El Congreso de Estados Unidos aprobó hoy la apertura formal de una investigación sobre una eventual destitución del presidente Joe Biden por los controvertidos negocios de su hijo en el extranjero, una iniciativa que el presidente calificó de “artimaña política infundada”.
Este procedimiento no tiene prácticamente posibilidades de éxito, pero es un estorbo para la Casa Blanca cuando está lanzada la búsqueda de la reelección de Biden en las elecciones presidenciales de 2024.
Los miembros dl Partido Republicano, que tiene la mayoría en la Cámara de Representantes desde enero de este año, acusan al mandatario demócrata de haber utilizado su influencia cuando era vicepresidente de Barack Obama (2009-2017) para permitir a su hijo Hunter realizar negocios en China y Ucrania.
“Joe Biden mintió repetidamente al pueblo estadounidense”, acusó el jefe del comité de investigación de la Cámara de Representantes, James Comer, reportó la agencia AFP.
El presidente, su hijo y el partido demócrata en general niegan las acusaciones.
“En vez de hacer su trabajo (…) deciden perder el tiempo con esta artimaña política infundada que incluso los republicanos en el Congreso reconocen que no está respaldada por hechos”, reaccionó Biden en un comunicado minutos después de la votación.
Unas horas antes, su hijo Hunter dio una inusual rueda de prensa en las escalinatas del Capitolio en la que defendió a su progenitor.
“Permítanme decirlo lo más claramente posible: mi padre no participó financieramente en mis negocios”, aseguró Hunter, que se ha convertido en el blanco predilecto de los conservadores.
Delante del Congreso Hunter reconoció “haber cometido errores” en su vida, pero acusó a “los trumpistas”, es decir a los partidarios del expresidente republicano Donald Trump, de intentar “deshumanizarlo” para “perjudicar” a su padre.
Por eso se negó a acudir a una sesión a puerta cerrada organizada por los republicanos, que querían que compareciera ante el Congreso.
El presidente de 81 años siempre ha apoyado públicamente a Hunter Biden y ha dicho en muchas ocasiones que se siente “orgulloso” de él.
Hace unos meses ya se abrió una investigación similar contra el presidente demócrata. Se hizo a petición de congresistas allegados a Trump, quien podría ser su rival en los comicios de 2024.
A finales de septiembre se celebró una primera audiencia parlamentaria durante la cual los expertos coincidieron en que actualmente nada justifica una acusación contra el presidente Biden.
“No hay ninguna prueba de que el presidente Biden haya cometido ningún acto reprensible”, añadió el miércoles el líder demócrata de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries.
Los republicanos creen que la apertura formal de la investigación, adoptada únicamente con sus votos, es una nueva posibilidad para incriminar al líder demócrata.
“Ha llegado el momento de dar respuestas al pueblo estadounidense”, afirmó el miércoles el presidente de la Cámara, el republicano Mike Johnson, tras la votación. esta investigación no se tomará “a la ligera”, advirtió.
La Constitución de Estados Unidos establece que el Congreso puede destituir al presidente por traición, corrupción y otros delitos graves.
Se trata de un procedimiento que tiene dos etapas. Después de haber llevado a cabo una investigación, la Cámara de Representantes vota, por mayoría simple, los artículos de acusación con el detalle de los hechos que reprochan al presidente: es lo que se conoce como un juicio político o “impeachment” en inglés.
En caso de acusación, el Senado enjuicia al presidente. Si llegara a esta etapa es altamente probable que Biden fuera absuelto, porque su partido tiene mayoría.
En la historia de Estados Unidos ningún presidente ha sido destituido.
Varios se han visto sometidos a un juicio político: Andrew Johnson en 1868, Bill Clinton en 1998 y Donald Trump en 2019 y 2021, pero fueron absueltos.
Richard Nixon prefirió dimitir en 1974 para evitar una posible destitución por parte del Congreso debido al escándalo Watergate.
