CB Global Data

Milei lidera, pero el cambio domina: encuesta de CB Consultora expone la fragilidad del oficialismo

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A más de un año de las próximas elecciones presidenciales, el escenario político argentino presenta una paradoja que debería encender las alarmas tanto en el Gobierno como en la oposición: Javier Milei continúa siendo el candidato individualmente más votado, pero una mayoría considerable expresa su deseo de que en 2027 haya un cambio de administración.

La conclusión surge de una encuesta nacional de CB Global Data, realizada los días 30 y 31 de julio de 2026 sobre 1.252 personas mayores de 18 años. El estudio declara un margen de error de más o menos 2,8 puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%. La recolección se hizo mediante metodología CAWI —encuesta online—, con cuotas por sexo, edad y nivel educativo.

El sondeo no describe una elección definida, sino un sistema político fragmentado: Milei conserva una base electoral robusta y aventaja claramente a sus adversarios, aunque todavía se encuentra lejos de una mayoría propia. Del otro lado, el peronismo reúne un volumen competitivo, pero dividido entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof. En ese equilibrio inestable se juega buena parte de la carrera hacia 2027.

Milei primero, pero con un techo visible

Ante la pregunta sobre a quién votarían los encuestados si las elecciones presidenciales fueran “mañana”, Milei obtiene el 32,4% y encabeza con comodidad. Cristina Fernández de Kirchner aparece segunda, con 15,2%, apenas por encima de Kicillof, que alcanza el 14,7%.

Más atrás se ubican Myriam Bregman, con 7,6%; Victoria Villarruel, con 6,4%; y Jorge Brito, con 1,9%. Otro 6,3% elige a candidatos no incluidos entre las opciones, el 5,9% votaría en blanco o anularía su sufragio y el 9,6% todavía no sabe qué haría.

La primera lectura favorece al Presidente: ningún competidor individual se acerca a su nivel de adhesión y la distancia respecto de cada uno de sus potenciales adversarios supera los 17 puntos. Milei conserva, por lo tanto, una centralidad electoral que ningún otro dirigente logra igualar.

Sin embargo, ese liderazgo también muestra límites. Con 32,4%, el oficialismo retiene aproximadamente un tercio del electorado, pero no consigue ampliar su base hasta niveles que le permitan imaginar una reelección sin dificultades. Incluso tomando en cuenta el margen de error informado por la consultora, el resultado señala un núcleo fuerte, aunque insuficiente para dominar por sí solo una elección presidencial.

El dato adquiere otra dimensión cuando se observa la predisposición general de los votantes: el 54,5% afirma que prefiere un cambio de gobierno, mientras solo el 33,4% quiere que continúe la actual administración. El 12,1% no tiene una posición definida.

Es decir, Milei lidera dentro de una sociedad que, al menos en esta medición, se inclina mayoritariamente por la alternancia. El oficialismo mantiene al candidato más competitivo, pero enfrenta un clima electoral que no parece favorable a la continuidad. La distancia entre quienes desean un cambio y quienes prefieren que siga el Gobierno es de 21,1 puntos porcentuales.

Ese contraste es probablemente el dato político más relevante del estudio. La elección no aparece organizada solamente alrededor de candidatos, sino también de una evaluación sobre la continuidad del rumbo nacional. Milei conserva una minoría intensa y disciplinada; la oposición, en cambio, dispone de un espacio potencialmente mayor, pero todavía carece de un vehículo único capaz de representarlo.

Una oposición mayoritaria, pero fragmentada

El deseo de cambio no se traduce automáticamente en apoyo a una candidatura opositora. Cristina y Kicillof suman, por separado, 29,9%. Si se agrega el 7,6% de Bregman, las tres candidaturas opositoras alcanzan el 37,5%, aunque esa suma es meramente aritmética: no supone que sus votantes sean transferibles ni que formen parte de una misma coalición.

Tampoco puede asumirse que todos los electores que reclaman un cambio estén dispuestos a votar al peronismo. Dentro de ese 54,5% conviven sectores de izquierda, votantes independientes, desencantados con el Gobierno, antiguos adherentes del PRO y ciudadanos sin identificación partidaria.

La encuesta confirma esa dispersión. Cuando se pregunta por el espacio político con el que cada persona se siente más cercana, la respuesta más elegida es “ninguno”, con 22,7%. La Libertad Avanza aparece inmediatamente después, con 21,6%, seguida por el peronismo, con 19,4%.

