La yerba mate Aguantadora, marca de la Cooperativa Agrícola Mixta de Monte Carlo Limitada, concretó un acuerdo comercial con Carrefour que permitirá ampliar progresivamente su presencia en la cadena, con la proyección de llegar a más de 900 sucursales en todo el país.
El desembarco comenzó con 28 sucursales ubicadas en Tandil, Mar del Plata, San Isidro y distintos puntos del Gran Buenos Aires. La empresa apunta a alcanzar unas 100 hacia fin de año, principalmente en la provincia de Buenos Aires, para luego avanzar hacia otros puntos del país.
Aguantadora no mantenía vínculos comerciales con Carrefour y su participación en la Expo Industrias y Servicios, realizada recientemente en Buenos Aires, permitió fortalecer ese vínculo y avanzar en el acuerdo. En este proceso también tuvo un rol importante la estrategia de expansión comercial desarrollada junto a su distribuidor Ganale&Co, que permitió ampliar el alcance de la marca y generar nuevas oportunidades de comercialización. Por parte de Aguantadora, fueron determinantes, en el enfoque logístico, Darío Cordez y Dionel Kimmich.
La empresa participó de la Expo Industrias y Servicios con el acompañamiento de la Agencia para el Desarrollo Económico de Misiones (ADEMI), junto a otras firmas misioneras.
“Que una yerba producida en Montecarlo pueda proyectarse a una cadena de esta escala habla también del camino que vienen haciendo nuestras empresas. Aguantadora está creciendo, ampliando mercados y llevando producción misionera cada vez más lejos. Para ADEMI, acompañar ese proceso es parte de trabajar para que el desarrollo se traduzca en más oportunidades concretas para las empresas de nuestra provincia”, señaló Graciela De Moura, presidenta de ADEMI.
Aguantadora pertenece a la Cooperativa Agrícola Mixta de Monte Carlo Limitada, fundada en 1930 y actualmente integrada por más de 800 asociados activos, en su mayoría pequeños productores. Desde Montecarlo, la cooperativa produce, elabora y comercializa yerba mate y fécula de mandioca.
El acuerdo con Carrefour marca un nuevo paso en la expansión comercial de Aguantadora y abre una nueva etapa para una marca que, desde Montecarlo, busca seguir ganando presencia en mercados de todo el país.
Llegar a una góndola puede parecer el final del recorrido. Para Federico Fachinello es exactamente lo contrario: es apenas el comienzo.
El ministro de Industria de Misiones habla de fábricas, pero rápidamente la conversación deriva hacia supermercados, distribuidores, rutas, contenedores, puertos, certificaciones, tiendas online y compradores. En su diagnóstico, una parte importante de la industria provincial atravesó durante los últimos años una primera frontera: aprendió a producir mejor, incorporó tecnología, mejoró envases, avanzó con registros y, en algunos sectores, comenzó a sumar diseño y profesionales.
El problema aparece después. Hay que vender. Y, sobre todo, hay que vender afuera de Misiones.
“La comercialización es como la pata más débil”, sintetiza Fachinello.
La distancia de los grandes centros de consumo, los costos logísticos, la energía, el estado de las rutas, la escala y las debilidades de gestión forman una suerte de peaje invisible que una empresa misionera debe pagar antes de competir en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe o un mercado internacional.
Por eso, detrás de una noticia aparentemente sencilla -productos elaborados en Misiones que consiguieron ingresar a Carrefour- hay una política que el Ministerio intenta convertir en método: preparar a las empresas, resolver previamente la logística, sentarlas frente a compradores y acompañarlas después del primer pedido.
Una cosa es conseguir una góndola. Otra, mucho más difícil, es quedarse en ella.
La llegada de productos misioneros a Carrefour es uno de los resultados más visibles de esa estrategia. Mamayuca y Regional Alfajores ya consiguieron ingresar a la cadena y otros productos están en distintas instancias de negociación.
El mecanismo tiene una particularidad. Carrefour trabaja con acuerdos regionales, lo que permite avanzar por zonas antes de intentar una expansión mayor.
