Con más de dos tercios de votos a favor, la Cámara de Diputados de Bolivia aprobó el martes una ley que anuló las restricciones a la intervención de las Fuerzas Armadas en conflictos internos, en medio de las protestas y bloqueos de rutas por parte de sectores que piden la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
La nueva norma, que anula la ley 1.341 conocida como Ley Copa y que regía desde octubre de 2020, ahora pasó al Ejecutivo para que la firme el mandatario. Se trata de la vía para que Pazpueda declarar un estado de excepción.
De esta manera, según los legisladores, se permitirá una intervención más amplia de las Fuerzas Armadas en el control de los conflictos sociales que impiden el abastecimiento de alimentos, combustible e insumos médicos principalmente en La Paz, El Alto y Oruro.
Bolivia ingresó en su cuarta semana consecutiva de conflictividad social, con movilizaciones lideradas por organizaciones afiliadas a la Central Obrera Boliviana (COB), además de sectores campesinos, indígenas, mineros, fabriles y juntas vecinales. El martes, los bloqueos de carreteras alcanzaron los 150 puntos todo el país.
El Gobierno de Bolivia decidió no avanzar con un estado de excepción tras una de las jornadas de mayor tensión política desde la asunción de Rodrigo Paz Pereira. La definición se tomó luego de una reunión entre autoridades del Ejecutivo, la Policía y las Fuerzas Armadas, mientras continúan los enfrentamientos en La Paz, los bloqueos en rutas estratégicas y el deterioro del abastecimiento de combustibles, alimentos y medicamentos.
La administración boliviana optó por reforzar el despliegue de seguridad y endurecer los operativos contra los sectores movilizados, aunque evitó activar mecanismos extraordinarios previstos por la Constitución. El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, aseguró que no habrá suspensión de derechos constitucionales y sostuvo que el Ejecutivo buscará contener la violencia sin profundizar la confrontación institucional.
La decisión aparece en un momento delicado para la gobernabilidad de Paz Pereira. Las protestas ya llevan varias semanas y reúnen a sectores sindicales, organizaciones campesinas, movimientos indígenas, mineros y grupos vinculados al expresidente Evo Morales, que exigen la renuncia del mandatario y rechazan las reformas impulsadas por el Gobierno.
Una crisis política que se transformó en conflicto económico
La tensión dejó de ser exclusivamente política. Los bloqueos en seis de los nueve departamentos bolivianos comenzaron a afectar la circulación de mercaderías y el abastecimiento interno, mientras el sector productivo y exportador presiona para que el Ejecutivo recupere el control de las rutas.
El presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente, Klaus Frerking, alertó sobre daños al aparato productivo y reclamó garantizar el libre tránsito. Al mismo tiempo, entidades empresarias y sectores vinculados al turismo pidieron medidas más severas frente a los cortes y disturbios.
Según información oficial, más de 100 personas fueron detenidas tras los enfrentamientos registrados en La Paz, donde hubo incendios de vehículos policiales, destrozos en oficinas públicas y ataques a comercios. La Policía también informó arrestos de manifestantes que portaban importantes sumas de dinero en efectivo, en el marco de investigaciones sobre el financiamiento de las protestas.
El Gobierno atribuyó buena parte de la conflictividad a grupos provenientes del Chapare, bastión político de Evo Morales. Desde el oficialismo, además, comenzaron a endurecer el discurso. El ministro de Desarrollo Productivo, Óscar Mario Justiniano, calificó a algunos grupos movilizados como “hordas delincuenciales”, aunque el Ejecutivo sostuvo que mantendrá abiertos los canales de diálogo.
El trasfondo económico y el desgaste del gobierno
Las protestas se producen en medio de un escenario de fuerte deterioro económico. Entre los reclamos aparecen el desabastecimiento de combustibles, la falta de dólares, la inflación y el impacto de reformas impulsadas por el Gobierno.
Uno de los episodios que amplificó el malestar fue el conflicto por la calidad de los combustibles. Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) reconoció problemas vinculados a combustibles adulterados o de baja calidad y los atribuyó, entre otros factores, a vacíos normativos, corrosión en los sistemas de almacenamiento y componentes detectados en combustibles importados.
