BOLSA DE COMERCIO DE ROSARIO

El precio de la carne vacuna sube por una escasez que ya no es coyuntural

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La carne vacuna volvió a quedar en el centro de una tensión que excede a la góndola y empieza mucho antes del mostrador. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que tanto el mercado internacional como el interno se mueven hoy bajo una misma lógica: oferta limitada, demanda firme y precios sostenidos. En la Argentina, ese cuadro ya tuvo traducción concreta. A enero de 2026, el precio promedio de los cortes vacunos acumuló un 73% interanual, muy por encima del pollo (31%) y del pechito de cerdo (23%), y también bastante por encima de la inflación, que según el INDEC se ubicó en 33,1% interanual a febrero de 2026. La pregunta que se abre no es solo cuánto más puede subir la carne, sino qué margen real le queda al mercado doméstico para absorber esos valores sin empezar a romper su propia lógica de consumo.

Un mercado global más ajustado y una demanda que no afloja

La lectura de fondo que plantea la Bolsa rosarina es que el aumento del precio de la carne vacuna no responde a un sobresalto aislado, sino a una restricción estructural. El Índice de Precios de la FAO viene reflejando desde hace tiempo una dinámica distinta a la que exhiben las otras dos grandes proteínas animales: la aviar y la porcina. Mientras pollo y cerdo muestran otro comportamiento, la carne vacuna arrastra un proceso más tenso, donde producción y consumo se acercan cada vez más desde 2020.

El punto de quiebre, según el informe, puede ubicarse en 2019, cuando China se consolidó como principal importador mundial de carne vacuna y desplazó a Estados Unidos del liderazgo. Ese cambio reordenó incentivos, consolidó una demanda más agresiva y transformó a los grandes productores en jugadores obligados de una disputa por abastecer un mercado internacional cada vez más exigente.

Del lado de la oferta, además, los golpes se acumularon. Australia atravesó una fuerte caída productiva desde 2020, con mayor intensidad en 2021 y 2022, tras la severa sequía previa. Cuando comenzó a recuperar volumen en 2023, Estados Unidos ingresó en una de sus mayores contracciones productivas, también golpeado por la sequía, con un stock ganadero que cayó al nivel más bajo en 75 años. En paralelo, el consumo interno norteamericano siguió firme y desequilibró aún más su balanza comercial: hoy Estados Unidos importa más del doble de la carne vacuna que exporta.

Ese cuadro no parece aflojar. Para 2026, las proyecciones del USDA difundidas a fines del año pasado anticipan un mercado todavía más estrecho: el consumo mundial apenas compensaría cerca de dos tercios de la caída prevista en la producción global, estimada en cerca de 1 millón de toneladas. No es un detalle técnico. Es la señal de que el precio internacional seguirá encontrando respaldo en una escasez persistente.

Argentina replica el mismo patrón, pero con una presión adicional sobre el consumo

En el plano local, la lógica es similar, aunque con un ingrediente adicional: la carne vacuna conserva un peso cultural y alimentario que vuelve más delicado cualquier proceso de encarecimiento sostenido. El informe describe una oferta relativamente limitada frente a un mercado interno que, pese a los aumentos, mantuvo firmeza durante buena parte del año y a una demanda externa que sigue mostrando interés por el producto argentino.

Desde comienzos de 2025, la carne vacuna lideró los incrementos dentro del conjunto de las carnes. Pero fue en el segundo semestre cuando se produjo el mayor salto. El dato interanual a enero de 2026, con un 73% promedio para los cortes vacunos, resume esa aceleración mejor que cualquier otra referencia.

La consecuencia inmediata fue un cambio en la relación de precios con las carnes sustitutas. A comienzos de 2025, con el valor de un kilo de asado se podían comprar aproximadamente tres kilos de pollo fresco. Hoy, esa relación se amplió a cerca de cuatro kilos. En el caso del cerdo ocurrió algo parecido: un año atrás, por cada kilo de asado se adquiría menos de 1,5 kilos de pechito; hoy esa equivalencia llega a cerca de dos kilos. La carne vacuna no solo subió más: se alejó de sus competidores directos y empezó a redefinir hábitos posibles de consumo.

