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Los pastizales naturales: un valor invisible clave para la sostenibilidad productiva y ambiental

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Un reciente informe técnico, elaborado por un equipo de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, en conjunto con Fundación Vida Silvestre Argentina, pone en evidencia el rol estratégico de los pastizales en Argentina, destacando su contribución tanto a los servicios ecosistémicos como a las actividades productivas. Estos ecosistemas cumplen funciones ambientales clave -como la regulación hídrica o la conservación del suelo-, y también sostienen la producción de alimentos y una parte significativa de la economía del país. 

En Argentina, donde los pastizales cubren cerca de la mitad del territorio, su rol es estructural: sobre ellos se apoya una porción relevante de la producción ganadera. Sin embargo, esa importancia contrasta con un dato contundente: menos del 4% de estos ambientes se encuentra bajo algún tipo de protección. Esta realidad se ve reflejada también a nivel mundial, en donde si bien los pastizales cubren cerca del 54% de la superficie terrestre y albergan el 33% de los puntos críticos (hotspots) de la biodiversidad global, poseen una protección efectiva inferior al 10% (significativamente inferior a otros biomas como bosques).

El informe, titulado “Identificación y valoración de servicios ecosistémicos de los pastizales pampeanos”, se enmarca en un proyecto llevado a cabo por Fundación Vida Silvestre Argentina, en conjunto con WWF y financiado por la International Climate Initiative (IKI), y permite dimensionar el valor estratégico de los pastizales más allá de su rol productivo inmediato. En ese sentido, Sebastián Fermani, director de conservación de Fundación Vida Silvestre Argentina señala: “Los pastizales suelen ser subestimados o considerados espacios marginales, pero cumplen funciones clave tanto para los sistemas naturales como para la producción, sosteniendo procesos ambientales fundamentales que impactan directamente en la economía y en la calidad de vida”.

El informe también advierte que esta base productiva está bajo presión. En las últimas décadas, Argentina perdió más de 3 millones de hectáreas de pastizales naturales, principalmente por cambios en el uso del suelo, la intensificación productiva y el manejo inadecuado de estos ecosistemas. Este proceso no solo impacta negativamente en la biodiversidad, sino que compromete la sustentabilidad de los sistemas productivos a largo plazo y la calidad de vida de las comunidades.

“Un horizonte que parece no tener fin, un espacio que a simple vista parece vacío, esconde una economía casi invisible pero vital para el país”, aclara Fermani.

En regiones como la Pampa Deprimida y los Bajos Submeridionales, esta situación adquiere una dimensión aún más crítica. Allí, los pastizales funcionan como reguladores naturales del agua, absorbiendo excedentes y amortiguando inundaciones. Su degradación, por lo tanto, no solo afecta la producción sino también incrementa la vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos, cada vez más frecuentes.

A nivel global, el valor de estos ecosistemas refuerza esta mirada: los pastizales cubren más de la mitad de la superficie terrestre y almacenan una porción significativa del carbono del planeta, lo que los convierte en aliados clave frente al cambio climático, además de albergar una gran biodiversidad.

En este contexto, la conservación y el manejo sostenible de los pastizales adquieren una relevancia internacional. En el marco de la declaración de las Naciones Unidas, que estableció 2026 como el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, se abre una oportunidad para impulsar una agenda que jerarquice estos ecosistemas también a nivel nacional.

Sebastián Fermani enfatiza: “Que las Naciones Unidas hayan declarado 2026 como el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores es un llamado de atención a nivel global. En Argentina, donde estos ecosistemas sostienen sistemas productivos y servicios ambientales clave, esta declaración representa una oportunidad estratégica para reconocer su valor y avanzar hacia modelos de manejo que integren producción y conservación.” 

En este sentido, se plantea la necesidad de avanzar hacia modelos de manejo que integren criterios de sustentabilidad, promoviendo prácticas que conserven la funcionalidad de los pastizales sin desvincularlos de su uso productivo

La evidencia es clara: los pastizales son un componente estructural del sistema productivo, clave para la producción, el ambiente y la seguridad alimentaria. Además, son hábitat de una enorme biodiversidad, con especies que, en muchos casos, son propias de estos ecosistemas. Su conservación no solo responde a una agenda ambiental, sino que se vuelve una condición necesaria para sostener las economías regionales y garantizar la producción y las exportaciones en el largo plazo.

