bonos argentinos

Rebote de acciones y bonos argentinos en Wall Street: el riesgo país cae 6,8% y el mercado espera señales del Gobierno

Compartí esta noticia !

En una jornada marcada por la volatilidad internacional, los activos argentinos lograron cortar una racha de cuatro caídas consecutivas y registraron un rebote en Wall Street. Los ADRs de empresas locales subieron hasta 4,5%, los bonos soberanos en dólares recuperaron terreno y el riesgo país cayó 6,8% hasta los 534 puntos básicos, su mayor descenso desde el 27 de octubre.

El movimiento se produce en un contexto global complejo. La escalada del conflicto en Medio Oriente —con operaciones militares de Estados Unidos e Israel sobre Irán— mantiene en alerta a los mercados financieros y empuja a los inversores a refugiarse en activos considerados más seguros. En ese escenario, la mejora de los papeles argentinos aparece como un respiro táctico más que como un cambio de tendencia consolidado.

La pregunta que empieza a circular entre operadores y analistas es si este rebote marca un punto de inflexión o si se trata apenas de un ajuste técnico en un mercado todavía condicionado por factores externos y por la estrategia financiera del Gobierno.

Bonos en recuperación y atención sobre la estrategia del Ministerio de Economía

El repunte se observó con mayor claridad en la deuda soberana. En el segmento de renta fija, los bonos en dólares mostraron subas relevantes: el Bonar AL41 avanzó 2,5% y el Global GD41 lo hizo 2,4%.

Esa dinámica permitió una caída significativa del riesgo país —indicador que mide el diferencial de rendimiento de la deuda argentina frente a los bonos del Tesoro estadounidense— hasta los 534 puntos básicos.

Detrás del movimiento aparece un factor político y financiero clave: el mercado espera definiciones sobre la estrategia de financiamiento del Gobierno y, en particular, del Ministerio de Economía. Según fuentes del mercado, los inversores siguen de cerca la posibilidad de mecanismos alternativos de financiamiento, en lugar de recurrir a canjes de títulos cortos o emisiones internacionales.

Ese debate se produce en un contexto en el que el acceso al crédito externo sigue condicionado por el nivel del riesgo país, lo que convierte cada señal de política financiera en un elemento decisivo para los precios de los activos.

Mercado global en modo “risk-off”

La recuperación de los activos argentinos se dio en paralelo a un clima global todavía tenso.

El economista jefe de Grupo SBS, Juan Manuel Francos, señaló que el mercado internacional continúa operando en un escenario “altamente turbulento” por la escalada bélica en Medio Oriente, que presiona al alza a las commodities energéticas y golpea a los activos de mayor riesgo.

Aunque las acciones internacionales mostraban cierta recuperación en el premarket de la jornada, la incertidumbre geopolítica sigue siendo el principal factor que condiciona las decisiones de inversión.

Ese clima global de risk-off explica, en parte, la volatilidad que vienen mostrando los activos argentinos durante las últimas ruedas.

ADRs y acciones locales: comportamientos divergentes

El rebote fue más visible en los papeles argentinos que cotizan en Nueva York que en el mercado local.

Entre los ADRs, las subas estuvieron lideradas por Telecom Argentina, con un avance de 4,5%. El podio de ganancias lo completaron Grupo Supervielle con 3,2% y Pampa Energía con 2,8%.

En cambio, el índice S&P Merval cerró con una leve baja del 0,7%, en 2.579.970,37 puntos, mientras que medido en dólares se mantuvo prácticamente estable en 1.757,70 puntos.

Entre las acciones locales se destacaron las caídas de Transportadora de Gas del Sur (-3,1%) y Bolsas y Mercados Argentinos (-2,5%). En el extremo opuesto, Ternium registró una suba de 5%.

Los papeles bancarios, por su parte, operaron de forma mixta. El economista Gustavo Ber explicó que el sector financiero fue uno de los más castigados en las ruedas previas, en parte por su mayor sensibilidad a los cambios de humor del mercado global y también por balances que generaron lecturas cautelosas entre los operadores.