“Vos cerrás con Carrefour, pero cerrás por zona”, explica Fachinello.
La estrategia inmediata apunta al NEA y contempla también acciones comerciales y degustaciones. “No es solamente llegar a la góndola. Después es: ¿cómo te conocen? Esa parte también es un pasito”, advierte.
La experiencia empieza además a mostrar cuáles son los productos capaces de despertar interés rápidamente. Fachinello menciona yerba mate, chips de mandioca, alfajores y derivados de la caña de azúcar.
Pero la verdadera prueba será la recompra.
Un supermercado puede aceptar una partida después de una ronda comercial, una gestión institucional o una negociación con el proveedor. El segundo pedido ya depende del consumidor.
Y allí comienza otro desafío: convertir un producto regional en una marca capaz de disputar mercados mucho más grandes.
La Anónima: una puerta potencial hacia 183 sucursales
La estrategia sumó en las últimas horas otro capítulo. El viernes Fachinello mantuvo una reunión con representantes de La Anónima, acompañado por la subsecretaria de Industria, Micaela Gacek, y Sebastián Najle. El objetivo fue comenzar a construir una agenda comercial para incorporar progresivamente productos misioneros a la cadena.
La conversación adquiere una dimensión particular porque La Anónima desembarcó recientemente en Posadas, pero su escala excede ampliamente el mercado provincial: cuenta con 183 sucursales distribuidas en el país.
Para una pyme misionera, ingresar como proveedor y eventualmente conseguir escala dentro de esa red significaría algo bastante más profundo que ocupar un espacio en una góndola posadeña: supondría empezar a convertir un vínculo comercial local en una plataforma de expansión nacional.
Fachinello salió conforme de la primera reunión. “Buena onda la gerencia, marcamos agenda de trabajo para ir sumando productos misioneros”, resumió después del encuentro.
La discusión conecta directamente con lo que había planteado en la entrevista con Economis. El objetivo no consiste simplemente en conseguir un lugar para las marcas provinciales dentro de supermercados instalados en Misiones. La apuesta mayor es utilizar esos vínculos como puerta de entrada hacia las redes comerciales de las grandes cadenas.
“El objetivo es claro: queremos que el trabajo de nuestros productores misioneros llegue más lejos. Que una cadena con la trayectoria de La Anónima apueste por sumar productos locales a sus góndolas es un paso fundamental para afianzar el desarrollo de nuestras empresas y abrir nuevas oportunidades de comercialización a nivel nacional”, señaló Fachinello después de la reunión.
Carrefour ofrece una primera experiencia concreta. La Anónima abre ahora otra puerta. Fachinello también menciona gestiones con Día y conversaciones con distribuidores.
En lugar de esperar que los grandes compradores descubran a las empresas misioneras, salir a buscarlos.
Ese cambio también puede observarse en los números.
La segunda Ronda de Negocios Inversa +Mercado reunió a más de 120 empresas, generó más de 1.800 entrevistas comerciales y el 52% de las firmas participantes concretó oportunidades de negocios durante el encuentro.
Fachinello se reunió con los directivos de La Anónima para ampliar la presencia en góndola de los productos misioneros.
Fachinello insiste en una diferencia que parece semántica, pero no lo es: no quiere medir el resultado por la cantidad de rondas organizadas sino por los negocios que sobreviven después de ellas.
“Para la empresa, en este momento, todo lo que es venta suma”, resume.
El diagnóstico que atraviesa toda la conversación es incómodo: Misiones tiene empresas que aprendieron a producir, pero muchas todavía no desarrollaron con la misma intensidad la capacidad de comercializar. La distancia geográfica amplifica esa debilidad.
Una pyme puede fabricar un buen alimento, contar con un packaging atractivo y cumplir los estándares sanitarios. Pero si cuando se sienta frente al comprador no sabe cuánto cuesta entregar una caja en Buenos Aires, el negocio empieza perdiendo.
Por eso, antes de intensificar las rondas hubo que “destrabar la parte logística”.