Salarios, inflación y un límite que empieza a aparecer en el mostrador

El informe agrega un dato clave para entender por qué la tensión no se transformó antes en un freno más visible: durante 2025, los salarios medios se mantuvieron relativamente alineados con la inflación e incluso mostraron una leve recomposición. A diciembre, el índice de salarios exhibió un aumento interanual del 38,2%, frente a una inflación del 31,5% en ese mismo período.

Ese comportamiento permitió sostener parte del consumo aun con carne más cara. Pero el margen parece haberse reducido. Marzo aparece en el informe como un mes decisivo para testear esa resistencia y ya ofrece una primera señal: los mostradores comienzan a exhibir cierta resistencia frente a las subas de precios. No se trata todavía de una retracción generalizada, pero sí de una advertencia. El mercado interno sigue orientado a la carne vacuna, aunque empieza a mostrar que no puede convalidar cualquier valor.

Ese cambio de humor tuvo correlato en la hacienda. Durante la última semana, el precio de la hacienda gorda destinada a faena mostró un retroceso significativo en categorías orientadas al consumo interno, sobre todo novillitos y vaquillonas de kilaje intermedio. En esos casos, las bajas promediaron $200 por kilo, alejándose de los más de $5.000 pagados a comienzos del mes. En cambio, los novillos más pesados, vinculados principalmente a exportación, se mantuvieron firmes e incluso registraron ligeras subas.

Ese desdoblamiento no es menor. Muestra que el límite aparece primero en el consumo doméstico, mientras la demanda exportadora conserva capacidad para sostener precios. En otras palabras, el mercado empieza a segmentarse con más nitidez entre lo que puede absorber el mostrador local y lo que todavía puede traccionar el negocio externo.

Menos faena, menos cabezas y una oferta que seguirá apretada

La otra variable que explica el escenario es la oferta física. Durante los primeros dos meses del año, la cantidad de animales faenados cayó 11% respecto de igual período del año pasado. Y en lo que va de marzo, el ritmo de remisiones hacia plantas frigoríficas parece profundizar esa tendencia.

La Bolsa atribuye parte de esa brecha a la retención que se observa dentro de los circuitos de invernada y engorde. Ese fenómeno, que en algún momento podría moderarse, por ahora actúa como un factor que restringe la disponibilidad de hacienda y sostiene precios en origen. Aun cuando la diferencia interanual debería atenuarse en el segundo semestre, las proyecciones de faena para el conjunto de 2026 siguen por debajo de 13 millones de cabezas, lo que implicaría un recorte de más de 600 mil cabezas frente al año pasado.

Ese dato tiene una consecuencia directa: la producción total difícilmente supere los 3 millones de toneladas, incluso considerando una mejora en los pesos de faena. De ese total, unas 875 mil toneladas podrían destinarse a exportación, dejando entre 2,1 y 2,2 millones de toneladas para el mercado interno. Eso representa aproximadamente un 7% menos de lo que se volcó al consumo local el año pasado.

La discusión, entonces, ya no pasa solamente por el precio. Pasa por la disponibilidad real. Cuánta carne habrá, a qué destino se asignará y con qué capacidad de pago competirá cada segmento.

Repercusiones: un equilibrio delicado entre exportación y consumo interno

El escenario descrito por la Bolsa de Comercio de Rosario deja fortalecida una idea que recorre toda la cadena: la carne vacuna opera hoy en un mercado donde la escasez dejó de ser una anomalía y pasó a ser un dato estructural. Eso beneficia en parte a quienes logran colocar producto en un contexto de precios sostenidos, pero también condiciona a los distintos eslabones del negocio.

El sector exportador, aun con potencial de crecimiento, aparece trabajando al límite de su capacidad de compra frente al valor de la hacienda. Es decir, el mercado externo sigue interesado, pero no ilimitadamente. El precio del animal también le impone restricciones y, en muchos casos, afecta el nivel de actividad.

Al mismo tiempo, el mercado interno mantiene una fuerte orientación cultural al consumo de carne vacuna, pero ya empieza a exhibir un umbral de resistencia. Ese punto es políticamente sensible aunque el informe no lo plantee en términos partidarios: cuando un alimento central para la canasta argentina sube muy por encima de la inflación y de las proteínas sustitutas, la discusión deja de ser sectorial y empieza a tocar el clima económico general.

No hay, en el texto base, elementos para anticipar medidas oficiales ni cambios regulatorios. Pero sí hay un dato duro: la menor oferta obliga a una puja más intensa entre destinos, y esa puja termina ordenando precios, consumo y rentabilidad.