El frente cambiario también muestra señales de calma

En paralelo, el mercado cambiario registró movimientos que refuerzan la percepción de una relativa estabilidad de corto plazo.

El dólar blue cerró en $1.395 para la compra y $1.415 para la venta, tras caer $10 y marcar su nivel más bajo desde principios de noviembre. Por segunda jornada consecutiva, el tipo de cambio informal quedó por debajo del dólar oficial minorista.

En el segmento mayorista, referencia del mercado, el dólar terminó la jornada en $1.400,50.

Los dólares financieros también mostraron brechas acotadas: el dólar CCL cerró en $1.468,71, con una brecha de 4,9% frente al oficial. El dólar MEP finalizó en $1.425,47, con una brecha de 1,8%.

Según operadores del mercado, parte de la presión bajista del dólar paralelo se explica por una mayor demanda de pesos vinculada a obligaciones de principios de mes.

Entre la volatilidad global y las señales del Gobierno

El rebote de los activos argentinos llega en un momento en que el mercado financiero local observa con atención dos variables centrales: la evolución del conflicto en Medio Oriente y las definiciones del Gobierno en materia de financiamiento y política monetaria.

Las compras de divisas por parte del Banco Central de la República Argentina y la dinámica de las tasas en pesos siguen siendo piezas clave en ese esquema. En un contexto donde las licitaciones del Tesoro funcionan como regulador de liquidez, cada movimiento de política económica puede reconfigurar las expectativas.

Por ahora, el mercado parece haber encontrado una pausa después de varios días de presión. Pero la combinación de tensión geopolítica, financiamiento externo limitado y sensibilidad de los activos locales deja abierta una incógnita que todavía no tiene respuesta definitiva.

Compartí esta noticia !

Martes negro para los activos argentinos, riesgo país arriba de 500 y fuerte caída de acciones

Compartí esta noticia !

La euforia financiera que había convertido a la Argentina en uno de los mercados preferidos de los inversores internacionales se frenó de manera abrupta. Una combinación de señales políticas, definiciones económicas inesperadas y factores propios del mercado global derivó en una fuerte corrección de los activos argentinos: los bonos soberanos retrocedieron, el riesgo país volvió a superar los 500 puntos básicos y varias acciones locales sufrieron desplomes significativos en Wall Street, con el caso extremo de Bioceres Crop, que se hundió casi 33% en el Nasdaq.

Señales políticas y financieras que revirtieron el humor del mercado

El giro en el clima financiero se produjo tras una serie de anuncios del presidente Javier Milei y del ministro de Economía, Luis Caputo, que el mercado interpretó en forma negativa. En particular, generó ruido la confirmación oficial de que el Gobierno no tiene previsto salir al mercado internacional de deuda en el corto plazo.

“Nosotros no vamos a salir al mercado internacional, no hay ninguna intención”, afirmó Caputo, una definición que contrastó con las expectativas de los inversores, que aguardaban una estrategia más activa de financiamiento externo. A esto se sumaron las declaraciones de Milei, quien sostuvo que la estrategia oficial frente a los abultados vencimientos de deuda previstos para 2026 será mantener una “escasez de bonos soberanos” y afrontar compromisos con organismos multilaterales mediante la venta de activos del Estado.

En paralelo, algunos analistas incorporaron al análisis la renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC, tras la decisión del Ministerio de Economía de postergar la actualización de la metodología del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Si bien el equipo económico le restó relevancia al episodio, el cambio reforzó la percepción de incertidumbre institucional en un momento sensible para las expectativas inflacionarias.

El contexto externo tampoco ayudó: los principales índices de Wall Street operaron en terreno negativo, lo que amplificó el impacto sobre los activos de mercados emergentes y, en particular, sobre los papeles argentinos.

Acciones argentinas bajo presión en Wall Street

Las caídas fueron generalizadas entre los ADRs argentinos que cotizan en Nueva York, aunque algunos casos se destacaron por su magnitud. Bioceres Crop protagonizó el peor desempeño de la jornada, con un derrumbe del 32,9%, que llevó a la acción a un mínimo histórico de u$s0,58 en el Nasdaq.

