Carta Orgánica BCRA

Milei abandona la idea de cerrar el Banco Central y busca blindarlo por ley: presentó la reforma de la Carta Orgánica

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El presidente Javier Milei presentó este jueves, mediante cadena nacional, el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA), una de las iniciativas económicas más relevantes desde el inicio de su gestión. La propuesta busca convertir en norma permanente uno de los pilares del programa libertario: impedir que el Estado vuelva a financiar el déficit fiscal mediante emisión monetaria.

Con un discurso cargado de definiciones ideológicas, Milei calificó a la emisión para financiar al Tesoro como “la estafa de falsificar dinero” y sostuvo que el Banco Central fue, durante décadas, “una herramienta que posibilitó el robo de la alta política”.

“La inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario”, insistió el mandatario, retomando la tesis monetarista que guía su programa económico. Según afirmó, desde la creación del Banco Central en 1935 la Argentina acumuló una inflación superior a “12 trillones por ciento”, consecuencia -según su visión difícil de comprobar- del uso político de la emisión.

Pero el anuncio dejó además una definición política que choca contra las promesas libertarias: el Gobierno abandona definitivamente la idea de cerrar el Banco Central, una de las principales promesas de campaña de Milei. En lugar de eliminarlo, propone fortalecer su autonomía institucional y limitar constitucionalmente -a través de una nueva Carta Orgánica- las herramientas que permitieron financiar el gasto público con emisión.

Un Banco Central con un único objetivo

El proyecto redefine completamente la misión del organismo.

Actualmente, la Carta Orgánica establece múltiples objetivos: preservar la estabilidad monetaria y financiera, promover el empleo y contribuir al desarrollo económico con equidad social.

La reforma elimina ese esquema y concentra toda la función del Banco Central en un único mandato: preservar el valor de la moneda.

Para el Gobierno, múltiples objetivos terminan debilitando la política monetaria y habilitan intervenciones discrecionales de los gobiernos de turno.

El núcleo de la iniciativa consiste en prohibir de manera explícita cualquier forma de asistencia monetaria al Estado.

La reforma elimina la posibilidad de otorgar adelantos transitorios al Tesoro Nacional, mecanismo que durante décadas permitió cubrir déficits fiscales mediante emisión de pesos.

La prohibición alcanzará también a provincias y municipios e incluirá la compra de títulos públicos en el mercado primario.

Se trata del cambio estructural más importante de la propuesta, ya que intenta impedir legalmente que futuros gobiernos vuelvan a utilizar al Banco Central como fuente de financiamiento.

Otro de los ejes centrales es reforzar la autonomía del organismo.

Las autoridades seguirán siendo designadas mediante el procedimiento actual, pero el Gobierno propone endurecer los requisitos para su remoción.

El presidente del Banco Central y los miembros del directorio solo podrán ser desplazados con el voto favorable de los dos tercios tanto del Senado como de la Cámara de Diputados.

La intención oficial es evitar presiones políticas sobre la conducción monetaria cuando cambien las administraciones.

El proyecto incorpora además modificaciones patrimoniales. Entre ellas figura la eliminación de las letras intransferibles que el Tesoro entregó durante años al Banco Central a cambio de reservas internacionales.

Asimismo, restringe la distribución de dividendos extraordinarios derivados de operaciones de liquidez y dispone que determinados resultados contables queden inmovilizados como reservas técnicas no distribuibles.

Para el oficialismo, estas herramientas fueron utilizadas para debilitar el patrimonio de la autoridad monetaria.

El desafío: sin emisión, sólo queda el ajuste

Desde el punto de vista económico, la reforma consolida un principio que el Gobierno ya viene aplicando de hecho: el Estado solo podrá gastar aquello que recauda o consiga financiar en el mercado.

Si desaparece definitivamente la posibilidad de emitir para cubrir déficits, el equilibrio fiscal deja de ser una meta política para convertirse en una obligación estructural.

Esa lógica explica por qué el oficialismo vincula esta reforma con el superávit fiscal y con el denominado “déficit cero”.

Sin embargo, también profundiza uno de los principales debates económicos del momento. Al eliminar una fuente extraordinaria de financiamiento, cualquier caída de la recaudación o aumento del gasto obligará al Gobierno -o a futuras administraciones- a elegir entre incrementar impuestos, tomar deuda o profundizar el ajuste del gasto público.

En otras palabras, la reforma fortalece la credibilidad del régimen monetario, pero al mismo tiempo reduce significativamente el margen de maniobra de la política económica frente a eventuales crisis.

Un paquete de reformas más amplio

Milei confirmó además que el proyecto forma parte de un paquete legislativo más ambicioso.

El Ejecutivo enviará al Congreso una reforma del mercado de capitales destinada a facilitar nuevas formas de financiamiento privado y otra modificación integral del mercado de seguros.

También anunció el denominado “grillete fiscal“, un mecanismo inspirado en el sistema estadounidense que impediría la aprobación de presupuestos deficitarios y que, en casos extremos, podría derivar en una paralización parcial del Estado si el Congreso no corrige desequilibrios persistentes.

