BOLSA DE COMERCIO DE ROSARIO

Tras años de sequía, el agro proyecta la mayor producción de granos de la historia

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Tras varios años marcados por sequías, heladas tardías y olas de calor, el agro argentino enfrenta un cambio de escenario. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) anticipa que la campaña 2025/26 podría cerrar con una producción total de 154,8 millones de toneladas, el mayor volumen de la historia, impulsada por un invierno excepcionalmente lluvioso y buenas condiciones hídricas acumuladas desde el otoño.

El relevamiento, elaborado por Tomás Rodríguez Zurro y Emilce Terré, destaca que, de no mediar eventos climáticos disruptivos, el nuevo ciclo permitiría superar el récord previo de 141,5 Mt alcanzado en la campaña 2018/19, consolidando al agro como el principal generador de divisas genuinas para la economía argentina.

Producción: trigo y cebada récord y un fuerte rebote del maíz

La campaña 2025/26 se diferencia de los últimos ciclos por un factor clave: la continuidad de las precipitaciones desde el otoño, el invierno y el inicio del verano. Esa acumulación de humedad permitió un arranque sólido de los cultivos de invierno y sostiene las expectativas para la cosecha gruesa.

En ese marco, la cosecha fina alcanzó niveles históricos. La producción de trigo se estima en 27,7 millones de toneladas, mientras que la de cebada llegaría a 5,6 Mt, ambos máximos para el país. El récord triguero anterior, de 23 Mt, había sido registrado en la campaña 2021/22, aunque en aquel entonces la sequía afectó severamente a los cultivos de verano, situación que por ahora no se replica en el actual ciclo.

Para la cosecha gruesa, el maíz emerge como el principal impulsor del crecimiento productivo. Con un rebote del área sembrada tras la caída del ciclo previo —afectado por la chicharrita— y una mayor adopción de variedades tempranas, la producción maicera se proyecta en 61 Mt, un incremento interanual del 22%, que marcaría un nuevo récord histórico.

La soja, en cambio, muestra una contracción de superficie. El área sembrada se reduciría en 1,4 millones de hectáreas, hasta 16,4 Mha, con una producción estimada en 47 Mt, un 5% menos que en la campaña actual. En sentido inverso, el girasol consolida su recuperación: el área crecería 13%, hasta 2,7 Mha, el nivel más alto del siglo, con una producción superior a 5,5 Mt.

Otros cultivos muestran retrocesos. El sorgo caería a 0,9 Mha, con una producción proyectada de 2,4 Mt, mientras que el maní reduciría su superficie a 450.000 hectáreas, con una cosecha estimada en 1,6 Mt.

En conjunto, la producción total de granos alcanzaría 154,8 Mt, un 12% más que en la campaña previa, aunque el informe aclara que los rindes definitivos dependerán del comportamiento climático durante el verano.

Exportaciones: 110 millones de toneladas y US$ 36.800 millones en ventas externas

El salto productivo proyectado se traduce en un fuerte desempeño exportador. Para la campaña 2025/26, la BCR estima exportaciones de granos, harinas, aceites y biocombustibles por 110 millones de toneladas, el mayor volumen histórico, 7,5 Mt por encima del ciclo actual.

En términos de valor, las exportaciones agroindustriales aportarían US$ 36.800 millones, unos US$ 600 millones más que en la campaña 2024/25. El incremento es acotado debido a la caída de los precios internacionales de los commodities, que absorbe buena parte del efecto volumen.

El maíz se posiciona como el principal grano de exportación, con 40 Mt, seguido por el trigo, que alcanzaría despachos récord de 17 Mt. La soja, en contraste, reduciría sus exportaciones de poroto a 5,5 Mt, frente a las 12,2 Mt estimadas para la campaña actual, aunque el informe señala que el conflicto comercial entre Estados Unidos y China podría abrir oportunidades para Argentina, sujetas a la evolución de las negociaciones bilaterales.