El desplome respondió a los problemas financieros y societarios que atraviesa la compañía, luego de que un grupo de acreedores avanzara con la ejecución judicial de subsidiarias vinculadas a ProFarm Group en Estados Unidos. La situación se agravó tras un fallo adverso de la Corte de Nueva York —aunque apelado— que habilitó restricciones sobre activos dados en garantía y elevó la incertidumbre sobre el control de la empresa.

Globant también sufrió una fuerte corrección, con una baja del 11,7% en la jornada, acumulando un retroceso cercano al 73% en el último año calendario, desde los u$s211,85 hasta menos de u$s58. Según fuentes de mercado, la caída estuvo vinculada a temores de que nuevas herramientas de automatización basadas en inteligencia artificial, como las desarrolladas por Anthropic, impacten de lleno en el negocio central de las compañías de servicios de datos e información.

En tanto, Vista Energy cayó alrededor de 7%, afectada por la noticia de la eventual salida de Abu Dhabi Investment Council, uno de sus principales accionistas. El fondo, que ingresó en 2019 con una inversión de u$s55 millones para controlar el 16,47% del capital social, vendería a través de Goldman Sachs un bloque de más de 10 millones de acciones, con un valor estimado de u$s625 millones y un descuento de hasta 6,5%, según Bloomberg.

Bonos, riesgo país y caída del Merval

El impacto también se sintió en el mercado de deuda. Los bonos soberanos en dólares, tanto Bonares como Globales, registraron bajas generalizadas. Entre las más relevantes se destacaron las del AL29 (-1,1%), AL30 (-0,9%) y AL35 (-0,9%). Como consecuencia, el riesgo país avanzó ocho unidades y cerró en 503 puntos básicos, volviendo a ubicarse por encima del umbral de los 500 puntos.

En la plaza local, el S&P Merval revirtió una apertura positiva y terminó la jornada en rojo, con una caída del 2,2% en pesos hasta los 3.038.541 puntos. Medido en dólares, el índice cedió 2,1% y cerró en torno a los 2.035 puntos. Las bajas más pronunciadas correspondieron a Edenor (-5,2%) y Sociedad Comercial del Plata (-5%).

El economista Gustavo Ber interpretó el movimiento como un “descanso” de los activos argentinos, luego de la fuerte escalada previa, en línea con la toma de ganancias y el contexto más adverso de los mercados internacionales.

Lectura del mercado y escenarios abiertos

Más allá del impacto puntual de factores empresariales —como los casos de Bioceres, Globant y Vista—, el denominador común de la jornada fue la reacción negativa del mercado ante las definiciones oficiales sobre financiamiento y deuda. La confirmación de que el Gobierno no emitirá bonos en el exterior en el corto plazo reconfiguró expectativas y dejó al descubierto la sensibilidad de los inversores frente a cualquier señal que altere el esquema financiero previsto.

En ese contexto, se especula con que el Tesoro podría optar por emisiones bajo ley local, como ocurrió con el Bonar 2029N (AN29), mientras que la estrategia de mantener “escasez de bonos” y vender activos estatales para cancelar compromisos externos seguirá siendo monitoreada de cerca por el mercado.

El episodio dejó una señal clara: tras meses de fuerte optimismo, los activos argentinos entraron en una fase de mayor volatilidad, donde cada definición política y económica vuelve a tener un impacto inmediato sobre precios, riesgo país y expectativas financieras.

Compartí esta noticia !

Rebote del S&P Merval y desempeño dispar de las acciones

Compartí esta noticia !

En la Bolsa de Buenos Aires, el S&P Merval rebotó con fuerza y registró su mayor suba diaria desde el 8 de enero. El índice avanzó 1%, hasta los 2.942.091,46 puntos, mientras que medido en dólares saltó 2,9%, para ubicarse en 1.982,49 unidades.

Entre las acciones líderes, se destacaron los papeles del sector financiero y energético. Banco Macro encabezó las alzas con un +2,6%, seguido por Pampa Energía (+2,5%) y BBVA (+2,3%). En contraste, las bajas fueron lideradas por Ternium (-1,6%), Sociedad Comercial del Plata (-0,8%) y Banco de Valores (-0,7%).

