BOSQUES

Cabandié y Filmus presentaron una iniciativa para fortalecer la producción de conocimientos en materia de bosques

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Los ministros de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié; y de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, presentaron esta mañana el Programa de Investigación +Ciencia +Bosques, que impulsa la transferencia de conocimientos al entorno forestal con base en las necesidades de los territorios y de las instituciones encargadas de la conservación de los bosques. El lanzamiento se realizó a través de un encuentro celebrado en línea.

Durante la apertura Cabandié se refirió a los recursos del Fondo Verde para el Clima a los que Argentina accedió: “Este financiamiento lo conseguimos a partir de la ley de Bosques de 2009. Esa ley nos permitió bajar los niveles de deforestación para acceder al pago por resultados en la reducción de la deforestación y degradación, si bien todavía es insuficiente, nosotros logramos un financiamiento de 82 millones de dólares, y sin duda que eso tiene que redundar en continuar reduciendo los porcentajes de deforestación”.

También aseguró: “Sin la ciencia sería imposible. En estos temas siempre nos enfrentamos con intereses productivos y entendemos que en este país, donde tenemos 5 de cada 10 niños por debajo de la línea de pobreza, nuestra responsabilidad como gobierno es que esa producción esté en el marco de lo sostenible”. “Entendemos que si hay un buen manejo, si está la ciencia, el Estado presente, se pueden desarrollar actividades de orden primario en el marco de la sostenibilidad”, finalizó el ministro de Ambiente.

Por su parte, Filmus explicó: “Estamos acá para felicitar, agradecer y comprometernos. A partir del 94, que se incorporó el derecho ambiental a nuestra Constitución, hemos tenido un avance enorme frente a la legislación, pero sabemos que la legislación muchas veces avanza por un lado y la aplicación no tanto, por eso los felicito por todo el trabajo que hace Ambiente en este sentido y por todo el trabajo que podemos compartir hacia el futuro”.

Además, el funcionario destacó: “No hay economía sin sostenibilidad y para nosotros este es un objetivo central. Desde nuestro Ministerio nos comprometemos fuertemente en esta línea y en otras que podamos llevar adelante, desde las miradas de las universidades, de los centros del CONICET y de todo el sistema científico y tecnológico argentino, brindando una posibilidad concreta de que nuestros investigadores e investigadoras aporten a este objetivo tan noble que plantea Ambiente. Es importante ser parte de un Gobierno que prioriza el tema ambiental y científico”.

A su turno, la secretaria en Política Ambiental en Recursos Naturales, Beatriz Domingorena, celebró “la sinergia entre los dos ministerios”. Precisó que la convocatoria que se lanzó durante la jornada “comprende 11 proyectos que se van a financiar en la primera etapa de este año, que involucra 950.000 dólares y una inversión total de casi 3,5 millones de dólares”, lo que permitirá construir “la ciencia al servicio del bosque nativo en una herramienta de política pública transformadora e innovativa”.

Las actividades que se lleven a cabo dentro del programa procurarán en todos los casos contribuir al manejo sostenible de los bosques nativos del país. Se buscará promover en este ámbito un concepto de ciencia que esté al servicio de los territorios y de las comunidades que habitan los bosques, además de tender a la implementación de políticas públicas.

Los proyectos de investigación se desarrollarán de acuerdo a cinco categorías. Una de ellas es “desarrollo de herramientas y protocolos”, orientada a productos de asistencia técnica que servirán como criterios técnicos para el manejo, uso y conservación de los recursos forestales. Otra categoría será “investigación aplicada”, referida a productos I+D+i (Investigación, desarrollo e innovación) que contribuyan a la mejora en la sostenibilidad, competitividad y productividad del sector forestal. Además, “ciencia de datos y desarrollo de sistemas” estará destinada a buscar soluciones digitales que brinden soporte a la toma de decisiones para el manejo, monitoreo y control de los bosques. Asimismo, “ciencia participativa” será la categoría pensada para iniciativas de construcción de conocimiento científico con presencia de interacción y colaboración entre las comunidades de los bosques y el conjunto de las y los investigadores. Por último, “investigación transversal” apuntará a productos que aporten al fortalecimiento del sector forestal a nivel nacional con atención a la necesidad de enfrentar los grandes desafíos ambientales y sociales.

