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Acuerdo con el FMI: análisis de las metas de la tercera revisión. Déficit fiscal, emisión monetaria y acumulación de reservas a septiembre 2022

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En el marco de la Línea de Facilidades Extendidas otorgada a nuestro país por el Fondo Monetario Internacional (en adelante EFF y FMI, respectivamente) reviste una importancia sustancial para la economía argentina el seguimiento de los criterios de ejecución plasmados en dicho acuerdo.

A diferencia de su actuación en 2018 cuando el organismo adoptó un criterio de acceso excepcional y otorgó al gobierno de Juntos por el Cambio un monto superior a la cuota correspondiente a la Argentina, en este caso el FMI no hizo mayores concesiones a nuestro país y otorgó una línea de refinanciación genérica (1).

Desde CEPA hemos realizado consideraciones críticas sobre las características de la negociación y del acuerdo alcanzado oportunamente entre la Argentina y el FMI. No se deduce que, de cumplirse el mismo, los problemas estructurales que aquejan al país tengan una vía de solución.

Sin embargo, una vez dentro del acuerdo de Facilidades Extendidas el cumplimiento de las metas establecidas pasa a ser fundamental dado que, como se mencionó en informes previos de CEPA, los desembolsos futuros se encuentran condicionados al cumplimiento. Vale recordar que el EFF funciona “calzando” los vencimientos de deuda con el organismo, con desembolsos del propio FMI, siempre y cuando se hayan cumplido ciertos criterios establecidos en el acuerdo.

A nuestro entender, cumplir esos “criterios” no garantiza per se bajar la inflación, ni crecer, y menos aún distribuir con equidad. A la inversa, el riesgo de incumplimiento coloca a la Argentina a las puertas de un nuevo episodio de desconfianza protagonizado por “los mercados” y desataría una crisis financiera aún mayor.

A continuación, realizamos un análisis pormenorizado de cada uno de los Criterios de Ejecución (es decir, las metas que de no cumplirse trabarían un desembolso) al tercer trimestre del año en curso, a fin de concluir qué tan lejos o cerca está el Gobierno de cumplir el acuerdo y evitar una crisis de deuda.


1- Criterio fiscal: Batakis frenó la inercia y Massa se encamina a cumplir la meta

El acuerdo con el FMI establece como techo máximo del déficit del Sector Público Nacional de base caja el equivalente al 2,5% del PBI en pesos para 2022. Del mismo modo que el resto de las metas, ésta se descompone en metas trimestrales.

La meta del segundo trimestre se cumplió por escaso margen y ese cumplimiento se logró por la utilización de tres recursos contables:

  • Se reasignó la descomposición trimestral para dar más margen al segundo trimestre. Esta “herramienta” permite cumplir a la fecha del cierre del tercer trimestre 2022, pero al no cambiar la meta anual, genera más dificultades para los meses que siguen.
  • Se recalculó el PBI nominal con una inflación superior a la proyectada, lo cual modifica, por ende, el déficit objetivo medido en pesos corrientes.
  • Se “patearon” todos los pagos de caja, generando un salto importante en la deuda flotante (ver siguiente criterio) y permitiendo cumplir la meta (que se mide en base caja).

Estas herramientas permitieron salvar la meta del segundo trimestre, pero dejaron serios problemas para los trimestres siguientes. En este punto, es importante recordar que en el primer mes del tercer trimestre se cambió el equipo económico. Así entonces, en julio, la asunción de Batakis implicó una mejora sustancial en el ritmo del déficit que volvieron a dar aire a la meta. Ya en agosto, con otra gestión, el equipo del ministro Massa profundizó ese camino y, si bien la meta luce muy compleja, el Gobierno podría cumplir ya que cuenta con dos herramientas adicionales (ingresos de dólar soja y mayor PBI), que se explican más adelante.

Si bien todavía no tenemos los datos fiscales de septiembre, el margen que la meta fiscal deja es de tan sólo ARS 40.000 millones de déficit en el mes. Para tener una noción del bajo valor de ese importe, vale considerar que en general en septiembre de un año normal el déficit mensual alcanza aproximadamente unos ARS 200.000 millones (a pesos de hoy).

Entonces, ¿por qué somos tan optimistas respecto de esta meta? Básicamente por dos motivos:

  1. En septiembre se computan los ingresos extraordinarios por retenciones a la soja (con un dólar de ARS 200).
  2. Es probable que, presentado el presupuesto con una inflación del 95% para 2022, el Gobierno pueda volver a solicitar un ajuste nominal del PBI que modifique nuevamente las metas en pesos.

En el cuadro anterior se aproximan valores que podrían tomar ambos fenómenos, cuestión por la cual el mismo podría ser cumplido sin mayores sobresaltos, incluso si no hubiera revisión nominal del criterio.


2- Criterio deuda flotante: Guzmán dejó un problema significativo y las mejoras pueden no alcanzar

Tal como mencionábamos en el criterio anterior, la medición del déficit por parte del FMI se realiza sobre el saldo de base caja. Esto implica que, si el gobierno devenga un gasto, pero no lo paga efectivamente, dicho gasto no tiene impacto en la meta fiscal. A fin de evitar que el gobierno abuse de esta herramienta para cumplir la meta de déficit (base caja), el acuerdo establece un límite a la deuda flotante del Estado, que no es otra cosa que el stock acumulado de todo el gasto que se devengó, pero aún no se pagó. La idea del FMI es que la misma no pueda crecer en el 2022 más allá del 0,8% del PBI (valor al que se encontraba en diciembre de 2021).

El cumplimiento de este criterio para la tercera revisión resulta difícil debido a que el segundo trimestre dejó un punto de partida muy elevado. En relación con esa segunda revisión, el staff del FMI no hizo comentarios, por lo que entendemos que el mismo se consideró cumplido.

Lo que se observa en el gráfico a continuación resulta sólo una aproximación a los datos reales dado que no contempla la información promedio diaria del trimestre (información que no es pública) sino la información mensual y, por lo tanto, la suba fuerte de la deuda flotante los últimos días de la gestión Guzmán se percibe moderada por el promedio trimestral sin ilustrar con precisión la inercia que dejó para el trimestre siguiente.

