CARNES

La Cofra, una granja modelo

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La Cofra ha sido propuesta por la revista agropecuaria InfoPork, como una de las “Granjas Modelos de Argentina” por sus características y dinámica de trabajo cooperativo. Leandro N Alem es una ciudad donde florecen múltiples industrias y cooperativas. Allí, la Cofra se distingue por su calidad y continuidad además de poseer instalaciones que no tienen nada que envidiar a los gigantes de Argentina y la región.

Desde 1.989, esta cooperativa ha construido verdadera cadena de valor abarcando la producción primaria, la producción industrial y la comercialización, conteniendo además, todos los espacios de servicios que necesita para alcanzar el éxito en la producción. Implementó un sistema agroindustrial integrado, vinculando la producción primaria (granos, porcinos y bovinos), con la producción industrial (alimentos balanceados, faena de porcinos y vacunos, cortes frescos, embutidos y chacinados) y su posterior comercialización.

La Cofra produce el alimento balanceado en sus fábricas ubicadas en San Vicente y Leandro N. Alem; así mismo, produce lechones en Granjas Comerciales de San Vicente y 25 de Mayo. En su tercer granja ubicada en el Departamento Alem, posee el núcleo multiplicador de genética que abastece madres a las granjas comerciales y a los productores de la integración productiva y desde 2016 y con un gran trabajo técnico, se ha transformado en multiplicador de una de las genéticas más importantes del mundo: Choice Genetics.

La mejora continua sumado al esfuerzo cooperativo, han llevado a Cofra a incorporar los últimos avances en tecnología aplicado a la genética, la reproducción, la nutrición, el manejo, la sanidad, en las instalaciones y para cerrar toda esta secuencia, en la administración. Toda la logística de entrega de animales, alimentos balanceados y productos industrializados, se realiza con una flota de vehículos propia.

Además del progreso social y económico que la actividad implica para los habitantes de Misiones, cada unidad de la Cofra produce hoy, busca ser sustentable en el tiempo y amigable con el medio ambiente en cada una de sus instalaciones y en los productores de la integración productiva.

El secreto, según el presidente Luis Wilmar Mieth, quien está hace 17 años al frente de la cooperativa, es un trabajo minucioso en el que ningún detalle es librado al azar.

“Es un desafío familiar, porque la cooperativa frigorífica nace para diversificar las áreas tabacaleras de la provincia de Misiones. Hoy tenemos más de 180 productores vinculados a la cría de cerdo, también más de 60 productores vinculados a la producción de maíz, y productores ganaderos en el que trabajamos con convenios con Asociaciones Ganaderas. Además, debemos incorporar a estos números a los empleados, profesionales, preventistas, repositores, etc., que llevan a la familia de COFRA a más de 600 integrantes. Esto es algo que está en Misiones y es de Misiones, con un fuerte desarrollos en los municipios donde se encuentran las cuencas de producción”, se enorgullece.

“Esto es una fuente de trabajo para todos los empleados y todos los que acompañan en el Consejo de Administración. La planta frigorífica, las plantas de alimentos balanceados de Alem y San Vicente, la cabaña multiplicadora genética que está en Picada Belgrano, las granjas multiplicadoras de 25 de Mayo y San Vicente y todos los integrados, representan la base de la cooperativa, es en estos espacios donde se pone en valor el trabajo de nuestros colonos”, enumera.

¿Hace 17 años cuando asumió la presidencia, que era a Cofra?

Era una cooperativa creada en el año 70 y pico, que no llegó a cumplir su  proyecto. En 1988 desde la Asociación de Plantadores de Tabaco de Misiones, conjuntamente con los tabacaleros, recuperar esta cooperativa y emprender el sueño que hoy es Cofra. Fue pensado y concretado para asistir a esos productores que conocían el trabajo con los cerdos, en nuestras zonas de cuenca.

Hoy seguimos trabajando; arrancamos cada año con una meta productiva, que venimos cumpliendo gracias a esta planificación y compromiso que tiene el firme objetivo se ser una alternativa para diversificar la actividad tabacalera de nuestros colonos. Este año estamos alcanzando el objetivo de faenar 52 mil cabezas porcinas. Venimos de un crecimiento sostenido durante los 17 años que estoy como Presidente. Hoy ya podemos mostrar nuestro crecimiento, proyectado para 2018.

