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Estados Unidos en las puertas de una crisis maderera ¿una oportunidad para Misiones?

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“La madera siempre vino de Canadá” admite un contratista en uno de los tantos suburbios que se construyen al norte de la ciudad de Detroit, en Michigan. “Esto siempre fue así, desde que comencé en este negocio” repite el mismo hombre a las cámaras de CNN que buscan explicar un mercado que claramente muestra su dependencia estructural con el vecino del norte. 

El dato es contundente: Estados Unidos consume más madera de la que produce. En el mercado de softwood lumber (madera blanda utilizada en estructuras, vigas y entramados de viviendas), el país cubre alrededor del 63% de su demanda con producción local, mientras que el resto proviene de importaciones. 

Y ahí es donde aparece Canadá como socio indispensable. Aproximadamente 85% de la madera importada por Estados Unidos proviene de Canadá.  En términos de consumo total, cerca del 32% de toda la madera utilizada en Estados Unidos es canadiense. Cada año ingresan al país alrededor de 26 millones de metros cúbicos de madera importada para cubrir ese déficit estructural. Para Canadá esto se traduce en que el 80% de la madera que produce, la exporta. 

Esto significa que millones de viviendas estadounidenses dependen directa o indirectamente de la madera producida en los bosques de la Columbia Británica, Quebec o Alberta.

El problema es que ese flujo hoy está atravesado por una escalada de tensiones comerciales que parecen no tener punto de retorno. 

Aranceles, disputa histórica y nuevas tensiones

La disputa por la madera blanda entre Estados Unidos y Canadá no es nueva: lleva décadas. Washington acusa a Ottawa de subsidiar su industria forestal mediante el control estatal de los bosques, lo que -según la posición estadounidense- abarata artificialmente la madera canadiense.

En los últimos años la tensión se intensificó y, por supuesto, desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en 2025, el enfrentamiento escaló a niveles impensados por la constante presión de nuevos aranceles y dejó el escenario en las puertas de una crisis de abastecimiento nunca antes vista. 

Las autoridades estadounidenses elevaron significativamente los derechos antidumping y compensatorios sobre la madera canadiense, que podrían superar el 30-34% en algunos casos

El resultado es un mercado cada vez más volátil.

Los precios de la madera ya alcanzaron máximos de tres años, impulsados por la expectativa de menor oferta y mayores costos de importación. 

Al mismo tiempo, Canadá anunció programas de asistencia para su industria forestal por hasta 1.200 millones de dólares canadienses, con el objetivo de resistir el impacto de los aranceles y diversificar mercados. 

El conflicto no sólo afecta a los productores: también golpea al corazón del mercado inmobiliario estadounidense.

Impacto directo en el sector de la construcción

La vivienda es el principal destino de la madera en Estados Unidos. La mayoría de las casas unifamiliares se construyen con estructuras de madera (wood frame), lo que hace que cualquier alteración en el mercado tenga efectos inmediatos.

Según estimaciones de la National Association of Home Builders, las políticas arancelarias y el encarecimiento de insumos podrían aumentar el costo de construcción de una vivienda nueva entre 9.000 y 10.900 dólares en promedio

Las consecuencias potenciales incluyen: aumento del precio final de las viviendas, reducción de proyectos de construcción, caída en remodelaciones y una feroz presión inflacionaria sobre el sector inmobiliario.

Esto ocurre en un momento en el que Estados Unidos ya enfrenta un déficit estructural de viviendas, por lo que cualquier shock de oferta en los materiales puede profundizar el problema.

El dato clave es que reemplazar completamente la madera importada exigiría construir alrededor de 75 nuevos aserraderos modernos en Estados Unidos, algo inviable en el corto plazo. 

En otras palabras: Estados Unidos necesita si o si proveedores externos.

Canadá y el giro hacia India

Frente a este escenario, Canadá comenzó a acelerar una estrategia de diversificación comercial para reducir su dependencia del mercado estadounidense.