A eso se sumó el rechazo de comunidades originarias y organizaciones rurales a la denominada Ley 1720 de “reconversión de tierras”, cuestionada por sectores sociales que la consideran favorable a intereses latifundistas. Aunque el Senado avanzó con una supuesta derogación, el conflicto no se desactivó y derivó en nuevas movilizaciones.
La crisis boliviana escaló además al plano geopolítico. El vicesecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, afirmó que en Bolivia existe “un golpe de Estado en marcha” impulsado por sectores ligados al crimen organizado y expresó respaldo explícito al presidente Rodrigo Paz.
El funcionario aseguró haber mantenido una conversación telefónica con el mandatario boliviano y sostuvo que existen fuerzas “antiinstitucionales” que buscan desestabilizar al país. También pidió mayor involucramiento regional y destacó el posicionamiento de Argentina frente al conflicto.
Las declaraciones estadounidenses introducen un nuevo elemento de presión sobre el escenario boliviano. El conflicto deja así de ser una crisis interna para adquirir dimensión regional, en un contexto donde el oficialismo busca sostener legitimidad institucional mientras enfrenta protestas crecientes y un deterioro económico visible.
El rol de Evo Morales y la disputa por el control político
En paralelo, Evo Morales volvió a respaldar públicamente las movilizaciones y definió las protestas como “una sublevación del pueblo”. El exmandatario cuestionó las reformas económicas de Paz Pereira y denunció una orientación “neoliberal” del Gobierno.
Desde el Ejecutivo boliviano acusan a Morales y a sectores del Movimiento al Socialismo (MAS) de promover los bloqueos y la conflictividad para debilitar a la actual administración.
La disputa excede así la protesta callejera y comienza a configurarse como una pulseada por el control político en un país que atraviesa apenas los primeros seis meses de gestión presidencial.
Impacto regional y atención en el NEA
Aunque el conflicto se desarrolla en Bolivia, el escenario es seguido de cerca por sectores productivos y comerciales del norte argentino. Bolivia mantiene vínculos logísticos, energéticos y comerciales con provincias del NEA y el NOA, por lo que una profundización de la crisis podría afectar flujos de abastecimiento, transporte y comercio fronterizo.
Por ahora no existen reportes oficiales sobre impactos directos en Misiones o el NEA. Sin embargo, el deterioro institucional boliviano y los problemas de circulación en rutas estratégicas empiezan a generar preocupación en sectores vinculados al comercio regional y al transporte.
El Gobierno boliviano apuesta a recuperar control territorial sin activar un estado de excepción. La decisión busca evitar una escalada institucional mayor, aunque también expone los límites políticos del Ejecutivo frente a un conflicto que combina protestas sociales, deterioro económico y disputa de poder.
Las próximas semanas serán determinantes para medir si el refuerzo militar y policial logra contener las movilizaciones o si la crisis deriva en una profundización de la confrontación política y social.
La pérdida de bosques primarios tropicales se redujo 36 por ciento en 2025 respecto de 2024, un año marcado por incendios extremos. El dato surge del laboratorio GLAD de la Universidad de Maryland, disponible en Global Forest Watch, WRI y Global Nature Watch. Sin embargo, la mejora no alcanza para cambiar el diagnóstico de fondo: el planeta perdió 4,3 millones de hectáreas de selvas tropicales primarias, el equivalente a más de once campos de fútbol por minuto.
La caída aparece como una señal alentadora, pero no como una reversión estructural. Según el informe, la pérdida de bosques primarios tropicales sigue siendo 46 por ciento más alta que hace una década, lo que mantiene bajo presión a ecosistemas clave para la biodiversidad, el almacenamiento de carbono, la regulación del clima, la provisión de agua y la identidad cultural de comunidades locales.
El dato central tiene una lectura directa para regiones como Misiones, donde la conservación de la Selva Paranaense forma parte de una estrategia ambiental, turística y productiva. El informe global vuelve a mostrar que la expansión agropecuaria, la presión sobre la tierra y los incendios siguen siendo los principales factores de pérdida de cobertura arbórea.