En relación con el cumplimiento del criterio para la próxima revisión (la tercera), si bien aún resta conocer el dato de septiembre (y el mismo podría ser muy positivo por lo mencionado en el apartado anterior), en la actualidad luce como el criterio más desafiante para esta etapa, dado que el cumplimiento implicaría una reducción de la deuda flotante en torno a los ARS 200 mil millones considerando el último valor (es decir, dejando de considerar el promedio). Al respecto, vale destacar que con la llegada de Batakis se observó un importante cambio de tendencia, lo que el FMI suele considerar como positivo a la hora de otorgar waivers o cambiar criterios.


3- Criterio emisión monetaria: el canje de deuda realizado por Massa despejó vencimientos

Otro criterio relevante del EFF tiene que ver con la financiación monetaria del Tesoro por parte del BCRA de manera directa: vía transferencia de utilidades, adelantos transitorios o por la participación del BCRA en las colocaciones primarias.

Vale destacar que cualquier otra vía de emisión que financie al Tesoro de manera directa o indirecta, no es limitada en el acuerdo. Por ejemplo, cuando el Gobierno monetiza los DEGs que le otorgó en términos netos el FMI, esos pesos emitidos por el BCRA no suman al techo de emisión. Del mismo modo, cuando el BCRA emite pesos para comprar deuda del Tesoro en el mercado secundario, no hay límite aplicable, indistintamente de si esos pesos terminan luego en el Tesoro o si incluso perteneciesen a tenencias de entidades públicas.

Como se observa en el siguiente gráfico, la situación heredada por Batakis y luego por Massa, era crítica.

Sin embargo, la recuperación del financiamiento neto en el mercado y el posterior canje de deuda realizado por el equipo de Massa lograron despejar los vencimientos de deuda y poder obtener pesos en el mercado. De esta forma, al no tener vencimientos e ir convergiendo fiscalmente, no hubo necesidad de volver a recurrir a la emisión en el trimestre.

Hacia adelante, el último trimestre vuelve a lucir desafiante no tanto por la dinámica fiscal, que puede ser atendida usando el nuevo límite trimestral, o por la monetización de los DEGs remanentes, sino porque los vencimientos de deuda del último bimestre del año son muy elevados y conseguir financiamiento neto en dichos meses se muestra complejo.


4- Criterio reservas internacionales: el “dólar soja” fue un éxito y se habría alcanzado la meta sin necesidad de “contabilidad creativa”

Uno de los criterios de mayor relevancia es la acumulación de reservas internacionales netas (RIN) por parte del BCRA. Para simplificar el análisis, mediremos el criterio como un nivel de RIN de piso y no como “acumulación desde diciembre de 2021”, dado que dicha visualización no es tan ilustrativa. En concreto, el FMI impone al país una acumulación de USD 5,8 mil millones a fin de 2022, lo que implicaría llegar a un nivel de reservas de USD 8,1 mil millones para fin de año.

Tal como advertimos en medios durante estos meses, el staff del organismo confirmó que la meta del segundo trimestre no se habría cumplido (que consistía en alcanzar, al menos, los USD 5,3 mil millones). Según fuentes extraoficiales el incumplimiento habría sido tan sólo por USD 300 millones, aunque según nuestros cálculos el faltante habría sido aproximadamente de USD 950 millones. Lejos de eso, y peor aún, luego del no cumplimiento en ese trimestre, se dio un proceso de fuerte deterioro en la posición de divisas del BCRA que lo llevó a requerir la acumulación de USD 5 mil millones en un mes para lograr llegar a USD 5,9 mil millones.

Sin embargo, y como se observa en el siguiente gráfico, la situación cambió drásticamente con la implementación del dólar soja. Apenas implementada dicha política advertimos, desde CEPA, que el ritmo al que se había desempeñado la medida durante la primera semana podría permitirle al gobierno llegar a cumplir la meta de RIN. No nos equivocamos.

Vale destacar que este cumplimiento no incluyó finalmente el aporte del BID por USD 500 millones al último día de septiembre. El acuerdo con el FMI establecía que los organismos pondrían USD 1.349 millones los primeros tres trimestres de 2022 y que de no hacerlo se podría reducir la meta, pero hasta USD 500 millones.

Con la información disponible actualmente y luego de realizar el “ajuste” mencionado anteriormente, nuestro cálculo ubica las Reservas Netas Internacionales dentro del rango de la meta establecida por el FMI: entre USD 5,9 y 6,4 mil millones. Este valor se obtiene sin considerar el desembolso comprometido por el BID que, de confirmarse esta primera semana de octubre, podría mejorar tal resultado. Creemos que tal desembolso no será necesario para el cumplimiento de esta meta.

Si bien el cálculo siempre es una aproximación (debido a la gran cantidad de fuentes que se usan y por su metodología residual), con los datos actuales podemos concluir que esta meta (hace un mes “imposible”) se habría alcanzado casi exclusivamente por el “dólar soja”, que totalizó una liquidación superior a los USD 7 mil millones, de los cuales el BCRA pudo retener alrededor de USD 5 mil millones.


5- Conclusión

A modo de conclusión, el trabajo de estabilización realizado por el equipo económico de Batakis y su posterior profundización por parte de Massa lograron mejoras sustanciales en todos los frentes y volvieron a colocar a la economía argentina en el carril del cumplimiento del acuerdo. Con ello, la posibilidad de anclar las expectativas hacia adelante vuelve a ser considerable.

En relación con lo técnico, creemos que el criterio de Deuda Flotante es el único que requerirá un tratamiento particular (ya sea, una modificación, pedido de waiver o flexibilización) para la tercera revisión correspondiente al cierre de septiembre 2022. Sin embargo, dicha negociación no debería presentar mayores inconvenientes: el Gobierno podrá mostrar mejoras sustanciales en este tópico además del cumplimiento del resto del programa en tan solo 1 mes de trabajo.

En lo operativo, y como fue desarrollado en el informe, la segunda revisión nos ubica en un escenario de descalce peligroso, típico de los EFF: Argentina pagó los vencimientos del tercer trimestre con reservas propias y recién recuperará esos dólares el 7 de octubre, cuando el board del FMI apruebe el desembolso de la segunda revisión. Con la tercera revisión, sucederá algo parecido: el staff analizará los criterios a partir del 10 de diciembre de este año, por lo que el desembolso por más de USD 5.700 millones se recuperaría recién en 2024 (nuevamente el país deberá pagarle al organismo USD 5.600 millones con reservas propias). En este sentido, el buffer otorgado por el FMI para este descalce debería ser siempre acompañado con reservas netas propias para evitar quedar en valores negativos durante los pagos. Si bien no es más que un descalce operativo, el mercado puede aprovechar esa ventana temporal para presionar al gobierno por una devaluación, por lo que contar con reservas extras al colchón del FMI sería de vital importancia.

