El Parque Nacional Iguazú atraviesa por estos días uno de sus procesos naturales más relevantes desde el punto de vista ambiental y de conservación: inició la temporada de eclosión de la tortuga herradura (Phrynops williamsi), una especie de alto valor ecológico, reconocida de interés especial dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas y única representante del Orden Testudines con ese estatus. El fenómeno, que se repite de manera estacional, refuerza el rol estratégico del área protegida en la preservación de linajes de reptiles considerados entre los más antiguos aún vivos.
La eclosión se produce en sectores de alta circulación turística, lo que vuelve central el equilibrio entre uso público del parque, conservación de la biodiversidad y responsabilidad institucional, tanto del Estado como de los concesionarios de servicios.
Zonas de nidificación y un proceso natural que convive con el turismo
Según se informó, los principales sitios de nidificación de la tortuga herradura se localizan en Puerto Tres Marías y en la Toma de Agua, áreas que integran el recorrido hacia la Garganta del Diablo, uno de los circuitos más visitados del Parque Nacional Iguazú.
Durante las primeras horas del amanecer y también al caer la tarde, las crías emergen de los nidos y comienzan su desplazamiento hacia el río, en un proceso que requiere condiciones ambientales estables y mínima perturbación externa. La coincidencia entre estos momentos críticos del ciclo biológico y la actividad turística convierte a esta etapa en un desafío de gestión para el área protegida.
En ese marco, desde Iguazú Argentina S.A., concesionaria de los servicios del Área Cataratas, destacaron el valor del acontecimiento natural y ratificaron su acompañamiento a las acciones del Parque Nacional Iguazú orientadas a la protección de la especie, subrayando la necesidad de una convivencia armónica entre visitantes y biodiversidad.
Conservación, responsabilidad y compromiso colectivo
La tortuga herradura es una especie amenazada, y su reconocimiento como de interés especial dentro del sistema de áreas protegidas nacionales la convierte en un indicador clave de la salud ambiental del ecosistema. Por ese motivo, las autoridades y la concesionaria hicieron un llamado explícito a visitantes, colaboradores y guías para extremar los cuidados durante esta etapa sensible del ciclo reproductivo.
Entre las recomendaciones difundidas se destacan transitar con precaución por los sectores señalizados, evitar ruidos y movimientos bruscos que puedan alterar el proceso natural y respetar la cartelería informativa y las indicaciones de los guías. Estas medidas apuntan a reducir el estrés sobre las crías y aumentar sus probabilidades de supervivencia.
Desde el enfoque institucional, la temporada de eclosión refuerza el carácter del Parque Nacional Iguazú no solo como destino turístico de relevancia internacional, sino también como espacio estratégico de conservación, donde la gestión responsable del patrimonio natural se traduce en beneficios ambientales de largo plazo.
“La conservación es tarea de todos”, remarcaron desde el ámbito del parque, destacando que cada acción individual contribuye a sostener la presencia de la tortuga herradura como parte del patrimonio natural, un activo ambiental que también fortalece el perfil sustentable del destino Cataratas.
En un escenario crítico para la supervivencia del yaguareté en Argentina, con menos de 250 ejemplares en estado silvestre en todo el país, Misiones concentra la mayor población nacional y se posiciona como territorio clave para su preservación. En ese marco, la Subcomisión Selva Paranaense emerge como un ámbito central de articulación técnica, institucional y política para coordinar acciones concretas de conservación, recuperación poblacional y manejo de conflictos, en línea con el Plan Nacional de Conservación del Yaguareté y la Ley Provincial XVI N.º 78.
La situación del yaguareté (Panthera onca), el felino más grande del continente americano y uno de los emblemas de la biodiversidad misionera, atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. La reducción drástica del hábitat natural, la fragmentación del territorio y la persistencia de la caza ilegal llevaron a que su población se reduzca a menos de 250 individuos en libertad en todo el territorio argentino. En este contexto, la Selva Paranaense —y particularmente Misiones— se transforma en un espacio estratégico para garantizar la supervivencia de la especie, tanto desde una perspectiva ambiental como institucional.
Un ámbito clave dentro del Plan Nacional de Conservación del Yaguareté
La Subcomisión Selva Paranaense forma parte del Comité de Gestión del Plan Nacional de Conservación del Yaguareté, junto con las subcomisiones de Yungas y Región Chaqueña. Su creación respondió a la necesidad de diseñar e implementar políticas específicas para una ecorregión crítica, donde Misiones es la única provincia que integra este espacio técnico y de decisión.
