Bonos soberanos

El Tesoro colocó los USD 150 millones previstos en la segunda vuelta del Bonar 2029

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La Secretaría de Finanzas completó con éxito la segunda vuelta de la licitación del nuevo Bonar 2029 (AO29), al adjudicar la totalidad de los USD 150 millones previstos para esta instancia. La operación volvió a mostrar un elevado interés de los inversores, ya que recibió ofertas por USD 276 millones en valor nominal, casi el doble del monto finalmente colocado.

La licitación complementó la colocación realizada el día anterior y se efectuó bajo la modalidad de adhesión al precio de corte definido en la primera ronda. En términos de valor efectivo, las propuestas alcanzaron USD 260 millones, mientras que el monto adjudicado fue de USD 141 millones, correspondiente a un valor nominal de USD 150 millones.

El Bonar 2029 mantuvo las mismas condiciones financieras de la licitación original. El precio de corte quedó fijado en USD 943 por cada USD 1.000 de valor nominal, con una Tasa Nominal Anual (TNA) de 7,99% y una Tasa Interna de Retorno Efectiva Anual (TIREA) de 8,29%.

Dado que la demanda superó ampliamente la oferta disponible, la Secretaría de Finanzas aplicó un factor de prorrateo de 54,43% sobre las órdenes presentadas al precio de corte, mecanismo habitual cuando el volumen ofertado excede el cupo establecido.

Con esta segunda rueda, el nuevo Bonar 2029 amplió su volumen en circulación hasta alcanzar un valor nominal de USD 649 millones, consolidando la estrategia oficial de captar financiamiento en moneda dura mediante instrumentos destinados al mercado.

La elevada demanda registrada tanto en la licitación principal como en esta segunda instancia refleja el interés de los inversores por los títulos soberanos en dólares, en un contexto donde el Gobierno busca fortalecer su programa financiero, extender el perfil de vencimientos y diversificar las fuentes de financiamiento sin incrementar las necesidades de emisión monetaria.

La operación también confirma la utilización de las segundas vueltas como herramienta para ampliar las colocaciones cuando la respuesta del mercado supera las expectativas iniciales, permitiendo al Tesoro captar recursos adicionales manteniendo las mismas condiciones de tasa y precio definidas en la licitación competitiva.

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Tras el pago a los bonistas, el riesgo país cae a 405 puntos y alcanza su nivel más bajo desde 2018

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La estrategia financiera del Gobierno volvió a encontrar una señal favorable en los mercados internacionales. Tras concretar el primer desembolso correspondiente al vencimiento de deuda por US$4.300 millones, el riesgo país descendió hasta los 405 puntos básicos, su menor nivel desde 2018 y uno de los registros más bajos de toda la gestión de Javier Milei. La reducción refleja una mejora en la percepción de los inversores sobre la capacidad de pago de la Argentina y fortalece el objetivo oficial de recuperar el acceso al financiamiento internacional.

En una jornada sin operaciones en la Bolsa porteña debido al feriado por el Día de la Independencia, el indicador elaborado por JP Morgan retrocedió tres puntos, equivalente a una baja del 0,7%, acumulando una caída cercana al 5% en lo que va del mes. La evolución se produjo inmediatamente después de que el Tesoro iniciara el pago de los vencimientos derivados de la reestructuración de la deuda soberana.

El esquema de pagos previsto por el Gobierno contempla un desembolso total de US$4.300 millones. Una primera transferencia, cercana a los US$2.500 millones, fue acreditada antes del feriado, mientras que el saldo restante será cancelado el próximo lunes, una vez reanudada la operatoria financiera tras el fin de semana largo.

La reacción positiva del mercado también estuvo respaldada por la presentación del programa financiero para 2026 y 2027, mediante el cual el Ministerio de Economía detalló la estrategia para afrontar los futuros compromisos de deuda sin comprometer el equilibrio fiscal. Esa hoja de ruta fue bien recibida por los operadores, que interpretan una mayor previsibilidad en la administración de los pasivos soberanos.

