Cambiemos

La reducción del déficit fiscal se logró gracias a la inflación

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Según la consultora IDESA la baja del déficit fiscal es buena noticia pero debe tomarse con cautela ya que se basó en el salto inflacionario. El motivo es que la recaudación sigue el aumento de los precios mientras que los salarios públicos y las jubilaciones también, pero con retardo. Advierten que el equilibrio fiscal sustentable solo se logra con reformas modernizadoras.
Se conocieron los resultados fiscales del sector público nacional del año 2018. El déficit primario (es decir, antes de computar el pago de intereses de deuda) alcanzó los $339 mil millones o 2,4% del PBI. Comparado con el déficit primario de 3,8% del PBI registrado en el 2017 se trata de un progreso importante. Además, se cumplió en exceso con la meta acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que había previsto un déficit primario de $378 mil millones o 2,7% del PBI.
El logro fue destacado con entusiasmo por las autoridades económicas. Sin embargo, no se observa un sentimiento similar entre los agentes económicos. Por el contrario, subsisten dudas y desconfianza y, asociado a ello, un clima recesivo. Los factores que contribuyen al pesimismo son varios pero uno de alta relevancia gira en torno a los medios utilizados para impulsar el equilibrio de las cuentas públicas.
Para evaluar la sustentabilidad de la reducción del déficit fiscal resulta pertinente analizar los datos publicados por el Ministerio de Hacienda. Según esta fuente se observa que:
En el 2017 los ingresos públicos crecieron un 23% y el gasto primario un 22% anual.
En el 2018 el aumento en los ingresos públicos fue del 30% mientras que el gasto primario siguió creciendo al 22% anual.
En el 2017 la inflación fue de 25%, mientras que en el 2018 fue de 48% anual.
Estos datos muestran que la reducción del déficit fiscal en el 2018 se logró gracias a que la recaudación tendió a crecer al ritmo de los precios mientras que los gastos escalaron, pero por debajo de la inflación. El IVA y el impuesto al cheque reaccionaron de manera casi automática a la aceleración inflacionaria y la fuerte devaluación brindó espacio para el restablecimiento del impuesto a las exportaciones. Por el lado de los gastos, en cambio, la contención se centró en los subsidios económicos y la obra pública y en que las jubilaciones y los salarios públicos crecieron por debajo de la inflación. Esta dinámica sugiere que un factor decisivo en el ajuste fiscal fue la devaluación y su impacto inflacionario.
Para el 2019 el planteo oficial es profundizar el ajuste fiscal hasta llegar al déficit primario cero junto con la desaceleración de la inflación. Esto está plasmado tanto en el Presupuesto 2019 como en el acuerdo con el FMI. Para ello se contará con la recaudación plena (y no solo por algunos meses como ocurrió en el 2018) del impuesto a las exportaciones. Pero, como contrapartida, no hay margen para aliviar las cuentas públicas a través de la licuación de salarios públicos y jubilaciones como se hizo en el 2018. Muy por el contrario, con inflación descendente la aplicación de la movilidad jubilatoria exigirá un crecimiento del gasto previsional por encima de los precios. Dicho de otra manera, mientras que en el 2018 la aceleración inflacionaria jugó a favor de la baja del déficit fiscal, en el 2019 la desaceleración de la inflación jugará en contra.
En los últimos 60 años, la Argentina tuvo sólo 6 años con superávit fiscal que fueron entre el 2003 y el 2008. No se trata de una excepción a la sistemática indisciplina fiscal argentina sino a que la mega-devaluación del 2002 produjo una drástica licuación de salarios y jubilaciones. Salvando órdenes de magnitud, la mejora en las finanzas públicas del 2018 tiene similares características: ingresos que tienden a crecer automáticamente con la inflación y gastos del Estado que reaccionan con retardo.
Parte del escepticismo se explica porque el ajuste fiscal emula el método espurio usado en el 2003. Para pasar a una instancia superadora hay que abordar un ordenamiento integral del Estado. Esto comprende, fundamentalmente, la reforma del sistema previsional, replantear la organización del sistema tributario para reducir la presión de los impuestos ampliando la base de recaudación y la profesionalización del empleo público.

