chacra

Se produjeron 800 mil kilos de uva misionera en la cosecha que finalizó en enero

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Desde la Dirección de Fruticultura del Ministerio del Agro y la Producción se dio a conocer los datos de la última cosecha de la uva misionera que llegó a 800 kilos aproximadamente.

El ingeniero Ernesto Bogado, director de Fruticultura de la Subsecretaría de Desarrollo y Producción Vegetal destacó  la buena cosecha y el buen precio de la producción misionera. “Este año tuvimos una buena cosecha, se dieron buenos precios. Las plantaciones están dispersas en toda la provincia y se calcula que se produjo unos 800 mil kilos entre unos 200 productores que se dedican a la actividad. En la mayoría de los casos son parrales muy chicos, de cuatro a siete hectáreas”.

 En cuanto a la comercialización, el funcionario provincial señaló que se hace en más del 90 por ciento dentro de la provincia, “la Negra (conocida como la Tinta) es la variedad más temprana, luego está la Niágara que sale más hacia Navidad y luego está la Isabel, conocida como la variedad Francesa, son las que más se plantan en la provincia”, explicó Bogado. 

Respecto de la rentabilidad de la actividad, el director de Fruticultura dijo que “siempre y cuando se logre el rendimiento adecuado la producción de uva es rentable. Se paga muy bien, alrededor de los 30 pesos el kilo, esto es porque cuando aparece nuestra uva en noviembre, en el resto del país no hay todavía uva, entonces se tiene un producto con valor. Cuando se tiene primicia, al que vende le sirve porque atrae a los clientes”, expresó. La comercialización se hace a través del Mercado Central, ferias francas de diferentes localidades de la provincia.

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El cuidado del ambiente produce una yerba mate más rentable

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Por Darío Aranda. Fotos Martin Katz. La camioneta Ford es antigua, más de medio siglo de transitar caminos. De color negra, tiene un tanque de 500 litros de agua en la caja, mangueras que llegan hasta ollas medianas sobre los paragolpes (delanteros y traseros). Es un bebedero móvil, construido por Otto Waidelich bajo un concepto básico: hay que llevar el agua a los animales y no los animales al agua (abarata costos y mejora la salud del suelo y el ganado). Waidelich combina tres actividades. Cría de vacunos, yerbales agroecológicos y cuidado del ambiente.

“Es un instrumento”. Así define al bebedero móvil. Busca llevar el agua a los “cuadros” (sectores en los que está dividido el campo) donde están los animales. Precisa que la batea individual es lo mejor para el cuidado animal y, según sus cálculos, el vacuno tarda entre cinco y siete minutos en saciar la sed.

Lo tradicional es una batea-piletón grande y fija. Donde el animal se arrima y toma agua. Otto tiene unos 60 años y ve dos problemas en esos piletones. Siempre hay erosión en la tierra alrededor (por el continuo transitar de los animales). Y, segunda dificultad, la cuestión bromatológica del agua. Caen hojas, ramas, flores, se crían muchos mosquitos y las babas de los animales generan algas perjudiciales.

Con el sistema móvil se mejora la calidad del agua y, por las vacas en distintos lugares del predio, se fertiliza el suelo (por la misma bosta de los animales).

Suelo

Asegura que el típico productor rural de Misiones se preocupa por “aflojar” el suelo con tractores. Y eso implica una gran inversión. No está en contra, pero señala que hay alternativas más rentables y más eficientes. Señala el piso. “Eso es estiércol y lombrices. En lugar de tractores y fertilizantes logramos que la naturaleza lo haga. Esos gusanitos que usted ve trabajan las 24 horas del día”, explica.

Puntualiza que las vacas son “el instrumento” para lograr mejores suelos. Mediante orina y bosta, fertilizan. El productor no pierde ni un peso en fertilizantes artificiales.



Convivencia

Decenas de vacas parecieran estar de acuerdo, se alternan y mugen a coro. El sonido es fuerte, dificulta escuchar al interlocutor. Otto avisa que en minutos mostrará cómo pueden coexistir los vacunos y la yerba.

Es última hora de la tarde, abre una tranquera y un centenar de animales ingresa al yerbal. “Van a comer todo el pasto que creció durante un determinado tiempo, pero también en la noche van a fertilizar todo ese cuadro de yerba”, explica el ex intendente de Andresito y cuya familia puso uno de los principales atractivos turísticos de Iguazú:  La Aripuca.

De inmediato comienzan a comer el pasto. Caminan por los callejones y no dejan de masticar. No tocan ni una hoja de yerba. “Van a tener la panza llena. Dormirán acá. La orín y el estiércol quedarán en el cuadro”, celebra. Lo llama: “Proceso de refertilización y limpieza”.

“Comen el pasto nomás. Increíble ¿no?”, pregunta y sonríe. El yerbal permanece intacto.

Aclara que no lo pueden hacer todo el tiempo porque, de insistir en la práctica sí se comerán la yerba. Depende de la época y el momento del cultivo. Ya hace diez años que lo implementa y le da buenos resultados. El nombre técnico es “voisin” (en referencia a su impulsor, el francés André Marcel Voisin), también llamado “pastoreo racional” o sustentable.