Se trabajó con distribuidores y operadores para permitir incluso el envío de pequeños volúmenes y resolver la última milla. La intención es que el empresario pueda sentarse frente al supermercado con un precio final y una solución logística concreta, no con la promesa de averiguar después cuánto costará el flete.
En paralelo apareció otra dificultad: empresas que vendían dentro de Misiones, pero todavía necesitaban completar registros o habilitaciones para dar el salto.
El balance del primer semestre del Ministerio muestra que se realizaron visitas técnicas a más de 50 empresas de toda la provincia, con asistencia en procesos, registros, comercialización y financiamiento.
Fachinello define ese trabajo como un acompañamiento prácticamente cuerpo a cuerpo.
“Con la sensibilización sola no alcanza. Con el curso solo no alcanza”, plantea.
Una pyme está atendiendo proveedores, empleados, impuestos, energía, producción, clientes y bancos al mismo tiempo. Pretender que después de una capacitación pueda resolver por sí sola una estrategia comercial, logística o digital suele ser insuficiente.
El Estado, en su mirada, tiene que ayudar a recorrer el tramo que va de la teoría a la implementación.
¿Por qué acelerar ahora? Porque el mercado doméstico ofrece pocas respuestas.
“Todo lo que es mercado interno está muy deprimido”, sostiene Fachinello.
La situación se vuelve particularmente compleja en actividades asociadas a la construcción y la infraestructura, como la forestoindustria.
“Lo forestal, que depende de la obra pública o del desarrollo de infraestructura -escuelas, casas-, está quieto, está parado. Con lo cual, ahí no va a estar tu mercado. Tenés que buscar cómo salir a otro lado. Para eso tenés que prepararte”.
La frase explica buena parte de la estrategia industrial que intenta desplegar.
Si el mercado interno no tracciona, la empresa enfrenta dos caminos: achicarse o buscar nuevos clientes.
Pero exportar tampoco funciona como un interruptor que se enciende cuando cambia el tipo de cambio.
Fachinello ironiza sobre esa expectativa recurrente: sube el dólar y parece que “al otro día todos somos exportadores”.
No funciona así. Una empresa necesita productividad, escala, certificaciones, logística, calidad, financiamiento, capital humano y continuidad comercial.
Y, sobre todo, necesita competir con precios que no se deciden en Misiones.
“Nosotros no somos marcadores de precio”, remarca Fachinello.
Un importador puede comparar el mismo producto entre Argentina, Brasil, Chile u otro proveedor internacional. No le interesa cuánto cuesta producirlo en Misiones. Tiene un precio de referencia y pregunta si la empresa puede abastecerlo.
Ahí aparece uno de los conceptos que Fachinello repite durante la conversación: mejorar “puertas adentro”.
“Tenemos que hacer un cambio muy fuerte en seguir ganando mercado y mejorar puertas adentro un montón las condiciones de nuestras empresas”.
Pero la productividad fabril no explica todo.
Una empresa misionera carga con costos que no controla: energía, fletes, distancia e infraestructura. Fachinello pone especial énfasis en las rutas.
Una ruta abandonada -como lo están ahora las rutas nacionales- no significa únicamente que el camión tarde más. Significa roturas, neumáticos, mantenimiento, combustible y riesgo. Cada pozo termina incorporándose, de alguna manera, al precio final del producto.
“Todo eso tira para atrás la competitividad. Todo el esfuerzo que pueda hacer la empresa hay que acompañarlo trabajando muy fuerte en esas condiciones”, sostiene.
El Puerto de Posadas: una pieza que tiene que funcionar
En ese mapa aparece inevitablemente el Puerto de Posadas. Para Fachinello, el desafío ya no pasa por demostrar que Misiones puede contar con infraestructura portuaria. La infraestructura existe. El paso siguiente es conseguir frecuencia, volumen, precio competitivo y gestión comercial.
En determinados momentos, transportar una carga desde el norte provincial hasta Posadas y embarcarla terminaba acercándose demasiado al costo de enviarla directamente en camión hacia Buenos Aires. Si, además, la frecuencia del servicio era baja, el empresario elegía la previsibilidad del transporte carretero.
