BITCOIN

A 16 años del Bitcoin Pizza Day la integración cripto con bancos y gobiernos es un hecho

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Las criptomonedas están atravesando un punto de inflexión. Lo que nació como una alternativa al sistema financiero empieza a convertirse en parte de él, y ese cambio está redefiniendo cómo se mueve el dinero en el mundo.

La combinación de mayor regulación, adopción institucional y uso cotidiano marca una nueva etapa: la legitimación del ecosistema cripto como infraestructura financiera. 

A nivel global, el fenómeno ya muestra escala: el mercado de stablecoins supera los USD 150.000 millones y el ecosistema cripto cuenta con más de 400 millones de usuarios en todo el mundo, según estimaciones de la industria.Este nuevo escenario de integración de las criptomonedas al sistema financiero tradicional da cuenta de la agilidad de la era de la economía digital, ya que esta transformación estructural sucedió en sólo 16 años, desde aquel 22 de mayo de 2010 en el que un programador compró dos pizzas por valor de 10.000 Bitcoin, dando origen al llamado “Bitcoin Pizza Day”. De la disrupción a la integración: el giro que cambia el negocio financiero

Durante más de una década, las criptomonedas fueron vistas como una amenaza o una alternativa al sistema tradicional. Hoy, ese enfoque quedó atrás. El nuevo escenario muestra algo distinto: bancos, fintechs, fondos y plataformas cripto empezaron a trabajar juntos.

En América Latina -uno de los mercados más dinámicos-  esta transformación ya es concreta. Las alianzas entre exchanges y entidades financieras están creciendo como estrategia para escalar servicios de pagos, liquidez y crédito.

En este nuevo modelo, las plataformas cripto ya no operan aisladas: se integran con infraestructura bancaria tradicional, permitiendo desde la apertura de cuentas en EE.UU. hasta transferencias combinadas entre redes como SWIFT, ACH y sistemas cripto en tiempo real.

El motivo es claro: cada parte tiene lo que la otra necesita, mientras los bancos aportan regulación, licencias y acceso al sistema, las empresas cripto traen tecnología, velocidad y eficiencia.  En ese contexto, algunas compañías de la región como Notbank by Cryptomarket con una gran escala operativa con más de 700.000 usuarios y una administración de casi USD 80 millones en activos, está empezando a explorar esquemas de colaboración con bancos y otros actores del ecosistema para escalar su oferta de servicios.

“El cambio más relevante no es tecnológico, sino estratégico: el futuro del dinero digital no se construye en paralelo al sistema financiero, sino en integración con él”, asegura Rafael Meruane Naranjo, CEO y cofounder de la exchange Notbank by Cryptomarket.

En este sentido, compañías como Visa, Stripe o PayPal ya están integrando soluciones cripto en sus plataformas, mientras surgen modelos híbridos cada vez más sofisticados. Además, el avance del modelo “crypto-as-a-service” permite que bancos y fintechs integren infraestructura cripto vía API, acelerando el desarrollo de productos financieros sin necesidad de construir tecnología desde cero.

“El sistema financiero tradicional no está siendo reemplazado, está siendo reprogramado. Las stablecoins y la blockchain permiten mover dinero en tiempo real, sin fricción y a nivel mundial La verdadera disrupción no es cripto versus bancos, sino infraestructura moderna versus sistemas legacy”, afirma Jeremy Almond, CEO de Paystand, la principal red de pagos B2B a escala global.

Esto implica un cambio clave: los activos digitales ya no operan en un universo aislado, sino como parte del sistema financiero ampliado.
Stablecoins, pagos globales y el fin de las fricciones

El motor de esta transformación son las stablecoins que se están consolidando como herramienta clave para pagos internacionales.

Según el Fondo Monetario Internacional, estos activos están creciendo rápidamente por su capacidad de reducir costos y tiempos en transferencias transfronterizas, especialmente en mercados con restricciones cambiarias.