En los meses que siguen, el cumplimiento de las metas del último trimestre del año reviste nuevamente un carácter desafiante: Argentina deberá continuar reduciendo la inercia fiscal (ya a un nivel más acelerado), moderando la emisión monetaria y acumulando reservas (otros USD 1.700 millones).

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Según el Observatorio de Precios del CEPA la carne vacuna registró un aumento del 1,8% en septiembre

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El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) presentó un informe sobre la evolución del precio de la carne vacuna en el país, correspondiente al mes de septiembre de 2022. Según detallan en el documento, este rubro representa buena parte de los consumos de las y los argentinos, dado que el consumo de carne representa, en la conformación del índice de precios al consumidor (IPC) entre 7% (GBA) y 13,3% (noreste) del total.

Respecto a los datos recabados por CEPA, los precios de los distintos cortes de carne vacuna registraron una moderada suba (1,8%), en septiembre de 2022 con respecto al mes de agosto. En términos interanuales, estos cortes incrementaron su precio 67,6% situándose por debajo del aumento general de precios estimada de la economía (83,9% i.a).

Haciendo una cronología de lo sucedido en los últimos dos años, es posible mencionar que luego de las subas por encima del 75% de los precios al mostrador de la carne vacuna en 2020, el primer semestre de 2021 comenzó con nuevos incrementos que totalizaron otro 35% de aumento. Ante esta situación, el Gobierno Nacional tomó una serie de medidas para frenar los incrementos generalizados en la cadena de valor. Estas medidas permitieron cortar la dinámica alcista y, entre julio y octubre, los precios retrocedieron 3%.

Sin embargo, noviembre y diciembre, meses donde suele aumentar el consumo, mostraron nuevamente incrementos sensibles en el precio de la carne promediando 11% y 10% respectivamente. Estos incrementos se mantienen de manera más moderada, durante los primeros cinco meses del año acumulando una suba de 29%, por encima de la inflación acumulada en ese periodo (24%). En el periodo junio-septiembre, los aumentos promedios de los diferentes cortes (3%), quedan por debajo de la inflación del mismo periodo (24%), marcando entonces un cambio en la tendencia. 

En septiembre puede observarse un impacto heterogéneo de los aumentos con relación a los distintos cortes. A diferencia del mes de agosto los “cortes intermedios” fueron los que más aumentaron sus precios: +2,1%. El resto, “económicos” y “caros” aumentaron +1,6% y + 1,3% respectivamente.

Adicionalmente, es importante destacar la evolución del precio de productos sustitutos a la carne vacuna. El pollo, por ejemplo, por séptimo mes consecutivo, registró un aumento mayor al promedio de la carne vacuna, (3,0%). El indicador que suele representar este proceso y que vincula la evolución del precio del asado en relación con el precio del pollo, muestra un leve aumento que llega a 3,08 el segundo valor más bajo de los últimos dos años, producto del incremento diferencial del pollo.

Si se analiza la cantidad de kilos de pollo fresco que se puede comprar con un kilo del corte vacuno más consumido (el asado), se observa que el asado se había revalorizado fuertemente en relación con el pollo: la brecha entre ambos productos llegó a ser de 4,04 kilogramos en diciembre 2021. Esta relación se acorta en el 2022 alcanzando en septiembre una brecha de 3,08 productos del incremento en el precio del pollo.

A sí mismo, en términos interanuales, las variaciones de los cortes de carne vacuna se encuentran por debajo de la inflación acumulada (+83,9%).

En buena medida, el incremento de precios explica, entre otras razones, la reducción en el consumo de carne bovina en los últimos años habiéndose reemplazado por otros tipos de carnes más económicas, como la aviar o porcina.

Según el monitor ganadero anual de la Bolsa de Comercio de Rosario, el consumo per cápita de carne vacuna continúa perforando el nivel histórico, situándose en septiembre en 46,7 Kg/hab/año. frente a este escenario de caída del consumo, el precio comienza a moderarse en los últimos meses.

La oferta mejora en septiembre

La merma en la demanda de consumo interno, la sequía y el consecuente aumento de oferta (mayor envío de animales a faena) se vio reflejando, en los últimos meses, en el mercado agroganadero y en menor medida en el mostrador.

Si se analiza el comportamiento mes a mes de la oferta en el Mercado de Liniers, el total de hacienda comercializada en septiembre 2022 unas 86.956 cabezas. Si bien se redujo 6% respecto de lo registros de agosto, representa un aumenta 13% respecto a septiembre de 2021. Pero, además, si se analiza en particular el novillo destinado a consumo interno, la oferta incluso crece respecto a agosto 2022: +5,5%.

A su vez, con datos a agosto, es posible confirmar que aumenta también la oferta en faena. De acuerdo con el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, durante el mes de agosto las plantas de faena reportaron una producción de 289.416 toneladas de carne vacuna. Estas cifras muestran un incremento del 8,5% comparado con lo producido en agosto del año pasado (273.498). Asimismo, en lo que va del año, el crecimiento acumulado es del 4,4%, totalizando 2.044.653 toneladas, 85.500 toneladas de carne más que las producidas un año atrás.

Lo interesante de estas de estas cifras es que dicho incremento no sólo se explica por mayor cantidad de animales faenados sino también por un mayor peso logrado por res en gancho. En efecto, en los primeros ocho meses del año, la cantidad de animales enviados a faena alcanza los 8.829 mil vacunos, 3,2% más que en 2021, mientras que los kilos obtenidos por res arrojan un promedio de 232kilos, estos es 2,7 kilos más vs 2021.

Seguramente hay una mayor cantidad de novillos integrando este año la faena que elevan el peso promedio general. De enero a agosto, la faena de novillos creció un 14%, a 104.120 cabezas, las cuales aportaron en promedio más de 7 kilos adicionales por res. El peso promedio por res de novillo faenado este año alcanza los 287 kilos mientras que, un año atrás esta categoría aportaba unos 280 kilos por res.

