cardiología

Innovador tratamiento para atacar la reducción del riesgo cardiovascular

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Durante el XXXIX Congreso Nacional de Cardiología organizado por la Federación Argentina de Cardiología que se desarrolló en la Ciudad de Córdoba, el Laboratorio Lepetit tras las “impactantes” conclusiones de importantes estudios realizados, presentó su nuevo producto “Polilep” una polipíldora innovadora con drogas combinadas que apunta directo a la prevención y atacar la reducción del riesgo cardiovascular.

Polilep es una combinación de dosis fija de medicación antihipertensiva y reductora del colesterol que reduce sustancialmente eventos cardiovasculares mayores en poblaciones de alto riesgo, aunque sin enfermedad cardiovascular previa demostrada.

Además, reduce eventos cardiovasculares mayores, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, revascularización miocárdica y muerte de origen cardiovascular en aquellos pacientes en prevención primaria de alto riesgo. Estas conclusiones fueron detalladas luego de tres estudios de grandes dimensiones que involucraron más de 18000 participantes.

El simposio de presentación fue llevado adelante por los doctores especializados, Rafael Díaz (“Rol de las polipílodras en prevención cardiovascular”), Carlos Tajer (“Cómo pensar el riesgo cardiovascular”), Fernando Botto (“Mensajes Clínicos que nos dejó el ensayo HOPE-3”) y Alvaro Sosa Liprandi (“Rol de la polipíldora en el control de factores de Riesgo y reducción de eventos”).

Tras la presentación de los diferentes estudios y ensayos clínicos, Sosa Liprandi aseguró que “estamos ante un cambio de paradigma” porque con esta polipílodra se apunta el tratamiento a la prevención y remarcó que “tiene un sustento impactante”.

“Es un cambio de paradigma en enfrentar la atención de los factores de riesgo y un cambio de modelo de prescripción, ya que se trata de una interesante combinación para una determinada población de bajo o moderado riesgo”, aseguró Sosa Liprandi.

Por su parte, el doctor Tajer resaltó que “es un aporte revolucionario en el tratamiento de los factores de riesgo cardiovasculares porque todos somos o seremos hipertensos, porque la presión aumenta todos los años, lejos de los niveles paleolíticos y lo mismo pasa con el colesterol”.

“Según los estudios, dos tercios de los infartos agudos de miocardio y ACV provienen del grupo etáreo de bajo o moderado riesgo; por ello, la Atención Primaria de la Salud es crítica y allí, las polipílodras pueden tener un rol mucho más relevante”, expresó.

En tanto, el doctor Botto enfatizó que “atacar estas condiciones simultáneamente (hipertensión y dislipidemia) puede tener un gran impacto en la población”.

“El tratamiento de drogas combinadas redujo un 30% el riesgo, por ello la polipíldora aportaría beneficios a sujetos SIN antecedentes”, explicó y añadió que “el 50% de los hipertensos no saben que lo son, este síntoma está subdiagnosticado”.

Además, Botto sostuvo que “este tipo de tratamiento redundaría en un beneficio para los pacientes porque sería muy accesible económicamente porque sería una combinación de drogas que se venden por separado todos los días”.

Por último, resaltó a la comunidad médica a “comprometernos porque de lo contrario nada va a cambiar y hace mucho que nada cambia en el tratamiento de prevención de infartos y ACV”.

En el cierre del Simposio, Sosa Liprandi señaló que “los ensayos han demostrado un claro impacto en la reducción de hipertensión y colesterol, por ello debemos buscar el aval para este tipo de estrategias con polipíldoras”.

“Ya que se comprobó marcadamente efectiva para tratar factores de riesgo y prevenir eventos”, indicó y agregó que “también suma su beneficio costo-efectiva en comparación con un tratamiento estándar con las drogas por separado y su alto porcentaje (40%) de adherencia al tratamiento”.

“El cambio de paradigma tiene un sustento importante y es una estrategia efectiva; debemos realizar mucha concientización de cómo vamos a ayudar a nuestros pacientes”, concluyó.

