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Rolling Stones lanzan Foreign Tongues, su 25º álbum de estudio con invitados de lujo

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Los Rolling Stones volvieron a demostrar que siguen escribiendo capítulos en la historia del rock. La legendaria banda británica lanzó este viernes Foreign Tongues, su 25º álbum de estudio, una producción de 14 canciones que llega menos de tres años después del exitoso Hackney Diamonds, ganador del premio Grammy y líder de ventas en distintos mercados internacionales.

Publicado a través de Polydor/Universal Music, el nuevo trabajo mantiene la esencia clásica del grupo, pero incorpora nuevas búsquedas sonoras y una destacada lista de invitados. Bajo la producción de Andrew Watt, Mick Jagger, Keith Richards y Ronnie Wood volvieron a reunirse en el estudio para grabar un disco que combina composiciones originales con versiones de artistas que marcaron su trayectoria.

Entre los temas más destacados figuran el sencillo “Jealous Lover”, el corte “In the Stars” y la apertura con “Rough and Twisted”, una canción de fuerte impronta blusera que había sido presentada previamente en una edición limitada de vinilo bajo el nombre de The Cockroaches, hoy considerada una pieza de colección.

El álbum también incluye una reinterpretación de “You Know I’m No Good”, de Amy Winehouse, y cierra con una versión de “Beautiful Delilah”, clásico de Chuck Berry, uno de los grandes referentes musicales que influyeron en los Stones desde sus comienzos.

Un disco grabado en plena inspiración

Foreign Tongues fue registrado en los estudios Metropolis, en el oeste de Londres, durante un período de intensa actividad creativa que se extendió por menos de un mes. Además de la formación histórica integrada por Jagger, Richards y Wood, participaron los músicos habituales Darryl Jones, Matt Clifford y Steve Jordan.

Uno de los momentos más emotivos del disco llega con “Hit Me In The Head”, canción que contiene una de las últimas interpretaciones registradas por el histórico baterista Charlie Watts, fallecido en 2021.

La lista de invitados reúne a figuras de distintas generaciones del rock: Paul McCartney, Robert Smith (The Cure), Steve Winwood y Chad Smith (Red Hot Chili Peppers), quienes aportan distintos matices a una producción que busca combinar tradición y renovación.

Las voces de la banda

Al presentar el álbum, Mick Jagger destacó la intensidad de las sesiones de grabación.

“Me encantó grabar en Metropolis. Fueron semanas muy intensas y teníamos 14 grandes canciones. Es un estudio donde se siente muy de cerca la energía de todos los que participan”.

Keith Richards, por su parte, sostuvo que el nuevo trabajo mantiene una continuidad con Hackney Diamonds.

“Fue fantástico volver a trabajar en Londres. Todo ocurrió con una energía muy concentrada. Lo importante es seguir disfrutando de hacer música y espero poder hacerlo durante mucho tiempo”.

Ronnie Wood también recordó el clima que predominó durante las grabaciones.

“Había una enorme creatividad en el estudio. Muchas veces conseguimos la toma definitiva en el primer intento. Espero que el público disfrute este disco tanto como nosotros disfrutamos hacerlo”.

Una portada con sello artístico

La portada de Foreign Tongues fue realizada por el reconocido artista estadounidense Nathaniel Mary Quinn, quien definió el proyecto como “un diálogo con una de las fuerzas más perdurables de la historia cultural”, en referencia al legado construido por The Rolling Stones a lo largo de más de seis décadas.

Con este lanzamiento, la banda reafirma una vigencia poco común en la historia del rock. A más de 60 años de su formación, los Stones vuelven a combinar experiencia, experimentación y colaboraciones de primer nivel para mantener viva una trayectoria que continúa sumando nuevos capítulos.

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Adiós al legendario Charlie Watts, el jazzero oculto bajo el traje de Rolling Stone

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(por Hernani Natale) Amante y cultor del jazz a pesar de ser miembro original de una de las bandas de rock más famosas de la historia, y dueño de un bajo perfil inusual dentro del ambiente, Charlie Watts escribió un capítulo inolvidable y único entre las grandes estrellas del mundo del espectáculo, cuya dimensión real tal vez recién sea valorada en su totalidad a partir de su sorpresiva muerte, ocurrida hoy en Londres.

