BIOINSUMOS

Bioinsumos: rige en Misiones la ley que puso fin a la prohibición del glifosato

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Misiones formalizó un cambio sustancial en su política agropecuaria: quedó sin efecto la disposición legal que había establecido la prohibición del glifosato en el territorio provincial. La modificación fue sancionada por la Cámara de Representantes el 3 de septiembre y promulgada por el gobernador Hugo Passalacqua mediante el Decreto Nº 1757, del 8 de septiembre de 2026.

La nueva norma quedó registrada como Ley VIII Nº 124 y modifica la Ley VIII Nº 103 de Promoción de la Producción de Bioinsumos. El punto central está contenido en apenas una línea del artículo 2: “Se deroga el artículo 8 de la Ley VIII Nº 103”.

La decisión representa un giro respecto del esquema aprobado originalmente por la Legislatura provincial, porque era precisamente ese artículo el que había establecido la eliminación progresiva del uso de productos químicos en la actividad agropecuaria y la prohibición del glifosato a partir de 2025.

Con su derogación, desaparece la prohibición provincial que pesaba sobre el herbicida. En consecuencia, el glifosato vuelve a quedar alcanzado por el marco regulatorio general aplicable a los productos fitosanitarios, sin aquella fecha límite establecida por la legislación misionera.

De la prohibición a la promoción

El cambio no implica que Misiones abandone su política de promoción de bioinsumos. Por el contrario, la nueva ley conserva esa orientación, pero modifica el instrumento elegido: en lugar de forzar la sustitución mediante una prohibición general, apuesta a incentivar su desarrollo, producción y utilización.

La Ley VIII Nº 124 sustituye los artículos 5, 6 y 7 de la legislación anterior y establece como autoridades de aplicación al Ministerio del Agro y la Producción y al Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables, cada uno dentro de sus respectivas competencias.

Ambas carteras deberán mantener actualizado el registro provincial vinculado con la actividad y establecer mecanismos para facilitar la inscripción de quienes intervengan en el desarrollo, fabricación, fraccionamiento, almacenamiento, transporte, comercialización, exhibición y publicidad de insumos naturales.

La reforma también habilita al Estado provincial a celebrar convenios con instituciones nacionales, provinciales y municipales para investigar y desarrollar nuevos bioinsumos.

Asimismo, contempla incentivos financieros y asistencia técnica para personas humanas o jurídicas debidamente inscriptas en el Registro Provincial de Productores de Bioinsumos.

Otro cambio relevante es la incorporación explícita de los sectores productivos al proceso. Las autoridades deberán promover la participación de las entidades representativas de la producción agropecuaria y forestal mediante instancias de consulta, intercambio técnico y formulación de recomendaciones.

La nueva redacción del artículo 7 introduce además un criterio directamente relacionado con el comercio exterior.

La norma establece que podrán utilizarse bioinsumos en Misiones en la medida en que estén autorizados por los organismos nacionales competentes y también por los organismos correspondientes de los países de destino de las exportaciones de productos misioneros.

La incorporación de este criterio tiene particular importancia para una provincia cuya estructura productiva depende fuertemente de cadenas exportadoras como la yerba mate, el té y la forestoindustria.

De esta manera, la política provincial busca evitar que la utilización de determinados productos genere incompatibilidades regulatorias con mercados compradores.

La reforma supone, en los hechos, un cambio de estrategia respecto de la transición productiva planteada por la legislación anterior.

El modelo inicial combinaba el desarrollo de alternativas biológicas con un cronograma que avanzaba hacia la eliminación de determinados productos químicos. La nueva legislación conserva la primera parte de esa política -investigación, producción, financiamiento y promoción de bioinsumos- pero elimina la herramienta más restrictiva: la prohibición.

El nuevo esquema, por lo tanto, apunta a una convivencia entre los fitosanitarios habilitados por la normativa correspondiente y los bioinsumos que la Provincia pretende desarrollar y promover.

