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Números rojos

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El último dato de inflación de 2017 fue un trago amargo para un Gobierno que intenta pasar el calor del verano alejado de las preocupaciones. El 3,1 por ciento que admitió el Indec fue la inflación más alta del año, con un posible efecto rebote en los primeros meses de 2018 por tarifazos y el inestable valor del dólar. También marcó una suba de precios del 25 por ciento, idéntica al último año de Cristina en el poder y ocho puntos por encima de la meta del 17 por ciento, que condicionó toda la política económica del año.
En 2016 la inflación fue del 41 por ciento, la más elevada en 25 años y en 2017 Argentina se mantuvo en el ranking más negativo de la economía latinoamericana como el segundo país, detrás de la vilipendiada Venezuela, con más inflación. En tren de comparaciones, la inflación de diciembre fue más alta que la de Brasil en todo el año.
Cumplir la recalibrada meta de 2018 del 15 por ciento de inflación anual dependerá fundamentalmente de la posibilidad de enfriar los aumentos salariales, pero los principales economistas –de diversas corrientes-, anticipan ya una inflación no menor al 20 por ciento.
Según el Indec, en la inflación de 2017, el NEA fue la región con menos subas. Media verdad. El Indec tiene canastas regionales que no son representativas del consumo de cada provincia, sino de la región. La Canasta Básica de Posadas esta en 17.800 aproximadamente y nada tiene que ver con la regional de Indec. A diferencia de otras provincias, en la canasta misionera pesa mucho el rubro alimentos, mientras que en la ponderación de Buenos Aires o CABA, son otros rubros. La inflación, hasta noviembre, en Posadas marcaba 22,2%, el mismo porcentaje total de la región en los últimos doce meses.
La inflación es la demostración de la incapacidad de gestión porque significa que uno no puede administrarse con los recursos que tiene”. La frase, lapidaria, no es de un opositor. La dijo el entonces candidato, Mauricio Macri el 31 de enero de 2014.
En el juego de las comparaciones el Gobierno retrocede varios casilleros por errores propios. La inflación es uno de los problemas centrales, pero no el único. Con fundamentos idénticos a los que utilizó Domingo Cavallo para inaugurar la era de la desregulación económica durante el menemismo, Macri puso su firma a un megadecreto de Necesidad y Urgencia para la “desburocratización” del Estado que apunta a desregular algunos sectores de la economía, achicar áreas y nuevamente, poner a valor mercado a la plata de los jubilados en manos de la Anses, entre otras decenas de normativas. Hoy el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses tiene unos 75.000 millones de pesos, entre préstamos a jubilados, beneficiarios de la AUH y pensiones no contributivas. Aunque el propio Gobierno admite que los beneficiarios de la AUH ya no tienen margen para seguir endeudándose, sostienen que todavía se puede insistir con los préstamos a jubilados y pensionados. Por las dudas, gracias al mismo decreto, los bancos podrán embargar las cuentas sueldo –ya no la retención de hasta el 20% de lo que superara el Salario Mínimo Vital y Móvil,- para cobrar préstamos. El decreto, que a simple vista no puede justificar urgencia en la necesidad, promete ser el centro de la disputa política en un enero que hasta ahora se presentaba tranquilo.
La mayoría de las provincias dedicaron las primeras dos semanas del año para adecuar sus sistemas fiscales a la letra del Pacto Fiscal impuesto por la Nación.
Pese a lo que podría esperarse, los aliados de Cambiemos fueron los que marcaron el camino de las subas. María Eugenia Vidal -que este año recibirá $65.000 millones más gracias al Pacto Fiscal- amagó con rebajas a Ingresos Brutos (solo cumplió con Industria y Transporte) y Sellos, pero el Inmobiliario tendrá subas de entre 40 y 75 por ciento y hasta 216 por ciento, según entidades rurales.
El intendente porteño Horacio Rodríguez Larreta encaró una baja selectiva; el sector más beneficiado es la industria, para los servicios queda igual y para el comercio el aumento fue de 3% a 5%.
El jujeño Gerardo Morales se comprometió realizar un fuerte ajuste y para mejorar la recaudación puso en marcha un plan de regularización de deudas tributarias y de declaración de mejoras y, en materia tributaria, también eliminó Ingresos Brutos de extraña jurisdicción a la vez que encarará un revalúo para el Inmobiliario.
Alfredo Cornejo, en Mendoza, avanzó en su plan de “reducción plurianual de alícuotas de Ingresos Brutos, incorporando 117 nuevas actividades a las 106 de 2017”; se incorporaron actividades agroindustriales, metalmecánicas, industriales, de construcción, software, turismo, servicios personales y profesionales. También aumentó Sellos, elevando los mínimos alcanzados.
Aunque el pacto fiscal no establece un tope unificado en Ingresos Brutos para el comercio -fija la alícuota del 5% para el período 2019-2022- el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey optó por aumentarla del 3,6% al 5% y en la construcción pasó de 1,5% a 3%.