La baja del riesgo país encuentra además respaldo en el comportamiento de los bonos argentinos. Aunque las cotizaciones mostraron movimientos mixtos durante la jornada, los títulos soberanos acumulan ganancias de hasta 1,7% en el transcurso de julio, consolidando una recuperación que comenzó luego de conocerse el cronograma financiero oficial.

No obstante, el desempeño de los activos argentinos en Wall Street mostró un tono diferente. Los ADR de empresas nacionales operaron mayoritariamente en terreno negativo, reflejando una toma de ganancias luego de las fuertes subas registradas en las semanas anteriores. Las mayores caídas correspondieron a Supervielle, con una baja del 2,6%; YPF, que retrocedió 2,4%; Central Puerto, con un descenso del 1,9%; y Pampa Energía, que perdió 1,7%. En contraste, Globant avanzó 4,4% y Ternium ganó 1,8%, destacándose entre las excepciones de la jornada.

Mientras tanto, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires permaneció sin actividad por el feriado nacional. En la última rueda operativa, el índice S&P Merval había cerrado con una baja del 0,7%, ubicándose en 3.204.227 puntos, mientras que medido en dólares registró una caída del 1,7%. Entre las acciones con mayores retrocesos se destacaron BBVA, Metrogas y Supervielle, mientras que Sociedad Comercial del Plata, YPF y Bolsas y Mercados Argentinos lograron finalizar con variaciones positivas.

La evolución del riesgo país continúa siendo uno de los principales indicadores observados por el mercado. Una eventual perforación del umbral de los 400 puntos básicos representaría un nuevo respaldo para la estrategia económica del Gobierno y acercaría a la Argentina a condiciones de financiamiento más favorables, un objetivo clave para consolidar la estabilización macroeconómica y recuperar gradualmente el acceso al crédito internacional.

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Compresión de spreads y recategorización de Fitch: el riesgo país cae 5% y los bonos en dólares rebotan con fuerza

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El desplome del riesgo país hacia los 528 puntos básicos y la mejora de la nota soberana a “B-” por parte de Fitch Ratings configuran un nuevo umbral de costos para el sector privado. Para Misiones, la clave reside en el abaratamiento del crédito corporativo y la reducción de las tasas de descuento para proyectos de inversión de largo plazo.

La deuda argentina inició un proceso de revalorización tras la decisión de Fitch de elevar la calificación desde “CCC+”, fundamentada en la resiliencia del ancla fiscal y la acumulación de reservas. Este movimiento, potenciado por factores exógenos como la distensión geopolítica entre EE. UU. e Irán, provocó alzas de hasta el 1,4% en bonos soberanos y una contracción del riesgo país del 5%. Para el tomador de decisiones en el NEA, este “veranito” financiero no es solo una métrica macroeconómica; es el precursor de una ventana de liquidez que podría reabrir el mercado voluntario de crédito.

S&P Merval y ADRs

El selectivo local acompaña la tendencia alcista y avanza 1,3% hasta los 2.794.884,170 puntos básicos. Entre las acciones líderes que más avanzan se destacan: Banco de Valores (+4,5%), Grupo Supervielle (+3,3%), y Banco Macro (+2,9%). Entre los ADRs los que más suben son: Banco Macro (+5,7%), Grupo Supervielle (+5,7%), y BBVA (+5,6%).

Perspectivas del mercado especializado

El mayor optimismo que invadió los mercados globales este miércoles ante la expectativa de un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán para ponerle fin a la guerra en Medio Oriente. En ese marco, los bonos soberanos en dólares rebotan con fuerza en Wall Street, impulsados, además, por la mejora en la calificación anunciada por Fitch.

Los bonos Globales (emitidos bajo legislación neoyorquina) avanzan en la plaza extranjera hasta 2%, encabezados por el GD35. Los demás títulos de ese segmento cotizan con incrementos de entre el 0,7% y el 1,9%. A nivel local, los que más suben son: el Bonar 2035 (+1,4%), el Global 2038 (+1,3%), y el Global 2035 (+1,2%).

En esta jornada también se produce una fuerte baja del riesgo país, que cae 5% y opera en 528 puntos básicos. Lo que impulsa con fuerza a la renta fija local es la mejora en la calificación de la deuda argentina anunciada por Fitch, desde el “CCC+” a “B-“. 