“Tenemos que bajar el número bastante para que sirva. Pero eso va con frecuencia y con carga”, explica.
La Provincia implementó además un Programa de Beneficio Logístico para exportadores. Durante el primer semestre alcanzó a cinco empresas con asistencia para optimización de embalajes, acondicionamiento de productos, selección de vías logísticas y operadores especializados.
Fachinello espera que la nueva etapa del puerto permita profesionalizar especialmente su funcionamiento comercial.
La ecuación es sencilla de describir y difícil de ejecutar: sin carga no hay frecuencia; sin frecuencia no hay precio competitivo; sin precio competitivo las empresas no llevan la carga al puerto.
Hay que romper ese círculo.
La otra pieza que Fachinello considera estratégica es Eldorado.
Una parte sustancial de la producción exportable se origina en el corredor industrial del norte. Obligar a que toda esa mercadería baje hasta Posadas agrega kilómetros y costos antes incluso de iniciar el viaje hacia el mercado de destino.
Por eso insiste en estudiar la viabilidad de la infraestructura portuaria de Eldorado.
“Entre Puerto Esperanza y Eldorado tenés” una parte central de las exportaciones, señala.
“No es competencia con Posadas. Lo que tenemos que trabajar es todo junto: algo en Eldorado, algo en Posadas”.
Incluso la disponibilidad de contenedores vacíos provenientes de Paraguay puede modificar sustancialmente la ecuación. Llevar un contenedor vacío desde Buenos Aires hasta Misiones para recién entonces cargarlo puede volver inviable una operación antes de que la mercadería abandone la provincia.
La logística, otra vez, deja de ser un asunto accesorio para convertirse en política industrial.
Exportar más, pero también sumar exportadores
Misiones exporta. El problema que señala Fachinello es otro: la cantidad de empresas que efectivamente exportan cambia poco.
“Lideramos las exportaciones, sí. Vos mirás para atrás y tenemos la misma cantidad de empresas”, observa.
Pueden aumentar los dólares exportados o los volúmenes colocados por los grandes jugadores. Eso no necesariamente significa que la base exportadora provincial se esté ensanchando.
“Logramos que los que están exportando sigan exportando más. Ahora, que se sumen las pequeñas y medianas que pueden dar el salto, eso tenemos que trabajarlo mucho”.
El balance del Ministerio muestra que la estrategia de inteligencia comercial alcanzó a 15 empresas yerbateras, dos tealeras y diez forestales, con elaboración de estudios de mercado y perfiles de compradores potenciales.
En total, 27 empresas de tres cadenas centrales de la economía misionera.
Además, fue presentado el proyecto de creación de una Agencia de Exportación de Misiones, concebida como una herramienta para incrementar y diversificar las ventas externas y acompañar la internacionalización de las empresas provinciales.
El objetivo de fondo es que exportar deje de ser patrimonio casi exclusivo de las compañías grandes. Pero tampoco alcanza con sumar toneladas.
Fachinello introduce otra discusión: importa qué se exporta y a qué precio.
La yerba mate ofrece un ejemplo evidente.
Una empresa puede exportar grandes cantidades a granel. Otra puede colocar menos kilos, pero hacerlo en paquetes terminados, con marca, diseño y posicionamiento propio. El valor obtenido por tonelada cambia sustancialmente.
“No digo que no haya que vender a dos; hay que vender más de dos. Ahora, también tenemos que lograr que se venda mucho más con paquete”, grafica.
El desafío es subir escalones en la cadena: producción, industrialización, envase, marca, distribución y consumidor final.
Esa lógica atraviesa a la yerba, el té, la madera, la mandioca, la caña de azúcar y buena parte de las economías regionales.
El acuerdo Mercosur-Unión Europea aparece en la conversación como una oportunidad, aunque Fachinello evita imaginar que la firma de un tratado abrirá automáticamente las puertas.
Europa compra. Pero también exige.
Trazabilidad, certificaciones ambientales, estándares productivos, transformación digital y documentación pueden convertirse en barreras tan relevantes como un arancel.