El 2017 comparado con el año anterior, nos deja un crecimiento que superará el 12%, tanto en kilos como en cabezas entregadas a nuestro frigorífico. Este crecimiento también se verá reflejado en el proceso industrial de la línea de chacinados de la planta frigorífica.

Respecto de la faena de vacunos, se viene dando prioridad al novillito misionero, en tanto que las vacas, provienen de otras provincias. En 2017 hemos firmado convenio con dos Asociaciones de productores ganaderos del Departamento de 25 de Mayo, con quienes nos comprometemos, en el marco del programa PISEAR del Ministerio de Agroindustria de la Nación, a propiciar espacios de comercialización de ganado vacuno entre dichas organizaciones y la cooperativa.

En lo concerniente a la industrial / frigorífico, se resumen datos de producción mensual:

  • 150 / 160 toneladas de corte fresco de cerdo.
  • 200 / 220 toneladas de embutidos y chacinaros.
  • 60 toneladas de carne bovina

Todos estos productos se comercializan en el mercado misionero como así también en Corrientes, entrando bien en Chaco y en Formosa, con la línea de chacinados y algo de corte fresco.

¿Cómo les ha afectado la apertura económica, la importación, hubo alguna complicación?

Sí, existen muchas complicaciones, es muy difícil competir, los números cambiaron de 2015 para acá. Los costos operativos, los costos de producción, de alimentos y de los insumos en general, han subido y esta suba no pudo ser acompañada por los precios de los productos. Nos cuesta y no podemos afirmar, que llegaremos al punto de equilibrio. Pero con la proyección y el crecimiento, podemos amortiguar los golpes. Eso nos está ayudando, si no hubiésemos planificado adecuadamente el crecimiento de 2015 y 2016 (como lo hicimos), hoy no podríamos sostenernos. Las importaciones de carne de cerdo de otros países, pone más incierto el panorama.

La Cofra desde que nació, a pesar de que, en 1998 y 2002 tuvimos problemas, ha marcado un rumbo y una meta. Creciendo, apuntalando a más productores, a más producción, a mayor eficiencia, en tecnología para mejorar y darle mayor valor agregado a nuestros productos y al productor misionero.

¿Y el mercado interno consume todo lo que produce la Cofra?

Hoy estamos vendiendo todo, cuando hablamos del crecimiento del 12 por ciento es porque el consumidor está, ahora para poder llegar y vender ese producto, hay que tratar de mantener los precios, para que no entre a tambalear.

¿Le facilita algo en el caso de Misiones, a la Cofra ser ya una marca provincial?

Nosotros estamos lejos de la Argentina productora, si querés algo, cualquier insumo, tenes que ir a Rosario o Capital Federal o Córdoba: por ejemplo: pimienta; núcleos para hacer los chacinados; núcleos para hacer alimentos balanceados; pellet de soja; etc. En todos los casos, el flete corre por cuenta nuestra. Pero sabemos que es un proyecto que sigue adelante, tenemos los resultados, nuestra fábrica de alimentos, hoy está procesando más de 12 mil toneladas al año, con la nueva fábrica esperamos seguir creciendo. La marca Cofra, hoy es uno de los sellos más importantes de Misiones y sin dudas, ayuda a la venta.

Próximamente, durante el 2018, y con el objeto de continuar nuestro proceso de agregado de valor, queremos sacar nuestra propia marca de alimentos balanceados, para vender y redistribuir en Misiones. La fuerte incentivación de la siembra de maíz es algo no muy fácil y lo estamos llevando adelante.

 

 

El misionero ya adoptó a la COFRA…

Si, el misionero elige los productos de Cofra, pero también, todo aquel que alguna vez probó alguno de nuestros productos en Sáenz Peña, en Formosa,  o en Buenos Aires, lugares donde hoy estamos llegando. En Misiones según los cálculos de consumo per cápita de Argentina, Cofra participa con un 25% de la demanda del mercado que significa para nosotros una gran responsabilidad, fíjese lo que podemos crecer, lo que podemos hacer. Sin embargo, desde otra óptica, de las políticas de Estado, podemos llegar al mundo, el mundo requiere de alimentos.

Hay mucho para hacer y ya lo estamos planificando. Deseamos políticas públicas que apoyen y hagan crecer a las economías regionales para que todos salgamos adelante. Desde esta cooperativa, hacemos nuestro aporte día a día.