El cambio resulta particularmente relevante para los sectores yerbatero, tealero, forestal y agrícola, donde la discusión sobre el glifosato había generado posiciones contrapuestas entre productores, técnicos, organizaciones ambientales y distintos actores de las cadenas productivas.

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Por unanimidad, Misiones puso fin a la prohibición del glifosato y abrió una nueva etapa para el agro

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Los tiempos de la política son distintos. Apenas tres años después de la prohibición del uso del glifosato en las chacras misioneras, la Cámara de Diputados votó por unanimidad eliminar esa prohibición. Incluso con el voto de Carlos Rovira, impulsor de aquella ley resistida por todo el arco productivo. 

Con el mismo énfasis con el que se defendió la prohibición, la Cámara de Representantes de Misiones puso fin por unanimidad este jueves a uno de los capítulos más controvertidos de la política productiva provincial. Se terminó el divorcio entre el sector productivo y la política”, definió Enrique Bongers, el presidente de la Asociación Maderera de Aserraderos y Afines del Alto Paraná al destacar la decisión del gobernador Hugo Passalacqua. 

Después de tres años de reclamos, prórrogas y advertencias del sector privado, la Legislatura modificó el artículo 7 de la Ley VIII N.º 103 y eliminó la prohibición expresa del uso de glifosato, sus componentes y productos afines en todo el territorio misionero.

La reforma obtuvo dictamen favorable durante la mañana de este jueves y fue incorporada sobre tablas en la sesión nocturna. El acompañamiento de todos los bloques le otorgó un fuerte respaldo político a una decisión que había sido reclamada por productores yerbateros, forestales, tabacaleros, tealeros, ganaderos, citrícolas y representantes de la agricultura familiar.

El cambio no deroga la política de promoción de los bioinsumos ni abandona el objetivo de avanzar hacia una producción con menor impacto ambiental. Lo que desaparece es la obligación de eliminar el glifosato en una fecha predeterminada, aun cuando no existieran sustitutos disponibles, eficaces y económicamente accesibles.

La transición quedará ahora sujeta al desarrollo y la autorización de fitosanitarios más amigables con el ambiente por parte de los organismos nacionales competentes y de las autoridades de los países compradores de productos misioneros. El Poder Ejecutivo provincial tendrá la facultad de establecer los plazos, las condiciones y los requisitos para avanzar en ese proceso.

En términos jurídicos, la modificación representa mucho más que una nueva prórroga. Hasta ahora, la prohibición seguía formando parte de la ley y solamente se postergaba su entrada en vigencia. Con la reforma sancionada, el veto automático desaparece y es reemplazado por un esquema gradual, condicionado por la tecnología disponible, las autorizaciones sanitarias y las exigencias comerciales.

La Ley de Promoción de la Producción de Bioinsumos fue aprobada en junio de 2023 como una de las apuestas ambientales más ambiciosas de Misiones. La norma creó un marco para promover la investigación, el desarrollo, la producción, el registro, la comercialización y la utilización de productos biológicos.

Sin embargo, su artículo 7 incorporó la disposición que desató el conflicto: prohibió en toda la provincia el uso de glifosato, sus componentes y productos afines. La aplicación fue diferida durante dos años con la intención de permitir una reconversión progresiva de los sistemas productivos.

Desde el comienzo, las entidades rurales advirtieron que el plazo legal no contemplaba la realidad de las chacras. El cuestionamiento no se concentró solamente en el costo de los bioinsumos, sino también en su disponibilidad, su eficacia agronómica y la falta de homologación en los mercados nacionales e internacionales.

Antes de que la prohibición entrara plenamente en vigor, el gobernador Hugo Passalacqua dispuso mediante el Decreto 1608/24 una prórroga de cinco años. De esa manera, el horizonte de aplicación se trasladó hasta 2030.