El programa está a cargo de la Secretaría de Política Ambiental en Recursos Naturales, mediante la Dirección Nacional de Bosques, en el marco del fortalecimiento de la Ley 26331 de bosques. Cuenta con financiamiento del Fondo Verde para el Clima, en el marco del proyecto Pago por Resultados REDD+ de la Argentina para el período 2014-2016, que ejecuta el Ministerio de Ambiente Nacional junto a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

En el acto también estuvieron presentes el subsecretario de Coordinación Institucional de la cartera de Ciencia, Pablo Nuñez; el director nacional de Bosques del Ministerio de Ambiente, Martín Mónaco; y la oficial a cargo de la oficina Argentina de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Maria Laura Escuder.

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Los gobiernos deben cumplir con lo que prometieron en Glasgow

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Por Prof. Norberto Ovando* – Los líderes prometen reforzar sus esfuerzos comunes para preservar las selvas, bosques y otros ecosistemas terrestres y acelerar su restauración, así como facilitar políticas de comercio y desarrollo sostenibles, tanto a nivel internacional como nacional.

En los últimos diez años, se destinaron aproximadamente 40 veces más fondos a prácticas destructivas de uso de la tierra que a la protección y conservación de los bosques y selvas.

Al destruir los bosques, estamos perjudicando la biodiversidad y nuestras vidas… Los bosques proporcionan agua dulce, limpian el aire que respiramos, inspiran valor espiritual y nos proporcionan alimentos…

Nuestro reto ahora debe ser detener la deforestación y empezar a restaurar los bosques y selvas.

Más de 1600 millones de personas en todo el mundo dependen de los bosques y selvas para subsistir.

DECLARACIÓN DE LOS LÍDERES DE GLASGOW SOBRE LOS BOSQUES Y EL USO DE LA TIERRA

Nosotros, los líderes de los países identificados a continuación: 

Enfatizar los roles críticos e interdependientes de los bosques de todo tipo, la biodiversidad y el uso sostenible de la tierra para permitir que el mundo alcance sus objetivos de desarrollo sostenible; ayudar a lograr un equilibrio entre las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero y la eliminación por sumideros; adaptarse al cambio climático; y para mantener otros servicios ecosistémicos.  

Reafirmar nuestros respectivos compromisos, colectivos e individuales, con la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Acuerdo de París, el Convenio sobre la Diversidad Biológica, la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación, los Objetivos de Desarrollo Sostenible; y otras iniciativas relevantes.  

Reafirmar nuestros respectivos compromisos con el uso sostenible de la tierra y con la conservación, protección, manejo sostenible y restauración de los bosques y otros ecosistemas terrestres. 

Reconocemos que para cumplir con nuestros objetivos de uso de la tierra, clima, biodiversidad y desarrollo sostenible, tanto a nivel mundial como nacional, se requerirán más acciones transformadoras en las áreas interconectadas de producción y consumo sostenibles; desarrollo de infraestructura; comercio; finanzas e inversiones; y apoyo a los pequeños propietarios, los pueblos indígenas y las comunidades locales, que dependen de los bosques para su sustento y tienen un papel clave en su administración. 

Resalte las áreas de fuerte progreso en los últimos años y las oportunidades que tenemos ante nosotros para acelerar la acción. 

Por lo tanto, nos comprometemos a trabajar colectivamente para detener y revertir la pérdida de bosques, selvas y la degradación de la tierra para 2030, al mismo tiempo que brindamos desarrollo sostenible y promovemos una transformación rural inclusiva.  