La noticia la dio a conocer su agente a través de una lacónica nota en donde pedía respeto hacia el dolor de su familia y de los integrantes de The Rolling Stones, la banda en donde desarrolló 58 años de carrera, sin dar mayores detalles de los motivos, en una actitud que precisamente se condice con la manera en que el baterista se manejó a lo largo de su vida.

Es que el fundamental músico supo mantenerse al margen de los escándalos públicos y su andar estuvo lejos del hedonismo que caracterizó al resto de sus compañeros de grupo. Acaso, la fidelidad demostrada a la mujer con la que se unió a principios de los ´60 sea una de las pruebas más cabales de eso.

Ese transitar por los márgenes no debería asombrar tanto si se tiene en cuenta que en realidad la pasión musical y la filosofía artística de Watts estaban ligadas al jazz, más allá de que su fama mundial se debía a que era parte de una las maquinarias más grandes que dio el rock.

Es que tanto en sus primeros años de formación musical, como a partir de los ’80 cuando formó su propia agrupación, el músico tuvo a este género por sobre el rock como su principal fuente de inspiración, algo que subyace en las interpretaciones encaradas para el combo encabezado por Mick Jagger y Keith Richards.

Más allá de eso, y a pesar de su casi inadvertida presencia, el baterista se estableció como una figura clave en el engranaje de esa gran maquinaria rockera que es Los Rolling Stones, a partir de un sutil y único toque de tambor y una fuerte pero serena personalidad que en muchas ocasiones encauzó desmedidos egos dentro de la banda.

Nacido en Londres, Watts desarrolló desde muy chico un gusto por el jazz y el rhythm & blues, por lo que sintió que el mundo le sonreía cuando fue convocado en 1961 por Alexis Korner para ser parte de la Blues Incorporated, uno de los más importantes grupos en el Reino Unido de ese género.

Al ver su desempeño en ese combo, los jóvenes Jagger, Richards, Brian Jones, Bill Wyman e Ian Stewart entendieron que ese swing en la batería era el que necesitaba la banda de blues que estaban formando y fueron por él.

Los famosos riffs de Richards y los meneos de caderas de Jagger encontraron su atinado y definitivo ritmo en los particulares tambores de raigambre negra de Watts, los mismos que renovarían la sonoridad del grupo en 1981 desde la introducción de “Start Me Up”.

Con un pasado como estudiante de arte y una familia estable, mientras sus compañeros vivían de manera desenfrenada, más aun en épocas de giras, el baterista optaba por mantenerse encerrado dibujando en cuartos de hotel. Mientras todos se codeaban con la crema rockera de la época, él prefería perderse en clubes de jazz.

Esto no impidió, sin embargo, que cayera en una fuerte adicción a la heroína y el alcohol a finales de los `70 y gran parte de los `80, pero en su caso fue más producto de demonios internos personales que un condimento a un alocado andar.

Sin embargo, incluso en su peor momento, Watts siguió siendo el único capaz de ponerle freno a los egos de Jagger y Richards, tal como lo confirma una famosa anécdota con el vocalista en una gira de los `80.

Fue cuando el cantante llamó a su habitación en la madrugada para reclamar que “su baterista” debía estar a disposición porque quería ensayar. Sin inmutarse, Watts se levantó, se afeitó, se vistió de traje, fue a la habitación del vocalista y le pegó una trompada, para luego aclararle: “No soy tu baterista. Vos sos mi cantante”. Dicen que Jagger nunca más lo llamó así.

Fue por aquellos años en los que el grupo entró en un incierto impasse y en el que Watts finalmente formó sus propias bandas de jazz con las que hasta el día de hoy despuntaba el vicio.

Sin embargo, Watts siempre estuvo firme al pie del cañón cuando ese monstruo llamado The Rolling Stones volvía a ponerse en marcha, del mismo modo que la banda supo esperarlo y acompañarlo en sus momentos más difíciles, como cuando enfrentó en 2004 un cáncer de garganta.

Por eso llamó la atención cuando semanas atrás anunció que no iba a ser parte de la gira que el grupo retomaría en septiembre por Estados Unidos, luego del parate obligado por la pandemia de coronavirus, por problemas de salud.

Es cierto que a lo largo de historia, The Rolling Stones se reinventó tras la temprana muerte de Brian Jones en 1969, supo capear la pérdida de un fundador y figura clave en su organización como lo era el pianista Ian Stewart en los ´80, y pudo reemplazar sin sobresaltos al bajista Bill Wyman cuando se bajó del barco. Pero sin Charlie Watts, esta vez sí que nada será igual.

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