Un mercado que podría dejar de subir fuerte, pero no de estar caro

La Bolsa traza una hipótesis prudente para los próximos meses: el precio de la carne vacuna parecería estar acercándose a su límite de suba en términos reales. En un contexto de inflación más moderada, no deberían esperarse grandes saltos adicionales al consumidor. Pero eso no equivale a un alivio. Lo que se perfila es un mercado con precios sostenidos durante todo el año.

Esa diferencia importa. Una cosa es dejar de acelerar; otra, muy distinta, es retroceder. Si la oferta sigue ajustada, la faena no repunta y la exportación conserva atractivo, el mercado podría estabilizarse en niveles altos sin necesidad de nuevos saltos bruscos. Para el consumidor, eso implica convivir con una carne estructuralmente cara. Para la cadena, supone administrar una escasez que puede sostener márgenes en algunos tramos y comprimirlos en otros.

La clave estará en la carne disponible, no solo en la carne cotizada

El informe cierra sobre una variable decisiva: la disponibilidad efectiva de carne que logre volcarse al mercado será el factor clave en los próximos meses. Esa frase resume el corazón del problema. La discusión no se agota en si el kilo baja o sube cien pesos. Lo que está en juego es el volumen que efectivamente llegue al mercado interno en un contexto de menor faena, exportación todavía activa y una demanda local que no renuncia del todo a la carne vacuna, aunque ya empezó a marcar sus límites.

En ese equilibrio inestable se moverá el sector durante 2026. El mercado global seguirá presionando por una proteína escasa. El mercado doméstico seguirá defendiendo su centralidad, pero con menos margen para convalidar precios. Y entre ambos, la carne argentina continuará disputando destino, valor y volumen en una sintonía de escasez que, por ahora, no muestra señales de disiparse.

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El arroz exporta más, pero enfrenta márgenes en rojo en plena normalización de precios

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El complejo arrocero alcanzó en 2025 su mayor volumen exportado desde 2016 y el valor más alto desde 2014, con US$ 259 millones, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario. Sin embargo, la campaña 2025/26 arranca con caída de área y márgenes negativos. ¿Puede el sector sostener el impulso comercial en un contexto de costos en alza y precios internacionales en baja?

El volumen exportado de arroz en 2025 fue el más alto desde 2016. Incluso a pesar de los menores precios FOB, el valor exportado consiguió la mejor marca desde el año 2014. Sin embargo, aún con estas positivas cifras, los márgenes están bajo presión.

1 – Perspectivas productivas para el arroz 2025/26

En línea de largada de la cosecha de arroz en Corrientes, la campaña 2025/26 marca una caída en el área sembrada a 200.000 hectáreas, por debajo de los últimos dos años. En efecto, los precios internacionales excepcionalmente altos de la campaña 2024/25 habían impulsado las siembras hasta 234.000 hectáreas, por lo que el ciclo actual registra una merma interanual del 14%, aunque se mantiene en el promedio de los últimos diez años.  

Corrientes y Entre Ríos se reparten más del 70% del hectareaje total sembrado con arroz. Santa Fe mantuvo su tercer puesto, no logrando acercarse a su pico de participación registrado entre las campañas 2011/12 y la 2015/16. Mientras tanto, aunque Formosa sigue manteniendo un share pequeño, la actividad mostró gran dinamismo y mantuvo un crecimiento sostenido en el terreno implantado a lo largo de las últimas dos décadas.

En el eje de la producción y siguiendo el gráfico anterior, la cosecha de arroz proyectada para la campaña 2025/26 alcanzaría las 1,31 Mt, según datos de USDA. Aun augurando los segundos rindes más altos de la década, la cifra de producción es 20% inferior a la del periodo anterior, en línea con la mencionada caída en el área implantada. Se matiza el dato cuando tenemos en cuenta que la 2024/25 fue la segunda cosecha más alta del siglo. Con esto presente,el guarismo sigue una tónica similar al promedio de los últimos cinco años.

Aunque la actividad mostró un retroceso en Santa Fe, el sector y el gobierno provincial trabajan de manera conjunta para desarrollar su potencial y ganar participación en los mercados de exportación. En este marco, el gobierno provincial destaca el desarrollo y la comercialización de la nueva semilla “Aldebarán”, creada en San Javier con su patrocinio, como un claro reflejo de este esfuerzo. Actualmente, se ha consolidado como la segunda variedad más exportada desde la provincia. A través de su multiplicación y exportación, se busca generar un círculo virtuoso de reinversión de los beneficios obtenidos, que serán destinados a financiar actividades de investigación y desarrollo (I+D) y brindar acompañamiento técnico.