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Milho quente

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A veces, los debates se disparan del modo menos pensado. Un mensaje con una sugestiva propuesta: decirle no a las semillas transgénicas en la Capital Nacional de la Biodiversidad. ¿Cómo oponerse? Pero acto seguido, el interrogante. ¿Quién quiere plantar semillas transgénicas en Misiones? La respuesta estuvo ahí, pecado periodístico, desde diciembre del año pasado, en un simple comunicado de prensa. La Nación pactó con la corporación Maizar desarrollar sembradíos de maíz de alta productividad en Misiones y el norte de Corrientes, en una extensión, en la tierra colorada, de 250 mil hectáreas. Alta productividad es sinónimo de transgénico. Las 250 mil hectáreas son una enormidad, equivalente a casi el 10 por ciento de la geografía provincial y prácticamente toda la superficie productiva que queda libre.
El plan es convertir a Misiones en una cuenca granera para abastecer el déficit que tiene Santa Catarina, el estado más rico de Brasil, donde se produce cerdo y pollo de exportación a escala global. El negocio está a la vista: demanda creciente, costos logísticos bajos y dólares al alcance de la mano por la exportación.
Debe ser, de los últimos años, el modelo de transformación más intempestivamente planteado sobre la mesa. Para la Nación no hacen falta estudios de impacto ambiental ni demasiados permisos. Es un “negocio directo con los productores”, argumentan los defensores de la idea. En Misiones hace 30 años que se plantan transgénicos, reiteran. La corporación Maizar, que tiene entre sus socios plenos y consejeros a ejecutivos de Monsanto, pone las semillas, “paquete tecnológico” y el asesoramiento. ¿Qué puede estar mal? Es un modelo de negocios a medida.
Sin embargo, se puede hacer un simple ejercicio de preguntas.
Es cierto que en Misiones se planta transgénicos desde hace por lo menos tres décadas. Y que se usa glifosato, en el maíz, en las más de 420 mil hectáreas forestadas y, también en el tabaco, pese a que la industria del cigarrillo descartó el uso de esos pesticidas. Sin embargo, salvo en el caso del grupo chileno Arauco, las cantidades son mínimas, en proporción. Para “proteger”las 250.000 hectáreas de maíz harían falta no menos de 1,5 millones de litros de glifosato -la marca más extendida es Roundup-. ¿La capital nacional de la Biodiversidad soporta semejante cantidad de veneno en el aire, con el consiguiente riesgo para la salud humana, animal, de cursos de agua y degradación del suelo? ¿Está Misiones preparada para cambiar su matriz productiva asociada al verde monte para parecerse a las desoladas praderas del sur brasileño, donde el desierto verde es dominado por la soja y el maíz por cientos de kilómetros? ¿Puede Misiones sacrificar la postal de naturaleza viva a cambio de una lluvia de dólares? ¿Puede Misiones ser mera exportadora de materia prima para que otros engorden ganado? En otros términos, Misiones pondría la tierra y sus proteínas para alimentar las vacas (y la riqueza) del otro lado de la frontera, donde prácticamente ya no quedan tierras productivas.
El modelo de primarización de la economía es el que se está imponiendo en la Argentina, según reconocen los propios thinks thanks liberales, pero al menos debe haber el derecho al pataleo.
¿Que hace falta mejorar la productividad de las chacras para que haya una riqueza mayor? Por supuesto. Pero no son pocos los esfuerzos actuales para recuperar la chacra, que vivió su peor contracción durante los 90, cuando el colono abandonaba la tierra por el escaso valor de sus productos. La inmigración se frenó y en muchos pueblos, se revirtió.
Durante el año pasado, Misiones fue declarada capital nacional de la Biodiversidad y se aprobaron varias leyes vinculadas a la agricultura sustentable y la prohibición del glifosato en espacios urbanos y periurbanos. El plan de la Nación parece saltarse todas las contraindicaciones.