“En geopolítica no existen los buenos y los malos, existen intereses”, es una frase que me gusta decir entre pares, familiares, estudiantes y docentes. lejos de ser un significante vacío, puede dar respuesta a encuentros y situaciones inusitadas, donde todo sesgo ideológico queda como mera discusión entre sábanas.
El caso de China y Estados Unidos es curioso. Una cumbre clave tuvo lugar en San Francisco, con la iniciativa de un posible descongelamiento de las relaciones bilaterales entre ambos Estados. Seamos buenos y digamos todo, Pekín y Washington son grandes socios comerciales, aunque políticamente no se están llevando de la mejor manera hace ya algunos años. Cuestionamientos de un lado y del otro, como hermanos que se pelean, suelen ser algunos de los argumentos de diferencias. Entre espionaje, posicionamiento internacional y zonas de influencias, oscilan los pleitos chino-estadounidenses.
Volviendo al tema de la cumbre, la misión diplomática, encabezada por Xi Jinping fue con el ideario de poder establecer, de una vez por todas, un horizonte bilateral con Washington. Biden, quien en primera instancia parecía estar de acuerdo con la idea de su par chino, terminó desbarrancando, una vez más. Luego de una intensa charla entre presidente, canciller y embajadores de ambos países, el tío Joe tomó la pésima decisión de referirse a Xi Jinping como “dictador” en una conferencia de prensa. La cara de Blinken, el ministro de Relaciones Exteriores de Estados Unidos era impagable, casi como diciendo “otra vez metiste la pata”.
La cuestión es sencilla, gran parte de la cúpula política de Estados Unidos entendió que la globalización es historia y ya no son los amplios dominadores del mundo. ¿Es el país con mayor influencia? ¿Es la principal economía del mundo? ¿Es la potencia militar más poderosa? Todas esas preguntas se responden con un sí rotundo. Sin embargo, también entienden que las economías y los bloques regionales tienen un peso importante, que sumados todos juntos, equivalen a gran parte del PBI mundial. Aquí se conjuga de todo: política, economía, defensa, cultura, religión, diplomacia, etc. Un lindo “mboyeré”.
Por ende, para Estados Unidos es prioritario tener una relación descongelada con China y viceversa. Básicamente que vuelva a existir esa suerte de “teléfono rojo” que existía en la Guerra Fría entre la Casa Blanca y el Kremlin soviético. Es importante para delinear el famoso Nuevo Orden Mundial, que lejos de ser una fantasía de internet, es una realidad. Las grandes potencias delimitan a futuro los conflictos y las economías, siendo los que manejan en gran medida esos tópicos.
Detrás de este encuentro de poderosos, hay empresarios y agentes económicos, esperando agazapados nuevos acuerdos para mover su capital. Detrás de esas empresas, hay trabajadores, y tras sus espaldas, sus familias. Es decir, que el resultado de estas reuniones define el rumbo de las economías familiares de ambos países, cada uno con un modelo absolutamente distinto, pero que indudablemente se nutre de esto.
La cosa es casi política o caprichosa, inclusive. Biden cree que el sistema político chino está mal y Xi Jinping desconfía de los “yankees” por sus pretensiones imperiales. Cada uno elige a quien creerle, sin embargo, queda a las claras que la cuestión es casi política. Y los chinos son claros en esto, no les importa el aparato político del frente, simplemente les interesa el dinero, y lo curioso del asunto es que esto lo aprendió de su amigo Estados Unidos. A la Casa Blanca también le fascina el dinero, de hecho, financiaron guerras durante el siglo XX y parte del siglo XXI para enriquecerse. Comercian con países como Arabia Saudita, quienes tienen una violenta dictadura teocrática. Ni hablar de Israel, pensado como socio estratégico de Medio Oriente.
Quizás, todo este embrollo generado desde la oficina oval no es más que reavivar o reeditar el viejo eje del mal. El concepto fue aplicado en 2002 a Irán, Irak y Corea del Norte, por parte de Bush hijo. Pero previamente existieron enemigos comunes como los soviéticos y los nazis. Y ¡ojo! Muchos de ellos con total razón. La idea de Biden podría ser la de seguir insistiendo en el enemigo externo como culpable absoluto de lo que le pasa a su país y a Occidente.