Reforzaremos nuestros esfuerzos compartidos para: 

  1. Conservar los bosques y otros ecosistemas terrestres y acelerar su restauración; 
  2. Facilitar políticas comerciales y de desarrollo, a nivel internacional y nacional, que promuevan el desarrollo sostenible y la producción y el consumo de productos básicos sostenibles, que funcionen en beneficio mutuo de los países y que no impulsen la deforestación y la degradación de la tierra;
  3. Reducir la vulnerabilidad, aumentar la resiliencia y mejorar los medios de vida rurales, incluso mediante el empoderamiento de las comunidades, el desarrollo de una agricultura rentable y sostenible y el reconocimiento de los múltiples valores de los bosques, al tiempo que se reconocen los derechos de los Pueblos Indígenas, así como de las comunidades locales, de conformidad con las disposiciones pertinentes, legislación nacional e instrumentos internacionales, según corresponda;
  4. Implementar y, en su caso, rediseñar políticas y programas agrícolas para incentivar la agricultura sostenible, promover la seguridad alimentaria y beneficiar el medio ambiente; 
  5. Reafirmar los compromisos financieros internacionales y aumentar significativamente la financiación y la inversión de una amplia variedad de fuentes públicas y privadas, al tiempo que mejora su eficacia y accesibilidad, para permitir la agricultura sostenible, la gestión forestal sostenible, la conservación y restauración de bosques y el apoyo a los pueblos indígenas y las comunidades locales. ; 
  6. Facilitar la alineación de los flujos financieros con los objetivos internacionales para revertir la pérdida y degradación de los bosques, al tiempo que se aseguran de que existan políticas y sistemas sólidos para acelerar la transición hacia una economía que sea resiliente y promueva los objetivos relacionados con los bosques, el uso sostenible de la tierra, la biodiversidad y el clima. 

Instamos a todos los líderes a unir fuerzas en una transición sostenible del uso de la tierra. Esto es esencial para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París, incluida la reducción de la vulnerabilidad a los impactos del cambio climático y mantener el aumento de la temperatura promedio mundial muy por debajo de los 2 °C y continuar los esfuerzos para limitarlo a 1,5 °C, teniendo en cuenta que la ciencia muestra se necesita una mayor aceleración de los esfuerzos si queremos mantener colectivamente 1,5°C al alcance. Juntos podemos tener éxito en la lucha contra el cambio climático, lograr un crecimiento resiliente e inclusivo y detener y revertir la pérdida de bosques y la degradación de la tierra.

Firmado por 141 países, durante la COP 26 en Glasgow, entre ellos: Argentina;  Brasil; Chile; Paraguay y Uruguay. Nos preguntamos ¿están cumpliendo con el compromiso asumido?

Conclusión

“No podemos esperar hasta 2030, debemos actuar ahora para proteger nuestros bosques”, afirmó  el presidente de Colombia, Iván Duque. “Firmar la declaración es la parte fácil. Es esencial que se implemente ahora”, instó el Secretario General de la ONU, António Guterres.

Prof. Norberto Ovando* Experto Comisiones Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) y, Educación y Comunicación (CEC) Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN)

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El Presupuesto nacional 2022 le asigna apenas el 3% de lo que les correspondería a la selva misionera según la Ley de Bosques

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En Argentina contamos con una herramienta fundamental para la protección de nuestros bosques: la Ley 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos, sancionada en 2007 con el objetivo de planificar el uso de estos ecosistemas y lograr equilibrar producción y conservación de la naturaleza. Sin embargo, en todos estos años, su implementación ha sido parcial y nunca contó con el total del presupuesto que debería asignarse, tanto para el control, monitoreo y vigilancia, como para estimular el uso sustentable y la restauración.  