El kirchnerismo reúne otro 9,7%, el PRO obtiene 9,2% y la izquierda, 7%. Un 5,1% menciona otros espacios y el 5,3% no sabe responder.

La ausencia de identificación partidaria supera, por sí sola, a cualquiera de las fuerzas políticas relevadas. Esto describe un electorado volátil, con bajos niveles de pertenencia y potencialmente más sensible a la coyuntura económica, la imagen de los candidatos y la campaña que a las estructuras partidarias tradicionales.

Al mismo tiempo, La Libertad Avanza continúa siendo el espacio político individual con mayor cercanía entre quienes sí manifiestan una identidad definida. No obstante, su 21,6% se encuentra por debajo del 32,4% que obtiene Milei como candidato. La diferencia sugiere que el Presidente conserva una capacidad de atracción personal superior a la de su propia organización política.

En el peronismo ocurre algo distinto. Si se suman quienes se sienten cercanos al peronismo —19,4%— y al kirchnerismo —9,7%—, el universo alcanza el 29,1%. Esa cifra es prácticamente idéntica al 29,9% que reúnen Cristina y Kicillof en la simulación de primera vuelta. El espacio tiene volumen electoral, pero permanece partido entre dos liderazgos.

Cristina mantiene el liderazgo interno

Dentro del electorado que previamente se había identificado con el peronismo o el kirchnerismo, Cristina Fernández de Kirchner continúa siendo la dirigente preferida para representar al espacio: obtiene el 46,8%, frente al 39% de Kicillof.

Sergio Uñac aparece muy lejos, con 2%; otras alternativas reúnen 6,8% y un 5,4% no sabe a quién elegir. La pregunta fue formulada únicamente a quienes habían expresado cercanía con el peronismo o el kirchnerismo.

La diferencia entre Cristina y Kicillof es de 7,8 puntos. Es una ventaja significativa, aunque no definitiva. La expresidenta conserva la primacía emocional y política dentro de su núcleo, pero el gobernador bonaerense ya aparece muy cerca y concentra casi cuatro de cada diez preferencias en ese segmento.

Existe, además, una precisión metodológica importante: el documento no informa cuántas personas integraron exactamente esta submuestra. Aunque el universo teórico equivale a quienes se identificaron con el peronismo o el kirchnerismo, el margen de error específico de esa pregunta será necesariamente superior al 2,8% declarado para el total de 1.252 casos. Por esa razón, la distancia interna debe interpretarse como una tendencia y no como una diferencia concluyente.

La encuesta muestra, asimismo, una contradicción política alrededor de Cristina. Dentro del peronismo conserva el primer lugar, pero en el conjunto de la sociedad predomina un rechazo marcado a que pueda volver a competir.

Ante la consulta sobre una eventual habilitación para ser candidata presidencial en 2027, el 60% se manifiesta completamente en desacuerdo. El 27,4% está completamente de acuerdo y el 10,1% parcialmente de acuerdo, mientras el 2,5% no tiene opinión.

Sumadas las respuestas favorables, el 37,5% aceptaría en alguna medida su candidatura. Sin embargo, el rechazo pleno alcanza el 60%. Cristina continúa siendo la dirigente más influyente dentro del peronismo, pero también arrastra el nivel de resistencia más alto fuera de sus fronteras.

Ese fenómeno vuelve a plantear el dilema histórico del espacio: la dirigente con mayor capacidad para ordenar la interna puede no ser la que tenga mejores condiciones para ampliar la coalición electoral.

Kicillof es el rival más competitivo en segunda vuelta

Los escenarios de balotaje refuerzan esa hipótesis. En una segunda vuelta entre Milei y Cristina Fernández de Kirchner, el Presidente se impone por 44,8% a 39%, una diferencia de 5,8 puntos. El voto en blanco o nulo asciende al 11,7%, mientras el 4,5% permanece indeciso.

La ventaja oficialista es clara, aunque no irreversible. Los indecisos y quienes optarían por no votar a ninguno suman 16,2%, un volumen suficiente para modificar el resultado. Aun así, el escenario confirma que Cristina encuentra dificultades para romper el techo que le impone su elevada imagen de rechazo.

