Cáncer

La salud mental también es importante para afrontar el cáncer

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A partir del apoyo psicológico ACLA acompaña a personas que padecen esta enfermedad y sus allegados, buscando mejorar los aspectos emocionales que los rodean.

Por la Lic. Mariana Godoy Psicóloga de la Asociación Civil Linfomas, Mielodisplasias y Mielofibrosis de Argentina (ACLA) M.N. 63094

Según un estudio realizado por el Comité de Psicooncología de la Asociación Médica Argentina (AMA), el 80% de los pacientes oncológicos expresaron miedo a la desatención durante la pandemia, el 83% alteró su rutina aumentando el insomnio, el 42% expresó angustia y el 19% tristeza. Estos malestares emocionales provocan un deterioro en la vida diaria y en las relaciones interpersonales. Por estos motivos, es fundamental contar en cada etapa de la enfermedad con ayuda de la psicooncología, dirigida hacia el apoyo y la terapia de pacientes con cáncer, hacia sus familiares y a los profesionales de oncología.

Lo emocional casi siempre es relegado por lo más urgente que es atender el cuerpo, descuidando los sentimientos, pensamientos, duelos y pérdidas que cada paciente y sus familiares deben atravesar en el proceso de la enfermedad. Desde el diagnóstico, el tratamiento, hasta incluso en la fase de remisión, el acompañamiento psicológico del paciente es importante para la elaboración de lo que ocurre en su cuerpo y alrededor de él.

Cuando un paciente recibe un diagnóstico de cáncer son varias las emociones que se presentan: ansiedad, depresión, insomnio; pero principalmente negación y desesperación, ya que esta enfermedad con frecuencia es asociada a la muerte y empiezan a surgir preguntas que son difíciles de aceptar como: ¿por qué a mí?, ¿por qué ahora? y ¿qué soy ahora? Las reacciones más habituales son el miedo, la tristeza, la rabia y la incertidumbre. El apoyo psicológico en esta etapa se centra en ayudar al paciente a expresar y normalizar sus emociones, explicando que es comprensible sentir esas reacciones.

El paciente, durante el tratamiento, pasa por varios duelos y/o pérdidas: pérdida de la salud, del control y en algunos casos de su capacidad de procreación. El duelo por la imagen de sí mismo, por el estilo de vida y por todos los proyectos postergados, generan una reestructuración cognitiva. Por esta razón, es importante prestar atención a las emociones: reconocerlas, identificarlas, hablar sobre ellas, interpretarlas, aceptarlas y así ayudarnos a tomar decisiones.

Durante la etapa de remisión, las emociones y pensamientos siguen teniendo un rol fundamental. Surge el síndrome de la Espada de Damocles, el cual es un miedo desmesurado a la recaída de la enfermedad, se vive en estado de alerta, surge la culpa de supervivencia y se pretende retomar la vida de antes como si no hubiese pasado nada. En el caso de una recaída, la angustia suele ser igual o mayor que la primera vez, vuelven a surgir los miedos, incertidumbre y ansiedad.

El malestar emocional provoca un deterioro en la vida diaria y en las relaciones interpersonales. A veces, los familiares y amigos no logran entender cómo se siente una persona con cáncer. Por estos motivos, es fundamental contar con ayuda de la psicooncología en cada etapa de la enfermedad, centrada en el apoyo y la terapia de pacientes con cáncer, sus familiares y en los profesionales de oncología. ACLA brinda charlas para acompañar a todos los pacientes y allegados que busquen el mejor desarrollo de estos procesos.

ACLA es una asociación sin fines de lucro que trabaja dando a conocer información, creando espacios de encuentro y ofreciendo orientación a pacientes con linfoma, síndromes mielodisplásicos y mielofibrosis, de modo de ayudar al conocimiento de la enfermedad, brindando contención y contribuyendo así a mejorar la calidad de vida de las personas que conviven con estas enfermedades. Desde 2017 brindamos talleres de apoyo emocional y otro tipo de actividades orientadas a contener a los pacientes y acompañarlos en el proceso de su enfermedad. A todos los interesados en sumarse a alguna de estas acciones, los invitamos a estar en contacto a través de nuestras redes sociales y otros canales de contacto.