Posteriormente, el Decreto 1675/25 extendió la posibilidad de utilizar el herbicida hasta que los organismos nacionales y los países de destino de las exportaciones autorizaran alternativas más amigables con el ambiente. Esa decisión ya había introducido el criterio que ahora quedó incorporado definitivamente a la ley.

La reforma impulsada por Passalacqua y presentada con la firma de 18 diputados convirtió aquella salida transitoria en una nueva regla permanente. La Legislatura dejó de fijar una fecha rígida y estableció que el reemplazo deberá avanzar cuando existan herramientas capaces de responder a las necesidades reales de cada cadena productiva.

Como había señalado Economis al anticipar la modificación, el cambio no supone una reivindicación del herbicida, sino el reconocimiento de que una prohibición sin sustitutos probados podía aumentar los costos, reducir los rendimientos, fomentar aplicaciones informales y colocar a Misiones en desventaja frente a otras provincias y países competidores.

Un respaldo transversal del sector productivo

La sanción llegó con la conformidad de las principales organizaciones agropecuarias, económicas y forestoindustriales de Misiones y la región.

La Sociedad Rural Argentina respaldó la iniciativa al considerar que aporta estabilidad y certidumbre a los productores. El posicionamiento de una de las entidades de mayor peso político del agro nacional reforzó la demanda para que las transformaciones ambientales sean acompañadas por condiciones técnicas y económicas concretas.

La Confederación Económica de Misiones también manifestó su conformidad. La entidad había cuestionado la prohibición desde su sanción y llegó a reclamar la derogación completa de la Ley de Bioinsumos en representación de productores, cooperativas, pequeñas y medianas empresas, asesores técnicos y organizaciones vinculadas con las cadenas forestal, yerbatera, tabacalera, tealera, ganadera y citrícola, además de la agricultura familiar y el comercio.

Para la CEM, la adecuación del artículo 7 permite recuperar previsibilidad y evitar que la producción misionera deba competir bajo restricciones que no existen en otras jurisdicciones.

La Asociación Forestal Argentina, que recientemente celebró su 80.º aniversario en Posadas, sostuvo que la nueva norma otorga estabilidad con rango legal. La entidad remarcó que actualmente no existen en el mercado sustitutos de eficacia equivalente comprobada para el control inicial de malezas, una etapa decisiva en la implantación forestal.

También acompañaron la modificación la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Norte de Corrientes y la Asociación Maderera, Aserraderos y Afines del Alto Paraná. Ambas entidades consideraron que la reforma termina con la incertidumbre normativa que condicionó durante los últimos años las decisiones de inversión y los planes productivos del sector.

El objetivo ambiental se mantiene

La eliminación de la prohibición no implica que Misiones abandone la investigación y el desarrollo de bioinsumos. La política provincial continuará apoyándose en organismos como Biofábrica Misiones, universidades e institutos científicos para generar productos basados en microorganismos nativos y soluciones adaptadas a las condiciones locales.

El cambio está en el método. La sustitución ya no dependerá de una fecha impuesta por ley, sino de la existencia de alternativas que estén probadas, certificadas, disponibles a escala, sean económicamente accesibles y tengan reconocimiento en los mercados donde se comercializa la producción misionera.

La nueva redacción busca evitar una contradicción que había quedado expuesta durante el debate: un productor podía verse impedido de utilizar glifosato en Misiones aun cuando el herbicida estuviera autorizado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria y admitido por el país comprador. Al mismo tiempo, podía ser obligado a utilizar productos biológicos que todavía no contaran con homologación fuera de la provincia.

Con la votación unánime, la Legislatura cerró esa etapa. La provincia conserva el horizonte de una producción sustentable, pero reconoce que la transformación deberá construirse con ciencia, escala, asistencia técnica y competitividad.