En Wall Street, las acciones argentinas que cotizan en Nueva York mostraron mayoría de caídas, reflejando el sesgo negativo del mercado estadounidense. Las pérdidas más pronunciadas fueron para Globant (-7,9%), IRSA (-3%) y Banco Supervielle (-2,2%). Del lado positivo, sobresalieron Edenor (+2,5%), Ternium (+1,6%) y Tenaris (+1,3%).

Bonos en baja y suba del riesgo país

La renta fija argentina operó en terreno negativo, afectada por el deterioro del clima financiero internacional. Los bonos soberanos en dólares que cotizan en Wall Street cerraron con descensos de hasta 0,7%, encabezados por el Global 2046, seguido por el Global 2035 y el Global 2041, que también retrocedieron 0,7%.

Entre los títulos emitidos bajo legislación local, la caída más pronunciada fue la del Bonar AL41, que bajó 0,5%. Este movimiento impactó directamente en el indicador de riesgo país: el índice que elabora J.P. Morgan subió 0,7% (+4 puntos) y se ubicó en 570 unidades.

El repunte del riesgo país refleja la mayor aversión al riesgo hacia los activos emergentes en un escenario de mayor incertidumbre global, con especial impacto sobre economías con alta dependencia del financiamiento externo.

El factor Trump y la tensión por Groenlandia

Operadores del mercado señalaron que una de las principales fuentes de zozobra fue la escalada discursiva del presidente Donald Trump, quien volvió a insistir en el reclamo de derechos soberanos de Estados Unidos sobre Groenlandia y vinculó esa disputa con nuevas amenazas comerciales contra Europa.

Trump anunció la imposición de aranceles del 10% a partir del 1 de febrero, con la posibilidad de una suba al 25% desde junio, condicionando esa escalada a que Estados Unidos pueda adquirir Groenlandia. Estas declaraciones generaron un clima negativo de negocios y presionaron a los mercados internacionales, particularmente en Wall Street, arrastrando a los bonos argentinos.

En este marco, la volatilidad externa volvió a mostrar su impacto directo sobre los activos locales, con una clara divergencia entre el desempeño de las acciones domésticas y la debilidad persistente de la deuda soberana en dólares.

Compartí esta noticia !

Deuda: el Gobierno pagó USD 4.300 millones con fondos propios y un REPO internacional

Compartí esta noticia !

El Gobierno nacional canceló vencimientos de deuda por unos USD 4.300 millones correspondientes a bonos en manos de privados y del sector público, en una operación descontada por los mercados y ejecutada con fondos del Tesoro, un crédito REPO aportado por bancos internacionales y recursos provenientes de la privatización de represas del sur. El pago reduce la incertidumbre de corto plazo, ordena el perfil de vencimientos y se articula con el programa de acumulación de divisas que ya suma unos USD 200 millones.

Radiografía del pago: composición, origen de fondos y efecto neto

Del total abonado —USD 4.218 millones—, USD 692 millones corresponden a tenencias del sector público, por lo que no implican una salida neta de dólares, al tratarse de pagos intra-sector público y potencialmente refinanciables. El neto a privados ascendió a USD 3.526 millones.

Para cubrir ese tramo, el Tesoro utilizó USD 2.300 millones provenientes de ingresos por la privatización de represas del Comahue, mientras que el remanente —entre USD 1.200 y USD 1.300 millones— se financió con un REPO. La combinación permitió cumplir en tiempo y forma sin tensiones adicionales sobre el mercado cambiario.

La operatoria fue leída como una señal de previsibilidad financiera, en tanto el pago estaba plenamente incorporado en los precios y no generó sobresaltos en la curva de bonos.

El REPO: bancos participantes, tasa y demanda superior a la prevista

El Banco Central había informado el miércoles previo el cierre de un REPO por USD 3.000 millones con plazo de poco más de un año y tasa anual del 7,4%, diseñado para sumar liquidez de manera transitoria. Las entidades participantes fueron BBVA, JP Morgan, Deutsche Bank, Goldman Sachs, Bank of China y Santander.