Según la percepción de los empresarios en una encuesta de KPMG, el problema que más preocupa a las empresas es la carga impositiva de las provincias siendo provincia de Buenos Aires, Capital Federal y Córdoba, en ese orden, las más gravosas para la determinación de los precios de bienes y servicios.
La incidencia de los impuestos en la Argentina frustró proyectos de inversión, según ese sondeo, pero sólo 60% consideró que la reforma impositiva dará un espaldarazo a esas inversiones, y apenas 25% cree que este año tendrá menor presión fiscal.
En general, todas las provincias retocaron hacia arriba para tratar de recuperar lo que transfieren al sector privado mediante las bajas. Misiones, después de las correcciones necesarias, dejó la política tributaria exactamente igual a como estaba en 2017, con algunas leves bajas si se está al día con los impuestos.
Hubo intenciones politizadas de cuestionar la reforma pero enseguida fueron frenadas desde la Nación, ya que cercanos a la Presidencia aclararon que no se inmiscuyen en cuestiones de jurisdicción provincial.
La transferencia al sector privado en Misiones rondará los 3.500 millones de pesos, lo que representa un fuerte compromiso para con la economía misionera y especialmente, la creación de empleo.
Después de expresar su descontento por algunas subas que se colaron en la primera versión de la reforma misionera, las cámaras empresarias destacaron la decisión del Gobierno de no subir tributos. Ahora se analiza un posible acuerdo de la Provincia con los sectores más beneficiados para establecer una serie de pautas que garanticen que la transferencia de recursos no se pierda sin dejar resultados a toda la sociedad.
El Estado provincial dejará de recaudar cerca de 2000 millones de pesos este año con la rebaja de impuestos. 1.500 millones en la versión más optimista, con un crecimiento económico nacional promedio del 3,5 por ciento. Al término de cinco años, la pérdida acumulada sería como mínimo de 7.500 millones de pesos, el equivalente a un presupuesto anual actual de Salud Pública. Más que lo que se destina a Desarrollo Social y a Seguridad y apenas por debajo de lo destinado al desarrollo de la Economía en 2018.
Finalmente, la reforma fiscal versión misionera se traducirá en eliminación total de Ingresos Brutos a las exportaciones, reducción a la industria (excepto celulósicas) de 3,5% a 2%, el transporte se reduce de 3,5% a 3%. La construcción se reduce de 4,5% a 3% y las Comunicaciones, de 8,45% a 5%.
El Gobernador decidió establecer bonificaciones por estar al día y hasta un tope de facturación anual de acuerdo a cada sector económico. Con los descuentos, el comercio minorista tributará 3,9 por ciento (menos que la alícuota del 4,5 que regía hasta diciembre) y el mayorista se quedará en torno al 3,5.
Las bonificaciones van desde el 20 al 30 por ciento y los topes desde 20 millones de pesos para servicios agrícolas e industriales, a 50 millones de facturación anual para comercios mayorista y minorista.
“Es un avance, aunque limitaron mucho respecto a la facturación. Pero es un gesto que esperábamos del Gobierno”, confió un dirigente empresario que hizo de negociador de la letra definitiva.
Párrafo aparte es la otra gran discusión latente: el costo energético. El último tarifazo nacional se está haciendo sentir en usuarios y empresas, que afrontan facturas que en algunos casos, son cien por ciento más elevadas que las que pagaron en diciembre. En Emsa, recién acomodándose el nuevo presidente, Guillermo Aicheler, todavía no hay precisiones sobre los alcances de los aumentos. Solo se limitan a recomendar bajar el consumo, ya que el nuevo cuadro tarifario, castiga la mayor demanda. Cuanto más se gaste, más caro se paga. Este lunes habrá una reunión entre Aicheler y la Confederación Económica de Misiones para analizar alternativas y entender las nuevas facturaciones antes de que vuelva a haber una nueva suba por la quita de subsidios que sostiene la Nación.
El Pacto Fiscal obligó a que las provincias realizaran una serie de modificaciones que derivaron en un nuevo mapa tributario nacional. Casi todas subieron alícuotas para compensar las reducciones obligadas por el consenso fiscal.
El desprendimiento del Estado que cede recursos, pero al que se le seguirá exigiendo servicios de calidad, debe tener una doble respuesta. El sector privado, con el compromiso de reinvertir sus mayores utilidades y la Nación, girar las compensaciones prometidas y de paso, retomar la discusión por una nueva ley de coparticipación, que compense inequidades históricas y la cesión de puntos del gobierno radical de Ricardo Barrios Arrechea y en los 90, por Ramón Puerta.
Misiones picó en punta en reinstalar ese debate, junto a La Rioja, Chubut y Buenos Aires que vienen promoviendo una revisión del sistema de reparto de los fondos nacionales.
“Después del acuerdo fiscal firmado con los gobernadores estamos dispuestos a discutir una nueva ley de coparticipación. Los gobernadores de Chubut, La Rioja y Misiones plantean su problemática, que es distinta a la provincia de Buenos Aires”, señaló hace unas horas el viceministro del Interior de la Nación, Sebastián García de Luca.
Misiones perdió 1.7 puntos de coparticipación por sucesivos pactos encarados por partidos que hoy son parte de la alianza nacional, como el radicalismo o Ramón Puerta, actual embajador de Macri en España.
 