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Ingenio argentino: desarrollan software capaz de medir la respuesta inmune contra cualquier tipo de cáncer

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(Agencia CyTA-Leloir)-. Investigadores argentinos desarrollaron una herramienta bioinformática, llamada MIXTURE, que puede cuantificar de manera muy precisa la cantidad y el tipo de glóbulos blancos que se infiltran en tumores.  El software ayudará a explicar por qué en algunos casos fallan las inmunoterapias contra el cáncer.

“Entender la asociación entre la composición de células inmunes que infiltran los tumores y los mecanismos de resistencia a las terapias existentes permitiría buscar alternativas terapéuticas para estos pacientes”, señaló la doctora en Biología Romina Girotti, directora del estudio e investigadora del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME),dependiente del CONICET.

El software está dotado de un algoritmo basado en aprendizaje automático o “machine learning”, una rama de la inteligencia artificial, que incorpora conceptos de ciencia de datos para optimizar el análisis de datos biológicos a nivel molecular.

Los investigadores analizaron con MITURE datos de biopsias tumorales de cáncer de mama (703 en total), pulmón (526), cabeza y cuello (494), melanoma (401), y colorrectal (n452) obtenidos del proyecto The Cancer Genome Atlas (TCGA).

“Los resultados revelaron asociaciones entre la proporción de distintos tipos celulares inmunes infiltrando el tumor y distintas variables clínicas y genéticas”, destacó el doctor en Bioingeniería e Inteligencia Artificial Aplicada Elmer Fernández, primer autor del trabajo e investigador del Centro de Investigación y Desarrollo en Inmunología y Enfermedades Infecciosas (CIDIE), que depende de la Universidad Católica de Córdoba (UCC) y del CONICET.

Por ejemplo, en el caso de cáncer de mama los investigadores encontraron asociaciones entre el tiempo de sobrevida de pacientes y el infiltrado de diferentes células del sistema inmune (macrófagos M1 y M2, y células T CD4+ de memoria) en los tumores.

En cuatro grupos de pacientes con melanoma (188 en total) tratados con dos tipos de inmunoterapias, anti-CTLA-4 y anti-PD-1/PD-L1, los científicos comprobaron que los que no respondían a esos tratamientos tenían un mayor infiltrado de células inmunes conocidas como macrófagos M2.

“En cambio, observamos que los pacientes que responden bien a esas terapias tienen un mayor infiltrado de células inmunes T-CD8, que son las encargadas de eliminar a las células tumorales”, explicó Girotti, responsable del Laboratorio de Inmuno-Oncología Traslacional del IBYME e investigadora del CONICET.

Girotti agregó que el estudio de la composición celular inmune del microambiente tumoral de los pacientes permitiría establecer nuevos biomarcadores para predecir mejor que pacientes responderían a una inmunoterapia.

Para todos los tipos de cáncer, los investigadores establecieron relaciones entre factores genéticos (que varían entre las personas) y el tipo y cantidad de células inmunes infiltradas en los tumores. Asimismo, determinaron de qué manera la asociación entre esas dos variables incidía, a favor o en contra, en la respuesta de los pacientes a las inmunoterapias. “Esta caracterización echa luz sobre potenciales terapias o estrategias de monitoreo del paciente”, afirmó Girotti.

MIXTURE es de libre acceso a la comunidad científica y se puede aplicar a cualquier tipo de tumor, puntualizó Fernández.

El estudio fue publicado en la revista “Briefings in Bioinformatics”. Y también participaron Gabriel Rabinovich, Yamil Mahmoud, Florencia Veigas y Joaquín Merlo, del IBYME y del CONICET; Darío Rocha, de la Universidad Nacional de Córdoba; Hugo Lujan, del CIDIE y del CONICET; Matías Miranda, de la UCC; y Mónica Balzarini, del CONICET.