QUÉ ES POLILEP

Es fruto del ensayo internacional HOPE-3 y se combinan las drogas Candesartán 16mg, Hidroclorotiazida 12,5mg y Rosuvastatina 10mg.

Es un desarrollo innovador bajo la autoría intelectual del Profesor Salim Yusuf médico cardiólogo y epidemiólogo, canadiense nacido en la India, a cargo de la Cátedra Marion W. Burke de Enfermedades Cardiovasculares en la Facultad de Medicina de la Universidad McMaster.

Se realizaron tres estudios de grandes dimensiones que involucraron mas de 18000 participantes de una edad de aproximadamente 60 años, la mitad de los cuales fueron de sexo femenino.

Con una media de seguimiento aproximado de 5 años la incidencia de eventos cardiovasculares arrojó una reducción de riesgo relativo de aproximadamente 40%, altamente significativo desde el punto de vista estadístico.  

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El Servicio de Cardiología del Hospital Escuela destacó avances en nuevas prestaciones, adquisición de equipos y en docencia

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Desde el Servicio de Cardiología del Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga” hicieron un balance del año 2021, destacando las nuevas prestaciones, la adquisición de equipos de última generación y las actividades de docencia.

El responsable del área, el Dr. Ariel Szyszko, señaló que el 2021 fue un año muy intenso, marcado por la exigencia que tuvo el personal de salud en el marco de la pandemia, pero que alcanzaron grandes logros.

Por ello, resaltó el fortalecimiento alcanzado del sector de hemodinamia, en el que se concretaron el año pasado procedimientos con avanzada tecnología. “Se llevaron adelante implantes de la válvula aórtica, se desarrolló un programa de extracción de cables de marcapasos, el Hospital Escuela es el único Centro de toda la Provincia que realizar este tipo de prestaciones de alta complejidad”.

Además, se refirió la adquisición de nueva tecnología. “Se adquirió un equipo para hacer pruebas de esfuerzo con ecocardiografía”.

Asimismo destacó, que a pesar de pandemia de COVID-19, durante el año 2021, se logró mantener las atenciones en consultorio y se alcanzaron la realización de más de mil cirugías cardíacas”.

También, se refirió a los logros en relación a la docencia. “Se tuvo un gran avance en docencia, se logró instalar un sistema de residencia post básica y básica, lo que significa que los médicos recibidos de la Facultad de Medicina pueden iniciar la especialidad de cardiología, tuvimos tres ingresos, que serán nuevos profesionales con los que contará la Provincia; se realizó un curso online de electrocardiografía, gratuito y de acceso remoto”.

Finalmente, en el marco de la pandemia recordó a la población que el COVID- 19 , puede producir afectación cardiovascular, por lo que aconsejó evitar la patología, siguiendo los cuidados de prevención, haciendo especial hincapié en el rol de las vacunas.

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Preocupa a los Cardiólogos que no se cumplirá con el objetivo de reducción de la mortalidad