Contra Kicillof, en cambio, la elección aparece prácticamente empatada. Milei obtiene 43% y el gobernador bonaerense, 41,6%. La diferencia es de apenas 1,4 puntos, inferior al margen de error general informado por la encuesta.

En ese escenario, el 6,6% votaría en blanco o anularía y el 8,8% no sabe.

Técnicamente, el resultado no permite afirmar que Milei aventaja de manera estadísticamente significativa a Kicillof. La medición describe un empate competitivo: cualquiera de los dos podría estar primero dentro del intervalo de variación de la muestra.

La comparación entre ambos balotajes es reveladora. Milei conserva niveles similares frente a los dos dirigentes peronistas —44,8% contra Cristina y 43% contra Kicillof—. Lo que cambia es la capacidad opositora para reunir apoyos: Kicillof llega al 41,6%, 2,6 puntos por encima del 39% de Cristina.

También disminuye el rechazo a las dos opciones. Frente a Cristina, el voto en blanco o nulo llega al 11,7%; frente a Kicillof, cae al 6,6%. Esto sugiere que el gobernador bonaerense genera menos resistencia entre los votantes que no pertenecen al núcleo duro peronista.

No obstante, esa ventaja de competitividad externa convive con una desventaja interna: Cristina sigue siendo la opción preferida entre quienes se reconocen peronistas o kirchneristas. El desafío opositor consiste, entonces, en resolver una ecuación compleja: quién puede conducir el espacio y quién puede ganar por fuera de él.

Villarruel retiene una porción del voto oficialista

Otro dato relevante es el 6,4% que obtiene Victoria Villarruel en la simulación presidencial. Su presencia muestra que existe una franja del electorado oficialista o conservador dispuesta a considerar una alternativa distinta de Milei.

La suma entre el Presidente y la vicepresidenta alcanza el 38,8%, aunque nuevamente no corresponde interpretar ese agregado como un bloque automático. Parte del voto de Villarruel podría provenir de sectores descontentos con el Gobierno, de antiguos votantes del PRO o de electores que buscan una expresión de derecha con mayor énfasis institucional o nacionalista.

El PRO, por su parte, mantiene una cercanía partidaria del 9,2%, pero no aparece representado por una candidatura presidencial propia en el escenario presentado. Esa ausencia es políticamente significativa: el espacio conserva identidad, pero su electorado podría convertirse en terreno de disputa entre Milei, Villarruel y otras expresiones opositoras.

La encuesta incluyó también a “Jorge Brito”, con 1,9%, aunque el informe no brinda ninguna aclaración sobre esa candidatura ni explica el criterio utilizado para seleccionar las opciones. Esa falta de información impide realizar una interpretación política más profunda sobre ese dato.

Un escenario abierto, no una fotografía definitiva

La medición tiene valor como indicador de clima político, pero debe leerse con prudencia. El trabajo de campo se realizó en apenas dos jornadas y mediante metodología online. Además, la encuesta fue efectuada con mucha anticipación respecto de la elección presidencial de 2027, cuando todavía no están definidas las candidaturas, las alianzas ni el contexto económico en el que se votará.

Las respuestas reflejan preferencias ante una lista cerrada de nombres. No permiten asegurar que esos dirigentes serán efectivamente candidatos ni medir cómo reaccionaría el electorado ante otras configuraciones partidarias.

También resulta necesario distinguir entre el margen de error global y el de las diferencias entre candidatos. Una brecha de 1,4 puntos, como la observada entre Milei y Kicillof en el balotaje, no constituye una ventaja estadísticamente firme. Incluso distancias algo mayores deben considerarse dentro de un escenario todavía dinámico.

Con esas reservas, el relevamiento deja cuatro señales políticas centrales.

La primera es que Milei continúa siendo el dirigente electoralmente más fuerte de la Argentina, pero su respaldo se mantiene alrededor de un tercio del electorado.

La segunda es que el deseo de cambio supera ampliamente la voluntad de continuidad, lo que coloca al Gobierno frente al desafío de reconstruir expectativas y ampliar su base antes de 2027.

La tercera es que el peronismo posee un caudal suficiente para competir, pero ese volumen está dividido entre el liderazgo interno de Cristina y la mayor competitividad externa de Kicillof.

La cuarta es que ningún espacio controla el centro político y social. El 22,7% que no se siente cercano a ninguna fuerza, junto con los indecisos y quienes consideran votar en blanco, conforma una zona decisiva y todavía disponible.

La fotografía de julio de 2026 no muestra un oficialismo derrotado ni una oposición consolidada. Muestra algo más incómodo para ambos: un Presidente que sigue primero, una sociedad que mayoritariamente pide un cambio y una oposición que todavía no ha logrado convertir ese malestar en una alternativa ordenada.

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Passalacqua se mantiene entre los gobernadores con mejor imagen y Stelatto lidera el ranking nacional de intendentes

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Misiones volvió a quedar bien parada en el mapa político nacional. En un escenario atravesado por la fragmentación, el desgaste económico y la pérdida de confianza en la dirigencia, el último informe de CB Global Data dejó dos datos centrales para la provincia: Hugo Passalacqua se ubicó sexto entre los gobernadores con mejor imagen positiva del país, mientras que Leonardo “Lalo” Stelatto fue el intendente mejor valorado entre los principales jefes comunales de la Argentina.

El estudio, realizado entre el 1 y el 4 de julio de 2026, relevó 24.603 casos a nivel provincial y 11.232 casos a nivel municipal, con metodología online y muestreo estratificado. La medición comparó la imagen de los 24 gobernadores y de los principales intendentes del país.

En el ranking de gobernadores, Passalacqua alcanzó una imagen positiva de 52,6%, con 45,1% de imagen negativa y 2,3% de no sabe/no contesta. El dato lo coloca en el lote de los ocho mandatarios provinciales mejor evaluados del país, apenas por debajo de Gustavo Sáenz, Osvaldo Jaldo, Rolando Figueroa, Claudio Poggi e Ignacio Torres. En junio, el mandatario misionero había registrado 53,7%, por lo que la medición muestra una baja de 1,1 punto porcentual, aunque sin sacarlo del pelotón de arriba.

La lectura política es clara: Passalacqua conserva un nivel de aprobación competitivo en un contexto difícil para los oficialismos provinciales. Su posición no se explica por una euforia coyuntural, sino por una marca de gestión asociada a la cercanía, la moderación y la continuidad administrativa. En tiempos de ajuste nacional, caída del consumo y tensión fiscal, mantenerse entre los seis primeros gobernadores del país funciona como un activo político de peso para Misiones.

El otro dato fuerte del informe aparece en Posadas. Leonardo Stelatto encabeza el ranking federal de intendentes, con 58,5% de imagen positiva, por encima de Rossana Chahla, de San Miguel de Tucumán, y Jorge Jofré, de Formosa capital. Su imagen negativa fue de 35,8%, con 5,7% de no sabe/no contesta. En junio había medido 57,2%, por lo que mejoró 1,3 punto porcentual.

El liderazgo de Stelatto tiene una explicación urbana. Posadas viene atravesando una transformación sostenida en infraestructura, servicios, espacios públicos, conectividad vial y ordenamiento territorial. La encuesta parece capturar ese clima: el vecino evalúa menos la retórica y más la experiencia cotidiana de la ciudad. En ese terreno, la gestión municipal aparece con un diferencial visible frente a otras capitales del país.

El informe también muestra el contraste nacional. Entre los gobernadores, los mejores ubicados fueron Gustavo Sáenz, de Salta, con 55,3%; Osvaldo Jaldo, de Tucumán, con 54,8%; y Rolando Figueroa, de Neuquén, con 53,5%. En el extremo inferior quedaron Ricardo Quintela, de La Rioja, con 43%; Gildo Insfrán, de Formosa, con 43,6%; y Axel Kicillof, de Buenos Aires, con 43,9%.

En intendentes, Stelatto lidera con 58,5%, seguido por Rossana Chahla con 57,3% y Jorge Jofré con 57%. Los peor valorados fueron Roy Nikisch, de Resistencia, con 32,5%; Armando Molina, de La Rioja capital, con 32,8%; y Julio Alak, de La Plata, con 33,3%.

Para Misiones, el resultado tiene una doble lectura. Por un lado, ratifica la vigencia de Passalacqua dentro de la primera línea de gobernadores con mejor imagen del país. Por otro, proyecta a Stelatto como uno de los intendentes con mayor capital político de la Argentina. Provincia y capital aparecen, así, en la zona alta de la tabla nacional: una postal poco frecuente en un clima político donde la aprobación suele ser más escasa que abundante.