Los especialistas señalan que Misiones con la genética variada que posee, “no necesita trabajar con transgénicos”, aunque es cierto que otras zonas del planeta se han beneficiado con esas variedades, como la lucha contra el hambre en África. En cambio, la tierra colorada goza del privilegio de tener biodiversidad (todavía), y contar con condiciones climáticas beneficiosas.
Para un biólogo consultado para esta columna, la discusión no debe ser transgénicos sí o transgénicos no. “Es una discusión tendenciosa, poco objetiva y que trae como consecuencia la desinformación y distrae de las verdaderas preguntas. Las preguntas deben ser mucho más específicas y atender a las realidades de cada región ¿Es necesario utilizar organismos transgénicos? ¿Bajo qué condiciones se deben utilizar? ¿Qué genes están insertos? ¿Cuál es el objetivo de insertar esos genes? ¿Quiere Misiones responder al modelo agroexportador que plantea la Nación? Misiones posee una rica variabilidad genética que le permite afrontar los desafíos de soberanía alimentaria planteados a futuro, respetando el medio ambiente”, sentenció. Curiosamente, es un punto de coincidencia con Jerónimo Lagier, el diseñador del proyecto maíz: “No es el uso o no uso de los transgénicos, sino cómo lo usás”, dijo en un reportaje con Economis que se puede leer acá.
Pero en realidad es un debate que también se da en los países “avanzados”. Hace cuatro días la justicia francesa prohibió la venta y el uso en Francia del Roundup Pro 360, herbicida que contiene glifosato del grupo Monsanto/Bayer utilizado en el país galo en vitivinicultura. El fallo se produce en pleno debate en Francia y Europa sobre el potencial peligro del glifosato, principio activo del Roundup.
Se agregan otras preguntas. ¿Quién se quedará con los dólares extra de la exportación? Argentina es el cuarto exportador mundial, pero apenas cinco empresas concentran la mitad del negocio exportador. ¿Maizar hará los papeles de exportación? ¿Tributará en Misiones? ¿Dejará el maíz de ser considerado producción primaria? ¿Habrá aranceles de exportación o serán únicos ganadores? El proyecto plantea la generación de un nuevo ingreso anual en Misiones, sólo por producción, de aproximadamente 72,5 millones de dólares (márgenes brutos de 300 dólares por hectárea para maíz, 250 para soja y 120 para trigo), más la creación de mil puestos de trabajo e ingresos extra en “hotelería y transporte”.
Y la última… no es casualidad que las provincias que más están sufriendo los efectos de las inundaciones, sean las que tienen un modelo agrario basado en la soja, con inabarcables extensiones desmontadas para darle paso al “yuyo”. No es que llueve más. No hay monte que absorba el agua.
No debe tomarse este debate de manera apresurada. Y menos considerarlo un escarceo preelectoral entre los promotores de Cambiemos y el rechazo de la Renovación. De hecho, los primeros en salir a cuestionar el proyecto fueron dirigentes de organizaciones ambientalistas de diversas corrientes políticas, muchas de ellas enfrentadas al Gobierno provincial. Pero aunque no sea electoral -faltan un par de meses para el inicio de la campaña-, es, sin lugar a dudas, un debate político sobre modelos. Y ahí si hay un contraste.
La propuesta de la Nación busca aumentar la productividad y cazar dólares al alcance de la mano. ¿Propuesta equivocada? Misiones tiene un modelo de minifundios donde la productividad va de la mano con el cuidado ambiental. ¿Propuesta equivocada?
Para Cambiemos el glifosato es un mal menor -el ministro de Agricultura de María Eugenia Vidal, en Buenos Aires, Leonardo Sarquís, era CEO de Monsanto-. Y también es un mal menor granjearse la enemistad de unos cuantos “fundamentalistas” del ambiente. Lo mismo sucede en Iguazú, donde el Gobierno nacional insiste con el proyecto de “villas turísticas” en medio de la selva y el corazón de las Cataratas del Iguazú, pese al rechazo suscitado entre los habitantes de esa ciudad que incluso quieren recurrir a la Unesco para frenar el proyecto inmobiliario en la selva.
