Bonos soberanos

Deuda en dólares: el Gobierno vuelve a los mercados y coloca US$1.000 millones en el bono 2029

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El Gobierno vuelve a los mercados y coloca US$1.000 millones a una tasa del 9,26% en el BONAR 2029

El Ministerio de Economía logró su objetivo de financiarse en los mercados internacionales con la colocación de US$1.000 millones del Bono del Tesoro en dólares con vencimiento en noviembre de 2029. La operación, adjudicada a una tasa anual del 9,26%, marca el retorno del Gobierno a las emisiones externas y refuerza la estrategia oficial de consolidar “fundamentals económicos” para sostener el programa financiero.

Una licitación clave: fuerte demanda y tasa del 9,26%

La Secretaría de Finanzas informó que en la licitación del BONAR 2029N —Bono del Tesoro Nacional en dólares 6,50% con vencimiento el 30 de noviembre de 2029— se recibieron 2.693 ofertas, por un total de US$1.420 millones de valor nominal (VNO). De ese total, se adjudicaron US$1.000 millones, equivalentes a US$910 millones de valor efectivo.

El rendimiento final se ubicó en 9,26% (TNA), lo que implica que el Estado pagará aproximadamente US$92,6 millones por año en concepto de intereses. El precio de corte se fijó en US$910 por cada US$1.000 de VNO, y dado el alto nivel de demanda, Economía aplicó un factor de prorrateo del 40,9516867971678% para las propuestas presentadas al precio final.

El Ministerio de Economía destacó que la operación “refleja el valor asignado a la estructura de mercado, con amortización íntegra al vencimiento y una demostrada confianza de los inversores en las mejoras de ‘fundamentals’ económicos”.

Con esta colocación, el nuevo valor nominal en circulación asciende a US$1.000 millones, correspondiente al instrumento AN29.

Impacto financiero y señales al mercado

La emisión se transforma en un indicador clave para el escenario financiero argentino: representa la primera colocación de magnitud desde el relanzamiento del programa económico y se interpreta como una prueba de demanda para los títulos soberanos en dólares.

El rendimiento del 9,26% se ubica dentro del rango esperado por los analistas para un bono a cinco años, mientras que la relación entre US$1.420 millones ofertados y US$1.000 millones adjudicados muestra un nivel de apetito relevante para instrumentos soberanos en moneda dura.

La adjudicación también deja señales institucionales importantes: Fortalece el programa financiero, al garantizar recursos en dólares a mediano plazo. Ordena el perfil de vencimientos con un bono de amortización íntegra al final del período. Actúa como referencia de tasa para futuras emisiones, tanto soberanas como corporativas.

Además, el resultado amplifica las expectativas oficiales de recuperar progresivamente la confianza de los inversores, un elemento que la propia cartera económica subrayó al mencionar “la demostrada confianza en las mejoras de fundamentals”.

Efectos sobre financiamiento, mercados y política económica

La licitación puede tener repercusiones en varios frentes del ecosistema económico:

Mercado de deuda

El éxito en la demanda puede mejorar la percepción de riesgo país en los tramos medios de la curva, y servir como guía para operaciones futuras, tanto en dólares como en instrumentos ajustados por inflación.

Programa financiero

Los US$1.000 millones adjudicados representan una fuente relevante para cumplir con vencimientos en moneda extranjera, reducir presiones sobre las reservas y mejorar la previsibilidad fiscal.

Relación institucional

El comportamiento de los mercados se interpreta como una señal política: valida parcialmente el rumbo económico y otorga margen al Ministerio de Economía para sostener su hoja de ruta mientras se negocian otras variables del programa fiscal.

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El Gobierno evalúa acelerar las bandas cambiarias y presentará su plan en 30 días

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Caputo anticipa un ajuste en la política de bandas cambiarias y presentará un nuevo plan económico en 30 días. Frente a inversores explicó que se prepara un nuevo plan que incluye ajuste del dólar, recompra de bonos y acumulación de reservas

Durante un encuentro con inversores en Nueva York, el ministro de Economía, Luis Caputo, adelantó que el Gobierno podría acelerar el movimiento de las bandas cambiarias y habilitar compras de dólares dentro del rango operativo. También confirmó una recompra de bonos soberanos y la presentación de un plan integral que incluirá metas de acumulación de reservas, manejo de deuda y nuevos instrumentos financieros.