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Milei sigue entre los presidentes con peor imagen de América Latina

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La estabilización económica que el Gobierno exhibe como principal carta política todavía no logra traducirse en una recuperación contundente de la imagen presidencial. Javier Milei mejoró su valoración durante junio, pero continúa ocupando uno de los lugares más rezagados del ranking de mandatarios latinoamericanos, una señal de que la normalización de algunas variables macroeconómicas no ha conseguido disipar el malestar social acumulado tras más de dos años de ajuste.

El relevamiento de CB Global Data ubica al presidente argentino en el puesto 13 entre los 18 jefes de Estado evaluados en América Latina. Su imagen positiva alcanzó el 37,9%, frente a una negativa del 59,6%. Si bien representa una mejora respecto del 34,8% registrado en mayo, el dato sobresaliente es otro: Milei sigue formando parte del grupo de los seis presidentes con peor valoración de toda la región.

La encuesta refleja una realidad incómoda para la Casa Rosada. Mientras el oficialismo insiste en que la inflación dejó de ser el principal problema y que la economía atraviesa una fase de recuperación, la mayoría de los argentinos continúa evaluando negativamente la gestión presidencial.

El rechazo no sólo supera ampliamente a la aprobación, sino que además presenta una intensidad significativa. El 50,5% de los consultados calificó la gestión como “muy mala”, mientras que apenas el 27,2% la consideró “muy buena”. En otras palabras, el núcleo duro opositor aparece considerablemente más amplio que el segmento de adhesión incondicional al Presidente.

La comparación regional tampoco favorece al mandatario argentino. Nayib Bukele lidera el ranking con una aprobación del 69,1%, Claudia Sheinbaum alcanza el 65,5% y Laura Fernández llega al 56,1%. Incluso presidentes que atraviesan escenarios políticos complejos, como Lula da Silva en Brasil, conservan niveles de respaldo superiores a los de Milei.

La ubicación del Presidente resulta particularmente llamativa porque se produce en un contexto donde el Gobierno considera que logró sus principales objetivos iniciales: reducir drásticamente la inflación, sostener el equilibrio fiscal y estabilizar el mercado cambiario. Sin embargo, los resultados sugieren que buena parte de la sociedad aún no percibe esas mejoras como suficientes para compensar los costos sociales del programa económico.

La lectura política del estudio deja una conclusión relevante. Milei parece haber detenido la erosión de imagen que caracterizó buena parte de 2025 y comienzos de 2026, pero todavía está lejos de construir una mayoría social sólida. La mejora registrada en junio muestra capacidad de recuperación, aunque sobre una base relativamente baja y con niveles de rechazo que continúan siendo elevados.

De hecho, entre los presidentes sudamericanos analizados, sólo algunos mandatarios atravesados por fuertes crisis políticas o institucionales exhiben números peores. La Argentina aparece así en una situación paradójica: el Gobierno reivindica logros macroeconómicos que pocos meses atrás parecían difíciles de alcanzar, pero esos avances todavía no encuentran un correlato equivalente en la opinión pública.

Más que una consolidación, los datos parecen describir una tregua. Milei mejora, pero no despega. Recupera algunos puntos, pero continúa lejos de los liderazgos regionales. Y mientras el oficialismo celebra cada indicador económico favorable, la encuesta recuerda que el principal desafío del Presidente sigue siendo político: transformar la estabilización en legitimidad social duradera.

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Passalacqua y Stelatto se sostienen entre los mejor valorados del país

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El gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, y el intendente de Posadas, Leonardo Stelatto, volvieron a ubicarse entre los dirigentes con mejor imagen positiva de la Argentina, según el Ranking Federal de Gobernadores e Intendentes de mayo de 2026 elaborado por CB Consultora Opinión Pública. Mientras Passalacqua alcanzó el cuarto lugar entre los mandatarios provinciales con 54,6% de aprobación, Stelatto se ubicó segundo entre los intendentes del país con 59,1%, ratificando una fuerte valoración de la gestión misionera tanto a nivel provincial como municipal.