En la práctica, esto ya está ocurriendo: empresas están utilizando stablecoins para pagar proveedores, cobrar exportaciones y gestionar liquidez en tiempo real, sin depender de los horarios ni de la burocracia bancaria. “Hace más de 10 años vimos el boom y, desde entonces, acompañamos la necesidad de resolver los pagos de honorarios en cripto para exportadores de servicios, freelancers y empresas. El dinamismo que ofrece el sistema financiero digital es un valor que los usuarios ya eligieron, y eso no tiene vuelta atrás”, explica Mariquena Otermin, CMO de Bitwage

Las nuevas soluciones permiten convertir stablecoins a moneda local de forma instantánea, los siete días de la semana, eliminando una de las principales limitaciones históricas del sistema financiero tradicional. El resultado es una capa financiera paralela que, lejos de reemplazar al sistema, empieza a integrarse con él. Rumbo a un sistema financiero multipolar

El avance cripto también está redefiniendo el mapa financiero global.

“Los conflictos geopolíticos, los avances regulatorios en Estados Unidos y el impulso de países como Rusia a los pagos cripto transfronterizos están mostrando un dato clave: el dólar ya no es la única vía para mover valor en el comercio internacional. El sistema financiero empieza a dejar de ser completamente unipolar”, reflexiona Otermin

Así, en un mundo atravesado por sanciones, tensiones geopolíticas y fragmentación económica, las criptomonedas -junto con monedas como el yuan- empiezan a funcionar como rutas alternativas de liquidez. El cambio ya no es teórico. Las cripto dejaron de ser una alternativa o competencia y empezaron a convertirse en la nueva capa sobre la que se está construyendo el sistema financiero global.

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Bitcoin gana lugar en balances soberanos de América Latina

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En 2026 Latinoamérica está dejando atrás la “fase de prueba” en la adopción de Bitcoin y otras criptomonedas. Lo que comenzó como una herramienta de base para protegerse de la inflación y facilitar remesas se está convirtiendo rápidamente en una parte central de la estrategia institucional. La región sigue siendo uno de los mercados cripto de más rápido crecimiento a nivel global, pero la verdadera historia en 2026 es cómo este impulso se está extendiendo hacia la gestión de reservas soberanas y tesorerías corporativas.

El debate ya no gira únicamente en torno a métricas de adopción. Gobiernos y corporaciones están viendo a Bitcoin y otras criptomonedas como activos capaces de ofrecer un resguardo frente a la inestabilidad global, ampliar su independencia financiera y dinamizar sectores domésticos. Estas son cuatro razones por las que los criptoactivos están pasando al centro de la agenda económica regional:

  1. Latinoamérica afirma su liderazgo en reservas soberanas de Bitcoin

La acumulación pública de Bitcoin en la región ha pasado de la experimentación a compromisos financieros concretos. A comienzos de 2026, dos países latinoamericanos se encuentran entre los diez mayores tenedores soberanos de Bitcoin a nivel global. Mientras tanto, Brasil —la principal economía de la región— evalúa actualmente la creación de su propia reserva soberana en Bitcoin.

Este avance refleja la ejecución en el mundo real más que gestos simbólicos. Los gobiernos han invertido en la infraestructura financiera necesaria: implementaron estructuras de custodia, definieron tratamientos contables e incorporaron activos digitales en los marcos de gestión de balances nacionales. Esta transición, de lo especulativo a la gestión operativa de reservas, evidencia una madurez institucional significativa en la región.

Es importante destacar que este posicionamiento soberano se ve reforzado por una fuerte adopción en el sector privado. Latinoamérica continúa mostrando altos niveles de uso de criptomonedas en comparación con otros mercados emergentes. Esta alineación entre la participación estatal y el uso a nivel de base fortalece la credibilidad de la región como líder en la integración de Bitcoin dentro de la arquitectura financiera formal.

