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CEPA alerta que el Gobierno compró tiempo con dólares caros y poca credibilidad

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CEPA advierte: el Gobierno “compró tiempo” con apoyo de EE.UU., pero a un costo fiscal elevado y de corta duración

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) analizó el desempeño del Gobierno tras el apoyo inédito del Tesoro de Estados Unidos y la eliminación de retenciones al agro. Según el informe, la estrategia brindó apenas una semana de oxígeno financiero, con alto costo fiscal y riesgos crecientes en materia cambiaria y de deuda.

Apoyo de Estados Unidos y eliminación de retenciones

El informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) señala que la administración económica recurrió a un rescate coordinado con el Tesoro de Estados Unidos, que incluyó un respaldo público de Scott Bessent y la eliminación de las retenciones para el agro.

La medida, anunciada el lunes 23 de septiembre, buscó generar confianza en los mercados luego de que el Banco Central (BCRA) vendiera USD 1.100 millones el 19/9 para sostener el techo de la banda cambiaria.

El impacto fiscal fue inmediato: El Tesoro resignó USD 1.450 millones de recaudación (0,3% del PBI) por la reducción a cero de las retenciones. A pesar de la liquidación de USD 5.760 millones del complejo agroexportador, el BCRA solo logró acumular USD 2.154 millones (37,4% de lo liquidado).

El CEPA considera que el gobierno “desaprovechó otra ventana para acumular reservas”, lo que volvió a forzar un endurecimiento del cepo cambiario.

El swap con EE.UU. y las tensiones con China

Uno de los puntos más relevantes es la negociación de un swap de monedas con el Tesoro estadounidense por un monto estimado en USD 20.000 millones.

Si el swap es instrumentado por el Tesoro, su plazo sería de 6 meses a un año (con aval del Congreso). Si lo ejecuta la Reserva Federal, el límite temporal no aplicaría.

Según el CEPA, este mecanismo podría reemplazar parte del swap vigente con China, que mantiene un tramo activo refinanciado de USD 5.000 millones y un tramo no activado de USD 14.000 millones. En el mejor escenario, la posición neta de reservas mejoraría apenas en USD 6.000 millones, lo que deja “sabor a poco”.

El organismo también advierte sobre condicionalidades posibles: tasa de interés, esquema de activación, alineamientos internacionales y hasta la política de retenciones, dado que Bessent mencionó públicamente el fin del “tax holiday”.

Mercado: de la euforia al atrincheramiento

En la semana posterior al anuncio, el tipo de cambio reaccionó con fuerza: el dólar pasó de $1.475 a $1.328, el riesgo país cayó 550 puntos básicos y las acciones bancarias subieron hasta 25% en dólares en tres días.

Sin embargo, el optimismo se desvaneció rápidamente: El BCRA repuso restricciones con la Comunicación A 8336, lo que provocó una brecha cambiaria de 10% entre el oficial y el CCL. Se prohibió a los brokers ofrecer dólares oficiales, endureciendo aún más el cepo. El BCRA vendió USD 450 millones y 200 millones en dos días para frenar la suba del mayorista en $1.425. Además, se desprendió de USD 1.700 millones en títulos dólar linked y realizó un canje por USD 7.300 millones, incrementando la exposición de la deuda al tipo de cambio.

El informe alerta que esta estrategia aumenta los riesgos de overshooting cambiario, dado que cada suba del dólar incrementa los vencimientos del Tesoro y las pérdidas por futuros del BCRA, que ya rondan el billón de pesos.

Perspectivas: octubre crítico y dudas sobre el financiamiento

De acuerdo con el CEPA, la estrategia oficial resultó “cara y efímera”: Se perdieron USD 1.471 millones de recaudación en beneficio de pocas cerealeras. El Tesoro enfrenta vencimientos por USD 4.500 millones en enero, con menos de USD 2.000 millones disponibles. El riesgo país volvió a ubicarse en torno a 1.250 puntos básicos.