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COVID-19: Recomendaciones y acompañamiento gratuito para pacientes con cáncer

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El aislamiento social preventivo y obligatorio es la medida que se ha generalizado para prevenir el contagio por COVID-19. Necesaria para cortar la circulación masiva del virus, también trajo aparejadas complicaciones a las personas que cursan diferentes enfermedades, desde cardíacas, diabetes o cáncer, entre otras, que han reducido la consulta médica.

Si bien no se menciona entre los grupos de riesgo del COVID-19 a aquellas personas que hoy son tratadas por cáncer, cabe recordar que algunas terapias que utilizan inmunosupresores pueden predisponer al organismo a un mayor riesgo de contraerlo. Por eso, la continuidad de los tratamientos es fundamental.

Manejo de la ansiedad y estrés

También se debe atender la salud mental, particularmente con el manejo de la ansiedad y el estrés. Algunas recomendaciones incluyen respirar aire fresco, hacer ejercicio físico y actividades creativas, y pasar tiempo de calidad con sus familias. El descanso, el sueño y la alimentación saludable son importantes. Los niveles de estrés y ansiedad de los pacientes son generalmente altos durante la pandemia. 

Sobre este último punto, y con un recorrido de 25 años en el desarrollo de Autocuidado en cáncer en forma presencial, Cáncer con Ciencia de la Fundación Sales inauguró talleres informativos gratuitos por internet para pacientes con cáncer y sus familiares. 

Estos talleres abordan la temática del cáncer con una mirada integral sobre la persona y su entorno, complementando el tratamiento indicado por el profesional médico con disciplinas como psicooncología, nutrición, yoga y reik y gimnasia relax.

El objetivo principal es brindar herramientas para desarrollar una mejor la calidad de vida, lo que permite un mejor transitar de la enfermedad a los pacientes, así como para su entorno significativo, tanto física como emocionalmente. Estos talleres online permiten estar conectados, llevando información valiosa para estos momentos, inéditos para todos. Las reuniones se realizan los martes y viernes a las 16 hs y la participación es totalmente gratuita. Sólo se necesita inscripción previa en: https://cancerconciencia.org.ar/tuparticipacion/

Protocolo internacional

Ante la pandemia, 29 sociedades oncológicas mundiales desarrollaron un protocolo con diferentes áreas de implementación.

En primer lugar, los pacientes que reciben inmunosupresores deben mantener un diálogo fluido con su médico para adoptar la mejor estrategia para evitar contraer COVID-19. 

En segundo lugar, es muy importante el cumplimiento de medidas higiénicas que incluyen lavado frecuente de manos, desinfección de objetos, evitar manipular objetos en lugares públicos y lavar frutas y verduras. Se recomienda el uso de una máscara facial, pero no como un reemplazo de las otras medidas preventivas establecidas.

Los pacientes con cáncer deben evitar a las personas con una exposición al COVID-19, tanto asintomáticas como sintomáticas, durante al menos 14 días y hasta que sus síntomas se hayan resuelto. Si un paciente con cáncer experimenta síntomas similares al resfriado, debería contactar a su oncólogo, quien le solicitará permanecer en cuarentena hasta tanto analice su situación.

Los pacientes que tienen síntomas o han estado expuestos a una persona infectada no deben visitar su centro oncológico, pero sí deben llamar a su médico para recibir más instrucciones. Los pacientes sintomáticos que llegan al hospital deben usar una máscara facial e informar sus síntomas inmediatamente al llegar. Todos los pacientes deben mantenerse a una distancia segura de otras personas. No se debe concurrir con más de un acompañante. Los pacientes y visitantes deben lavarse las manos al ingresar y al salir del centro. En el hospital, los pacientes con antecedentes conocidos o sospecha de COVID-19 deben permanecer en salas separadas. Para aquellos pacientes internados sin COVID-19, solo debe permitirse un visitante.

Estas recomendaciones, tanto para pacientes; familiares como para los centros médicos, brindan seguridad para la continuidad de los tratamientos al tiempo que acompañan el desarrollo emocional. 