El funcionamiento de la subcomisión se articula con el Plan Provincial de Conservación de Grandes Felinos, establecido por la Ley XVI – N.º 78, que constituye el principal marco normativo para la protección de estas especies en la provincia. El Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables es la autoridad de aplicación de la ley y el organismo responsable de coordinar las acciones, garantizando la coherencia entre las políticas provinciales y las estrategias nacionales de conservación.
Este entramado institucional posiciona a Misiones como una provincia pionera en la protección del yaguareté, que además cuenta con estatus de Monumento Natural Provincial y Nacional, protección absoluta y sanciones severas ante cualquier tipo de caza, daño o persecución, reforzadas por normativas que habilitan una intervención judicial activa frente a delitos ambientales.
Articulación institucional, ciencia aplicada y gestión territorial
La Subcomisión Selva Paranaense está integrada por un equipo interdisciplinario de profesionales de organismos públicos, instituciones científicas y organizaciones de la sociedad civil con amplia trayectoria en conservación. Entre sus miembros se encuentran el Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio), el Ministerio del Agro y la Producción, la Administración de Parques Nacionales, Fundación Vida Silvestre, Proyecto Zorro Pitoco, la Fundación de Historia Natural Félix de Azara–Güirá Oga, la Fundación Ornitológica del Plata “Aves Argentinas”, la Dirección de Defensa del Medio Ambiente y Delitos Rurales y CeIBA-CONICET, con la posibilidad de sumar nuevas instituciones actualmente en proceso de aprobación.
Cada entidad participa a través de representantes técnicos que intervienen en la planificación, ejecución y seguimiento de las acciones definidas en el marco de la Ley XVI N.º 78 y sus modificaciones. El abordaje es integral e incluye monitoreo poblacional, investigación científica, prevención de conflictos con comunidades locales, control de la caza furtiva, educación ambiental y atención de ejemplares tanto en libertad como en cautiverio.
Las estrategias también contemplan respuestas frente a las principales amenazas que enfrenta la especie en la región, como la deforestación, el crecimiento urbano y los atropellamientos en rutas. En este punto, se desarrollan campañas de concientización y mecanismos de compensación ante eventos de predación, con el objetivo de promover una convivencia responsable entre la fauna silvestre y las actividades humanas.
Uno de los antecedentes más relevantes del trabajo coordinado de la subcomisión fue la translocación de la yaguareté Pará y sus cachorros, realizada en octubre del año pasado en Puerto Iguazú. El operativo se activó luego de que la hembra fuera detectada en zonas cercanas a asentamientos urbanos, una conducta que implicaba riesgos tanto para los animales como para la comunidad. La captura y el traslado se realizaron bajo estrictos protocolos de bienestar animal, con participación de instituciones provinciales y nacionales, y los ejemplares fueron reubicados en un Área Natural Protegida que garantiza condiciones adecuadas para su supervivencia.
Impacto institucional y mirada estratégica sobre la conservación
Desde el Gobierno provincial destacaron el rol de la Subcomisión Selva Paranaense como un espacio de integración y toma de decisiones basadas en evidencia. El ministro de Ecología y Recursos Naturales Renovables subrayó que se trata de “un espacio clave de integración, participación y construcción colectiva, donde confluyen distintos actores con fuerte presencia territorial, alto nivel de profesionalismo y un profundo conocimiento técnico”, y agregó que esta articulación permite “fortalecer las acciones de conservación y abordar con mayor eficacia los desafíos ambientales actuales”.
Asimismo, valoró la participación de las organizaciones que integran la subcomisión y remarcó que “solo aunando esfuerzos podemos lograr resultados sostenibles”, en el marco de una política de puertas abiertas para sumar voluntades en temas prioritarios como la conservación del yaguareté, la educación ambiental y el cuidado integral de los ecosistemas.
Desde Fundación Vida Silvestre Argentina, la coordinadora de Biodiversidad, Lucía Lazzari, explicó que el aporte de la organización se basa en un enfoque integral: “Ampliamos y fortalecemos áreas protegidas y corredores clave, acompañamos el monitoreo científico de la especie y sus presas desde 2001, promovemos prácticas productivas compatibles con la conservación y la restauración del hábitat, abordamos los conflictos entre grandes felinos y productores rurales, evaluamos y mitigamos el impacto de las rutas, y desarrollamos acciones de comunicación y sensibilización”.