Flexibilización gradual del esquema cambiario y señales al mercado

En el marco de la gira del presidente Javier Milei por Estados Unidos, el ministro de Economía Luis Caputo mantuvo una reunión privada con unos 40 inversores organizada por JP Morgan, uno de los bancos que participa en el esquema de apoyo financiero del Tesoro estadounidense hacia la Argentina.

Según trascendió a través de la agencia Bloomberg, Caputo aseguró que no está previsto liberar el tipo de cambio, sino mantener la moneda operando dentro de las bandas establecidas. Sin embargo, reconoció que podría acelerarse el ajuste de los límites cambiarios del 1% al 1,5% mensual, dependiendo de la inflación y del comportamiento de la demanda de pesos.

“El objetivo no es liberar el dólar, sino mantener una flotación administrada dentro de parámetros previsibles, mientras se fortalece la acumulación de reservas”, planteó el ministro, según fuentes presentes en el encuentro.

Actualmente, las bandas cambiarias —el rango dentro del cual puede fluctuar el peso frente al dólar— se ajustan 1% mensual, permitiendo una depreciación controlada. Caputo deslizó que ese ritmo podría incrementarse si los indicadores macroeconómicos lo justifican, lo que marcaría un cambio en el diseño del régimen cambiario-monetario vigente.

El funcionario también confirmó que el Gobierno planea recomprar bonos soberanos —particularmente los Global 2029 (GD29) y 2030 (GD30)— utilizando una fuente de financiamiento más barata. Si bien no precisó los mecanismos, mencionó que existe un acuerdo de confidencialidad con Estados Unidos, lo que sugiere la intervención directa del Tesoro norteamericano en la asistencia técnica y financiera al país.

Recomposición de reservas y nuevo plan económico en desarrollo

Caputo adelantó que en los próximos 30 días presentará un plan económico integral que incluirá un cronograma de acumulación de reservas, una estrategia de recompra de deuda y la emisión de un nuevo instrumento financiero denominado “bono por educación”, cuya creación ya había sido anunciada en septiembre.

El anuncio se produce en un contexto de reservas internacionales debilitadas: desde la firma del acuerdo por US$ 20.000 millones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en abril, el Banco Central (BCRA) tuvo dificultades para recomponer su posición en divisas. Durante la previa electoral, incluso, se vio obligado a vender dólares para contener la volatilidad cambiaria.

Al encontrarse limitado por la normativa que impide al BCRA intervenir dentro de la banda, fue el Tesoro argentino quien asumió el rol de estabilización hasta agotar sus fondos. Luego, el Gobierno acordó un esquema de asistencia directa del Tesoro de Estados Unidos, que vendió aproximadamente US$ 2.000 millones para evitar una devaluación desordenada.

“El Tesoro norteamericano y el JP Morgan actuaron como respaldo externo en un momento de fragilidad cambiaria. Ahora, el objetivo del equipo económico es que la acumulación de reservas vuelva a depender de la política interna”, explicaron fuentes cercanas al Palacio de Hacienda.

En ese sentido, Caputo indicó que el Gobierno podría habilitar compras de dólares aun cuando el tipo de cambio se mantenga dentro de la banda, siempre que la liquidez del mercado lo permita. Esta modificación implicaría una mayor flexibilidad operativa para recomponer reservas, sin alterar el compromiso de mantener una flotación administrada.

Expectativas del mercado

Desde la victoria de La Libertad Avanza en las elecciones de medio término, el mercado financiero había reclamado definiciones sobre el futuro del esquema cambiario. Algunos fondos internacionales, como Pimco, sugirieron incluso que la Argentina debería permitir la libre flotación del peso para atraer capitales y normalizar el funcionamiento del mercado.

El encuentro de Caputo con inversores fue interpretado como una señal de continuidad con ajustes graduales, orientada a consolidar credibilidad sin abandonar el marco de control monetario. La posibilidad de acelerar el ritmo de depreciación y la recompra de bonos fueron recibidas como indicios de pragmatismo financiero, en contraste con posiciones más dogmáticas.

“La acumulación de reservas dentro de la banda es una herramienta que refuerza la confianza y mejora la sostenibilidad del programa financiero”, expresó uno de los participantes del encuentro.

De concretarse el plan anunciado, el Gobierno buscaría alinear tres frentes críticos: la estabilidad cambiaria, la reducción de la deuda en moneda extranjera y la recuperación de la confianza del mercado internacional. El nuevo esquema, cuya presentación está prevista dentro de un mes, definiría la hoja de ruta del segundo tramo de la política económica de Milei, con impacto directo en las expectativas inflacionarias y la proyección del tipo de cambio para 2026.

