CARLOS ANDRÉS ORTIZ

Los muertos no producen ni consumen

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A propósito de los “muy preocupados” por la economía nacional, los economistas liberales a secas, neoliberales, y los libertarios; más los comunicadores sociales que sirven de claque al establishment, y varios impresentables políticos de ese sector nada nacional; que a toda costa quieren terminar al como sea con las medidas de cuarentena; lo primero que se les debe hacer notar, es que la necroeconomía (economía de la muerte, o priorización a ultranza del libertinaje económico al como sea) que propugnan, con seguridad provocaría un alud de nuevos contagios de la pandemia del Covid 19, y con eso un incremento exponencial de decesos.

Lo muy riesgoso de no dar total prioridad a la salud pública, está demostrado por los casos de países que optaron por enfatizar medidas “pro mercado”, como EEUU, Gran Bretaña y Brasil, en los que los niveles de incrementos de los contagios y de las consecuentes muertes, aparecen como totalmente desmadrados.

Tampoco muestran casos muy airosos Italia y España, dos naciones en las cuales la peor infección que parecen mostrar, es la del neoliberalismo acentuado, una de cuyas secuelas es el descuido o incluso el desguace de los sistemas de salud pública; todo ofrendado al altar del “dios mercado”.

Para los señalados voceros del neoliberalismo (y doctrinas afines), es más que evidente que lo seres humanos no les importan nada, sobre todo si no son de los grupos cerradamente elitistas, que ellos integran o a los que sirven con arrastrada pleitesía.

Pero la hipocresía que demuestran, impresentable por cierto, solo es parcialmente escondida por los multimedios oligopólicos y sus asalariados tinterillos. Y les resulta indefendible, cuando se les pone ante la cruda realidad que esos mismos personeros de doctrinas político – económicas crudamente nacionales, apoyaron con entusiasmo de mercenarios al tanto por cuanto, todas y cada una de las sucesivas medidas de desguace económico generalizado, que con saña y nada de inocencia, fueron implementadas en cada uno de los tres períodos neoliberales, padecidos dolorosamente por nuestro país –el “proceso”, el noventismo y el macrismo-.

¡Ahora fingen preocupación por la caída de la actividad económica a consecuencia de las estrictas medidas sanitarias; pero justificaban e incluso se felicitaban, ante el industricidio masivo, el tecnicidio generalizado y muy acentuado contra entes tecnológicos relevantes (nuclear, satelital, biológico, el CONICET, etc.), el Pymecidio generalizado, y la miseria que multiplicaron con malicia y estulticia propia de psicópatas asesinos seriales!

Por supuesto, omiten considerar, con la insensibilidad y superficialidad conceptual que los caracteriza a esos sectores apátridas, el elemental concepto que los muertos no producen ni consumen.

Pero queda en claro, que además de ser voceros y reflejos de mezquinos intereses de oligarcas y oligopolistas, cuya única víscera sensible es el bolsillo; lo que en realidad buscan es la destrucción de los positivos efectos sanitarios de la severa cuarentena, que logró un elevadísimo nivel de aceptación en la población y un inédito porcentaje de imagen positiva del actual gobierno nacional.

En realidad, buscan sembrar de muertos por el Covid 19 en Argentina, para con ese argumento, despotricar a mansalva y seguir sus acciones de esmerilado con propósitos destituyentes del gobierno nacional, para volver a imponer otro gobierno oligárquico, apátrida y genuflexo ante los dictados del mega poder financiero transnacional, y de las Potencias Atlantistas, que desembozadamente buscan hacernos volver irremisiblemente al caduco e inviable modelo de país primarizado; el cual casi con seguridad sería el paso previo al desguace nacional en media docena de dóciles republiquetas; infame tarea que ya era el objetivo de los tecnócratas neoliberales del noventismo en el menemato y el delarruato.

Las progresías, con formatos y letras dictadas desde los mencionados centros de poder, son usualmente claques dóciles y maleables, funcionales a esos fines.

Por supuesto, los nulo pensantes cuando no cómplices activos de esas infames tareas, son los muy colonizados mentales milicos proceseros, en las antípodas de Señores Militares Patriotas que supimos tener.

MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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Libertarios: los que promocionan la esclavitud del dinero

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Pegajoso y apto para captar incautos, es el “formato” que presentan para promocionar la relativamente nueva versión del viejo liberalismo dieciochesco de Adam Smith, ya recargado con la irrupción del neoliberalismo, y ahora en versión ultra descarnada atiborrada de egoísmos presentados como si fueran virtudes, que exalta la “libertad total” como lo supuestamente óptimo en lo económico.
Este neoliberalismo ultra recargado, hábilmente presentado como “algo muy diferente” al de sus predecesores fieles cumplidores del Consenso de Washington y activos destructores de los Estados Nacionales dóciles a sus nefastas influencias, se difunde como la ideología de élite de los avanzados luchadores de “la libertad”, concepto abstracto y engañoso si los hay, pues de última plantean la libertad total…para morirse de hambre o para explotar a los sectores menos pudientes, por parte de los pocos que concentran poder político, social y económico.
¡Y notablemente, muchos clasemedieros entusiastas adherentes a esta “nueva” filosofía político – económica, la apoyan sin darse cuenta que de triunfar, estarán entre los primeros damnificados, pues los supuestos caminos hacia “el progreso sin límites” o “libre”, les estará vedado por los poderosos y sus redes de complicidades!
Incluso no pocos de los “libertarios” son empleados públicos y beneficiarios de distintos sistemas directos o indirectos de subsidios (escuelas y Universidades públicas y gratuitas, sistemas sanitarios públicos y obras sociales, sistemas jubilatorios, acceso a la vivienda propia, subsidios al transporte público, etc.), todo lo cual es aborrecido por la egoísta y excluyente doctrina libertaria.
“Libertad, cuantos crímenes se cometen en tu nombre”, fue una contundente frase acuñada en medio de los horrores y decapitaciones masivos desatados por la Revolución Francesa.
Salvando distancias, bien puede aplicarse al “libertarismo” o la ideología libertaria, la cual a su vez tiene, hasta ahora tres vertientes, que confluyen en los elementos centrales:
 Desprecio manifiesto al Estado y a cualquier medida de intervención estatal.
 Exigencia de la desregulación total de toda actividad económica y la completa adhesión a los principios del “libre mercado”, sin protección alguna para el mercado interno.
 Desentendimiento por completo de todo principio de solidaridad y asistencia total, pues consideran un derroche de riqueza todo asistencialismo y toda tarea de prevención social.
Básicamente se trata de la institucionalización del egoísmo a escala
superlativa, presentado como “virtud necesaria” para “dar mayor eficiencia” a la economía, y para “premiar merecidamente” a los que “hicieron méritos suficientes” para eso; desentendiéndose por completo de analizar y considerar las inequidades iniciales profundas, que hacen que quien nace en un entorno de pobreza, si no cuenta con apoyos especiales, nunca podrá salir del contexto en el que vive, por carecer de estímulos sociales y culturales imprescindibles para el desarrollo personal, como tampoco posee las posibilidades económicas ni los contactos personales para superar las limitaciones de su entorno o grupo de pertenencia.
No pocos de los entusiastas adherentes, de distintos segmentos de la hoy decadente (en lo socio económico y cultural) clase media, exhiben un orgulloso aire de supuesta “superioridad” intelectual, la cual hace agua ante el primer par de planteos bien elaborados, que destrozan los prejuicios de esa perversa ideología de entronización del egoísmo, travestida bajo el “bonito concepto” de meritocracia.
Claro que los presentados como “meritócratas”, en su inmensa mayoría, han llegado a ser “exitosos” por provenir de clases acomodadas y por tener entornos proclives al estudio y al trabajo sistemático, sin contar que en muchos casos recibieron todo en bandeja por privilegios de cuna, además de la cadena de contactos sociales casi imprescindibles para superar obstáculos.
Nunca se detienen a analizar que un niño, nacido en un contexto de pobreza y de limitaciones de todo tipo, debería superar enormes barreras de todo tipo, para alcanzar el estatus de “méritos” académicos y económicos, que otros los tienen en caminos libres de obstáculos y con grandes facilidades de todo tipo.
Como la solidaridad, la justicia social, el amor al prójimo y los altos valores espirituales, no solo no cuentan sino que son despreciados por la filosofía materialista y excluyente de los libertarios, a todos los excluidos sociales los dejan librados al 
abandono…¡e incluso los culpan de sus limitaciones, que en muchos casos no son sino exclusiones del contexto socio económico! Eso es simplemente insensibilidad social total, enmarcada en soberbia sin límites.
Lo “exitoso” bajo el crudo materialismo libertario, es medido casi
exclusivamente bajo parámetros económicos; nunca por valores espirituales, mucho más profundos, realmente valiosos y además permanentes, no efímeros como resultan ser en muchos casos las conquistas económicas para trepar socialmente. Trepada que se da en muchos casos pisando las cabezas de los que quedan en el camino o incluso los que se negaron al juego perverso de la competencia por la meritocracia ultra materialista.