El Proyecto de Ley de Presupuesto General de la Administración Nacional para el Ejercicio Fiscal del Año 2022 ha sido presentado por el Poder Ejecutivo para su tratamiento en el Congreso de la Nación. En su Artículo 18, determina que se asigna al Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos un monto de $ 1.212.415.000 (mil doscientos doce millones cuatrocientos quince mil pesos) y al Programa Nacional de Protección de los Bosques Nativos un monto de $120.000.000 (ciento veinte millones de pesos). Sin embargo, el presupuesto estipulado corresponde apenas al 3% de lo que debiera destinarse para la protección de nuestros bosques, si la ley se cumpliera correctamente. Si bien el monto en pesos es el mismo que se asignó en el 2021, el porcentaje disminuye en comparación al presupuesto anterior y se trata del más bajo desde la implementación de la Ley 26.331 en el año 2009.

El monto total asignado a la Ley, luego se distribuye a las provincias de manera proporcional según distintos factores, entre los que se encuentra la cantidad de hectáreas de bosques que posee cada una de ellas. En el caso de Misiones, de aprobarse el actual Proyecto de Presupuesto 2022, la provincia recibiría alrededor de 39 millones de pesos para la protección de sus bosques nativos. Pero si la Ley de Bosques se cumpliera de manera correcta, debería recibir 1.300 millones de pesos.

Cada provincia, por su parte, tiene el deber de llevar a cabo el proceso de actualización de su Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN), dentro de los plazos estipulados, acorde a los criterios establecidos por la Ley y con la correspondiente participación ciudadana requerida. A su vez, es importante que se agilicen los procesos de rendición e implementación de los fondos asignados, para que la Ley pueda cumplirse de forma adecuada. La provincia de Misiones tiene el 100% de las rendiciones presentadas y aprobadas por el MAyDS y su OTBN se encuentra acreditado. Más info

En su artículo 31, la Ley de Bosques estipula que el Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos estará integrado por las partidas presupuestarias que no podrán ser inferiores al 0.3% del presupuesto nacional. Ese 0.3% para 2022 debiera ser de 40.009 millones de pesos, una cifra que difiere bastante de los 1.212 millones estipulados en este proyecto. El Fondo también debería recibir el 2% del total de las retenciones a las exportaciones de productos primarios y secundarios provenientes de la agricultura, ganadería y sector forestal, correspondientes al año anterior del ejercicio en consideración.

Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre afirmó: “Según el ordenamiento territorial de bosques nativos, Argentina cuenta con más de 50 millones de hectáreas de bosques en toda su extensión, que no pueden cuidarse con un presupuesto de 1.212 millones de pesos al año. En definitiva, estamos pensando que 25 pesos alcanzan para cuidar una hectárea de bosque un año completo, un aproximado de 2 pesos por mes por hectárea. Lo que venimos pidiendo año tras año es que se cumpla la Ley de manera correcta. Sin el adecuado estímulo financiero, las provincias se ven imposibilitadas de fortalecer su capacidad de fiscalización, control y vigilancia. Por otro lado, los propietarios de áreas con bosques nativos no reciben estímulos para desarrollar el uso sustentable o compensaciones por las áreas que deben destinarse exclusivamente a la conservación

La Ley de Bosques modificó el escenario nacional de protección de bosques nativos y visibilizó la problemática y la importancia de la conservación de estos ecosistemas. Además, fomentó una disminución progresiva en la tasa anual de deforestación en la Argentina, estabilizándose en los últimos años. Sin embargo, a pesar de contar con esta Ley, los bosques nativos de nuestro país siguen sufriendo grandes modificaciones producto del cambio de uso del suelo para actividades agropecuarias, forestales, urbanísticas y viales.