Expertos como Juan Manuel Franco (Grupo SBS) y Eric Ritondale (Puente) coinciden en que la categoría “B-“ es un catalizador para inversores institucionales que tienen vedada la exposición a activos en rango “CCC”. Este ingreso de flujos incrementa la profundidad del mercado y estabiliza la paridad de los bonos.

“Pasar a la categoría B implica una reducción en el peligro de un default o reestructuración forzosa en el corto plazo. Los compromisos financieros ahora son más sostenibles”, destaca el informe técnico.

Impacto en la economía real y el bolsillo

La transmisión de esta mejora financiera a la economía doméstica se proyecta en tres ejes: Acceso al crédito: La compresión de spreads de los bonos públicos suele anteceder a una baja en las tasas de interés de créditos prendarios e industriales. Costo de oportunidad: Empresas locales que postergaron ampliaciones de planta encuentran hoy un escenario de viabilidad técnica superior al de hace 90 días. E inflación y Dólar: La mayor demanda de activos argentinos fortalece la posición del BCRA, reduciendo la volatilidad cambiaria que suele trasladarse de forma inmediata a los precios de insumos importados en la provincia.

La sostenibilidad de este rebote depende de que el resto de las calificadoras (Moody’s y S&P) validen el movimiento de Fitch. Para el empresario misionero, el dato crítico será la capacidad del Gobierno Nacional de concretar el regreso al mercado voluntario de deuda en 2025, lo que terminaría de consolidar un piso de estabilidad para los flujos de inversión en economías regionales.

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Acciones argentinas suben hasta 7% y el riesgo país baja a 555 puntos en una jornada marcada por el optimismo global

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Las acciones argentinas protagonizaron este martes una jornada de fuerte recuperación en los mercados financieros, con subas que alcanzaron hasta el 7%, mientras el riesgo país retrocedió a 555 puntos básicos y el dólar mayorista cayó a $1.400. El movimiento coincidió con un cambio en el humor global de los inversores tras declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien planteó la posibilidad de un final inmediato del conflicto en Medio Oriente.

El rebote de los activos argentinos ocurrió en un contexto en el que el Gobierno intenta consolidar estabilidad cambiaria y reconstruir la confianza financiera. La combinación de acciones en alza, bonos recuperándose y un dólar a la baja abre una pregunta que atraviesa al mercado: ¿se trata de una mejora coyuntural impulsada por factores externos o de un proceso de normalización más profundo en la economía argentina?

En esa tensión se mueve hoy el tablero financiero.

Suba del Merval y rebote de los ADR

El principal indicador bursátil local, el S&P Merval, registró un avance de 2,6% en pesos, hasta 2.700.255,24 puntos, mientras que medido en dólares subió 3,3%, hasta 1.846,32 unidades.

El impulso provino principalmente del sector energético. Entre los papeles con mejor desempeño se destacaron:

  • Metrogas, con un alza de 6,8%
  • Transportadora de Gas del Norte, que avanzó 6,6%
  • Central Puerto, con una suba de 6,1%
  • Sociedad Comercial del Plata, que ganó 5,7%

En el exterior, los ADR de empresas argentinas que cotizan en Nueva York también reflejaron el cambio de clima inversor. Algunos de estos certificados treparon hasta 7,3%, en línea con la recuperación del apetito por activos emergentes.

El movimiento no se explicó por factores domésticos inmediatos, sino por un giro en las expectativas globales. El eventual fin de la guerra en Medio Oriente planteado desde Washington funcionó como catalizador para una recomposición del riesgo en los mercados.

Bonos y riesgo país: la variable clave para el financiamiento

El mejor ánimo inversor también impactó en la deuda argentina. Los bonos soberanos registraron subas de hasta 1,5%, lo que permitió una caída de 28 unidades en el riesgo país, que cerró en 555 puntos básicos.

El indicador, elaborado por JPMorgan Chase, mide la diferencia entre el rendimiento de los bonos argentinos y el de los títulos del Tesoro de Estados Unidos, considerados libres de riesgo. Cuando esa brecha se reduce, el mercado interpreta que disminuye la percepción de riesgo sobre la capacidad de pago del país.