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¿Cuál será el impacto de la reforma fiscal en Misiones?

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Los efectos del Pacto Fiscal, con la última corrección que hizo la Dirección General de Rentas y la rebaja de Ingresos Brutos para la industria, el transporte y la construcción, comenzarán a sentirse plenamente durante 2018. Los cálculos más optimistas del Gobierno estiman que dejará de recaudar cerca de 1.500 millones de pesos al año o lo que es igual, habrá una transferencia de esos recursos, al sector empresario. Esa estimación se hace teniendo en cuenta un crecimiento económico del 3,5 por ciento anual por el próximo lustro. El período de duración del pacto, marca también la pérdida de recursos para el Estado: 7.500 millones de pesos en cinco años, el equivalente a un presupuesto actual completo de Salud Pública.  
Según datos oficiales, lo que pierde el Estado reasignando recursos que servirían para responder a múltiples demandas sociales, equivale a 129 escuelas o 300 ambulancias y  400 patrulleros por año y miles de chalecos anti balas.
Se podrían hacer 400 Centros de Atención Primaria por año, comprar 200 máquinas viales y realizar cientos de cuadras de asfalto sobre empedrado, además de a compra de medicamentos.
En forma coincidente, economistas privados admiten que la reforma impuesta por la Nación no garantiza que haya mayores inversiones ni generación de empleo, aunque mejore la rentabilidad empresaria. “Los precios no van a bajar. Como mucho, no aumentarán mucho en algunos sectores”, explicó a Economis el directivo de una conocida empresa agropecuaria.
Sin embargo, el Estado se queda “más flaco” para ayudar al desarrollo económico y atender, por ejemplo, a cooperativas, que también son un motor esencial de la economía provincial.
En cambio, las principales empresas e industrias, dejarán de tributar varios cientos de miles de pesos en forma individual.
El capítulo misionero de la reforma, después de las correcciones finales de Rentas, tuvo el respaldo de la Confederación Económica de Misiones.
“Valoramos que el Gobierno provincial haya entendido la necesidad de buscar alternativas. Si bien una gran cantidad de empresas misioneras, importante motor de la economía provincial, no estarán incluidas en la última modificación de alícuotas de Ingresos Brutos, reconocemos la actitud del Gobernador en haber instruido a la DGR en no incrementar la presión fiscal y así disminuir el impacto negativo que hubiese sufrido el sector comercial”, señala un documento de la entidad.
 “Abogamos y apoyamos el trabajo que viene realizando el Gobierno provincial para la contención de gastos y solicitamos a los entes recaudadores –nacional, provincial y municipal-, trabajen para aumentar la base imponible para que todos los que cumplimos en tiempo y forma con nuestras obligaciones podamos pagar menos, en una provincia donde la actividad informal convive con todos nosotros”, señalaron en línea con la decisión del Gobierno de otorgar bonificaciones a quienes estén al día con sus tributos.
 