Uno de los destinos en los que el país está poniendo la mirada es India, un mercado con enorme potencial debido a su crecimiento urbano y demográfico. La semana pasada el Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, (quien le dijo a Trump “no vamos a rogar”) visitó Nueva Delhi para reunirse con su par Narendra Modri. La firma del acuerdo llamó la atención, pero cuando se conocieron los detalles llegó el verdadero golpe: no se usarán dólares estadounidenses ni bancos de ese país para ninguna de las transacciones. El objetivo principal es “puentear” a Estados Unidos en un acuerdo que asciende a los 50.000 millones de dólares anuales

India enfrenta un déficit creciente de materiales de construcción, y está ampliando el uso de madera en viviendas y edificios de mediana altura. Al mismo tiempo, el país más poblado del mundo tiene un ambicioso plan energético y necesita uranio para sus centrales nucleares. Canadá tiene una de las grandes reservas del mundo de tierras raras. Esto representa una oportunidad estratégica: diversificar exportaciones y disminuir la vulnerabilidad frente a los aranceles estadounidenses.

Si esa estrategia prospera, podría ocurrir un fenómeno paradójico: parte de la madera, minerales y otros recursos canadienses que históricamente iban a Estados Unidos podrían redirigirse a Asia, reduciendo aún más la oferta disponible en el mercado norteamericano.

Y ese vacío podría abrir nuevas oportunidades para otros proveedores.

¿Puede Misiones crecer en el mercado estadounidense?

Misiones posee una de las mayores reservas forestales cultivadas de América Latina, con plantaciones de pino y eucalipto que crecen a ritmos muy superiores a los de los bosques del hemisferio norte.

Para la empresaria forestal misionera Silvina Oliva, con gran experiencia en producción e incluso exportación a Estados Unidos y Canadá, el momento exige una lectura estratégica.

“El mundo se está convirtiendo en un lugar incierto, peligroso y volátil. Sí creo que nosotros como polo foresto-industrial debemos convertir esta crisis en una oportunidad para que nuestra madera sea apreciada y requerida tanto en Canadá como en Estados Unidos”.

La empresaria sostiene que el potencial productivo existe.“Nuestra materia prima crece en tiempo récord al lado del crecimiento en aquellos lares, y hasta estructuralmente podría resultar interesante”.Entre los productos con potencial exportador menciona: tablas cepilladas, tableros encolados, molduras y otros productos industrializados de mayor valor agregado. “Todo eso puede ser de interés y de hecho lo es”, señala.

Silvina Oliva lidera Valerio Oliva Forestal y exportó a Estados Unidos y Canadá.

Pero aprovechar una oportunidad internacional no depende sólo del mercado. Según Oliva, existen obstáculos estructurales que hoy limitan la competitividad de la industria forestal argentina.

“Tenemos ciertas debilidades coyunturales que tenemos que solucionar antes, y lamentablemente no dependen de nosotros: los costos altos debido a impuestos, los costos laborales y los costos logísticos que siguen siendo altísimos”.

En 2025 el complejo forestal representó apenas 0,9% del total de exportaciones del país. Las ventas externas del sector alcanzaron 821 millones de dólares, con un incremento interanual de 10,3%. El 43,1% correspondió a productos celulósicos y papeleros, principalmente pasta química de madera de conífera y papel y cartón. El 37,4% estuvo compuesto por productos del sector maderero, como madera aserrada de pino y madera de coníferas perfilada. 

Como otras economías regionales, el sector maderero-forestal enfrenta un deterioro de su competitividad externa. La baja del dólar mayorista combinada con un fuerte aumento de los costos internos está presionando los márgenes de exportación. Los costos en dólares suben y el tipo de cambio baja, lo que genera un combo de baja rentabilidad. 

A esto se suman desafíos internos del propio sector: necesidad de inversión en modernización, escasa escala exportadora, baja asociatividad entre empresas.

“En términos de calidad, certificaciones, tipo de productos: tenemos capital humano y excelente materia prima. Nos falta tecnología, inversión y aggiornamiento para poder ajustar los costos puertas para adentro”, explica Oliva.

Una ventana de oportunidad…que podría cerrarse rápido

El mercado internacional de la madera es profundamente cíclico. Las oportunidades aparecen y desaparecen con rapidez según cambian los flujos comerciales.