2 – La compresión de los márgenes de producción toma centralidad en la nueva campaña 2025/26

El esquema productivo del complejo arrocero enfrenta una serie de desafíos bajo la coyuntura actual. Por un lado, el costo de la energía y los alquileres se movieron al alza en tanto que el precio internacional del arroz entró en una dinámica bajista, más cerca de su media histórica. Recordemos que las campañas anteriores se caracterizaron por precios elevados para la exportación, que hicieron viable expandir la extensión de los cultivos manteniendo una rentabilidad favorable.

En el siguiente gráfico se aprecia cómo en la previa al periodo de siembra (tercer trimestre del año) se hundieron los ingresos asociados a la actividad, mientras que los costos cayeron en menor proporción. Esto determinó que los márgenes de la actividad sean negativos para el promedio de la nación. De acuerdo con estadísticas de SAGyP, desde el tercer trimestre de 2024 no se registran márgenes netos positivos para la actividad, para ninguno de sus métodos de producción (con pozo profundo eléctrico, pozo profundo gasoil y represa gasoil). Se eligió este periodo para la comparativa por ser el lapso inmediatamente anterior al comienzo de las labores de siembra, dentro del cual se toman las decisiones de asignación de tierras para cultivos.

En el gráfico que sigue, se ilustra la caída en el precio FOB promedio para las dos principales variedades de arroz exportadas por la Argentina, que explican aproximadamente el tres cuartas partes de las exportaciones.

El origen de estos fenomenalmente altos precios del arroz en los mercados internacionales en 2024 se encontraba, por un lado, en las restricciones a la exportación de arroz desde India, que es el principal proveedor mundial. Este abastece a los mercados de aproximadamente el 40% de los stocks comerciados. El otro factor que influyó fue la escasez hídrica en las plantaciones asiáticas, producto de El Niño. Ambos hechos confluyeron en mayores precios internacionales, que beneficiaron a la actividad interna. Superados esos escenarios, los precios tendieron a normalizarse.

Se espera que los precios internacionales del arroz continúen bajo presión en 2026. Según información de la agencia Reuters, los principales exportadores —India, Tailandia y Vietnam— intensificarán la competencia para colocar sus excedentes en los mercados externos, en un contexto de cosecha mundial récord que además se suma a elevados stocks iniciales de la campaña.

3 – El valor exportado por el complejo arrocero en 2025 tocó un máximo desde 2014 con USE 259 millones.

A pesar de los precios más debilitados, en el plano comercial las noticias fueron positivas. Entre enero y diciembre de 2025, Argentina logró anotar el volumen exportado de arroz más alto desde 2016, con 502.000 tn embarcadas. El arroz no parbolizado y el arroz descascarillado no parbolizado mantuvieron su histórico protagonismo: el primero totalizó exportaciones por 242.000 tn, cuando el segundo registró 156.000 tn. El tándem representa el 80% del total exportado. Destaca además la vuelta a la escena del arroz c/cáscara no parbolizado, que acumuló envíos por primera vez desde 2019, esta vez con un quantum de 65.000 tn.

Los valores exportados presentan cifras todavía más auspiciosasen 2025 se exportaron U$S 259 millones, siendo el registro más alto desde 2014. Asimismo, la cifra es 33% superior al 2024 y 38% superior al promedio del último lustro, en la misma ventana temporal.

Desentrañando el hito comercial por sus componentes, vemos que el gran registro se explica sobre todo por la fortaleza de los volúmenes exportados, más que por precios. Recordando la imagen comparativa de precios de exportación para las dos principales variables de arroz exportadas, el precio FOB promedio por tonelada exportada es sensiblemente menor al visto en 2024. En ambos casos es también menor al promedio de los últimos cinco años.

Desagregando entre los destinos a los que llegaron las exportaciones, la producción argentina amplió su llegada a puertos americanos. La participación de los destinos de América aumentó a 60%, contra el 51% del año pasado, mientras la exportación a Europa descendió a de 37% en 2024 a 31% en 2025, siguiendo datos de Softrade. Los tres principales orígenes dentro de nuestro continente fueron Chile, Brasil y Costa Rica, cuando en el viejo continente España, Países Bajos y Portugal acapararon la mayoría de las compras.