  1. Las reservas en Bitcoin pueden fortalecer las posiciones externas y diversificar más allá de la dependencia del dólar

Para las economías emergentes que gestionan volatilidad cambiaria y exposición a ciclos de financiamiento externo, la diversificación de reservas sigue siendo una prioridad estratégica. Históricamente, muchos países latinoamericanos han mantenido una fuerte dependencia del dólar estadounidense para la liquidación de comercio, la emisión de deuda soberana y la composición de reservas. Los responsables de política económica han explorado periódicamente mecanismos para ampliar la estructura de reservas y reducir la dependencia estructural de una sola moneda.

Bitcoin y otras criptomonedas introducen en esa conversación un activo globalmente negociable y no soberano. Si bien no sustituyen a las monedas de reserva tradicionales, ofrecen una alternativa de diversificación independiente de la política monetaria de cualquier país. En un contexto de alineamientos geopolíticos cambiantes y condiciones de liquidez global en evolución, esta diversificación adquiere un peso estratégico relevante.

El análisis de mercado de comienzos de este año muestra señales de estabilización de precios y una creciente participación institucional, junto con mercados de derivados más profundos que mejoran las capacidades de gestión de riesgos. Estos avances aumentan la viabilidad de asignaciones estructuradas en reservas.

Para los países, incluso una exposición incremental puede ampliar la flexibilidad estratégica dentro de sus carteras de reservas. Para las empresas, especialmente aquellas expuestas a monedas locales en depreciación, Bitcoin y otras criptomonedas pueden funcionar como un buffer de liquidez transfronteriza integrado en la gestión de tesorería. En ambos casos, el objetivo es la resiliencia a través de la diversificación.

  1. Las estrategias de reservas pueden impulsar el desarrollo tecnológico local y la competitividad a largo plazo

Las reservas en BTC también tienen implicancias industriales. Cuando gobiernos e instituciones relevantes mantienen activos digitales, generan una demanda sostenida de proveedores locales de custodia, especialistas en cumplimiento, empresas de ciberseguridad y desarrolladores de blockchain.

Las investigaciones muestran una expansión continua del ecosistema fintech y blockchain en Latinoamérica, con inversiones y desarrollo de infraestructura en aceleración en múltiples mercados. Las estrategias de reservas soberanas o corporativas refuerzan este impulso al legitimar la inversión de largo plazo en infraestructura de activos digitales.

Ya se observan efectos colaterales positivos: sistemas de pago más eficientes, marcos regulatorios más sofisticados y mercados de capitales más integrados digitalmente. Dado el alto nivel de adopción en la región, ya existe una demanda sólida por servicios financieros digitales. La participación a nivel de reservas amplifica esa demanda hacia el desarrollo del ecosistema, impulsando la creación de empleo y la competitividad tecnológica.

En este contexto, las reservas en Bitcoin se cruzan con estrategias más amplias de desarrollo económico, fortaleciendo tanto la resiliencia financiera como la capacidad de innovación.

  1. Implementar reservas en Bitcoin de forma efectiva: disciplina, transparencia y socios con experiencia

La calidad de la ejecución determinará si las reservas en BTC fortalecen la credibilidad o introducen inestabilidad. Los gobiernos que exploran estrategias de asignación deberían priorizar una implementación estructurada basada en mejores prácticas institucionales. Un marco disciplinado debería incluir:

  • Parámetros de asignación gradual. La exposición inicial puede limitarse a un porcentaje definido del total de reservas, permitiendo aprendizaje institucional mientras se controla el riesgo de volatilidad.
  • Estándares claros de valuación y reporte. Metodologías contables transparentes y divulgaciones públicas consistentes fortalecen la credibilidad fiscal y reducen la incertidumbre política.
  • Protocolos formales de gestión de riesgos. Es clave contar con esquemas de custodia definidos, controles internos y procedimientos de stress testing para gestionar la volatilidad de precios y la exposición operativa.