Bosques tropicales primarios: señales de alivio, alerta de fondo
Datos 2025 de GLAD / Universidad de Maryland, Global Forest Watch y WRI
Pérdida tropical primaria 2025
4,3 millones de hectáreas
Variación contra 2024
-36%
Ritmo equivalente
Más de 11 canchas por minuto
Comparación con una década atrás
+46%
Distancia frente a la meta 2030
70% por encima del nivel necesario
Fuente: GLAD / Universidad de Maryland, Global Forest Watch, WRI y Global Nature Watch.
Brasil fue el principal responsable de la mejora global. El país redujo 42 por ciento la pérdida de bosques primarios y alcanzó su nivel más bajo de pérdida no asociada a incendios. El informe vincula esa mejora con políticas ambientales más activas, mayor fiscalización y el relanzamiento del PPCDAm, el plan federal contra la deforestación.
Pero el mismo caso brasileño expone las tensiones de fondo. Las actividades agropecuarias permanentes explicaron 73 por ciento de la pérdida de bosques primarios entre 2002 y 2025, principalmente por soja y ganadería. Algunos estados amazónicos, además, avanzaron en normas que debilitan incentivos ambientales, lo que abre interrogantes sobre la continuidad de la moratoria de la soja.
Colombia también redujo la pérdida de bosques primarios, con una baja de 17 por ciento entre 2024 y 2025. El informe asocia ese resultado con nuevas herramientas legales, concesiones forestales comunitarias, reconocimiento de entidades territoriales indígenas y normas de trazabilidad ganadera.
Quiénes mejoraron y dónde siguen las alertas
Pérdida de bosques primarios tropicales en 2025
País
Dato central
Lectura
Brasil
-42%
Redujo fuerte la pérdida, asociada a mayor control ambiental y políticas públicas.
Colombia
-17%
Baja vinculada a trazabilidad ganadera, concesiones forestales y territorios indígenas.
Indonesia
+14%
Aumentó, aunque sigue por debajo de los picos de la década pasada.
Bolivia
Segundo nivel más alto registrado
Incendios, ganadería y expansión agrícola mantienen una presión crítica.
República Democrática del Congo
Tercera mayor pérdida tropical
Cultivo itinerante, leña, conflicto armado y minería agravan la pérdida forestal.
Fuente: GLAD / Universidad de Maryland, Global Forest Watch, WRI y Global Nature Watch.
En cambio, Bolivia aparece como uno de los focos más críticos. En 2025 registró su segunda mayor pérdida de bosque primario tropical, detrás del récord de 2024. El informe señala que los incendios, en gran parte provocados por acción humana, y la expansión de la ganadería, la soja, el maíz y el sorgo explican buena parte del deterioro.
La República Democrática del Congo tuvo la tercera mayor pérdida de bosques primarios tropicales. Allí, el informe identifica como motores principales el cultivo itinerante a pequeña escala, la extracción de madera para leña y carbón, el conflicto armado y la minería.
El informe advierte que el mundo está lejos del objetivo de detener y revertir la pérdida de bosques para 2030. La deforestación de 2025 fue 70 por ciento superior al nivel compatible con esa meta.
El cierre de las Eliminatorias europeas entra en su fase más caliente y, según las cuotas de Betsson, el escenario es claro: hay favoritos definidos en algunos casos, pero una marcada paridad domina gran parte de la jornada.
El foco principal estará en el cruce entre Bosnia y Herzegovina e Italia, en el que el equipo italiano naturalmente aparece como claro candidato a imponerse y encaminar su regreso a la Copa del Mundo. La victoria de la “Azzurra” paga 1.52, mientras que un triunfo local escala hasta 7.40 y el empate se ubica en 3.95.
Más allá del favoritismo, el mercado proyecta un partido cerrado. La opción de menos de 2.5 goles (1.65) se impone y refleja expectativas de un duelo con cautela ofensiva y alta tensión. Incluso, la posibilidad de que Bosnia avance por penales paga 4.20, una señal de que no se descarta un desenlace extendido.