Los promotores visibles de la ideología libertaria, saben bien de que se trata, y claramente la juegan de mercenarios al servicio de intereses supranacionales (entroncados con la mega Banca especuladora transnacional, grandes corporaciones supranacionales y las motivaciones estratégicas de las Potencias Neocolonialistas), así como los poderosos locales cargados de egoísmo y sin pizca
de patriotismo real, como los de la vetusta “oligarquía de la bosta” y sus ramificaciones posteriores, los especuladores financieros, los extractivistas de riquezas naturales y otros grupos similares.
Esos promotores son economistas “con chapa” de expertos; otros que “hacen méritos” deambulando por diversos canales de TV y otros medios masivos; determinados comunicadores sociales mercenarios; varios políticos acomodaticios y operadores de embajadas extranjeras; militares de alto rango que operan para
los mismos intereses predicando falso patriotismo que no sienten y falseando realidades para engañar a la tropa; y algunos otros operadores tras bambalinas.
Algunas de las recurrentes falsedades a las que apelan los “libertarios”, son:
 Afirmar que los países exitosos lo son por adherir a los principios del “libre mercado” sin intervención estatal.
Eso es falso de falsedad absoluta, pues todos los países desarrollados y los que van en camino de serlo, se industrializan y desarrollan, en base a fuertes y coherentes acciones del Estado para promover el desarrollo, cuidando el mercado interno y realizando políticas activas en tal sentido. Las sucesivas oleadas de revoluciones industriales y consecuente desarrollo, fueron consecuencias directas de la decisión y acciones en concreto de los respectivos Estados Nacionales ¡Lo opuesto al “libertarismo”!
 Repetir en forma plañidera y como “mantra de fe libertaria”, que Argentina llegó a ser la sexta economía mundial basada en el liberalismo.
Eso demuestra cerrazón mental y extrema ignorancia histórica y económica.
Aquel país de feudalismo oligárquico, instituido por el agente británico Mitre y mantenido mediante el voto cantado y todo tipo de presiones y violencias, desperdició una excepcional oportunidad histórica en la cual Argentina pudo industrializarse, desarrollar tecnologías propias y tener una economía plenamente integrada, con los saldos muy positivos del comercio exterior, en épocas de bonanza para las materias primas, durante las tres décadas 
consecutivas desde 1880 aproximadamente. Pero primaron criterios estrechos, miopes y egoístas, los que priorizaron los privilegios de la oligarquía subordinada a los británicos, antes que el Interés Nacional y el debido criterio de grandeza. Esa época terminó definitivamente, y hoy el país que proponen, a duras penas podrá dar trabajo digno y bien pago a diez millones de argentinos. Todo el resto “sobramos” para ese esquema retrógrado y antinacional, que es el que está perpetrando el macrismo y al cual apuntan los neoliberales y los libertarios.
 Afirman que toda la bibliografía económica apoya las ideas liberales, “menos los peronistas” (según con sorna mal disimulada expresan algunos opinantes).
Claramente son personas de muy escasas y muy sesgadas lecturas,
encandiladas por “la biblia libertaria” que es la literatura de Ayn Rand y alguno que otro de cuño similar. Son personas de muy escasa formación en Historia, muy poca en Economía, y nula en Geopolítica.
Solo como al pasar, se pueden señalar los siguientes autores, que refutan los nulos fundamentos de los libertarios: Friedrich List, Michal Kalecki, John M. Keynes, John F. Nash, Naomí Klein, Viviane Forrester, Paul Krugman, Joseph Stiglitz, Thomas Piketty, Amartya Sen, Jacques Sapir, Ha Joon Chang, Aldo Ferrer, Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche, Marcelo Gullo Amodeo, Miguel Ángel Barrios, Jorge N. Poma, Alejandro Olmos, Jorge Rachid, Federico Bernal, Axel Kicillof, Eduardo Basualdo, Carlos García Martinez, César Arias, Alfredo Zaiat, Alejandro Vanoli, Julián Marado e Ignacio Damiani…y el listado sigue. También podría incluir a muchos de mis artículos y varios de mis libros. Pero como los promotores son falseadores seriales, y los adherentes perejiles son de escasas lecturas, seguirán repitiendo como mantra de fe que “todos los economistas prestigiosos, que son la mayoría, apoyan la ideología libertaria”.
 Algunos, con claro resabio racista, afirman que “por ejemplo Alemania se desarrolló en base al libre mercado y al liberalismo”; extendiendo eso “al ejemplo de Europa”.
Por supuesto desconocen que antes que Bismarck pusiera en vigencia las ideas proteccionistas y de desarrollo inducido por el Estado, escritas por List, los muy pobres y desunidos Estados alemanes, solo exportaban maderas, trigo, y poco más, además de grandes cantidades de carne humana al mejor postor, bajo el formato de preciados mercenarios. Ignoran que el Plan Marshall fue de fuerte injerencia estatal. También desconocen que la “muy liberal” (de boca para afuera) Unión Europea, es cerradamente proteccionista cuando le conviene, como lo descubrió el muy corrupto y poco informado actual presidente argentino, cuando fue poco menos que a rogarles que nos compren materias primas, y se encontró con el educado pero rotundo NO, de las dos potencias principales del bloque: Alemania y Francia.
Realmente hay material de sobra, para escribir el Manual de Zonceras Económicas Argentinas, lamentablemente.

