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Macri se reúne con Cartes en Asunción y buscan avanzar en la negociación para ampliar Yacyretá

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El presidente Mauricio Macri viajará hoy a Asunción, Paraguay, para mantener un encuentro con su par, Horacio Cartes, con varios puntos de agenda entre los que se destaca la negociación para ampliar la represa de Yacyretá.

El gobernador Hugo Passalacqua participará de la cumbre, junto a su par de Itapúa, Luis Gneiting. Humberto Schiavoni, titular de la EBY por el lado Argentino, también estará en el cónclave junto a su par del lado paraguayo. También estará el gobernador de Corrientes, Arturo Colombi.

Macri llegará al mediodía a Asunción para participar de la clausura de la II Reunión Binacional de Ministros y Gobernadores paraguayos y argentinos de la frontera común. Después almorzará con Cartes.

El presidente argentino viajará después a Corrientes donde recorrerá un barrio de viviendas y participará de una clínica de deportes en el club Regatas, según la agenda oficial publicada en la web de la Casa Rosada.

Macri viajará también acompañado por la canciller, Susana Malcorra; los ministros de Seguridad, Patricia Bullrich; de Agroindustria, Ricardo Buryaile; del Interior, Rogelio Frigerio y el secretario de asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo.

En rigor, Macri y Cartes iban a reunirse en noviembre pasado en Encarnación, en una visita que se frustró por el mal tiempo que impidió al mandatario paraguayo viajar desde Asunción.

Para ampliar Yacyretá, el titular de la EBY, Humberto Shiavoni presentó dos planes que ya están listos para licitarse, pero deben pasar antes por la reforma de los tratados binacionales (anexo C del tratado) y para esto es necesario negociar con los paraguayos.

Uno de los puntos de esa negociación es la deuda de Paraguay con la EBY. Como se sabe, Paraguay no aportó dinero para la construcción de la represa sino que su aporte de descuenta de la energía que cede a la Argentina. Los paraguayos no están de acuerdo con el cálculo de la deuda y con la tarifa a la que se le realizan los descuentos de ese pasivo por la energía que cede.

La Argentina es el país más interesado en ampliar al represa con dos iniciativas: Aña Cuá, con cuatro turbinas; y la ampliación de la actual represa a la que se le busca añadir 3 turbinas a las 20 ya existentes.

También, tienen previsto ambos presidentes la firma de un convenio para promover la articulación de acciones conjuntas para combatir grupos delictivos organizados en el tráfico ilícito de drogas y contrabando de armas, en el marco de lo establecido en las respectivas legislaciones de cada país.

MB

 

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Paraguay: planes B, o cuando lo peor es nada

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La novela de la enmienda se alarga. Ya casi se agotan los tiempos, y el polémico proyecto para introducir la figura de la reelección presidencial en la Constitución paraguaya, de cara a las generales de abril del año que viene, sigue siendo un borrador que alimenta todo tipo de especulaciones.

Así, el tema parece diluirse en el horizonte político, dejando espacio a lo que podría ser un escenario sin rekutú (reelección, en guaraní), y en el que nadie tiene asegurado nada. Ni el liberal Efraín Alegre, ni el cartismo, como tampoco la oposición colorada, y la izquierda, irreconciliablemente dividida.

Tener y no tener

Según la prensa de Asunción, el oficialismo colorado tiene prácticamente afinado un Plan B para el caso que el rekutú del presidente Horacio Cartes no salga. HC, no piensa en relegar un espacio por el que pagó millones de dólares, además de lo que significa el poder para un hombre sospechado, investigado, por vinculaciones con el narcotráfico y el lavado de dinero. Retirarse, y pasar a ser una figura decorativa en el Parlamento, como Senador Vitalicio, no aparece entre sus opciones.

El nombre elegido encaja perfectamente en el retrato que hiciera, en su momento, el dirigente colorado stronista, Blas N. Riquelme, de la figura de Juan Carlos Wasmosy, candidato a presidente por el  Partido Colorado en las elecciones de 1992. “Ivaí ramó je la ja reková, por lo menos ja rekó” (“Por más feo que sea lo que tenemos, por lo menos tenemos”), dijo Riquelme, y la frase quedó para el folclore.

Enrique Riera Escudero, actual ministro de Educación, es el Plan B del cartismo, el hombre elegido para tomar la posta de un proyecto político neoliberal, que repite las recetas económicas de ajuste de sus vecinos argentinos y brasileños, a la par que toma deuda de los centros financieros internacionales, y hace y patrocina grandes negocios con el sector privado corporativo, mientras crecen la pobreza y el desempleo.

Riera, es un hombre relativamente joven. Fue legislador, Intendente de Asunción, titular del Consejo de la Magistratura. Hace menos de un año, reemplazó en Educación a Marta Lafuente, obligada a renunciar por el movimiento estudiantil, que tomó más de 100 colegios en todo el país. Riera, tampoco se lleva bien con los chicos. Vivió ya varios episodios donde le hicieron saber de reivindicaciones pendientes. Pero, hasta ahora pudo capear un temporal que acabó con su predecesora.

Riera, tiene más sombras que luces. Su responsabilidad política en el incendio del supermercado Ykua Bolaños, en 2004, cuando era Intendente de Asunción, es innegable, y lo colocó en el ojo del huracán de un crimen que se saldó con 400 muertos, y por el que nadie nunca pagó, salvó las víctimas y sus familias.

De hecho, llegó a ser casi invisible. Por una buena temporada, mantuvo un perfil bajísimo para lo que era su performance de aparición pública, hasta que ahora despunta como el favorito para suceder a HC. Incluso, sobre Santiago Peña, el joven Ministro de Hacienda y niño mimado de Cartes, pero muy resistido por el coloradismo más ortodoxo, donde la militancia y los vínculos sanguíneos son factores preponderantes. Peña, sin embargo, podría acompañar a Riera en una eventual chapa colorada, de cara a las generales de abril de 2018.

La estrella que no brilla

En la oposición, el horizonte aparece todavía más desdibujado. La sensación es que la estrella del liberal Efraín Alegre se apagará más temprano que tarde, y el desenlace será otro. La Convención de semanas atrás, donde hizo valer su postura y se proyectó como presidenciable indiscutido, supuso también un realineamiento de sus opositores, liderados por el senador Blas Llano, partidario de la enmienda constitucional y de una concertación con el ex presidente Fernando Lugo a la cabeza.

En estos días, por lo menos seis diputados efrainistas se pasaron al llanismo, deserciones que podrían llegar a minar las aspiraciones de Alegre de encabezar la alianza electoral. De no poder acompañar a Lugo a falta de enmienda, el gobernador de Central, Blas Lanzoni, podría disputarle la candidatura presidencial, con ciertas posibilidades de obtenerla.

Para desgracia de Alegre, está también la estrella del periodista Mario Ferreiro, Intendente de Asunción, a quien los últimos sondeos difundidos ubican con un 47,3% de intención de voto, en caso que la reelección no salga y Lugo no sea candidato.

Ferreiro es un socialdemócrata, que ha conseguido aglutinar un puñado de fuerzas progresistas, nucleadas en la concertación Avanza País, con la que fue candidato a Presidente en 2013. Hace un año, en una alianza con el liberalismo, le arrebató la Municipalidad de Asunción al cartista Arnaldo Samaniego, que iba por otro mandato.

De ofrecerse como Vice de Alegre, Ferreiro se presenta ahora con pretensiones de encabezar una eventual alianza. Su único respaldo son las encuestas. Su concertación política no tiene base social, ni estructura, con la excepción del Partido Revolucionario Febrerista (PRF) y el Pmas, que tampoco tienen mucho predicamento electoral. Llegó a la Intendencia aliado con el Partido Liberal. Su única posibilidad es reeditar la alianza. Le encargó la tarea de mediador con el liberalismo a su hermano Adolfo, senador por Avanza País.

No es mucho lo que el hermano pueda hacer, en un escenario donde la mitad del liberalismo no abandona todavía la idea de volver a llevar a Lugo como bandera, y donde el sector más cercano a Ferreiro lo ve como segundo de Alegre, y nunca como cabeza de la chapa.

 

En la “mansión guasú”

Mientras tanto, las mismas encuestas que esgrime Ferreiro, hacen más desconcertante la posición de Lugo. El ex presidente se dice y se desdice contra la enmienda, cuando sus partidarios en el Frente Guasú (Frente Grande) discuten un proyecto común con el oficialismo colorado, cuya presentación al Parlamento sigue siendo incierta.

El ex obispo no tiene un Plan B. O en todo caso, su segunda opción, sea retener su banca en el Senado. Los sondeos lo sitúan en la cima de la intención de voto, así que su continuación como parlamentario estaría garantizada.

Contrario a la enmienda constitucional en sus apariciones públicas, Lugo reafirma, sin embargo, que de prosperar el polémico proyecto reeleccionario volvería a presentar su candidatura a la Presidencia.

A menos de 14 meses para las elecciones, el tablero electoral es el de mayor incertidumbre en toda la larga transición política paraguaya iniciada en 1989. Nunca antes, ni siquiera en 1992, cuando el histórico caudillo colorado Luis María Argaña veía birlada su candidatura mediante un fraude que se ventilaría una década después. Ni en 1999, cuando el argañismo consiguió dejar fuera de competencia al vencedor de las internas, el general Lino Oviedo, metiendo a Argaña en la chapa partidaria, en un aventurado plan que salió mal, y resultó en un baño de sangre conocido  como “marzo paraguayo”.

 

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La reelección provoca una tormenta política en Paraguay

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Por Marcelo Ameri, desde Asunción. Por alguna razón desconocida, Horacio Cartes, está convencido que volvería a ganar las Presidenciales del año que viene en Paraguay, cuando todos los pronósticos y encuestas indican lo contrario, ubicando al ex presidente y actual senador, Fernando Lugo, como favorito.

Pero, Cartes, que llegó al poder en 2013 y cuya imagen está por el piso, insiste en impulsar una enmienda constitucional que habilite la figura de la reelección, prohibida por la Carta Magna de 1992.