La licitación recibió ofertas por USD 4.400 millones, cerca de 50% por encima del monto buscado, lo que reflejó apetito por el instrumento y capacidad de fondeo en un contexto de normalización operativa. La tasa del 7,4% anual funcionó como ancla de referencia para el costo financiero de corto plazo.

Contexto macro y repercusiones: reservas, expectativas y mercado

En paralelo al pago, el BCRA avanza con el programa de acumulación de divisas y ya sumó alrededor de USD 200 millones, reforzando el frente de reservas. La secuencia —pago de vencimientos, uso acotado de financiamiento puente y acumulación de dólares— ordena el flujo financiero del inicio de año y reduce riesgos de rollover inmediato.

Para los tenedores privados, el cobro efectivo abre interrogantes sobre la reinversión de los fondos, mientras que para el mercado el mensaje central fue la capacidad de ejecución y la coordinación entre Tesoro y BCRA. A nivel institucional, la operación consolida una estrategia de cumplimiento con instrumentos de mercado y financiamiento transitorio, sin agregar presiones cambiarias adicionales.

Compartí esta noticia !

Tras el pago de bonos, la clave es si los dólares vuelven al sistema financiero

Compartí esta noticia !

Argentina enfrenta este viernes un pago de US$ 4.300 millones en capital e intereses de bonos de la deuda pública, un movimiento clave para la dinámica financiera de corto plazo. La atención del mercado no está puesta en el cumplimiento —ya descontado— sino en qué harán los inversores con esos fondos, especialmente los privados que concentran la mayor parte del cobro, en un contexto de Riesgo País aún elevado y con fuertes vencimientos por delante en 2026.

Cómo se distribuyen los US$ 4.300 millones y por qué importa

Del total que se paga hoy, unos US$ 700 millones están en manos de organismos públicos, por lo que el mercado descuenta que esos dólares permanecerán dentro del sistema financiero, incluso sin impacto directo sobre las reservas.

La verdadera incógnita está en el destino de los US$ 3.700 millones restantes, que corresponden a tenedores privados de bonos. Allí se concentra la expectativa sobre si habrá reinversión en activos argentinos, ya sea en bonos soberanos, instrumentos financieros locales o, en menor medida, otros activos vinculados al mercado doméstico.

Este punto es central porque, más allá del cumplimiento de los compromisos, la sostenibilidad financiera no depende solo de pagar, sino también de lograr que los dólares que salen vuelvan a circular dentro del sistema, reduciendo tensiones cambiarias y financieras.

Efecto técnico sobre los bonos y señales del mercado

Desde el mercado financiero advirtieron que en la jornada de este viernes podría registrarse una caída en el precio de los bonos argentinos, aunque aclararon que se trata de un efecto estrictamente técnico, vinculado a la modalidad del pago de capital e intereses.

Según explican operadores, este movimiento no debe interpretarse como una salida de capitales ni como un cambio en la percepción de los inversores, sino como un ajuste habitual posterior a los pagos de deuda.

Sin embargo, el contexto general sigue siendo delicado. A pesar de haber cumplido con todos los vencimientos recientes, el Riesgo País se mantiene en torno a los 580 puntos, un nivel que impide el regreso de Argentina a los mercados voluntarios de deuda y limita la capacidad de financiamiento externo en condiciones normales.

El desafío de fondo: vencimientos 2026 y riesgo soberano

La preocupación estructural del Gobierno continúa siendo el alto nivel del riesgo soberano, que no cede incluso luego de los pagos realizados. Este indicador refleja que el mercado aún percibe incertidumbre sobre la capacidad de financiamiento futuro, más allá del cumplimiento inmediato.

El dato que sobrevuela todas las decisiones es el calendario próximo: durante 2026, Argentina deberá afrontar vencimientos en moneda extranjera por más de US$ 16.300 millones. En ese marco, la reacción de los inversores privados ante el pago de hoy funciona como un termómetro clave para evaluar el grado de confianza y la posibilidad de estabilizar el frente financiero sin recurrir a nuevas fuentes extraordinarias de financiamiento.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin