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Analistas privados consideran que la gestión macrista enfrenta una “tormenta perfecta”

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El Centro de Estudios Nueva Mayoría, de Rosendo Fraga, destaca que la “ambigüedad” de Mauricio Macri “conspira contra una solución” a la “crisis de confianza en la Argentina”, y pone en riesgo, asimismo, su intento de reelección. En tanto, Estudio Broda considera que la economía ha comenzado a transitar un nuevo período recesivo y enfrenta una “tormenta perfecta” que, según cómo el Gobierno la ‘pilotee’, dejará mayores o menores “secuelas”.
Dos recientes análisis económico-políticos dan cuenta de la compleja situación que enfrenta la Argentina, y el gobierno de Mauricio Macri en particular.
El informe “Las claves políticas” del Centro de Estudios Nueva Mayoría (Rosendo Fraga) hace hincapié en la “crisis de confianza en la Argentina”, algo que ha reconocido públicamente Macri el pasado 17 de junio. Ni el respaldo de los US$55.000 millones del FMI y otros organismos, ni la autorización del FMI para destinar la mitad de la primera cuota que entregó de US$15.000 millones para contener el dólar, ni la calificación de “mercado emergente” han sido eficaces para reconstruir la confianza.
Asimismo, aunque consiguió ser “mercado emergente”, el riesgo país es más al to que cuando era “mercado de frontera”. De hecho, México y Brasil, con futuros políticos muy inciertos, tienen menos riesgo país que Argentina.
De este modo, la política exterior argentina muestra logros (el apoyo de los países desarrollados en el FMI) pero pocos resultados (no se logró iniciar el proceso de ingreso a la OCDE y no sirvió pasar a “mercado emergente”).
Según dicho informe, Macri no se plantea cambiar el gabinete, ni designar uno de coalición, que son los recursos que normalmente se utilizan para enfrentar este tipo de crisis. Pero él en ocho años como Jefe de Gobierno y dos y medio como Presidente, nunca cambió el Gabinete, sino que fue produciendo relevos caso por caso. Tampoco parece dispuesto a cambiar el equipo económico, que es lo que suelen intentar con mayor o menor éxito los gobiernos en similares circunstancias.
“Su problema central sigue siendo el conflicto entre el candidato y el estadista. El p rimero está atento a la imagen y la popularidad, el segundo a la resolución de las crisis y la historia. A 16 meses de la elección presidencial, si Macri paga el costo para resolver la crisis, puede ganar o no la elección. Pero si no lo hace, no tendrá posibilidad de ganarla. El gradualismo ha perdido viabilidad electoral”, destaca Nueva Mayoría.
El informe considera que “la ambigüedad de Macri conspira contra la solución de la crisis“. “Las ambigüedades de Macri en materia económica, política y social son claves para generar esta crisis de confianza. El cambio de gabinete o de equipo económico no están entre sus herramientas probables. Lo más difícil de cambiar en un líder político no es su ideología, sino su personalidad”.
Y da ejemplos de dicha ambigüedad.
> Economía: se dice que la prioridad es el crecimiento y evitar la recesión; se lanza el plan de fomento para las PYMES; se afirma que se acelerará el pago de la obra pública para no afectar el empleo en la construcción; se flexibiliza la política salarial del sector público (se abandona la pauta del 15%); Macri se reúne con gobernadores del PJ y les dice no reducirá la obra pública a las provincias; se decide moderar el aumento tarifario y postergar el fin de los subsidios para 2021. Pero también dice que reducirá el déficit, que esta vez la Argentina va a cumplir los compromisos con el FMI; que se suspenden las rebajas de impuestos; que las provincias tendrán que gastar menos, etc.
> Frente al Peronismo: Macri dice que “instrumentó políticamente el paro” y Patricia Bullrich que “la oposición desde el primer día trabajó para voltear a Macri”. Al mismo tiempo se convoca a la oposición a un acuerdo para cumplir las metas con el FMI, para acordar el presupuesto 2019 y para implementar el ajuste. En este marco, sólo concurrier on los 5 gobernadores oficialistas y 5 opositores sobre 19 a la convocatoria que hizo para acordar la implementación del acuerdo con el FMI.
> Con la CGT, tras el paro general, primero se dice que no se dialogará con el sindicalismo, después que sí y finalmente que se lo hará sector por sector, comenzando por la construcción. Cabe destacar que Hugo Moyano ha recuperado poder y protagonismo, la CGT discute ahora si pone en marcha un “plan de lucha” y en agosto renovaría su conducción.
> Frente al aborto: en Diputados el Ejecutivo aparece impulsando la sanción de la despenalización y asumiendo otra posición, con un Senado reacio a aprobar el proyecto que tiene media sanción de diputados.
El informe resalta que el paro del pasado 25 de junio fue uno de los más contundentes de los últimos tiempos, al participar la CGT con todas sus líneas internas, sectores del sindicalismo peronista que estaban alejados de ella (Co rriente Federal y Massa) todos los gremios del transporte, el sindicalismo combativo de las 2 CTA, movimientos sociales, organizaciones de izquierda -realizaron decenas de cortes en todo el país- y el colectivo “ni una menos”. El Episcopado a través de su Presidente dijo el día antes “no puede ser que los pobres paguen el ajuste”. Se articuló una amplia coalición social opositora. Pero fue una protesta que “contuvo y canalizó” el malestar. No hubo un herido ni una vidriera rota, como también sucedió un mes antes con la Marcha Federal de los Movimientos Sociales.
¿Qué consiguió el paro? Extender el 25% que había conseguido Moyano a otros gremios (Bancarios, gastronómicos, uta, alimentación, etc.) que se pongan en marcha las cláusulas de revisión y que el estado abandone la pauta del 15%.
Nueva Mayoría pronostica que en el segundo semestre, los ef ectos de la crisis económica bajarán al ámbito social y llegarán a la gente. La situación crítica se dará en los sectores de menores ingresos, donde la pobreza y la indigencia aumentan. La prioridad del gobierno no debe ser evitar paros ni movilizaciones, sino impedir los saqueos, para lo cual la emergencia alimentaria es fundamental.
Con respecto a las próximas elecciones, Macri puede intentar su reelección si resuelve la crisis económica (María Eugenia Vidal puede ser una alternativa en caso contrario, siempre que el desgaste no la haya alcanzado o puedan surgir alternativas no previstas).
# Broda: “La Tormenta Perfecta”
El otro informe que se desarrollará en esta nota es el realizado por Estudio Broda, que habla de una “tormenta perfecta”.
El cambio en el contexto financiero externo puso en evidencia la fragilidad del esquema macro elegido el 10 de diciembre de 2015. Los inversores ya no es tán dispuestos a seguir financiando nuestros elevados déficits gemelos (fiscal y externo). No están dispuestos seguir financiando el exceso de gasto (sobre todo, el del sector público), un creciente déficit de la cuenta turismo y la dolarización de carteras de los propios argentinos.
Actualmente, la Argentina se encuentra afrontando el “segundo shock” de salida de capitales de los países emergentes y sigue siendo el país más castigado por los inversores. El primer shock fue gatillado a mediados de abril por la apreciación del dólar y la suba de las tasas de interés de USA. El segundo, a mediados de junio, por el temor a una guerra comercial y a una crisis de algún país emergente ante el cambio en la situación financiera internacional.
El informe resalta que esta semana entran en vigencia los aranceles que impuso el gobierno de Estados Unidos sobre las importaciones provenientes de China por U S$35 mil M, que afectan principalmente la producción de motores marinos y turbinas eléctricas. China, por su parte, en retaliación, impondría tarifas sobre las exportaciones de automotores fabricados en EEUU.
Esta tensión ha generado un “flight to quality” de los inversores del mundo hacia los bonos del Tesoro de USA, los que han optado por refugiarse especialmente en los Treasuries a 10 y 30 años ante la turbulencia generada por la guerra comercial (Corolario: se aplanó la curva de rendimientos).
En este contexto, la Argentina enfrenta hoy:
> una reversión del influjo de capitales (huida de activos argentinos);
> una dolarización de portafolios (caída de la demanda de dinero);
> todo en un contexto en que ahora el BCRA se encuentra muy limitado para utilizar las reservas con el fin de frenar la escalada del dólar (por la restrictiva meta–piso de reservas internacionales netas del Acuerdo con el FMI).
El gobierno decidió combatir la inestabilidad financiera y cambiaria vendiendo más de US$12,000 M en el mercado de cambios, solicitando asistencia financiera al FMI, comprometiéndose a aplicar un programa económico más consistente, y recurriendo a un cambio en la conducción del BCRA más la declaración de la Argentina como nueva nación “emergente”. Pero aún no logra apaciguar el dólar y tranquilizar los mercados.

El interés por activos argentinos se desplomó, y la Argentina resultó el país más castigado. ¿Por qué? Estudio Broda destaca que se endurecieron las condiciones financieras externas. Las diferencias en materia de política monetaria y perspectiva de crecimiento hoy en favor de USA generaron una apreciación del dólar y una suba de las tasas de interés en EEUU, que provocaron el 1er round de salida de capitales del mundo emergente. Luego, a mediados de junio, sobrevino un 2do round al acrecentarse los temores de una eventual guerra
comercial y del riesgo de alguna crisis en el mundo emergente ante el endurecimiento del contexto financiero internacional.
Este cambio en el contexto externo actuó aquí como una especie de “desempañador”: los tenedores de bonos argentinos se dieron cuenta de la fragilidad de la política económica del Gobierno que tendió a agravar los desbalances heredados.
La evidencia empírica sugiere que los países que más sufren ante cambios ante cambios en el contexto externo son los que (1) tienen una gran proporción de su deuda en dólares, (2) pocas reservas internacionales, (3) presentan un alto déficit de la cta corriente, (4) son importadores de energía y (5) carecen de credibilidad en su política monetaria y de independencia del su Banco Central. ¡Bingo! ¡ La Argentina tenía “cartón lleno”!
Como si fuera poco otros factores suman “ruido” y huida de activos locales: hoy no se sabe si habrá reelección, si el Presidente tendrá la convicción de cumplir con el Acuerdo con el FMI ni cómo se terminarán utilizando los u$s7.5 mil M del primer desembolso del FMI, mientras el nuevo BCRA sumó incertidumbre al sugerir que modificaría la política monetaria.
Dicho informe indica que en medio de la tormenta financiera y cambiaria, el Gobierno decidió combatir las turbulencias vendiendo má s de US$12,000 millones en el mercado de cambios; solicitando asistencia financiera al FMI; comprometiéndose a aplicar un programa económico más consistente, más acorde con los problemas de la Argentina; recurriendo a un cambio en la conducción del BCRA, que debutó con una batería de medidas financieras para abatir la incertidumbre cambiaria. Más la mejora de la calificación del país de mercado de “frontera” a “emergente”.
Pero aún no logra apaciguar el dólar y tranquilizar a los mercados. Una parte del problema es que el nuevo BCRA no tiene demasiada capacidad (reservas) para amortiguar la reversión de los flujos de capitales y el aumento de la dolarización de carteras.
“El Gobierno tiene que frenar la escalada del dólar, aunque sea una tregua transitoria, por el riesgo de nominalización de la economía y porque la crisis cambiaria y financiera está diluyendo el poder político del Presidente Macri”, resalta Broda.

Pero para resolver el problema del mercado de cambios de manera permanente no alcanza con las subastas de dólares del Tesoro, una mesa de dinero más eficiente, la picardía financiera del nuevo BCRA, los incentivos para que bancos e inversores compren LETES en dólares, la suba de encajes y la tasa de interés en el entorno de 50% anual.
Estudio Broda asegura que el problema es que al tipo de cambio real de junio las subastas del Tesoro (por US$7,5 MM) podrían no alcanzar para equilibrar el mercado de cambios en lo que resta de 2018. El problema es que el faltante de divisas no es una dificultad coyuntural que pueda resolverse con “medidas pícaras”; se trata más bien de un problema de índole estructural: el país tiene un bajo nivel de exportaciones (US$23,000 M menos que hace siete años atrás) y los argentinos pensamos y ahorramos en dólares, con lo cual cada vez que se termina la bicicleta financiera y hay dificultad para colocar deuda en los m ercados globales, vuelve a reaparecer el problema del faltante de dólares.

El préstamo del FMI por US$50,000 M es importante, pero no alcanzaría para cubrir la totalidad de las obligaciones financieras del Gobierno Nacional (el déficit primario y los vencimientos de la deuda) hasta el final del mandato del Presidente Macri.
El programa financiero de 2018 está cerrado con la asistencia del FMI (asumiendo que los dos desembolsos pendientes de este año se utilizan como apoyo presupuestario). Pero en 2019 no sólo se requerirá utilizar los desembolsos del Fondo como financiamiento presupuestario, sino que a la Argentina se le reabran los mercados de capitales para colocar deuda.
A su vez, el descalce de monedas entre el financiamiento en dólares y las necesidades financieras en pesos del Gobierno (asumiendo que se compran las Letras Intransferibles) llevaría al Tesoro a vender unos u$s9,600 M en 2018 (más de los u$s7,500 M previstos en el acuerdo con el FMI) y u$s25,000 M en 2019. Si no se compraran las Letras Intransferibles (lo que complicaría la política monetaria), se reduciría sensiblemente el financiamiento que habría que salir a conseguir (de u$s21 mil M a u$s5,5 mil M) y en 2019 habría que vender en el mercado de cambios “apenas” unos u$s16,000 M (en vez de u$s25,000 M).

Hoy luce difícil que el Gobierno tenga la capacidad financiera suficiente como para cubrir su agujero financiero, y, al mismo tiempo, llevar adelante las colocaciones de deuda necesarias para avanzar en el desarme del stock de LEBAC.
“Se viene un 2do. semestre bien difícil. Aún cuando el Gobierno logre apaciguar la inestabilidad financiera y cambiaria actual, lo cierto es que esta turbulencia dejará secuelas“.
La economía ha ingresado en una recesión que puede llegar a ser menos corta y menos suave de lo que está pronosticando el consenso del mercado; la inflación de 2018 estará más cerca del 30% anual que de la expectativa inicial de 20% y los u$s7,500 M del primer desembolso del FMI podrían no alcanzar para atender la demanda de divisas, no pudiendo descartarse que tras un período de calma del dólar, el tipo de cambio nominal del segundo semestre termine siendo algo más alto que el actual con un tipo de cambio real a fin de año que en el mejor de los casos sería similar al del mes de junio.
Se desvanecieron las posibilidades de una transición hasta la elección presidencial de leve crecimiento y descenso de la inflación como habían previsto las autoridades económicas de CAMBIEMOS.
El camino hacia octubre de 2019 se presenta más bien como un sendero de política macro contractiva, apoyo del FMI y turbulencias domésticas, donde no será posible cumplir con la expectativa oficial de romper el ciclo de suba y baja del PBI con dos años consecutivos de crecimiento positivo. De todos modos, este escenario es mejor que el ajuste desordenado, considera el informe. El plan económico del Acuerdo con el FMI es un paso en la dirección correcta para comenzar a reducir los desbalances macro e intentar frenar la crisis de confianza.

Todo parece indicar que la economía ha comenzado a transitar un nuevo período recesivo. De hecho, 24 de los 37 indicadores que se monitorean muestran caídas en el margen (es decir, en el último mes disponible con respecto al trimestre previo).
Ahora se espera para el IIT18 una caída del PBI del orden de 3.0% con respecto al trimestre anterior (sin estacionalidad) y para el tercero un retroceso de alrededor de 1.0% , con lo cual, aún si la economía dejara de contraerse en el cuarto trimestre del año, el 2018 cerraría con una leve contracción del orden de 0.5%, mostrando una caída intra-año de 3.3% (entre el IVT-17 y el IVT-18) y dejando un arrastre negativo para 2019 del orden de -1.6%.
De cumplirse este pronóstico, la economía habrá ingresado en su quinta recesión en tan sólo nueve años y medio. Todo un récord a nivel mundial
Tristemente, el ingreso per cápita del IIT18 es 5.5% inferior al del IIT11 y prácticamente igual al del IIT08, lo que quiere decir que el ingreso por habitante no ha crecido en la Argentina en los últimos diez años.
Según Broda, esta recesión podría no ser tan leve y/o perdurar por más de 2 trimestres como vaticinan los más optimistas. Destaca que la recesión de 2012 duró apenas dos trimestres y la economía se contrajo un 4.5% acumulado, afectada por el cepo cambiario que se impuso a fines de 2011 y la desconfianza de los mercados que trajo aparejada la reelección de Cristina Fernández. Las recesiones de 2014 y 2016 fueron algo más largas, pero menos severas: la de 2014 se extendió por cuatro trimestres y la economía cayó “sólo” un 3.9% acumulado, mientras que la recesión de 2016 duró tres trimestres y la economía se contrajo un 3.4%.
Ahora, en cambio, se es tima una contracción acumulada del orden de 4.5%, pudiendo la recesión extenderse por tres o quizás cuatro trimestres. La recesión de 2018 sólo sería más suave que la registrada en 2008/09, cuando la economía se contrajo 10.2% en tres trimestres, en medio de la crisis global, una sequía y la disputa entre el campo y el gobierno de aquel entonces por la Resolución 125.
Porque a diferencia de las recesiones anteriores (2012, 2014 y 2016), en esta oportunidad la economía enfrenta una “tormenta perfecta”: la política fiscal será contractiva, la política monetaria tendrá sesgo restrictivo y la masa salarial real caerá, tanto por la caída del salario real como por la retracción del empleo, según Estudio Broda.
Como conclusión, el informe destaca que “el 2018 ya está ‘jugado’ y el 2019 dependerá del grado de convicción del gobierno del Presidente Macri para cumplir con el programa acordado con el FMI. Sin duda, la Argentina está mejor con el Acuerdo con el FMI que sin el Acuerdo. Fondo mediante, evitará una crisis macro de magnitud, pero el programa acordado con el FMI implica una política fiscal contractiva, una política monetaria restrictiva con una masa salarial que se contraerá en lo que resta del año. En suma, ‘estamos vivos, pero a dieta rigurosa y con lenta rehabilitación’”.

La imagen negativa de Macri continúa subiendo, mientras que la positiva baja, como se ve en el gráfico de arriba.
A su vez, el 78% evalúa que actualmente la situación económica del país es peor que la del año pasado. Y el 57% considera que aún será peor en 2019.

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Arjol celebró el avance del proyecto de regularización de barrios populares

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En el marco de la media sanción obtenida en Diputados en el Congreso de la Nación, el edil de Cambiemos se expresó a favor del proyecto de ley que empieza a cambiar estructuralmente los barrios populares.
Posadas. Ayer la Cámara de Diputados de la Nación dio media sanción a un proyecto que establece la urbanización de barrios populares, en este aspecto, Martín Arjol festejó la iniciativa: “La verdad que estamos felices, es un gran inicio para poder comenzar a cambiar la realidad de miles de familias en la Ciudad.”.
En este sentido, explicó que “todos los días caminamos los barrios y vemos la realidad de los vecinos, trabajamos para poder ayudarlos pero hay cuestiones más profundas que no están a nuestro alcance y que se haya avanzado en este aspecto es una nueva victoria del Cambio”.
El Registro Nacional de Barrios Populares registró 93 asentamientos en el Gran Posadas, en los cuales viven cerca de 63 mil personas; sobre esto, Arjol dijo que “son cifras alarmantes, son casi 18 mil familias que viven marginadas y en situación de vulnerabilidad.” Así también, aseveró “Hay que trabajar y dar los debates necesarios para que el proyecto se haga ley” y agregó “este proyecto no le va a solucionar la vida a los vecinos, pero es un principio del cambio estructural que necesitamos en los barrios, es un paso más para seguir dignificando a los posadeños”.

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El Gobierno nacional promete congelar el ingreso de empleados públicos

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La iniciativa saldrá por decreto y regirá hasta el final de mandato de Macri. Habrá excepciones para universidades, CONICET y las Fuerzas Armadas. El objetivo es disminuir el déficit fiscal. La propuesta imita la tomada por el Gobierno de Misiones desde el 2015.
El gobierno nacional planea emitir un decreto con 10 medidas de Control de Gastos. El principal punto es el congelamiento de ingresos de empleados públicos hasta que finalice el mandato de Macri. También se reducirá un 30% el dinero destinado a viajes, viáticos y horas extras de funcionarios.
No podrá comenzar nuevo personal en los ministerios, AFIP, ANSES, PAMI e instituciones similares. Las empresas del Estado deberán informar cuántos empleados tienen y cuánto cobran. Salvo contados casos se dará autorización previa y podrán contratar nuevo personal en CONICET, las Fuerzas Armadas y de Seguridad, Universidades Públicas y personal del Servicio Exterior.
Se va a reducir el gasto en viajes y pasajes, ya que sólo los ministros podrán viajar en clase ejecutiva y los secretarios cuando el tramo sea superior a 8 horas. Además, se suspenderá la compra de nuevos autos oficiales y se relevará la cantidad de vehículos que hay hasta ahora.
Los cargos duplicados se eliminarán, es decir, que aquellos funcionarios o directores de empresas públicas con dos o más nombramientos deberán optar por un sólo salario.
Por último, a través de la Comisión Técnica Asesora de Política Salarial del Sector Público, el gobierno evaluará la continuidad de toda bonificación o premio vigente y suspenderá la incorporación de nuevos beneficios.
El paquete de medidas que contempla el decreto entrará en vigencia cuando sea publicado en el Boletín Oficial. Esto ocurrirá entre hoy y principios de la semana que viene.
Desde el Ministerio de Modernización liderado por Andrés Horacio Ibarra, se manifestó que esperan un ahorro de 20.408 millones de pesos.

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Passalacqua: “Hay que discutir los subsidios a Buenos Aires porque al país lo salvan las provincias”

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El gobernador de Misiones dijo que en el debate del presupuesto 2019 “hará falta ser extremadamente federales” y cuestionó el desafasaje entre el poder central y las provincias
Infobae – Mesurado. Cauto. Midiendo cada palabra para no pelearse con el gobierno nacional pero también para no quedar como obsecuente. El gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, está convencido de que en el debate del presupuesto 2019 “habrá que discutir los subsidios del agua y la luz de la provincia de Buenos Aires”. Y remarcó así que “la Nación está en deuda con nosotros del interior”.
No sólo ello. Passalacqua envía un mensaje inequívoco al Poder Ejecutivo nacional: “hay que ser extremadamente federal porque al país lo salvan las provincias.al país lo salvan las provincias”. Así, el mandatario misionero recordó que “las provincias hemos subsidiado a la policía de la ciudad de Buenos Aires por un siglo”. No por casualidad, el mandatario de Misiones añadió: “los índices de pobreza del NOA o el NEA no son porque la gente del norte no quiere trabajar sino porque hay una aspiradora del puerto de Buenos Aires que viene de la época de la colonia y que hay que redefinir”.
No obstante, Passalacqua advirtió en diálogo con Infobae que “la situación económica no está fácil. Está delicada y esto requiere que se ponga hombro sobre hombro porque sino de esta no se sale solo”.
Passalacqua, que pertenece al partido de la Concordia Social, participó anoche en la embajada italiana que conduce Giuseppe Manzo del lanzamiento del programa “Italia en 24” que apunta a buscar oportunidades de negocios para las empresas italianas en cada provincia. Ayer, fue el primer turno para Misiones que presentó los proyectos y programas de licitaciones de obras públicas con unas 40 empresas italianas grandes, medianas y pequeñas empresas y Passalacqua mostró las iniciativas que se vienen.
-¿Qué postura llevará Misiones para el debate con el gobierno nacional por el presupuesto 2019?
-Todavía el debate no empezó. Es una cosa que hay que discutir el presupuesto. Hay que discutir todo. Hay que replantearse muchas cosas. Yo pertenezco a un partido de la oposición del gobierno nacional. La situación no está fácil. Esta delicada. Esto requiere que se ponga hombro sobre hombro sino de esta no se sale solo. Sin renegar de las convicciones hay que poner lo mejor de uno y la mejor de las voluntades. Si uno tironea el saco en medio de la tormenta nos hundimos todos. Hay que ser muy precavidos y calmos para decir las cosas, y discutir las cosas con respeto. Creo que hay que discutir los subsidios del agua y la luz de la provincia de Buenos Aires. Hay que hacerlo. Las provincias hemos subsidiado la policía de la ciudad de Buenos Aires por un siglo. Seguramente hay mucho por discutir. La Nación esta en deuda con nosotros.
-¿Cree que el peronismo acompaña esta idea o tiene una postura más confrontativa?
-Nosotros somos un partido provincial y me da la impresión de que hay sectores que hacen un esfuerzo de entender la situación del gobierno nacional desde una visión opositora y otros sectores que imponen una posición que no critico. Pero nosotros creemos que hay que respetar a las provincias. Ser extremadamente federal. Es que al país lo salvan las provincias. Hay que ser respetuosos e inteligentes en la relación con el gobierno nacional.
-¿Entonces cree que no sirve enfrentarse a la Nación?
-No, me parece que hay que discutir con respeto. Yo no pienso como el gobierno. Tengo otras ideas pero la confrontación en el ring no nos lleva a buen lugar. Hay que poner todas las cartas sobre la mesa. Todos cometimos errores y todos cometeremos aciertos. No hay que ser tan punzantes en el ojo ajeno.
-¿Con los niveles de pobreza que hay en el interior ustedes reclaman más fondos nacionales?
-No, la palabra reclamo no va conmigo. Hay que hacer valer los derechos. La palabra reclamo parece de mendigar y nunca me gustó la mendicidad. Los derechos se protegen y se tutelan. Nosotros somos una provincia pequeña pero la octava economía del país. Y respondemos siempre con lealtad al pueblo de Misiones. Es el momento de aportar y ser serenos sin bajar banderas.
-¿Con esta realidad de niveles de pobreza altos hay margen de recortes para las provincias?
-Todo depende de qué hablamos por los recortes. Algunos hablan de recortes en impuestos de 3% o 0,5%. ¿Eso es mucho o poco? Todo depende del servicio que te de el Estado. Si el Estado no te da nada el 0,5% es mucho. Si te da mucho el 3% es poco. Todo depende del servicio que te da el Estado como ciudadano. Creemos en un Estado fuerte.
-¿Y hay decisión de seguir acompañando con el ajuste del déficit que plantea Macri?
-Si a las provincias nos permiten una recaudación y monitorea el pueblo a través de sus diputados donde va a ser productivo para la sociedad todo se debe revisar. Tenemos una carga tributaria de Suecia del 82%. De cada 100 pesos 82 se queda el Estado. Hay que ser inteligentes y serenos en este debate.
-¿Cree que el gobierno favorece mas a Buenos Aires y la CABA?
-Hay una relación histórica con este tema. Hay un problema que lo trajo Juan de Garay desde la fundación de Buenos Aires. Es un país deformado. Los índices de pobreza del NOA o el NEA no son porque la gente del norte no quiere trabajar sino porque hay una aspiradora del puerto de Buenos Aires que viene de la época de la colonia. Una aspiradora financiera, de transporte, cultural… El tema es si como sociedad entendemos que tenemos que ir todos juntos. Y que se entienda que los que están en el fondo del país hacen un aporte gigantesco al país. Me pregunto por qué el porteño puede ir en subte aquí y el misionero va en un carro. Todos somos laburantes y argentinos. Aquí hay algo que hay que corregir de fondo. No es un tema de un gobierno. Es cultural y de largo plazo.
 

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El peor resultado

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Si hubiera que medir el estado de un Gobierno en función del acierto de sus proyecciones y el número de promesas cumplidas, el de Mauricio Macri debe estar en su peor momento. En los últimos días hubo un aluvión de datos negativos que exceden a la coyuntura y son consecuencia de las decisiones tomadas en los últimos dos años y medio. Repasemos.
De aquel: “Daniel, no vamos a devaluar”, a una caída del peso que superó el 75 por ciento en los últimos doce meses. Desde el inicio de la corrida cambiaria, en abril, la pérdida de valor del peso llegó al 45 por ciento y es del 56,5 en lo que va de 2018. Esa devaluación significa un ajuste directo en el bolsillo.
Del “está todo bien” de un lunes, al dramatismo del martes de volver al Fondo Monetario Internacional a pedir un auxilio financiero record de 50 mil millones de dólares.
Del “fuimos al Fondo para evitar a una crisis” a un dólar incontenible, que acarició los 30 pesos y no encuentra techo.
“Estamos en una transición hacia una mayor estabilidad”, sostenía, firme, el ahora presidente del Banco Central, Luis Caputo. No hace mucho, en mayo, la efusiva Lilita Carrió prometía sin ponerse colorada: “El dólar va a quedar en 23 pesos, yo no le miento a mi electorado”.
De la promesa de “un país normal” a celebrar ser un mercado emergente, para volver a estar pendiente del riesgo país, que tocó los 612 puntos, récord desde 2015, con pánico en la Bolsa y caída de acciones. Todo en una misma semana.
O el mercado está fuera de control o es la esquizofrenia del mejor equipo que interviene, que no, que vende mucho, vende poco, promete flotación limpia pero subasta deuda para tranquilizar a los amigos ávidos de dólares más baratos que en las casas de cambio.
Hay que explicar el mecanismo para entender quienes ganan con este descalabro. Todos los días el Gobierno está subastando porciones de la deuda asumida con el FMI –que pagarán las generaciones futuras- para “calmar” la fiebre alcista. En el remate, los grandes compradores acceden a billetes un peso por debajo de lo que se consigue en las casas de cambio, accesibles para el pequeño ahorrista o el que se quiere ir de vacaciones.
También se pasó de la crítica al cepo a analizar un corralito para los que compren dólares para viajar al exterior.
De la pobreza cero a un lapidario informe de la Universidad Católica Argentina que revela que la pobreza infantil aumentó de 60,4 a 62,5 por ciento, lo que implica que hay ocho millones de niños privados de algún derecho. Si se toman los datos más actualizados de la UCA con una muestra más abarcativa del último trimestre del 2017 se observa que la intensidad de privaciones en los menores llegó al 65 por ciento. En paralelo, el Instituto Nacional de Estadística y Censos reveló un informe sobre la evolución de la distribución del ingreso: más del 35 por ciento de los hogares tiene ingresos inferiores al umbral de la pobreza. No es casual, en lo que va del año, el salario perdió 1,7 por ciento en la carrera contra los precios (oficiales).
El presidente Mauricio Macri visitó esta semana a la sede de la Confederación Económica de la Mediana Empresa para celebrar el día de las Pymes. Las ponderó y prometió respaldos para las empresas que generan el 60 por ciento del empleo del país. Apenas unas horas después, la Confederación General Empresaria informaba que en los últimos dos años se cerraron 4800 pymes.
El ministerio de Trabajo admite que en el primer cuatrimestre se perdieron 94.500 empleos en blanco. Entre los asalariados privados se perdieron 39.800 empleos, monotributistas (2.000), los autónomos (500) y monotributistas sociales (5.700). La pérdida es transversal. “Un 60 por ciento de la producción industrial está dedicada al servicio de la construcción. Prácticamente despareció. No hay obra nueva. Eso provocó un corte en la línea de pago”, explicó Héctor Fernández, presidente de la Cámara Misionera de Industriales Metalúrgicos en declaraciones a radio Activa.
Pero en el Gobierno no entienden el paro general de la CGT, aunque antes celebraban las protestas por el impuesto a las Ganancias.
Según la misma Came, la industria Pyme cortó una racha de 10 meses consecutivos de crecimiento. En mayo sólo el 39,4% de las empresas crecieron y el uso de la capacidad instalada bajó a 60,5%. Además, solamente el 39,5% tuvo rentabilidad positiva y el 75% se encontró con más dificultades para cobrar a sus clientes, con un plazo promedio de cobro que se estiró a 53 días.
Ante los empresarios, liderados ahora por el misionero Gerardo Díaz Beltrán, Macri prometió “una nueva ley pymes”, pese a que la vigente se aprobó hace apenas dos años, el 1 de julio de 2016. También garantizó que en agosto se hará la postergada reglamentación del artículo 10, una promesa incumplida de la campaña, con beneficios para las economías de frontera.
Pero ahora esos beneficios no llegarán a todas las provincias, sino a aquellas que cobren Ingresos Brutos a la actividad comercial por debajo del tres por ciento. Hace apenas unos meses, el Pacto Fiscal que impuso la Nación en enero, había elevado el techo para los tributos a esa actividad, al cinco por ciento.
Se modifican nuevamente las reglas de juego, pero los beneficios no llegaron nunca. Solo Posadas perdió más de 18 mil millones de pesos en los últimos dos años mediante la sangría hacia Encarnación, en busca de precios más bajos.
El nuevo ministro de Producción, Dante Sica, no parece tener mayor velocidad que su sonriente antecesor, el eyectado Francisco Cabrera, para entender el problema. “Todos deben hacer un esfuerzo compartido, las provincias deben poner lo suyo, Posadas y toda esa zona tiene tasas de Ingresos Brutos muy altas que de alguna manera también castigan al comercio y son fuertemente distorsivas”, sostuvo el funcionario en declaraciones a FM Show.
Nuevamente, el Gobierno nacional pretende que el esfuerzo y el costo político sean compartidos por los gobernadores. Ante el desmadre de los últimos días, el Presidente volvió a apelar a los gobernadores para dar señales de “cohesión” en defensa de las políticas económicas. El Jefe de Estado subrayó que “la mayoría de los gobernadores de Cambiemos, del Peronismo, intendentes, senadores, diputados estamos comprometidos” en los objetivos de achicar el déficit fiscal en todos los niveles del Estado.
“Si decimos que lo vamos a hacer, lo haremos y, si resolvemos eso, el crecimiento será ilimitado e infinito porque nuestra capacidad y talento son enormes”, enfatizó.
Y nadie duda en aplicar medidas que equilibren cuentas y achiquen costos. Pero son varios los gobernadores que salieron a advertir que el principal ajuste debe pasar por los gastos de la Nación –que no se reducen y, por el contrario, crecen con intereses de deuda- y no por las provincias que, con matices, están mucho más equilibradas.
El gobernador Hugo Passalacqua fue terminante. “Vamos a bregar todos, aún desde nuestro espacio de oposición, para que las metas de déficit de las cuentas públicas de Nación estén equilibradas para el 2020. Ya muchas provincias -y Misiones entre ellas-, con gran esfuerzo y austeridad han logrado ese equilibrio. Requerimos que la Nación también lo haga y sin perjudicar ni un milímetro a los sectores sociales más vulnerables; como tampoco se afecte la solvencia fiscal y bienestar de las provincias y de Misiones en particular”, expresó en un comunicado.
Misiones, efectivamente, es una de las provincias que puede exhibir un buen manejo de las cuentas públicas, con empleo público lejos por debajo de la media, desendeudada y con escasa exposición en dólares. Otras provincias, alentadas a tomar deuda, hoy deben 50 por ciento más que hace uno o dos meses por la corrida cambiaria.
Pero así y todo, el déficit se explica mucho más por el gasto de la Nación que por el de las provincias. No es, claro, con despidos a destajo ni con recortes de obligaciones elementales, que debería subsanarse ese rojo. La acumulación de vencimientos de deuda es una presión adicional que hasta hace un par de años no existía.
Misiones ha venido haciendo los deberes incluso antes de que el ajuste sea una obligación emergente del sistema. Passalacqua se anticipó al congelamiento de ingresos al Estado y Maurice Closs, como antecesor, había ideado una creativa medida para fomentar el retiro de estatales sin que pierdan demasiado poder adquisitivo. Sin estridencias ni el uso de dolorosos telegramas de despido. Ahora, la Legislatura provincial acaba de sancionar la ley de adhesión a la modificación de la ley de Responsabilidad Fiscal, para sumar a los municipios  al ajuste. Los intendentes no podrán gastar por encima de la inflación del Indec ni tomar empleados por encima de la proyección de crecimiento poblacional que mida el Instituto Provincial de Estadística y Censos. Como carta de intención, incuestionable. Pero los papeles no suelen ser fiel reflejo del terreno. ¿Cómo harán los intendentes para contener el gasto ante demandas sociales cada día más acuciantes? Lo mismo vale para los gobernadores, que piensan lo mismo que Passalacqua: que el peso del ajuste no debe recaer únicamente en las provincias.
Esta semana comenzarán los primeros escarceos en el debate por el Presupuesto. Los gobernadores están dispuestos a acompañar, pero también a poner condiciones.
Misiones es caso de estudio. No un fenómeno casual. Hasta fines del siglo pasado, la provincia estaba entre los primeros puestos de cuanta estadística social negativa se analizara. Aplicó descuentos salariales a los estatales y se endeudó dos veces y medio su presupuesto, mientras que la pobreza y el desempleo crecían sin parar.
Hoy es una de las pocas que paga los sueldos a término, anticipó un aumento pactado en paritarias y sigue sin endeudarse. No pasó tanto tiempo, pero hubo decisión política.
Por eso en la Renovación advierten que es momento de refugiarse en el “misionerismo” como concepto político. No se deja de lado el compromiso de gobernabilidad, pero habrá cambios en la gestualidad. Los principales dirigentes recibieron un consejo del presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, a sazón, el conductor de la Renovación: “Trabajar más y fortalecer el misionerismo”. ¿Qué es el misionerismo? “Es pagar los sueldos al día, estar desendeudado, la reducción histórica de la mortalidad infantil o batir récords de secuestro de droga.
En la oposición, en cambio, reina la desorientación. Los del PRO puro no encuentran cómo defender algunas decisiones del Gobierno nacional y algunas actitudes de los propios –cayó muy mal el viaje del concejal Diego Barrios al Mundial de Rusia, donde compartió tribuna con Facundo Sartori, aunque éste no tiene que justificar faltazos-. Los radicales se inmolan como los conversos, mientras intentan disimular que el último gran boina blanca, Raúl Alfonsín, se paraba en las antípodas del modelo político actual.
Desde afuera, hace su juego el partido Agrario, que puede lanzar dardos sin preocuparse por los efectos en la gobernabilidad.

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