Más allá de los aspectos técnicos, el anuncio deja una señal política relevante.

El Gobierno pasó de prometer la eliminación del Banco Central a intentar convertirlo en una institución prácticamente intocable.

La dolarización dejó de ser el eje del debate para dar lugar a un modelo basado en un Banco Central independiente, con prohibición casi absoluta de financiar al Estado y con una política monetaria subordinada exclusivamente a la estabilidad de precios.

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El FMI respaldó el programa financiero de Milei y avaló la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a enviar una señal de respaldo al rumbo económico del Gobierno argentino. El organismo avaló el programa financiero 2026-2027 presentado por el ministro de Economía, Luis Caputo, y expresó su apoyo a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA), una de las iniciativas institucionales que el presidente Javier Milei considera centrales para consolidar el proceso de estabilización macroeconómica.

El pronunciamiento se produjo durante una conferencia de prensa encabezada por la vocera del FMI, Julie Kozack, quien destacó que la estrategia oficial aporta previsibilidad sobre el financiamiento del sector público y fortalece las condiciones para recuperar el acceso de Argentina a los mercados internacionales de crédito.

“Celebramos su publicación. Una mayor transparencia y previsibilidad en torno a la financiación del sector público y la acumulación de reservas apoyará la confianza del mercado”, sostuvo Kozack al referirse al programa presentado por el Ministerio de Economía.

La funcionaria consideró además que el esquema diseñado por el equipo económico constituye un respaldo a la estrategia de normalización financiera impulsada por la administración de Milei. En ese sentido, señaló que el plan de financiamiento contribuirá a que el país recupere de manera sostenible el acceso al mercado voluntario de deuda, uno de los objetivos que persigue el Gobierno para reducir gradualmente su dependencia de organismos multilaterales.

La evaluación coincide con la postura expresada días atrás por Luis Caputo, quien sostuvo que el regreso a los mercados internacionales no constituye un objetivo en sí mismo, sino una herramienta adicional que el Gobierno utilizará únicamente cuando las condiciones financieras resulten convenientes. Desde el FMI compartieron esa visión y remarcaron que preservar flexibilidad sobre los tiempos y modalidades de una eventual emisión de deuda fortalecerá aún más la credibilidad del programa económico.

El respaldo a la reforma del Banco Central

Uno de los puntos más relevantes de la conferencia estuvo vinculado a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, iniciativa que el Gobierno considera un pilar institucional para evitar que futuras administraciones vuelvan a financiar el déficit fiscal mediante emisión monetaria.

Consultada sobre el proyecto, Kozack sostuvo que el FMI considera positiva una reforma que fortalezca la autonomía de la autoridad monetaria y limite su utilización como fuente de financiamiento del Tesoro.

“Una reforma fortalecería las salvaguardas institucionales del Banco Central que protegen su independencia política y aclararía el mandato del BCRA. Esto mejorará la rendición de cuentas y la transparencia, además de reducir las vulnerabilidades derivadas del dominio fiscal, es decir, cuando el Banco Central financia al Gobierno”, explicó la vocera.

El organismo considera que reforzar la independencia institucional del BCRA constituye un elemento clave para consolidar la baja de la inflación y fortalecer la credibilidad de la política monetaria, uno de los principales objetivos del programa económico acordado entre Argentina y el Fondo.

Las declaraciones del FMI se alinean con los anuncios realizados por Javier Milei, quien anticipó que la reforma modificará profundamente el funcionamiento de la autoridad monetaria. Entre los cambios previstos figura la eliminación de las facultades que actualmente permiten asistir financieramente al Tesoro.

El Presidente incluso adelantó que el nuevo texto buscará incorporar sanciones penales para quienes autoricen financiamiento monetario al Estado. “Se va a prohibir explícitamente, y con sanciones penales, violentar la independencia del Banco Central financiando al fisco”, había afirmado recientemente.

Georgieva visitará Argentina a fines de julio

Durante la conferencia, Kozack confirmó además que la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, realizará una visita oficial a la Argentina hacia fines de julio, en el marco de una gira regional que también incluirá Uruguay.

Será la primera visita de Georgieva al país desde que asumió la conducción del organismo y marcará un nuevo gesto político hacia la administración de Milei, en momentos en que el Gobierno busca consolidar el cumplimiento del programa económico y avanzar en nuevas reformas estructurales.

Según explicó la vocera, el viaje permitirá mantener un intercambio directo con el Presidente y las principales autoridades económicas sobre los avances alcanzados, los desafíos pendientes y las perspectivas de mediano plazo.

“La visita refleja nuestro compromiso cercano y constructivo con Argentina. Será una oportunidad para intercambiar opiniones sobre el progreso, los desafíos y las oportunidades del país, además de escuchar las distintas visiones de la sociedad argentina”, sostuvo Kozack.

El respaldo explícito al programa financiero, el aval a la reforma institucional del Banco Central y la próxima visita de la máxima autoridad del organismo configuran una nueva etapa en la relación entre el FMI y el Gobierno argentino. Para el mercado, estas señales fortalecen la percepción de continuidad del programa económico y aportan mayor previsibilidad en un contexto donde la consolidación fiscal, la acumulación de reservas y el regreso al financiamiento voluntario continúan siendo los principales desafíos de la política económica.