Para mayor información:info@cancerconciencia.org.ar

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Propuesta superadora tratar el cáncer a través del deporte

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El IPS y el Consejo General de Educación avanzaron en un programa superador que permitirá que los pacientes oncológicos puedan desarrollar diferentes actividades físicas.

Destacaron la medida como un programa que afianza la calidad de vida y que contiene un alto impacto social. Los pacientes trabajarán con profesores de educación física misioneros. En la provincia hay cerca de 3.500 pacientes oncológicos en tratamientos.

El programa “Mi lucha es activa” para pacientes oncológicos del IPS. Consta de actividades físicas que se desarrollarán en la Costanera de Posadas y en gimnasios, según la gravedad de la enfermedad. El Consejo General de Educación aportará los profesores de Educación Física quienes coordinarán los ejercicios. A mediados del mes de marzo se pondrá en marcha y en la actualidad el IPS tiene detectado más de 3500 pacientes oncológicos.

“Después de sufrir la pérdida de mi madre y mi sobrina, decidí que tenía que hacer algo por los enfermos de cáncer. Cuando me convertí en docente fui pensando el proyecto y ahora es una alegría ponerlo en marcha”. Las palabras de Yolanda Andino, profesora de educación física de Posadas, resumen la génesis de una idea que dio su primer paso en la gestión de Carlos Arce como presidente del IPS (ahora vicegobernador) y que ahora se ejecutará bajo la conducción de Lisandro Benmaor y en convenio con el Consejo General de Educación. El SUM del Instituto de Previsión Social en pleno centro de Posadas, fue el espacio elegido para lanzar oficialmente el programa de actividades físicas para pacientes oncológicos denominado “Mi Lucha es Activa”, que comenzará en marzo y que estará destinado a los enfermos de cáncer que tiene detectado el área oncológica de la obra social estatal.

En el lanzamiento formal y firma de convenio, participaron, además del titular del IPS, el presidente del Consejo General de Educación, Mauricio Maidana; Yolanda Andino, coordinadora del flamante programa y Noelia Leyria, subsecretaria de Deportes de Misiones. “La actividad física para este grupo de personas que está padeciendo una enfermedad que amerita mucho cuidado multidisciplinario, libera endorfinas y ayuda muchísimo a mejorar la calidad de vida”, destacó Benmaor en la presentación. Y contó que, en la actualidad, “tenemos más de 3.500 pacientes dentro del IPS cursando tratamientos oncológicos”.

A su turno, el presidente del Consejo General de Educación, Mauricio Maidana, destacó “la iniciativa del doctor Carlos Arce cuando estaba todavía en el Instituto de Previsión Social y antes de pasar a la vicegobernación, nos dejó la instrucción de continuar con el proyecto”. Explicó que en el convenio que firmaron con el IPS, “vamos a estar aportando los profesores de educación física para generar actividades con este grupo de pacientes que el IPS ha detectado y al cual le va a prestar este servicio a partir de marzo”.

Por último, la coordinadora del programa, Yolanda Andino reveló que, de los más de 3.500 pacientes oncológicos, “predominan los docentes, que son los que más padecen diferentes tipos de cáncer”. Y explicó que, para formar parte del programa, “el paciente va a tener que presentar una ficha con el apto médico de su oncólogo y en ese informe vamos a saber en qué etapa está el paciente para derivarlo a una de las cinco zonas que tendrá el programa, entre la Costanera de Posadas y dos gimnasios”.

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El veneno de la coral, serpiente típica de Misiones, podría ser clave contra el cáncer de mama

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UN/DICYT. A partir de ensayos en laboratorio, se observó que el veneno completo de ‘Micrurus lemniscatus’ y ‘M. sangilensis’ en el ensayo de citotoxicidad redujeron células vivas tumorales al 30 %, lo cual abre una ventana en la investigación con componentes específicos del veneno frente al cáncer de seno.

Así lo comprobó la investigadora Janeth Alejandra Bolívar, magíster en Toxicología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien comenta que los venenos de las serpientes del género Micrurus, o corales verdaderas, son conocidos principalmente por sus efectos neurotóxicos, pero no por sus posibles aportes a la salud.