En el “Diagnóstico actualizado del estado de implementación – Ley N° 26.331” publicado el año pasado y elaborado Fundación Vida Silvestre y FARN, se realiza una revisión histórica desde la sanción de la Ley de Bosques Nativos y se identifican los principales problemas de su implementación, entre los cuales se destacan:

  • La desfinanciación sistemática de la Ley: desde su sanción no ha habido un período donde el presupuesto asignado por el Congreso Nacional se correspondiera con lo que expresamente la norma establece, y la Ley recibió mucho menos del 10% de lo que le correspondería.
  • Dificultades en los procesos de Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN): tanto en su elaboración como actualización, han sido y continúan siendo procesos lentos y con deficiencias que incluyen el incumplimiento de plazos predeterminados por la Ley y fallas en la participación ciudadana requerida.
  • Falta de definición de metas, indicadores y evaluación de impactos: no se han acordado y adoptado oficialmente metas cuantitativas de los objetivos de protección de los bosques nativos, indicadores de desempeño de los instrumentos de gestión, una metodología oficial y única de valorización de los servicios ambientales y sociales que brindan los bosques nativos y una evaluación de los impactos sociales y ambientales.
  • El 50% de la deforestación es ilegal: si bien con la Ley de Bosques Nativos se ha dado una baja progresiva en la tasa anual de la deforestación en Argentina, en 2018 el 50% de la deforestación fue en zonas rojas o amarillas. Esto es evidencia de que parte de la pérdida de bosques nativos responde a prácticas ilegales, consecuencia de niveles de control y fiscalización bajos, y de sanciones insuficientes por parte de las autoridades competentes.
  • Pocos Planes de Manejo, Conservación y Formulación: aún es muy baja la superficie de bosques nativos bajo estos planes y existe gran dificultad de acceso a dichos planes por parte de los sectores más relegados y vulnerables, como son los pueblos originarios y campesinos, que viven y dependen del bosque.
  • Gestión y rendición de fondos: la ejecución y rendición de los fondos por parte de las Autoridades Locales de Aplicación es una cuestión que amerita mejoras urgentes, desde su creación y puesta en marcha el procedimiento se ha ido ajustando a fin de hacerlo más eficiente, no obstante, en la actualidad muchas jurisdicciones adeudan rendiciones que dificultan la asignación de mayores fondos por parte de la Autoridad Nacional de Aplicación.

Fernando Miñarro, director de conservación de Vida Silvestre agrega: “lo que le pedimos a los legisladores al momento de tratar el Presupuesto para el año 2022, es que exijan una mayor asignación de fondos para la Ley 26.331, que permita contar con más recursos para la protección de nuestros bosques nativos. El salto debe ser significativo habiendo ya pasado más de 10 años de la reglamentación del fondo de la ley. ¡Los bosques y su gente no pueden seguir esperando!”. Y también resalta: “A su vez, es necesario que las provincias hagan un correcto uso y administración de dichos recursos, que garantice la aplicación de la Ley de forma integral. La puesta al día de las rendiciones por el total que aún adeudan la mayoría de las provincias, no debería ir más allá de marzo 2022. El cumplir en tiempo y forma, también es una señal de seriedad y compromiso para defender el fondo en el marco de las discusiones del presupuesto nacional”.

Tenemos la necesidad y la urgencia de recuperar y conservar nuestros bosques. Reducir la deforestación también es parte de las soluciones basadas en la naturaleza para la mitigación y la adaptación a los efectos del cambio climático, cumpliendo el compromiso presidencial de carbono neutralidad para el 2050 y respetando lo acordado en París en el año 2015. Es hora de asumir los compromisos y salvar nuestros bosques. Conservarlos es esencial para preservar nuestra salud, bienestar y supervivencia.

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Proponen ley que limite plantaciones foresto industriales en zonas urbanas y cursos de agua

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Siguiendo con la problemática ambiental que preocupa y ocupa al Partido Agrario y Social, el diputado Martín Sereno, presentó un Proyecto de Ley -que tuvo preferencia en la Cámara de Representantes- solicitando que se establezcan Zonas de Protección Ambiental y Limitación para Plantaciones Foresto industriales dentro de los Éjidos Urbanos y Cursos de Agua en la provincia de Misiones.
“En este Proyecto de Ley que obtuvo tratamiento preferencial en la comisión correspondiente, solicitamos que se limiten las plantaciones foresto industriales y cercanas a las fuentes de agua. Es decir, desde el PAyS seguimos la batalla contra la invasión del monocultivo industrial e intensivo contra nuestra tierra y nuestro pueblo”, explicó el legislador.
Detalló que la producción de monocultivos intensiva estuvo acompañada además de deforestación -que sitúa a Misiones con la mayor tasa de destrucción de bosques de la región- en el uso excesivo de pesticidas que pueden tener impactos muy peligrosos para la salud humana.