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Milei acelera la reforma del Banco Central: busca blindar por ley la prohibición de financiar al Tesoro

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El presidente Javier Milei reunió este miércoles en Casa Rosada a los bloques de diputados y senadores de La Libertad Avanza para definir la hoja de ruta legislativa del segundo semestre y anunció uno de los proyectos económicos más ambiciosos de su gestión: una reforma integral de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) con el objetivo de impedir que la autoridad monetaria vuelva a financiar al Tesoro mediante emisión de dinero.

La iniciativa, que el mandatario elabora junto a equipos del Ministerio de Economía y del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, apunta a consolidar institucionalmente uno de los pilares del programa económico libertario: eliminar la asistencia monetaria al déficit fiscal y restringir las funciones del Banco Central a la preservación del valor de la moneda.

La propuesta retoma conceptos que Milei expuso recientemente en la Fundación Faro, donde cuestionó el rol que adquirió el BCRA tras la reforma impulsada en 2012 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Según la visión del Presidente, aquella modificación transformó a la entidad en un instrumento de política económica al ampliar sus objetivos y flexibilizar los mecanismos para asistir financieramente al Estado.

El cambio más relevante de aquella reforma fue la modificación del artículo 3 de la Carta Orgánica. Hasta entonces, la misión primaria del Banco Central era “preservar el valor de la moneda”. Desde 2012, ese mandato fue reemplazado por un esquema de objetivos múltiples que incorporó la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social, ampliando el margen de intervención de la autoridad monetaria.

Para el oficialismo, esa redefinición institucional terminó habilitando un uso recurrente de la emisión monetaria como mecanismo de financiamiento del gasto público. En particular, cuestiona la flexibilización de los Adelantos Transitorios previstos en el artículo 20, herramienta mediante la cual el Banco Central pudo transferir recursos al Tesoro cuando éste enfrentaba restricciones de financiamiento.

Desde la óptica del Gobierno, esa dinámica fue uno de los factores estructurales que alimentaron décadas de inflación crónica, pérdida del poder adquisitivo y deterioro de la moneda nacional. “Por cualquier motivo podía emitirse dinero”, sostuvo Milei en su exposición, donde además insistió en que el Banco Central debe recuperar exclusivamente la función de defender el valor del peso.

La reforma buscará, en consecuencia, restringir severamente la capacidad del BCRA para financiar al sector público y reforzar su misión como autoridad monetaria independiente. Aunque el Gobierno aún no difundió el texto definitivo del proyecto, en la Casa Rosada admiten que la intención es revertir buena parte de las modificaciones introducidas hace catorce años y otorgar un marco legal permanente al esquema de disciplina monetaria que actualmente aplica el Ministerio de Economía.

Una agenda legislativa que combina reformas económicas y políticas

El encuentro fue convocado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quien además presentó las prioridades parlamentarias para los próximos meses y agradeció a los legisladores oficialistas por el respaldo a las iniciativas impulsadas desde el Ejecutivo.

Además de la reforma del Banco Central, el Gobierno buscará avanzar con una amplia reforma política, modificaciones al régimen de Zona Fría y cambios al proyecto de Inocencia Fiscal elaborado por el Ministerio de Economía.

En materia electoral, el oficialismo pretende eliminar las PASO obligatorias, incorporar definitivamente el criterio de Ficha Limpia, flexibilizar el financiamiento privado de campañas, modificar aspectos de la boleta única y eliminar la obligatoriedad del debate presidencial.

Respecto del régimen de Zona Fría, la intención oficial es focalizar los subsidios al gas natural únicamente en los hogares vulnerables de las provincias incorporadas en 2021, mientras que la Patagonia, la Puna y Malargüe conservarían el beneficio pleno.

En paralelo, Economía impulsa modificaciones al régimen de Declaración Jurada Simplificada del Impuesto a las Ganancias para ampliar el universo de contribuyentes alcanzados y facilitar la formalización patrimonial.

Consolidar el programa económico por vía legislativa

La decisión de avanzar sobre la Carta Orgánica del Banco Central refleja la intención del Gobierno de transformar en legislación permanente los principales ejes de su programa económico. Si durante el primer año y medio de gestión el ajuste fiscal, la eliminación del financiamiento monetario y la desaceleración inflacionaria se apoyaron principalmente en decisiones administrativas y de política económica, ahora la estrategia apunta a blindar esos cambios mediante reformas legales que dificulten una eventual reversión por futuras administraciones.

En ese marco, la modificación del funcionamiento del BCRA aparece como una de las reformas institucionales más profundas que buscará impulsar el oficialismo en el Congreso, junto con los cambios políticos y tributarios que integran la agenda legislativa para el segundo semestre. La apuesta de Milei es convertir el equilibrio fiscal y la estabilidad monetaria en principios permanentes del sistema económico argentino, limitando por ley la utilización de la emisión como herramienta de financiamiento del Estado.

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