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Misiones desactiva la prohibición del glifosato y condiciona el reemplazo a alternativas viables

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La prohibición del glifosato en Misiones está a punto de dejar de ser una obligación establecida por ley para convertirse en un objetivo condicionado al desarrollo tecnológico, autorizaciones nacionales y las exigencias de los mercados internacionales. Ese es el cambio sustancial que propone el proyecto presentado este jueves en la Cámara de Representantes, con las firmas de 18 diputados del bloque Movimiento por lo que Viene.

La iniciativa tiene apenas tres artículos, pero modifica el corazón de la política agroecológica aprobada por la Legislatura en junio de 2023. El texto deroga el artículo 7 de la impulsada por Carlos Rovira, que prohibió el uso de glifosato, sus componentes y productos afines en todo el territorio provincial, y lo reemplaza por una fórmula abierta, progresiva y sin una fecha determinada para su cumplimiento.

La nueva redacción establece que la utilización de bioinsumos será exigible en Misiones “en la medida” en que los organismos nacionales competentes o las autoridades de los países compradores de productos misioneros hayan autorizado fitosanitarios más amigables con el ambiente. Al mismo tiempo, faculta al Poder Ejecutivo provincial a fijar los plazos, las condiciones y los requisitos del proceso de transición.

El cambio jurídico es profundo: la ley dejará de contener una prohibición expresa del glifosato. Tampoco establecerá un plazo concreto para eliminarlo. La sustitución quedará supeditada a la existencia de alternativas autorizadas y validadas por el mercado.

La norma sancionada en 2023 había fijado un período de dos años para completar la transición hacia métodos productivos más amigables con el ambiente. Cumplido ese plazo, la prohibición debía entrar plenamente en vigor.

Sin embargo, antes de que esa obligación se volviera efectiva, el gobernador Hugo Passalacqua prorrogó por cinco años la posibilidad de utilizar glifosato. Posteriormente, el Decreto 1675/25 eliminó en los hechos aquella fecha límite al extender la excepción hasta que existieran productos alternativos autorizados por los organismos nacionales y los países de destino de las exportaciones.

El proyecto presentado ahora lleva ese criterio al nivel legislativo. Ya no se trata solamente de postergar por decreto la aplicación de una prohibición vigente, sino de retirar esa prohibición del cuerpo permanente de la ley.

La diferencia no es menor. Una prórroga conserva la obligación y posterga su cumplimiento. La reforma propuesta elimina la obligación categórica y la sustituye por un mandato futuro, sujeto a condiciones técnicas, regulatorias y comerciales que todavía no están plenamente satisfechas.

El artículo proyectado tampoco menciona directamente al glifosato. Habla de la exigibilidad de los bioinsumos y de la autorización de “fitosanitarios amigables con el ambiente”. Esa redacción permitirá mantener el uso del herbicida mientras no haya sustitutos adecuados para cada actividad, autorizados por el Senasa u otros organismos nacionales y aceptados por los mercados compradores.

Además, la expresión “nacional y/o” países de destino introduce un esquema potencialmente variable: la transición podrá depender no solamente del cultivo y del producto alternativo disponible, sino también del mercado al que se dirija cada producción.

El objetivo permanece, el plazo desaparece

La posición oficial intenta diferenciar la modificación normativa de una reivindicación del glifosato. El argumento central es que Misiones mantiene como horizonte estratégico una chacra orgánica y sustentable, pero reconoce que ese proceso no puede quedar atado a fechas que desconozcan las condiciones reales de la producción.

“El horizonte estratégico se mantiene firme: la chacra misionera avanza de manera decidida hacia un modelo orgánico y sustentable, donde la eliminación progresiva del glifosato es una prioridad innegociable”, sostiene el Gobierno. La revisión se justifica, sin embargo, en la falta actual de alternativas biológicas que reúnan simultáneamente cuatro condiciones decisivas: que estén probadas, certificadas, sean económicamente accesibles y cuenten con homologación en los mercados nacionales e internacionales.