En subproductos, se proyecta un leve aumento en los envíos de harinas y pellets (+400.000 toneladas) y de aceites (+100.000 toneladas), impulsado por un mayor procesamiento de girasol. El crush de esta oleaginosa alcanzaría 5 Mt, el mayor volumen del siglo.

Por complejos, el sojero lideraría nuevamente las exportaciones, con más de US$ 19.500 millones, seguido por el maíz, con US$ 8.200 millones, y el trigo, con US$ 3.750 millones. El complejo girasol aportaría US$ 2.500 millones, superando incluso el registro de la campaña 2021/22.

Divisas y Mercado Libre de Cambios: menor liquidación en 2026

Pese al aumento proyectado en producción y exportaciones, la oferta de dólares del agro en el Mercado Libre de Cambios (MLC) mostraría una leve baja en 2026. Según datos del BCRA, la liquidación total del sector oleaginoso–cerealero en 2025 se estima en US$ 36.500 millones, el tercer valor más alto de la historia, detrás de los picos de 2021 y 2022.

Para 2026, la proyección cae a US$ 33.600 millones, un 8% menos, debido al adelantamiento de exportaciones generado por la eliminación temporaria de derechos de exportación aplicada a fines de septiembre de 2025. Ese esquema derivó en una liquidación superior a US$ 8.000 millones en ese mes —el segundo mayor registro mensual histórico— y, como contracara, en el menor volumen acumulado de octubre y noviembre desde 2005.

Derechos de Exportación: el agro aportaría US$ 4.830 millones en 2026

En base a los volúmenes y precios proyectados, el informe estima que la recaudación por Derechos de Exportación (DEX) de los principales complejos alcanzaría US$ 4.830 millones en 2026, un 4% más que en 2025.

El complejo soja concentraría US$ 3.670 millones, prácticamente sin variaciones interanuales, mientras que el maíz mostraría el mayor crecimiento relativo, con US$ 725 millones (+32%). El trigo aportaría US$ 248 millones y el girasol US$ 95 millones, con una suba del 18%, explicada por el mayor volumen exportado.

Renovado optimismo para la Cosecha 2025-26 by CristianMilciades

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Balance financiero 2025: qué inversiones superaron a la inflación y cuáles quedaron atrás

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Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) analizó el desempeño de las principales alternativas de inversión financiera durante 2025 y concluyó que, entre las colocaciones más habituales para el ahorrista minorista, el plazo fijo en pesos resultó más rentable que la tenencia de dólares, mientras que el mercado accionario local atravesó un año de correcciones selectivas. En paralelo, los CEDEARs, algunos Fondos Comunes de Inversión y ciertos criptoactivos mostraron rendimientos destacados, aunque con elevada volatilidad.

El análisis, elaborado por Belén Maldonado, Bruno Ferrari y Emilce Terré, se enmarca en un año atravesado por cambios en el régimen cambiario y monetario, reordenamiento macroeconómico y elevada incertidumbre asociada al escenario electoral, factores que redefinieron las decisiones de ahorro e inversión.

Dólar, inflación y tasas: el plazo fijo ganó la carrera

El año 2025 estuvo marcado por distintos esquemas cambiarios. Durante el primer trimestre rigió un sistema de controles de cambios, con múltiples cotizaciones y un tipo de cambio oficial administrado bajo un esquema de crawling peg, que avanzó al 2% mensual hasta fines de enero y al 1% mensual desde febrero.

El 11 de abril, el Gobierno anunció el levantamiento de la mayoría de las restricciones cambiarias para personas humanas a partir del 14 de abril, tras la aprobación de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Desde entonces rige un esquema de flotación administrada dentro de bandas, que se ajustan al 1% mensual y que, a partir de enero, comenzarán a hacerlo según el último dato de inflación.

En ese contexto, el dólar minorista del Banco de la Nación Argentina (BNA) subió 40,6% entre fines de 2024 y fines de 2025, superando a la inflación estimada del 30,6%. Sin embargo, el dólar financiero MEP, de libre acceso durante todo el año, avanzó 26,5%, quedando por debajo del nivel de precios y reflejando una apreciación real del peso.