De todas formas, y tal como venimos advirtiendo los últimos informes de CEPA, en el proceso “largo”, la oferta de cabezas ingresadas al mercado viene declinando en los últimos años, producto de la “competencia por el uso del suelo”. La mayor rentabilidad de los cultivos respecto de la ganadería resultó, desde mediados de los noventa, en un uso más intensivo del suelo y en una relocalización de la actividad ganadera hacia tierras de menor productividad relativa.

La evolución del IPC

La suba en el nivel de inflación (en el orden del 7%) intensifica los históricos reclamos de acompañamiento de precios de la carne vacuna a la par de la evolución de precios de la economía.

Sin embargo, el “retraso” en los precios de hacienda sólo recorta la brecha generada entre estos y la inflación a partir de finales de 2020.

Si tenemos en cuenta la serie que va desde inicios de 2020 se observa que a finales del primer año la curva de precios de novillito y de carne vacuna toman distancia del IPC. Esa brecha (que se reduce hacia finales de 2021 para luego volver a incrementarse) llegó a un punto máximo en mayo de 2022 del orden del 43% y se redujo, en la actualidad, a 9%.

Es decir, si se observa la serie “larga”, el precio de novillo y mostrador se encuentran aún por encima de la evolución del IPC, incluso considerando lo sucedido en los últimos tres meses (estabilidad de precios de los primeros y sustancial incremento de la inflación).

El precio del maíz

El maíz tiene impacto en la determinación de los precios de la carne vacuna, así como en otros productos sensibles como el pollo, huevo o leche, ya que es un insumo utilizado por esta industria.

En septiembre, el maíz incrementó su precio 11%. A pesar de ello, este aumento sólo cerró la brecha con el precio de novillito. En buena medida, este efecto pudo haber tenido que ver con la medida del dólar soja (con mayor presión en pollo y cerdo).

De todas formas, la pregunta que nos debemos hacer es ¿cuál es la incidencia del maíz en el precio de Hacienda? Algunos expertos mencionan que si bien el 70% del ganado que se comercializa pasa por feedlot (donde se utiliza esencialmente maíz), sólo lo hace al final del proceso de engorde (90 días).  El precio de la carne se integra, entre otros, por el costo de la vaca, el costo del ternero y el alimento con maíz, por lo que estiman que la incidencia del maíz en el costo de Hacienda alcanzaría valores cercanos al 8% del costo total.

A pesar de lo mencionado anteriormente, se observa una correlación estrecha entre precio internacional del maíz y precio de novillito. En efecto, si bien el maíz no resulta ser el único costo en la formación del precio de la carne en mostrador, lo cierto es que pareciera operar como valor de referencia para la determinación del precio final. En definitiva, el incremento del precio del maíz puede explicar una pequeña parte del incremento del precio de la carne vacuna.

El precio internacional

El precio internacional de la carne medido por FAO marca, en septiembre, una baja de 0,5% en dólares en relación con agosto de 2022, hilando tres caídas mensuales seguidas, luego del máximo histórico alcanzado en junio 2022. Si bien se mantiene 7,7% por encima del mismo mes de 2021, la reducción consecutiva de precios quita presión a los precios internos.

Los precios disminuyeron según FAO debido a la débil demanda interna en algunos de los principales países exportadores, aumentando los suministros de exportación y sumado a un modesto aumento de la oferta australiana.

Demanda externa

A pesar de que se aplicaran restricciones (más adelante se detallan especificidades del tema) las exportaciones, en volumen, de los primeros ocho meses del año (3), superarían en 9,4% a las del mismo período de 2021. Incluso, si se compara el nivel de los primeros 8 meses de 2022, la cantidad supera en 8,5% el volumen de las exportaciones de 2020 y 34% respecto al mismo período de 2019.

Este proceso ya se evidenciaba en mayo último, dado que, con información de IPCVA, si bien el volumen exportado se había reducido en términos interanuales, sólo lo había hecho en 11%, es decir, un nivel poco significativo habida cuenta que se comparaba un período sin restricciones (primeros 5 meses de 2021) contra otro con limitaciones a la exportación (primeros 5 meses de 2022). En este sentido continúa la presión de la demanda externa que escaló exponencialmente cuando en 2016 apenas representaba el 8,6% de la producción nacional.

No sólo se mantienen los niveles de exportación en cantidad, sino que, además, las exportaciones de carne bovina argentina correspondientes al octavo mes del año 2022 alcanzaron un valor de USD 329,5 millones, resultando (+32%) superiores a los USD 249,6 millones obtenidos en agosto de 2021. A su vez, el precio promedio de exportación es moderadamente superior (+10,3%) al observado el mismo mes de 2021, y resultó levemente superior al registrado en el mes de julio.

Flexibilización de las exportaciones

En este escenario, a partir de octubre, el cupo para exportar fue flexibilizado, permitiendo exportar hasta 140.000 vacas categoría D y E -conocidas como “vaca conserva”- con destino a China. Ahora bien, si se observa el nivel de faena durante los primeros ocho meses del año, la flexibilización ya estaba dada de hecho. El total de exportaciones acumuladas de enero-agosto 2022 para las vacas de categoría D y E alcanzó las 83.046,7 toneladas. Pero vale mencionar que algunos frigoríficos han exportado más vaca categoría D y E de las que correspondería, sobre todo en los frigoríficos de menores cupos.

El ejemplo más claro de esta situación es el frigorífico Las Heras, que faenó 61 mil vacas con un total exportado de 10.082 toneladas. La inconsistencia es evidente: ni siquiera faenando todo vaca conserva y manufactura lograría llegar a ese valor.

A su vez, en estos últimos cinco meses, la faena de vacas este año ascendió a 1.190 mil cabezas, unas 213 mil cabezas más que las faenadas en igual período del año pasado. Si calculamos entonces, el ingreso adicional obtenido por el productor por estas 213 mil vacas adicionales que ha podido remitir este año a faena, arribamos a unos $28.500 millones adicionales, medido en pesos constantes. En dólares unos USD 190 millones de caja adicional en 5 meses.

Con un mercado más flexible al de 2021, este año los valores para la vaca en pie resultaron significativamente mayores. Con precios corrientes hasta entonces fluctuando entre los $220 y $250 para las categorías inferiores, medido a valores constantes el promedio de la categoría en su conjunto, se vio revalorizada en un 9% respecto de lo registrado durante estos 5 meses de 2021.