Por eso el interrogante de fondo no es sólo si Estados Unidos profundizará sus problemas de abastecimiento, sino si Misiones está preparada para responder, al menos en parte, a esa gran demanda.

Oliva lo resume con una pregunta que resuena en todo el sector forestal argentino:

“Ahora, ¿qué hacemos con todas las variables que dependen de las voluntades políticas? ¿Perderemos nuevamente una oportunidad más?”…

Si la tensión comercial entre Estados Unidos y Canadá continúa escalando, el mercado global de la madera podría reconfigurarse.

Y en ese escenario la industria forestal misionera podría encontrar una oportunidad histórica… siempre que logre superar sus propias limitaciones estructurales.

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Trump descarta el uso de la fuerza para adquirir Groenlandia

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El presidente Donald Trump afirmó que no usaría la fuerza para adquirir Groenlandia, en su declaración más clara hasta el momento descartando recurrir al poderío militar para anexionar la isla ártica.

“Probablemente no conseguiremos nada a menos que decida usar una fuerza excesiva, en cuyo caso seríamos, francamente, imparables”, dijo Trump. “Pero no haré eso. Okey. Ahora todos dicen: ‘¡Bien!’”.

“Esa es probablemente la declaración más importante que he hecho, porque la gente pensaba que usaría la fuerza. No necesito usar la fuerza. No quiero usar la fuerza. No usaré la fuerza”, afirmó Trump.

“Todo lo que Estados Unidos pide es un lugar llamado Groenlandia”, añadió.

Más tarde, Trump reiteró que contempla la plena propiedad de Groenlandia por parte de Estados Unidos, en lugar de un acuerdo mejorado.

“Todo lo que pedimos es obtener Groenlandia, incluyendo el título de propiedad, porque se necesita la propiedad para defenderla”, dijo. “No se puede defender con un contrato de arrendamiento”.

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Carney en Davos: “El mundo está en medio de una ruptura, no de una transición”

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En un discurso de fuerte tono geopolítico en el Foro Económico Mundial de Davos 2026, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, advirtió que el orden mundial vigente “no volverá” y llamó a las potencias medianas a coordinarse frente al uso creciente de la coerción económica por parte de las grandes potencias. El mensaje, pronunciado en Suiza, puso en primer plano el impacto político, económico e institucional de un escenario internacional marcado por aranceles, presión sobre cadenas de suministro y disputas por territorios estratégicos como Groenlandia.

Las potencias medianas deben actuar conjuntamente porque si no estamos en la mesa de negociaciones, seremos el plato principal”, afirmó Carney, en una frase que sintetizó la gravedad del diagnóstico. El primer ministro canadiense sostuvo que el sistema internacional atraviesa una ruptura estructural, y no una transición ordenada, y que los países que no se adapten quedarán expuestos a decisiones unilaterales de actores con mayor poder económico y militar.

Un orden basado en normas que dejó de funcionar

Carney evitó mencionar de manera explícita al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aunque varias de sus afirmaciones fueron interpretadas como una respuesta directa a las amenazas arancelarias dirigidas a aliados europeos y al Reino Unido, condicionadas a la cesión de Groenlandia a Washington. En ese contexto, el premier canadiense cuestionó el uso de la integración económica como herramienta de presión.

Las grandes potencias han comenzado a utilizar la integración económica como arma, los aranceles como herramienta de presión, la infraestructura financiera como medio de coerción y las cadenas de suministro como vulnerabilidades que deben explotarse”, sostuvo. Según Carney, el llamado “orden basado en normas” ya presentaba inconsistencias desde hace años:
Sabíamos que el derecho internacional se aplicaba con distinto rigor según la identidad del acusado y la víctima”, afirmó, al tiempo que reconoció que esa “ficción” resultó funcional mientras la hegemonía de Estados Unidos garantizaba beneficios económicos y estabilidad relativa.