La selección de infraestructura es igualmente crítica. La confianza institucional en las reservas de activos digitales depende cada vez más de estándares de prueba de reservas y de una resiliencia operativa demostrable. Participantes del sector, incluido Bitfinex, han enfatizado públicamente iniciativas de transparencia y compromisos para demostrar pruebas de reservas en períodos de tensión de mercado. Estos esfuerzos fortalecen la infraestructura del mercado y mejoran la confianza en la custodia de activos digitales en todo el ecosistema.

Para los responsables de políticas públicas, la implicancia más amplia es la necesidad de preparación técnica. Los gobiernos que evalúan asignaciones en Bitcoin deben asegurarse de contar con la capacidad interna para analizar esquemas de custodia, condiciones de liquidez y marcos de gestión de riesgos.

La colaboración estructurada con expertos del mercado —incluyendo exchanges, custodios, auditores y proveedores tecnológicos— puede ayudar a:

  • Facilitar la transferencia de conocimiento entre funcionarios de tesorería y especialistas en activos digitales
  • Acelerar la construcción de capacidades técnicas
  • Alinear la estrategia de reservas con estándares globales en evolución

El objetivo es una integración disciplinada. Cuando se apoya en infraestructura transparente y capacidades institucionales sólidas, las reservas en Bitcoin pueden fortalecer la resiliencia externa, reforzar la credibilidad financiera y ampliar la autonomía estratégica. Para Latinoamérica, la pregunta ya no es si los activos digitales influirán en los balances nacionales, sino cuán decididamente la región liderará al resto del mundo en hacer de esto una realidad.

El objetivo no es la rentabilidad inmediata ni el trading: la estrategia se centra en el crecimiento gradual pero sostenido del activo durante un período no menor a cuatro años, que tradicionalmente representa el ciclo completo de subas y bajas de Bitcoin. De hecho, un horizonte de tiempo más largo puede hacer que la estrategia sea aún más exitosa. Este enfoque permite cubrirse frente a una tendencia bajista en los primeros años y establecer un horizonte de inversión lo suficientemente amplio como para que cualquier apreciación potencial sea significativa para la tesorería nacional”, afirmó Jerónimo Ferrer, gerente de desarrollo de negocios en Bitfinex para Argentina, Uruguay y Paraguay.

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¿Podrá Bitcoin hacer frente a la amenaza de la computación cuántica?

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En medio de una creciente integración entre los mercados tradicionales y el ecosistema digital, el universo de las criptomonedas atraviesa una etapa de transición marcada por avances tecnológicos, tensiones macroeconómicas y debates regulatorios. Un reciente análisis de Bitfinex, junto con opiniones de expertos del sector, traza un panorama en el que conviven oportunidades de innovación con riesgos aún en desarrollo.

Uno de los focos de atención es el impacto potencial de la computación cuántica sobre la seguridad de activos como Bitcoin. Si bien en teoría estas tecnologías podrían vulnerar la criptografía actual mediante algoritmos como el de Shor, los especialistas coinciden en que el escenario aún está lejos de materializarse. “Es probable que pasen décadas antes de que existan máquinas capaces de hacerlo”, señalan, al tiempo que destacan que la comunidad de desarrolladores ya trabaja en soluciones preventivas, como propuestas de mejora del protocolo.

En paralelo, la tokenización de activos gana terreno como una de las transformaciones más relevantes en los mercados financieros. Jesse Knutson, jefe de operaciones de Bitfinex Securities, sostuvo que la reciente aprobación de valores tokenizados en el Nasdaq representa “un paso en la dirección correcta”, aunque advirtió que aún existe una brecha respecto a jurisdicciones más avanzadas. Según explicó, los inversores demandan mayor flexibilidad, con operaciones continuas, liquidación en tiempo real y posibilidad de autocustodia, elementos que todavía no están plenamente integrados en los sistemas tradicionales.

El debate también llegó al Congreso de Estados Unidos, donde se analizan marcos regulatorios que permitan compatibilizar el sistema financiero clásico con las nuevas tecnologías. Allí, los expertos remarcaron la necesidad de simplificar los mercados de capital y otorgar mayor control a los inversores, aunque reconocieron que este proceso implica tensiones con los actores tradicionales del sector.