El Gobierno advierte que imponer una prohibición sin sustitutos viables no garantiza una producción más limpia, sino que puede llevar a los productores a utilizar el producto de manera informal, sin registro ni asistencia técnica. También plantea una consecuencia todavía más severa: bajo el texto vigente, los colonos podrían quedar formalmente impedidos de comercializar o exportar su producción aun cuando los mercados compradores admitan el uso regulado del glifosato y no reconozcan las alternativas desarrolladas localmente.

Desde esa perspectiva, la modificación “no defiende al glifosato, sino al productor”. La prioridad inmediata pasa a ser evitar que la chacra misionera cargue con una restricción que no existe en otras provincias competidoras y que podría incrementar costos, reducir rendimientos o cerrar mercados.

Una ley de vanguardia que chocó con la escala productiva

La Ley de Promoción de la Producción de Bioinsumos fue impulsada por Rovira -entre otros diputados- y aprobada en 2023 como uno de los pasos más ambiciosos del modelo ambiental misionero. La norma no se limitó al glifosato: creó un marco para investigar, desarrollar, producir, registrar, comercializar y utilizar productos biológicos naturales. Pero en la práctica, únicamente abrió las puertas a una empresa: Agro Sustentable, que le proveía bioinsumos al Gobierno para repartirlos en las chacras. En enero, Passalacqua cortó ese vínculo. 

La prohibición fue, sin embargo, su disposición más contundente y controvertida. Desde el comienzo, entidades agrarias, productores yerbateros, forestales, tabacaleros, tealeros, ganaderos y asesores técnicos advirtieron que no existía un herbicida biológico capaz de reemplazar al glifosato en todas sus funciones, con costos, disponibilidad y eficacia comparables.

La controversia se profundizó con la experiencia de Agro Sustentable, la compañía encabezada por Joaquín Basanta -socio de Augusto Marini, titular de Alegramed, otra empresa bajo la lupa- que se instaló en el Parque Industrial de Posadas y le vendió insumos a la Provincia para su distribución entre productores. La empresa quedó ligada política y comercialmente a la primera etapa de la transición promovida por la ley.

La Confederación Económica de Misiones consideró favorable la presentación del proyecto que propone derogar el artículo 7 de la Ley VIII–N.º 103. Para la entidad, la decisión resulta “lógica” y debe avanzar en la Legislatura, ya que, a tres años de la sanción de la norma, todavía no existe un reemplazo biológico que haya demostrado eficacia real bajo las condiciones productivas de Misiones.

El respaldo, sin embargo, no implica que la CEM abandone su postura original. La organización recordó que había solicitado formalmente la derogación completa de la Ley de Promoción de Bioinsumos en representación de productores, cooperativistas, empresarios pymes, asesores técnicos y dirigentes vinculados con las cadenas forestal, yerbatera, tabacalera, tealera, ganadera y citrícola, además de la agricultura familiar y el comercio. La confederación también pidió que la experiencia sea tomada como antecedente para futuras decisiones que afecten a la actividad agropecuaria, forestal y comercial. “Cuando hay miles de familias y comunidades en juego, las definiciones deben basarse en el diálogo multisectorial y las evidencias científicas; no en ideologías o intereses particulares”, sostuvo la entidad.

Biofábrica, entre los avances científicos y los tiempos del campo

El Gobierno sostiene que la revisión de la ley no implica congelar la agenda agroecológica. La estrategia se apoyará especialmente en Biofábrica Misiones y en acuerdos con universidades e institutos científicos para desarrollar insumos basados en microorganismos nativos.

Uno de los productos más avanzados es Mihoba, elaborado con cepas locales de Trichoderma asperellum. Biofábrica informó que el desarrollo obtuvo el registro del Senasa como biofertilizante y biofungicida y que se realizaron pruebas en diferentes cultivos. No obstante, su función no equivale necesariamente a la de un herbicida total: actúa principalmente como promotor del crecimiento y para el control de determinados hongos y enfermedades.

