Celulosa Argentina encara una reestructuración financiera en medio de su mayor crisis y designa nuevo CEO
A pocos días del debut de su nuevo CEO, Celulosa Argentina, la principal productora de papel del país, anunció un giro estratégico para enfrentar su delicado cuadro financiero. La compañía informó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que contrató a la firma VALO Columbus como asesor financiero para reestructurar su deuda, mejorar su posición de liquidez y evaluar la incorporación de nuevos socios.
La medida llega en un contexto de fuerte estrés operativo y financiero, agravado por la recesión local, la caída del consumo interno y el impacto de la devaluación de diciembre pasado. Según la calificadora Fix, Celulosa acumula una deuda consolidada de USD 164 millones, con un 56% de vencimientos de corto plazo. Solo entre abril y junio debe afrontar pagos por USD 25 millones, una cifra que supera su flujo operativo y los fondos disponibles.
VALO Columbus, que asesoró recientemente a los acreedores de Vicentin y trabaja actualmente en la reestructuración de Surcos, fue elegida para asistir a Celulosa en la exploración de alternativas estratégicas. Entre ellas, la búsqueda de nuevos inversores que refuercen el capital de trabajo y la renegociación de pasivos con acreedores locales e internacionales. De hecho, la empresa convocó a sus principales acreedores a una reunión este martes 8 de abril.
Números en rojo y perspectivas limitadas
Los indicadores financieros de Celulosa muestran un deterioro significativo. En su balance anual reportó ingresos por $324.000 millones, apenas un 1% por debajo del año anterior, pero con una caída estrepitosa en las utilidades: ganó $309 millones, frente a los $33.690 millones del ejercicio previo. La diferencia se explica por la pérdida cambiaria neta en diciembre, el menor resultado por exposición a la inflación y el aumento de los costos financieros.
El retroceso en las ventas fue generalizado: la comercialización de papel y pulpa cayó un 19%, y la de madera, un 32% interanual. La parada programada de planta en noviembre y el menor dinamismo del mercado interno agravaron la situación. Las exportaciones, aunque crecieron, no compensaron el bajón, debido a los altos costos logísticos y precios internacionales deprimidos. El EBITDA semestral fue de apenas USD 3,5 millones, frente a los USD 55 millones del mismo período de 2023.
Fix advierte que la compañía enfrenta un elevado riesgo de refinanciación, al depender casi exclusivamente del mercado de pagarés bursátiles y cheques propios. Además, su flujo operativo fue negativo y su rentabilidad sigue presionada por la apreciación del tipo de cambio y la inflación.
En un intento por aliviar la presión financiera, su accionista mayoritario, Tapebicuá Investment Company, inyectó un préstamo de USD 5 millones que será capitalizado en la próxima ampliación de capital. La empresa, además, arrastra el impacto del cierre de su aserradero de pino en Garruchos (Corrientes), decisión tomada en septiembre pasado que implicó el despido de 70 empleados.
Cambio de timón: llega Hernán Bagliero
Mientras se define su futuro financiero, Celulosa también renueva su conducción. Desde el 21 de abril, asumirá como CEO Hernán Jorge Bagliero, un ejecutivo con vasta trayectoria en la industria farmacéutica y ex número uno de Droguerías del Sud y Bayer Argentina. Reemplazará al uruguayo Carlos Rodríguez Di Pascuale, quien se retira tras su jubilación.
Bagliero también comandará otras empresas del Grupo Tapebicuá, como Forestadora Tapebicuá, Casa Hutton y Fábrica Nacional de Papel. “Estamos convencidos de que podrá liderar una transformación que fortalecerá nuestro negocio y nos proyectará hacia un futuro de crecimiento e innovación”, destacó la compañía.
Un sector estratégico, pero postergado
La crisis de Celulosa refleja el estancamiento crónico de la industria forestal argentina, que, a diferencia de países vecinos como Brasil, Uruguay o Chile, no registra nuevas inversiones significativas desde hace más de 40 años. En contraste, Brasil produce el 40% de la celulosa mundial y Uruguay exporta productos forestales por USD 4.000 millones anuales, gracias a políticas públicas de incentivo.
Argentina, en cambio, cuenta con condiciones naturales excepcionales —en especial en la región mesopotámica— y tiempos de corte muy competitivos, de entre 9 y 15 años, frente a los 45 o 70 años que requieren países como Canadá o los nórdicos. A pesar de eso, el país apenas genera USD 550 millones en exportaciones forestales anuales, 100.000 empleos directos y unas 6.000 pymes a lo largo de la cadena productiva.