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El Mercado Concentrador Zonal de Posadas presenta ofertas hasta este sábado

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El Mercado Concentrador Zonal de Posadas abre sus puertas al público con ofertas hasta agotar stock, vigentes hasta este sábado 25 de noviembre. Con precios bajos y productos frescos de calidad, el centro comercial se transformó en una opción a la inflación.

Sector Cárnicos 

San Jorge: chorizo puro cerdo el kilogramo a $ 110; chorizo 80% cerdo el kilogramo a $ 77; cabeza de cerdo el kilogramo a $ 18; paleta de cerdo el kilogramo a $ 73; costilla de cerdo sin piel el kilogramo a $ 120; milanesa de pollo con rebozador el kilogramo a $ 87.

Sol Aurora: 3 kilogramos de pata muslo a $ 105; pata muslo el kilogramo a $ 38; alita el kilogramo a $ 35; gallina el kilogramo a $ 25; pancita el kilogramo a $ 35; corazón el kilogramo a $ 45; pollo entero el kilogramo a $ 38; suprema el kilogramo a $ 87. Queso cremoso el kilogramo a $ 80; queso en barra el kilogramo a $ 95; muzzarella el kilogramo a $ 105;  ricota el kilogramo a $ 45.
Don Marcelo (todo cerdo): 3 kilogramos de cerdo a $ 195; 2 kilogramos de carré a $ 170; matambrito el kilogramo a $ 140.

El Misionero (todo pescado): boga el kilogramo a $ 90; sábalo el kilogramo a $ 45; bagre el kilogramo a $ 55.

De la Granja: 3 kilogramos de muslo casero fresco a $ 110; 3 kilogramos de molida de pollo a $ 100; 3 kilogramos de alita a $ 90; pollo fresco casero el kilogramo a $ 40; muslo deshuesado el kilogramo a $ 60; paleta de ternera el kilogramo a $ 98; aguja de ternera el kilogramo a $ 90; costilla de ternera el kilogramo a $ 160; pulpa de ternera el kilogramo a $ 150.

Lácteos Aurora: queso cremoso el kilogramo a $ 70; queso en barra el kilogramo a $ 85; queso Holanda el kilogramo a $ 110; ricota el kilogramo a $ 30.

Sector Frutihortícola 

Box 07: naranja la docena a $ 15; albahaca el mazo a $ 10; menta el mazo a $ 10; orégano el mazo a $ 10; choclo la docena a $ 45.

Box 14: tomate el kilogramo a $ 25; morrón rojo el kilogramo a $ 40; morrón verde el kilogramo a $ 30; jengibre el kilogramo a $ 80.

Box 19 Ofertas: 2 kilogramos de pepino a $ 15; 2 kilogramos de zapallito a $ 15; limón mandarina la docena a $ 25; manzana el kilogramo a $ 20; banana el kilogramo a $ 20.

Box 25: 3 mazos de cebollita a $ 10; 3 mazos de perejil a $ 10; mandioca pelada el kilogramo a $ 15; repollo el kilogramo a $ 13; zapallito el kilogramo a $ 15.

Sector Pre-elaborados 

Box 01: fideos caseros por 500 gramos a $ 25; ñoquis caseros por 500 gramos a $ 25.

Box 04: masa para chipa el kilogramo a $ 90; pan casero desde $ 20; budín de naranja o mandarina por 300 gramos a $ 25; alfajor de maicena por 12 unidades a $ 30.

Box 05: canelones de carne por 6 unidades a $ 50; canelones de ricota y verduras por 6 unidades a $ 45; tapas para empanadas a $ 15; tapa para pascualina a $ 15; ñoqui primavera por 500 gramos a $ 25.

Box 06: pizzetas por 6 unidades a $ 15; pan cuca a $ 30; alfajor de maicena la docena a $ 35; pan casero a $ 10.

Box 07: escabeche de pollo o mondongo por 330 gramos a $ 35; pan salvado con semillas a $ 25; pan salvado sin semillas a $ 20; pizzetas por 6 unidades a $ 15; pan con queso el kilogramo a $ 75.

Box 08: pizza lista a $ 65; tarta de manzana desde $ 45; alfajor de maicena por 6 unidades a $ 20.