Sin embargo, el primer ministro fue categórico al señalar el quiebre del esquema vigente:
Este acuerdo ya no funciona. Permítanme ser directo. Estamos en medio de una ruptura, no de una transición”.
En esa línea, advirtió que no es posible sostener la narrativa del beneficio mutuo cuando la integración económica se transforma en un mecanismo de subordinación.

Canadá, Groenlandia y la OTAN en el centro de la tensión

El discurso incluyó una reafirmación explícita del respaldo de Canadá a Groenlandia, Dinamarca y la OTAN, lo que generó aplausos entre los asistentes. Como miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, Carney subrayó que su país respalda “el derecho exclusivo a determinar el futuro de Groenlandia” y ratificó el compromiso con el Artículo V del tratado, que establece que un ataque contra un Estado miembro se considera un ataque contra todos.

Nuestro compromiso con el Artículo V es inquebrantable”, afirmó. La declaración se produjo en un contexto de creciente tensión, luego de que Trump intensificara su ofensiva retórica sobre Groenlandia e incluyera a Canadá en ese esquema, llegando incluso a referirse al país como el “estado número 51” y a sugerir una eventual integración mediante la “fuerza económica”.

Según se informó en medios canadienses, Ottawa analiza la posibilidad de enviar un pequeño contingente de tropas a Groenlandia para participar en ejercicios militares junto a fuerzas danesas y de otros países europeos. Consultada al respecto en Davos, la ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Anita Anand, señaló que el país participa regularmente en ejercicios de la OTAN y que las decisiones sobre futuros despliegues corresponden al ministro de Defensa Nacional y al jefe del Estado Mayor de la Defensa.

Potencias medianas, alianzas flexibles y consecuencias económicas

Carney definió a Canadá como una potencia mediana, categoría que comparten países como Australia, Argentina, Corea del Sur y Brasil, naciones con influencia política relevante pero economías más pequeñas que las de las grandes potencias con asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. En ese marco, propuso una estrategia basada en coaliciones flexibles, adaptadas a cada tema y sustentadas en valores e intereses comunes.

Canadá fue uno de los primeros en darse cuenta de que la geografía y las alianzas históricas ya no garantizan seguridad ni prosperidad”, afirmó. Por eso, explicó que su país se presenta ahora como un socio “estable y confiable”, con una agenda activa de acuerdos comerciales, de inversión y de defensa, orientada a diversificar vínculos y reducir vulnerabilidades.

El mensaje tiene implicancias económicas directas. La utilización de aranceles como herramienta de presión, la fragmentación de cadenas de suministro y la militarización de la política comercial introducen mayores costos, incertidumbre y riesgos sistémicos para el comercio global. En ese escenario, las potencias medianas enfrentan el desafío de preservar su autonomía sin quedar atrapadas en disputas entre superpotencias.

Una advertencia con alcance global

El discurso de Carney se inscribió entre las intervenciones más contundentes del Foro Económico Mundial, que se desarrolla del 19 al 23 de enero en Davos-Klosters, Suiza. La advertencia del primer ministro canadiense apuntó tanto a líderes políticos como a decisores económicos, al señalar que la falta de coordinación entre países de peso intermedio puede derivar en una pérdida de capacidad de negociación frente a actores dominantes.

En un contexto de creciente confrontación comercial y geopolítica, el mensaje dejó una conclusión clara: el mundo ya no se encamina gradualmente hacia un nuevo equilibrio, sino que atraviesa una ruptura profunda, con efectos duraderos sobre la arquitectura institucional, la seguridad internacional y la economía global.

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Del matriarcado a ser víctimas: Cómo las indígenas de Canadá viven su historia

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Escribe Randa el Ozeir / Inter Press Service – Si el colonialismo europeo no hubiera alcanzado a Canadá, el matriarcado seguiría siendo fuerte en la cultura indígena. El matriarcado era la columna vertebral de la estructura social y de la línea de dominio en la «Isla de la Tortuga», como los indígenas del país denominan a la Norteamérica  prevía a la llegada de los occidentales, en un concepto referido a su identidad y resistencia.

En la práctica, las mujeres indígenas en Canadá han sido víctimas de violencia y discriminación. En teoría, debían gozar, junto con los niños, de plena protección, tal como establece el artículo 22 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (DNUDPI).