El organismo concluye que el gobierno “dinamitó su credibilidad” y que el mercado ya no se conforma con declaraciones: “ahora exige ver la plata”. Si el apoyo de Estados Unidos no se concreta en los próximos días, el mes de octubre podría ser decisivo, con un esquema de bandas cada vez más debilitado o el regreso a un cepo similar al previo al acuerdo con el FMI.

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Consumo en supermercados bonaerenses cayó 7,6% en dos años por pérdida salarial

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Consumo e ingresos en la Provincia de Buenos Aires: ventas en supermercados caen 7,6% en dos años según un informe del centro CEPA.

El último informe del CEPA advierte que, pese a una leve mejora interanual de 1,3% en 2025, el consumo en supermercados de la Provincia de Buenos Aires sigue 7,6% por debajo de 2023. La contracción está directamente vinculada a la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores registrados, que retrocedió hasta un 10,8% al ajustar por la canasta recomendada por el FMI.

Consumo en retroceso y pérdida de ingresos

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) publicó en septiembre de 2025 un análisis sobre la evolución del consumo y los salarios en la Provincia de Buenos Aires, tomando como base los datos del INDEC y del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE).

El relevamiento indica que en el primer semestre de 2025 las ventas en supermercados crecieron apenas 1,3% respecto a 2024, pero siguen muy por debajo de los niveles previos: -7,6% frente a 2023 y -6,8% frente a 2022Consumo_e_Ingresos_en_Provincia…. En términos absolutos, esto significa una pérdida de $345.898 millones de facturación en comparación al primer semestre de 2023, medida en pesos constantes de junio de 2025.

En junio de este año, el consumo cayó 3% interanual y acumula una merma de $47.529 millones frente al mismo mes de 2023.

Impacto sectorial: alimentos en baja, ropa y electrónicos en alza

La caída del consumo no afectó de manera uniforme a todos los rubros:

  • Almacén: -6% vs. 2024, -11,7% vs. 2023.
  • Carnes: -1,5% vs. 2024, -8,5% vs. 2023.
  • Bebidas: -2,6% vs. 2024, -25,9% vs. 2023.
  • Verdulería y frutería: +20,4% vs. 2024, +17,2% vs. 2023.
  • Indumentaria y calzado: +23,8% vs. 2024, +34,6% vs. 2023.
  • Electrónicos y artículos para el hogar: +38,7% vs. 2024, aunque aún -12,4% vs. 2023Consumo_e_Ingresos_en_Provincia….

El informe atribuye el repunte en indumentaria a la apertura importadora y el de electrónicos a un rebote tras la fuerte contracción de 2024. En contraste, los alimentos básicos continúan siendo los más golpeados por la pérdida de ingresos de los hogares.

Salarios: la clave detrás de la caída del consumo

El CEPA señala que entre noviembre de 2023 y septiembre de 2024 los trabajadores registrados de la Provincia perdieron -7,3% de poder adquisitivo medido con el IPC oficial del INDEC.

Aunque a fines de 2024 y principios de 2025 hubo una recuperación parcial, en marzo de 2025 los salarios seguían -3,4% por debajo de noviembre de 2023. Si la inflación se calcula con la canasta de la ENGHo 2017/18 (recomendada por el FMI), la caída es aún mayor: -10,8% en el mismo período.

Esto implica un ingreso no percibido por trabajador de entre $1,4 millones (IPC actual) y $2,2 millones (IPC ENGHo 17/18) entre noviembre de 2023 y marzo de 2025. La pérdida total para los hogares bonaerenses asciende a entre $2,98 billones y $4,7 billones, según la metodología utilizada

El deterioro del consumo y de los salarios revela una correlación directa: mientras el poder adquisitivo no se recupere, la demanda en supermercados seguirá deprimida.