Sector Varios 

Artesanías del cerro: veladores desde $ 300; relojes con forma de palmeras desde $ 300; porta llaves desde $ 100; mortero a $ 350; luminarias desde $ 350; jarros cerveceros desde $ 250; porta rollo de cocina a $ 100; mesa ratona a $ 1300; (todo en algarrobo).

Greis Arte Decorativo: cuadritos decorativos desde $ 180; cajitas para té pintadas a mano desde $ 80; pinturas acrílicas desde $ 25.

Coco Fibro fácil: bandejas para desayuno en crudo desde $ 60; caballitos de pino en crudo a $ 500; sillita mecedora a $ 300.

Box 01: yerba mate suelta el kilogramo a $ 35; yerba mate empaquetada por 2 kilogramos a $ 85; yerba para terere por 500 gramos a $ 20; hierbas varias desde $ 15; miel por 500 gramos a $ 70; almohadas infantiles por unidad a $ 80.

Box 04: caminos de meza desde $ 100; alfombritas para el baño desde $ 90; remeras a crochet desde $ 250.

Box 05: mate acrílico y bombilla a $ 200; termolar forrado en cuero más vasito para terere más una bombilla a $ 530; mates forrados desde $ 150.

Box 12: canastos para ropa de caña de castilla desde $ 250; canastos navideños a $ 100; paneras desde $ 60.

Box 18: cuchillitos desde $ 150; boinas a $ 80; porta llaves a $ 150; llaveros desde $ 50.

Box 20: botas navideñas desde $ 35; papa Noel desde $ 50; almohadones con motivos infantiles desde $ 100.

Box 26: dispenser para yerba a $ 250; tabla para asado desde $ 100; mesa ratona a $ 2000.

Box 27: 2 kilogramos de arrocín a $ 16; harina de almidón el kilogramo a $ 30; harina de maíz el kilogramo a $ 16; kilogramo a $ 10.

Box Escalera: ladrillos huecos medidas 12 por 18 por 25 la unidad a $ 6 puesto en obra.

El Mercado Concentrador Zonal de Posadas se encuentra en avenida Aguado N° 4450, a dos cuadras de avenida Chacabuco y a una cuadra de avenida Ituzaingó de la ciudad de Posadas. Las líneas de colectivo que llegan hasta allí son: 09, 28, 203 y 16.

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Los precios de los alimentos juegan a favor del BCRA

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La inflación diluye su intensidad en el 2017, en una lenta pero sostenida convergencia (desde arriba) a las metas establecidas por el Banco Central, las que se consolidan como una referencia para anclar expectativas.

La desaceleración del ritmo de crecimiento de los precios se verifica en las distintas canastas de productos que hacen al gasto habitual de una familia, incluyendo el rubro alimentos, donde la inflación se muestra incluso varios por puntos por debajo del nivel general.

Desde otra perspectiva, los precios de los alimentos, creciendo a tasa decreciente y por debajo de la general, han contribuido a desacelerar la inflación y descomprimir la presión que ejerce la suba precios sobre el ingreso familiar. La importancia de este fenómeno se acrecienta al considerar el impacto diferencial y mayor que tiene la canasta de alimentos en el gasto de familias de bajos ingresos.

Esta columna repasa lo sucedido con los precios de este segmento de productos y se analizan con más detalle dos grandes grupos: productos lácteos y carnes.

 

Dinámica de precios de alimentos

En los últimos 12 meses los precios de los alimentos han aumentado un 18%, tanto en el relevamiento que hace el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (IPC CABA) como el que realiza el gobierno de la provincia de Córdoba (IPC CBA). Otra coincidencia es que, en ambas jurisdicciones, la inflación en alimentos se encuentra 5 puntos por debajo de la inflación general (23%). A julio de 2016 los precios de los alimentos crecían a una tasa del 42%/43% interanual, por lo que la desaceleración se acerca a los 25 puntos porcentuales.

Al analizar lo sucedido con las principales aperturas (GBA, CABA y Córdoba), se observa que hay grupos de productos cuyos precios han subido por encima de la media y otros por debajo. Los que han ido por arriba son los siguientes (inflación 12 meses, a julio de 2017):

• Aceites y grasas (entre 26% y 39%);

• Lácteos (entre 26% y 33%);

• Dulces (entre 23% y 32%);

• Pan y cereales (entre 20% y 23%).