China no es ningún santo. Sabe muy bien que cuando puede, aprovecha para expandir su zona de influencia. Y si, por más que le pese a quien le pese, es una dictadura manejada desde el Partido Comunista, que de comunista solo conserva el nombre y algunos modus operandi de manejo político autoritario. Lejos de ser una “Carmelita descalza”, China busca cercanía con Estados Unidos para posicionar su economía en otras latitudes, y por qué no, pensar en un sometimiento económico a futuro. Todo es posible en el mundo de la geopolítica.
Un apretón de manos entre ambos mandatarios con risas de por medio, nada significa en este contexto. Como también se sabe, puertas para adentro, que a Xi Jinping le importa poco que lo llamen dictador desde afuera de las fronteras chinas. Sin embargo, lo que a nosotros nos toca de lejos, es que se pongan de acuerdo para seguir comerciando y generando nichos económicos, además de intentar subsanar las guerras vigentes en el mundo. Mientras tanto, que los chinos y estadounidenses “finjan demencia y sigan”.
La Argentina envió al presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, una carta firmada por los Jefes de Estado de Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, México y Paraguay para que interceda ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) en la búsqueda de una salida al “sobreendeudamiento” provocado por el “excepcional” préstamo” de 47 mil millones de dólares que el organismo multilateral de crédito otorgó al gobierno de Mauricio Macri.
La misiva firmada, entre otros, por los mandatarios Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Gustavo Petro (Colombia) y Andrés Manuel López Obrador (México), remarca el “denodado” trabajo que viene realizando el gobierno argentino para hacer frente a la “excepcional deuda” contraída con el FMI.
Además le recuerda al organismo que preside Kristalina Georgieva que aquel crédito “muy superior” a la cuota que correspondía a la Argentina contó con el aval de sus principales accionistas” y le reclama “respuestas extraordinarias”, ante las “circunstancias extraordinarias” que atraviesa la Argentina producto de la pandemia, la guerra en Ucrania y la reciente sequía que vivió el país y que complico sus exportaciones agropecuarias.
Fuentes de la Cancillería indicaron a Télam que la cartera encabezada por Santiago Cafiero “hizo el trabajo de hablar con los gobiernos de las seis economías más importantes de la región” para lograr que, en el contexto de las negociaciones encaradas por el ministro de Economía, Sergio Massa, con el FMI, Estados Unidos se “involucre no solo porque es un tema relevante sino también justo”.
El presidente Alberto Fernández agradeció “profundamente” la misiva enviada a Biden que fue rubricada también por los presidentes Luis Arce (Bolivia), Gabriel Boric (Chile) y Mario Abdo Benítez (Paraguay).
“Es otra muestra de la fuerza que tenemos como región si trabajamos en unidad”, escribió el mandatario en sus redes sociales.
“Los países de la región seguimos con atención la situación que atraviesa la Argentina, producto del efecto combinado del sobreendeudamiento en la anterior administración, la pandemia, el impacto de la guerra en Ucrania y las consecuencias de la mayor sequía que el país haya padecido en el último siglo”, señala la misiva para describir el escenario mundial y local en el que el país debe hacer frente a los futuros vencimientos con el FMI.
A renglón seguido, los mandatarios de América Latina remarcan que “el gobierno argentino ha estado trabajando de manera denodada para hacer frente a la excepcional deuda contraída con el Fondo Monetario Internacional (FMI)” la que definió como el “mayor crédito otorgado en la historia del organismo”.
La carta -que fue publicada por la Cancillería argentina en su cuenta oficial en Twitter- recuerda también que el crédito otorgado al gobierno de Cambiemos (hoy Juntos por el Cambio) “contó con el aval de sus principales accionistas, por un monto superior al 1.000 por ciento de su cuota”, es decir de la cuota parte correspondiente a la Argentina como socia del FMI.