Lazzari también destacó el rol de la Reserva de Vida Silvestre Urugua-í, administrada por la fundación, desde donde se realizan tareas de control y prevención de la caza furtiva en articulación con guardaparques y agentes de conservación, en el marco del Plan de Acción para la Conservación de una especie críticamente amenazada.
Por su parte, el director general del IMiBio, Emanuel Grassi, puso el foco en la relevancia del abordaje científico en la toma de decisiones. Señaló que el organismo interviene como autoridad de aplicación de los recursos genéticos, garantizando los procedimientos de captura, la toma de muestras y el resguardo del material biológico en el Biobanco de Sangre y Tejidos. “Este trabajo nos permite contar con información clave para el monitoreo sanitario y genético de los ejemplares, fundamental para definir estrategias de conservación efectivas”, afirmó.
Desde el Centro de Rescate y Conservación de Fauna Silvestre Güirá Oga, de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara, remarcaron que cada intervención no solo permite asistir a ejemplares en riesgo, sino también generar información estratégica para comprender las amenazas que enfrenta la fauna y contribuir al equilibrio de los ecosistemas, un aspecto central para la conservación del yaguareté como predador tope de la Selva Paranaense.
Finalmente, desde Aves Argentinas destacaron el valor estratégico de la subcomisión como espacio de articulación, y mencionaron acciones concretas como la prueba piloto del seguro ante eventos de depredación en el Corredor Municipal de Conservación y Desarrollo Península de Andresito, la implementación de medidas de coexistencia con familias vecinas —caniles, luces foxlight, cercos eléctricos y campañas de vacunación— y el uso de collares satelitales, como el que permite el seguimiento de la hembra “Pará”, clave para fortalecer el monitoreo y la toma de decisiones en línea con la Estrategia Nacional para la Conservación del Yaguareté.
El Gobierno de Misiones puso en marcha el Plan de Manejo Sostenible de Bosque en Zonas de Interfase en Puerto Iguazú, una iniciativa clave para compatibilizar la expansión urbana con la conservación de la biodiversidad en un área ambientalmente estratégica. El proyecto apunta a ordenar el uso del suelo, reducir conflictos territoriales y proteger corredores biológicos donde se registran especies emblemáticas como el yaguareté, con financiamiento específico del Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos.
La iniciativa fue presentada durante una recorrida oficial por la zona de las 2000 Hectáreas, encabezada por el ministro de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones, Martín Recamán, junto al intendente de Puerto Iguazú, Claudio Filippa, con la participación de funcionarios provinciales, técnicos especializados y autoridades vinculadas al ordenamiento territorial y la biodiversidad.
Una zona crítica de interfase entre ciudad y áreas protegidas
El plan se desarrolla en el sector periurbano conocido como las 2000 Hectáreas, ubicado en el cuadrante sur del ejido urbano de Puerto Iguazú. Se trata de un espacio de alto valor estratégico por su condición de área de transición entre el Parque Nacional Iguazú, el Parque Provincial Puerto Península y distintas reservas naturales municipales, conformando un corredor ambiental clave para la fauna silvestre.
En este territorio se registran desplazamientos de grandes felinos, entre ellos el yaguareté, especie emblemática y prioritaria para las políticas de conservación de la provincia. La coexistencia entre expansión urbana y biodiversidad quedó expuesta de manera inédita cuando fue necesario trasladar a la yaguareté conocida como “Para”, junto a sus cachorros, en un operativo destinado a resguardar tanto a los animales como a la comunidad local.
Al presentar el proyecto, el ministro Recamán subrayó el sentido estratégico de la iniciativa: “Este proyecto apunta a ordenar el límite entre una urbanización que va a seguir creciendo y un ambiente natural que necesita ser protegido. Por eso es fundamental contar con una planificación a futuro, con reglas claras y una mirada integral que permita pensar la convivencia entre la naturaleza y el desarrollo urbano, junto con el acompañamiento permanente a los vecinos que viven en estas áreas de interfase”.
Conflictos territoriales, expansión urbana y planificación ambiental
Desde el punto de vista normativo, el área se encuentra alcanzada por el Ordenamiento Territorial de los Bosques Nativos (OTBN) de Misiones, con predominio de categorías I y II, correspondientes a zonas de alto y mediano valor de conservación. Esta condición ambiental convive con una presión social significativa: las 2000 Hectáreas constituyen prácticamente el único frente de expansión urbana disponible para el municipio.