El tema, divide y polariza las opiniones desde hace varios meses, en una guerra mediática que parece no tener fin. La polarización alcanza al interior de las principales fuerzas políticas del país. Colorados y liberales se debaten en feroces internas, donde no faltan las amenazas de expulsión. También la izquierda, dividida desde 2013, en dos bloques que antagonizan ventilando sus trapos sucios, el Frente Guasú, y la concertación Avanza País.

Ambos bloques se acusan mutuamente de haber pactado con Cartes. Y de hecho, ambos lo hicieron. Avanza, empezó pactando la conformación de la Mesa Directiva del Congreso; después, negoció una banca en el Consejo de la Magistratura; después, pactó el rechazo al proyecto que gravaba las exportaciones de granos, el impuesto a la actividad tabacalera (Cartes es tabacalero), y la Contraloria General de la República, hace muy poco. Una sucesión de “pactos”, que empezó cuando Cartes todavía no había calentado el sillón de López, a muy poco de asumir el poder. Hay testimonios fotográficos “a bulto”, como se dice comúnmente en Paraguay cuando la oferta supera con creces la demanda.

¿Lugo pactó con Cartes? Sí, pactó acompañar el proyecto de enmienda constitucional ad referéndum. De hecho, sin el ex presidente ya habría sido archivado.

La enmienda constitucional tampoco es un tema nuevo. Ya en 2011, un sector de los que ahora se oponen intentó un plan similar para posibilitar la reelección de Lugo. Pero, éste, que hoy se muestra a favor, fue el que sepultó la idea. Después de 35 años de vivir bajo la dictadura de Alfredo Stroessner, en 1992, a los tres años de haber recuperado la democracia, los paraguayos establecieron en la Constitución que quien gobierne no podría hacerlo por más de un período. Lugo, destituido en 2012 por lo que sus partidarios consideran un “golpe legislativo”, un año antes había recolectado firmas para un proyecto que también fue rechazado.

Pudo haber tenido su rekutú (reelección en guaraní). Su gobierno había obtenido conquistas importantes en lo relacionado con la soberanía de los recursos energéticos que Paraguay comparte con los países vecinos. Y, al mismo tiempo, había desplegado una batería de políticas sociales que se hacían sentir hasta en las zonas más alejadas del país. No hubo atisbo de transformación estructural, como reclamaba la izquierda más radical. El tema de la propiedad de la tierra, concentrada como en ninguna otra parte del mundo, por ejemplo, no pasó nunca del plano discursivo, pero en un país donde buena parte de la población es pobre o muy pobre, la salud gratuita, las pensiones y los subsidios, son hechos difíciles de olvidar.

Contrariamente a lo que sucede con Horacio Cartes. A un año de concluir su mandato, su gobierno hace agua por toda la línea. La población pobre suma cerca de 2.000.000 de personas, el 25% del total; se han disparado el desempleo y sub-empleo, aumentó la inseguridad, la deuda pública ha alcanzado niveles históricos. El Presidente y parte de su gabinete enfrentan denuncias de corrupción, y de sostener vínculos con el narcotráfico y el lavado de dinero. La imagen de Cartes no deja de caer.

Sin embargo, es el principal impulsor de la enmienda por la reelección. Y ha conseguido, no solo sumar al ex obispo, sino domesticar lo suficiente a sus partidarios, y negociar alianzas con sectores del liberalismo disidente.

La discusión se centra en la forma más que en el fondo. Sucede que el tema fue rechazado en agosto pasado en el Congreso, y según la Constitución no puede volver a ser tratado por el término de un año. Quienes se oponen, tachan la iniciativa de inconstitucional. La paradoja es que el voto de Lugo en aquella sesión fue crucial para el rechazo del proyecto.

Lugo es así el blanco favorito de una guerra mediática que parece no tener fin. La posibilidad de que pueda volver a postularse, produce desesperación en filas de la izquierda nucleada en Avanza País, y el oficialismo liberal que promueve la candidatura de Efraín Alegre, que ven pulverizarse sus espacios políticos. La posibilidad de que pueda volver a repetir la hazaña del 20 de abril de 2008, inquieta a los grupos económicos, que temen un Lugo recargado, que recorte algunos de sus privilegios.

Hace un par de semanas, Humberto Rubín, propietario de Radio Ñanduti, se despachaba contra el ex obispo, no sin reconocer el “increíble” feed back que tiene con la población, especialmente en el interior del país. “Es un hijo de puta, pero la gente lo quiere”, comentaba Rubín, patriarca de una familia de empresarios mediáticos que se iniciaron con el padrinazgo de la dictadura stronista.

Hay quienes ven el tema como un “Pacto de Olivos” a la paraguaya. Pero, Cartes no es Menem, y a diferencia de Alfonsín, cuyo candidato era imposible que ganara, todos los sondeos dan a Lugo una intención de voto cercana al 47%.  A menos que sea verdad aquella desopilante versión que dice que Cartes compró todas las encuestas para que le den ganador a Lugo.

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