Y subraya que “sin perjuicio de la excepcionalidad antes mencionada, la voluntad de la Argentina por honrar sus compromisos multilaterales ha sido indudable”.
En esa línea, pondera que “desde la aprobación del nuevo programa con el FMI que oportunamente fuera aprobado por el Congreso Nacional, la Argentina cumplió las metas acordadas y consolidó un proceso de crecimiento, generación de empleo y ordenamiento fiscal”.
A renglón seguido, la misiva expone las razones exógenas a la voluntad de la administración de Alberto Fernández que dificultan el cumplimiento de los compromisos asumidos con el FMI en los términos del acuerdo sellado por el entonces ministro de Economía Martín Guzmán.
“El choque exógeno que supone la sequía -por definición completamente ajeno a la voluntad del gobierno argentino y su pueblo- ha originado una pérdida de divisas superior al 20% de las exportaciones del país, con un efecto severo en las reservas internacionales que ha complicado el normal funcionamiento del mercado cambiario, reducido los recursos tributarios y repercutido en la inflación”, indicaron los presidentes.
Ante ese escenario, pidieron, entonces, que “circunstancias extraordinarias ameritan respuestas extraordinarias, tan extraordinarias como el sobreendeudamiento provocado por el préstamo del FMI que es una de las principales causas de la situación actual” que vive la economía argentina.
Los mandatarios de la región señalaron a Biden: “Buscamos una solución que permita el crecimiento de la Argentina, la generación de empleo y el aumento de sus exportaciones. Todas ellas condiciones necesarias para que el país, a su turno, pueda afrontar los vencimientos del mencionado préstamo”.
“La Argentina ha solicitado al FMI una revisión que permita sortear las dificultades que presenta este año atípico y que sirva como puente hasta tanto maduren varios proyectos en curso, en particular los referidos a energía y minería, que tendrán un impacto significativo en la balanza de pagos del país”, remarca el escrito.
Y agrega: “Los mandatarios de la región creemos que es posible encontrar una salida consensuada que le permita a la Argentina transitar la coyuntura en la que se encuentra”.
“No resulta viable y tampoco deseable que las exigencias que no consideran debidamente el cambio de las circunstancias sumerjan a la Argentina en una crisis innecesaria que interrumpa la recuperación en curso”, evaluaron los jefes de Estado, al tiempo que rechazaron “la inflexibilidad del FMI para revisar los parámetros del acuerdo en el contexto de la sequía descripta” y señala que esa postura del organismo hace que el país corra “el riesgo de convertir un problema de liquidez en uno de solvencia”.
“Por estos motivos le solicitamos con respeto y afecto que apoye a la Argentina en las negociaciones que está llevando adelante con el mencionado organismo. Los principios comunes y compartidos en las Américas, en torno a la democracia, los derechos humanos y la inclusión social deben guiarnos al encuentro de una solución rápida y efectiva para la Argentina”, concluye la carta.
Por Jack Healy, Glenn Thrush, Eliza Fawcett y Susan C. Beachy, New York Times. El empleado de mantenimiento de Carolina del Norte acababa de llegar para arreglar los desperfectos de una fuga. El adolescente de Georgia solo estaba buscando el departamento de su novia. La porrista de Texas buscaba su auto en un estacionamiento oscuro después del entrenamiento.
Cada uno se equivocó de dirección o abrió la puerta equivocada, y todos recibieron disparos. Cometieron errores inocentes que se convirtieron en ejemplos del tipo de equivocaciones mortales que pueden producirse en un país saturado de armas, ira y paranoia, y donde la mayoría de los estados le han otorgado más poder a los propietarios de armas con nuevas leyes de defensa personal.
En los últimos días, el tema de las balaceras por “estar en la dirección equivocada” suscitó protestas e indignación generalizada después de que el propietario de una vivienda en Kansas City, Misuri, le disparó a un joven de 16 años que tocó el timbre equivocado. Días después, una mujer de 20 años del norte del estado de Nueva York recibió un disparo mortal cuando ella y sus amigas se estacionaron en la entrada equivocada. En Texas, dos porristas fueron baleadas después de que una se equivocó de auto en un estacionamiento oscuro.