Esa combinación derivó en los últimos años en conflictos asociados a la ocupación de tierras, prácticas productivas, impactos ambientales y convivencia con fauna de gran porte. El Plan de Manejo Sostenible surge, así, como una herramienta de gestión territorial preventiva, con el objetivo de formular una zonificación urbano-ambiental que ordene los usos del suelo, identifique áreas aptas para el crecimiento urbano y garantice la preservación del bosque nativo.
Entre los principales lineamientos del plan se destacan la promoción de cinturones verdes de bosque nativo alrededor del área urbanizada, la preservación de sectores linderos a áreas naturales protegidas y la generación de instrumentos normativos que permitan una gestión territorial con enfoque ambiental. Para ello, se prevé analizar la pérdida de bosque nativo asociada al crecimiento urbano desde 2010 hasta la actualidad, estudiar las tendencias de expansión del ejido urbano y diseñar zonificaciones que aseguren la provisión de servicios ecosistémicos y la conectividad del paisaje.
El proceso incorpora además un enfoque socio-participativo, integrando la percepción de la comunidad local sobre el bosque nativo y su incidencia directa en la calidad de vida, en una zona donde la presencia de biodiversidad genera tanto valor ambiental como tensiones cotidianas.
Financiamiento, impacto institucional y proyección provincial
El proyecto cuenta con financiamiento del Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos y recibirá el 13% del Presupuesto de Bosques Nativos (PEBN) del fondo provincial 2024, con recursos adjudicados de manera directa al municipio de Puerto Iguazú, previa presentación de un Plan Institucional municipal con enfoque de zonificación urbano-ambiental.
El intendente Filippa valoró el acompañamiento provincial y el impacto institucional del plan: “Vamos a trabajar con un equipo con mucha experiencia y conocimiento, lo que nos plantea grandes desafíos. Somos conscientes de la importancia de proteger la flora, la fauna y los recursos naturales e hídricos, por eso el compromiso es cotidiano, acompañando a las familias que habitan en la zona de las 2000 hectáreas, donde también sabemos que se proyecta el crecimiento urbano de la ciudad”. Además, remarcó la relevancia del acceso a fondos específicos para concretar el proyecto.
La experiencia local se inscribe en una problemática de escala provincial. En Misiones, el 38% de los municipios presenta áreas urbanas en contacto directo con bosques nativos, una realidad que vuelve imprescindible avanzar en esquemas de planificación que integren desarrollo urbano, inclusión social y conservación ambiental.
En ese marco, el Plan de Manejo Sostenible de Bosque en Zonas de Interfase se consolida como una herramienta estructural para anticipar conflictos, reducir riesgos ambientales y fortalecer una convivencia responsable entre las comunidades y la biodiversidad, en una de las zonas más sensibles y emblemáticas del territorio misionero.
Imágenes captadas a fines de 2025 confirmaron un nuevo nacimiento de yaguareté en el Parque Nacional Iguazú y consolidan el rol estratégico del área protegida en la conservación del mayor felino de América. El registro, obtenido mediante cámaras trampa, muestra a la hembra Janaína junto a dos cachorros y refuerza la relevancia ambiental, institucional y económica de las políticas de preservación en la región de la Selva Paranaense.
El hallazgo fue documentado en diciembre de 2025 por el Proyecto Onças do Iguaçu, a partir de dispositivos de monitoreo instalados en el sector brasileño del parque. Las imágenes inéditas muestran a Janaína, una de las yaguaretés más monitoreadas de la región, desplazándose por la selva acompañada por dos nuevas crías, que según los investigadores tendrían entre cinco y seis meses de edad.
Janaína, una hembra clave para la supervivencia del yaguareté
Con este nuevo nacimiento, Janaína se convirtió en la primera yaguareté registrada por el proyecto en haber parido cinco veces, un dato de alto valor para la conservación de la especie. Identificada por primera vez en 2018, la hembra es considerada una pieza central para la sostenibilidad de la población silvestre en el Bosque Atlántico, uno de los ecosistemas más degradados de América del Sur.
El dato adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que el yaguareté se encuentra en estado crítico de extinción en la Mata Atlántica, con menos de 300 individuos registrados en toda la región. En ese contexto, cada evento reproductivo exitoso tiene un impacto directo sobre la viabilidad genética y demográfica de la especie.
Desde el equipo de investigación señalaron que el seguimiento de Janaína y sus cachorros continuará durante los próximos meses. Una vez que se pueda determinar el sexo de las crías, se prevé convocar a la comunidad para participar en la elección de sus nombres, como una estrategia para fortalecer el vínculo social con las acciones de conservación.