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Riesgo país argentino sube a 898 puntos, máximo en cinco meses

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La plaza financiera argentina volvió a mostrar señales de tensión este miércoles. Los ADRs de empresas argentinas que cotizan en Wall Street retrocedieron hasta un 4,3%, los bonos soberanos operaron con comportamiento mixto y el riesgo país escaló a 898 puntos básicos, su nivel más alto desde abril. El salto en el indicador elaborado por J.P. Morgan refleja la caída en los precios de la deuda y la creciente incertidumbre que domina al mercado en la recta final hacia las elecciones en la Provincia de Buenos Aires.

El S&P Merval retrocedió 1,7% hasta los 1.928.971 puntos en su versión en pesos, mientras que en dólares perdió 1,9%. Según Portfolio Personal Inversiones (PPI), “el Merval viene de un agosto para el olvido y enfrenta una semana donde la volatilidad es la gran protagonista, con las elecciones de PBA cada vez más cerca”.

ADRs en baja y riesgo país en ascenso

La totalidad de los papeles argentinos que cotizan en Nueva York cerraron en rojo, con Edenor (-2,1%), Telecom (-2%) y Grupo Supervielle (-1,4%) entre los más castigados, aunque Pampa Energía logró un leve avance del 0,4%. En la plaza local, las bajas más pronunciadas fueron las de Aluar (-4,1%), Grupo Supervielle (-3,1%), Telecom (-2,5%), Ternium (-2,5%) y Banco de Valores (-2,5%).

El mal clima inversor impactó de lleno en el riesgo país, que subió 8,3% en una sola rueda y alcanzó los 898 puntos básicos, récord desde el 10 de abril. Este repunte refleja el deterioro de la percepción sobre la capacidad de pago de la deuda soberana, en un contexto de tensiones cambiarias y altas tasas de interés reales.

Para Delphos Investment, el mercado se está moviendo más por factores políticos que por fundamentos: “Si el mercado pusiera en precio únicamente los fundamentos, la heterogeneidad sectorial se reflejaría con mayor claridad. En cambio, el Merval se mueve como un bloque donde flujo mata fundamento”.

Bonos globales: repunte parcial y señales mixtas

Los bonos en dólares exhibieron un comportamiento dispar. El Global 2046 avanzó 2,8%, mientras que el Global 2029 retrocedió 2%. Desde Guardian Capital señalaron que la curva soberana se mueve con “altísima volatilidad preelectoral”, con caídas en los títulos cortos y alzas en los más largos, y recomendaron revisar carteras “evitando el ruido de corto plazo”.

A nivel institucional, Aurum Valores advirtió que “estos movimientos serían motivados tanto por la incertidumbre política, como a las debilidades vistas en el último tiempo en términos de tasas y en el plano cambiario”.

En esa misma línea, Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, subrayó que la clave poselectoral estará en el manejo de la política monetaria: “La interpretación del mercado sobre el resultado electoral podrá ser un viento a favor o en contra para el desarme del actual apretón monetario. Mantener tasas reales muy altas sería muy nocivo para la actividad económica si perduran en el tiempo”.

Estrategias de inversión: defensivas y especulativas

En medio de la incertidumbre, los asesores financieros recomiendan cautela. Para perfiles conservadores, la opción más segura es dolarizarse y refugiarse en fondos comunes de inversión (FCI) o en obligaciones negociables (ON) de empresas AAA.

Los perfiles moderados pueden combinar estrategias, incluyendo exposición parcial a renta variable internacional, aprovechando que índices como el S&P 500 en EE.UU. se ubican cerca de máximos históricos.

En tanto, los más arriesgados apuntan al llamado “trade electoral”: apostar a activos argentinos —particularmente bancarios— con la expectativa de que un resultado favorable para el mercado dispare una recuperación de precios. Como explicó el asesor de Cocos Gold, Damián Palais: “Quienes inviertan en activos argentinos muy golpeados podrían beneficiarse de un rebote si el resultado electoral es positivo para el mercado”.

La evolución del riesgo país en los próximos días será clave para medir el pulso de la confianza financiera. El desenlace electoral en Buenos Aires podría marcar un punto de inflexión: un resultado ajustado o favorable al oficialismo podría brindar un respiro y dar espacio a una recuperación parcial de los activos. Sin embargo, un escenario adverso podría acelerar la salida de capitales, profundizar la presión cambiaria y reinstalar el debate sobre la sostenibilidad de la deuda argentina.

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