Sin embargo, muchos casos han suscitado menos atención. En julio de 2021, un hombre de Tennessee fue acusado de blandir una pistola y disparar después de que dos trabajadores de una compañía de televisión por cable entraron por error en su terreno. En junio, un hombre de Virginia fue detenido luego de que las autoridades aseguraron que disparó contra tres hermanos adolescentes que estaban perdidos e ingresaron en su propiedad por accidente.
“Aquí se dispara primero y se pregunta después”, señaló Justin Diepenbrock, residente en el condado de Polk, Florida, donde, según las autoridades, un padre y su hijo, que pensaban que era un ladrón, abrieron fuego el año pasado contra una mujer que estacionaba su auto después de trabajar durante la noche.
¿El catalizador? Los vecinos acusados del tiroteo habían visto a Diepenbrock a través de una cámara de timbre cuando entregaba medicamentos por error en su puerta principal, según los registros judiciales.
No se dispone de cifras exactas, pero estos tiroteos son relativamente poco frecuentes en un país con casi 49.000 muertes por arma de fuego al año. Sin embargo, quienes abogan por un mayor control de las armas afirman que son un ejemplo de la rapidez con que se recurre a las armas en Estados Unidos, y de cuán trágicos pueden ser los resultados.
Un grupo de manifestantes en un mitin por el asesinato de Ralph Yarl en Kansas City, Misuri, el martesCredit… Chase Castor/Getty Images
Cada uno de estos incidentes ha sido el resultado de acontecimientos únicos. No obstante, activistas e investigadores afirman que se deben a una convergencia de factores de mayor envergadura: el aumento del miedo a la delincuencia y el consiguiente incremento de la posesión de armas, los discursos políticos cada vez más extremistas sobre las armas de fuego, el alarmismo en los medios de comunicación y las campañas de mercadeo de la industria armamentística que presentan las puertas de las casas en los suburbios como una barrera fortificada contra un mundo violento.
“Los grupos de presión dedicados a las armas quieren comercializarlas como algo necesario para defenderse: martillos en busca de clavos”, comentó Jonathan Lowy, abogado y activista contra la violencia armada que ha demandado a fabricantes de armas en nombre de las víctimas de tiroteos masivos y sus familiares.
Los grupos nacionales de defensa de los derechos de las armas guardaron relativo silencio tras el tiroteo de Kansas City, y muchos republicanos apoyaron de manera amplia la decisión del fiscal de presentar cargos. Cuando un periodista le preguntó por el caso, el senador republicano por Misuri, Josh Hawley, defensor acérrimo de las leyes stand your ground (“defender tu posición”), que permiten usar la fuerza letal en enfrentamientos, expresó su apoyo a los fiscales. Luego procedió rápidamente a desviar el tema hacia la anarquía en las grandes ciudades.
“No creo que el problema sean los propietarios de armas que cumplen con la ley”, afirmó Hawley. “Creo que el problema son los delincuentes que van y le disparan a la gente”.
La percepción de que la delincuencia, en especial los delitos violentos con armas de fuego, ha aumentado, no es un mito fabricado. Las tasas nacionales de homicidios han aumentado en aproximadamente un tercio desde 2019, según datos del gobierno, incluso teniendo en cuenta los modestos declives en la cantidad de tiroteos fatales en los últimos 18 meses.
Además, algunos en los últimos meses los delitos contra la propiedad que disminuyeron o se estancaron durante la pandemia de coronavirus han vuelto a incrementarse, siguiendo de cerca el aumento de la inflación: según el Consejo de Justicia Penal, los hurtos y asaltos en las principales ciudades aumentaron alrededor del 20 por ciento en la primera mitad de 2022, tras haber disminuido en los dos años previos.
La compra de armas aumentó durante la pandemia y los disturbios y manifestaciones a favor de la justicia racial tras el asesinato de George Floyd. Casi el 20 por ciento de los hogares estadounidenses compraron un arma entre marzo de 2020 y marzo de 2022, y alrededor del 5 por ciento de los estadounidenses compró un arma por primera vez, según una encuesta de NORC en la Universidad de Chicago.
Al mismo tiempo, estados republicanos como Florida y Texas aprobaron nuevas leyes que permiten a las personas llevar armas abiertamente, o portar armas ocultas sin la necesidad de un permiso.
Más de 30 estados también cuentan con leyes de “defender tu posición”. Hace poco, algunos estados han reforzado sus leyes de “doctrina del castillo”, lo que dificulta poder procesar a los propietarios que alegan haber actuado en defensa propia en un tiroteo.
“La gente se vuelve paranoica y se preocupa en exceso, y entonces alguien inesperado llega y les toca la puerta”, explicó Lowy, fundador de Global Action on Gun Violence, un grupo de control de armas con sede en Washington.
Byron Castillo, de 51 años, sabe lo que es ser esa persona inesperada que toca la puerta.
En la mañana del 30 de enero de 2020, Castillo dice que lo enviaron a un apartamento en un segundo piso en High Point, Carolina del Norte, para reparar y volver a pintar los daños causados por una fuga en la cocina. Se anunció como el obrero de mantenimiento y tocó tres veces. El inquilino respondió abriendo la puerta y disparándole a Castillo en el estómago sin pronunciar una sola palabra de advertencia, contó.
Castillo se arrastró hasta su camioneta y condujo hasta la oficina administrativa del complejo de apartamentos, donde colapsó en el suelo mientras esperaba una ambulancia. Pasó un mes en el hospital y otros cinco meses recuperándose en su sofá, tratando de recuperar la fuerza en las piernas y sobrellevar el dolor en el pecho, donde los cirujanos lo habían abierto.
Castillo dice que luego se enteró de que el trabajo de reparación había sido solicitado en un apartamento del primer piso.
El Departamento de Policía de High Point declaró que los fiscales se habían negado a presentar cargos. En un comunicado de 2020 reportado por los medios de comunicación locales, la policía dijo que “por circunstancias desafortunadas, el señor Castillo intentó ingresar por error al apartamento equivocado”, y que el hombre que le disparó pensó que era un ladrón.
Castillo todavía no lo puede creer.
“Llevaba mis brochas y rodillos en la mano”, dijo. “¿Cómo es que eso era una amenaza? ¿Pensó que podría matarlo con una brocha?”.
Más de tres años después, Castillo sigue haciendo pagos semanales mínimos de 30 dólares en sus facturas del hospital y todavía siente presión en el pecho a lo largo de su cicatriz quirúrgica. En cada nuevo trabajo de pintura o reparación, dice que camina por las casas vacías gritando su llegada y revisando cada habitación para asegurarse de que nadie lo esté esperando con un arma.
Algunos fiscales han presentado cargos en varios de los tiroteos de “dirección equivocada” que han sido noticia en los últimos años, en parte porque las víctimas claramente no tenían la intención de provocar un conflicto.
Kevin Monahan, de 65 años y el propietario de la casa en el norte del estado de Nueva York que le disparó a Kaylin Gillis, ha sido acusado de asesinato. Andrew Lester, de 84 años, el propietario blanco de una casa en Kansas City, Misuri, acusado de herir a Ralph Yarl, quien es negro, ha sido acusado de asalto y acción criminal armada; el fiscal afirmó que existía un “componente racial” en el tiroteo.
El efecto de las leyes de defensa propia que protegen a los propietarios y poseedores de armas es objeto de un intenso debate. Sus defensores sostienen que su mera presencia disuade los comportamientos delictivos o desórdenes civiles. El gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, invocó recientemente la ley estatal de “defender tu posición” para pedir a la junta estatal de indultos que anulara la condena de un hombre que en 2020 afirmó haber matado a un manifestante del movimiento Black Lives Matter porque se sentía amenazado.
Sin embargo, varios estudios a gran escala han sugerido que esas leyes tienen pocos beneficios, aumentan la probabilidad de violencia armada y podrían discriminar a los grupos minoritarios, sobre todo a los ciudadanos de raza negra.
Según el Giffords Law Center to Prevent Gun Violence, que apoya el control de armas, los tiroteos en los que personas blancas dispararon contra personas negras tenían casi tres veces más probabilidades de ser considerados “justificados”, en comparación con los casos en los que personas blancas les dispararon a otras personas blancas.
Un análisis de 2023 de una investigación académica reciente realizada por la RAND Corporation, que no pertenece a ningún partido, no encontró evidencia de que esas leyes tuvieran el efecto disuasorio que pregonan sus patrocinadores, y hubo algunos indicios, aunque no concluyentes, de que las leyes podrían explicar algunos aumentos en la violencia armada.
No hay estadísticas locales o nacionales fiables sobre el uso de armas de fuego en defensa propia, y el Centro de Investigación de Control de Lesiones de Harvard, que estudia los datos sobre delincuencia, descubrió que en realidad era más probable que las armas se usaran en suicidios, se dispararan por accidente, fueran robadas o se blandieran en disputas domésticas, que en la defensa contra un ataque externo.
Durante mucho tiempo, la Asociación Nacional del Rifle y otros grupos defensores del derecho a las armas han rebatido esas afirmaciones citando encuestas que muestran un uso mucho mayor de las armas para la legítima defensa personal.
Alrededor de un tercio de los aproximadamente 16.700 propietarios de armas encuestados en un estudio dirigido por William English, profesor de la facultad de Negocios de la Universidad de Georgetown, afirmó que habían usado sus armas para defensa propia, lo que lo llevó a calcular que hasta 1,6 millones de personas en el país se había defendido con un arma ese año.
En Atlanta, los padres de Omarian Banks, de 19 años, afirmaron que su hijo no representaba ninguna amenaza cuando le dispararon en la puerta del departamento equivocado en una noche de marzo de 2019.
Era más de medianoche, y Banks estaba cansado tras trabajar un turno en McDonald’s, según explican sus padres. Así que, cuando lo dejaron en el complejo de departamentos de su novia, donde todos los edificio se ven casi idénticos, por accidente se acercó al departamento equivocado y comenzó a tocar la puerta.
Banks intentó disculparse por su error pero, según la policía y la novia de Banks, el inquilino del departamento, Darryl Bynes, le dijo: “Sí tocaste la puerta correcta”. Luego le disparó mortalmente. Bynes, de 32 años, será juzgado por asesinato este verano.
Según la familia, Banks quería trabajar como electricista junto a su padre y su hermano menor. En cambio, su madre y su padre dijeron que habían pasado los últimos días reviviendo su trauma tras ver la noticia de otro joven, esta vez en Kansas City, quien fue baleado tras presentarse en la dirección equivocada.
“¿Cuándo van a aprender?”, dijo la madre de Banks, Lisa Johnson-Banks. “Sé que la gente tiene derecho a proteger sus viviendas. Pero tómense un minuto, porque esa persona que piensan matar es el hijo de alguien”.
(CNN) — El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció formalmente su candidatura a la reelección este martes, iniciando una batalla para convencer al país de que su historial amerita otros cuatro años en la Casa Blanca y que su edad no impedirá su capacidad de gobernar.
En un video publicado este martes temprano, Biden enmarcó la contienda del próximo año como una lucha contra el extremismo republicano, argumentando implícitamente que necesitaba más tiempo para cumplir plenamente su promesa de restaurar el carácter de la nación.
“Cuando me postulé para presidente hace cuatro años, dije que estábamos en una batalla por el alma de Estados Unidos. Y todavía estamos luchando”, dijo Biden en el video, que abre con imágenes de la insurrección en el Capitolio el 6 de enero de 2021 y activistas por el derecho al aborto protestando ante la Corte Suprema de Estados Unidos.
Every generation has a moment where they have had to stand up for democracy. To stand up for their fundamental freedoms. I believe this is ours.