En contraste, los instrumentos en pesos lograron mejores resultados. Los plazos fijos tradicionales a 30 días rindieron un 39,2% acumulado en el año, superando ampliamente la inflación, mientras que los plazos fijos UVA a 90 días alcanzaron un retorno estimado del 33,8%.

CEDEARs, acciones y FCI: ganadores y un mercado selectivo

Entre las alternativas bursátiles, los CEDEARs ETF se destacaron como una de las opciones más rentables en términos de pesos. El mejor desempeño correspondió a GLD, vinculado al oro, con una suba del 113%, impulsada por tensiones geopolíticas, recortes de tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos y la debilidad del dólar.

Le siguieron EWZ, asociado al mercado brasileño, con un alza del 81%, y ARKK, enfocado en innovación tecnológica, con una ganancia del 72%. También mostraron fuertes subas EEM (+67%) y FXI (+63%), vinculados a mercados emergentes y grandes empresas chinas.

En cambio, la renta variable local mostró un desempeño más moderado. El índice S&P Merval cerró 2025 con una suba nominal del 20%, pero ajustado por inflación o por el dólar MEP arrojó una caída real de entre -6,1% y -10,2%. El informe remarca que fue un año “selectivo”, con más perdedores que ganadores, luego de varios ejercicios de fuertes alzas.

En los Fondos Comunes de Inversión (FCI), los de renta fija en pesos concentraron los mejores rendimientos, aunque también los peores resultados. Los fondos de renta mixta lograron, en algunos casos, superar al dólar, mientras que los de renta variable no consiguieron ganarle a la divisa estadounidense. En tanto, los FCI de renta fija en dólares exhibieron rendimientos positivos generalizados.

Criptomonedas: alta volatilidad y rendimientos dispares

El informe también analizó el desempeño de los criptoactivos, marcado por fuertes oscilaciones. El Bitcoin cerró el año con una caída punta a punta del 5%, aunque entre abril y octubre registró una suba del 63%, alcanzando un máximo histórico. Posteriormente, la cotización retrocedió más del 32%, en un contexto de rescate de fondos institucionales y suba de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense.

Por su parte, Ethereum mostró una caída anual del 11%, con movimientos aún más pronunciados: se desplomó 56% en el primer trimestre, luego subió 228% entre el segundo y tercer trimestre y volvió a caer 43% hacia fines de noviembre. El informe destaca que estos activos evidencian que, a mayor riesgo, pueden registrarse tanto ganancias extraordinarias como pérdidas significativas.

Que rindió en 2025 en Inversiones Financieras by CristianMilciades

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Con récords y contrastes, la minería se consolida como pilar económico de la Argentina

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El sector minero consolidó en 2025 un rol estratégico en la economía argentina, con un crecimiento del 8,5% interanual en su aporte al Producto Interno Bruto (PIB) y exportaciones récord cercanas a los US$ 5.900 millones, según un informe conjunto de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) y la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). El desempeño, sin embargo, mostró una marcada heterogeneidad entre rubros, con dinámicas productivas y comerciales que avanzaron a distintas velocidades.

El reporte, elaborado por Nadav Rajzman (CAEM) y Guido D’Angelo (BCR), destaca que la minería fue uno de los dos únicos sectores de la economía argentina que generó un aporte neto positivo de divisas en las últimas dos décadas, junto con la agroindustria, y se consolidó además como el principal motor de inversión extranjera directa y del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).

Un sector que crece, pero a varias velocidades

De acuerdo con el informe, la minería cerró 2025 con una expansión del 8,5% en su aporte al PIB al comparar el tercer trimestre de 2025 con igual período de 2024. Si se considera el promedio de los primeros nueve meses del año, el crecimiento del aporte minero a la economía nacional fue del 5,7% interanual.

No obstante, el desempeño del sector fue heterogéneo. El oro y la plata alcanzaron récords históricos de exportaciones, impulsados principalmente por precios internacionales en máximos, aunque con volúmenes de producción en retroceso desde 2019. Esta caída productiva se explica por la madurez de las operaciones, muchas de ellas en actividad desde la década del noventa, y por la falta de incentivos para nuevas inversiones en años previos. De las ocho operaciones activas, al menos la mitad presenta un horizonte de producción inferior a cuatro años, lo que plantea desafíos de mediano plazo para un rubro clave en el comercio exterior.

En contraposición, el litio exhibió un fuerte crecimiento productivo, aun en un contexto de precios internacionales deprimidos. Las empresas del sector invirtieron más de US$ 7.000 millones para poner en marcha las siete plantas productivas operativas al cierre de 2025. La producción anual se ubicaría en el rango de 100.000 a 110.000 toneladas de carbonato de litio equivalente, lo que representa un crecimiento interanual de entre 35% y 45% respecto de 2024, y un 140% frente al último máximo exportador de 2023. En términos de valor, las exportaciones superarían levemente los US$ 835 millones registrados en ese año.

Por su parte, las rocas y minerales industriales mostraron un comportamiento más dispar. Este segmento, presente en todo el país y del que dependen unas 50.000 familias, continúa condicionado por la debilidad de la construcción. Si bien el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) exhibió a octubre un crecimiento promedio del 8% respecto de 2024, todavía se mantiene 24% por debajo de los niveles de 2023.

Récord exportador y aporte neto de divisas

El informe subraya que 2025 marcará el récord histórico de exportaciones mineras en la Argentina, con un crecimiento cercano al 27% interanual y el quinto año consecutivo de expansión. Las ventas externas del sector se estiman en torno a US$ 5.900 millones, lo que representa casi el 7% del total de exportaciones argentinas, proyectadas en alrededor de US$ 86.000 millones para el año.

Según los datos disponibles hasta noviembre, el oro y la plata explican aproximadamente el 81% de las exportaciones mineras. Consolidando su peso en el perfil exportador, aunque con señales de agotamiento productivo.

La minería se posicionó además como uno de los dos únicos sectores con aporte neto positivo de divisas, junto con el agro. Desde enero de 2003 hasta la actualidad, el sector mantuvo saldo cambiario positivo todos los meses, sin excepciones. En los últimos veinte años, la minería generó el 7,5% de las divisas netas del país, mientras que el 92,5% restante correspondió a la agroindustria.

Si pensamos en términos relativos, la minería exporta en promedio nueve dólares por cada dólar importado. Frente a los seis dólares por dólar importado que registra la agroindustria en los últimos cinco años. En línea con el récord exportador, la liquidación de divisas del sector también alcanzaría máximos históricos en 2025.

El motor de la inversión extranjera y del RIGI

Otro de los ejes centrales del informe es el rol de la minería como principal inversor del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI). Casi el 65% de las aplicaciones al régimen corresponden a proyectos mineros. Dentro de ese universo, los proyectos de cobre concentran el 73% de las presentaciones.

Asimismo, la minería se consolidó como el principal sector de ingreso neto de divisas por inversión extranjera directa (IED) entre 2003 y 2024, de acuerdo con datos de la Secretaría de Minería. Esta tendencia se mantuvo durante el primer semestre de 2025. Tanto en los aportes de capital como en el conjunto de flujos de IED relevados por el Banco Central.

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La empresa belga DEME celebró los avances hacia la nueva concesión de la Hidrovía

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La compañía belga, una de las mayores del mundo en dragado y balizamiento, valoró el proceso de licitación que impulsa el Gobierno argentino junto a la UNCTAD y la Agencia Nacional de Puertos y Navegación.

El pronunciamiento marca un giro en la posición de DEME, que en el intento anterior había cuestionado el proceso judicialmente. La firma destacó la transparencia, la previsibilidad y el impulso a la sostenibilidad en la futura concesión de la Vía Navegable Troncal (VNT), eje estratégico del comercio exterior argentino.

Una nueva etapa para la Hidrovía: consenso institucional y previsibilidad

En un comunicado oficial, DEME, empresa con sede en Bélgica y amplia trayectoria internacional en obras de infraestructura portuaria, expresó su respaldo al proceso de licitación en curso para el mantenimiento y dragado de la Hidrovía Paraná–Paraguay, destacando “los esfuerzos de consenso y transparencia liderados por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN)”.

“Estos procesos proporcionan claridad y previsibilidad para futuras inversiones en infraestructura”, señaló el texto difundido por la compañía.

La declaración adquiere relevancia porque implica un cambio de postura frente al primer intento de licitación del canal troncal, cuando DEME presentó reclamos judiciales contra el procedimiento, los cuales fueron rechazados por la justicia argentina en distintas instancias.

La actual administración decidió reiniciar el proceso licitatorio en febrero, luego de dejar sin efecto el llamado previo —conocido como Licitación 1—, que había recibido una única oferta, precisamente de DEME, en medio de tensiones entre las empresas competidoras del sector.

Desde entonces, la ANPYN impulsó mesas técnicas y audiencias públicas con participación de cámaras empresarias, usuarios y representantes del comercio exterior, para construir un nuevo pliego con mayor consenso y criterios ambientales más exigentes.

Sostenibilidad, innovación y compromiso con la infraestructura marítima

Tras la audiencia pública ambiental realizada el 3 de noviembre, en la que la ANPYN presentó las herramientas de control y gestión de impacto sobre la Hidrovía, DEME destacó su compromiso con la innovación tecnológica y la sostenibilidad.

La firma recordó que opera la primera draga del mundo propulsada con Gas Natural Licuado (GNL), tecnología que reduce significativamente las emisiones de CO₂ y marca un estándar global en la transición energética del sector marítimo.

“Apostamos por la innovación y la sostenibilidad, impulsando el desarrollo de Argentina en este ámbito”, subrayó la empresa.

DEME también reafirmó su interés en continuar participando en proyectos portuarios y de infraestructura fluvial en Argentina, incluyendo iniciativas de modernización de puertos, energía renovable offshore y dragado de mantenimiento y profundización, esenciales para la competitividad de la economía exportadora argentina.

La Hidrovía, clave para el desarrollo federal y el comercio exterior

El sistema de la Vía Navegable Troncal, que atraviesa más de 1.200 kilómetros desde el norte del país hasta el Río de la Plata, representa el principal corredor de salida del comercio exterior argentino, por donde circula más del 80% de las exportaciones agroindustriales.

El futuro esquema de concesión apunta a garantizar operaciones sostenibles, previsibles y sin aval del Estado, bajo la modalidad de riesgo empresario, como destacaron los principales actores privados del sector durante la audiencia pública.

Entidades como la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), la Cámara de Puertos Privados Comerciales y la Bolsa de Comercio de Rosario coincidieron en la importancia del proceso:

“Ratificamos la relevancia de esta licitación como herramienta fundamental para el desarrollo integral y federal de nuestro país y el crecimiento de la economía”, expresaron.

Tras 14 horas de exposición y consultas, la audiencia ambiental cerró una etapa clave del proceso que permitirá al Estado argentino avanzar hacia un pliego definitivo, con reglas claras, participación multisectorial y lineamientos ambientales acordes a estándares internacionales.

La sostenibilidad en el nuevo esquema licitatorio

El nuevo marco licitatorio para la Hidrovía se perfila como una política de Estado de largo plazo, en la que confluyen objetivos de eficiencia logística, transparencia institucional y sostenibilidad ambiental.
La participación de organismos internacionales como la UNCTAD otorga legitimidad técnica al proceso y refuerza la imagen del país frente a los inversores globales del sector portuario y fluvial.

El respaldo público de DEME —una de las principales empresas globales de dragado— marca un punto de inflexión en la relación entre el Estado argentino y los operadores internacionales de infraestructura marítima.
La combinación de consenso político, participación técnica y apertura competitiva consolida las bases para una nueva etapa en la gestión de la Vía Navegable Troncal, clave para el comercio exterior, la logística y la integración productiva del Mercosur.

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El “costo argentino” en logística golpea al agro, el transporte por camión encarece hasta un 28% el precio final

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Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario revela que los costos logísticos del agro argentino superan ampliamente a los de sus competidores internacionales. El transporte de granos por camión encarece hasta un 28% el precio del maíz y la soja en zonas alejadas de los puertos, afectando la rentabilidad exportadora.

El estudio difundido por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) sobre la ejecución logística del segundo trimestre de 2025 confirma una preocupación histórica del agro argentino: el costo del transporte por camión. Según el relevamiento, los fletes nacionales resultaron 32% más caros que en Brasil y 28% más caros que en Estados Unidos para distancias de 320 kilómetros.

En números concretos, el costo por tonelada/kilómetro fue de 9,4 centavos de dólar en Argentina, contra 7,1 centavos en Brasil y 7,4 centavos en EE.UU.. Así, el traslado de granos a esa distancia supera los USD 30 por tonelada en el país, mientras que en sus competidores ronda los USD 23,3 a USD 23,6.

El impacto sobre el precio final es significativo: transportar maíz desde Salta al Gran Rosario (1.150 km) insume el 28% del valor del cereal, mientras que en soja representa el 19% del precio de mercado. En contraste, los productores de la Zona Núcleo, con apenas 180 km hasta los puertos del Up-River, afrontan un costo mucho menor: 11% del valor en maíz y 7% en soja.

Factores explicativos y cambios regulatorios

El informe señala que una de las causas de la pérdida de competitividad fue la apreciación del peso argentino frente al dólar entre abril y junio, que encareció en términos relativos los fletes locales expresados en moneda estadounidense.

En trayectos largos (más de 1.000 km), la diferencia con Brasil se redujo al 4%, aunque sigue siendo desfavorable para Argentina. El costo por tonelada/kilómetro fue de USD 0,045 frente a USD 0,043 en el país vecino. En Estados Unidos, en tanto, la mayor parte del transporte de granos a largas distancias se realiza en trenes o barcazas, lo que explica su mayor competitividad.

El contexto regulatorio también atraviesa un cambio decisivo. La Secretaría de Transporte eliminó las tarifas de referencia para el transporte automotor de cargas de cereales, oleaginosas y productos relacionados. Desde ahora, los valores serán fruto de la libre negociación entre dadores de carga y transportistas, sin obligación de consignar precios orientativos en la Carta de Porte.

El sistema desmantelado había sido creado en 2016 mediante la “Mesa de Negociación Participativa”, que integraba a cámaras empresariales, entidades agropecuarias y organismos estatales, estableciendo periódicamente tarifas orientativas basadas en informes de costos. La desregulación se enmarca en el proceso de “simplificación y desburocratización del Estado” promovido por el Gobierno nacional.

La disparidad de costos logísticos impacta directamente en la competitividad de las exportaciones argentinas de granos, en un contexto de fuerte disputa internacional por mercados. Para productores alejados de los puertos, el encarecimiento del flete puede marcar la diferencia entre sostener la rentabilidad o perder capacidad exportadora.

Mientras tanto, la eliminación de tarifas de referencia abre un escenario de incertidumbre: por un lado, podría estimular la competencia entre transportistas; por otro, aumenta el riesgo de concentración y disparidad de precios en un sector clave para el agro.

La presión de los costos logísticos vuelve a poner en la agenda la necesidad de inversiones en infraestructura ferroviaria y fluvial, donde Argentina arrastra décadas de atraso respecto de sus competidores. Sin mejoras estructurales, la competitividad seguirá atada al “costo argentino”, una variable que erosiona la rentabilidad del campo y condiciona el ingreso de divisas al país.

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