Los precios de las frutas muestran una variación interanual cercana a la media, de entre 17% y 21%. Mientras que quedan por debajo las carnes (+15% en las tres jurisdicciones) y las hortalizas, cuyos precios se han mantenido en promedio estables en Córdoba y han bajado entre el 7% y 12% en las otras dos jurisdicciones.

Dentro del rubro la dinámica de precios ha sido muy heterogénea; esto no debe sorprender dadas las particularidades de los distintos productos, de sus mercados y las diferentes situaciones de coyuntura que pueden estar atravesando.

Por ejemplo, las hortalizas son productos que se venden “en fresco”, sus precios presentan una marcada estacionalidad, en general están muy influidos por lo que sucede con el clima y la oferta (usualmente local / regional) y son relativamente poco transables; las frutas comparten algunas características con las hortalizas pero en ellas suele ser mayor la influencia de precios internacionales y tipo de cambio (peras, manzanas, limones).

Hay un grupo de “alimentos de primera transformación”, caso de los aceites vegetales o las harinas de cereales, se trata de productos muy transables, de provisión bastante uniforme a lo largo del año, que operan en mercados vinculados a condiciones de exportación (demanda mundial, precios internacionales, tipo de cambio, política comercial), con alta participación de la materia prima en costos y por ende gran sensibilidad a lo que sucede con ella.

También se encuentran “alimentos de segunda transformación” o de “mayor elaboración”; esta categoría incluye a los panificados, las carnes procesadas o los quesos semiduros y duros, en ellos es más alta la incidencia de los costos laborales, de la energía, el almacenamiento, el marketing, etc., sus ofertas son también relativamente estables a lo largo del año, pero a diferencia del grupo anterior, el rastro de las materias primas se encuentra un poco más diluido y sus precios dependen relativamente más de lo que sucede con otros precios de la economía (servicios fundamentalmente). 

En alimentos es importante la vinculación entre tipo de cambio y precios.

En lo que lleva de tiempo el actual gobierno sigue siendo positiva y alta la correlación entre la variación del tipo de cambio y la variación de precios minoristas de alimentos (Cuadro 1), aunque ésta es menor a la que se observaba con el anterior gobierno para un período relativamente similar (con devaluación de por medio en ambos casos).

No debe sorprender que se observe una relación directa y positiva entre tipo de cambio y precios de alimentos. Es de esperar que en todos los grupos de productos antes referidos, con diferencias de grado, haya vinculación entre estas variables.

Una depreciación del tipo de cambio incrementa el precio en pesos de las operaciones de exportación y por ende aumenta el costo de oportunidad para la industria de alimentos de dirigir productos al mercado interno. En función de que tan fácil o difícil sea la sustitución de mercados, más o menos completo (y rápido) será el traslado a precios de una depreciación. También influye lo que suceda con los márgenes de distribución y comercio interno; mientras más fuerza y condiciones (menos competencia) tengan los eslabones finales para mantener sus márgenes constantes mayor y más rápido será el traslado a precios.

En la desaceleración de los precios de los alimentos ha influido sin dudas la desaceleración del ritmo de depreciación del peso. En los últimos 12 meses la moneda extranjera ha subido un 15,2%; más aún, entre diciembre 2016 y mayo 2017 el dólar estuvo cuasi estabilizado en un valor cercano a los $15,5.

La demanda también influye obviamente en la dinámica de los precios. En efecto, si bien los alimentos son bienes en los que por naturaleza (nula o baja sustituibilidad) debe esperarse una baja respuesta de la demanda a cambios de ingresos y precios relativos, ello no implica que la condición y decisión del consumidor no sean variables relevantes en la evolución y en el nivel en el que se ubican los precios de los distintos productos.

Por caso, frente a situaciones de estrés económico, un consumidor puede realizar sustituciones entre carnes (de menos a más baratas), modificar la forma de consumir la misma carne (hamburguesa casera vs hamburguesa industrial), consumir la misma carne pero bajando la calidad (cortes “premium” vs “populares”) y/o reducir la ingesta mensual de carnes. En todos los productos la posibilidad de trasladar subas de costos, restricciones de oferta, etc., estará limitada en menor o mayor grado según sea la reacción del consumidor.

Mercados de productos seleccionados

Lácteos: Los precios de los lácteos han aumentado mucho en el último año, entre el 26% y el 33% según las mediciones de las distintas jurisdicciones, por encima del promedio de los alimentos (+18%). De acuerdo a precios relevados en CABA, la manteca experimentó la mayor variación (+49%), mientras que los yogures la menor (+21%). En una situación intermedia se ubicaron tanto la leche entera común como la leche en polvo (+31% y +32%). Los quesos quedan por debajo de la media del rubro (+24% en el caso del queso en barra).

Los lácteos se han encarecido respecto a otros alimentos y bienes de la economía por factores específicos a su mercado; los precios se rezagaron hacia fines de 2015 y comienzos de 2016 por una oferta excedente de lácteos, y están recuperando terreno en 2017, en una situación de mercado más estrecha.

La producción de leche cruda, materia prima base, tuvo una fuerte caída en 2016, que se prolongó hasta bien entrado 2017. Rentabilidad negativa en tambos por precios bajos en 2015 y condiciones climáticas adversas derrumbaron la oferta y presionaron la suba de precio de la leche cruda a partir del segundo semestre 2016. Entre enero y abril de este año el principal insumo de la industria ha recompuesto su valor a un ritmo de +80% interanual; este aumento de costo y otros se han ido trasladando a los precios de los lácteos. 

El mercado se encuentra hoy más nivelado en cuanto a condiciones de oferta y demanda respecto a los dos años previos (2015 y 2016). De no haber problemas climáticos ni un cambio significativo en las condiciones externas (precios internacionales), con números más equilibrados al interior de los tambos, la producción de leche cruda debería sostener el crecimiento iniciado en los últimos meses y por ende permitir abastecer a una demanda interna que se presume será creciente en el último trimestre del año y todo 2018.

En un mercado más normalizado, la dinámica de precios de este grupo de productos no debería desviarse en forma significativa de la evolución del resto de precios de la economía.

Carnes: El costo de una canasta de carnes ha subido un 15% en los últimos 12 meses, tanto en CABA, Gran Buenos Aires como en Córdoba, por debajo de lo que se ha encarecido la canasta completa de alimentos. Factores específicos de mercado explican el abaratamiento de las carnes. Así como en el mercado de lácteos restricciones de oferta explican su encarecimiento, exactamente lo contrario sucede en el mercado de carnes.

Los distintos cortes de carne bovina muestran variaciones de entre 10% y 18%. Los productos con algún grado de elaboración, como chorizos y salchichas presentan tasas superiores al 20% en algunos casos. En contraposición, el pollo entero ha subido sólo un 9% en un año. Una particularidad de las canastas que monitorean los organismos de estadística es que no incluyen el consumo de carne fresca de cerdo, pese a que en los últimos años la misma ha ido ganando terreno en la dieta argentina.

El precio minorista de la carne bovina se ha comportado de forma bastante parecida a la de su insumo clave, la hacienda en pie. Por lo tanto el abaratamiento de la carne bovina conlleva por detrás una caída del poder de compra de la hacienda y de los márgenes ganaderos.

A pesar de lo anterior el ciclo ganadero se mantiene todavía en zona de optimismo: un nivel de faena de hembras que es consistente con un aumento, leve, del stock ganadero. La entrada a una fase de liquidación de vientres luce poco probable, aunque es un fenómeno a monitorear.

Lo que mantiene los precios de las carnes por debajo de la tasa de inflación es una situación de mercado holgada entre oferta y demanda. Se estima que la producción de las tres carnes principales crecerá en forma importante este año, con un excedente para mercado interno de 86 mil toneladas de carne bovina, 104 mil toneladas de carne aviar y 58 mil toneladas de carne porcina (en este último caso se agrega un aumento importante de importaciones).

En términos per cápita, la oferta neta consolidada permitiría incrementar el consumo promedio anual en 4,5 kilos (+4% aproximadamente). Salvo que se produzca una aceleración importante en las exportaciones y/o una profundización de la retención de vientres bovinos, dos fenómenos de relativa baja probabilidad, los precios internos de las carnes no deberían recuperar poder de compra en lo que resta del año, lo cual es una muy buena noticia para el plan de estabilización macroeconómica pero no tan buena para los productores de animales y carnes.  

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