Finalmente, es oportuno mencionar que la política de limitación de exportaciones hubiese sido una buena herramienta que permita acordar una política de precios con algunos cortes de consumo masivo en nuestro país (asado, por ejemplo) en vista de la evolución futura de los precios de determinados cortes.

Nivel de concentración en los frigoríficos

La dinámica mencionada se agrava dado los niveles de concentración. En el sector de frigoríficos, un tercio de la faena corresponde a 10 grupos frigoríficos. Las diez mayores empresas y grupos frigoríficos de la Argentina procesaron 3,56 millones de cabezas, con un nivel de participación del 27% sobre el total nacional.

Más de un tercio de la faena en argentina se concentra en un grupo reducido de frigoríficos, lo que marca un sensible nivel de concentración en un eslabón fundamental de la cadena compuesta por: cría, engorde, faena, despostado y venta minorista.

En las etapas iniciales de cría y engorde los datos muestran que predominan los establecimientos de baja escala. Hay alrededor de 205.000 establecimientos. Sin embargo, el 5% (unos 10.000 establecimientos con más de 1.000 cabezas) concentra el 40% de la producción total. En las etapas de faena y despostado intervienen los frigoríficos.

Según los registros de Senasa, hay alrededor de 450 en todo el país, con distintas habilitaciones, y los primeros 10 concentran el 27% mercado. En la etapa de venta minorista los actores se encuentran más atomizados: el 25% del total es comercializado por supermercados y el 75% por carnicerías. Adicionalmente, la concentración viene en aumento. En el 2020 se registró una caída del orden del 18% en la cantidad de establecimientos productivos dedicados de la actividad ganadera.

Por esto mismo, se dio una concentración de stocks en establecimientos más grandes. Mientras en 2019 había casi 130.000 establecimientos con menos 100 cabezas de ganado bovino, a finales de 2020 se acercaban a 88.000. Al compás de ello, se sumaron más establecimientos con más de dos mil cabezas de ganado, pasando de 2.950 a 3.351 en ese mismo período (4).

El sector exportador también se encuentra muy concentrado: los 10 primeros exportadores (6% de las empresas exportadoras) concentran casi 60% de las ventas externas. Si bien los frigoríficos de mayor faena no son estrictamente los principales exportadores, todos tienen participación en el mercado externo, y un conjunto relevante participa de ambos grupos (de mayor exportación y faena).

Tal como hemos descripto, la evolución del aumento de precios de la carne no lo explica ni la evolución de la inflación, ni la falta de oferta, ni la limitación a las exportaciones. Si bien el aumento del maíz y el efecto del ternero como reserva de valor tienen efecto sobre precio, ambas razones no dan cuenta de la sensible alza de precios.

Poca transparencia en la oferta y demanda

El valor de compra a niveles sumamente elevados y en tan corto tiempo por parte de consignatarios, muy por encima del precio de equilibro de los días previos, permite pensar que la dinámica de libre mercado no funciona como debería, y que algunos consignatarios logran mediante operaciones determinadas “recomponer precios” y mantener los márgenes de rentabilidad.

En relación a la falta de transparencia mencionada, también preocupa la dinámica de controles sobre el funcionamiento del Mercado de Liniers (hoy habilitado en Cañuelas) ¿animales caídos terminan desechados en el CEAMSE?

La evolución del precio de la carne vacuna se explica, en buena medida, por el efecto sequía (que mejora la oferta), la caída del consumo y por la situación internacional (donde los precios a la baja evidentemente influyen sobre el mercado local).

En este último aspecto, y tal como mencionábamos hace unos meses, la estabilidad de los precios de la carne vacuna se debe a la evolución del precio del maíz (que, si bien se incrementó, sólo cerró la brecha con el precio de hacienda) y un escenario internacional que exhibe niveles de precios de alimentos a la baja (junto con una demanda decreciente de exportaciones), por lo que el efecto “contagio” sobre las categorías no exportables resulta en movimientos de precios poco significativos.

Respecto de los próximos meses, resulta oportuno seguir de cerca que puede pasar con la demanda china, además de que sucede con la evolución del precio del maíz (la menor cantidad de maíz ofertado hacia finales de año suele generar presiones al alza de los precios de la carne).

A esto se agrega el reclamo reiterado sobre acompasar los niveles de inflación en precios de mostrador. Por lo pronto, la evolución del precio del novillito de 300/390 kg en Hacienda en lo que va del mes de octubre se ha mostrado sin modificaciones sustanciales.

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El NEA lidera la recuperación del empleo desde la pandemia

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Los datos relevados por el Ministerio de Trabajo muestran que en el mes de marzo se generaron 20.796 puestos de trabajo registrados en el sector privado, lo cual implica un 0,3% de crecimiento con respecto al mes previo. Ya son 15 meses de crecimiento neto del empleo privado.

A marzo de 2022, se recuperaron 268 mil puestos de trabajodesde el mínimo producido por la pandemia del COVID-19 (jul2020).

Con este dato, si bien se recuperó lo perdido en la pandemia aún faltarían recuperar 193 mil puestos para alcanzar los niveles de empleo previos a la crisis del gobierno de Cambiemos.

Vale recordar que, incluso habiendo recuperado la totalidad de puestos vigentes a comienzos de 2020, el nivel alcanzado resulta estructuralmente bajo dado que, previo al inicio de la pandemia, el empleo privado ya se encontraba en una situación crítica: la crisis del Gobierno de Cambiemos significó la destrucción neta de 275 mil puestos (a diciembre 2019) y a marzo de 2022 solo se han recuperado 82 mil puestos por encima del mínimo registrado durante la pandemia.

En relación con los sectores de actividad, en marzo once de los catorce sectores incrementaron la cantidad de personas trabajadoras.

Particularmente en marzo, la recuperación estuvo impulsada por Construcción (+4 mil), Comercio (+4 mil), Enseñanza (+3,7 mil) e Industria (+3,3 mil).

Los sectores de Salud y Agricultura fueron los que redujeron su plantilla en mayor medida.

En resumen: En marzo de 2022, el empleo registrado privado creció en 20,8 mil puestos. Con este resultado se lograron superar los niveles de febrero 2020 aunque aún faltan recuperar 193 mil puestos de trabajo para alcanzar los niveles previos a la crisis de Cambiemos. Los sectores que impulsaron este crecimiento en marzo: Construcción, Enseñanza, Industria y Comercio.