El relevamiento, realizado entre el 1 y el 4 de mayo sobre una muestra total de 24.574 casos en provincias y 14.813 en municipios, confirma que Misiones mantiene una posición destacada en términos de percepción pública, en un contexto nacional atravesado por tensiones económicas, ajuste fiscal y fuerte desgaste político en numerosos distritos. La medición tiene un margen de error promedio de entre +/- 2,9% y 3,3% para gobernadores y entre +/- 3,7% y 4,1% para intendentes.

En el ranking de gobernadores, el podio nacional quedó conformado por Rolando Figueroa (Neuquén), con 56,1% de imagen positiva; Claudio Poggi (San Luis), con 55,7%; y Osvaldo Jaldo (Tucumán), con 55,1%.

Inmediatamente detrás aparece Hugo Passalacqua, con 54,6% de aprobación y una imagen negativa de 42,3%, consolidándose en el cuarto puesto nacional y dentro del grupo de los ocho gobernadores mejor valorados del país. En abril había registrado 55,8%, por lo que mostró una leve baja mensual de 1,2 puntos, aunque sin perder posiciones de relevancia dentro del ranking federal.

Ranking de Gobernadores – Mayo 2026
Puesto Gobernador Provincia Imagen positiva
1 Rolando Figueroa Neuquén 56,1%
2 Claudio Poggi San Luis 55,7%
3 Osvaldo Jaldo Tucumán 55,1%
4 Hugo Passalacqua Misiones 54,6%

Detrás del mandatario misionero quedaron Gustavo Sáenz (Salta), Marcelo Orrego (San Juan), Martín Llaryora (Córdoba) e Ignacio Torres (Chubut), lo que refuerza la posición de Misiones como una de las provincias con mejor evaluación de gestión en el país.

En el otro extremo del ranking, los gobernadores peor calificados fueron Alberto Weretilneck (Río Negro), con 41,8%; Ricardo Quintela (La Rioja), con 42,5%; y Axel Kicillof (Buenos Aires), con 43,1%.

Stelatto, segundo mejor intendente del país

En el plano municipal, Leonardo Stelatto volvió a ubicarse entre los jefes comunales más valorados de la Argentina. El intendente de Posadas alcanzó 59,1% de imagen positiva y quedó segundo en el ranking nacional, apenas por debajo de Matías Stevanato (Maipú, Mendoza), que lideró con 59,6%.

El tercer lugar fue para Jorge Jofré, de Formosa Capital, con 58,7%.

Aunque Stelatto venía de una medición aún más alta en abril -60,2%- y mostró una baja de 1,1 puntos, logró sostenerse en el podio nacional, algo que confirma una regularidad poco frecuente en este tipo de relevamientos y una fuerte consolidación de su perfil de gestión local. Su imagen negativa fue de 36,6%, una de las más bajas entre los principales intendentes del país.

Ranking de Intendentes – Mayo 2026
Puesto Intendente Ciudad Imagen positiva
1 Matías Stevanato Maipú 59,6%
2 Leonardo Stelatto Posadas 59,1%
3 Jorge Jofré Formosa Capital 58,7%

Detrás del lote de punta aparecen Rossana Chahla (San Miguel de Tucumán), Gustavo Sastre (Puerto Madryn), Ulpiano Suárez (Mendoza Capital), Susana Laciar (San Juan Capital) y Gastón Hissa (San Luis Capital).

En la parte baja del ranking quedaron Armando Molina (La Rioja Capital), con 33,6%; Julio Alak (La Plata), con 34,1%; y Raúl Jorge (San Salvador de Jujuy), con 34,8%.

La simultánea presencia de Passalacqua y Stelatto entre los primeros puestos del país no es un dato menor. En un escenario nacional donde predominan las caídas de imagen, desgaste institucional y conflictividad económica, Misiones sostiene una doble legitimación política: la del gobierno provincial y la de la principal ciudad de la provincia.

Esto ocurre además en medio de una agenda compleja marcada por la crisis yerbatera, la caída de la recaudación, la retracción del consumo y la tensión por la coparticipación con Nación. Aun así, la percepción ciudadana parece seguir premiando la estabilidad política, la gestión territorial y una administración con menor nivel de confrontación discursiva que otras provincias.