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En el año 2012, a partir de un llamado de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a promover acciones concretas para disminuir la mortalidad cardiovascular, un conjunto de enfermedades responsables en promedio de casi 1 de cada 3 decesos en Argentina y en el mundo, la Federación Mundial del Corazón (WHF) instauró el ‘Objetivo 25×25’, una iniciativa que promovía la implementación de un conjunto de medidas para lograr una reducción del 25% de la mortalidad de origen cardiovascular para el año 2025.
“El recorrido en los primeros años fue auspicioso: el advenimiento de medicamentos efectivos para el control de factores de riesgo como la hipertensión, el colesterol y la diabetes, entre otros, además del desarrollo de equipamientos modernos para la detección y tratamiento tempranos de las patologías vasculares, así como el avance en procedimientos quirúrgicos no invasivos, como las angioplastias coronarias, comenzaron a evidenciar buenos resultados”, afirmó el Dr. Diego Grinfeld, cardioangiólogo intervencionista, Presidente del Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI).
Muestra de ello en Argentina fue lo que evidenció el modelo epidemiológico computarizado IMPACT, un estudio que entre otras conclusiones mostró un descenso del 29,8% de las tasas ajustadas de mortalidad cardiovascular por causa coronaria en los argentinos mayores de 25 años entre 1995 y 2010.
“El coronavirus SARS-CoV-2 -además de todo el daño que produce por su alta contagiosidad y los efectos vinculados a su infección- llegó para cortar la curva descendente de mortalidad cardiovascular: la gente por temor al virus suspendió sus controles médicos de rutina y postergó la realización de estudios. Inclusive, según cifras de nuestro país, aquellas personas con síntomas concretos de infarto agudo de miocardio esperan a que reviertan los síntomas para no salir de su casa y acuden a las guardias médicas en promedio 34 minutos más tarde que antes de la pandemia”, sostuvo el Dr. Daniel Berrocal, ex presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).
Para el Dr. Alejandro Palacios, cardioangiólogo intervencionista, ex presidente del CACI, ello se ve reflejado también en una disminución de los procedimientos que se requieren para revertir cuadros muy delicados. “Se realizaron un 23% menos de angioplastias coronarias, un 38,3% menos de una moderna técnica de reemplazo de válvula aórtica por cateterismo (TAVI, por su sigla en inglés) y se evidenció casi una duplicación de las complicaciones coronarias (+1,8 veces) con un aumento en más del doble de la mortalidad cardiovascular esperada (+2,39 veces)”.
Otra de las condiciones que contribuyeron a este incremento de la enfermedad cardiovascular fue el aumento del sobrepeso y la obesidad y del sedentarismo asociados a la cuarentena: un estudio realizado en 30 países entre octubre y noviembre ’20 reveló que el 40% de los argentinos que participaron del relevamiento reconoció haber subido de peso, en promedio 7,5 kg, mientras que el promedio mundial fue del 31% y el incremento de 6,1 kg. Por otro lado, el 28% manifestó haber disminuido el ejercicio físico y el 5% iniciarse en el tabaquismo por el confinamiento .
Ya el estudio IMPACT había enseñado que los logros de reducción de la mortalidad por causa coronaria se habían obtenido por todos los avances en los tratamientos médicos y por el control de algunos factores de riesgo, pero que el éxito hubiese sido aún mayor si no hubiesen aumentado en ese mismo período la incidencia de diabetes, obesidad y sedentarismo. Condiciones que indudablemente son mucho más difíciles de mantener bajo control.
Los especialistas remarcan la importancia de atender todas las condiciones de salud no Covid, particularmente aquellas que hacen a la salud cardiovascular, ya que ante un evento coronario el tiempo es vida y la atención debe llegar en forma urgente: un análisis comparativo de las investigaciones clínicas REGIBAR Y PRISMA muestra que 9 de cada 10 fallecimientos por infarto se dan en personas que no recibieron atención hospitalaria.
En paralelo, los últimos datos recientemente publicados del informe de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud de la Nación, correspondientes al año 2019, muestran un total de 97.264 fallecimientos causados por las enfermedades cardiovasculares, cifra que equivale a 3 de cada 10 decesos por causa definida en nuestro país, con un promedio de 266 muertes diarias .
“Venimos trabajando desde hace muchos años para reducir la mortalidad cardiovascular y la pandemia nos ha hecho retroceder 5 escalones de los 3 o 4 que habíamos logrado avanzar: muchas personas postergaron sus visitas programadas al médico, se realizan menos estudios diagnósticos y menos procedimientos quirúrgicos y por cateterismo, paralelamente aumenta la obesidad y el sedentarismo y ante síntomas de un evento coronario se demora en solicitar asistencia, todo un cóctel explosivo que no podía terminar de otra manera que con un aumento de la mortalidad y de las secuelas por enfermedad cardiovascular, cortando de raíz los logros alcanzados para cumplir con el Objetivo 25×25”. subrayó el Dr. Alejandro Cherro, ex presidente del CACI y director de la Carrera de Especialista en Hemodinamia, Angiografía General y Cardiología Intervencionista UBA-CACI.
“Recomendamos enfáticamente a la gente rever estas conductas, retomar las visitas y los controles médicos, así como todos aquellos cuidados necesarios para proteger la salud y mejorar nuestra calidad de vida”, concluyó el Dr. Grinfeld.

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