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Desde la CEM valoraron las nuevas medidas fiscales tomadas por la provincia

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La Dirección General de Rentas recalibró los alcances del Pacto Fiscal y flexibilizó algunos artículos de la reforma conocida hace una semana para aliviar la carga tributaria sobre algunos sectores de la economía. Ante esto desde la Confederación Económica de Misiones emitieron un comunicado valorando la medida.

El comunicado:

Desde la Confederación Económica de Misiones valoramos que el gobierno provincial haya entendido la necesidad de buscar alternativas a la Resolución General Nº 38/2017 de la Dirección General de Rentas del día 28 de diciembre pasado, la cual de haberse aplicado hubiese sido nefasta para la actividad económica de nuestra provincia. 

Si bien una gran cantidad de empresas misioneras, importante motor de la economía provincial, no estarán incluidas en la última modificación de alícuotas de II.BB., según la RES 03/2018, reconocemos la actitud del Sr. Gobernador en haber instruido a la DGR en no incrementar la presión fiscal y así disminuir el impacto negativo que hubiese sufrido el sector comercial. 

Abogamos y apoyamos el trabajo que viene realizando el gobierno provincial para la contención de gastos y solicitamos a los entes recaudadores –nacional, provincial y municipal-, trabajen para aumentar la base imponible para que todos los que cumplimos en tiempo y forma con nuestras obligaciones podamos pagar menos, en una provincia donde la actividad informal convive con todos nosotros.

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Creció el consumo en las Fiestas: Ahora Misiones fue un éxito en diciembre con ventas 61% mayores que el año pasado

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Se conocieron los primeros datos provisorios de la performance del Ahora Misiones de diciembre pasado y el resultado es que el programa resultó un éxito. Las ventas bajo este programa se incrementaron un 61% contra el mismo mes del 2016, superando por mucho a la inflación.
En total se facturó $79,5 millones, comparados con los $49,3 millones del 2016. Segun cálculos oficiales, descontando la inflación implica un crecimiento real del 28%. Es un indicador interesante, también, de la recuperación del consumo en Posadas y otras zonas de la provincia. En el caso de la capital, también cooperó a esto -según comentan comerciantes de la ciudad- las restricciones en el puente Roque González de Santa Cruz para traer mercadería o las largas colas de espera en el viaducto.
Además, el Ahora Misiones tuvo mayor amplitud de días. Estuvo vigente lunes y martes con la inclusión de los días comprendidos desde el 20 al 30 de diciembre.
Asimismo, al programa -que debutó en Agosto del 2016- se le fueron adicionando con el correr del tiempo mayores beneficios para los consumidores, que además de no afrontar el costo financiero en las compras en cuotas, se fue incrementando los porcentajes de los reintegros que van desde el 10 % al 20 % dependiendo del plazo y de la entidad financiera, con la finalidad de buscar paliativos y reducir el impacto económico de las asimetrías con los países fronterizos.
Para acceder a los beneficios del programa, los consumidores deben efectuar sus compras en los comercios adheridos que cuentan con convenios suscriptos con un grupo de entidades financieras (Macro, Nación e Hipotecario) que abarcan a la totalidad de los municipios de la provincia. Son más de 1.100 comercios que integran el programa.
El programa de fomento al consumo tuvo resultados concretos y en el Gobierno esperan que apuntale las fuentes de trabajo en el sector privado. El gobernador Hugo Passalacqua decidió en septiembre pasado extenderlo hasta el 31 de Marzo de 2018 en función a los buenos resultados obtenidos. Cabe aclarar que la implementación de dicho programa surge de acuerdo a los estudios económicos preliminares que se habían realizado de manera conjunta entre el Ministerio de Hacienda de la Provincia, la Confederación Económica de Misiones (CEM) y las Cámaras de Comercio de diversas localidades, como así también, de las entidades financieras.
 