Sebastián Fermani, afirma: “Es importante reconocer, valorar y gestionar de manera sostenible estos ecosistemas, promoviendo prácticas que integren producción y conservación”. Y concluye: “El desafío es visibilizar el valor oculto de los pastizales y avanzar hacia modelos de desarrollo que contemplen su preservación como un activo estratégico para el futuro”.

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Desfinanciamiento en Parques Nacionales: Passalacqua reclamo por el riesgo sistémico para el activo ambiental y turístico de Misiones

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Bajo la Decisión Administrativa N° 20/2026, el Gobierno Nacional oficializó un recorte superior a los 53 millones de pesos en las partidas destinadas al Parque Nacional Iguazú y la Reserva Campo San Juan. Para Misiones, esta poda presupuestaria no solo compromete la custodia del 52% de la biodiversidad del país, sino que vulnera la operatividad del principal imán de divisas del NEA, en un contexto donde el mantenimiento de la infraestructura es crítico para la seguridad del visitante y la integridad del ecosistema.

El gobernador Hugo Passalacqua elevó un reclamo formal ante la Jefatura de Gabinete y el Ministerio de Economía, advirtiendo que la reducción de $41.715.920 para Iguazú y $12.123.088 para Campo San Juan lesiona la sostenibilidad de la Selva Paranaense. En términos macroeconómicos regionales, el Parque Nacional Iguazú funciona como una unidad superavitaria: su recaudación por tickets sostiene históricamente el sistema federal de áreas protegidas. Retraer inversión en el nodo generador de recursos es, técnica y políticamente, una descapitalización de un activo estratégico que garantiza servicios ecosistémicos vitales para la producción agroindustrial de la provincia.

Impactos proyectados: de la conservación al bolsillo

El gobernador Hugo Passalacqua presentó la posición de Misiones ante el Gobierno nacional por la reducción presupuestaria destinada a la Administración de Parques Nacionales. A través de dos notas enviadas al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y al ministro de Economía, Luis Caputo, el mandatario provincial manifestó preocupación por el impacto de la medida sobre el Parque Nacional Iguazú y la Reserva Natural Silvestre Parque Federal Campo San Juan.

En ambas misivas, Passalacqua expresó su “profunda preocupación por la Decisión Administrativa N° 20/2026, que modifica el presupuesto Ley N° 27.798”. Además, señaló que la medida establece una reducción presupuestaria para la conservación y administración de los mencionados parques. Según detalló, los recortes alcanzan sumas de 41.715.920 pesos y 12.123.088 pesos respectivamente.

El mandatario provincial sostuvo que “el Parque Nacional Iguazú, una de las Maravillas Naturales del Mundo, constituye un motor económico de la región y junto a la Reserva Campo San Juan, ecosistema de transición vital, se integran con el Sistema de Áreas Naturales Protegidas de la Provincia de Misiones, que en su conjunto resguardan el remanente protegido más grande y mejor conservado de la Selva Paranaense, área que posee el 52 % de la biodiversidad de la República Argentina”.

“Este recorte presupuestario afecta de manera grave y directa a la sostenibilidad de los trabajos de conservación, seguridad y vigilancia del manejo de estas áreas, en un contexto donde la protección de la biodiversidad debe ser una prioridad estratégica”, añadió en las cartas. 

Una medida que puede afectar gravemente al ecosistema

Durante el acto por el aniversario de Almafuerte, el gobernador Passalacqua volvió a referirse al recorte de fondos destinado al Parque Nacional Iguazú. “El recorte que hicieron en el parque nacional asciende a decenas de millones y afecta de manera muy grave su sostenimiento. Me duele profundamente, porque rompe el ecosistema. Es grave, muy grave”, enfatizó.

“Si se nos cae el Parque Nacional, estamos en problemas. Más allá del turismo —obviamente—, voy mucho más allá: se lesiona todo el ecosistema. Son 70 mil hectáreas de selva pura; es un orgullo nacional”, comentó.

El mandatario también señaló que “el Parque Nacional Iguazú con su ticket solventa todos los demás parques nacionales. Hacer esto es un tiro en el pie”. Finalmente, remarcó que el funcionamiento del ecosistema misionero sostiene actividades productivas y económicas en distintos municipios de la provincia.

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Día Mundial de lucha contra la Desertificación y la Sequía: el papel de los pastizales y sabanas naturales

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Los pastizales y las sabanas naturales son ecosistemas terrestres dominados por vegetación herbácea, especialmente gramíneas, y cumplen un rol vital en el equilibrio ecológico del planeta. Cubren cerca del 54% de la superficie terrestre y albergan el 33% de los puntos críticos (hotposts) de biodiversidad global. Sin embargo, a nivel mundial, solo el 8% de las sabanas y pastizales están protegidos y alrededor del 40% ya han sido transformados. 