En cuanto a la dinámica del mercado, el informe Bitfinex Alpha identifica señales de fragilidad en el comportamiento reciente del Bitcoin. La criptomoneda encontró resistencia en torno a los 74.000 dólares, con un impulso más vinculado a factores técnicos —como liquidaciones de posiciones cortas— que a una demanda orgánica sostenida. Además, advierten sobre un escenario de “gamma negativa” por debajo de los 68.000 dólares, que podría desencadenar ventas automatizadas y amplificar la volatilidad hacia niveles cercanos a los 60.000 dólares.

El contexto macroeconómico tampoco juega a favor. La desaceleración del mercado laboral en Estados Unidos, junto con una crisis energética impulsada por tensiones geopolíticas —como el encarecimiento del petróleo por encima de los 110 dólares—, configura un escenario de presión sobre el consumo y la inversión.

Sin embargo, el crecimiento estructural del sector sigue siendo significativo. La capitalización del mercado de stablecoins alcanzó los 317.900 millones de dólares y se estima que alrededor de 700 millones de personas —el 8,5% de la población mundial— poseen activos digitales. Estas herramientas, además, muestran ventajas competitivas claras: reducen costos de remesas en más del 75% y permiten transacciones casi instantáneas, incluso en operaciones minoristas a través de sistemas de pago integrados.

En el plano regulatorio, se observa un cambio de enfoque a nivel global. La Unión Europea, con la normativa MiCA, y Estados Unidos, con iniciativas como la Ley GENIUS, avanzan hacia un esquema que reconoce a las stablecoins como instrumentos financieros regulados. A su vez, proyectos como la ley “Mined in America” buscan relocalizar la minería de criptomonedas y fortalecer la soberanía tecnológica del país norteamericano.

En este escenario, la industria cripto se mueve entre la consolidación y la incertidumbre. Mientras la infraestructura y la adopción avanzan a paso firme, los desafíos tecnológicos, regulatorios y macroeconómicos delinean un futuro que, aunque prometedor, todavía está lejos de alcanzar su madurez definitiva.

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Agotamiento del vendedor en un mercado de derivados “fantasma”

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“A pesar de la doble conmoción causada por la escalada geopolítica del “Sábado Negro” en Irán hace dos semanas, junto con un decepcionante dato de las nóminas no agrícolas (NFP) de Estados Unidos, que mostró la pérdida de 92.000 empleos, el mínimo de 60.000 a 64.000 dólares para el bitcoin ha demostrado una resiliencia inesperada. El aumento de casi un 80 % en los precios del petróleo desde entonces probablemente influirá en las futuras lecturas del Índice de Precios al Consumidor (IPC), dado que la energía representa aproximadamente el 9 % del cálculo final del IPC. Esta presión inflacionaria implica vientos en contra para todos los activos de riesgo”, explican los analistas de Bitfinex.

Sin embargo, para bitcoin, dos fuerzas están actualmente en juego. La primera es la tendencia de BTC a fluctuar más y con mayor rapidez que otros activos de riesgo. Con su correlación creciente con el sector tecnológico de mayor riesgo, mientras que su correlación con activos refugio como el oro disminuye, BTC ha experimentado caídas más pronunciadas antes que otros activos de riesgo. Sin embargo, también tiende a tocar fondo antes que ellos. Esta dinámica podría estar presente ahora, dado que BTC ha mostrado una debilidad significativamente menor que el S&P 500 o el NASDAQ durante la mayor parte de dos trimestres.

El régimen actual se describe mejor como el “Gran Desapalancamiento”. El sentimiento minorista se mantiene muy cauteloso tras una caída del 52 % entre máximos y mínimos desde los máximos de octubre de 2025, y, en consecuencia, el auge especulativo del sistema se ha disipado casi por completo. Esto se evidencia en el Índice de Reinicio del Apalancamiento (IRA) —la relación entre el interés abierto agregado (IO) y las reservas totales al contado en bolsa—, que ha alcanzado un mínimo de varios años de 0,32. 