“El conocimiento tradicional estaría completo. Nuestras lenguas, ceremonias, sistemas de gobernanza, la salud del planeta, las comunidades, cosmologías, prácticas de la tierra, preservación del agua y métodos de cosecha estarían vivos y bien”, dice Kim Wheatley, guardiana del Conocimiento Ancestral Anishinaabe, cuyo nombre espiritual es “cabeza / lideresa de la Flor de Fuego”.

El anishinaabe es un grupo de pueblos indígenas vinculados entre sí y asentados en la región de los grandes lagos de Canadá y el colindante Estados Unidos.

El rol e influencia femenina en la cultura indígena tradicional eran poderosos y fundamentales. Wheatley señala cómo el deber principal de las mujeres, “como el de todos los miembros de la comunidad, era vivir en armonía con la creación, una vida de propósito y pasión comprometida basada en los dones con los que llegaban del mundo espiritual”.

“Las mujeres eran cazadoras, recolectoras, curanderas, sanadoras, educadoras, líderes, artistas, pescadoras, ceremoniales, cantantes, bailarinas, artistas y guardianas de la gobernanza: realmente el pegamento social sobre cómo proveer para el bien común. Ellas eran quienes tomaban las grandes decisiones a largo plazo para las comunidades de las que eran responsables”, añadió.

La historia de las mujeres indígenas en Canadá es considerablemente incompatible con lo que Disney intentó distorsionar en su popular pelicula de animación “Pocahontas”.

Chrystal Tabobandung, fundadora de Raise (formación en conciencia y competencia cultural indígena), con raíces ojibwe, observa el “odio de las mujeres blancas hacia nosotras, como si fuéramos menos. Nos echaron de nuestros hogares. Hoy sufrimos y somos sexualizadas por hombres y por las redes sociales. Históricamente, las mujeres blancas nos envidiaban por los roles que teníamos en nuestras comunidades y nuestras formas tradicionales”.

Ahí es donde el impacto del colonialismo entró desde los primeros contactos y fue cambiando con el tiempo. “Las mujeres en Europa no debían ser vistas ni escuchadas. Estaban en segundo plano, y resentían mucho que aquí las mujeres indígenas tuvieran voz, un asiento en la mesa para tomar decisiones sobre seguridad, crianza, política e incluso dónde acampar”, aseguró.

Kim Wheatley, guardiana del Conocimiento Ancestral Anishinaabe

Desigualdad socioeconómica

El efecto del modelo social y económico occidental impuesto ha destrozado demasiadas comunidades indígenas, y el cambio hacia un estilo de vida masculino-dominante occidental alteró toda la estructura.

Wheatley considera que, en los últimos 150 años, “la base de las especies quedó en riesgo. La destrucción de tierras y aguas mediante la extracción interminable de recursos, el racismo, la misoginia, la vulgaridad de la toma de decisiones políticas sobre los cuerpos de las mujeres, la violencia creciente contra mujeres y niñas, y la lista sigue. Vemos una disparidad dramática en las realidades socioeconómicas».

«Nuestro pueblo tiene vastos y complejos sistemas políticos, estructuras de gobernanza, modelos de liderazgo equilibrados, extraordinarias prácticas comerciales, creatividad infinita y relaciones íntimas con tierras y aguas. Profundas enseñanzas morales que contribuyen al bien común basadas en visiones de largo plazo”, añadió.

Si bien las mujeres pueden y de hecho se postulan a cargos de liderazgo, el sistema colonial no apoya la gobernanza ni las prácticas tradicionales. La Ley India sigue vigente en Canadá y es uno de los documentos legales reconocidos como más racistas en el mundo. Esta ley supervisa cómo y qué puede hacer una comunidad de Primera Nación dentro de los límites de la reserva y qué pasa al salir de ella.

Las diferencias entre mujeres indígenas varían según sus distintas naciones. En Canadá, hay más de 630 comunidades reconocidas como Primeras Naciones.