La caída acumulada de las ventas desde noviembre de 2023 hasta marzo de 2025 alcanza los $716.189 millones, lo que refleja el impacto sobre la actividad comercial formal y anticipa tensiones en el tejido productivo bonaerense.

Los analistas advierten que, de no revertirse la tendencia en los ingresos, el leve repunte observado en algunos rubros no será suficiente para compensar la retracción general del consumo en la provincia más populosa del país.

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Argentina cumple la meta con el FMI, pero con fuerte ajuste y rojo oculto

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El Sector Público Nacional (SPN) cerró agosto con un superávit primario de $1,56 billones, aunque el resultado financiero fue deficitario en $0,39 billones, tras destinar $1,17 billones al pago de intereses de deuda. No obstante, al incluir los intereses capitalizados en las LECAP, el déficit real se amplía a $2,86 billones en agosto y acumula $14,59 billones en los primeros ocho meses de 2025, según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

Los ingresos totales del SPN alcanzaron $11,36 billones, con una suba real del 2,7% interanual, pese a la eliminación del Impuesto PAIS a fines de 2024. Entre los tributos, se destacaron las caídas en Bienes Personales (-79,5% i.a.) y en el rubro “Resto de tributos” (-52,1% i.a.), que incluía al Impuesto PAIS. Los derechos de exportación retrocedieron 29,8% interanual, mientras que los derechos de importación crecieron 35,8% i.a., impulsados por el aumento del comercio exterior.

En paralelo, las Rentas de la Propiedad casi se duplicaron (+199,3% i.a.), gracias a transferencias extraordinarias del Banco Nación por utilidades de inversiones financieras.

El gasto público: subsidios y obra pública en retroceso

El gasto total fue de $9,8 billones, lo que implica una contracción de 6,4% interanual y de 28,6% frente a 2023. El ajuste alcanzó a casi todas las partidas:

Jubilaciones y pensiones: +9,1% i.a., pero aún 3,1% por debajo de 2023. Desde junio se aplica un aumento de 7,2% en haberes y un bono de $110.000, ajustado por inflación.

Universidades: crecieron 9,3% i.a., aunque permanecen 24,7% debajo de 2023.

Subsidios económicos: cayeron 47,2% i.a.; los de energía se redujeron 51,1% y los de transporte 26,2%, tras la eliminación de compensaciones en el AMBA.

Obra pública: gasto de capital con baja de 37,2% i.a. y desplome de 82,2% frente a 2023.

Programas sociales: recorte de 31,3% i.a. y 63,7% respecto de 2023, afectando Tarjeta Alimentar, comedores, ex Potenciar Trabajo, Acompañar y Becas Progresar.

FMI, metas fiscales y perspectivas

Pese al ajuste, el SPN acumula hasta agosto un superávit primario de $11 billones, superando la meta anual de $10,52 billones acordada con el FMI. Para sostenerla, será necesario mantener un promedio mensual de $0,22 billones de superávit hasta diciembre.

Sin embargo, el déficit financiero real refleja la presión que ejercen los instrumentos de deuda en pesos indexados. Para CEPA, el desafío será sostener la disciplina fiscal sin profundizar la contracción social y sin afectar la capacidad de crecimiento.

El sendero elegido abre interrogantes sobre la gobernabilidad política, en un año donde el ajuste impacta en subsidios, obra pública, salarios estatales y programas sociales.

2025 09 19 Informe Fiscal Agosto 2025 by CristianMilciades

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Presupuesto 2026: equilibrio contable a costa del tejido social y las provincias

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El Gobierno nacional presentó el proyecto de Presupuesto 2026 con un relato de solvencia y disciplina que busca mostrarse como un blindaje fiscal frente a los mercados. Sin embargo, detrás de esa arquitectura aparecen supuestos macroeconómicos difíciles de cumplir y un corrimiento del ajuste hacia las provincias, la educación, la ciencia y los programas sociales.