Aun así, el nivel actual sigue siendo alto para un retorno pleno al financiamiento internacional. Con estos valores, la Argentina debería ofrecer tasas superiores al 9% anual en dólares para colocar deuda externa.

El Gobierno, al menos por ahora, intenta evitar ese escenario. La estrategia oficial prioriza reducir la dependencia de los mercados internacionales y fortalecer las fuentes de financiamiento internas.

Dólar en baja y compras del Banco Central

En paralelo, el mercado cambiario mostró señales de estabilidad. El tipo de cambio mayorista retrocedió $16 y cerró en $1.400, con un volumen operado de USD 458 millones en el Mercado Libre de Cambios.

El valor quedó 15,96% por debajo del techo de la banda cambiaria, fijado en $1.623,48 por el Banco Central de la República Argentina. Esto implica que el dólar aún podría subir $223,48 antes de que la autoridad monetaria deba intervenir.

El tipo de cambio minorista también registró una baja. Cerró en $1.420 para la venta y $1.370 para la compra.

La tendencia descendente se extendió a los otros segmentos del mercado:

  • Dólar blue: $1.420
  • Dólar MEP: $1.421,05
  • Contado con liquidación: $1.465,24

En ese escenario de menor presión cambiaria, el Banco Central compró USD 67 millones en el mercado oficial.

La autoridad monetaria acumula más de USD 3.100 millones de compras en lo que va de 2026 y logró encadenar 45 jornadas consecutivas con saldo comprador.

Desde el inicio de la cuarta fase del programa monetario, en enero, el Banco Central sumó USD 3.120 millones, lo que representa más del 30% del objetivo de acumulación previsto para el año.

Reservas, deuda y el delicado equilibrio financiero

A pesar de ese flujo comprador, las reservas no crecieron de forma lineal. Parte de las divisas adquiridas se utilizaron para cubrir compromisos de deuda del Tesoro, que recurre al Banco Central para obtener dólares destinados a esos pagos.

En la última jornada, las reservas internacionales alcanzaron los USD 46.043 millones, con un incremento diario de USD 275 millones.

El mercado vinculó esa suba principalmente con variaciones en las cotizaciones de activos internacionales, entre ellos el oro, cuyo precio se aproximó a USD 5.200 por onza.

Las proyecciones oficiales ubican la meta de acumulación de reservas para 2026 entre USD 10.000 y USD 17.000 millones, un objetivo que dependerá de dos variables centrales: la demanda de pesos y el ingreso de divisas al sistema financiero.

Un equilibrio que aún depende del contexto global

La jornada dejó un mensaje claro: los activos argentinos siguen altamente sensibles al contexto internacional.

Las declaraciones desde Estados Unidos alcanzaron para impulsar acciones, bonos y divisas en el mercado local. Pero ese mismo factor revela una fragilidad estructural: gran parte del movimiento responde todavía a señales externas más que a cambios estructurales internos.

En las próximas semanas, los inversores observarán tres indicadores con atención: la evolución del riesgo país, la capacidad del Banco Central para seguir comprando divisas y el comportamiento del dólar dentro de la banda cambiaria.

Si esas variables continúan alineadas, el Gobierno podría consolidar el clima financiero favorable. Si se alteran, el mercado volverá a poner a prueba la resistencia del esquema económico.

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El dólar baja a $1.400 y se aleja del techo cambiario mientras cae el riesgo país

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La dinámica del mercado cambiario volvió a inclinarse hacia la estabilidad este martes y dejó una señal que el Gobierno observa con atención: el dólar mayorista cerró en $1.400, una caída de $16 respecto del día anterior, mientras el riesgo país descendió 26 unidades hasta los 557 puntos básicos. En paralelo, el volumen operado en el Mercado Libre de Cambios alcanzó USD 458 millones, uno de los niveles más altos de la semana.