Buscan producir carne de calidad premiun. En siete meses logran que tengan 300 kilos. Pretende que en el yerbal coman el 99 por ciento del pasto. Reconoce que rondan el 90 por ciento. “Cuanto más come, más limpia y eso es más abono para la tierra y más carne en el animal. Transforma lo que crece y es muy eficiente. Eso también es dinero”, señala.

“En los sistemas agroecológicos no hace falta que solo haya yerba mate”, afirma y señala que puede haber citrus, palta, frutales, árboles para madera. “Todos cumplen una función para buscar un equilibrio de sustentabilidad productiva y un alimento saludable”, explica. Y recuerda que “nunca es bueno el monocultivo, ningún monocultivo”.

En su chacra, además de vacunos, también cuenta con caña de azúcar y una parte de “reserva” (monte nativo que se mantiene como monte autóctono).

Yerba

Desmiente a quienes sostienen que debe usarse químicos para controlar plagas o tener mejores rendimientos. En sus yerbales no usa herbicidas ni plaguicidas. “Algunos productos no se deben usar jamás, son una bomba atómica para el suelo y disminuye mucho la cantidad de animales”, denuncia y va más allá: “Si usás esos químicos, destruís tu ecosistema”.

Reconoce que es muy importante sacar muchos kilos de yerba, pero pide ver la ecuación completa: “Si yo saco 7.000 kilos y vos sacaste 20.000 puede ser mucha diferencia. Pero fijate cuánto gastaste en herbicidas y fertilizante. Te aseguro que a mí me quedó más dinero en el bolsillo, mi yerba es más rentable”.

Y destaca la biodiversidad de su chacra. Mucha fauna huyó de las deforestaciones vecinas y encontró refugio en sus montes.

Hace 40 años está en la misma chacra, sincera que “no es fácil”, pero asegura que se puede vivir bien con la producción agroecológica. Y remarca un mandato que debiera tener todo productor rural: “Tenemos que valorar la tierra y debemos dejarla en mejores condiciones que cuando la recibimos”.

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Miel retornable, kokedamas y otras novedades en el Mercado Concentrador de Posadas

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Los productores y emprendedores del Mercado Concentrador Zonal de Posadas ponen a trabajar su ingenio creativo en la elaboración de productos novedosos y también en ideas que benefician el bolsillo de los consumidores y aportan al cuidado del medioambiente.

Una de las propuestas es la llamada “Miel retornable” que presenta la reserva natural Rincón Nazarí y busca incentivar a los clientes con el reciclado de los frascos de la miel que compran. Leonardo González, vendedor del puesto, explicó que consiste en vender la miel a un precio de $50 y al regreso del cliente, en caso de que haya quedado satisfecho con el producto que compró, acerque el frasco vacío y obtenga así un descuento. “Nosotros pagamos caros los frascos, y al tener de vuelta vacíos, nos reduce costos a nosotros y también beneficia al cliente”, aclaró.

La miel pura de abeja se produce en un campo que la reserva tiene en Garupá, debajo de los árboles de eucaliptos con el fin de que las abejas consuman el polen de esta planta y la miel tenga un mejor sabor y otras propiedades curativas, sobre todo para enfermedades de garganta, gripe, entre otras. “Como la miel es muy rica y pura, la gente vuelve a comprar y más si sabe que acercando los frascos tiene un descuento”, comentó Leonardo.

Kokedamas: plantas ornamentales y fáciles de cuidar

Otro de los productos que genera atracción en quienes visitan el Mercado Concentrador son las kokedamas que ofrece el puesto de “Artesanías y Kokedamas de Arangel”. Se trata de una técnica japonesa que significa “bola de musgo”. Son plantas que crecen en macetas de tierra, recubiertas con musgos para mantener la humedad y atadas con tanzas, que no necesitan de mayores cuidados.

Dependiendo de la planta, se hidrata una vez por semana en caso de aquellas de hojas blandas, y en caso de vegetales de hojas duras, la hidratación se realiza cada 15 días. Su creadora, Angélica Gualtieri, explicó que también se encuentran innovando en kokedamas de cactus, que requieren un regado de una vez al mes. “Con este producto te olvidas que tener un cactus y tenés belleza todo el año ya tiene el mismo tratamiento que una planta cultivada en un maceta tradicional pero con la diferencia que no necesita hidratación permanente”, remarcó.

Angélica es una emprendedora y le gusta innovar. La idea de fabricar estas plantas surge por la falta de espacio en su casa. “A mi marido y a mí nos gustan mucho las plantas pero no teníamos espacio para tener. Entonces empezamos a buscar información y encontramos esta novedad y nos pusimos a hacer. Hoy tenemos para ofrecer varias especies como calateas, güembé, helechos, amarantos, amor escondido, entre otras”, señaló. Comentó que se trata de una novedad para mucha gente que no conoce la técnica. “La gente se sorprende de que sea todo un trabajo artesanal. Los precios van desde los $50 hasta $150, dependiendo de la especie y el tamaño de la planta”.