Esto indica que el descubrimiento de precios ahora está siendo impulsado por la demanda física al contado en lugar de por derivados apalancados, lo que prepara el escenario para un rally de reversión a la media de alta convicción una vez que la volatilidad macroeconómica se comprima.

1. Régimen de flujo de ETF

La evolución de los flujos de fondos cotizados en bolsa (ETF) de bitcoin al contado en EE. UU. constituye la evidencia más clara de un cambio de régimen institucional. El mercado ha dejado atrás la era del «carry trade» de 2024-2025, cuando los fondos de cobertura utilizaban ETF para el arbitraje de base, para adentrarse en una fase de «asignación estratégica» liderada por los gestores de patrimonio y el canal de asesoramiento.

Marzo comenzó con una agresiva expansión de tres días, del 2 al 4 de marzo, de $1.140 millones en entradas netas, para ser compensada por un muro de distribución de $576,8 millones los días 5 y 6 de marzo, cuando el precio se acercó a los máximos del rango de $72.000. La sesión del 9 de marzo confirmó el regreso de la oferta, con una entrada neta de $167,1 millones, aunque la cifra ofrece un estímulo limitado por el momento.

2. Flujos puntuales en cadena: Absorción de ballenas

Los datos on-chain revelan una divergencia significativa en el comportamiento de los tenedores. Mientras que las cohortes minoristas (monederos con menos de 10 BTC) han sido vendedores netos durante más de 30 días, las “ballenas” (entidades con más de 1000 BTC) han aumentado sus tenencias un 8 % desde el pico de octubre.

3. El vínculo inflacionario

Un estudio anterior de la Reserva Federal indica que cada aumento sostenido de 10 dólares en el precio del petróleo puede elevar el IPC estadounidense en 20 puntos básicos. Esta amenaza estanflacionaria representa el principal obstáculo para los activos de riesgo. Si el petróleo se dispara hacia los 120 dólares y se mantiene en ese nivel, la Reserva Federal probablemente se vería obligada a adoptar una postura restrictiva, lo que invalidaría la tesis de la recuperación. Sin embargo, si los costos de la energía se estabilizan, es probable que la narrativa del “oro digital” para el bitcoin se fortalezca a medida que los inversores buscan liquidez de grado soberano fuera del sistema fiduciario.

4. Volatilidad implícita y estructura temporal

La volatilidad implícita en el precio de mercado (ATM) de las opciones de bitcoin es actualmente elevada, pero no extrema, y ​​se sitúa cerca del 47 % en la mayoría de los vencimientos a corto y medio plazo. Esto es significativamente inferior a las lecturas del 100 % observadas durante el mercado bajista de 2022, o incluso a los picos del 75 % al 95 % observados a principios de febrero.

La estructura temporal de la volatilidad se mantiene en una ligera inversión, con las opciones a corto plazo con una prima mayor que las de largo plazo. Esto es un indicio clásico de un mercado que incorpora la incertidumbre a corto plazo —probablemente vinculada a la próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) y al conflicto en curso en Oriente Medio—, al tiempo que mantiene una perspectiva más constructiva a largo plazo.

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Criptofinanzas: de la especulación al uso cotidiano en 10 años en Argentina

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Durante años, hablar de criptomonedas en Argentina fue sinónimo de volatilidad, riesgo y especulación. Bitcoin concentraba casi toda la atención y su uso estaba asociado a perfiles técnicos, inversores tempranos o usuarios dispuestos a convivir con fuertes subas y bajas de precio. Sin embargo, esa lógica comenzó a cambiar a medida que la cripto dejó de ser un experimento financiero y empezó a resolver problemas concretos.

Hoy, cada vez más argentinos usan criptomonedas no para “apostar”, sino para cobrar honorarios del exterior, proteger el valor de sus ingresos y administrar su dinero.