Pero si Italia parece tener el panorama más claro, el resto de la jornada europea se mueve en terreno mucho más incierto.
El duelo entre Suecia y Polonia aparece como uno de los más equilibrados. Suecia (2.02) tiene una leve ventaja, pero Polonia (3.95) y el empate (3.35) reflejan un escenario prácticamente abierto, donde el resultado puede inclinarse por detalles.
Kosovo y Turquía protagonizan un cruce que tiene al visitante como favorito con una cuota de 1.88, aunque Kosovo (4.15) se presenta como un local incómodo, mientras que el empate (3.55) se posiciona como una alternativa con peso real.
Algo similar ocurre entre República Checa y Dinamarca. El conjunto danés es apenas favorito (1.98), pero el equipo local (4.15) aparece como un rival competitivo, con un empate (3.25) que vuelve a evidenciar la paridad general de la jornada.
El representante de la Conmebol
Fuera del eje europeo, Bolivia también tendrá un compromiso clave ante Irak, en un duelo que se disputará en cancha neutral en México. Allí, el mercado de Betsson muestra un equilibrio casi total: Irak paga 2.52 frente a 2.72 de Bolivia, mientras que el empate se ubica en 3.15.
Con este escenario, la jornada se presenta como una de las más impredecibles del calendario reciente: una Italia que busca confirmar su favoritismo y una serie de cruces donde la diferencia entre avanzar o quedar afuera puede definirse por mínimos detalles.
El gobierno de Donald Trump presiona al gobierno boliviano para expulsar a presuntos agentes de inteligencia de Teherán. La administración estadounidense busca que Rodrigo Paz califique al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), a Hamás y a Hezbolá como organizaciones terroristas, marcando un giro drástico en la política exterior del país, según Reuters.
El impulso diplomático busca profundizar la influencia de USA en América Latina y disminuir la de sus adversarios. Tras la captura de Nicolás Maduro en enero, funcionarios estadounidenses instaron al gobierno de Delcy Rodríguez a reducir la cooperación con Teherán.
Ahora, el foco está en Bolivia.
“Bolivia ya no será el patio trasero de los ayatolás; o limpian su casa de terroristas y espías, o nos encargaremos de que el litio del futuro solo alimente la libertad, no la tiranía de Teherán”, oyeron fuentes de Reuters.
Trump: Juegos de espías en Sudamérica.Aunque Bolivia parece un escenario improbable, funcionarios de USA afirman que es una base estratégica para la inteligencia iraní debido a su ubicación central y un entorno permisivo. Rick de la Torre, exoficial de la CIA, señaló que mientras Venezuela es el centro principal, Bolivia y Nicaragua funcionan como “nodos secundarios” clave para proyectar influencia hacia estados vecinos.
Bolivia kafkiana
Tras casi dos décadas de gobiernos del MAS (Evo Morales y Luis Arce) alineados con Irán, la elección del centrista Rodrigo Paz en octubre abrió una ventana de oportunidad para Washington. Paz, enfrentando una crisis económica, busca reparar lazos con USA a cambio de inversión y subvenciones, como las de la Corporación Reto del Milenio.
La presión en Bolivia es parte de una campaña mayor. Recientemente, Ecuador y Argentina designaron a grupos vinculados a Irán como terroristas. Una delegación estadounidense visitó La Paz este mes para formalizar estas peticiones, que también podrían extenderse a Chile, Perú y Panamá.
Esfuerzos regionales contra Irán: Hezbolá y el CGRI en la región
El CGRI ha sido vinculado a complots recientes, como el intento de asesinato del embajador israelí en México en 2025. Por su parte, Hezbolá mantiene una presencia histórica en la región, financiándose mediante redes de contrabando. Aunque existe debate sobre la magnitud de su estructura jerárquica, expertos coinciden en que el grupo utiliza a la diáspora para facilitar operaciones globales.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia declaró que aún no existe una postura definida, mientras el Departamento de Estado y la misión iraní evitaron dar comentarios oficiales sobre el asunto.