2.  Personas trabajadoras por sector económico

Al analizar los puestos de trabajo según sector económico, es posible observar que se reduce la heterogeneidad sectorial de la recuperación. Con el incremento del empleo de marzo, siete de los catorce sectores ya operan en niveles de empleo superiores a la pre-pandemia, otros cuatro siguen creciendo y se aproximan a dicho umbral y de los tres restantes, que continuaron destruyendo puestos de trabajo luego de julio de 2020, dos no crean empleo actualmente. 

La descripción reciente permite mostrar que en la recuperación del empleo ha habido distintas velocidades. El primer grupo se compone de sectores dinámicos, que no solo crecieron con respecto a los niveles de empleo de julio 2020, sino que han superado los valores pre-COVID (febrero 2020). El segundo grupo, de sectores en recuperación, aún no llegaron a los niveles pre-COVID, pero crecen en la cantidad de puestos de trabajo desde julio del 2020 a marzo de 2022. Finalmente, un último grupo de sectores se mantiene en crisis: la recuperación de puestos sólo comenzó hace apenas unos meses (y no en todos los casos).

La Tabla I muestra la variación de los distintos sectores económicos en dos períodos (de febrero de 2020 a marzo 2022 y de julio de 2020 a marzo de 2022) y en el último mes. La segmentación de dicha tabla permite mostrar la evolución del empleo en la actualidad con respecto a niveles pre-pandemia, y en relación con el peor momento de la pandemia en términos de empleo (julio 2020).

Dentro de los sectores dinámicos sobresale el crecimiento que muestra el sector industrial. Con la variación del último mes, este sector ya creo más de 52 mil puestos de trabajo por encima del umbral de febrero de 2020, llegando al mejor desempeño desde febrero de 2019. Otro sector para mencionar es Inmobiliarias, con un saldo de más de 52 mil empleos creados en relación con pre-pandemia. Por último, el sector Construcción, cuya recuperación fue de las más veloces, contraponiendo en buena medida el sensible impacto inicial negativo de la pandemia. En este sector el impulso de la obra pública jugó un papel relevante como dinamizador de la actividad.

Entre los sectores en recuperación, Minería creció por decimoquinto mes consecutivo. Este sector junto con Enseñanza, en términos generales, ya se encuentran a menos del 1,5% de los niveles pre-pandémicos, lo que significa que, de continuar por esta senda, prontamente habrán recuperado todo el efecto negativo del Covid.

Respecto al sector de Hoteles y Restaurantes, el mismo viene experimentando una importante suba en los últimos meses debido a la temporada turística y el impacto positivo del programa Pre-Viaje, durante el mes de marzo continuó creciendo a un ritmo de +1,3%. De todos modos, pese a la sostenida recuperación aún se encuentra muy por debajo de los niveles de pre-pandemia  (-10,3%).

Por último, dentro de los sectores en crisis, Transporte también mostró un buen desempeño en marzo, siendo Finanzas y Agricultura los sectores de este grupo que no crearon empleo durante dicho mes. Todos estos sectores aún se encuentran significativamente por debajo de los niveles pre-pandemia.

En resumen: La recuperación económica sigue presentando rasgos heterogéneos, pero cada vez menores. Los sectores dinámicos continúan comandando la creación de empleo, mientras que los sectores en recuperación se consolidan y los que hace unos meses estaban en crisis, hoy han comenzado a crecer.


3. Análisis por regiones: a la sólida recuperación del NEA se suma el Centro del país, mientras que CABA, NOA y Cuyo son las regiones que presentan mayores dificultades

Una última dimensión a tener en cuenta para analizar la evolución de la cantidad de personas trabajadoras registradas del sector privado es la variación según provincia. Los datos de marzo 2022 muestran que 18 de las 24 provincias ya tienen mayores niveles de empleo que en febrero de 2020. El Mapa I refleja la variación porcentual de personas trabajadoras registradas del sector privado entre febrero de 2020 y marzo de 2022.

Al realizar un análisis más desagregado, el mapa muestra cinco grupos de provincias.

  • El primero (verde oscuro) está conformado por provincias que muestran variaciones por encima del 2%: Tierra del Fuego, Catamarca, Formosa, San Luis, La Rioja, Misiones, La Pampa, Santiago del Estero, San Juan, Santa Cruz, Jujuy, Santa Fe, Entre Ríos, Río Negro, Chaco, Buenos Aires y Córdoba.
  • El segundo grupo (verde claro) es el que presentó una variación positiva entre 0,5% y 2%. Este está conformado por: Corrientes.
  • En tercer lugar, provincias que se encuentran prácticamente en niveles pre-covid (gris): Chubut y Tucumán.
  • En cuarto lugar, aquellas provincias levemente por debajo de los niveles pre-pandemia (entre -0,5% y -2%, en rojo claro): Neuquén, CABA y Salta.
  • Por último, en color rojo oscuro: Mendoza, la provincia más afectada.

En resumen: En marzo 2022, 18 de las 24 provincias ya cuentan con más empleos privados que en febrero 2020. El NEA y el Centro son las regiones que muestran mayor dinamismo. Por su parte: la región de Cuyo y el NOA, las regiones más afectadas por la pandemia, continúan por la senda de la recuperación.


Conclusiones

El informe analizó los datos sobre el empleo registrado privado en el mes de marzo de 2022, su evolución desde la irrupción de la pandemia y la recuperación posterior y de carácter heterogéneo a nivel sectorial y regional. Entre los principales puntos a destacar se encuentran los siguientes:

En marzo de 2022 se mantiene el sendero de crecimiento con el incremento de 20.796 puestos de trabajo, 0,3% más que febrero 2022.

  • Más de un año después del piso de la pandemia (julio 2020), se han generado 268 mil puestos de trabajo, más del 100% del total perdido desde esa fecha.

La heterogeneidad sectorial continúa se reducción, pero se mantiene como fenómeno especifico luego del impacto de la pandemia:

  • 7 sectores dinámicos ya se encuentran por arriba de los niveles pre-COVID19, entre los que sobresale Industria e Inmobiliarias, en los que se han generado más de 52 mil puestos adicionales.
  • 4 sectores se encuentran aún en recuperación. En estos sectores se crean puestos de trabajo desde julio 2020 en adelante, pero no llegan a los niveles de febrero del 2020. En este sentido el mas afectado continúa siendo Turismo y hotelería.
  • Solo 3 sectores permanecen en crisis computando menos trabajadores y trabajadoras respecto al piso de la pandemia. Solo uno volvió a mostrar subas del empleo en marzo.