“Nuestras mujeres hacen las cosas de manera diferente según las enseñanzas de nación a nación que están ligadas a la tradición y la cultura, más que a roles”, explicó Tabobandung. “Existen tantos sistemas opresivos divergentes que las desconectan», agregó.

Detalló que «no necesariamente trabajan juntas, pero frente a grandes problemas sociales, como las mujeres indígenas asesinadas y desaparecidas o la trata sexual, sí se unen».

«Participan en marchas y manifestaciones. Se enfrentan a las injusticias y se reconectan con su tradición y su cultura. Cuantas más voces surgen, más personas se sienten valientes, fuertes y capaces de compartir sus experiencias personales”, detalló.

¿Cómo afecta la falta de acceso al agua potable a las mujeres indígenas? Según Wheatley, “la crisis del agua en las comunidades de Primeras Naciones es un ataque continuo y poco reconocido contra un derecho humano básico».

«Las mujeres que viven fuera de las reservas tienen mayores oportunidades de empleo, vivienda y otras posibilidades socioeconómicas que simplemente no existen en muchas reservas por una amplia variedad de razones. Las instalaciones educativas son mucho más accesibles, al igual que los servicios sociales que son esenciales para el sostenimiento de las familias”, explicó.

Wheatley continuó: “La cercanía en los traslados hacia/desde el trabajo, reuniones sociales, espacios de apoyo, actividades culturales, opciones educativas e interacciones sociales más amplias es mucho más accesible en áreas urbanas”.

“Esto contribuye a un mayor bienestar. En pueblos pequeños, el racismo puede limitar oportunidades, pero en ciudades con poblaciones más grandes, las probabilidades aumentan a favor de la mujer”, planteó.

Chrystal Tabobandung, fundadora de la organización Raise, de conciencia cultural indígena

Reconciliación y preservación de la cultura

A juicio de Wheatley,  el Informe de Verdad y Reconciliación fue un regalo para los canadienses, ya que desafió su comodidad en la amnesia histórica y en la ignorancia sobre el genocidio cultural cometido por los más altos niveles de liderazgo en este país.

“Cada vez que una voz de nuestro pueblo dice cómo debemos mirar la restitución y la restauración de nuestra soberanía, es el camino correcto», adujo.

Consideró que «no necesitamos que nos digan cómo sanar… Necesitamos decirle al país cómo apoyar nuestra sanación. Eso es lo que el informe hace maravillosamente».

Y añadió: «Es tan completo como el país puede digerir en este momento y, sin embargo… pocas de las ‘llamadas a la acción’ se han abordado de manera significativa hasta ahora”.

Pero la realidad es que han pasado 10 años desde ese informe y, sin embargo, poco ha cambiado, agrega Wheatley.

“Este país ha operado continuamente bajo la falacia de la Doctrina del Descubrimiento y el robo de tierras que nunca les pertenecieron”, detalló.

La perspectiva eurocéntrica occidental se ha impuesto incluso en la terminología y en cómo se define a una persona indígena.

Tabobandung afirmó: “Solo en las últimas generaciones hemos empoderado a nuestros hijos para que tengan voz y hagan preguntas. Yo crecí en un pueblo pequeño donde el colonialismo nos impactaba, pero aún así logramos transmitir nuestras enseñanzas e historias. Las personas que fueron alejadas de su cultura o desconectadas de algún modo no conocerían estas enseñanzas”.

En la Columbia Británica, los pueblos indígenas son muy conscientes de su cultura.

“Ellos realmente proyectan la importancia de sus mujeres indígenas”, dijo Wheatley. “Si hubiera algún movimiento de derechos indígenas o aborígenes que deba cambiar en el sistema judicial, sucederá primero en la Columbia Británica y marcará un precedente para todas las demás naciones de Canadá, añadió”.

¿Hay una salida?

Wheatley cree que la solución entre el gobierno y los pueblos indígenas no ha sido priorizada.

“Por eso, en muchas comunidades indígenas las condiciones del Tercer Mundo (Sur global) existen como norma. Para reconciliar los crímenes del pasado en Canadá, sus perpetradores deben asumir la responsabilidad, pero eso sigue siendo una amenaza para la intrusión colonial y la imposición sobre tierras que nos pertenecen legítimamente”, dijo.