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El Gobierno activa la privatización de la Vía Navegable Troncal con tres ofertas y promete US$ 10.000 millones de inversión

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El Gobierno dio un paso decisivo en la privatización de la Vía Navegable Troncal, el corredor por el que circula el 80% del comercio exterior argentino y de países de la región. El ministro Luis Caputo informó que se presentaron tres oferentes internacionales —Jan De Nul NV, DEME y DTA Engenharia— en la licitación pública internacional para la modernización, operación y mantenimiento del sistema, con una inversión estimada en más de US$ 10.000 millones a lo largo de 25 años.

El proceso, que cuenta con aval técnico de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), se encamina ahora hacia la adjudicación y la firma de un contrato de concesión a riesgo empresarial y sin aval del Estado. En términos políticos, la señal es clara: el Ejecutivo busca consolidar un esquema de infraestructura estratégica financiado por capital privado y con estándares internacionales de transparencia, en línea con su estrategia de desestatización y reducción de riesgos fiscales.

Licitación internacional y respaldo multisectorial

La apertura de sobres completó una etapa central del proceso licitatorio. El esquema se estructuró en tres instancias: primero, la evaluación de antecedentes operativos y capacidad técnica y financiera; luego, el análisis del Plan de Trabajo con un sistema de puntajes; finalmente, la ponderación de la oferta económica, con mayor peso para asegurar la tarifa más baja posible.

El pliego se elaboró con respaldo de la UNCTAD, que auditó criterios de transparencia y competitividad. El Gobierno subrayó que se trata de una de las licitaciones “más participativas y transparentes”, apoyada por la Bolsa de Comercio de Rosario, la Cámara de la Industria Aceitera – Centro de Exportadores de Cereales (CIARA–CEC), la Cámara de Puertos Privados Comerciales, la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas, además de los gobiernos de Entre Ríos, Santa Fe, Misiones, Corrientes, Formosa, Chaco y Buenos Aires. También expresaron respaldo entidades agropecuarias como Confederaciones Rurales Argentinas, Sociedad Rural Argentina, Coninagro y Federación Agraria, junto a organizaciones ambientalistas.

Ese alineamiento no es menor. La vía navegable concentra intereses productivos, portuarios y fiscales de las principales provincias exportadoras. La definición del nuevo concesionario impactará en tarifas, profundidad de dragado y previsibilidad operativa para un complejo agroindustrial que depende de la logística fluvial.

Competitividad y costos logísticos: el eje económico

El objetivo declarado del proyecto es permitir que buques de gran calado operen a plena capacidad, reducir costos logísticos y mejorar la competitividad del comercio exterior. En una economía donde la balanza comercial y el ingreso de divisas resultan determinantes, cualquier mejora en eficiencia portuaria tiene efecto macroeconómico.

La inversión proyectada —más de US$ 10.000 millones en 25 años— supone un volumen relevante de capital privado destinado a dragado, señalización y mantenimiento. El contrato a riesgo empresarial implica que el concesionario asume el financiamiento y recupera la inversión vía tarifa, sin garantías estatales.

Para el sector agroexportador y portuario, la clave estará en el equilibrio entre tarifa y servicio. El pliego pondera la oferta económica con mayor peso, lo que busca asegurar un costo competitivo. Sin embargo, el esquema también exige capacidad técnica y financiera comprobada, un punto crítico en una infraestructura que define la salida de granos, aceites y subproductos.

Las provincias del litoral observan el proceso con interés directo: una vía más eficiente puede traducirse en mayor actividad portuaria, empleo y recaudación asociada al comercio exterior.

Señales al mercado y consolidación del rumbo

La apertura de sobres refuerza el mensaje de que el Gobierno prioriza participación privada en activos estratégicos y busca reducir exposición fiscal. La concesión sin aval estatal y con inversión comprometida a largo plazo encaja en esa narrativa.

Al mismo tiempo, el respaldo multisectorial y la auditoría de la ONU funcionan como escudo político ante un tema históricamente sensible. La vía navegable no es solo una obra de infraestructura; es un nodo de poder económico.