El Ministerio presentó tres proyectos para acceder a fondos del paquete de cooperación relacionado con el acuerdo Mercosur-Unión Europea, con foco precisamente en certificación, trazabilidad, transformación digital y apertura de mercados.
Misiones, considera Fachinello, tiene atributos ambientales que pueden capitalizarse, especialmente en forestoindustria, té y alimentos. Pero existen tareas pendientes. En yerba mate, por ejemplo, menciona las exigencias vinculadas a procesos productivos y secaderos libres de humo. Los mercados de productos orgánicos o diferenciados pueden pagar valores superiores, pero exigen adecuaciones de instalaciones y procesos. “Va a ser una oportunidad por lo que están haciendo”, afirma sobre las empresas que avanzan en esa dirección.
La paradoja de la caña
El azúcar mascabo ofrece otra fotografía de los problemas productivos. Durante años hubo dificultades de precio. Ahora que aparece demanda, falta materia prima.
“¿Qué te falta? Caña. Falta caña. Es una cosa muy loca: sobraba en un momento, no valía nada. Con razón dejaron de plantar”, describe Fachinello.
El Ministerio trabaja en industrialización, desarrollo de nuevos productos y generación de espacios de promoción y comercialización para la cadena de la caña de azúcar. Paralelamente, acompaña a más de 20 apicultores, cooperativas y asociaciones en habilitaciones y registros de productos.
La escena de la caña resume un problema habitual de las economías regionales: cuando durante demasiado tiempo el precio desalienta la producción, recuperar después la oferta no ocurre de un día para otro.
Fachinello tampoco esquiva otro problema estructural: la informalidad.
En determinadas actividades y zonas de Misiones, sostiene, alcanza niveles extremadamente elevados. Y el problema no se resuelve exclusivamente aumentando controles porque detrás existe una ecuación económica.
La industria provincial enfrenta particularidades que, según el ministro, deberían incorporarse a cualquier discusión sobre competitividad federal: la condición fronteriza, la estructura de minifundios y las desventajas energéticas y logísticas, entre ellas la ausencia de gas natural.
De allí surge el planteo a Nación para generar instrumentos diferenciales.
“Dame algo. Un voucher de logística para las empresas que están llevando a Buenos Aires, dame algo. Tenés que bajarme algo porque si no acá la informalidad sigue siendo alta y no va a cambiar porque es muy difícil”, reclama.
¿Y qué respuesta encuentra en Nación?
La respuesta de Fachinello marca una diferencia política clara. “Sabíamos que era un Gobierno que no iba a apostar a la industria, que la industria no era su prioridad. Creo que lo demuestra en todas las acciones y también cuando tiene que hablar lo dicen muy abiertamente”.
La Provincia, contrapone, considera a la industria una herramienta para generar empleo de mayor calidad y oportunidades de desarrollo. “Gran mayoría de las medidas que tomamos como para acompañar son provinciales”, afirma.
Su cuestionamiento apunta más a la ausencia de una política industrial nacional como prioridad estratégica que a la inexistencia de interlocución.
De la universidad a la fábrica
Fachinello quiere que los futuros profesionales conozcan las industrias antes de graduarse. “Salen de la carrera y algunos no conocen un molino o un secadero”, plantea.
Por eso el esquema incluye recorridos y experiencias en empresas de mayor escala, dentro y fuera de Misiones. Ver un almacén inteligente, una línea automatizada o un sistema industrial avanzado permite comprender en pocas horas aquello que dentro del aula puede permanecer abstracto.
El ministro lo observa también como una cuestión cultural.Si universidad e industria permanecen separadas, las empresas reclaman profesionales que no encuentran y los profesionales terminan desarrollando sus carreras lejos del sistema productivo.
La competitividad, entonces, también se construye formando gente.
El e-commerce también es política industrial
La transformación comercial no termina en los supermercados.
Fachinello pone otro ejemplo que parece pequeño, pero explica una dificultad enorme para una pyme del interior. Una empresa participa de una feria en Buenos Aires. Cientos de personas conocen y prueban su producto. La exposición funciona. Pero cuando esas personas regresan a sus casas descubren que no tienen dónde volver a comprarlo.