75% de las provincias ya registran más empleo privado que en febrero 2020, pero la heterogeneidad regional continúa presente, aunque no tan marcada:

  • El NEA y el Centro conducen la recuperación del empleo.
  • CABA, Cuyo y el NOA son las regiones que más dificultades presentan para recuperar los niveles de empleo de febrero 2020, sin embargo, solo la provincia de Mendoza se mantiene en niveles notablemente inferiores de los registrados en pre-pandemia.
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El 8M en perspectiva económica: a dos años de pandemia y con la igualdad como meta

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Un informe sobre las perspectivas económicas actuales de las mujeres pos pandemia realizado por Amy Paladín, Aldana Denis, Carolina Fernández, Julia Strada, Mariana Iñiguez, Maria Ruiz Elvira, Rocío Velarde, Romina Figuerola, Valentina Burke.

Resumen de datos principales:

PARTE 1: A DOS AÑOS DE PANDEMIA, LAS DESIGUALDADES QUE PERSISTEN

Desigualdades en el mercado de trabajo:

La tasa de desocupación general del mercado de trabajo continúa manteniendo un muy preocupante 8,2% al tercer trimestre del 2021 (último dato disponible de la Encuesta Permanente de Hogares). Sin embargo, este ha sido el nivel más bajo para un tercer trimestre de los últimos cinco años y se ubica 1,5 puntos porcentuales por debajo a los niveles pre pandemia (respecto al tercer trimestre de 2019). Cabe remarcar que, en el 2021, año posterior a la peor caída económica desde el año 2001, los guarismos de desocupación – de ambos géneros – son menores que en 2019 bajo el gobierno de Cambiemos.

Cuando se observa la tasa de desocupación según género, los valores indican que para las mujeres fue del 9% en el tercer trimestre del 2021, abandonando así los dos dígitos que supo alcanzar en 2018, 2019 y su punto más alto en 2020, y siendo el más bajo de los últimos cinco años. La disminución de la tasa de desocupación de las mujeres respecto al tercer trimestre de 2019 fue mayor que la de los varones, con una caída de 1,9 p.p. de las primeras frente a 1,2 p.p. por parte de los segundos.

Ahora bien, la diferencia en la desocupación abierta entre varones y mujeres se mantiene vigente como una desigualdad estructural, aunque con leves reducciones recientes. En el tercer trimestre de 2021 la brecha fue de 1,3 puntos (9% mujeres versus 7,7% varones), mientras que en 2020 fue de 2,5 puntos (13,1% desocupación en mujeres, versus 10,6% en varones) y en el tercer trimestre de 2019 fue de 1,9 puntos (10,8% mujeres versus 8,9% varones).

En efecto, buena parte del crecimiento del 2021 permitió la reducción de los niveles de desocupación, tanto en los varones como en las mujeres, siendo más sensible en estas últimas.

La tasa de desocupación en las y los jóvenes, durante el tercer trimestre de 2020 (momento de pleno impacto de la crisis de la pandemia), fue del 23,1% y de 19,8% para mujeres y varones, respectivamente. En ambos casos significativamente por encima del nivel general de desocupación.

Para el año 2021 la recuperación económica permitió la reducción de la tasa de desocupación en las mujeres jóvenes, alcanzando el dato más bajo de los últimos cinco años. Al tercer trimestre de 2021, para las mujeres de 14 a 29 años la tasa alcanzó el 18% y para los varones 16,6%. Dada esta situación, se registró una disminución en el diferencial entre las tasas de desocupación de varones y mujeres, que pasó de una brecha de 3,4 puntos y 4,7 puntos en el tercer trimestre de 2020 y 2019 respectivamente, a una diferencia de 1,4 puntos en el tercer trimestre de 2021.

En materia de informalidad, la salida de la doble crisis generada por las condiciones macroeconómicas que dejó el gobierno anterior y la pandemia del Covid-19, implicó recuperación del empleo registrado y también del trabajo informal de forma heterogénea según género. En el caso de los varones, la tasa de informalidad se recortó con respecto a niveles pre pandemia (30,6% en el tercer trimestre de 2021 contra 34,2% en el mismo periodo de 2019). En las mujeres, este indicador volvió al mismo punto que en 2019, al registrarse un 36% de informalidad. En las mujeres, no solamente se sostuvo el nivel de informalidad, sino que se profundizó el diferencial entre la informalidad de varones y mujeres, ascendiendo de 1,8 puntos a 5,4 puntos.

Respecto de las brechas de ingreso en el 2021 se observa que, al igual que la tasa de informalidad, las brechas en el ingreso personal e ingreso por ocupación principal se mantuvieron en niveles similares a los del 2019. Al analizar los ingresos por ocupación principal (aquellos ingresos que corresponden a la actividad laboral principal) los varones percibieron un 25% más de ingreso que las mujeres. Esta brecha se profundiza a 28,4% cuando se observa el ingreso personal (ingresos laborales y no laborales como pensiones, jubilaciones, cuotas alimentarias, entre otros). Sin embargo, esta cifra es levemente inferior a la que se registraba en el tercer trimestre de 2019 (29%), lo cual se podría adjudicar a una mejora en el acceso a ingresos complementarios respecto al ingreso laboral para las mujeres.

La brecha de ingresos entre las personas asalariadas informales no solo se profundizó respecto al tercer trimestre del 2019 y 2020, sino que alcanzó el mayor nivel de los últimos 5 años. Los trabajadores informales varones perciben un 38,2% más de ingresos que las mujeres. En contraposición, la brecha de las y los asalariados formales es del 19,6%, manteniéndose en el mismo nivel de los últimos cuatro años y ubicándose en la mitad de la brecha informal. Sin convenios colectivos que amortigüen las brechas de género, y bajo el pleno arbitrio del mercado, las mujeres perciben menos ingresos que los varones en el mundo de la informalidad.