El texto proyecta un crecimiento del producto de 5,4 por ciento en 2025 y de 5,0 en 2026, en abierta contradicción con las estimaciones privadas, que hablan de entre 3,6 y 4,4 por ciento, consigna un análisis del Centro de Economía Política Argentina. También imagina una desinflación vertiginosa: 24,5 por ciento a diciembre de 2025 y apenas 10,1 en 2026. La pieza más delicada está en el tipo de cambio: se prevé un dólar oficial de 1.325 pesos a fin de 2025 y de 1.423 a fines de 2026, lo que implicaría una apreciación en términos reales mientras la balanza comercial muestra un rojo acumulado de más de 16.400 millones de dólares en tres años. Aun con exportaciones récord de 112.695 millones de dólares, el resultado neto es un déficit externo que pone en cuestión la consistencia del plan.

El corazón del Presupuesto está en la regla fiscal, que prohíbe el déficit financiero y obliga a la Jefatura de Gabinete a recortar partidas discrecionales —salud, educación, programas sociales— si la recaudación no alcanza. Se suma la prohibición de gastos extrapresupuestarios y de adelantos del Banco Central para gasto primario, lo que concentra el poder de ajuste en el Ejecutivo. En paralelo, se flexibiliza el régimen de canje de deuda, eliminando la obligación de mejorar condiciones en los rescates, lo que abre margen para operaciones sin beneficio real para el país.

El costo social aparece en cada capítulo. Las transferencias a provincias caen en términos reales 39,1 por ciento frente a 2024 y 36,7 por ciento respecto de 2025, trasladando el peso del equilibrio a los presupuestos locales. La función Educación y Cultura se reduce 46,6 por ciento respecto a 2023; la infraestructura educativa, 86 por ciento; y organismos estratégicos como CONICET, INTA e INTI acumulan recortes de entre 40 y 50 por ciento. En lo social, la Prestación Alimentar retrocede 30 por ciento en dos años, la Agencia de Discapacidad recorta 27 por ciento desde 2023 y los hospitales nacionales exhiben caídas de hasta 6 por ciento interanual.

En seguridad social, las prestaciones previsionales apenas crecen 5,3 por ciento interanual, muy por debajo de la inflación esperada, y el complemento de bonos para jubilados se reduce a la mitad en términos reales. Además, el proyecto elimina la movilidad automática de las asignaciones familiares, lo que deja en manos del Ejecutivo la decisión de actualizarlas o congelarlas. Como si fuera poco, un artículo borra del mapa legal los pisos de inversión en educación, ciencia y defensa: el 6 por ciento del PBI para educación, el 1 por ciento en ciencia y tecnología y el FONDEF para equipamiento militar.

La política y la táctica parlamentaria también están contempladas. Si el Congreso aprueba el presupuesto, el Gobierno se garantiza una regla fiscal que legitima los recortes y refuerza la señal de disciplina ante acreedores. Si lo rechaza, la administración podrá manejarse con la prórroga del Presupuesto 2023, disponiendo discrecionalmente de recursos excedentes no ajustados por inflación, con el beneficio político de cargar la culpa a “la casta”.

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Inflación de alimentos frescos: frutas y hortalizas suman 0,2% al IPC de agosto

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Inflación alimentaria y sensibilidad del consumidor. El tomate lideró los aumentos en el Mercado Central con un salto del 58%, mientras que en las góndolas los precios se dispararon hasta un 84,9%. El CEPA proyecta un alza de 0,1% en el IPC de agosto por el rubro alimentos frescos.

El último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) revela que en agosto 2025 los precios de frutas y hortalizas volvieron a tensionar la canasta básica. Según el relevamiento en el Mercado Central de Buenos Aires (MCBA), el segmento de Verduras, Tubérculos y Legumbres (VTL) registró una suba ponderada de 4,1% intermensual, lo que impactará con un aumento proyectado de 4,4% en el IPC del rubro.