La venta termina junto con la feria.
“No es la idea”, dice. La solución es construir canales digitales capaces de convertir aquel contacto ocasional en un cliente recurrente.
El Ministerio desarrolló un programa de aceleración en comercio electrónico y marketing digital. Hubo alrededor de 60 postulaciones, fueron seleccionadas ocho empresas para el proceso de aceleración y se avanzó en el diseño y construcción de sus tiendas online. Paralelamente, otras diez pymes recibieron acompañamiento para desarrollar estrategias de posicionamiento de marcas y productos en mercados nacionales.
Pero montar una tienda virtual tampoco resuelve todo. Hay que fotografiar productos, actualizar precios, administrar inventarios, organizar despachos y responder al consumidor.
“Una Tiendanube, si le ponés media pila, no te cuesta tanta plata y lo podés hacer rápido. Pero también tenés que trabajar en manejar el stock”, ejemplifica Fachinello.
La internacionalización tiene también una lógica regional.
Antes de pensar exclusivamente en destinos situados a miles de kilómetros, Misiones tiene mercados literalmente enfrente.
El Ministerio trabaja con cámaras empresariales paraguayas y participa de ferias y rondas en Brasil. El balance semestral registra una agenda conjunta con la Cámara de Comercio e Industria de Itapúa, además de vinculaciones comerciales con Alemania, India, Emiratos Árabes Unidos, Medio Oriente y Estados Unidos.
También se proyecta para 2027 la primera ronda inversa internacional del sector forestal junto con entidades empresarias de la actividad.
Fachinello considera que hay que simplificar especialmente el comercio de cercanía.
Las fronteras que cultural y económicamente funcionan como espacios profundamente integrados siguen teniendo procedimientos administrativos pensados para operaciones mucho más complejas.
“Tenemos que tratar de solucionar, por lo menos, lo que es más cerca acá”, plantea.
El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, encabezó una reunión con representantes de las principales cadenas de supermercados, donde emergió un diagnóstico que trasciende lo sectorial: las tasas municipales aparecen como el principal factor que hoy afecta la actividad. El encuentro, del que también participó el secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne, instala una tensión política de fondo entre Nación y gobiernos locales. ¿Se trata de un reclamo puntual o del inicio de una disputa más amplia por la presión impositiva en distintos niveles del Estado?
Un reclamo concreto que escala en la agenda económica
Según detalló el propio ministro, los supermercadistas identificaron a las tasas municipales como el principal problema que enfrentan. El cuestionamiento no apunta solo al nivel de carga, sino también a su justificación: sostienen que no existe una contraprestación clara que legitime esos cobros.
El planteo adquiere volumen al incorporar cifras específicas. En algunos municipios, las tasas alcanzan niveles que superan el 6%, con adicionales que elevan la carga total. En otros casos, se suman contribuciones vinculadas a fondos educativos, tasas ambientales o cargos adicionales que impactan directamente en los costos operativos y, por extensión, en los precios al consumidor.
El dato no es menor: el sector supermercadista funciona como termómetro de precios en la economía. Cualquier presión sobre sus costos tiene impacto inmediato en la cadena de consumo.
La dimensión institucional: Nación vs. municipios
El eje del conflicto no se limita a una discusión económica. Introduce un debate institucional sobre la estructura tributaria en Argentina. Mientras el Gobierno nacional avanza con un discurso de reducción de impuestos y costos, los municipios aparecen como un nivel donde la presión fiscal se mantiene o incluso crece.
Caputo fue explícito al señalar que estas tasas “no corresponden” cuando no tienen contraprestación, lo que abre una discusión jurídica y política sobre su legitimidad. En ese marco, la Casa Rosada empieza a construir un argumento que puede escalar más allá del sector supermercadista.
La participación de grandes cadenas —Cencosud, Carrefour, Changomás, Coto, Día y La Anónima— refuerza el peso del reclamo. No se trata de actores marginales, sino de empresas con fuerte incidencia en el consumo masivo.