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Cuánto dejarán de pagar las empresas de Misiones por la reducción de Ingresos Brutos

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En el marco del compromiso asumido por las provincias en el consenso fiscal suscripto con la Nación el pasado 16 de noviembre, en Misiones, por vigencia de la Resolución General de la Dirección General de Rentas nro 38/2017 Publicada el viernes 29 de Diciembre de 2017 establece el primer paso para la reducción gradual del impuesto sobre los ingresos brutos para el año 2018.
El proceso de reducción gradual será por 5 años, finalizando el proceso en el año 2022.
                En este primer año de aplicación, el sector más favorecido es el industrial. Todas las industrias: yerbateras, tealeras, madereras, aserraderos, carpinterías, metalúrgicas, etc verán reducida su alícuota del impuesto sobre los ingresos brutos de 3.5% a  2%. Para dimensionar la magnitud de la reducción, un informe oficial señala que si una industria tributaba en Diciembre de 2017 $200.000 de ingresos brutos, pasará en enero de 2018 a pagar $ 114.200, es decir una reducción de impuestos del 43%.
                También los exportadores tendrán una reducción total, es decir del 100% dado que desde enero de 2018 las exportaciones no tributarán el impuesto a los ingresos brutos.
                El transporte es la otra actividad económica favorecida, con alícuotas anteriores entre 3,5% y 4,5% que se reducen a 3%.
También, para comprender la dimensión de la reducción impositiva: una empresa transportista que pagaba $100.000 de ingresos brutos en diciembre, tributará $66.600 en Enero de 2018. La reducción impositiva oscila entre el 15% y el 33% dependiendo el tamaño de la empresa.
Con la construcción ocurre algo similar: con alícuotas que oscilaban entre 3,5% y 4,5% en diciembre de 2017, se verán reducidas a una alícuota unificada de 3%. Una empresa constructora que debió ingresar en Diciembre de 2017 $400.000 de impuestos, deberá ingresar solo $267.000 en enero de 2018.
                Este primer proceso de reducción de impuestos, según lo sostenido por sus defensores e impulsores, busca reducir el “efecto cascada”, es decir el cobro del impuesto sobre impuesto en cada etapa productiva (ejemplo: secadero de yerba que traslada el impuesto al molino, que lo traslada al mayorista, que lo traslada al comercio minorista). En teoría, la reducción de impuestos a la industria y el transporte debería redundar en bajas de precios en estos sectores y cadenas de la producción.
                En el mismo sentido, reducir el impuesto en sectores que registran numerosas transacciones con cadenas de valor, debe ir acompañado con subas en las ventas en las últimas etapas de la cadena de comercialización. Es por eso, que el consenso fiscal admite elevar las alícuotas de los comercios y los diferentes servicios (financieros, hoteleros, inmobiliarios, etc) al 5%, lo cual en Misiones no ha ocurrido en la mayoría de los casos: el comercio al por menor sigue tributando la alícuota de 4,5% y únicamente se ha incrementado la alícuota del comercio al por mayor de 3,5% a 4,5% que  -siguiendo con la lógica de los impulsores de estos cambios tributarios- se verán beneficiados con reducciones de precios que se producirán en las etapas previas de la producción por la rebaja de impuestos a la industria y al transporte.
                El efecto final es, a todas luces, una reducción importante de la presión impositiva provincial para el año 2018, que significará una merma de recursos para las provincias y los municipios, y una mejora en la rentabilidad de la economía privada en su conjunto.

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