“Cuando me presenté a la presidencia hace cuatro años, dije que estábamos en una batalla por el alma de Estados Unidos. Y todavía lo estamos”, dijo en el video, que abría con imágenes de la insurrección del 6 de enero de 2021 y de activistas por el derecho al aborto protestando ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos.
“La cuestión a la que nos enfrentamos es si en los próximos años tendremos más libertad o menos libertad. Más derechos o menos”, dice Biden en la narración en off. “Sé cuál quiero que sea la respuesta y creo que ustedes también. No es momento de ser complacientes. Por eso me presento a la reelección”.
La declaración oficial de Biden pone fin a cualquier duda persistente sobre sus intenciones, y da comienzo a una contienda que podría convertirse en una revancha con su rival de 2020, el expresidente Donald Trump. Entra en la carrera con un importante historial legislativo pero bajos índices de aprobación, un enigma que sus asesores han sido incapaces de resolver hasta ahora. Siendo ya el presidente de más edad de la historia, también se enfrenta a persistentes preguntas sobre ese tema.
El lanzamiento se produce cuatro años después de que Biden hiciera oficial su candidatura para 2020. Aquella carrera se convirtió en una misión para restaurar el carácter del país y evitar que Trump lograra un segundo mandato.
La cuarta y última campaña presidencial de Biden descansará sobre temas similares. Al igual que hizo en 2020, Biden está haciendo un llamamiento a los ideales de la nación, especialmente con el espectro del regreso de Trump.
Su video de anuncio advierte contra los “extremistas MAGA” que, según él, están “dictando qué decisiones de atención médica pueden tomar las mujeres, prohibiendo libros y diciéndole a la gente a quién pueden amar”.
“Cada generación de estadounidenses se ha enfrentado a un momento en el que tuvo que defender la democracia. Defender nuestras libertades personales. Defender el derecho al voto y nuestros derechos civiles”, afirma. “Y éste es nuestro momento”.
Pero la campaña de Biden también se basará en la promoción de los logros conseguidos durante los dos primeros años de su presidencia, y en el argumento de que necesita más tiempo para “terminar el trabajo”.
“Sé que podemos”, afirma.
Poner en pie una campaña
El lanzamiento de la campaña de Biden no provocará un cambio repentino en su agenda diaria como comandante en jefe, según sus asesores. Por el contrario, se producirá en medio de una ajetreada semana de compromisos, una señal del enfoque de Biden hacia el equilibrio de su trabajo diario con el trabajo de ser candidato.
Lo que Biden podría empezar pronto es un programa más intenso de recaudación de fondos. Funcionarios demócratas han establecido planes provisionales para que Biden comience un activo programa de recaudación de fondos este verano. Y se espera que esta semana se reúna en Washington con algunos de los principales donantes de su anterior campaña.
Los esfuerzos para reforzar la campaña se intensificaron en los días previos a su anuncio.
Este martes, nombró directora de campaña a Julie Chávez Rodríguez, alta funcionaria de la Casa Blanca, y a Quentin Fulks, que dirigió la exitosa campaña del senador de Georgia Raphael Warnock en 2022, como director adjunto de campaña.
Aunque Rodríguez dirigirá formalmente la campaña, el esfuerzo también será guiado en gran medida desde el Ala Oeste, donde los asesores Anita Dunn, Jen O’Malley Dillon, Mike Donilon y Steve Ricchetti también desempeñarán un papel central.
También nombró una lista de copresidentes de la campaña, entre los que figuran los congresistas Lisa Blunt Rochester, de Delaware, y Mike Donilon. Lisa Blunt Rochester, de Delaware, Jim Clyburn, de Carolina del Sur, y Veronica Escobar, de Texas. Chris Coons, de Delaware, y Tammy Duckworth, de Illinois; Jeffrey Katzenberg, Consejero Delegado de DreamWorks, y Gretchen Whitmer, Gobernadora de Michigan.
Se espera que la operación tenga su sede en Wilmington (Delaware), donde Biden pasa la mayoría de los fines de semana.