Cada quien interpreta la Reconciliación de manera diferente.

Tabobandung escuchó voces distintas; algunas personas son más extremas que otras. En la práctica, el hecho consumado es que los pueblos indígenas, los occidentales y otros inmigrantes comparten hoy sus vidas en la Isla de la Tortuga, el aniguo continente ancestral norteamericano de los pueblos originarios.

Tabobandung se siente en el medio.

“Tienes este modelo occidental de negocios, social y político, y tu propio modelo. ¿Cómo equilibrar eso? Muchos pueblos de las Primeras Naciones tuvieron esa dificultad, especialmente quienes provienen de comunidades rurales y remotas del norte», explicó

Y agregó: «Tienes que saber quién eres y tener raíces profundas. Es muy difícil hacer esa transición, especialmente en el sistema eurocéntrico occidental, donde quieren deshacerse de nosotros; quieren integrarnos a la sociedad occidentalizada para que no existamos más. Algunos logran encontrar paz y equilibrio”.

“Soy anishinaabe. Soy ojibwe. Me niego a reconocerme como indígena, primera nación o aborigen”, dijo Tabobandung.

E insistió: “Nuestro pueblo es más antiguo que las terminologías que el gobierno federal nos impuso. Camino suave y gentilmente sobre la tierra. La cultura me salvó, saber que soy Primeros Pueblos de esta tierra, en este territorio, y saber que un sistema intenta aniquilar a mi pueblo, pero que sigo aquí, resistiendo y sobreviviendo”.

Eso es lo que la motiva.

“Por eso camino con la cabeza en alto. Por eso me educo todo lo que puedo sobre cualquier tema. Pinto arte indígena y hago pinturas indígenas para transmitir ese conocimiento”, concluyó.

Randa el Ozeir Periodista, comunicadora y traductora

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“Trump quiere que la economía de Canadá colapse para anexionarnos”: la dura respuesta de Trudeau a los aranceles de Estados Unidos

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BBC Mundo – El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, criticó duramente los aranceles que ha impuesto a su país el presidente estadounidense Donald Trump.

Trudeau calificó estos aranceles como “algo muy tonto” y prometió emprender una “lucha implacable” para proteger la economía canadiense.

Trump ha impuesto aranceles del 25% a los productos que ingresan a Estados Unidos desde Canadá y México, y ha aumentado los gravámenes sobre los bienes procedentes de China.

El primer ministro canadiense anunció aranceles de represalia a las exportaciones estadounidenses y advirtió que una guerra comercial sería costosa para ambos países.

Pero Trump fue aún más lejos en una publicación en Truth Social: “Por favor, explíquenle al gobernador Trudeau, de Canadá, que cuando impone un arancel de represalia a EE. UU., ¡nuestro arancel recíproco aumentará inmediatamente en una cantidad similar!”

“No habrá ganadores”

Trudeau acusó al presidente estadounidense de planear “un colapso total de la economía canadiense porque eso facilitaría anexionarnos”.

“Eso nunca va a suceder. Nunca seremos el estado número 51”, declaró a los periodistas este martes, y agregó que “este es un momento para contraatacar con fuerza y demostrar que en una pelea con Canadá no habrá ganadores”.

Indicó que el principal objetivo de Canadá sigue siendo conseguir que se levanten los aranceles para que “no duren ni un segundo más de lo necesario”.

Trump alegó que está protegiendo los empleos y la industria manufacturera de Estados Unidos, y tratando de prevenir la migración ilegal y el tráfico de drogas.

Aseguró que su meta es tomar medidas drásticas contra el poderoso opioide sintético fentanilo, de cuya entrada a Estados unidos culpa a otros países.

En respuesta a las acusaciones, Trudeau dijo el martes que “no hay justificación” para los nuevos aranceles, porque menos del 1% del fentanilo interceptado en la frontera estadounidense proviene de Canadá.

También coincidió con Trudeau la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, quien dijo que no hay “motivo, razón ni justificación” para la medida de Trump.