La baja de la divisa ocurre en un momento políticamente sensible para el programa económico. El tipo de cambio oficial quedó 15,96% por debajo del techo de la banda cambiaria fijado en $1.623,48, lo que amplía el margen antes de que el Banco Central deba intervenir. En términos concretos, el dólar todavía podría subir $223,48 sin que la autoridad monetaria tenga que actuar.

La pregunta que comienza a recorrer al sistema financiero es si este retroceso refleja una consolidación de la estrategia cambiaria o si se trata de una pausa dentro de un esquema aún sometido a fuertes tensiones macroeconómicas.

El esquema cambiario y el rol del Banco Central

El movimiento del dólar se inscribe dentro del esquema de bandas cambiarias que administra el Banco Central de la República Argentina, una herramienta que busca ordenar las expectativas del mercado mientras se reduce la volatilidad del tipo de cambio.

Según los datos oficiales difundidos este martes 10 de marzo, el sistema financiero mostró además otras señales de estabilidad:

  • Reservas internacionales: USD 46.043 millones
  • Compra de divisas: USD 67 millones
  • Tipo de cambio minorista promedio: $1.421,51
  • Tasa TAMAR (TNA bancos privados): 30,88%
  • Tasa BADLAR (TNA bancos privados): 28,50%

En el mercado formal, el dólar minorista cerró a $1.420 para la venta y $1.370 para la compra, mientras que en el segmento informal el dólar blue se negoció a $1.420, con una leve baja diaria de cinco pesos.

En el circuito financiero también se registraron caídas: el dólar MEP se ubicó en $1.421,05 y el contado con liquidación (CCL) en $1.465,24. Ambos mecanismos permiten acceder a divisas a través de operaciones bursátiles con bonos y acciones.

La combinación de estas cotizaciones sugiere un escenario de relativa convergencia entre los distintos precios del dólar, un fenómeno que el equipo económico busca consolidar para reducir la presión sobre las reservas.

Bonos, riesgo país y el costo del financiamiento

La mejora cambiaria coincidió con una recuperación en los bonos soberanos, lo que impulsó la caída del riesgo país hasta 557 puntos básicos.

El indicador, elaborado por JPMorgan Chase, mide la diferencia entre el rendimiento de los bonos argentinos y el de los títulos del Tesoro de Estados Unidos. Cuanto mayor es esa brecha, mayor es la percepción de riesgo sobre la capacidad de pago de un país.

El nivel actual sigue siendo elevado, pero marca una mejora respecto de semanas previas. Con estos valores, el Estado argentino debería pagar tasas superiores al 9% anual en dólares si intentara financiarse en los mercados internacionales.

Por ahora, el Gobierno evita ese camino. La estrategia apunta a reducir la dependencia del financiamiento externo mediante instrumentos colocados en el mercado local.

La estrategia financiera del Gobierno

Dentro de ese esquema, el Ministerio de Economía impulsa la emisión de un bono quincenal en dólares en el mercado doméstico con el objetivo de captar USD 2.000 millones.

Los fondos servirían para afrontar un compromiso de deuda superior a USD 4.200 millones previsto para julio, una fecha que el mercado sigue con atención porque pondrá a prueba la capacidad del Tesoro para cubrir vencimientos sin recurrir a financiamiento externo masivo.

En este contexto, cada movimiento del dólar y del riesgo país funciona como un termómetro político del programa económico: si las variables financieras continúan estabilizándose, el Gobierno gana margen para sostener su estrategia. Si la tendencia se revierte, la presión sobre el esquema cambiario podría reaparecer.

Lo que viene: estabilidad o nueva tensión

El retroceso del dólar y la caída del riesgo país sugieren un clima de mayor calma financiera. Pero el equilibrio todavía depende de múltiples factores: la evolución del mercado internacional, el comportamiento de los inversores y la capacidad del programa económico para sostener sus anclas fiscales y monetarias.

En las próximas semanas, el mercado observará tres señales clave: el comportamiento del tipo de cambio dentro de la banda, la evolución de los bonos soberanos y la capacidad del Tesoro para cubrir sus vencimientos sin recurrir a deuda externa.

En ese tablero, la estabilidad cambiaria no es solo un dato técnico. Es también una pieza central de la disputa política que define el rumbo económico del país.

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