Brechas patrimoniales y de ingresos en clave tributaria:

El impuesto patrimonial a los Bienes Personales y el Aporte Extraordinario de las Grandes Fortunas muestran la masculinización de la riqueza. CEPA ha publicado un informe pionero respecto de la estimación de los diferenciales de género en clave tributaria con datos al 2018 (CEPA, 2020). Los últimos datos, a 2019 (último año disponible), revelan que la cantidad absoluta de mujeres alcanzadas por el impuesto a los Bienes Personales sumó 167.870 casos aproximadamente. En términos absolutos el número representa la mitad de la cantidad de varones (que ascienden a 348.095). Es decir, en 2019, del 100% de las personas alcanzadas por el impuesto, el 32,5% corresponde a las mujeres y el 67,5% a los varones. Se evidencia una clara distribución asimétrica en la titularidad de los patrimonios según género. Si bien desde el 2009 dicha participación viene incrementándose (era del 26%), aún está lejos de resultar equiparable a la participación de los varones.

Esta distribución inequitativa se evidencia aún más si se considera el valor de los bienes en posesión de los varones respecto de las mujeres. Al año 2019, sobre el valor total de los bienes declarados, el 71,8% correspondían a los varones, mientras que las mujeres poseían el restante 28,2%, es decir que no solamente las mujeres son un tercio de las personas titulares del impuesto a los Bienes Personales, sino que además el valor de sus bienes es aún más bajo que ese tercio que representa su titularidad.

La AFIP publicó a mayo 2021 una desagregación de la recaudación percibida por el Aporte Extraordinario de las Grandes Fortunas en clave de género. El aporte alcanzó a 10.000 contribuyentes, de ese total, un 74% fueron varones que aportaron además un 76% del monto final recaudado, alrededor de $177 mil millones. Esto quiere decir que 3 de cada 4 aportantes de Grandes Fortunas fueron varones y que además son ellos quienes poseen la mayor cantidad de patrimonio.

Los datos del Aporte de Grandes Fortunas abiertos por género permiten confirmar una suposición, difícil de comprobar con los números poco precisos de la EPH para el percentil 1:  los súper ricos en Argentina son hombres.

En lo que refiere al impuesto a las ganancias, y como reflejo de las desigualdades salariales en el mercado de trabajo, del total de presentaciones con ingresos gravados al año 2019, 271.171 corresponden a mujeres, apenas un 29,6% del total. Por su parte, los varones explicaron el 70,4% restante.

Al observar los ingresos sobre los cuales se tributa efectivamente el impuesto a las ganancias, esta brecha se profundiza. De acuerdo a los datos fiscales de 2019, los varones explican un 76,1% del total de los ingresos gravados mientras las mujeres explican apenas un 23,9%

PARTE 2: LA GESTIÓN PÚBLICA CON PERSPECTIVA DE GÉNERO: UNA POLÍTICA PARA TRANSFORMAR

Se han sistematizado y agrupado algunas de las políticas, programas y medidas que se han llevado a cabo durante estos dos años de gestión en cinco categorías, de acuerdo a las autonomías que tienden a fortalecer y a las brechas que buscan reducir, hallando un importante número de iniciativas en cada eje.

A. Programas y medidas asociadas a fortalecer la autonomía física de las mujeres y diversidades (Plan Nacional de Acción contra las violencias por motivos de género 2020-2022; Programa Interministerial de Abordaje Integral de las Violencias Extremas por Motivos de Género; Programa Articular; Programa Acercar Derechos (PAD); Programa Acompañar; Ley Micaela; Centro de Protección Contra la Violencia por Motivos de Género- PAMI).

B. Programas y medidas asociadas a reducir brechas de tiempos y cuidados (Programa de Infraestructura del Cuidado; Calculadora de Cuidados; Mapa Federal de Cuidados, Programa de Apoyo y Cuidados en Domicilio PAMI).

C. Programas y medidas vinculadas a reducir brechas de ingresos y fortalecer la autonomía económica de las mujeres y diversidades (Ingreso Familiar de Emergencia (IFE); Tarjeta Alimentar; Reintegros a compras; Refuerzo de la jubilación mínima con tres bonos; Reconocimiento de aportes por tareas de cuidado. 

D. Programas y medidas asociadas a reducir brechas laborales y fortalecer la autonomía económica de las mujeres y diversidades (Programa Igualar; Programa Producir; Programa Registradas; Potenciar Trabajo; Ley Ramona; Programa Manta; Ley Diana Sacayán-Lohana Berkins)

E. Programas y medidas asociadas a fortalecer la autonomía en la toma de decisiones de las mujeres y diversidades (Instrucción Presidencial dispuesta por el Poder Ejecutivo Nacional para altos cargos; ley que modificó el Impuesto a las Ganancias-Sociedades e incorporó la perspectiva de género en los beneficios otorgados para las deducciones de honorarios por parte de las empresas; resolución de la Inspección General de Justicia para integrar directorios paritarios – frenada judicialmente-).

F. Programas y medidas asociadas a reducir brechas habitacionales y fortalecer la autonomía económica de las mujeres y diversidades (Programa Procrear; Programa Mi Pieza)

G. Programas y medidas destinadas a reducir brechas de salud y autonomía física (Ley de Aborto Legal, Seguro y Gratuito (Ley 27.610); Programa de Vademécum de Medicamentos Esenciales Gratuitos; Políticas de gestión menstrual en distintos organismos) 

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Cómo fue la progresividad tributaria en América y Europa entre la crisis de 2008 y la pandemia de 2020

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Documento del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), con apoyo de Friedrich Ebert Stiftung (FES Argentina): “Progresividad tributaria en América y Europa: entre la crisis de 2008 y la pandemia de 2020”

El Centro CEPA, con apoyo de FES Argentina, presenta el documento de trabajo “Progresividad tributaria en América y Europa: entre la crisis de 2008 y la pandemia de 2020”, elaborado por Julia Strada y Rocío Velarde, con la colaboración de Leandro Gonzales y Lali Furchi López.

Este documento analiza avances y retrocesos en políticas tributarias progresivas entre la crisis de 2008 y la pandemia iniciada en 2020. Se estudian comparativamente once países de América y Europa occidental.

Algunas preguntas que guían la investigación son: ¿Los sistemas tributarios han ganado en progresividad o han profundizado inequidades? ¿Hubo intentos de los gobiernos de modificar los sistemas? ¿Qué desafíos se abren ante la emergencia provocada por el covid-19?

Esta publicación es la primera de una serie de tres documentos realizados por CEPA con apoyo de FES. Son investigaciones que abordan distintas temáticas que tienen por objetivo contribuir a la justicia fiscal.

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