Para Misiones, la protección de los recursos naturales es una batalla que se da en los hechos y en lo simbólico. Es una de las provincias que tiene una demanda abierta contra la Nación por la potestad de los recursos naturales del Parque Nacional Iguazú, tiene leyes de protección del agua en ríos, vertientes y humedales. Tiene un Instituto de Biodiversidad y otro del Suelo. Tiene una ley del aprovechamiento energético de los recursos hídricos. Es pionera con un ministerio de Ecología, una de las “amenazas” del plan nacional, y creó un ministerio de Agricultura Familiar. Es el modelo que abrazó Misiones y que fue respaldado con los votos en los últimos quince años.
El presidente Mauricio Macri terminó sus vacaciones y se fue a Brasil, a seducir al todavía interrogante Jair Bolsonaro. La primera cumbre no dejó ningún documento sustancial, pero sí indicios del futuro del Mercosur, debilitado por la decisión de Brasil de buscar mercados en soledad. Macri aceptaría flexibilizar aranceles comunes y que Argentina también salga a negociar mano a mano con el mundo. Lo que a simple vista puede ser un “gran negocio”, tiene implicancias que van más allá de lo político.
El tamaño de la economía de Brasil es un mercado apetecible para cualquiera, para exportar o importar. ¿Podrán las empresas exportadoras competir en igualdad de condiciones con una escala menor, costos logísticos, impositivos y salariales distintos? La competitividad no será la misma. Salvo que se trate de la antesala de mayor flexibilización para bajar costos y que en la Argentina haya una mayor rebaja impositiva. Está por verse, pero sin dudas, se trata de la simiente de una radical transformación en la economía regional.
“Nos han elegido porque querían un cambio de verdad”, festejó Macri después de la foto con Bolsonaro. El Presidente argentino celebró la sociedad plasmada en la “interconexión de nuestras economías, que hace que cuando a uno le va bien lo ayuda al otro y necesitamos que a los dos nos vaya bien”.
En ese plano, la idea de producir maíz transgénico en Misiones para alimentar a los cerdos que exporta Santa Catarina, cobra otra relevancia.
De todos modos, Macri debe primero enfocarse en su reelección. Hoy ninguna encuesta se lo garantiza, aunque conserve su propio piso de votantes, en torno al 30 por ciento.
Los resultados económicos marcan el descontento de la sociedad y el drenaje de votos propios hacia una fuerza todavía no delineada de la oposición.
Los números marcan un retroceso en todas las variables. La meta fiscal es la única que se cumplió en 2018. La inflación fue la más alta en 27 años y en los últimos tres, durante la era Macri, se acumulan 158,4% de inflación, más que en los últimos cuatro años de Cristina. Para encontrar aumentos tan acelerados hay que retroceder a 1991, cuando la hiperinflación era un potro que recién fue domado con el plan de Convertibilidad. Siquiera en 2002, después del estallido de la crisis y la huida de la alianza de ese entonces, los números fueron tan malos: el primer año de Eduardo Duhalde terminó con una inflación del 40 por ciento.
Los fracasos de las metas y del programa económico quedaron evidenciadas en la inflación de 2018, ya que en paralelo, crecieron las tasas que están “matando” a las Pymes, el ajuste, el desempleo y la pobreza.
La paradoja es que las políticas del Gobierno son al mismo tiempo, inflacionarias, con la quita de subsidios y los aumentos de tarifas. No es casual que lo que más haya aumentado durante 2018 haya sido el rubro transporte, regulado por el Estado. El tarifazo por la quita de subsidios dinamitó el bolsillo de los usuarios y agregó más pólvora a la inflación. Lo mismo se repite con la energía eléctrica, el gas o el agua potable.
En el nordeste el transporte también es el rubro que más aumentó, aunque en Misiones se mantengan, con recursos propios, los subsidios para morigerar el impacto de las subas. El enojo de los usuarios tiene justificación.
La política de subsidios “inteligentes” que comenzó a usar Misiones marca un contraste que permite aliviar el bolsillo. En todo el país las panaderías se declararon en emergencia por la caída en las ventas y el aumento desproporcionado de tarifas y materia prima. Misiones, con el Ahora Pan puesto en práctica por el gobernador Hugo Passalacqua, fue una de las excepciones: se mantuvo el consumo y las panaderías tienen una tarifa eléctrica, en algunos casos, a la mitad.

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Ya son diez las provincias que desdoblan y adelantan elecciones

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La Pampa abrirá el calendario a medidos de febrero con las PASO locales. Mientras que Neuquén, el 10 marzo, será la primera en consagrar un mandatario
Al menos diez provincias separarán sus elecciones de los comicios nacionales. La última en anotarse en esa nómina fue San Luis, que decidió convocar al electorado local el próximo 16 de junio.
A nivel nacional se estableció el 11 de agosto de 2019 para las PASO, el 27 de octubre para las elecciones generales, y el 24 de noviembre, para la segunda vuelta, en caso de que ningún candidato presidencial consiga suficiente ventaja para alcanzar la Presidencia en el primer test electoral.
De todos modos, diez provincias ya notificaron el desdoblamiento electoral: La Pampa abrirá el calendario a medidos de febrero con las PASO provinciales y también adelantarán los comicios Neuquén, San Juan, Chubut, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Tucumán, Rio Negro y San Luis.
La Pampa será el primer distrito en ir a las urnas en 2019, con una compulsa electoral que se realizará el 17 de febrero y que se denomina como Internas No Obligatorias; serán el paso previo a la elección de gobernador, convocada para el 19 de mayo.
En ese primer test, el diputado nacional Sergio Ziliotto será el único postulante del Partido Justicialista; en tanto, en Cambiemos habrá una puja entre el representante del PRO, el ex secretario de Deportes Carlos Carlos Mac Allister y el precandidato de la UCR, Daniel Kroneberger.
El 10 marzo, Neuquén elegirá gobernador, obviando primarias, y de ese modo será la primera provincia en consagrar un mandatario.
Omar Gutiérrez, del MPN, tratará de revalidar su mandato, mientras el radical Horacio “Pechi” Quiroga, intendente de la capital provincial, será el candidato de Cambiemos, y Ramón Rioseco representará al kirchnerismo.
San Juan convocará a PASO el 31 de marzo; las elecciones para gobernador, intendentes y legisladores locales se harán el 2 de junio.
El justicialista Sergio Uñac irá por la reelección, y el postulante de Cambiemos en la provincia cuyana será Marcelo Orrego, intendente de la localidad de Santa Lucía.
Abril será un mes cargado de elecciones, ya que irán a las urnas cuatro provincias: Chubut, Entre Ríos y Santa Fe, en las que se harán primarias; y comicios generales en Río Negro.
En Chubut, las PASO irán el 7 de abril, y las generales el 9 de junio: Mariano Arcioni, quien completó el mandato del fallecido gobernador Mario Das Neves, buscará seguramente seguir al frente del Ejecutivo local, frente al diputado nacional Gustavo Menna, de Cambiemos.
El mismo día, la vecina Río Negro elegirá gobernador, en medio de una controversia sobre la duración del mandato de Alberto Weretilneck, quien días atrás convocó a comicios locales, que se anticiparán a los nacionales y sin Primarias que los antecedan.
El actual gobernador asumió en 2012, luego de la muerte de Carlos Soria y fue reelegido en 2015. Aunque la oposición lo acusa de “forzar” la interpretación de la Constitución rionegrina para presentarse a otro mandato, Weretilneck argumenta que el iniciado hace cuatro años fue en rigor “el primer período”. Por su parte, el diputado nacional por la UCR de Río Negro, Sergio Wisky, será el candidato a gobernador que se presentará por la coalición Cambiemos.
Entre Ríos tendrá las PASO el 14 de abril y las generales el 9 de junio: Gustavo Bordet buscará la reelección como gobernador, y Cambiemos no definió aún su postulante.
Al otro lado del río Paraná, los santafesinos serán partícipes de un proceso electoral que se iniciará con primarias el 28 de abril y concluirán con elecciones a gobernador el 16 de junio.
Hasta ahora, en Santa Fe, Antonio Bonfatti será el representante del oficialismo socialista, y el Justicialismo aún no resolvió quién será su postulante. En Cambiemos, el radical José Corral, intendente de la capital provincial, será precandidato, y tal vez dxe ba dirimir en las PASO con un postulante de Elisa Carrió, Lucas Incicco.
En San Luis, el gobernador Alberto Rodríguez Saá convocó a elecciones para gobernador y demás cargos legislativos provinciales también para el próximo 16 de junio. A su vez, el próximo 28 de abril se realizarán las Primarias Abiertas y Simultáneas (PAS), coincidiendo de estas manera con las elecciones en la provincia de Santa Fe.
En Córdoba tampoco se realizarán primarias y el 12 de mayo se definirá quién será gobernador, en una compulsa en la que el peronista Juan Schiaretti buscará un nuevo mandato. Cambiemos todavía no resolvió al postulante en la provincia, distrito que fue determinante para el triunfo del presidente Mauricio Macri en el balotaje de 2015.
El intendente de la capital cordobesa, Ramón Mestre, y el diputado Mario Negri son las opciones de la UCR, mientras el ex árbitro Héctor Baldassi completa la oferta del macrismo, luego de que el ex embajador Luis Juez confirmara que buscará la intendencia de la capital provincial.
En Tucumán, el gobernador Juan Manzur cuenta en el visto bueno de la Justicia para adelantar las elecciones locales, luego de que un fallo declarara inconstitucional un artículo de la Carta Magna provincial que fijaba la fecha para la realización de los comicios; el diputado José Manuel Cano (UCR) pidió a la Justicia que ordene al Ejecutivo local que se abstenga de convocar a comicios anticipados. Manzur dijo que esperará a que finalice la feria judicial para definir el cronograma electoral.
Fuente iProfesional

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Las tapas del viernes 18: La inflación, el dólar y los cuadernos

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A continuación reproducimos las tapas de los principales diarios del país. La inflación mayorista es la mayor en 16 años según el INDEC y los analistas ven como esto impactará en el IPC de este año.
El dólar encontró su rumbo y se ubico dentro de las bandas de flotación, el BCRA dejó de intervenir. Cómo cerrará la semana del recambio turístico
Con más de 50 allanamientos a empresas vuelve a escena el Juez Bonadio con la causa de los cuadernos de la corrupción.

