerte dependencia del comercio exterior y economías regionales, como Misiones, la continuidad de restricciones cambiarias para empresas mantiene relevancia sobre sectores exportadores e importadores que operan con insumos dolarizados.

Aunque el BCRA aseguró que las importaciones funcionan con fluidez y que las exportaciones mantienen niveles elevados, el sostenimiento del actual esquema cambiario seguirá siendo una variable observada por industrias, forestales, yerbateras y firmas vinculadas al comercio fronterizo del NEA.

También el comportamiento de la inflación continuará teniendo impacto directo sobre consumo, costos logísticos y actividad comercial en una región particularmente sensible a las variaciones de precios y al tipo de cambio.

El Gobierno busca mostrar que la etapa de emergencia quedó atrás y que el programa económico ingresó en una fase de consolidación. Sin embargo, el propio Bausili reconoció que persisten riesgos internacionales asociados al conflicto en Medio Oriente y a eventuales tensiones comerciales globales.

La evolución de la inflación, la dinámica del empleo formal, la estabilidad cambiaria y la renovación del swap con China aparecen como variables centrales para medir si el esquema oficial logra sostenerse sin sobresaltos durante la segunda mitad del año.

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Hacienda acelera cobertura de vencimientos y la deuda pública trepa a USD 496.676 millones

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La deuda bruta de la Administración Central alcanzó en abril de 2026 los USD 496.676 millones, con un incremento neto de USD 4.100 millones respecto de marzo, en un escenario marcado por la volatilidad cambiaria y la necesidad oficial de asegurar financiamiento para los próximos vencimientos.

Según informó la Secretaría de Finanzas, encabezada por Federico Furiase, el 99,5% de los compromisos —equivalentes a USD 494.141 millones— permanece en situación de pago normal. Durante el mes, el Estado realizó operaciones globales por USD 74.200 millones, combinando emisiones, refinanciaciones y coberturas financieras.

La suba del stock respondió principalmente a tres factores: diferencias de cambio por valuación de divisas, el retraso temporal de un desembolso de USD 1.000 millones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la decisión de anticipar colocaciones de bonos locales para cubrir los vencimientos previstos para julio y enero.

Detrás de la dinámica contable aparece una señal política y financiera más profunda: el Gobierno busca fortalecer la capacidad de pago futura antes de enfrentar un calendario de compromisos que el mercado observa con creciente atención.

Aunque el Palacio de Hacienda sostiene que el programa económico es sostenible gracias al superávit fiscal financiero, analistas privados continúan monitoreando la concentración de vencimientos proyectada para 2027, estimada en USD 23.000 millones.

La preocupación no pasa únicamente por el tamaño de la deuda, sino por la capacidad de acumular reservas internacionales suficientes para afrontar obligaciones en moneda extranjera sin tensionar el mercado cambiario.

En paralelo, el Gobierno intenta consolidar una estrategia dual: mejorar el perfil financiero del Tesoro y reducir gradualmente pasivos considerados más frágiles dentro del sector público consolidado.

Esa lógica explica por qué el Ejecutivo decidió reforzar los depósitos oficiales en el Banco Central, que crecieron USD 2.529 millones en abril y alcanzaron USD 7.435 millones.

Según los datos oficiales, el 53% de la deuda corresponde a compromisos en moneda extranjera y el 47% restante a títulos emitidos en moneda local.

El Gobierno apuesta al “desendeudamiento interno”

Uno de los movimientos más relevantes para mayo será la utilización de los $24,4 billones transferidos por el Banco Central al Tesoro en concepto de dividendos del ejercicio 2025.

De acuerdo con la Secretaría de Hacienda, $6 billones se destinarán a fortalecer los depósitos del Tesoro en el BCRA, mientras que los $18,4 billones restantes se usarán para recomprar Letras Intransferibles por un valor nominal equivalente a USD 21.700 millones.

La operación apunta a reducir deuda intra-sector público y mejorar el balance consolidado entre el Tesoro y la autoridad monetaria. En términos políticos, también busca consolidar uno de los principales argumentos de la administración de Javier Milei: mostrar un proceso de saneamiento financiero sin recurrir a expansión monetaria.

El Gobierno sostiene que, pese al aumento de USD 71.383 millones en la deuda bruta desde noviembre de 2023, el incremento neto consolidado fue de apenas USD 2.290 millones, debido al traspaso de pasivos remunerados del BCRA hacia el Tesoro durante 2024.

El swap con China entra en la recta final de renegociación

Otro dato relevante del balance oficial es la fuerte reducción del tramo utilizado del swap de monedas con China.

Según el Banco Central, la porción efectivamente utilizada cayó de USD 5.000 millones a USD 675 millones tras cancelaciones parciales realizadas durante 2025 y comienzos de 2026.

Al cierre de 2024, el saldo activo equivalía a USD 3.084 millones. Para el 14 de enero de este año, el remanente ya se había reducido significativamente.

Sin embargo, la línea total por USD 19.089 millones continúa vigente bajo la modalidad de descubierto financiero. El acuerdo bilateral expira el próximo 6 de agosto, una fecha que el mercado seguirá de cerca porque involucra una herramienta clave para la administración de reservas internacionales.

La reducción del tramo utilizado permite al Gobierno exhibir menor dependencia financiera inmediata respecto de China, aunque la continuidad del acuerdo todavía forma parte de la ecuación estratégica del Banco Central.

Qué impacto puede tener en la economía real

La evolución de la deuda pública y de las reservas internacionales tiene efectos directos sobre variables sensibles para la economía argentina: estabilidad cambiaria, acceso al crédito, tasas de interés y capacidad de financiamiento del sector privado.

Para las economías regionales del NEA y particularmente para Misiones, la estabilidad financiera nacional incide sobre costos logísticos, crédito productivo y dinámica del comercio exterior. Sectores como la forestoindustria, la yerba mate y el turismo dependen de un entorno macroeconómico menos volátil para sostener inversión y competitividad.

A su vez, cualquier tensión sobre reservas o refinanciación de deuda impacta sobre el costo financiero de empresas exportadoras y cadenas productivas vinculadas al mercado internacional.

El Gobierno intenta mostrar una transición desde un esquema de endeudamiento corto y monetización hacia otro basado en superávit fiscal y reordenamiento del balance del Banco Central.

La evolución de las reservas, el tratamiento de los vencimientos de 2027, la renovación del swap con China y la capacidad de sostener depósitos en el BCRA serán variables centrales para medir la consistencia de esa estrategia.

Por ahora, el mercado observa un proceso de reconfiguración financiera que combina reducción de pasivos internos, mayor cobertura de vencimientos y búsqueda de estabilidad monetaria, aunque todavía condicionado por la necesidad de fortalecer reservas y consolidar acceso al financiamiento.

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