Presión sobre intendentes y alineamiento empresario
El encuentro deja ver un alineamiento táctico entre el Gobierno nacional y el sector privado frente a los gobiernos locales. La estrategia parece clara: visibilizar el impacto de las tasas municipales en los precios para trasladar el costo político hacia los intendentes.
En ese esquema, los municipios quedan expuestos como responsables de una parte de la carga que incide en la inflación minorista. Es un movimiento que puede reconfigurar la discusión pública sobre dónde se concentran los costos del sistema impositivo.
Para el oficialismo, el beneficio es doble. Por un lado, canaliza reclamos empresarios. Por otro, refuerza su narrativa de que la presión fiscal no proviene exclusivamente del nivel nacional.
Disputa fiscal y efectos en precios
Lo que sigue dependerá de cómo evolucione esta tensión. Si el Gobierno decide avanzar más allá del diagnóstico, podría impulsar medidas o presionar políticamente para revisar esquemas municipales.
Al mismo tiempo, el impacto en precios será una variable clave. Si las tasas continúan trasladándose a los costos, el conflicto puede adquirir mayor visibilidad en el debate inflacionario.
El encuentro dejó un mensaje político claro, pero también abrió un frente complejo. La discusión sobre quién cobra impuestos —y cuánto— vuelve al centro de la escena, esta vez con actores y niveles de gobierno en tensión.
El proyecto misionero “MisionEs Nutrirte, Tu Tierra Te Alimenta”, impulsado por la Fundación Eudaimonia, necesita del voto –a través de las redes sociales- de toda la comunidad para poder ganar en el concurso Carrefour Solidario, cuyo plazo vence el viernes próximo.
MisionEs Nutrirte superó la instancia de preclasificación, teniendo ahora que competir contra otras iniciativas de ciudades como la de Buenos Aires, La Plata, Rosario, Córdoba, entre otras, por lo que la participación de los misioneros es fundamental para que pueda sumar chances de avanzar.
Este proyecto hace pie en Posadas, y apunta al autoabastecimiento de las familias a partir del desarrollo de huertas colectivas para la producción de verduras, legumbres y hortalizas, acompañado por la asistencia técnica y la concientización para lograr hábitos de alimentación saludables y una cultura de acción para la protección y preservación del medio ambiente y la autosustentabilidad.
“De esta manera, las huertas colectivas se plantean como un espacio de construcción, formación, capacitación y de trabajo en el cual se fortalecen las familias y se originan redes comunitarias que promuevan la autonomía de quienes participan en ellas”, explicó la Dra. Silvana Pérez, quien colabora con este proyecto.
De esta manera, MisionEs Nutrirte tiene tres ejes fundamentales: la producción para autoconsumo, crear hábitos saludables, cuidar el ambiente, y todo ello es posible a través de la formación, acompañamiento y contención de familias que se encuentran en situación más vulnerable.
En este sentido, la Dra. Pérez, quien además es pro-secretaria a cargo del Centro del Conocimiento Parlamentario de la Cámara de Representantes de Misiones, explicó que “una vez que obtienen los productos de su huerta, luego de la capacitación y la asistencia técnica, pasamos a enseñarles a utilizar esos productos en la elaboración de los alimentos diarios, a la vez que alentamos a los vecinos a que intercambien su producción”.
Otro de los elementos interesantes de esta propuesta es que se integra a toda la familia en las distintas actividades, lo que además tiene un gran valor agregado: la integración familiar, la creación de un espacio para el diálogo y el compartir, donde el fruto de lo producido se transforma en un logro colectivo.
“Este proyecto tiene como antecedente un trabajo que desde hace varios años venimos realizando en algunos barrios de la ciudad, con muy buenos resultados, ofreciendo una contención permanente a las familias, y desde hace aproximadamente un año y medio se consolida la Fundación Eudaimonia, la cual tomó esta iniciativa para transformarla en un proyecto que pueda seguir creciendo, razón por la cual decidió presentarlo al Concurso Carrefour Solidario, para así poder obtener los recursos necesarios”, relató la Dra. Pérez.