Los ensayos también revelan una diferencia práctica frente a los productos químicos. De acuerdo con la propia Biofábrica, los microorganismos necesitan varias aplicaciones para establecerse en el suelo, mientras que algunos fitosanitarios convencionales requieren una sola intervención. Esa diferencia influye sobre los costos, la logística y la adopción por parte de los productores. 

En paralelo, Biofábrica y el Instituto de Biotecnología de Misiones desarrollan un hormiguicida biológico a base del hongo nativo Beauveria bassiana. También se estudia su uso contra el ácaro rojo del té y se ensaya Mihoba para prevenir la fusariosis en ananá. Son líneas promisorias, aunque todavía se encuentran en distintas etapas de experimentación, formulación y validación a campo.

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Marcha atrás con el glifosato: el Gobierno desactiva la prohibición que enardecía a la producción

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La ley que en 2023 pretendía convertir a Misiones en la primera provincia argentina libre de glifosato está a punto de perder su artículo más disruptivo. Y también el más resistido. Tal como anticipó Economis el domingo, el borrador de la ley ya comenzó a ser analizado por diputados. El proyecto de reforma al que todavía le restan detalles por pulir, no fija una nueva fecha para la prohibición ni extiende simplemente la transición hasta 2030. El cambio es bastante más profundo: deroga el artículo 7 de la Ley VIII Nº 103 y lo reemplaza por una disposición que ya no menciona al glifosato ni ordena su eliminación.

La nueva redacción establece que la utilización de bioinsumos será exigible únicamente cuando los organismos nacionales competentes o las autoridades de los países compradores hayan autorizado el empleo de “fitosanitarios amigables con el ambiente”. El Poder Ejecutivo provincial quedará facultado para determinar los plazos, condiciones y requisitos de esa transición.

En términos prácticos, la prohibición general y automática desaparece. El reemplazo de los productos químicos deja de depender de un calendario político provincial y pasa a quedar condicionado por la validación regulatoria, sanitaria y comercial de los productos alternativos.

Es una rectificación sustancial de la política que Carlos Rovira promovió hace poco más de tres años y que el Gobierno presentó entonces como uno de los pilares de su modelo de agricultura sustentable.

El proyecto lleva las firmas de Juan José Szychowski, Sara Carolina Butvilofsky, Arabella Mariel Soler y Ángel Centeno. Los cuatro legisladores están hoy identificados como integrantes del Movimiento por lo que Viene, el espacio político referenciado en el gobernador Hugo Passalacqua.

El dato no es accesorio. No se trata de una modificación presentada por la oposición ni de uno de los proyectos que, desde 2023, intentaron revisar o derogar la restricción. La reforma surge de la nueva corriente política que lidera hoy Passalacqua.

La composición de las firmas expone así una segunda lectura: la revisión de la política de bioinsumos también forma parte de la reconfiguración de la política misionera. El espacio conducido por Passalacqua asume la responsabilidad de corregir una de las leyes emblemáticas de Rovira y, al mismo tiempo, de las más resistidas.

Qué decía la ley sancionada en 2023

La Ley VIII Nº 103 fue sancionada el 22 de junio de 2023 y publicada oficialmente en julio de ese año. Su finalidad general era establecer un marco para la investigación, el desarrollo, la producción, el registro, la comercialización y la utilización de bioinsumos.

La norma definió a los bioinsumos como productos biológicos elaborados a partir de microorganismos, macroorganismos, extractos o compuestos bioactivos destinados a la producción agropecuaria, agroalimentaria, agroindustrial y agroenergética.

También creó el Registro Provincial de Productores de Bioinsumos y habilitó al Estado a brindar incentivos financieros y asistencia técnica a las personas humanas o jurídicas inscriptas.

Pero el verdadero corazón político y productivo de la ley estaba en su artículo 7:

“Se prohíbe la utilización del glifosato, sus componentes y afines en toda la Provincia”.