 

 

 

El arte de pintar

Fabiana Verón también es emprendedora y se dedica a pintar sobre diferentes superficies como tela, madera y cueros, con pinturas para telas, acrílico y óleo. Desde chica comenzó a incursionar en el rubro y de manera permanente se capacita para mejorar sus técnicas y lograr un producto cada vez de mayor calidad. “Hay mucha gente que te valora el trabajo, que entiende que es un trabajo manual que demanda mucho tiempo pero hay otros que no le dan tanta importancia y lo ven como caro, pero no se dan cuenta que un mantel de un metro y medio te lleva más de un mes pintarlo”, explicó.

En su puesto en el sector Varios del Mercado Concentrador, Fabiana ofrece una interesante variedad de productos donde se ve la acción de sus manos. Ofrecen agarraderas, manteles, caminos de mesa, fundas, toallas decoradas, bolsas para pan, fundas para garrafas de gas y dispenser y también ropa. Pinta frutas, flores, animales, paisajes o lo que el cliente solicite. Comentó además que pintan motivos eclesiásticos, ya que muchas iglesias solicitan su trabajo.

Otra de las actividades que lleva adelante Fabiana son las clases de pintura que brinda en los clubes de abuelos. Relató que los abuelos son muy activos, se integran y les encanta pintar. “Al inicio no se animan porque dicen que ya están grandes pero después ablandan la mano y para fin de año ya tenemos varios productos pintados por ellos mismos”. Del curso participan en su mayoría mujeres, pero también hay varios abuelos que se animan a tomar el pincel y mostrar sus destrezas con la pintura.

 

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El IFAI asistió con 3,5 millones de pesos a la cooperativa Picada Libertad

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El Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial (IFAI) destinó tres millones y medio de pesos para la primera etapa de recuperación del secadero de té de la Cooperativa Picada Libertad. De esta manera, la entidad inició su recuperación con el acondicionamiento del secadero de té (uno de los más grandes de la provincia) para enfrentar la presente zafra y contener la materia prima de unos 200 productores.

Al mismo tiempo los directivos llevan adelante las negociaciones para firmar un acuerdo que les permita salir del concurso de acreedores en el que se encuentran desde 2009, cuando estuvieron al borde de la quiebra.

Una vez que se defina la instancia judicial y la cooperativa pueda sanear definitivamente las deudas, “no se descarta ceder parte del patrimonio de la entidad al Gobierno de la provincia para avanzar en las próximas etapas necesarias para recuperar completamente el secadero”, advirtió el gerente de Administración, Ricardo Szmandiuk, en declaraciones al diario Primera Edición.

 

El aporte del IFAI

La suma no reintegrable que entregó el IFAI es el primer aporte para inversiones que llega a la cooperativa en la última década, ya que los otros recursos recibidos -en ocasiones anteriores- se utilizaron con el objeto de sanear las millonarias deudas de la entidad, especialmente con los trabajadores.

En esta ocasión, los tres millones y medio que el Gobierno destino a Picada Libertad serán para solventar el reacondicionamiento de la caldera y la tipificadora del secadero de té, ya que sin estas reparaciones es imposible iniciar el acopio.

El plan de inversiones tiene otros cuatro pasos que requerirán de más fondos, para terminar de reacondicionar el secadero y las instalaciones conexas. Una alternativa que se analiza es utilizar el patrimonio inmobiliario a favor del gobierno provincial, una vez que se defina el concurso de acreedores y puedan disponer de los bienes.

 

Fuente de trabajo

La cooperativa Picada Libertad fue importante en la Zona Centro y en la ya desaparecida producción de aceite de Tung. Las sucesivas malas administraciones y las vicisitudes del mercado internacional derivaron en una crisis, que ya lleva casi dos décadas, y que requirió de constante salvataje del estado provincial.

Llego a tener cinco mil socios y 400 empleados de planta permanente, convirtiéndose en una de las cooperativas de mayor influencia en la región. En 2009 se produjeron despidos masivos y se inició un proceso judicial que todavía no termina de definirse. Aunque los directivos estiman que en unos meses finalizaría.

En la actualidad, según precisó Szmandiuk, son 33 los trabajadores en planta permanente, y llegan a 55 incorporando los temporarios que se requieren para el acopio de té. El secadero tiene capacidad para acopiar y procesar entre 15 mil y 18 mil toneladas de materia prima. El gerente comentó que se paga a los productores una vez por semana, a razón de 1,20 por kilo, que “es el valor del mercado”.

 

Esperanzas

El presidente del IFAI, Ricardo Maciel, recordó que “en mayo el gobernador nos encomendó asistir a la cooperativa Libertad, que estaba en una situación cuasi terminal”. En el marco de esta directiva, “le otorgamos una ayuda para sostener a los empleados y asistencia para poner en condiciones la línea de secadero de té”.

Además, el IFAI asistió a la entidad en las gestiones ante Rentas y AFIP.  “Deseamos que pronto tengan armado un plan de negocio propio e incidir con fuerza en la cadena tealera, como lo hicieron en tiempos pasados”, concluyó Maciel.

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