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Ventajas de la hidroelectricidad

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La energía, y la energía eléctrica en particular, son temas sobre los que abundan las opiniones expresadas con liviandad, pero escasean los fundamentos bien planteados.
Siendo una temática compleja y llena de particularidades técnicas que la hacen muy poco comprensible para muchos, abundan opiniones erróneas, y como contrapartida, muchos reales expertos son renuentes a expresar opiniones en público, sea ello por recato, en muchos casos por dificultades para darse a entender para todo público, y sin duda frecuentemente no se expresan por la alta conflictividad inmanente a estos temas y las connotaciones políticas que tienen, las cuales pueden significar problemas laborales o contractuales con los que suelen ser “sancionados” quienes opinan en forma discordante a los mandatos del establishment.
Ante ese cuadro de situación, en el que reinan las confusiones y falsedades técnicas con las que se enreda la comprensión de los no especialistas, va este aporte lo más simple y brevemente posible; sin perder contenido técnico, exponiéndose características propias y comparativas de la energía eléctrica hidroeléctrica.
Las fuentes de generación de energía, por sus condiciones técnicas, se dividen en dos grandes grupos: a) energía de base; b) energía complementaria.
La energía de base debe ser previsible, confiable, de provisión programable, y capaz de producir energía al voltaje correcto sin intermitencias.
Existen solamente tres tipos de tecnologías aptas para operar como usinas de base de cualquier sistema eléctrico: 1) hidroeléctrica, 2) nuclear, 3) termoeléctrica. Las termoeléctricas queman combustibles fósiles (petróleo, gas o carbón), o eventualmente biocombustibles, esto último en mucha menor escala, por diversos motivos.
La energía complementaria, como indica su nombre, es un mero complemento, no es apta para reemplazar a la energía de base, por sus intermitencias no controlables (el ser humano no controla el sol, los vientos ni factores similares), por su baja confiabilidad, e incluso por sus costos mucho más elevados.
Tipos de usinas hidroeléctricas: Pueden clasificarse por su tamaño, por el tipo constructivo de la presa y tipos de turbinas, por la ubicación (de llanura, de montaña, de serranía, etc.); así como por las características de funcionamiento, las cuales se vinculan entre otros factores, por la capacidad de almacenamiento del vaso de la presa.
Las de gran capacidad de almacenamiento de agua, en función del caudal medio del río, son capaces de regular el caudal aguas abajo, impidiendo casi totalmente toda inundación, pues pueden contener el volumen de agua del caudal de muchos meses del río. Un ejemplo claro de este tipo de presas es El Chocón, en la región del Comahue, en el noroeste patagónico.
Otras presas son “de pasada”, pues no contienen el flujo de agua, pudiendo solo regular en parte las grandes crecientes. Yacyretá es un ejemplo de este tipo de presas, en este caso no por el tamaño del vaso (o embalse), que es gigantesco, sino por el gran caudal medio del Paraná.
Las centrales de bombeo son un tipo muy particular de usinas
hidroeléctricas. Consisten en dos embalses ubicados a alturas muy diferentes, unidos por un sistema de ductos y turbinas de uso reversible. Cuando el agua baja, generan energía, por un corto lapso de tiempo. Luego el agua se bombea hacia arriba, para llenar nuevamente el embalse superior. Sin duda consumen más energía que la que generan, pero la diferencia positiva se da al cubrir con la generación la demanda de punta, la cual siempre es más costosa, pues para abastecerla se hace uso de los equipos más caros por KWh o menos eficientes.
Claro está que para justificar económicamente el uso de este tipo de
centrales, las tarifas con las que se retribuye a los generadores, debe ser diferenciada, estableciendo valores muy distintos en el valle de la demanda (por lo general a altas horas de la noche), respecto al pico de la demanda.
Los cambios tarifarios implementados por el neoliberalismo, que no fueron corregidos, desalentaron este tipo de generación pues establecieron otro tipo de valores para la generación eléctrica.
En Argentina existe la Central de Bombeo de Río Grande, en el Valle de Calamuchita, Córdoba, de 750 MW de potencia instalada.