La prohibición debía comenzar dos años después de la publicación oficial, como parte de una “transición progresiva” hacia métodos más amigables con el ambiente. Eso ubicaba el vencimiento original a mediados de 2025, aunque Passalacqua extendió el plazo hasta 2030. 

La sanción de la ley le abrió las puertas a Agro Sustentable, la empresa presidida por Joaquín Basanta, socio de Augusto Marini -dueño de los canales de streaming Blender y Carajo y de la aplicación AlegraMed, que también será dada de baja– que se instaló en el Parque Industrial de Posadas. Desde enero el Gobierno dejó de comprarle bioinsumos a esa empresa.

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El Gobierno de Misiones fortalece la producción de jengibre en la zona centro de la provincia

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A través del trabajo articulado entre el Ministerio del Agro y la Producción y distintos organismos provinciales, productores de Colonia Alberdi y Campo Grande recibieron rizomas-semilla y bioinsumos para iniciar una nueva campaña, consolidando una estrategia de fortalecimiento de la cuenca jengibrera misionera.

El estado provincial continúa impulsando acciones para fortalecer la producción de jengibre como una alternativa de diversificación para las chacras de la provincia. En esta oportunidad, seis productores de Colonia Alberdi y Campo Grande recibieron rizomas-semilla y bioinsumos destinados al establecimiento de una nueva campaña, en el marco de un trabajo articulado entre el Ministerio del Agro y la Producción y el Instituto de Macroeconomía Circular (IMaC). Cada productor recibió rizomas-semilla de jengibre aportados por el IMaC, mientras que el Ministerio del Agro y la Producción acompañó la iniciativa con la entrega del biofertilizante Mihoba, desarrollado por Biofábrica Misiones S.A., destinado a favorecer el manejo sanitario del cultivo durante las primeras etapas de desarrollo.

“La entrega representa una nueva etapa de un proceso de acompañamiento que el venimos desarrollando junto a este grupo de productores desde el año pasado”, explico el titular de la cartera agraria, Facundo López Sartori. En 2025, los beneficiarios accedieron a una línea de microcréditos a tasa cero destinada a financiar infraestructura básica para el cultivo, como media sombra y alambre, una herramienta que permitió generar las condiciones necesarias para incorporar el jengibre como una alternativa productiva. En aquella oportunidad, el IMaC también acompañó el proceso mediante la provisión del material de plantación.

Una estrategia para consolidar la cuenca jengibrera

La producción de jengibre forma parte de las políticas que el Ministerio del Agro y la Producción impulsa para fortalecer las distintas cuencas productivas de Misiones, promoviendo la incorporación de cultivos con potencial de crecimiento, mayor diversificación y nuevas oportunidades de ingresos para las familias rurales. En ese marco, Luciana Imbrogno, subsecretaria de Producción y Desarrollo Vegetal, explicó que “además de la provisión de insumos, los productores reciben acompañamiento permanente por parte de los equipos técnicos del Ministerio mediante capacitaciones, asistencia técnica y seguimiento en campo, con el objetivo de mejorar el manejo del cultivo y favorecer su desarrollo en las condiciones agroecológicas de la provincia”.

Las acciones se desarrollan con el acompañamiento de los municipios y la articulación entre distintos organismos provinciales, integrando herramientas de financiamiento, provisión de material de plantación, bioinsumos y asistencia técnica en una estrategia común orientada a consolidar la cuenca jengibrera de la zona centro.

Analia Mango, Directora General de Frutihorticultura, Cultivos Anuales e Intensivos, afirmó que este cultivo “se consolida como una alternativa de creciente interés para las chacras misioneras gracias a las condiciones agroecológicas favorables de la provincia y a una demanda sostenida del mercado”. En ese contexto, el trabajo coordinado entre los organismos provinciales busca ampliar la superficie cultivada, fortalecer el desarrollo de la cuenca productora y generar nuevas oportunidades para las familias que apuestan por este cultivo.

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