El estudio también muestra que el mayor crecimiento mensual entre gobernadores fue para Gustavo Melella (Tierra del Fuego), con +2,3 puntos, mientras que la mayor caída correspondió a Leandro Zdero (Chaco), con -2,7 puntos. Entre los intendentes, la mayor suba fue para Norma Fuentes (Santiago del Estero Capital), con +2,6 puntos, y la mayor baja para Armando Molina (La Rioja Capital), con -4,7 puntos.

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Milei está entre los presidentes peor valorados de América Latina

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Javier Milei quedó ubicado entre los presidentes con peor imagen pública de América Latina en el ranking de abril de 2026 elaborado por CB Global Data. Según el informe, el mandatario argentino aparece en el puesto 14 sobre 18 países relevados, con apenas 36,2% de imagen positiva y 59,7% de negativa, lo que lo ubica dentro del bloque de los seis jefes de Estado peor valorados de la región.

El dato no es menor. En un mapa latinoamericano atravesado por liderazgos de distinto signo ideológico, Milei no sólo queda lejos del pelotón de punta, sino que además se instala en la zona baja de la tabla, por debajo de Bernardo Arévalo, Gustavo Petro, Yamandú Orsi y Santiago Peña, y apenas por encima de Daniel Noboa, José Raúl Mulino, Delcy Rodríguez y José María Balcázar. En otras palabras: el Presidente argentino no está simplemente “a mitad de tabla”, sino que forma parte del núcleo de mandatarios con peor evaluación ciudadana del continente.

La comparación regional es especialmente elocuente. Mientras Nayib Bukele encabeza el ranking con 70,1% de aprobación, seguido muy de cerca por Claudia Sheinbaum con 69,8%, Milei queda a más de 33 puntos del salvadoreño y a más de 30 puntos de la presidenta mexicana. Incluso si se toma como referencia el corte de los seis mejores presidentes del mes, el argentino aparece claramente desenganchado de ese grupo de liderazgo regional.

Ranking de Presidentes de América Latina

Posición de Javier Milei en el contexto regional (abril 2026)

Indicador Dato
Posición en ranking LATAM 14° de 18
Imagen positiva 36,2%
Imagen negativa 59,7%
Saldo de imagen -23,5 pts
Variación mensual -6,1 pts
Ubicación en el ranking Entre los 6 peores

Fuente: CB Global Data – Ranking de Presidentes de América Latina (abril 2026)

Pero el problema para la Casa Rosada no es sólo la posición relativa, sino también la trayectoria. El informe muestra que Milei venía de 42,3% de imagen positiva en marzo y cayó a 36,2% en abril, un retroceso de 6,1 puntos porcentuales en apenas un mes. Se trata de una baja fuerte, que lo empuja varios casilleros hacia la parte más comprometida del ranking y revela un deterioro acelerado de su capital político.

Ese movimiento mensual adquiere mayor dimensión cuando se observa la relación entre apoyos y rechazos. La imagen negativa de Milei, de 59,7%, no sólo supera con amplitud a la positiva: la desborda por 23,5 puntos. El dato expone un desequilibrio severo en la percepción pública. Ya no se trata de una figura polarizante con saldo competitivo, sino de un mandatario que, en esta medición, carga con una desaprobación claramente dominante.

La lámina específica de Argentina, además, permite ver cómo se compone esa evaluación. El segmento de “muy mala” imagen alcanza 46,3%, mientras que la calificación “muy buena” llega a 28,0%. Es decir, el núcleo duro de rechazo supera con claridad al núcleo duro de apoyo, una señal delicada para cualquier oficialismo y más aún para una administración que hizo de la confrontación y la épica antisistema su principal combustible político.

En clave de análisis político, el resultado sugiere que Milei enfrenta una paradoja cada vez más visible: conserva centralidad, pero pierde consenso; sigue dominando la conversación pública, pero con una valoración social que se erosiona. La intensidad del liderazgo no se traduce necesariamente en adhesión mayoritaria. Y en un escenario regional donde varios presidentes logran sostener niveles de aprobación por encima del 50%, el caso argentino aparece como uno de los más debilitados del momento. Esta última lectura es una inferencia analítica basada en los datos comparados del propio ranking.

El estudio fue realizado entre el 13 y el 18 de abril de 2026 en 18 países de América Latina, sobre una muestra total de 40.528 casos, con relevamientos nacionales de entre 2.001 y 2.701 encuestados por país, un margen de error promedio de entre +/-1,9% y 2,2%, y un nivel de confianza del 95%.

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