En paralelo, el segmento frutas subió en promedio 5,1%, lo que se traduce en un alza esperada de 5,5% en el IPC Frutas, con un efecto neto de 0,1% adicional en la división Alimentos y Bebidas no alcohólicas2025.09.09_Observatorio_Frutas_….

La presión inflacionaria se explica tanto por factores de oferta –clima adverso, cortes logísticos y sobrecostos en insumos dolarizados– como por dinámicas específicas en la cadena productiva, que van desde la crisis del sector papero hasta la recuperación parcial de exportaciones de limón.

Ganadores y perdedores en la variación de precios

En el Mercado Central, el tomate redondo fue el gran protagonista, con un salto del 58% en un solo mes, acumulando 183,3% en lo que va del año. La batata también mostró un incremento del 19,5%, mientras que el zapallo apenas subió 0,4%. En contraste, la lechuga se desplomó 35,3% y la papa cayó 19,2%, golpeada por la sobreoferta y los costos productivos.

El panorama interanual refleja una contracción del 38,8% en el segmento VTL, aunque con grandes disparidades: mientras la batata se encareció un 15,4%, la cebolla se abarató un 71,5%.

En el caso de las frutas, la única baja fue la naranja (-0,4%), mientras que el limón (+13,5%), la banana (+7,4%) y la manzana (+4,1%) marcaron subas. El limón lideró la variación interanual con un 61% de aumento, aunque en el acumulado del año arrastra una caída del 66,9%, reflejo de la inestabilidad del sector2025.09.09_Observatorio_Frutas_….

Supermercados: dispersión de precios y brechas crecientes

En las grandes cadenas relevadas (Coto, Carrefour, Jumbo y MasOnLine), los precios de hortalizas subieron en promedio 3,6% en agosto, pero con fuertes disparidades. El tomate fue nuevamente el motor de la inflación, con un alza del 84,9%, seguido por el zapallo (+11,7%). En cambio, la lechuga (-22,6%), la batata (-14,3%), la papa (-0,3%) y la cebolla (-2,0%) registraron caídas.

La brecha entre el Mercado Central y los supermercados se disparó a 159,1%, un salto de 36,3 puntos porcentuales respecto de julio, con la lechuga mostrando la mayor diferencia: 300,1% entre ambos canales. Además, la dispersión entre cadenas fue notoria: la batata registró una diferencia de 84,8% entre el precio más caro (MasOnLine) y el más barato (Carrefour)2025.09.09_Observatorio_Frutas_….

Crisis papera y tensiones exportadoras

El sector papero atraviesa un cuadro crítico. La Federación Nacional de Productores de Papa (FENAPP) alertó que la sobreoferta, los insumos dolarizados y la presión impositiva vuelven inviable la actividad. “Hay productores que van a perder el 100% de la inversión”, advirtió el vicepresidente de la entidad, al señalar que en el primer semestre las pérdidas alcanzaron hasta el 50% de lo invertido.

Por su parte, el sector citrícola encontró un respiro en la reactivación de exportaciones a Chile y Brasil, pero esa salida externa podría reducir la oferta interna y presionar aún más los precios locales del limón. En el caso de la banana, el corte prolongado del Paso Cristo Redentor por las nevadas en la cordillera impactó en la oferta e impulsó un fuerte aumento en la demanda doméstica.

Con la correlación estrecha entre los precios mayoristas del Mercado Central y el IPC (R² = 0,98 según CEPA), se prevé que las subas registradas en agosto se reflejen con fuerza en el índice oficial de inflación alimentaria. La suba conjunta de frutas y verduras aportará alrededor de 0,2% al IPC de agosto, un dato sensible en un contexto de alta inflación generalizada.

En este escenario, la evolución de los costos logísticos, la dinámica de exportaciones y la volatilidad climática serán factores decisivos en la trayectoria de los precios de alimentos frescos hacia fin de año.

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