Para poder llegar a las familias y que este proyecto se transforma en una realidad para distintos barrios de Posadas, necesitan de tu colaboración, lo cual podés hacer de una manera muy simple:
1) Ingresas al link: https://carrefoursolidario.com.ar/misiones-nutrirte-tu-tierra-te-alimenta/
2) Haces click en alguno de los iconos de la red social que utilices (Facebook o Twitter) y te va a redireccionar a otra página;
3) Le das click a “Continuar como…”
4) Click en “Voto por este proyecto” (aparece en Rojo)
5) Ya votaste y los ayudaste!
6) Compartí con todos tus conocidos así los votos se multiplican!
Los supermercados regionales agrupados en la Cámara Argentina de Supermercados (CAS), la Federación (Fasa), la Cámara de Distribuidores Mayoristas (Cadam) y los supermercados chinos se quejaron del acuerdo al que arribó Carrefour que le permite reducir el 50% de sus aportes patronales y reclamaron un trato igualitario. En un comunicado titulado “el supermercadismo argentino pide igualdad de trato”, ante “las ventajas concedidas a la firma Carrefour para llevar a cabo su proceso de reconversión”. Entonces, el Ministerio de Trabajo redujo en forma parcial los beneficios que le había otorgado a Carrefour.
“Las prerrogativas que le fueron otorgadas a la firma francesa exceden lo previsto en un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) normal y que en caso de no otorgarse las mismas facilidades a todas las empresas del sector que lo soliciten, se estaría frente a un tratamiento discriminatorio hacia los supermercados pymes y cadenas regionales de todo el país que enfrentan situaciones críticas de igual o mayor magnitud”, señalaron los supermercados agrupados en la Cámara Argentina de Supermercados (CAS), la Federación (Fasa), la Cámara de Distribuidores Mayoristas (Cadam) y los supermercados chinos contra el acuerdo de Carrefour y la Administración Macri, que le permitía reducir el 50% de sus aportes patronales y reclamaron un trato igualitario.
“La totalidad de los socios de CAS y FASA vienen sobrellevando dificultades a raíz de la caída del consumo y los desmesurados aumentos de costos, pero además deben enfrentar la competencia del comercio ilegal y de grandes cadenas cuyo objetivo es apoderarse de la totalidad del mercado, si les fuera posible”, expresaron mientras desenterraban el hacha de la guerra.
Entonces, el titular de la cartera, Jorge Triaca, tomó una decisión: “El Ministerio de Trabajo homologó el acuerdo alcanzado entre el sindicato de comercio y Carrefour para garantizar las fuentes de empleo”, señaló el área de Trabajo en un comunicado pero no limitó lo del 50%.
Fue un logro también de Ramón Muerza y Mario Amado, quienes le están disputando el control de la Federación de Comercio al octogenario Armando Cavalieri, quien en 2018 aceptó el techo paritario del 15% que necesitaba Mauricio Macri, y es 1 de los 10 sindicalistas que se repartieron $ 1.000 millones que les entregó el Gobierno en concepto de capacitación.
En medio de la avalancha de reclamos, los funcionarios nacionales no tuvieron opción e introdujeron cambios sobre la cláusula 3ra. del convenio, que fue la que generó más polémica por contemplar una rebaja del 50% en las contribuciones patronales durante 18 meses sobre el total de las remuneraciones del personal bajo el convenio de Comercio, unos 18.000 empleados de un total de 19.000.
Ahora, se incorporó un anexo que supedita la quita de cargas sólo a los incrementos de los salarios a partir de 2018 y no a la remuneración total, lo que implicará una quita de de entre 20% y 30% de los aportes. El plan mantendría la reducción de salarios un plan de hasta 1.000 retiros voluntarios con hasta el 150% de la indemnización por ley y la posibilidad de cerrar locales.
“Los incrementos salariales pactados a partir del mes de abril del corriente año en el marco del CCT N°135/75 para el personal de la empresa comprendido en el mencionado convenio colectivo de trabajo se les dará un tratamiento asimilable a no remunerativo, parcial y transitorio en lo referente a las contribuciones patronales correspondientes al sistema integrado de jubilacionesy pensiones y el fondo nacional de empleo”, agregó Trabajo.