Un modelo que expulsa
“El modelo agrícola actual en Misiones, expulsa a los pequeños productores de las zonas rurales y los empuja a las urbanas, ya que necesitan mucha menos mano de obra que la agricultura familiar. Con el presente proyecto buscamos generar las herramientas necesarias para que el Estado implemente reglamentos ambientales que protejan la salud, la degradación del suelo y la contaminación del agua, y que cree bancos de semillas para mantener una semilla nativa protegiendo la biodiversidad.
A lo largo de nuestra Capital de la Biodiversidad se instalaron tres plantas pasteras que incumplieron compulsivamente las reglamentaciones que indican regular la actividad”, indica parte de los fundamentos de la norma.

Cuidar la salud, el suelo, el agua y la biodiversidad
En la iniciativa sobre la Zona de Protección Ambiental, que contempla apercibimiento y multas, también se pide que se prohíban -según las leyes XVI-Nº 124 y XVI-31- la aplicación, manipulación y almacenamiento de agroquímicos en áreas urbanas y las contempladas en las plantaciones industriales a menos de 500 metros de donde finaliza el éjido urbano, y en la que se asientan viviendas permanentes, escuelas rurales, asentamientos humanos, plantas de producción apícola, criaderos de animales, producción e industrialización de productos animales; ríos, arroyos, lagunas, espejos, embalses, diques y pozos y cursos de agua.
Mientras que las autoridades competentes podrán ampliar las áreas de protección ambiental indicadas con fundamentos en el cuidado de la salud, el suelo, el agua, la atmósfera y la biodiversidad en general.
En uno de los artículos, en el proyecto se hace hincapié en que las plantaciones foresto industriales serán comprendidas en “tierras que se extienden por más de cinco hectáreas, dotadas de árboles de una altura superior a cinco metros y una cubierta de dosel superior al 10% o de árboles y biodiversidad capaces de alcanzar esta altura ‘in situ’ y la actividad forestal que se encuentra vinculada a la actividad de la industria de la celulosa y el papel”.

“El espíritu de la ley busca el buen vivir de los misioneros”
Al fundamentar su proyecto de ley, el diputado Sereno manifestó que desde hace tiempo trabaja con su equipo en esta temática, y recordó que en la Comisión de Recursos Naturales y Conservación del Medio Ambiente, tuvo dictamen un Proyecto de Comunicación que refiere a la sanidad ambiental y la salud de los pobladores de Municipios aledaños al monocultivo extensivo de una especie de pino que no es original de nuestra provincia.
“Escuchamos a los vecinos y vecinas su preocupación por afecciones en su salud, las imposibilidades de producción, y la opresión que sienten en cada uno de estos pueblos.
Consideramos que cuando se instalaron en la provincia estas corporaciones multinacionales en el año 75, las condiciones eran otras. Por supuesto los pueblos crecieron, se desarrollaron, la urbanización quizás cambió su esquema original; se extendió más la población, y hoy nos encontramos con que hay zonas urbanas en muchísimos Municipios que tienen enclavados dentro del casco urbano, grandes extensiones de plantaciones foresto industriales que afectan seriamente la salud de todo el pueblo”.
Esto se puede ver en Puerto Piray, Esperanza y Libertad, localidades en las que los habitantes “apenas pueden respirar”.
La iniciativa tiene varios artículos para desarrollar; pero Sereno prefirió no extenderse porque “lo debatiremos en comisión, y posiblemente antes de consensuar habrá aportes para mejorarla. Sólo pretendo esbozar el espíritu que propone esta ley que busca alcanzar ese buen vivir que merecen todos los misioneros y misioneras”, sostuvo el legislador.

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Sector forestal: la Vaca Muerta de la industria verde

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Un 15 de abril de 1946 y por iniciativa del Ing. Carlos Flinta, un grupo de destacados técnicos forestales fundaba formalmente la Asociación Forestal Argentina – AFoA-. La entidad celebra ahora su septuagésimo tercer aniversario con una representación nacional única. Posicionada como el más claro referente forestal en Argentina, AFoA ha aceptado su compromiso de liderar en todo el territorio nacional la protección y gestión sostenible de los bosques nativos y la expansión de las plantaciones forestales y su uso industrial difundiendo el fundamental rol económico, social y ambiental que cumplen los bosques.

 

 

Argentina tiene hoy un stock de 1,3 millones de ha de plantaciones forestales, principalmente de pino, eucalipto y salicáceas. Más del 40% de estas plantaciones se encuentran certificadas por sellos de gestión sostenibles y proveen de materia prima al 95% de las industrias de base forestal del país, que incluyen a más de 2.700 PyMES, generando empleo directo a 100.000 personas. Con las condiciones ideales, el país podría captar 3.000 millones de dólares en inversiones, triplicar sus exportaciones y revertir el déficit comercial.

 
Desde su creación, AFoA- entidad que representa al sector forestal de la Argentina, integrada por empresas, productores forestales, estudiantes y profesionales independientes vinculados al sector forestal y a la industria y servicios asociados – ha actuado ininterrumpidamente en todos los aspectos que hacen a la actividad forestal y sus industrias asociadas.
 
El año 2018 fue muy intenso en cuanto a actividades y novedades que movilizaron y movilizan a toda la industria.  Desde la puesta en marcha de la Mesas de Competitividad Foresto-Industrial que impulsa el Gobierno nacional, se han planteado las grandes y particulares necesidades de la foresto industria y de cada eslabón de la cadena productiva. Temas como la logística, puertos, aduanas, bosques nativos, bioenergía, construcción con madera, industria de la madera y mueble y de celulosa y papel han sido tratados durante todo el año con el fin de enfocar los aspectos clave en cada caso para abordar las posibles mejoras que apunten a la recuperación de la competitividad sistémica.
 
Fue también el año de la presentación oficial de la Plataforma ForestAR 2030, que dentro de sus principales objetivos tiene la misión de alcanzar las 2 millones de hectáreas forestadas en 2030. AFoA expresó oficialmente su satisfacción por este hecho que “promoverá el desarrollo sustentable, por medio de la promoción de los bosques cultivados y la gestión sostenible de los bosques nativos. Los bosques además de contribuir al empleo y bienestar a múltiples economías regionales, son una poderosa herramienta para combatir el cambio climático” afirmaba oportunamente Osvaldo Vassallo, presidente de AFoA.
 
Se presentó asimismo el acuerdo de índole público-privado “Seguro Verde”. Este convenio crea un fondo para promover la forestación y favorecer el enriquecimiento del bosque nativo con el objetivo de pasar de 1,3 millones de ha a 2 millones de plantaciones forestales en 2030. Las 12 empresas que se han adherido al Seguro Verde destinan un 1% del valor de cada póliza de automotores, motos y camiones de carga, a la Ley de Promoción Forestal (N°25.080 prorrogada por Ley 27487) y entre sus objetivos están fomentar la plantación de árboles con el fin de mitigar el cambio climático y favorecer el desarrollo económico y social, con la posibilidad de recibir inversiones, generar valor agregado y crear empleo sustentable. Este acuerdo permite reducir la huella de carbono del parque automotor, permitiendo la mitigación de los gases que emiten los vehículos.
 