Sheinbaum también prometió tomar sus propias “medidas arancelarias y no arancelarias”, pero adelantó que se darán más detalles el domingo.

Temores inflacionistas

Expertos vaticinan que los aranceles de Trump probablemente harán subir los precios para los consumidores en Estados Unidos y en el extranjero.

Los tres países afectados son los principales socios comerciales de EE.UU., y las medidas de represalia han provocado temores a una guerra comercial más amplia.

Los aranceles son un impuesto a las importaciones de otros países para protegerse contra la competencia más barata de otros lugares e impulsar las empresas y los empleos en el país.

Las medidas de represalia de Canadá incluyen un arancel recíproco del 25% que se impondrá a productos estadounidenses por valor de 155.000 millones de dólares canadienses (US$107.000 millones).

Un primer gravamen a productos valorados en 30.000 millones de dólares canadienses entrará en vigor de inmediato, mientras los restantes sobre bienes por 125.000 millones de dólares canadienses se aplicarán dentro de 21 días.

El ministro de Inmigración de Canadá, Marc Miller, advirtió que hasta un millón de puestos de trabajo en Canadá estarían en riesgo si se implementan los aranceles, dada la fuerte interrelación comercial entre los dos países.

“No podemos reemplazar una economía que es responsable del 80% de nuestro comercio de la noche a la mañana y eso va a doler”, afirmó este lunes.

La respuesta de los empresarios canadienses
En declaraciones a la agencia de noticias AFP, un empleado de una fábrica de automóviles en la provincia canadiense de Ontario declaró que la gente está “bastante asustada” por la posibilidad de despidos.

“Acabo de comprar mi primera casa”, indicó Joel Soleski, y confesó temer la posibilidad de tener que “buscar trabajo en otro lugar”.

Este sector es uno de los que podría verse gravemente afectado por el nuevo régimen arancelario en América del Norte.

Las piezas de automóviles suelen cruzar la frontera entre Estados Unidos y Canadá varias veces durante el proceso de fabricación, por lo que podrían ser gravadas en múltiples ocasiones.

El primer ministro de Ontario, Doug Ford, cuya provincia alberga la industria de fabricación de automóviles de Canadá, explicó a la prensa este martes que anticipa que las plantas de ensamblaje “cierren en ambos lados de la frontera” como resultado de los aranceles.

Los aranceles fueron calificados como “imprudentes” por la Cámara de Comercio Canadiense, cuya presidenta, Candace Laing, advirtió que la medida obligaría tanto a Canadá como a Estados Unidos a una “recesión, pérdida de empleos y desastre económico”.

Laing advirtió que también aumentarían los precios para los estadounidenses y obligarían a las empresas de EE.UU. a encontrar proveedores alternativos que, según ella, “son menos fiables que los canadienses”.

Los líderes provinciales de Canadá han prometido sus propias respuestas.

El primer ministro de Ontario planteó la posibilidad de cortar el suministro eléctrico canadiense y las exportaciones de níquel de alto grado a los EE. UU., así como imponer un impuesto del 25% a las exportaciones de electricidad a hogares en Michigan, Nueva York y Minnesota.

Canadá exporta suficiente electricidad como para abastecer a unos seis millones de hogares estadounidenses.

Ontario y otras provincias también han tomado medidas para eliminar los licores fabricados en los EE.UU. de sus estantes.

En Nueva Escocia, el primer ministro Tim Houston explicó que su provincia prohibirá a las empresas estadounidenses participar en licitaciones para contratos provinciales, al igual que Ontario.

Doug Ford también anunció que se cancelará un contrato de 100 millones de dólares canadienses (US$68 millones) con la empresa de internet satelital Starlink de Elon Musk.

Mientras tanto, China -que ahora enfrenta aranceles del 20% después de que Trump duplicara un gravamen anterior- ha prometido luchar hasta el final en cualquier guerra comercial.

Pekín ha anunciado sus propias medidas de respuesta, que incluyen aranceles a una variedad de productos agrícolas y alimenticios estadounidenses.

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