Queda por delante la evaluación técnica y económica de las propuestas y la adjudicación final. Allí se definirá qué empresa operará durante 25 años una de las arterias logísticas más relevantes del Cono Sur. La decisión marcará no solo el futuro del sistema portuario, sino también la capacidad del país para sostener competitividad exportadora en un contexto internacional exigente.

El proceso ya está en marcha. La discusión ahora se traslada al terreno de la ejecución y al delicado equilibrio entre tarifa, inversión y control público.

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Nació un gigante del agro: Bunge cerró la fusión con Viterra en la Argentina y se conoció el CEO

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Tras un extenso proceso de aprobaciones regulatorias a nivel internacional y nacional, que incluyó negociaciones estratégicas en mercados clave, Bunge anunció la finalización del proceso de combinación con Viterra en la Argentina. La operación, valuada en US$18.000 millones, es uno de los movimientos corporativos más relevantes del sector agroindustrial de la última década y da origen a una compañía líder global en soluciones agroindustriales, con un valor combinado estimado en US$34.000 millones.

En conjunto, Bunge y Viterra exportaron durante 2025 cerca de 23 millones de toneladas de granos y subproductos, volumen que posiciona a la nueva Bunge Argentina como el principal actor del comercio exterior agroindustrial del país, superando ampliamente al resto de los grandes operadores del mercado.

Desde la compañía señalaron que continúan trabajando para dar cumplimiento a los requerimientos regulatorios y corporativos exigidos en la Argentina. Este hito se enmarca en el proceso de integración global anunciado en julio de 2025 y fortalece la posición de Bunge como un actor clave de la industria agroalimentaria en la región.

“La finalización de esta integración representa un paso estratégico para nuestra compañía. La combinación de capacidades, talento y experiencia nos permitirá ofrecer soluciones más eficientes y un servicio de mayor valor para productores, clientes y socios estratégicos. Reafirmamos así nuestro compromiso con el crecimiento de la industria agrícola en la Argentina y a nivel global”, afirmó Vladimir Barisic, Country Manager de Bunge en la Argentina.

En el marco de la integración, Barisic -quien lideró Viterra en Argentina, Paraguay y Uruguay- asumió como Country Manager de Bunge para Argentina y el Cono Sur. Durante el período de transición, ambas compañías mantuvieron operaciones independientes en el país con el objetivo de garantizar la continuidad operativa y el cumplimiento de los procesos locales.

El cierre de la fusión local se concreta dos años después del inicio de los trámites regulatorios internacionales, siendo la aprobación en China la última instancia pendiente. La operación global integra los activos de dos gigantes con presencia en más de 50 países, reforzando la capacidad de originación, procesamiento y distribución de productos agrícolas. El valor combinado de la nueva compañía ronda los US$34.000 millones, según consignó Reuters.

Tras el anuncio, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC) saludaron “el proceso de integración estratégica entre Bunge y Viterra, dos empresas socias de esta Cámara, que a partir de ahora operan como Bunge Argentina”.

Según los términos del acuerdo aprobados por los directorios, los accionistas de Viterra recibieron aproximadamente 65,6 millones de acciones de Bunge y unos US$2.000 millones en efectivo, lo que representa una contraprestación compuesta en un 75% por acciones y un 25% en efectivo. Tras la operación, los accionistas de Bunge controlan el 70% de la compañía combinada, mientras que los de Viterra poseen el 30% restante.

Con esta integración, Bunge consolida su lugar en el selecto grupo de las “ABCD” -junto a ADM, Cargill y Louis Dreyfus-, las cuatro empresas que dominan el comercio mundial de granos.

A nivel global, la compañía es liderada por Greg Heckman, CEO de Bunge, quien destacó que “este es un momento decisivo para nuestra empresa y nuestro equipo global al completar esta combinación transformadora. Hemos creado una organización más sólida, con capacidades mejoradas para responder a las necesidades cambiantes de nuestros clientes y conectar a los agricultores con los consumidores para suministrar alimentos, piensos y combustible al mundo”.

De acuerdo con el ranking de exportadores elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Viterra exportó en 2025 un total de 12,43 millones de toneladas, ubicándose en el segundo lugar del podio, con un crecimiento interanual del 32,37%. Por su parte, Bunge exportó 10,56 millones de toneladas, posicionándose en el quinto puesto. En conjunto, ambas compañías habrían operado cerca de 23 millones de toneladas, un volumen que las coloca como el mayor exportador de granos de la Argentina, por encima de Cargill, que lideró el ranking individual con 17,3 millones de toneladas.