Del bitcoin como apuesta a las stablecoins como herramienta

Según datos de Bitwage, plataforma líder en gestión de pagos en criptomonedas de honorarios para profesionales que exportan servicios, la evolución del usuario argentino es clara. En 2015, el 100% de quienes cobraban a través de la plataforma elegían bitcoin como moneda. Cinco años más tarde, en 2020, ese dominio empezó a diluirse: bitcoin representaba el 49% de las elecciones, mientras que las stablecoins ya alcanzaban cerca del 30%.

En 2025, el escenario es completamente distinto. Bitcoin representa solo el 5% de las preferencias, mientras que las stablecoins concentran el 82% -la gran mayoría de los cobros-. El ranking actual muestra una fuerte diversificación: USDT sobre la red TRON lidera con el 27%, seguido por USDC (21%), USDC en Stellar (17%), USDT en Ethereum (12%) y DAI (5%). El resto se reparte entre dólares tradicionales y otras monedas.

“El dato más interesante no es solo la caída de bitcoin, sino el aprendizaje que hubo detrás. El usuario argentino prefiere la estabilidad sobre la volatilidad, pero sobre todo prioriza la previsibilidad. Además, por su propia historia económica, busca no sólo resguardar valor en dólares, sino también mantener autonomía y privacidad en la gestión de sus ingresos”, explica Fabiano Dias, international business developer de Bitwage“Las stablecoins se consolidaron como una herramienta financiera, no como un activo de especulación”, agrega.

Un usuario más educado y estrategias más sofisticadas

Este cambio no implica una salida del ecosistema cripto, sino todo lo contrario. La adopción de stablecoins muestra un usuario más informado, que aprendió a diversificar riesgos, a elegir redes más eficientes y a usar productos financieros digitales de manera estratégica.

“También cambió la forma de invertir. Antes muchos elegían bitcoin para especular con el precio; hoy vemos que una parte creciente de los usuarios utiliza stablecoins para generar rendimiento a través de herramientas como el staking u otros productos financieros cripto”, señala Guillermo Escuderodirector de Argentina de Notbank by Cryptomkarket. “Eso habla de un mercado más maduro y de decisiones menos impulsivas”.

Una dolarización digital y discreta

El avance de las stablecoins puede leerse, además, como una forma de dolarización digital silenciosa. Miles de argentinos optan por monedas digitales atadas al dólar como refugio de valor, muchas veces gestionadas desde billeteras digitales que permiten mayor autonomía financiera.

En un país con una larga tradición de ahorro fuera del sistema formal, las stablecoins aparecen como una versión tecnológica y descentralizada del dólar bajo el colchón, adaptada a la economía digital y al trabajo remoto.

A nivel global, este fenómeno no es exclusivo de Argentina. Un informe del FMI destaca que el crecimiento de las stablecoins ha sido notable, pero que hay que equilibrar sus beneficios potenciales (como eficiencia en pagos transfronterizos) con riesgos relacionados con sustitución de moneda y gobernanza.

Menos épica, más utilidad

A diez años de sus primeros pasos, el mercado cripto argentino muestra un cambio profundo: menos promesas de ganancias rápidas y más soluciones concretas para la economía cotidiana. La conversación ya no gira solo en torno al precio del bitcoin, sino en cómo usar el dinero digital de forma eficiente.

Hace 10 años las wallets cripto en Argentina eran una rareza, casi un experimento, centradas en entusiastas tecnológicos y en minería. Hoy, la situación es radicalmente distinta: según datos de Coinbase, alrededor de 5 millones de argentinos usan criptomonedas diariamente, un reflejo de la adopción creciente de activos digitales en el país.

Así la cripto dejó de ser un territorio exclusivo para expertos y se transformó en una herramienta accesible para personas comunes. Un proceso de aprendizaje que, lejos de haber terminado, sigue redefiniendo la relación de los argentinos con el dinero.

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