Estos ecosistemas no solo son el hábitat de una enorme cantidad de especies nativas -muchas de ellas endémicas o amenazas de extinción-, sino que también brindan servicios ecosistémicos indispensables : almacenan carbono, regulan el ciclo del agua, previenen inundaciones, evitan la desertificación de los suelos, purifican el aire y tienen un papel preponderante en la seguridad alimentaria a través de la producción responsable de alimentos. Además, son claves para la conectividad y los flujos ecológicos entre ecosistemas, ofrecen medios de vida a comunidades rurales, contribuyen a mantener la identidad cultural y son fuente de recreación, conocimiento y turismo. 

Los pastizales y sabanas naturales, sanos y conservados, poseen una notable capacidad de adaptación a las variaciones climáticas, incluyendo las sequías , ya que han evolucionado durante milenios sometidos a estas fluctuaciones. Sin embargo, cuando estos ecosistemas son sobreutilizados, especialmente en años de pocas lluvias, o si su cobertura vegetal original ha sido reemplazada por cultivos, se acelera el proceso de degradación que puede derivar en desertificación. Este fenómeno ocurre incluso en zonas originalmente consideradas húmedas, demostrando la vulnerabilidad de estos ambientes ante un manejo insostenible, comprometiendo su valor ambiental y productivo. Lo mencionado es de especial atención entendiendo que gran parte de estos ambientes se encuentran en zonas productivas, en donde se evidencia la necesidad de armonizar sistemas de producción con estrategias de conservación.

Los pastizales y sabanas en Argentina 

En Argentina, los pastizales y sabanas naturales son el hogar de especies nativas emblemáticas como el venado de las pampas ( Ozotoceros bezoarticus ), el ñandú ( Rhea americana ), el cardenal amarillo ( Gubernatrix cristata ) y el puma ( Puma concolor ), entre otras. Sin embargo, siguiendo la tendencia mundial, la expansión agrícola, el sobrepastoreo y el cambio climático amenazan su equilibrio: se estima que entre 2000 y 2019 se perdieron más de 3 millones de hectáreas de pastizales naturales, siendo la ecorregión pampeana la más amenazada . 

Los cambios en el uso del suelo, principalmente para actividades agropecuarias no sustentables y expansión urbana, han reducido y alterado significativamente los ambientes de pastizales y sabanas de la Argentina, poniendo en riesgo su biodiversidad y afectando los servicios ecosistémicos que brindan a las poblaciones locales. Son los ecosistemas más transformados, y por ende los más escasos. 

“El estado de nuestros pastizales y sabanas tiene un impacto directo en nuestra capacidad de adaptarnos a la crisis climática” , afirma Sebastián Fermani, director de conservación de Fundación Vida Silvestre Argentina . “Estos ecosistemas, que han sido históricamente subvalorados, son aliados naturales en la regulación hídrica y en la prevención de la desertificación, entre otros tantos servicios ecosistémicos. Protegerlos y restaurarlos es una estrategia indispensable para asegurar el bienestar de las comunidades y la biodiversidad que los habita.”  

Existen cuatro grandes ecorregiones argentinas que contienen ambientes de pastizales y sabanas y que han sido históricamente transformadas: 

Pampas: la ecorregión Pampeana cubre alrededor del 60% del área de pastizales de Argentina, siendo la más extensa y ocupando cerca del 15% del territorio terrestre continental del país. Posee una notable biodiversidad que incluye alrededor de un centenar de mamíferos terrestres, como el icónico venado de las pampas. Alrededor del 80% de los pastizales pampeanos ya han sido transformados para actividades agrícolas y ganaderas, y sólo el 2,6% se encuentra bajo áreas protegidas. Conocé más

Campos y Malezales: también llamada la Sabana Mesopotámica, esta ecorregión es una llanura ondulada cubierta con diferentes tipos de pastizales. La vegetación está formada en el norte por pajonales y pastizales, compuestos por diversas comunidades de herbáceas con especies típicas de las ecorregiones del Gran Chaco y del Bosque Atlántico. Poco más del 20% de los Campos y Malezales ya fueron convertidos, mientras que tan sólo el 1% se encuentra protegido. Esto amenaza la subsistencia de especies nativas en peligro, como el aguará guazú, el tordo amarillo, entre otras, que dependen de la existencia de pastos altos. 