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La mitad de los argentinos quiere votar a un Presidente “ni de Cambiemos ni kirchnerista”

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La consultora Gustavo Córdoba & Asociados publicó un nuevo estudio sobre la situación política del país. El Gobierno está altamente desaprobado por la opinión pública, mientras la imagen de Mauricio Macri sigue cayendo. La mayor parte de la población se define como “anti” y muchos elegirían a un candidato fuera de Cambiemos y del kirchnerismo, pero ese candidato parece no existir aún, porque Mauricio Macri y Cristina Kirchner serían los más votados en una elección.
Según una encuesta de Gustavo Córdoba y Asociados, el Gobierno actual es altamente desaprobado: Casi la mitad de los entrevistados dijo que lo “desaprueba totalmente” y más del 15% sostiene que “desaprueba algo”. Además, más de la mitad de los encuestados sostiene que votaría a un candidato presidencial que no sea “ni de Cambiemos ni kirchnerista”.
 

Con respecto a los “principales problemas” del país, los consultados tienen diferentes prioridades. Sin embargo, hay dos temas que lideran la lista: Inflación (23,5%) y corrupción (16,2%). Continúan la lista el endeudamiento, el desempleo, la pobreza y la educación.
Cuando se pregunta el principal problema “de usted y su familia“, la inflación toma aún más importancia, llegando al 37,4%. La siguen el desempleo y la inseguridad.

También se consultó con el histórico enfrentamiento entre “peronistas” y “antiperonistas“. En este sentido, es interesante que casi 3 de cada 10 personas sostiene que “no sabe” de qué lado de la “grieta” está.
Con respecto a los dos principales partidos, los “antis” son los más populares: Más de la mitad de los encuestados sostiene ser anticambiemos y más de la mitad, antikirchnerista. Sin embargo, solo un 25% sostiene ser de Cambiemos y un 26%, kirchnerista.

La imagen del presidente Mauricio Macri se encuentra deteriorada: 4 de cada 10 consultados sostiene que es muy mala y más del 20%, que es mala. Es decir que más de un 60% de los encuestados tiene una imagen negativa del Presidente. Se trata de un número que aumentó siete puntos desde el noviembre pasado.

La situación de María Eugenia Vidal no es tan crítica, pero su imagen negativa es mayor que la positiva, pero por menos de cuatro puntos de diferencia entre ambas.

La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner también tiene una imagen negativa, aunque no tanto como la del actual presidente. En este caso, se trata del 55,7%. Su imagen positiva es mayor que la de Macri y sobrepasa el 40% de los encuestados.

La de Sergio Massa, por su parte, mejoró bastante en el último mes: Entre diciembre de 2018 y enero de 2019, la negativa descendió casi 10 puntos porcentuales. La imagen positiva del líder del Frente Renovador, por su lado, aumentó más de dos puntos en ese lapso. Sin emargo, sigue teniendo más de un 50% de imagen negativa y menos del 30% de positiva.

Juan Manuel Urtubey tiene una mayor imagen positiva que negativa: 39,2% versus 37,7%. En los últimos meses se invirtieron los números, porque en septiembre del 2018 la negativa superaba a la positiva por más de 10 puntos.

Sin embargo, Urtubey no tendría un buen resultado en un escenario de elecciones, liderado por Cristina Kirchner. La expresidenta sería la ganadora, según este estudio, superando a Mauricio Macri por casi 10 puntos. El esto los sigue muy por debajo.

 

Ficha técnica:
> Población objeto de estudio: Población general mayor de 16 años.
> Ámbito: República Argentina.
> Procedimiento de muestreo: Estratificado por conglomerados.
> Cuotas: Sexo y Edad. Afijación: Proporcional. > Instrumento de recolección de información: Cuestionario estructurado.
> Trabajo de campo: 13 a 15 enero de 2019
> Tamaño de la muestra: 1200 casos.
> Error de muestreo: + / – 2,83%.
> Nivel de confianza: 95%
> Técnica de recolección de información: Sistema IVR – Provisto por numeral8.

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