Aunque el efecto del veneno ejerce un bloqueo sobre la placa neuromuscular al lesionar a una persona, desencadenando en el peor de los casos una parálisis respiratoria y la muerte, esta sustancia tóxica podría inhibir la proliferación de células.

“Este estudio se desarrolló con el veneno de tres especies de serpientes del género Micrurus del país: M. medemi, ‘M. sangilensis’ y ‘M. lemniscatus’. Solo la sustancia tóxica de ‘M. medemi’ no presentó un resultado tan marcado en las células tumorales frente a los otros dos venenos”, comenta la investigadora.

En este mismo estudio se demostró que el veneno de M. medemi es el de mayor letalidad, requiriendo menos microgramos de veneno inyectado para producir la muerte en 48 horas respecto a los venenos de ‘M. lemniscatus’ y ‘M. sangilensis’.

“Realizamos una caracterización parcial del veneno dentro de la cual evaluamos la actividad tóxica del veneno completo, mediante pruebas de letalidad en ratones y pruebas de citotoxicidad sobre un cultivo primario de neuronas hipocampales de rata”, explica sobre el proceso.

No obstante, aclara que el veneno de M. lemniscatus presentó un mayor efecto citotóxico sobre el cultivo de neuronas, posiblemente debido a una mayor afinidad de este con el tejido nervioso.

El estudio resulta oportuno debido a que los venenos de las serpientes del género Micrurus han sido poco estudiados por la dificultad para recolectarlos y mantenerlos, y por que las cantidades producidas por individuo son bajas.

“M. medemi y M. sangilensis son especies endémicas de Colombia, ubicadas en las regiones Orinoquia y Andina, y sus venenos no han sido objeto de estudio hasta el momento.

M. lemniscatus se distribuye en la Región Andina, en la cuenca amazónica y del Orinoco. La mayoría de estudios para esta especie se ha desarrollado con poblaciones de Brasil, aunque este año se encontró uno con veneno realizado en Leticia; aun así es poco lo que se conoce de las especies colombianas”, comenta la investigadora.

Para el estudio se emplearon venenos liofilizados de M. medemi de la Región Orinoquia, ‘M. sangilensis’ de la Región Andina y ‘M. lemniscatus’ de la Región Amazónica de Colombia, procedentes del Banco de Venenos del Instituto Nacional de Salud. El veneno liofilizado fue almacenado a temperaturas inferiores a -20 °C para su conservación en el laboratorio del Grupo de Investigación en Proteínas (GRIP) de la UNAL.

Accidente ofídico por corales

La investigadora comenta que en 2018 el boletín epidemiológico del Sivigila registró 4.441 casos clínicos confirmados de accidente ofídico, de los cuales 63 fueron ocasionados por serpientes del género Micrurus; en 2019 este sistema ha reportado 3.028 casos y 32 casos correspondientes a Micrurus.

“El veneno de las serpientes es una mezcla compleja de componentes orgánicos e inorgánicos que generan diversas manifestaciones metabólicas y fisiológicas ocasionando alteraciones en la homeostasis, encaminado a la inmovilización, digestión y muerte de la presa por parálisis respiratoria o cardíaca, para su alimentación, o como mecanismo de defensa”, indica.

En el caso de los venenos de las serpientes del género Micrurus, estos son conocidos especialmente por sus efectos neurotóxicos, al unirse al receptor nicotínico de manera competitiva en la unión neuromuscular o mediante la alteración de la liberación de acetilcolina en la neurona presináptica, llevando en cualquiera de las dos situaciones a una parálisis respiratoria de su presa o muerte del paciente si no se realiza un tratamiento adecuado y oportuno.

Cabe señalar que en Colombia existen 28 especies, pero solo se han desarrollado investigaciones con seis venenos de especies del país, entre las cuales se encuentran ‘M. mipartitus’, ‘M. dumerilii’, ‘M. dissoleucus’, ‘M. lemniscatus’, ‘M. spixii’ y ‘M. surinamensis’.

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