Espinal: caracterizado por pastizales y bosques y denominado como la “pampa boscosa”, alberga muchas especies pampeanas que son afectadas por la caza y la transformación del hábitat. Gran parte del Espinal está ubicada en terrenos con un alto nivel de desarrollo agrícola y urbanístico, lo que llevó a que cerca del 50% fuera convertido. Sólo un 1,6% de su superficie se encuentra protegida. 

Chaco Húmedo: forma parte del Gran Chaco y se caracteriza por su gran cantidad de cursos fluviales y humedales. Alberga una particular flora y fauna, destacándose la cantidad de especies de reptiles, aves y mamíferos, muy distinta a las regiones más secas de la región chaqueña. Esta ecorregión sufrió la conversión del 15% de su superficie, y del territorio remanente sólo alrededor del 1% se encuentra bajo alguna categoría de protección. 

“Desde Fundación Vida Silvestre Argentina promovemos prácticas de manejo sustentable, como la ganadería compatible con la conservación acciones, que permiten producir y conservar. Además, trabajamos para promover la creación de áreas protegidas y conservadas, tanto públicas como privadas, y desarrollamos e implementamos de restauración en nuestras áreas prioritarias de pastizales y sabanas de Argentina” concluyó Fermani . 

Proteger nuestros pastizales y sabanas no es solo una cuestión ambiental, es una apuesta estratégica para el futuro. 

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Campo San Juan se destacó en el Global Big Day: Argentina entre los líderes mundiales en avistaje de aves

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Argentina tuvo una destacada participación en el Global Big Day 2025, el evento de avistaje de aves más grande del mundo, organizado por el Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell. Con 721 especies registradas, el país se ubicó en el puesto 11 del ranking global entre más de 200 países participantes.

La jornada, que se celebró el 10 de mayo, convocó a más de 1,7 millones de personas en 203 países. En total, se reportaron 7.931 especies en todo el planeta, lo que representa más del 75% de todas las especies de aves conocidas.

En Argentina, más de 35 parques nacionales participaron activamente en la iniciativa, destacando el rol estratégico que cumplen las áreas protegidas en la conservación de la biodiversidad y en la promoción de la ciencia ciudadana.

Uno de los protagonistas fue el Parque Federal Campo San Juan, ubicado en Misiones, que registró el 67% de las especies esperadas durante la jornada. Este porcentaje lo ubicó entre los parques con mejor desempeño del país, y ratificó su valor como sitio clave para el avistaje y la conservación de aves.

Otros parques destacados fueron el Parque Nacional Tierra del Fuego, que alcanzó el 78% de las especies proyectadas, y el Parque Nacional El Rey, en Salta, con un 73%. En tanto, la Reserva Ecológica Costanera Sur, en la ciudad de Buenos Aires, registró 343 especies, tanto autóctonas como exóticas.

El Global Big Day no solo permite generar valiosa información para el monitoreo de la avifauna mundial, sino que también promueve el ecoturismo y el involucramiento comunitario en acciones de observación y protección de la naturaleza.

La participación activa de la Argentina fue una muestra concreta del compromiso con la conservación de su rica diversidad biológica. El Parque Campo San Juan, con su creciente protagonismo en este tipo de eventos, se consolida como un emblema del turismo sustentable y la observación de aves en el corazón de la región misionera.

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Constatan buen estado de conservación en el Parque San Juan, sin presencia de cazadores furtivos

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Guardaparques provinciales del Ministerio de Ecología y nacionales llevaron adelante el pasado fin de semana una recorrida conjunta de prevención de delitos ambientales en el Parque Federal Campo San Juan de Santa Ana.

Estas acciones de patrullaje son esenciales para garantizar la integridad y la biodiversidad área natural protegida, fortaleciendo la presencia del Estado y la protección de este valioso ecosistema.

El operativo, que tuvo lugar los días 29 y 30 de marzo, se centró en la zona del arroyo Mbatará.

Durante el recorrido, el equipo de guardaparques constató la ausencia de indicios de caza furtiva en áreas previamente identificadas, lo que sugiere la efectividad de las acciones de control que se vienen realizando.

Sí se detectó cierta actividad de tránsito no autorizado reciente vinculado a otras actividades ilícitas (hubo hallazgo de bolsas, latas y botellas).

En cuanto a la vida silvestre, la patrulla registró la presencia de distintos ejemplares y rastros de fauna nativa. También se identificaron huellas recientes de un ciervo Axis, especie exótica invasora.

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