La forestación es considerada la herramienta más adecuada para absorber los gases que provocan el calentamiento global y tanto su expansión como el uso de la madera en reemplazo de combustibles y materiales no renovables es promovido por las Naciones Unidas, FAO y ONGs ambientales como una estrategia de mitigación y para lograr productos para un mundo más sostenible. Llegar a 2 millones de ha en 2030 implica incorporar unas 62.000 ha de patrimonio forestal adicional por año.  Se estima que esto permitirá absorber alrededor de 15,6 millones tn de CO2 equivalente. Para poner la contribución en perspectiva, la absorción anual de CO2 de ese incremento forestal permite compensar el consumo anual de electricidad de alrededor de 1,5 millones de viviendas o el uso anual de 564.000 vehículos.
 
El 2018 cerró con una de las noticias más esperadas por toda la industria forestal nacional, la prórroga y modificación de la Ley 25.080 de Inversiones para Bosques Cultivados por 10 años más, dando continuidad a la promoción forestal y de la industria asociada. “Desde la Asociación Forestal Argentina destacamos el ejemplar proceso de discusión del proyecto de prórroga y modificación de la Ley 25080 coordinado por la Secretaría de Gobierno de Agroindustria, que culminó con un apoyo amplio para su aprobación por parte de todas las fuerzas políticas, tanto en la Cámara de Diputados como de Senadores”, dijo Osvaldo Vassallo, Presidente de AFoA.
 
“Con esta norma se comienza a vislumbrar una nueva Argentina Forestal, que genera materia prima sostenible para alimentar industrias y sectores estratégicos como ser las energías renovables, la construcción de viviendas; por ejemplo, para contribuir al déficit habitacional argentino, la celulosa y el papel (el país tiene un déficit comercial de unos 1000 millones de dólares al año) y la industria textil, entre otros rubros”, mencionó Vassallo.
 
El país tiene actualmente un patrimonio de 1,3 millones de ha, el mantenimiento de la promoción es una herramienta imprescindible para lograr los 2 millones de ha en 2030 y alcanzar los objetivos asumidos por el Gobierno en el Acuerdo de Paris como aporte para la mitigación del cambio climático. “Este sector es el Vaca Muerta de la nueva industria verde, con las condiciones de seguridad jurídica y estabilidad macroeconómica necesarias se podrían captar inversiones por al menos 3.000 millones de dólares y triplicar las exportaciones del país en poco más de 10 años” explicó Vassallo.
 
FORESTO INDUSTRIA NACIONAL
 
La foresto-industria es una cadena de valor que tiene un efecto multiplicador desde la semilla, la plantación, resina y todos sus derivados, manejo forestal, cosecha de rollos, destino de rollos finos para celulosa y papel y de rollos para madera aserrable, aprovechamiento de desperdicio como chip y viruta para generación de energía renovable, maderas y molduras con destino para la construcción y viviendas con madera y muebles, entre otros usos.
 
En el caso específico de la construcción con madera, la Argentina cuenta con un gran potencial para colaborar en la reducción del déficit habitacional debido a su velocidad de respuesta, la capacidad disponible del recurso forestal y el procesamiento industrial, que permite dinamizar el empleo y las economías regionales, agregando valor a la materia prima proveniente de bosques cultivados como también por los claros beneficios ambientales, económicos y constructivos de los sistemas utilizados. 
 
La madera es un material renovable, reciclable y carbono neutro. Esto contribuye a la mitigación del cambio climático y del calentamiento global, siendo el material de menor demanda energética para su fabricación. Debido a su capacidad aislante superior a cualquier material de uso tradicional en el país, promueve un bajo consumo energético que implica ahorro para el usuario y la sociedad, en un contexto energético deficitario.
 

La foresto industria representa en Argentina:

·         1,3 millones de ha de bosques implantados

·         Exportaciones por 550 millones de dólares

·         100 mil empleos directos

·         7000 Pymes de distinto nivel de transformación de la madera

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