El Parque Nacional Iguazú, un refugio estratégico en la Mata Atlántica
El Parque Nacional Iguazú, que abarca unas 185.000 hectáreas y alberga las Cataratas del Iguazú, concentra actualmente alrededor de 25 yaguaretés. Se trata del único sector de la Mata Atlántica donde la población del felino muestra una tendencia de crecimiento, un dato que distingue al área en términos de resultados de conservación.
Este desempeño está directamente vinculado a la preservación del ambiente, la integridad territorial del parque y la continuidad de programas de monitoreo y protección, como los que utilizan cámaras trampa para relevar individuos, patrones de movimiento y eventos reproductivos.
Desde una perspectiva institucional, estos registros refuerzan la importancia de sostener políticas públicas activas de conservación, especialmente frente a amenazas persistentes como la caza furtiva, que continúa siendo uno de los principales riesgos para la supervivencia del yaguareté en la región.
Conservación, territorio y valor estratégico
El nuevo registro de Janaína y sus cachorros no solo representa un logro científico y ambiental, sino que también tiene implicancias económicas e institucionales. La conservación del yaguareté se vincula de manera directa con la protección de la biodiversidad, el turismo de naturaleza y la proyección internacional del Parque Nacional Iguazú como área protegida de referencia.
En un contexto regional marcado por la presión sobre los ecosistemas, el caso del Iguazú se consolida como un ejemplo de que la combinación de monitoreo técnico, gestión sostenida y compromiso institucional puede revertir tendencias críticas y generar resultados medibles en la conservación de especies emblemáticas.
Tres animales silvestres —un carpincho, un ñandú y un tucán— regresaron a la naturaleza tras completar su recuperación en el Parque Ecológico El Puma, dependiente del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables. La liberación, concretada este jueves, sintetiza una política pública sostenida de rescate, rehabilitación y reinserción de fauna afectada por el mascotismo, una práctica que vulnera el bienestar animal y altera el equilibrio de los ecosistemas. El operativo subraya el rol institucional del Estado provincial en la protección ambiental y la educación para la conservación.
Del rescate a la readaptación: procesos diferenciados para volver a la vida silvestre
Cada caso exigió un abordaje específico. El ñandú, criado como mascota, ingresó en buen estado de salud, pero requirió un trabajo cuidadoso de readaptación ambiental y de manejo para recuperar conductas propias de su especie. El proceso priorizó la reconstrucción de comportamientos silvestres y la preparación para la vida en libertad, más allá de la atención clínica: fue, esencialmente, un retorno a su identidad natural.
El carpincho, rescatado en la localidad de Candelaria, provenía de un entorno doméstico: vivía en un patio, con collar colocado, y presentaba parásitos y otras afecciones. Recibió atención veterinaria, acompañamiento nutricional y un programa de adaptación ambiental que permitió una evolución favorable hasta reunir las condiciones necesarias para su liberación.
En ambos casos, el criterio técnico fue claro: liberar solo cuando la rehabilitación garantiza la supervivencia y la reinserción efectiva en el ambiente natural, evitando riesgos para los animales y para el ecosistema.
Compromiso institucional y mensaje ambiental: “los animales silvestres no son mascotas”
La actividad contó con la participación del ministro de Ecología, Martín Recamán, el subsecretario de Ecología, Facundo Ringa, y el equipo del Parque Ecológico El Puma. La presencia de autoridades y técnicos refuerza el carácter institucional de la política de conservación y el valor del parque como centro de referencia en rescate y rehabilitación.
El mensaje que acompaña cada liberación es inequívoco y de alcance público: los animales silvestres no son mascotas. Su tenencia doméstica genera estrés, enfermedades, pérdida de conductas naturales y, en muchos casos, daños irreversibles. La liberación de estos tres ejemplares recuerda que su lugar está en la naturaleza, donde cumplen un rol esencial para el equilibrio de los ecosistemas.
Impacto y proyección: educación, control y conservación
Estas acciones tienen un impacto directo en la conservación de la biodiversidad y un efecto indirecto en la concientización social. El rescate y la reinserción demandan recursos técnicos, tiempo y coordinación institucional; por eso, la prevención del mascotismo resulta clave para reducir costos ambientales y mejorar resultados. La continuidad de estas políticas fortalece la credibilidad del Estado en materia ambiental y promueve una relación responsable entre la sociedad y la fauna silvestre.