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Divisas del campo: el complejo agroexportador liquidó US$ 1.850 millones en enero, 82% más que en diciembre

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Impulsado por una campaña fina histórica y un fuerte ritmo de embarques de trigo y cebada, el ingreso de divisas del complejo agroexportador mostró un salto contundente en enero. La liquidación creció 82% frente a diciembre y se convirtió en uno de los principales factores de alivio para el frente externo, en un contexto donde los destinos asiáticos ganan peso y el trigo argentino se consolida como el más competitivo del mundo.

El ingreso de dólares del sector agroindustrial alcanzó US$ 1.850.822.113 durante enero, lo que representó un incremento intermensual del 82% respecto de diciembre, mes en el que se inició formalmente la campaña comercial de granos finos. Así lo informó la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), que destacó el fuerte dinamismo exportador registrado en el arranque del año.

El desempeño se explicó por una suba cercana al 80% en las exportaciones de granos y subproductos, con el trigo como principal motor, acompañado por la cebada, el maíz y los productos industrializados de la soja. El resultado confirma el impacto macroeconómico de la campaña fina 2024/25, que dejó una cosecha récord de trigo y la mejor producción de cebada de la última década.

Trigo récord, precios competitivos y un ritmo exportador histórico

Desde Ciara-CEC señalaron que “el mes de enero se caracterizó por el incremento de los embarques de trigo y cebada, así como por la continuidad de las exportaciones de maíz y productos industrializados de la soja”. En ese esquema, el trigo volvió a ocupar un rol central por su amplio saldo exportable, que hoy explica la mayor parte de los envíos al exterior.

De acuerdo con datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), durante enero se embarcaron 3,5 millones de toneladas de trigo, lo que constituye el segundo mayor volumen histórico para ese mes, solo por detrás de enero de 2020, cuando se alcanzaron 3,8 millones de toneladas. Además, el registro supera en un 70% el promedio de despachos de enero de la última década, lo que dimensiona la magnitud del fenómeno.

“La conjunción entre una cosecha récord y la alta competitividad del FOB argentino potenciaron el ritmo exportador, llegando a superar la anterior mejor marca de la campaña 2019/20”, indicaron desde la BCR. En efecto, el precio FOB del trigo argentino —valor de la mercadería puesta a bordo, sin impuestos— se ubicó en torno a US$ 210 por tonelada promedio, posicionándose como el más competitivo a nivel global.

Ese diferencial de precios permitió que Argentina abasteciera puertos de 25 países durante el primer bimestre de la campaña 2025/26, consolidando su presencia internacional y reforzando el ingreso de divisas en un momento clave del calendario económico.

Asia desplaza a Brasil y redefine el mapa de destinos

Uno de los datos más relevantes del actual ciclo comercial es el cambio en la composición de los destinos. Según la BCR, los países asiáticos concentraron la mayor parte de las compras de trigo argentino en lo que va de la campaña, desplazando a socios tradicionales.

Vietnam lideró el ranking con 1,26 millones de toneladas, equivalente al 20% del total exportado, seguido por Bangladesh, con 1,17 millones de toneladas (18%), e Indonesia, con 942.000 toneladas (15%). En conjunto, estos tres destinos absorbieron más de la mitad de los envíos.

“Los tres países compraron más que Brasil —que suele ser el principal socio comercial a esta altura del año—, que quedó en cuarto puesto con embarques por 676.000 toneladas (11%)”, detalló la entidad rosarina. El dato marca un reordenamiento del patrón exportador, con Asia ganando centralidad como demandante estructural del trigo argentino.

Impacto económico y proyección para el frente externo

El fuerte ingreso de divisas del campo en enero tiene implicancias directas sobre el mercado cambiario, las reservas y la balanza comercial. En un contexto donde el agro sigue siendo el principal generador de dólares genuinos, la aceleración de las liquidaciones aporta previsibilidad y refuerza el flujo externo en el inicio del año.

Además, el desempeño exportador de la campaña fina anticipa un primer semestre con un aporte relevante del complejo cerealero, antes del ingreso pleno de la cosecha gruesa. Para el sector productivo, el escenario combina volumen récord, competitividad internacional y diversificación de destinos, mientras que para la macroeconomía representa un factor clave de estabilidad en la cuenta externa.

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