En Gales, Gran Bretaña, existe una gran central hidroeléctrica de bombeo, en la llamada Montaña Eléctrica (Electric Mountain), la cual no solo funciona eficientemente, sino que es además un gran atractivo turístico.
En cuanto a las concretas ventajas de la hidroelectricidad, una vez resumidos los aspectos técnicos precedentemente enunciados, son las siguientes.
– Las centrales hidroeléctricas tienen muy largas vidas útiles, que por regla general exceden largamente el siglo, e incluso mucho más. Existen en el mundo varias centrales de muchas décadas, e incluso centenarias, en perfecto estado de funcionamiento.
– Los componentes electromecánicos, que son los que requieren cierto mantenimiento, por lo general representan solo alrededor del 15 % del valor de una central hidroeléctrica. Los componentes civiles (estructuras), que rondan el 85 % del costo total, son de muy bajos índices de mantenimiento.
– Los costos reales por KWh son los más económicos, muy inferiores a los de otros tipo de usinas. Una vez amortizadas las obras, los costos de operación y los pocos de mantenimiento son sumamente reducidos, cercanos a cero. 
– La emisión de contaminantes a consecuencia de la generación es nula, pues solo se turbina agua. Los gases por efecto de la descomposición de la flora inundada, por regla general solo son emitidos en los primeros seis años de llenado el vaso, pues luego de descomponerse la vegetación inundada, el proceso de agota.
– Las centrales hidroeléctricas son verdaderos puntos turísticos en sí mismas, y crean otros atractivos, como los grandes embalses que son aptos para deportes náuticos y actividades recreativas.
– Muchas centrales hidroeléctricas evitaron las recurrentes inundaciones, o las morigeraron al regular total o parcialmente el caudal de río respectivo hacia aguas abajo. Ejemplos muy claros (y no los únicos) son El Chocón –que evita desde que funciona, las antes recurrentes grandes crecidas que afectaban al rico Alto Valle del Río Negro y todo el curso medio e inferior-, y Yacyretá, que en Posadas, Encarnación y áreas del embalse, evitaron las antes frecuentes inundaciones; para lo cual se construyeron bien programadas obras de tratamiento costero.
– En muchos casos, las hidroeléctricas favorecieron la navegación comercial, al posibilitar superar zonas de rápidos y/o de muy bajos calados. Brasil, EEUU y otras naciones, son claros ejemplos al respecto. En Argentina y Paraguay,
Yacyretá permitió la navegación comercial segura, aguas arriba de los rápidos del Apipé, lo cual es muy bien aprovechado por Paraguay.
– Al suplantar muy eficaz y eficientemente a las centrales termoeléctricas, las hidroeléctricas tienen el mérito de cuantiosos ahorros de combustibles, con lo cual evitan enormes cantidades de polución que ocasionan el petróleo, el gas y el carbón.
– En muchos casos, las hidroeléctricas permitieron romper el monopolio de las termoeléctricas, con todos sus intereses creados asociados (vendedores de usinas térmicas y sus repuestos, petroleras y gasíferas, transportistas de combustibles, asesores técnicos ad hoc, etc.). La hidroeléctrica Urugua-Í, en Misiones, es un típico caso de muy positivo rompimiento del monopolio de poderosos intereses económicos vinculados a la termogeneración, que afectaban negativamente el desarrollo socio económico de esta provincia.
No por casualidad las usinas hidroeléctricas y las nucleares, son objetos de constantes y muy maliciosos ataques, con profusión de mentiras y verdades a medias, por parte de las ONGs ultraecologistas, sobre todo las británicas, que en Argentina operan insidiosa y persistentemente para implementar el subdesarrollo crónico, bajo la pantalla de un conservacionismo exacerbado e irracional.
No es un dato menor que en Argentina, los gobiernos de tinte liberal, como el actual del macrismo (que tiene a un personero de la petrolera británica Shell como Ministro de Energía), son muy afines a los intereses termoeléctricos, y por ello opuestos al desarrollo hidroeléctrico y nuclear, lo cual demostraron al frenar las obras en marcha de Atucha III, las dos hidroeléctricas de Santa Cruz, y al buscar excusas para impedir el comienzo de Chihuido I en Neuquén; todas las cuales contaban con ventajosas financiaciones de China y Rusia respectivamente.
Recientemente se divulgó un libelo de dudoso o nulo nivel técnico, emanado de un más que discutible grupo de “especialistas” autodenominados “abogados ambientalistas patagónicos”. A ese informe me referiré, Dios mediante, en mi próximo análisis.

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